viernes, 28 de octubre de 2011

MUTACIÒN ECOLOGICA

Jorge Gómez Barata

La maniobra política con cobertura indigenista y ecológica que obligó al gobierno boliviano a desistir de construir una carretera obligando a improvisar una ley que consagra la “intangibilidad” de una porción del territorio nacional, carece de precedentes y evidencia que el tema ambientalista tiene potencial reaccionario.

El petróleo y el gas de la región del TIPNIS permanecerá eternamente en el subsuelo sin beneficiar a nadie: los arboles perecerán sin que su madera sea provechada, en los ríos y lagos los peces morirán de viejos y la pobreza impondrá su despreciable rostro. Los habitantes del lugar no disfrutaran de la electricidad, no conocerán la televisión, nunca pisarán el asfalto y tal vez nunca se enteren de que fueron víctimas de una perversa manipulación. No hay razones para semejantes sacrificios ni existen precedente de nación alguna que haya prescindido de sus recursos naturales para el desarrollo.

La reciente polémica y la marcha atrás del gobierno boliviano que cedió a las protestas de sectores indígenas contra el tramo de carretera que pasaría a través del Territorio Indígena Parque Nacional Isaboro-Sécure (TIPNIS) es una muestra de hasta qué punto el discurso ecológico, un problema creado por los países ricos, puede ser localmente manipulado con fines políticos reaccionarios. Obviamente, el objetivo no era preservar la flora y la fauna boliviana sino debilitar a Evo Morales.

El enclaustramiento y la mediterraneidad impuesta por venganza y chovinismo es el más importante problema económico, social y político de Bolivia y luchar contra esa realidad es la principal tarea estratégica de ese país para el cual la comunicación con el resto del mundo es vital.

Impedida de embarcar por mar sus exportaciones, Bolivia necesita alternativas que se han tornado promisorias en la medida en que algunos de sus vecinos: Brasil, Argentina, Chile y Perú experimentan sostenidos crecimientos, incluso debutan como actores en la economía mundial y se convierten en consumidores de materias primas, minerales y energía. Acceder por tierra y mediante oleoductos y gasoductos a esos centros industriales es para Bolivia un cometido estratégico.

El enclaustramiento mediterráneo de Bolivia se complica por tratarse de un país de más de un millón de kilómetros cuadrados con una geografía caracterizada por la existencia de grandes montañas y extensas selvas que ofrecen paisajes magníficos, feraces y que albergan una rica biodiversidad pero que, en materia de comunicaciones, representan obstáculos naturales que es preciso vencer mediante la creación de infraestructuras viales.

Los estrategas económicos bolivianos no tienen manera de evadir el hecho de que cualquier que sea el rumbo que tomen sus carreteras y vías férreas para conectarse con los sistemas viales vecinos que conducen a los centros industriales y a los puertos sudamericanos, tendrán que cruzar por los territorios vírgenes de la Amazonia y otros macizos forestales de la región.

En todas partes y en todos los tiempos, el progreso significa carreteas, ferrocarriles, electrificación, puentes y pasos de montaña. El asfalto, el hormigón y el acero no son necesariamente enemigos de la Amazonia y si aliados del progreso que el pueblo boliviano y otros de la región necesitan tanto como el aire que respiran; lejos de degradarse el medio ambiente se embellece con las torres de alta tensión, las autopistas que son las alamedas del desarrollo y del bienestar.

Por otra parte ignoro de qué puntos de vista parten aquellos que estiman que para tender una carretera habría que dañar la ecología de una floresta que como la del TIPNIS abarca unos 12 000 Km². Hay regiones de Europa donde se explotan cientos de minas de carbón desde hace siglos y en las cuales existen también magníficos bosques, preciosos jardines y la fauna autóctona convive con una intensa actividad económica y es posible explotar las maderas de los bosques sin exterminarlos.

Sigo creyendo que la agenda política de los países del sur es de liberación nacional; mientras las preocupaciones ecológicas globales, si bien no deben ser ajenas, no constituyen nuestra prioridad. El occidente desarrollado, como ya ha hecho Estados Unido ha acumulado riqueza y desarrollo que le permiten desindustrializarse y renunciar a las producciones contaminantes, status al que ni siquiera se aproxima ningún país subdesarrollado y todos dependen aun de la explotación de sus materias primas y otros recursos naturales.

Lo ocurrido en Bolivia plantea un peligroso precedente, no sólo porque el revés desgasta al gobierno boliviano, puede paralizar importantes proyectos de desarrollo, sino porque muestra una arista que hasta ahora no había sido explotada y que evidencia una mutación que puede convertir el ambientalismo de una posición progresista en una opción reaccionaria.

La ignorancia de los pueblos originarios es una culpa de los colonialistas, los imperialistas y los explotadores, no una virtud de esos pueblos. A unos hay que combatirlos y acompañar a los otros en su lucha contra la exclusión y por acceder al progreso. Reivindicar el primitivismo en nombre del respeto a la tradición puede no ser una buena estrategia.

La Habana, 28 de octubre de 2011

OTRO MAGNICIDIO EXTRAJUDICIAL

Por Manuel E. Yepe
El derecho internacional condena firmemente el magnicidio y la conciencia humana solo lo admite en casos de insurrección popular legítima en la que las masas populares abusadas e impedidas de poner fin por otros caminos a un régimen opresor se ven obligadas a apelar a ello para hacer justicia. La ejecución extrajudicial de un jefe de Estado o gobierno de un país extranjero, sin embargo, es en cualquier circunstancia un crimen condenado universalmente.
El asesinato del Jefe del Estado de la República de Masas
(Jamahiriya) de Libia, Coronel Muammar Khadafi, propiciado por la OTAN reúne todos los requisitos para ser calificado de magnicidio.
Se puede discutir si fue muerto en combate o asesinado en condiciones de indefensión; si fue un acto de guerra violatorio o no del tratado de Ginebra; si fue un ajusticiamiento o hubo violación expresa de los derechos humanos; si murió tras alguna forma de enfrentamiento o ejecutado tras su captura. Pero solo mediante una abrumadora manipulación global de los medios -que ya se ha iniciado- podrá disimularse la culpabilidad criminal del imperialismo estadounidense, propiciada por los líderes de las oligarquías europeas que le son serviles, en el derrocamiento y posterior homicidio de Khadafi.
El primer ministro impuesto en Libia por las fuerzas ocupantes de la OTAN había informado en un primer momento que Khadafi había sido gravemente en la cabeza durante un tiroteo, en tanto otras fuentes del propio Consejo Nacional de Transición aseguraron que se desangró camino al hospital o que fue asesinado por soldados después de su captura.
Los videos caseros que inicialmente se publicaron muestran a Khadafi con vida, cuando era subido por la fuerza al vagón de una camioneta, golpeándolo y vilipendiándolo, mientras el líder libio, ensangrentado, les oponía resistencia vociferando y forcejeando con ellos. En otro video de teléfono celular se muestra a Kadafi, ya sin vida, sobre el pavimento. También vio el cadáver exhibido en un frigorífico de Misrata y luego paseado como trofeo sobre el capot de un auto por las calles de esa localidad.
El amplio historial estadounidense de manipulaciones y mentiras en circunstancias similares hizo que muchos observadores se resistieran a aceptar tranquilamente las versiones puestas en circulación por la prensa corporativa internacional con sus multimillonarios recursos económicos y avanzada tecnología.
Varios suspicaces observadores rechazaron por burda la versión difundida por muchos medios occidentales en la que se presenta a un bien parecido joven “héroe libio” con una gorra deportiva de los New York Yanquis y un pistola recién disparada, reclamando ser autor personal del asesinato, conformando una versión destinada a servir de base para excluir a los verdaderos criminales de responsabilidad por la ejecución del prisionero.
Aún quedan por definir muchas cuestiones relativas a la forma en que murió el líder libio y quizás haya una investigación formal a nivel nacional o internacional dispuesta por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU o se llegue a una acción de la Corte Penal Internacional (CPI).
Pero el hecho consumado es que Estados Unidos, con escudo de la OTAN o sin él, esta acreditando como su derecho legítimo, las ejecuciones extrajudiciales contra los dirigentes que le son incómodos, cuando hasta la Constitución de EEUU especifica que ni el peor asesino puede ser castigado sin haber sido condenado por un tribunal.
No han faltado quienes, a partir de abundantes inconsistencias en los videos mostrados que evidencian montajes y adulteraciones muy obvias, consideran -aún hoy- que es falsa la muerte de Kadafi.
Para el célebre periodista francés y presidente de la Red Voltaire, Thierry Meyssan, “este asesinato militarmente inútil ha sido perpetrado más que para servir de ejemplo, para desestructurar la sociedad tribal libia”.
De hecho, los dirigentes de la Coalición interventora de la OTAN, al llevarla a cabo, admiten que la operación no tenía como finalidad hacer respetar y aplicar la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU, sino derribar un sistema político y matar a su líder sin llevarlo ante la Corte Penal Internacional.
Esto último porque no habrían podido condenarlo por crímenes contra la humanidad a falta de pruebas, como les sucedió ante el Tribunal Penal Internacional con el del líder serbio Slobodan Milosevic, quien luego de dos años de proceso murió en prisión, en circunstancias misteriosas.
Ahora habrá que ver si las fuerzas patrióticas libias que hayan sobrevivido la invasión serán capaces que mantener en jaque a los golpistas para entorpecer la entrega de las riquezas que son del pueblo libio al agresor extranjero para así obstaculizarle nuevas depredaciones contra el Tercer Mundo.
La Habana, 28 de Octubre de 2011

Sadismo de Hillary Clinton: “Vinimos, vimos y [Gaddafi] murió”

THOMAS CASTROVIEJO

Tomado de Granma

A Hillary Clinton la muerte de Gaddafi le pilló frente a las cámaras. La secretaria de Estado de Estados Unidos estaba concediendo una entrevista a la cadena CBS con su habitual compostura y frialdad, cuando de repente una de sus principales empleadas, Huma Abedin, le pasó una BlackBerry con la noticia de la captura de Gaddafi. Las cámaras pillaron su reacción, mostrando cómo a esta mujer de talante contenido se le abren los ojos y se lleva la mano a la boca, en un gesto de satisfacción.

Pero lo que de verdad ha sorprendido ha sido el comentario que inmediatamente hace a la periodista: "Vinimos, vimos y murió", aclara con inconfundible satisfacción, rodeada de cámaras. Cuesta saber en qué estaba pensando en ese momento. Se sabe que es una mujer fría, pero parece que ella misma ordenó el ataque a Gaddafi. Es una arrogancia sorprendente viniendo de la mujer que un día llamó "cowboy" al presidente George W. Bush. Y es bastante probable que nunca se haya reído tan abiertamente en público.

Por lo raro de ver un momento tan espontáneo en una mujer tan soberbiamente correcta, los videos se han hecho virales estos últimos días. No obstante, no hay que ignorar las implicaciones políticas que da a entender la ufana Clinton. Su país se involucró en el conflicto libio solo tras muchos días de templados discursos. Hizo falta que el primer ministro británico, David Cameron, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, llevaran la resolución al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para que EE.UU. apoyara abiertamente la intervención militar en Libia, así que no sería de recibo que se apropiaran de la victoria como si fuera propia.

Es cierto que Libia no le era totalmente indiferente a EE.UU.: aproximadamente 200 de sus ciudadanos murieron en el famoso atentado de Lockerbie, en 1988, una época en la que a Gaddafi se le acusaba de patrocinar terrorismo antes de pasarse, con mucho más éxito, a vender petróleo a las principales naciones del mundo. Tampoco hay que olvidar el debate sobre la conveniencia de intervenir o no en Libia en el que se sumió EE.UU. antes de que Sarkozy y Cameron movieran ficha: ¿podía intervenir una potencia occidental en la primavera árabe? Muchos de sus protagonistas querían que la revolución fuera suya propia; no convertir lo suyo en un Iraq.

Sea como fuere, es difícil imaginar a Hillary Clinton, la primera diplomática del país, yendo, viendo y matando a Gaddafi.

(The Guardian, The Huffington Post)


El recuerdo y el dolor en el lugar donde empezó todo

CRISTINA KIRCHNER TRASLADO LOS RESTOS DEL EX PRESIDENTE AL MAUSOLEO EN EL CEMENTERIO DE RIO GALLEGOS, LA CIUDAD DONDE NACIO Y DESPEGO SU CARRERA

Al año del fallecimiento de Néstor Kirchner, en una ceremonia íntima, la Presidenta, sus hijos y un grupo de allegados realizaron el traslado de los restos. Por la tarde, el mausoleo quedó habilitado para el ingreso general.

Por Nicolás Lantos

Desde Río Gallegos

Tomado de Pagina 12

La presidenta Cristina Kirchner junto a su hija Florencia en la bóveda familiar donde hasta ayer descansaban los restos del ex presidente.
Imagen: DyN.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner pasó el primer aniversario de la muerte de su esposo, Néstor Kirchner, apenas con sus familiares y un entorno muy reducido. Por la mañana, participó junto a sus hijos, Máximo y Florencia, del traslado de los restos del ex mandatario desde la capilla familiar, donde reposó durante este año, al flamante mausoleo que se construyó en su honor. Allí permaneció algunas horas, acompañada por una comitiva reducidísima. Luego se recluyó en su casa en esta ciudad, donde pasó toda la tarde, mientras funcionarios y allegados participaban de otros homenajes que se le rindieron. Por la noche, la Presidenta voló al Calafate: se quedará allí hasta la semana próxima, cuando sea el momento de embarcarse rumbo a Cannes y la cumbre del G-20. El aniversario del fallecimiento de Kirchner también se conmemoró con un acto en Plaza de Mayo y diversas actividades en el interior del país.

Por la tarde, una vez que familiares y amigos se retiraron del mausoleo, se abrió el lugar por primera vez para el acceso del público, que atravesó un control de seguridad para acercarse al lugar, una oportunidad para volver a despedir a “Lupín”, como se lo conocía aquí, doce meses despúes del primer adiós. Mientras tanto, en el barrio del Carmen, la gente de la Unidad Básica “Los Muchachos Peronistas” inauguró un monumento en su honor. Un rato más tarde se descubrió una placa en la mesa de café donde se juntaba a discutir de política, en el céntrico Hotel Santa Cruz.

Intimo

El traslado de los restos de Néstor Kirchner y la ceremonia familiar que se realizó a continuación se hizo en hermetismo: un acto íntimo por y para quienes lo conocieron de cerca, no al dirigente político, sino al padre, al marido, al hermano o al amigo. El operativo de seguridad estaba montado desde la noche anterior y rodeaba el cementerio, para evitar que entrara nadie que no estuviese autorizado. Solamente la familia Kirchner participó del traslado del féretro. En el mausoleo esperaba el resto de los invitados, entre los que estaban el secretario general de la presidencia, Oscar Parrilli; el Legal y Técnico, Carlos Zannini; el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y un puñado más de allegados.

El deseo de tranquilidad de la Presidenta era tal que afuera del cementerio sólo se congregaron para esperarla (aunque sabiendo que difícilmente aparecería) una pequeña delegación de UPCN local y unos veinte miembros de Tupac Amaru que viajaron desde Jujuy encabezados por su titular, Milagro Sala, quien explicó a Página/12 que a pesar de no poder ver a CFK viajaron porque sentían “un deber moral de acompañarla”.

Cerca del mediodía, Cristina Kirchner abandonó el lugar, para dirigirse directo a su casa en el barrio Jardín junto a su hijo Máximo y a su cuñada, la ministra Alicia Kirchner, mientras que el resto de los acompañantes fueron raudos a la inauguración de la estatua.

Por adentro

Una vez que se habilitó el acceso al mausoleo, alrededor de las 14, muchos vecinos y algunos turistas comenzaron a pasar. Para llegar al lugar era necesario sortear dos rigurosos controles de seguridad que buscaban evitar el acceso de cámaras. La fila iba avanzando cada vez que se dejaba entrar a un grupo de diez, que durante unos tres minutos podía acceder al edificio. Por afuera, se trata de un cubo irregular, de alrededor de catorce metros por lado: su composición, en piedra y cemento, transmite una sensación de solidez. Su construcción demandó ocho meses y hubo unas treinta personas involucradas en el proyecto, todos ellos vinculados a Austral Construcciones, la empresa de Lázaro Báez, el empresario que decidió regalarle a su amigo la última morada.

Lo primero que uno ve cuando atraviesa la puerta (que cerrada tiene forma de cruz) es un cuadro con el rostro de Kirchner. Una escalera caracol rodea el tubo de vidrio blindado que protege el recinto donde está el ataúd del ex presidente y, a un costado, el de su padre. Hay algunos cuadros más y luces instaladas que transparentan la intención de colocar más imágenes en el futuro. En el techo, una roseta en vitreaux, con la forma de la estrella del Bicentenario, deja entrar luz natural.

Adentro, algunos decidían rezar o simplemente no podían aguantar las lágrimas. Los niños no parecían comprender lo que sucedía pero respetaban el silencio. A lo largo de la tarde, calculaban las autoridades locales, pasaron más de mil personas.

Para Néstor un monumento

En la esquina de Pasteur y Defensa había banderas de varios espacios kirchneristas santacruceños y asomaron las cabezas otros funcionarios, como el secretario de Comunicación Pública, Juan Manuel Abal Medina, el vocero Alfredo Scoccimarro, el ministro de Defensa (y ex gobernador de Santa Cruz) Arturo Puricelli y el actual gobernador Daniel Peralta.

El acto en el que se descubrió el monumento a Kirchner abrió con la fanfarria de una marcha militar. Hubo discursos de la diputada provincial Stella Maris García y del mismo Peralta. A continuación, habló Zannini. Parafraseó a Borges: “A mí se me hace cuento que murió Kirchner”. Para el secretario legal y técnico, el ex presidente “tuvo la virtud política de trascender” ya que “todo lo que está pasando ahora en la Argentina es culpa o responsabilidad de Néstor Kirchner”. Lupín, como lo llamaba, “hacía cosas imposibles”, entre ellas la inédita reestructuración de la deuda “que antes creíamos eterna”, destacó. “Lo más importante –concluyó– es que recojamos su bandera y la llevemos hasta la victoria.”

El reparto se repitió, casi sin variaciones, un rato más tarde en el Hotel Santa Cruz, donde se descubrió una placa en su honor, sobre la mesa favorita del ex presidente. Allí, sin embargo, el clima de interna fue reemplazado por los chistes entre viejos compañeros de militancia, que se acercaban para volver a saludar a aquellos que ahora pasan los días en lejanos despachos de la Casa Rosada. La tarde se completó con una misa a la que ya no asistieron autoridades nacionales. Había sido un largo día.