lunes, 12 de septiembre de 2011

LA UNIVERSIDAD CUBANA EN TIEMPO REAL (I)

Jorge Gómez Barata

A pesar del potencial de una entidad con más de 50 grandes centros, cientos de sedes, miles de profesores y más de medio millón de estudiantes; inmersa en los esfuerzos docentes y en su propia reorganización, retraída en la investigación y con una participación sesgada en los debates nacionales, regida por estructuras burocráticas (administrativas y académicas), la universidad cubana se integra con déficits a la realidad nacional; no parten de ella, en la medida de sus potencialidades y como a lo largo de siglos fue tradicional, las ideas renovadoras que contribuyan al sostén científico que demanda el progreso social.

Esta circunstancia se refleja en los Lineamientos aprobados por el VI Congreso del Partido cuyo texto no atribuye ningún protagonismo a la universidad, a pesar de ser la entidad que acumula la mayor calificación y cuenta con más profesionales dedicados a los estudios de: Economía, Derecho, Historia, Filosofía, Sociología y otras disciplinas sociales y en cuyas aulas cientos de profesores explican Marxismo-Leninismo que incluso constituye una carrera. No me extrañaría que tomando nota de tal limitación, la próxima Conferencia del Partido subsane la carencia.

La intensidad y la variedad de las experiencias políticas por las que Cuba ha atravesado han condicionado la evolución de la enseñanza universitaria. Esas etapas son: la colonia (1728-1898), la ocupación militar norteamericana (1898-1901), el período republicano (1901-1959) y 52 años de socialismo en lo cual son visibles varios momentos.

En Cuba existe la enseñanza universitaria desde 1728 cuando frailes dominicos fundaron la Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo (decima en el Nuevo Mundo) que, andando el tiempo sería la Universidad de La Habana. El perfil académico y el objetivo de aquella institución era coherente con el esquema colonial y su función ideológica era reproducir el saber y los valores que sustentaban aquel estado de cosas.

Por una sorprendente paradoja, en la época los conocimientos más avanzados en la isla se refugiaron en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio, fundado en 1689 donde se formaban los sacerdotes católicos y en cuyas aulas enseñaron y aprendieron personalidades tan avanzadas como el padre Félix Varela, José Agustín Caballero, José Antonio Saco, José de la Luz y Caballero y otros muchos precursores y forjadores de la intelectualidad académica cubana.

Ante las manifestaciones de patriotismo en la Universidad y consciente del papel de la inteligencia en los procesos sociales, al iniciarse las luchas por la independencia, la Corona Española reaccionó imponiendo limitaciones a los estudios universitarios. El bárbaro fusilamiento de ocho estudiantes de medicina en 1871 evidencia lo virulento de aquella reacción.

Naturalmente en 1898 al finalizar la dominación española se inició la transformación de la universidad y bajo la ocupación militar norteamericana conducida por Enrique José Varona se crearon facultades de base científica como las de Pedagogía, Veterinaria y algunas carreras de ingeniería, entre ellas la de Agronomía.

No obstante, el condicionamiento que representaron tanto el régimen colonial como la ocupación norteamericana, la emergente intelectualidad cubana, en calidad de rectores, profesores y estudiantes, crearon una universidad relativamente avanzada que se sumó al movimiento de Reforma Universitaria iniciado en 1918 en Córdoba, Argentina y cuya vanguardia estudiantil liderada por Julio Antonio Mella, incorporó un perfil nacionalista y antiimperialista que en los años treinta se expresó en la lucha contra la dictadura de Gerardo Machado y la injerencia de Estados Unidos, que entonces asumió la forma de “mediación”.

Aquella universidad donde hubo más luces que sombras, se forjaron los más ilustres representantes de la intelectualidad cubana, integrantes de las vanguardias políticas y las élites patrióticas de diferentes momentos del quehacer nacional, acogió en 1945 a Fidel Castro que allí se hizo revolucionario y socialista.

Ante la universidad cubana se plantean problemas internos de capital importancia que no pueden ser resueltos con exhortaciones ni controles desde arriba; con la peculiaridad de que la universidad no puede existir sólo para sí. “A los tiempos nuevos —sentenció José Martí—, corresponde una universidad nueva”.

Tal vez, además de una mentalidad real y esencialmente renovadora, capaz de romper con dogmas, esquemas, formalidades y mitos se requieran cambios estructurales, redefinición de prioridades, racionalizar las dimensiones, perfeccionar las estructuras y los mecanismos de dirección, descentralizar la gestión concediendo mayor relevancia a los territorios y autonomía a los claustros, jerarquizando y categorizando los centros en función de datos reales y no de formalidades, concediendo prioridad a la investigación y la inserción en los procesos económicos y sociales y convirtiendo los estudios de humanidades es un esfuerzo realmente creador y renovador del pensamiento económico y político.

A la Universidad cubana pueden podrán faltarle los recursos materiales y financieros para evolucionar, pero capital humano tiene suficiente. El tema es vasto y poco el espacios. Luego les cuento.

La Habana, 12 de septiembre de 2011

EL SALVADOR: Organizaciones en solidaridad con Cuba piden a EE.UU liberación de prisioneros

Leonor Cárdenas
Redacción Diario Co Latino


A trece años de la detención de los cinco cubanos, que fueron acusados de actos de espionaje y terrorismo, los miembros del movimiento salvadoreño de solidaridad por Cuba, exigieron, frente a la embajada de Estados Unidos, la liberación de los reos.

Según los representantes de dicho movimiento, los cubanos fueron injustamente detenidos y condenados a cadena perpetua, cuando su único delito fue prevenir de actos terroristas contra Cuba desde Estados Unidos.

Mediante una carta dirigida al Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, exigieron la liberación de los reos, considerando su aprehensión como una acción injusta.

“La administración del Presidente Barack Obama apoya a grupos que claramente han patrocinado el terrorismo, como lo son los grupos de extrema derecha de Miami, los cuales cínicamente, a través de su sistema judicial protege y encubre en su terrorismo a terroristas como Luis Posada Carriles”, manifestó Raúl Martínez, representante de la Coordinadora Salvadoreña de Solidaridad por Cuba.

Como coordinadora, Martínez también exigió al presidente Obama, un cese a los bombardeos y la invasión encubierta de su país y la OTAN, en Libia y Palestina, así como en otros países del mundo.

Irma Najarro, integrante de la Coordinadora Salvadoreña de Solidaridad por Cuba, exigió al Mandatario estadounidense desistir en la implementación de una política constante y conspirativa contra los procesos soberanos de los pueblos.

“Cuba, Venezuela, Honduras, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y El Salvador, y el resto de América Latina, harán fracasar sus operaciones encubiertas y campañas mediáticas”, dijo. Asimismo, criticaron que “las presiones de su gobierno llevaron al presidente Mauricio Funes a mandar tropas a Afganistán, siendo necesario el apoyo de médicos y alimentos y no de más destrucción”, agregó Najarro.

Durante la protesta pacífica, los manifestantes le recordaron al presidente Obama, que su reconocimiento con el Nobel de la Paz, es en aras de la justicia y verdad, y no del encubrimiento terrorista que por años se ha mantenido en Estados Unidos.

“Si usted es Nobel de la Paz, por qué encabeza la lista de agresores contra el medio oriente y el resto del mundo”, expresó Najarro.


Hoy, las ideas de Allende las llevan adelante los jóvenes: PC chileno

Unas 10 mil personas marchan en Santiago al cumplirse 38 años del golpe de Estado
Participan estudiantes en la movilización; disturbios en el cementerio general
La dictadura de Pinochet deja más de 3 mil víctimas; familiares repudian la impunidad
Familiares de víctimas de la dictadura de Augusto Pinochet marcharon ayer en Santiago para conmemorar el golpe de Estado contra el presidente Salvador Allende perpetrado el 11 de septiembre de 1973 Foto Ap
Afp, Dpa, Xinhua y Notimex
Periódico La Jornada
Lunes 12 de septiembre de 2011, p. 32
Santiago, 11 de septiembre. Chile conmemoró hoy el 38 aniversario del golpe de Estado que derrocó al presidente socialista, Salvador Allende, con una marcha en la que participaron unas 10 mil personas en Santiago, convocada por la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos. Sin embargo, al final hubo incidentes entre un grupo de encapuchados y la policía, que utilizó chorros de agua y gas lacrimógeno para dispersarlos.
Convocadas por la Asamblea Nacional de Derechos Humanos –que agrupa organizaciones sociales ligadas a las víctimas de tortura y represión durante la dictadura–, miles de personas se reunieron por la mañana en la plaza Los Héroes, en el centro de Santiago, para marchar hasta un memorial en el cementerio general en recuerdo de las 3 mil 225 víctimas que dejó la dictadura que por 17 años encabezó el general Augusto Pinochet.
En la marcha participaron organizaciones sociales y sindicales, miembros de los partidos que apoyaron a Allende, a los que se sumaron agrupaciones estudiantiles, entre las que se encontraba la presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech), Camila Vallejo, así como el titular del Colegio de Profesores, Jaime Gajardo.
El diputado Guillermo Teillier, del Partido Comunista (PC), afirmó que a 38 años del golpe de Estado Chile afrontael fin de una manera de gobernar con la irrupción de fuerzas sociales como el movimiento estudiantil, e indicó que las ideas de Allende hoy día las llevan adelante los jóvenes y estudiantes.
Los alumnos de secundaria y universidad se movilizan desde hace más de tres meses en todo el país para exigir al gobierno de Sebastián Piñera una profunda reforma al sistema educativo que ponga fin al lucro y garantice la calidad y la equidad de la enseñanza.
Pero en un paro nacional de 48 horas convocado por la Centra Unitaria de Trabajadores (CUT), apoyado por el movimiento estudiantil, el 24 y el 25 de agosto, un joven de 16 años, Manuel Gutiérrez, cayó abatido por un disparo de la policía.
Con banderas chilenas y algunos carteles en favor de la educación pública, los manifestantes avanzaron pacíficamente por las calles de la capital, sin lograr acercarse al palacio presidencial de La Moneda, fuertemente cercado por fuerzas policiales.
Al llegar al Memorial de las víctimas de la dictadura se realizó una romería y un acto central organizado por la agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y la de Familiares de Ejecutados Políticos (Fep).
Este año para nosotros tiene que marcar un precedente en verdad, justicia y memoria, dijo la presidenta de la Fep, Alicia Lara, quien destacó que este homenaje es por una sociedad que no puede estar sobre la base de la impunidad, porque si no, los crímenes se vuelven a repetir.
Luego de la marcha en recuerdo de Allende, quien falleció durante el golpe de Estado, y de todas las víctimas de la dictadura, se suscitaron incidentes en las inmediaciones del cementerio general, cuando unos 300 encapuchados, de acuerdo con medios locales, se enfrentaron con la policía militarizada que resguardaba el lugar, además de agredir a los representantes de los medios de comunicación.
Los manifestantes lanzaron piedras y palos a los agentes policiales, quemaron neumáticos y otros objetos, mientras la policía lanzó chorros de agua y gas lacrimógeno.
Desde temprano, se reportaron algunos disturbios menores tras la instalación de barricadas incendiarias en barrios de la periferia de Santiago y del vecino puerto de Valparaíso.
La manifestación en Santiago culminó con un saldo de 20 detenidos por desórdenes y daños, mientras un policía resultó herido, informó el Departamento de Comunicaciones de la policía.
Salvador Allende, el primer socialista en llegar al poder a través de las urnas, se suicidó de un disparo en la barbilla con un fusil que le regaló su amigo, el ex presidente cubano Fidel Castro, de acuerdo con una investigación abierta en enero pasado para determinar las circunstancias de su muerte.
La investigación, para la cual fue necesario exhumar los restos del ex mandatario, confirmó la versión oficial aceptada hasta ahora y que era apoyada por su familia, y desvirtuó una teoría promovida por algunos de sus familiares acerca de que fue asesinado por las fuerzas golpistas.
Pinochet murió a los 91 años, el 10 de diciembre de 2006, sin alcanzar a ser condenado por la justicia, aunque con varios procesos en curso por las violaciones a los derechos humanos cometidas durante su régimen y por presunto enriquecimiento ilícito.

COMENTARIO DESPERTAR CON CUBA: 13 AÑOS DE UNA INJUSTICIA

Guillermo Alvarado, de Radio Habana Cuba

Al cumplirse hoy 13 años del encarcelamiento de cinco cubanos que monitoreaban organizaciones terroristas asentadas en territorio de Estados Unidos, crece el clamor internacional para que sean liberados sin mayor demora y se limpie así una de las manchas más graves que pesan sobre el sistema judicial del país norteño.

De manera muy amplia han sido difundidos los pormenores del proceso contra Gerardo Hernández, René Gonzáles, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González que, más que un juicio, fue un complot de la extrema derecha de origen cubano más furibunda y desembocó en absurdas y desmesuradas condenas por delitos inexistentes.

Permitir que el caso se conociera en Miami restaba cualquier posibilidad de que se mantuviese la objetividad de jueces y jurados, fue trasladar los hechos del terreno legal hacia un ambiente saturado de odio, prejuicios y presiones, como se demostró al final.

No fue esa, sin embargo, la única irregularidad cometida en contra de Los Cinco, como se les conoce ya en todo el mundo. Se ha obstaculizado sistemáticamente el acceso a las opciones que existen para apelar, se bloquea la comunicación con sus abogados y se les castiga caprichosamente a largos períodos de reclusión en solitario.

Inclusive se violan los derechos de que eventualmente podría disfrutar cualquier recluso en ese país, al impedir que Gerardo y René reciban visitas de sus esposas, con lo cual se está extendiendo el castigo hasta sus familiares, algo que es a todas luces ilegal, aún en un sistema judicial tan enrevesado como es el estadounidense.

El objetivo de semejante conducta es lograr que uno sólo de Los Cinco flaquee en la postura valiente y digna que han mantenido hasta ahora, demostrando así los carceleros, entre otras cosas, su absoluta ignorancia sobre los valores y principios que animan a ese ser humano superior que se denomina Revolucionario.

No cabe la menor duda de que la fortaleza de los prisioneros abochorna a quienes les juzgaron y cada día que pasa aumenta el entredicho para el aparato de justicia norteamericano porque, a pesar de la complicidad de los grandes medios de comunicación, la verdad se va abriendo paso, como gota de agua entre el granito y va dejando una imborrable huella.

Suman cientos ya las organizaciones que en un sinnúmero de países denuncian esta injusticia y demuestran con apego la verdad que ninguna ley estadounidense fue violada, que jamás estuvo en riesgo la seguridad de esa sociedad y que, por el contrario, al monitorear a grupos violentos y terroristas, se estaba contribuyendo a la tranquilidad y la paz en esa nación.

Como bien se señala en un artículo publicado en Le Monde Diplomatique en diciembre de 2005, reproducido este lunes por el diario Granma, “Los Cinco” no fueron juzgados por violar la ley norteamericana sino porque su trabajo centró la atención en aquellos que, precisamente, lo hacían.

Al infiltrarse en las redes criminales existentes de manera abierta en La Florida, desnudaron la hipocresía de la oposición al terrorismo, de la cual los Estados Unidos tanto se jacta, agrega dicho texto.

Justamente ayer domingo miles de personas recordaron en Nueva York a las víctimas de los ataques del 11 de septiembre de 2001. Es, entonces, fecha adecuada para exigir que, incondicional e inmediatamente, se libere a los cinco cubanos que con su sacrificio lucharon por impedir atrocidades semejantes.

La Habana, 12 de septiembre de 2011

El 11/S visto por Ignacio Ramonet

Por Martin Granovsky

Tomado de Cubasi.cu Domingo, 11 de Septiembre de 2011

Tiene el acento de Pontevedra, donde nació en 1943, y el entrenamiento internacional de haberse incorporado en 1973 a Le Monde Diplomatique, cuya edición francesa dirigió entre 1990 y 2008. Promotor, entre otras cosas, del Foro Social de Porto Alegre, Ignacio Ramonet se mueve con facilidad tanto en el análisis de los nuevos desafíos del periodismo como en el examen de las tendencias de la política mundial.

–Ya son diez años desde el 11 de septiembre de 2001.

–Y en el mismo mes, septiembre, tres años de la caída de Lehman Brothers.

–Esa ya es una definición.

–Pues claro.

–Esta entrevista no transcurre el 11 de septiembre de 2002, a un año del atentado. Por lo tanto el mundo que vivimos en 2011 registró ya muchos más cambios que la irrupción de Al Qaida con su ataque en territorio norteamericano.

–En estos diez años cambiaron los Estados Unidos. Poco después del atentado, la administración Bush utilizó el ataque a las Torres Gemelas como si lo hubiera estado esperando, para llevar a cabo una política neoimperial. Utilizar la fuerza del instrumento militar para imponer su voluntad política en particular en Medio Oriente.

–Hablar del atentado contra las Torres y decir “como si Bush lo hubiera estado esperando...” no significa avalar las teorías conspirativas del autoatentado.

–Esas teorías surgieron en Francia. Pero no creo en ellas. Sí creo que, de hecho, Al Qaida le hizo un favor. Pero con un matiz: aparentemente le hizo un favor. Bush salió con el instrumento militar a atacar Afganistán, a atacar Irak, etcétera. ¿Qué ocurrió? Se reveló que el instrumento militar no era suficiente. Es como lo que le pasó a Napoleón. Las guerras napoleónicas buscaban imponer, por la fuerza, la libertad. Y Napoleón fue derrotado. Bush libró sus guerras napoleónicas para imponer la democracia por la violencia. Le ocurrió igual. Se le resistieron desde el oscurantismo. Parte de la resistencia a Napoleón tenía un grito: “¡Vivan las cadenas!”.
También: “¡Viva la Inquisición!”. Los islamistas radicales reivindican la ley sagrada y la Jihad. Al cabo de 10 años podemos decir que los Estados Unidos, agotados, no pudieron vencer de manera indiscutible. Irak es una media victoria, Afganistán es una semiderrota y Libia es una intervención extremadamente prudente. El resultado es el agotamiento. Las guerras costaron mucho. Aunque se hayan llevado todo el petróleo de Irak, que no es el caso, con eso no pagan lo que gastaron.

–Y si se mira el índice de desempleo estancado en 9,1 por ciento, las guerras no crearon empleo.

–No, no lo crearon. Al agotamiento del que hablaba se le sumó un endeudamiento colosal, y también la crisis del dólar. Quizás los Estados Unidos padecieron lo mismo que Ronald Reagan impuso a la Unión Soviética, cuando la obligó a seguir una carrera armamentística que agotó a Moscú y provocó la implosión del régimen. Al Qaida provocó, sin quererlo, el furor militar y el agotamiento de los Estados Unidos. Quizás, y subrayo el quizás para ser muy prudente, quizás estemos en el principio del fin del siglo americano. Empezó con la Primera Guerra Mundial. Mientras tanto, una potencia como China fue desarrollándose con una pujanza impresionante. Y el mundo se va haciendo cada vez más multipolar.

–¿Pero Washington no sigue siendo una potencia a gran distancia de cualquier otro país en términos estratégico-militares?

–Con el matiz que señalé sobre el agotamiento y con la realidad de que a los Estados Unidos no les alcanza ya para seguir con la misma fuerza. De hecho muchos estrategas dicen hoy que habría que dejar de gastar en el arma nuclear, que nadie va a utilizar, sobre todo si se levanta la hipoteca nuclear iraní. Efectivamente nadie alcanzó militarmente a los Estados Unidos. Pero, ¿qué uso harán los Estados Unidos de su herramienta militar? Hay que mirar bien el caso de Libia, donde los Estados Unidos pusieron en primera línea a Francia y a Inglaterra, que al cabo de tres meses decían que ya no tenían presupuesto para seguir. O sea que la supremacía militar occidental está muy limitada por la cuestión económica.


martin.granovsky@gmail.com


¿Qué dirá Juan Gelman?

Por Juan Gelman

Es la pregunta de un editorial que el diario El País de Uruguay publicó el sábado 10 pasado. “Cuando la Comisión de Derechos Humanos de la OEA –dice– condenó a Uruguay a pagar una indemnización a la familia Gelman, el escritor y ex guerrillero Juan Gelman proclamó que sus acciones ante ese foro no perseguían la obtención de dinero sino una reparación moral.” Cita las declaraciones que el secretario de la Presidencia uruguaya, Alberto Brescia, había anunciado al diario el día anterior: “El gobierno uruguayo, en cumplimiento del fallo de la OEA, le pagará a la familia Gelman medio millón de dólares” y finaliza así: “¿Qué tendrá para decirnos Juan Gelman, constante crítico de los gobiernos uruguayos posdictadura?”. Pues lo siguiente.

El párrafo 286 del dictamen señala: “Los representantes (de los demandantes, nota JG) comunicaron que el señor Juan Gelman manifestó su decisión de ser excluido como beneficiario de reparaciones referidas a indemnizaciones compensatorias, razón por la cual el Tribunal se abstiene de hacer cualquier determinación en ese sentido”. El editorialista del diario uruguayo El País no puede, o no quiere, leer el fallo completo.

Y luego: “La Corte ha desarrollado en su jurisprudencia el concepto de daño material y los supuestos en que corresponde indemnizarlo” (párr. 290). En consecuencia, fijó “una cantidad, en equidad, por conceptos de daños materiales” (párr. 296), y destacó asimismo el daño inmaterial perpetrado (párr. 296). Cita en ese párrafo la sentencia dictada en el Caso de los “Niños de la Calle (Villagrán, Morales y otros) Vs. Guatemala” que precisa: el daño inmaterial comprende “tanto los sufrimientos y las aflicciones causados a las víctimas directas y a sus allegados, el menoscabo de valores muy significativos para las personas, así como las alteraciones de carácter no pecuniario en las condiciones de existencia de la víctima o su familia”. El editorialista del diario uruguayo El País no puede, o no quiere, leer la jurisprudencia establecida.

Por último: según El País del viernes, el secretario Alberto Brescia “sostuvo que pretende separar este punto del fallo de la CIDH de otros aspectos que consideró ‘más de fondo y más simbólicos’, entre los que mencionó un acto público que se realizará este año y en el que los tres poderes del Estado harán un reconocimiento de la responsabilidad por las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura”. El editorialista de El País no puede, o no quiere, leer cuáles son esas compensaciones morales, “de fondo, simbólicas” y mucho más importantes que, por el asesinato de mi nuera María Claudia García de Gelman y el robo de mi nieta Macarena Gelman García, el fallo de la Corte Interamericana detalla.

Esto se explica. El editorialista de El País uruguayo se limita a obedecer a la línea política del diario, un siempre acérrimo defensor de los secuestradores, asesinos, torturadores y ladrones de bebés que prohijó la dictadura en Uruguay. Y no puede, o no quiere, leer: “Los representantes (de los demandantes, nota de JG) comunicaron que el señor Juan Gelman manifestó su decisión de ser excluido como beneficiario de reparaciones referidas a indemnizaciones compensatorias, razón por la cual el Tribunal se abstiene de hacer cualquier determinación en ese sentido”. Se repite por las dudas. A lo mejor, con suerte, el editorialista del diario uruguayo El País esta vez lo lee.

Tomado de Página 12