martes, 20 de septiembre de 2011

Sin secretismos

Hugo Rius
digital@juventudrebelde.cu
19 de Septiembre del 2011
A su debido tiempo han ido emergiendo a la luz pública de nuestros medios, un caso tras otro, la aplicación de la justicia a quienes, enquistados en sus parcelas de poder y pretendiéndose impunes de por vida, medraron en pos del enriquecimiento personal con recursos que son tan caros para un país pobre bajo implacable hostigamiento imperial.
Nadie que no la deba, ni por tanto la tema, tendría razón alguna para alarmarse por la paulatina difusión, pasada y futura, de graves hechos delictivos fehacientemente comprobados y sus consecuencias ante los tribunales que juzgan. Ni tampoco se justificaría continuar recurriendo al manido y paralizante comodín retórico de que nos «hace daño», «nos perjudica», amparado en viciosos y perjudiciales secretismos, que en lugar de esclarecer y movilizar propician infundadas y turbias especulaciones.
Por el contrario, la aleccionadora puesta en conocimiento ciudadano de la investigación responsable y minuciosa de las irregularidades delincuenciales y la merecida sanción correspondiente constituyen bienvenida acción sanadora, desde el momento que coloca en causa a núcleos de agazapados pillos en ropajes de funcionarios con potencial capacidad contaminadora. Del mismo modo con que se ha estado informando hay que hacerlos visibles e identificables, a tono con el grave daño que inflijan a la economía del país.
Cuantos han estado actuando al margen de la ley y la ética más elemental, y los que todavía lo sigan haciendo, tal vez demasiado confiados en una impunidad blindada por una comunidad de intereses forjada en aparatos burocráticos, de hecho se han erigido en envenenados patrones invertidos de comportamientos, que marcan una torcida ruta a seguir para encontrar en el latrocinio y otras ilegalidades la fuente del «éxito» material individualista. Y en rigor han de acorralarse en una enérgica batida sin ningún tibio escrúpulo de que «caiga quien caiga».
Corruptos y corruptores al fin y al cabo, ellos son disgregadores de nuestros más sagrados valores y, por consiguiente, si a los hechos concretos nos remitimos, demuestran una intención zapadora del socialismo, la de la vuelta atrás en la que probablemente ya deliran viéndose a sí mismos en la imaginada cresta de opulentos explotadores.
De ninguna manera debe subestimárseles «ni un tantico», y mucho menos bajar la guardia. Es apreciable la decisión gubernamental de seguir desmontando los mecanismos burocráticos en los que se encaja y acomoda la corrupción, y propiciar estructuras administrativas actualizadas que favorezcan articuladas participación y vigilancia populares, para que la solvencia moral se expanda.
No abrigo la menor duda de que nuestro pueblo trabajador, cualquier ciudadano honesto y preocupado por el futuro del país, divisa con aliento a la Contraloría de la Nación, afincándose paso a paso y firmemente en la afinación de sus instrumentales de pesquisa sancionadora o preventiva sin importar qué institución, empresa, o unidad productiva o de servicios, donde conviene siempre transparentar y aclarar cuentas. Si es para curarse en salud, mejor aún.

Morgan Freeman lamenta la supervivencia del racismo en Estados Unidos


Publicado en Cubadebate el 20 Septiembre 2011

Morgan Freeman en Invictus

El actor estadounidense Morgan Freeman, reconocido activista contra la discriminación racial, afirmó que ese prejuicio “sigue vivo” en su país, aunque confía en que es una cuestión de tiempo y que “va a pasar”, dijo en una entrevista con la AFP.

Morgan, de 74 años, escogió vivir en Mississippi -uno de los estados más violentos durante la época de segregación racial estadounidense- pese a que sus cinco nominaciones al Oscar y la admiración de su trabajo por prominentes cineastas le permitirían vivir en un palacete de las colinas de Beverly Hills.

Como en la mayoría de los estados del sureste, en Mississippi siguen existiendo sucesos de discriminación racial que reviven la historia social más triste del país y mantienen al actor con los pies en la tierra, contó Freeman en Clearwater, un balneario cerca de Tampa (Florida, sureste) donde promocionó la cinta “Dolphin Tale”, que se estrena este viernes en las salas.

El pasado 26 de junio el adolescente blanco Deryl Dedmon y su grupo de amigos salieron de una fiesta con la decisión de ir a matar a algún afroamericano en los barrios del oeste de la capital del estado, Jackson.

Su víctima fue James Anderson Craig, un hombre de 49 años, cuyo único pecado fue encontrarse en el camino con estos jóvenes con ideas racistas.

“El racismo sigue vivo en este país, no solamente en el sureste”, dijo el ganador de un Oscar en 2005 por “Million Dollar Baby”. Y recuerda que en el pueblo donde vive, Charleston, “todavía ahora, los niños no están autorizados a socializar entre blancos y negros”.

Al contar que hasta hace pocos años los estudiantes de secundaria no podían hacer una misma fiesta de graduación interracial, el actor reveló que “ya no es así ahora, pero no quiere decir que los niños estén autorizados a mezclarse, a jugar, a salir juntos entre ellos”, afirmó.

En 2008 Freeman le ofreció a los alumnos de una escuela secundaria de Charleston pagarles su baile de graduación, siempre y cuando se integraran en la fiesta. La mayoría aceptó hacerlo, por primera vez en la historia de ese plantel. Pero un pequeño grupo de chicos blancos, en su mayoría presionados por sus padres, decidió hacer una fiesta privada sin compañeros afroamericanos.

La historia inspiró el documental “Prom Night in Mississippi”, de 2009. ”Quizás seamos el único país que fue a la guerra por eso. No por el territorio sino por el derecho a mantener a la gente negra en la esclavitud. Es algo económico“, sostuvo el actor.

“Para mantener a cualquier humano en una situación así usted necesita reducir a ese ser humano a algo menos que humano. Y eso toma muchas generaciones para que se les borre esa idea”, agregó el chofer de “Driving Miss Daisy” (1989).
En momentos en que Estados Unidos vive la irrupción del movimiento republicano ultra conservador Tea Party, un estudio reciente del centro de análisis Brookings reveló que un 46% de los estadounidenses cree que los blancos sufren discriminación como los negros y otras minorías, frente al 51% que no lo cree.

“Es una enseñanza de generaciones”, sostuvo Morgan, sobándose su mano derecha que quedó inmovil tras un aparatoso accidente en 2009. Pero el racismo “va a pasar”, agregó el actor con sonrisa bondadosa.

“Cada generación es cada vez menos propensa a participar en ese tipo de discriminación. A todos nos discriminan, en un nivel u otro. Vamos a encontrar diferencias, pero nuestra discriminación negra es un gran tema en el mundo entero”, dijo Morgan.

El hombre que encarnó al líder sudafricano Nelson Mandela en 2009 en la película “Invictus”, dirigido por su amigo Clint Eastwood, es optimista frente al cese del racismo aunque no por ello deja de ver cuán complicado luce el presente político de su país.

En Mississipi un alcalde negro, Johnny DuPree, ganó por primera vez la primaria de su partido Demócrata para aspirar a la gobernación en noviembre próximo. Pero, según Morgan, existen muy pocas chances de que gane el puesto frente al opositor republicano. “Tenemos un presidente negro y mira por lo que está pasando”, comentó.

“Yo no estoy defraudado para nada” por el presidente Barack Obama, añadió. “Estoy 110% con él”, aseveró. Pero “los republicanos están haciendo todo lo posible, lo que sea, para asegurarse de que no tenga un segundo periodo”.
Para Morgan, movimientos como el Tea Party son un claro obstáculo para unir el país.

“Ahora es aún peor (que hace pocos años) porque tenemos este grupo Tea Party demoliendo todo el Partido Republicano susurrando ‘¿Te das cuenta que tenemos un hombre negro en la Casa Blanca? Eso no puede ser’, pero están empeñados”.

(Con información de AFP)


Piñera anuncia que 70.000 estudiantes chilenos perdieron el año escolar


Publicado en Cubadebate el 20 Septiembre 2011

El presidente chileno, Sebastián Piñera, anunció que 70.000 estudiantes de secundaria perdieron el año escolar, tras la paralización de clases desde hace cuatro meses debido a movilizaciones estudiantiles que exigen una mejor educación pública.

“Es muy doloroso ver cómo 70.000 niños van a perder su año escolar, pero un presidente tiene que preocuparse por los tres millones y medio de estudiantes y escolares que necesitan iniciar el segundo semestre y seguir avanzando”, dijo Piñera en una entrevista difundida por el canal estatal TVN.

La cifra constituye el 2% de la matrícula total de los estudiantes secundarios, quienes desde mayo pasado realizan manifestaciones que incluyen marchas, la ocupación de colegios, y huelgas de hambre, que paralizaron las clases desde mayo pasado.

Piñera explicó que estos estudiantes perderán el año porque no se inscribieron en un plan que el gobierno presentó en agosto pasado para que los estudiantes puedan recuperar las clases.

Según cifras del gobierno, más de 160.000 escolares se inscribieron en este programa que propone acudir a clases en colegios que no estén ocupados, y que los estudiantes rindan exámenes en sus casas, previa preparación por internet.

El sistema educativo de enseñanza primaria y secundaria chileno exige a los escolares cumplir el 85% de la asistencia a clases durante el curso. De lo contrario pierden el año.

Universitarios y profesores también se movilizaron junto a los escolares en masivas manifestaciones estudiantiles que han influido en la caída de la popularidad del presidente Piñera a un 27%, la peor que ha registrado un mandatario desde que Chile retorno a la “democracia”.

Los estudiantes exigen una educación pública de calidad y gratuita, y han presentado una serie de condiciones para establecer un diálogo con el gobierno y que acabe con cuatro meses de protestas.

Entre estas condiciones está la de flexibilizar el semestre académico en las universidades y frenar el envío al Congreso de proyectos de ley relativos a la enseñanza, los cuales fueron rechazadas por el gobierno.

Las protestas estallaron a inicios de mayo en reclamo de los altos costos de la educación en Chile, que cuenta con uno de los sistemas educativos más privatizados del mundo tras las reformas aplicadas por la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

(Con información de AFP)

El impacto de los cambios económicos en Cuba (I)

Por Andrés Gómez*

Foto Virgilio PONCE - Martianos - Hermes - Cubainformación

Durante el pasado verano tuve la oportunidad de poder estar en Cuba, principalmente en La Habana, durante varias semanas. Uno de mis propósitos fue constatar cómo se desenvuelve la vida diaria de la población de cara a los cambios económicos que tienen lugar en el país desde hace ya un año, así como saber sobre las opiniones del mayor número de personas posibles sobre los mismos.

En este trabajo, que es el primero de un número sobre estos asuntos, trataré de manera preliminar cómo se hacen realidad estos cambios en la vida y en las expectativas de la población.

Muchos han sido los cambios económicos que han tenido lugar y tendrán lugar en la Isla desde septiembre pasado. Éstos son resultado de muchas razones. Principal entre éstas es que por años la mayoría de la población cubana venía exigiendo este tipo de cambios, cambios substanciales, en la manera que la economía del país se venía gestando. Eran una necesidad ineludible.

No hay sociedad, al menos que yo conozca, que más cambios haya tenido durante el transcurso de los últimos cincuenta años que la cubana. No solamente me refiero al cambio revolucionario de una sociedad capitalista a una socialista, sino, además, a todos los otros cambios que han habido dentro de los parámetros de una sociedad socialista, con el propósito de hacerla mejor y viable, especialmente dentro del contexto internacional en la que ésta ha sido forzada a desarrollarse.

Confrontada con la magnitud de los cambios económicos acordados por el gobierno cubano, así como por otros anunciados aunque aún no ejecutados, la mayoría de la población se muestra preocupada y la expectativa. Preocupada y a la expectativa sobre cómo estos cambios –cambios económicos que de manera general esta población por años venía reclamando – afectarán su nivel de vida. En otras palabras, cómo ellos y su familia podrán resolver cómo vivir, y vivir decentemente. Esa para mí es la principal preocupación de la inmensa mayoría de la población.

Subyace esta preocupación el reto mayor de la economía cubana: la falta de valor de la moneda nacional no convertible. Moneda que es la base de los sueldos de la inmensa mayoría de la población. Cómo resolver este complejo dilema es el reto mayor que confronta la vida nacional.

Cómo con los sueldos y pensiones que percibe en moneda nacional no convertible la inmensa mayoría de la población, los cubanos y cubanas puedan satisfacer sus necesidades de vida a un nivel desahogado.

Precisamente para buscar alternativas viable a esta situación, como parte esencial del plan de reformas acordado e implementado por el reciente Congreso del Partido Comunista, por la Asamblea Nacional y por el Consejo de Ministros, se encuentran aquellas medidas encaminadas a hacer posible y fortalecer la importante alternativa del sector privado de la economía nacional.

Esta alternativa ha tenido un impacto muy positivo en la población. De acuerdo a las más recientes cifras oficiales más de 330 mil personas desde finales de agosto están ejerciendo trabajos por cuenta propia. Estas personas, todas esperan, obtener un sueldo más alto en sus nuevas ocupaciones que el que devenían en sus empleos con el Estado.

Para mí, esta nueva situación, al menos significan dos cuestiones básicas: una, que las nuevas medidas irán mejorando el nivel de vida de muchas trabajadores y sus familias; y dos, que la gestión cuentapropista, o sea del sector privado de la economía, demuestra que existe suficiente dinero en manos de la población para sostener la misma.

En otros trabajos sobre estos importantes temas seguiré tratando los mismos.

Miami, 20 de septiembre de 2011

*Andrés Gómez, periodista cubano residente en EE.UU. y director de Areítodigital