domingo, 11 de septiembre de 2011

El francotirador que disparó contra Monseñor Romero fue un ex Guardia Nacional

Marino Samayor Acosta, Subsargento de la extinta guardia nacional.


Francisco Elías Valencia
Gabriela Castellón
David Pérez
Redacción Diario Co Latino


Un subsargento de la sección II de la Guardia Nacional, y miembro del equipo de seguridad del ex presidente de la República, coronel Arturo Armando Molina, fue el misterioso personaje que disparó contra Monseñor Óscar Arnulfo Romero, aquella tarde del lunes 24 de marzo de 1980, cuando el Arzobispo oficiaba una misa de cabo de año, de Sara Meardi de Pinto, madre del periodista Jorge Pinto, en la capilla del hospitalito Divina Providencia.


31 años después, ante la falta de acciones judiciales para esclarecer el magnicidio en su totalidad, en tanto que hay nombres de algunos de los autores intelectuales, el del tirador, por ejemplo, seguía siendo un misterio.


Hasta hoy, uno de los sospechosos había sido el doctor Héctor Antonio Regalado, quien por varios años se encargó no solo de la seguridad de la Asamblea Legislativa, sino de la seguridad del mayor Roberto d’Aubuisson.


Sin embargo, la Comisión de la Verdad, al referirse al doctor Regalado, dice: “La Comisión no encontró evidencia persuasiva de que él hubiera participado en este asesinato”.


La Comisión de la Verdad, sin embargo, dice que “recibió suficiente prueba para concluir que Regalado no sólo formó su propio escuadrón de la muerte en el pueblo de Santiago de María; sino, también, coordinaba y capacitaba las redes de d’Aubuisson en la capital”.


Información en poder de Diario Co Latino, entregada por fuentes que estuvieron próximas a los círculos de d’Aubuisson, aseguran que el francotirador, es decir, el responsable de disparar contra Monseñor Romero, fue el subsargento de la extinta Guardia Nacional (GN), Marino Samayoa Acosta. De acuerdo con la información, fue Mario Molina, hijo del ex presidente Molina, quien sugirió al tirador.


En aquella época, dice otra fuente a Diario Co Latino, refiriéndose a la segunda mitad de la década de los 70’s, había dos buenos tiradores: uno en la Guardia Nacional y, el otro, en la Policía Nacional.


El de la PN, “el Chato Castillo”, agrega, fue a quien le encomendaron disparar a distancia contra la manifestación de la UES, para provocar la reacción y la respectiva respuesta del ejército que terminó en una masacre. Se refiere a la manifestación del 30 de julio de 1979.


De uno de los dos se sospechaba que podría haber sido el tirador, dice la fuente. Al final se descarta al “Chato Castillo”.


Del asesinato de Monseñor Romero, lo que era amplio conocido es que fue el mayor d’Aubuisson, creador de los escuadrones de la muerte y fundador de ARENA, quien dio la orden para cometer el crimen; y que los capitanes Eduardo Ávila Ávila, quien fue asesinado en circunstancias extrañas, en 1994, y el capitán Álvaro Rafael Saravia, fueron los que operativizaron la acción para el cometimiento del todavía repudiado crimen.


En efecto, fue el capitán Eduardo Ávila, quien, en la mañana del lunes 23, estando en casa de Roberto Daglio, periódico en mano, señala una esquela, en la que se anuncia la misa de aniversario de la señora Meardi. En ese lugar se encontraban, entre otros, Molina y Saravia.


“Esta es la oportunidad”, exclamó Ávila, acto seguido preguntó por el tirador. “No te preocupés”, le respondió Molina, “yo lo voy a poner”. Las fuentes aseguran que el fusil con mira telescópica, de alta precisión, calibre . 219 suizo (es decir, calibre 22), era propiedad de Ávila; y el cual había sido probado, en fechas distintas, en la Finca San Luis, de Santa Tecla. El tirador estaba familiarizado con ese tipo de armas, por su especialidad o afición de tirador.


La Finca San Luis fue el lugar en el que, el 7 de mayo de 1980, fue capturado el mayor d’Aubuisson, junto a doce militares y doce civiles, quienes preparaban un golpe de Estado. Todos eran integrantes del Frente Amplio Nacional (FAN), creado por d´Abuisson, una tenebrosa organización político militar. En esta acción, fue encontrada la agenda del Capitán Álvaro Saravia, en la que estaban escritos no sólo nombres de oficiales y empresarios, con los que tenía relación el grupo de d’Aubuisson; sino, el plan del asesinato de Monseñor Romero. La cual fue clave para las investigaciones posteriores.


Entre los capturados, en aquella fecha se encontraban, además de d’Aubuisson, los mayores Jorge Alberto Cruz Reyes, Roberto Mauricio Staben; Capitanes, Álvaro Rafael Saravia, José Alfredo Jiménez, Víctor Hugo Vega Valencia, Eduardo Alfonso Ávila; Tenientes Federico Chacón, Miguel Francisco Bennet Escobar, Rodolfo Isidro López Sibrián, Carlos Hernán Morales Estupinián, Jaime René Alvarado y Alvarado.


Además, los civiles Antonio Cornejo Arango, conocido como el “Maneque”; Ricardo Valdivieso, conocido como el “gringo”; Roberto Muyshondt, Fernando Sagrera, Amado Garay, Nelson Morales, Andrés Antonio Córdova, Herbert Romero Escobar, Fredy Salomón Chávez, Marco Antonio Quintanilla, José Joaquín Larios y Julián García Jiménez.


Todos fueron llevados a la Primera Brigada de Infantería, conocida como Cuartel San Carlos, pero, fueron puestos en libertad, el 13 de mayo del mismo año, por el General Jaime Abdul Gutiérrez, al asumir el control de la Fuerza Armada, como integrante de la Junta Revolucionaria de Gobierno.


En una de las hojas, de la agenda de Saravia, está especificado el “Plan Piña”, es decir, el plan donde se especifica lo utilizado para asesinar a Monseñor Romero, es decir, especifica el personal, las armas y otras logísticas a utilizar para matar al Arzobispo. En la hoja, hay nombres de reconocidos oligarcas, financiadores de d´Abuisson, pero no el del francotirador. A quien identifican como “el tirador”, así como al motorista de Saravia, Amado Antonio Garay Reyes, a quien distinguen como “Amado”.


Actualmente, cuando viejos cuadros de ARENA y oligarcas se refieren al caso de Monseñor Romero, lo mencionan como “La Operación Mayor”.


Fue Amado Garay Reyes, quien el 19 y 20 de noviembre de 1987 testifica, primero ante la Comisión de Investigaciones de Hechos delictivos y luego ante el Juzgado Cuarto de lo Penal, en la que confirma que él condujo al tirador hasta la capilla de la Divina Providencia, por órdenes del Capitán Álvaro Saravia, a quien le manejaba desde hacía meses.


Amado Garay añade que después del asesinato tuvo miedo y por eso se fue a vivir a Estados Unidos, donde lo contactaron, a través de Migración, dos personas de apellidos López y Castillo, quienes le pidieron se presentara a los tribunales salvadoreños a dar su declaración en el caso de Monseñor Romero. Y, es por eso que el 17 de noviembre de 1987 llega a El Salvador, procedente de Estados Unidos.


En su declaración, Amado Garay, con lujo de detalle, narra desde el momento en que recoge al capitán Saravia, en la residencia de éste, luego al tirador, a quien recogió, según la Comisión de la Verdad, en la Casa de Alejandro Cáceres, pero, según Garay es la de Roberto Daglio, donde Garay abordó otro vehículo, el Volkswagen Passat rojo de cuatro puertas, en el que ya se encontraba el tirador, que en aquel momento era un hombre joven, barbado, a quien conduce hasta llegar a la iglesia. De la mencionada residencia salieron dos vehículos, el del tirador, y el otro en el que iban varios hombres, a quienes Amado no logra identificar. Justo en la capilla, el otro vehículo desaparece de la zona, y el desconocido le pide a Amado que se parquee, y que mantenga el motor en marcha, frente a la iglesia, y que simulara que estaba reparando el vehículo. El conductor dice haber visto a un sacerdote dando misa, y luego oyó un disparo, y al girar la vista hacia atrás vio al hombre de barba sostener un fusil con ambas manos. El tirador, inmediatamente le ordena, con voz calmada: “Camine despacio, tranquilo”. Aún nervioso, relata Amadeo, salió del parqueo de la iglesia y se dirigió hacia el centro de la ciudad, donde se perdió temporalmente por los nervios, pero, una vez se tranquilizó, condujo al asesino a la misma Residencia de donde había salido.


Que una vez llegaron a la residencia, allí estaba, fuera, el Capitán Saravia, que el hombre de barba le hizo una venia con la mano derecha (el saludo militar) y acto seguida le dijo: “misión cumplida”. Este hombre de barba, según nuestra fuente es Marino Samayoa Acosta, nacido el 8 de octubre de 1949.


Al día siguiente, dice Amado Garay, condujo al capitán Saravia a una casa que parece Castillo, propiedad de Roberto Daglio, donde se encontraba el Mayor Roberto d’Aubuisson, donde Saravia le expresó que “ya hicimos lo que habíamos planeado”, y según Garay, d´Abuisson le habría respondido “no, hombre, no lo hubieran hecho todavía”, a lo que Saravia le replicó: “Como Usted ordenó que lo hiciéramos, por eso lo hicimos”.


«Se van a dar cuenta hasta dónde llega mi participación, y cómo me han involucrado a mí en cosas de las que no fui responsable’’, afirmó Saravia, a Diario Co Latino, en una entrevista realizada los primeros días de marzo de 2006 . “Pero, claro, como soy el único, al perro más flaco se le pegan las pulgas’’, agregó.


Más recientemente, el Capitán Álvaro Saravia le dijo Al periódico digital el Faro, que “El capitán Eduardo Ávila Ávila les informa el plan: en esa misa será asesinado monseñor Óscar Arnulfo Romero Galdámez. Ya todo ha sido coordinado con Mario Molina y Roberto d’Aubuisson”. Mario Molina, hijo del Expresidente Arturo Armando Molina.


El fusil utilizado por el francotirador, propiedad del Capitán Ávila, fue escondido, por órdenes del mismo Ávila, en un hueco de un desfiladero, que da al mar, a la altura de uno de los túneles de la carretera Litoral.


De la vida de Marino Samayoa, hay pocas referencias, pero, según las fuentes, “cuando aparece, le dan trabajos de guardaespaldas, trabajos que desempeña por corto tiempo, y luego desaparece”.




El camino para asesinar a Monseñor Romero


La teoría del eterno retorno es básicamente que las cosas que sucedieron una vez, siguen aconteciendo infinitas veces en el pasado, por esto, el asesino de Monseñor Óscar Arnulfo Romero recorre todos los 24 de marzo casi una docena de calles hasta llegar a la Capilla de la Divina Providencia, y la bala sigue atravesando el corazón de la víctima.


El semáforo se pone en rojo. Un niño se aproxima a los carros y hace malabares con dos naranjas. Una resbala de entre sus dedos y se destripa.


Una pregunta que siempre me venía a la mente: ¿dónde está el asesino de Monseñor Romero? ¿Está vivo? Si aún sigue con vida seguramente es mayor de edad, entre 60 a 70 años calculó. Hoy sé que está vivo, que nació el 8 de octubre de 1949.


Amado Garay describió al tirador como un hombre barbado, de entre 25 y 27 años, - y a juzgar por el testimonio- un tipo hecho de hielo y muy calculador, y experto en hacer de la muerte una cosa cotidiana.


Un día de marzo de 1980, Garay y Saravia salieron de la casa de este último en la Colonia la Rabida, 714, a la par del “Chalet Italia”.


El Capitán Saravia vivió sobre la 37 Calle Oriente, pero su casa ya no existe. El “Chalet Italia” ya no se puede ubicar más que en el recuerdo de los habitantes más antiguos de la zona.


Rodeamos la calle intentando encontrar el sitio, - Garay dice en su declaración que entraron al Pasaje San Juan- y no encuentro nada.


Una pareja de ancianos platica en una puerta, nos dirigimos a ellos – ¿conocieron el Chalet Italia?- estuvo por aquella esquina responde la longeva.


Solo encontramos el pasaje “Italia Sur” y las casas 728, 718,.. los números desaparecen y de pronto la vivienda 14. Algo no concuerda.


Le pregunto a un vigilante sobre la casa 714, no sabe pero llama a un señor calvo de ojos claros y lentes enormes que hace memoria.


Él tiene más de 20 años de vivir en la zona, pero desde que llegó, la numeración ya estaba desordenada. ¿busca a alguien? Me pregunta.


Le explico y dice que ese apellido le suena conocido. ¿Dónde está el chalet Italia? Y ¿la casa del Capitán Saravia? Esos recuerdos desaparecieron el 24 de marzo de 1980.


El capitán lo guió hasta un portón color negro, ubicado en la Colonia San Benito, casa número 549, sobre el Boulevard del Hipódromo. Al detener el carro sonó el claxon, y un señor abrió, tras lo cual se dibujó una cuestecita y dos árboles de marañones japoneses.


El capitán Saravia entró en la residencia y Garay permaneció en la estancia, minutos después una empleada le ofreció pan y refresco que aceptó gustoso.


La Colonia San Benito seguramente ha cambiado 31 años después. Platico con un vigilante, busco la casa número 549, pero no existe. 548, 548 A… debe ser al otro lado, allá están los nones – señala el hombre unos apartamentos de lujo-


Los números, en ese lado de la calle, son impares, las viviendas desbordan lujo, pero sigo intranquilo por saber cuál es la casa exacta donde Garay observó por primera vez al asesino.


Sospecho que el radio donde estaba ubicada la residencia en cuestión se ubica desde los apartamentos “Villa Romana” hasta el local de “Jorge Arguett, Haute Couture”.


Comiendo estaba cuando Saravia le señaló un Volkswagen rojo “manejá ese carro” y “seguí ese carro que está adelante”.


Se subió y un hombre barbado estaba sentado en la parte trasera derecha, no lo reconoció.


La orden fue clara y la cumplió: siguió el carro sin cuestionar el rumbo, cruzó por aquí, por allá, un sin fin de vueltas, pasó frente al Colegio García Flamenco, luego en la Colonia Miramonte pasaron sobre una calle de tierra y entraron en un portón negro.


Perdieron la pista al carro que debían de seguir, el hombre barbado le indicó que dieran la vuelta frente a una iglesia, lo hizo y se detuvo entre tres a cuatro metros de distancia antes del sitio religioso.


“No, párese frente a la iglesia” le sugirió el acompañante en el vehículo. Lo hizo y observó a un sacerdote que oficiando misa, no prestó atención.


Acto seguido el hombre barbado le dijo que simulara una reparación, por lo que manipuló la palanca de velocidades y se agachó sin cuestionar.


Hay una gran quietud frente a la Capilla de la Divina Providencia. Me alejo un poco de la entrada y trato de calcular la posición del hombre que disparó a Monseñor Romero.


Los brazos firmes, fuerza, precisión y paciencia para escapar sin dejar la mínima huella de su paradero por más de tres décadas.


De usar barba debería estar canosa, su cabello igual. Si Amado Garay lo tuviese enfrente ¿lo reconocerá?


Una detonación fuerte asustó a Garay, el olor a pólvora y los gritos lo estremecieron, asustado vio que el barbado sostenía un fusil que sobresalía al lado derecho del carro.


Segundos de confusión, no supo que hacer, la mente en blanco anticipando temores, nerviosismo y lo inaudito: “camine despacio, tranquilo”, le dijo el barbado. Nunca apagó el vehículo, mientras sus manos temblorosas apretaban el volante aceleró hasta el centro de San Salvador, se perdió, no se ubicó, pero logró sobreponerse a sus nervios y regresó a la casa de la colonia San Benito.


Garay y el barbado se bajaron del Volkswagen rojo, el capitán Saravia los esperaba y el hombre que sostuvo entre sus manos el rifle lo saludó: “misión cumplida”.


Saravia se dirigió a Garay “¿por qué te tardastes tanto?, el chofer alegó a su favor que se había perdido.


Saravia y el barbado entraron a una habitación de la casa mencionada y el chofer se quedó comiendo marañones japoneses.


Pasado el tiempo, Saravia salió y le ordenó: “ahora no vamos a dormir en mi casa, sino a otra, sigamos a ese carro”.


El 27 de marzo, tres días después de la detonación frente a la iglesia, Garay fue junto con Saravia a una casa “que parecía castillo” frente al Canal Dos de Televisión.


“Centro Comercial Loma Linda” dice un rótulo en la entrada. Hay varios negocios: desde una escuela de artes plásticas hasta imprentas.


Al fondo un amplio parqueo y un árbol que sirve de sombra para los carros. Quizá el único testigo de lo que fue en aquella fecha.


Aquí presentó el capitán Saravia al Mayor, Roberto d’Aubuisson los resultados de la misión: “Ya hicimos lo que habíamos planeado”.


Autoridades ayudan a solucionar incidente en Iglesia Evangélica de La Habana

Publicado en Cubadebate el 11 Septiembre 2011

Calle Infanta, en La Habana, Cuba.

El templo de la Iglesia Evangélica Pentecostal, ubicado en Infanta y Santa Marta, en Centro Habana, presenta desde hace varios días una situación inusual, al mantenerse de manera prolongada dentro de la iglesia más de 60 personas, entre ellas 19 menores y 4 embarazadas, que se encuentran en un retiro a puertas cerradas, afirma una nota oficial divulgada esta noche por el Noticiero Nacional de la Televisión Cubana.

Estas personas, reunidas por su propia voluntad en el templo desde el pasado 21 de agosto, fueron convocadas por Braulio Herrera Tito, a quien su denominación religiosa lo separó como pastor, por razones de índole interna, desde mayo de 2010.

Ante esta situación, un grupo de familiares acudieron a las autoridades, preocupadas particularmente por los niños, que no están asistiendo a la escuela, y por las embarazadas, que no reciben la atención médica prescrita para ellas.

En virtud de estas circunstancias, se han sostenido conversaciones con familiares, líderes religiosos y algunos miembros de la congregación. También, se ha protegido el recinto y ofrecido atención médica.

Después de varios contactos con quienes dirigen el retiro, un equipo médico valoró la salud de las embarazadas, que han decidido permanecer allí. Se les alertó que una estancia prolongada, sin atención especializada, pudiera afectar la salud de las gestantes. Igualmente, fue trasladada la preocupación de que el tiempo transcurre sin que los niños asistan a la escuela.

Las autoridades del orden público mantendrán la protección de la seguridad ciudadana para evitar cualquier incidente y ofrecen disculpas a la población por las molestias ocasionadas.

Se ratifica la disposición de continuar las gestiones necesarias para una solución favorable a este hecho, cuyo origen es ajeno a nuestras autoridades, que reiteran la voluntad de colaborar en ese sentido con los familiares, la comunidad y los representantes de las instituciones religiosas involucradas.


Chile recuerda con marcha 38 años del golpe militar contra Allende

La movilización para recordar a las más de 3 mil víctimas del régimen de Augusto Pinochet culminó en enfrentamientos con policías. Los manifestantes lanzaron piedras y palos a los uniformados, mientras que agentes les lanzaron chorros de agua y gas lacrimógeno.

Tomado de La Jornada - Afp y Notimex
Publicado: 11/09/2011 12:29

Santiago. Al menos 19 personas fueron detenidas este domingo en los disturbios que se registraron en esta capital, al término de una masiva marcha en recuerdo de las víctimas de la dictadura, con motivo del 38 aniversario del golpe de Estado en Chile.

De acuerdo con el reporte preliminar de la militarizada policía de Carabineros, los enfrentamientos entre manifestantes y la fuerza pública dejaron 19 detenidos, aunque el número podría aumentar en las próximas horas.

Los desórdenes se registraron en las afueras del capitalino Cementerio General, a donde llegó una columna de 10 mil personas que marcharon en memoria de las víctimas de la dictadura militar (1973-1990).

Luego de la marcha, que se desarrolló de manera pacífica, y mientras se realizaba un acto frente al Memorial de los Detenidos Desaparecidos, un grupo de manifestantes encapuchados comenzó a levantar barricadas afuera del camposanto.

Efectivos de las Fuerzas Especiales de Carabineros intervinieron con gases lacrimógenos y carros lanzagua, y fueron repelidos por los manifestantes con piedras y bombas molotov.

Al menos un carabinero y un civil resultaron heridos, así como un caballo de la policía montada, y se reportaron además agresiones contra la prensa por parte de encapuchados.

Medios locales informaron que un periodista del Canal 13 escapó del lugar, ya que los manifestantes intentaban golpear a todos los equipos móviles de televisión.

Además, unos 50 manifestantes con los rostros cubiertos ingresaron hasta el Cementerio General, en momentos en que los organizadores de la marcha rendían homenaje en el Memorial de los Detenidos Desaparecidos.

La policía montada ingresó al lugar, donde se registraron fuertes enfrentamientos, que fueron condenados por la presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Lorena Pizarro.


Chilenos marcharán este 11 de septiembre para conmemorar golpe de Estado contra Allende

Publicado en Cubadebate el 10 Septiembre 2011

Salvador Allende y Fidel Casto en Chile.

A 38 años del golpe de Estado contra Salvador Allende, familiares de las víctimas de detenidos y desaparecidos convocaron para este 11 de septiembre a una gran marcha para rendirles tributo y demandar la construcción de una democracia verdadera en Chile.

La representante de la Agrupacion de Familiares Detenidos y Desaparecidos de Chile, Gabriela Zúñiga, informó que el cronograma previsto para este domingo comienza con una gran marcha que iniciará en horas de la mañana. Posteriormente, se realizará una toma simbólica del estadio nacional (en Santiago), lugar de represión durante la dictadura de Augusto Pinochet.

Asimismo, Zuñiga recordó que en la actualidad hay más de mil 500 detenidos, cada uno de ellos con recursos de amparo esperando avances de la justicia y su libertad.

La manifestación con motivo del 11 de septiembre se realizará en un momento crítico para el Gobierno de Chile cuando enfrenta inumerables protestas por parte del sector estudiantil, de los trabajadores, y severas críticas de una sociedad civil que exige cambios.

Los restos del ex presidente de Chile, Salvador Allende, fueron sepultados este jueves en el mausoleo familiar del Cementerio General de Santiago (capital) en una ceremonia privada, luego de que fueron exhumados en mayo pasado para realizar nuevos exámenes que determinaron que la causa de su muerte fue el suicidio.

El cuerpo de Allende fue trasladado este jueves desde el Servicio Médico Legal (SML) al cementerio capitalino. En un principio estaba previsto que el entierro se realizaría en un acto público el pasado 4 de septiembre, en coincidencia con el 41 aniversario de su elección como Presidente de Chile, pero fue suspendido por el accidente de aviación en el archipiélago de Juan Fernández (suroeste), en el que murieron 21 personas.

El cuerpo de Allende fue exhumado en el marco de una investigación que dirigió el juez Mario Carroza, con el propósito de determinar judicialmente las causas de su muerte.

Los exámenes, en los que participó un equipo internacional de expertos, corroboraron la versión de que Allende se quitó la vida de un disparo en la barbilla el 11 de septiembre de 1973 en La Moneda (sede del Gobierno).

Con este entierro, son tres las inhumaciones que se realizan a los restos de Salvador Allende. Tras el golpe de Estado por ordenes del régimen de Pinochet, el cuerpo del político fue sepultado en un cementerio de Viña del Mar (oeste) de noche, sin testigos y en una tumba sin nombre.

En 1990, restablecida la democracia, los restos de Allende fueron trasladados a Santiago e inhumados, tras un acto multitudinario en el mausoleo familiar del Cementerio General de la capital.

El caso de Allende fue incluido por la fiscal Beatriz Pedrals, como parte de 726 querellas vinculadas a víctimas de la dictadura militar de Augusto Pinochet, que nunca tuvieron un proceso judicial.

(Con información de la Radio del Sur)


LA NUEVA GUERRA DEL PENTÁGONO VS CHINA

Por Manuel E. Yepe
El 7 de septiembre, el Vicepresidente estadounidense Joseph Biden, publicó en varios diarios un artículo con su firma acerca de la visita que acababa de realizar a China. Bajo el título “China´s Rise Isn’t Our Demise” (El crecimiento de China no es nuestra muerte), el Vicepresidente descartaba las preocupaciones de sus compatriotas por el extraordinario desarrollo de China, y exponía las razones por las qué piensa de forma distinta y apuesta por relaciones normales.
Sin embargo, Stephen Glain, afamado periodista y escritor norteamericano con 25 años de experiencia como corresponsal de varios medios de EE.UU. en Asia y Medio Oriente valora que con “la reducción de los compromisos en Irak y Afganistán -sus objetivos declarados en Asia-, Washington no busca tanto retirar las fuerzas del Golfo Pérsico como prepararse para una guerra perspectiva contra China.”
En un artículo publicado a mediados de agosto con título The Pentagon's new China War Plan (El nuevo plan de guerra con China del Pentágono), Glain cita fuentes especializadas en temas de la defensa que afirman que el Pentágono busca adaptar el concepto de Batalla Aire-Mar a un enfrentamiento con China.
La publicación “Dentro del Pentágono” había dado a conocer antes que un reducido grupo de oficiales de Marina de EE.UU. conocido como el “China Integration Team” estaba adaptando las tácticas de la Batalla Aire Mar a un conflicto potencial con China.
La batalla Aire Mar, desarrollada en los años 90 y codificada en un memorándum clasificado en 2009, es una fórmula para adaptar el poder militar estadounidense a las exigencias de una potencial respuesta a las “amenazas en el Pacífico Occidental y el Golfo Pérsico” (forma codificada de aludir a China e Irán). Complementa la Guía para la planificación de la Defensa de 1992, una especie de libro blanco del Gobierno llamado a impedir el surgimiento de cualquier "competidor del mismo nivel" que pudiera desafiar el dominio global estadounidense.
Esta Guía constituye un mandamiento del Pentágono para el control de lo que los planificadores de la defensa llaman "global commons", eufemismo que identifica las arterias del comercio internacional: vías marítimas, puentes en tierra y corredores aéreos.
Para Washington, si una potencia extranjera le disputa el dominio sobre estos “global commons” es como si le declarase la guerra y, según criterio del Pentágono, exactamente eso es lo que China está haciendo en el mar de China meridional.
En este espíritu, el General Jim Amos, comandante general del Cuerpo de Marines desde octubre de 2010, declaró a fines de mayo que las guerras en el Golfo Pérsico estaban negando a Washington los recursos que necesita para enfrentar a una China cada vez más agresiva.
Este afirmación convirtió al General Amos en el primer líder militar de EE.UU. que se refiriera públicamente a los planes de su servicio para después de la retirada de Afganistán.
La movilización estadounidense en Asia que responde a un estudio realizado en la primavera de 2001 por el Pentágono bajo el nombre de “Asia 2015” que identifica a China como competidor persistente de EE.UU. inclinado al aventurerismo militar en el exterior.
Tres años después de este estudio, el gobierno de EEUU hizo público un plan llamado a crear una cadena de bases en Asia Central y en el Medio Oriente, maniobra evidente de contención dirigida a Beijing como lo fue también el acuerdo de cooperación en energía nuclear con India suscrito en 2008.
Se conoce que el Pentágono desarrolla hace varios años planes para convertir a Guam en su centro principal en el Pacífico, iniciativa tan vasta que John Pike, uno de los principales expertos occidentales en políticas de defensa, espaciales y de inteligencia, director de la organización Global Security que él mismo fundó en 2000, ha especulado que Washington se propone “dirigir el planeta desde Guam y Diego García a partir de 2015”.
A diferencia de los aliados de Estados Unidos en Asia y Europa, dice Glain, China no es propensa a compartir obligaciones de seguridad nacional con una potencia extranjera, mucho menos en el mar de China meridional, donde Beijing no identifica a Washington como socio estratégico, sino como amenaza directa.
Glain cita tensas situaciones en las relaciones bilaterales en las que Estados Unidos, lejos de contribuir con una diplomacia discreta a la solución de los asuntos, adopta posiciones extremas.
Hay que esperar que haya en Washington sensatez suficiente para comprender que su mayor acreedor, China, no es un país del tercer mundo como tantos que, desde que concluyó la Guerra Fría, Estados Unidos y la OTAN han bombardeado y ocupado casi con impunidad.
La Habana, 11 de Septiembre de 2011

Radio Nacional de España contrata a bloguera oficial de EEUU en Cuba

José Manzaneda

Publicado en Cubadebate el 10 Septiembre 2011

Cubainformación

Ahora que Wikileaks ha decidido dar acceso libre a todos sus cables, sin la censura previa de los cinco grandes diarios que los seleccionaban (1), descubrimos informaciones interesantes sobre Cuba.

Por ejemplo, que la entrevista de la bloguera cubana Yoani Sánchez al presidente Barack Obama, en 2009, fue una farsa: realmente fue redactada por funcionarios de la oficina diplomática de EEUU en La Habana (2). Recordemos que esta entrevista supuso un gran espaldarazo mediático para la citada bloguera, quien en 2007 fue convertida en personaje internacional gracias al respaldo coordinado de poderosos medios, como la agencia Reuters, el Grupo Prisa y la revista Time (3).

Este escándalo -silenciado absolutamente por los medios- no ha impedido, sin embargo, que Yoani Sánchez siga sumando contratos: la emisora pública Radio Nacional de España ha anunciado que incluirá sus crónicas -pagadas- en su programa diario “En días como hoy” (4). Recordemos que, en apenas cuatro años, Yoani Sánchez ha recibido más de medio millón de dólares en ingresos reconocidos, procedentes de empresas mediáticas y fundaciones políticas (5). Diversas fuentes apuntan a otros ingresos ocultos, como los procedentes del propio Gobierno de EEUU (6).

Otro interesante cable reciente de Wikileaks -también censurado por los medios- recoge el reconocimiento, por parte de otra de las “disidentes” cubanas, de que las acciones opositoras en la Isla son sufragada por el Gobierno de EEUU: Marta Beatriz Roque, en una videoconferencia de 2008, solicitaba al ex presidente George Bush “más recursos económicos”, “a pesar de -palabras textuales- todo el apoyo económico que nos ha dado su país” (7).

Pero los grandes medios internacionales han censurado estas nuevas evidencias sobre la conexión directa entre Gobierno de EEUU y “disidencia” cubana, algo que resta cualquier legitimidad política a ésta y desnuda su carácter colaboracionista.

Como la mayoría de medios occidentales, la citada Radio Nacional de España justifica hoy -gracias a las crónicas de sus corresponsales- la gigantesca operación de succión del petróleo de Libia por parte de las grandes potencias, así como sus daños colaterales en forma de asesinatos de civiles por parte de la OTAN (8).

A partir de ahora, las mentiras, exageraciones y subjetividad de los “partes de guerra” de Yoani Sánchez desde La Habana, servirán al mismo propósito: preparar las mentes de la ciudadanía española para digerir y justificar cualquier actuación que busque imponer en Cuba el modelo económico y político diseñado por y para los grandes centros de poder mundial.

Envía tu protesta a Radio Nacional de España

Email: endiascomohoy@rtve.es

Teléfono en directo: 900 137 137

Teléfono contestador: 91 346 19 91

Notas

(1) http://www.elmundo.es/america/2011/09/02/estados_unidos/1314964453.html

(2) http://lapupilainsomne.wordpress.com/2011/09/04/wikileaks-publica-la-entrevista-que-obama-respondio-en-la-habana/

(3) http://www.kaosenlared.net/noticia/yoani-sanchez-la-hija-de-prisa-2

(4) http://www.diariodenavarra.es/noticias/mas_actualidad/television/radio_nacional_estrena_temporada_poniendo_acento_informacion.html

(5) http://www.cubainformacion.tv/index.php?option=com_content&view=article&id=22208%3Ayoani-sanchez-dice-que-su-blog-qno-produce-dineroq-&catid=39%3Alecciones-de-manipulacion&Itemid=86

(6) http://yohandry.wordpress.com/2010/12/20/circula-en-internet-lista-de-presupuesto-para-mercenarios-en-cuba/

(7) http://lapupilainsomne.wordpress.com/2011/08/28/wikileaks-el-incansable-esfuerzo-de-una-admiradora-de-bush/

(8) http://www.rtve.es/noticias/20110904/minuto-minuto-las-protestas-egipto-libia-mundo-arabe/398694.shtml


Una justificación «perfecta»

Diez años han transcurrido luego de los hechos del 11 de septiembre de 2001, acontecimiento atroz usado hasta hoy por Estados Unidos como pretexto para sus guerras contra el mundo

Los hechos del 11 de septiembre de 2001 fueron el escenario ideal para que EE.UU. comenzara a liderar su «lucha contra el terrorismo». Autor: AP

Yailé Balloqui Bonzón
yaile@juventudrebelde.cu
10 de Septiembre del 2011 20:32:22 CDT
Terrorismo, guerra, muerte, dinero, petróleo: cinco términos que definieron el inicio del siglo XXI, políticamente hablando. Horas después de que las impactantes imágenes del desplome de los emblemáticos edificios del World Trade Center, en Nueva York, recorrieran todo el mundo, este dio un estrepitoso vuelco que marcó el inicio de una nueva era política.
Era la mañana del 11 de septiembre de 2001 y la rutina que marcaría la vida ese día se interrumpió por algo nunca antes visto.
Todo sucedió en un lapso de menos de dos horas. Un primer avión impacta contra una de las también llamadas torres gemelas y todo aparecía como un trágico accidente. Pero cuando apenas habían pasado 18 minutos y las grandes cadenas de televisión mostraban el desplome, el planeta miraba espeluznado, en vivo, la explosión de otro Boeing 767 de la United Airlines contra la segunda torre del World Trade Center, y todo quedaba más claro. Se trataba de un atentado terrorista perfectamente planeado.
Minutos después otra explosión se reportaba desde el lugar considerado, hasta ese momento, más seguro del planeta. Un supuesto tercer avión se estrellaba contra el Pentágono.
De otras dos naves se hablaría luego, las cuales, según se dijo, fueron derribadas al desviarse de su ruta de vuelo. No poco se ha especulado sobre la veracidad de estos últimos ataques: un Jumbo 747 impactaba cerca de la residencia del presidente George W. Bush en Camp David, en el estado de Maryland. Y el otro en Pittsburgh, Pensilvania. ¿El saldo general? Cerca de 3 000 fallecidos, cientos de heridos, pérdidas millonarias y el escenario perfecto para que Washington abriera sus cortinas y mostrara en escena el inicio de su escalofriante «guerra contra el terrorismo». Desde entonces, esa ha sido la piedra angular sobre la que se ha erigido la política intervencionista de Estados Unidos contra el mundo.
«America is under attack»
EE.UU. era golpeado así, por primera vez en su historia, dentro de su propio territorio. Para algunos, los hechos solo tenían paralelo con la derrota sufrida por el ejército norteamericano tras el bombardeo japonés de Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941.
Junto a las imágenes de los edificios colapsando, las palabras que los servicios de seguridad le susurraron luego al oído a George W. Bush dieron también la vuelta al mundo: «America is under attack! (¡Estados Unidos está bajo ataque!)».
Asistía entonces el Presidente, durante esa mañana, a la escuela primaria Emma E. Broker, en Sarasota, Florida, donde participaba en un encuentro con estudiantes. Les leía a los pequeños un cuento sobre una cabra cuando recibió el anuncio, y con extraordinaria sangre fría, sin indagar apenas sobre lo que ocurría, continúo su «amena» lectura durante otros siete minutos.
Los escombros del World Trade Center todavía humeaban y las cuantiosas víctimas no habían podido ser identificadas, cuando Bush ya declaraba su hasta hoy sonada «guerra contra el terrorismo».
«Guiaremos al mundo hacia la victoria», aseguró entonces dejando muy claras dos posiciones: la primera, que no se trataba solo de un desafío militar. Y otra no menos peligrosa: quien no aplaudiera su incipiente show y pasara a formar parte de este, estaba expenso a recibir duros castigos. Bush planteaba algo así como: con EE.UU. o contra él.
Cuatro puntos esenciales marcaron la estrategia que sacó a la luz la Casa Blanca y con la que, según ellos, lograrían la victoria. En una de sus primeras declaraciones a raíz de los acontecimientos, enfatizaba en esa cuarteta de «puntos claves»: combatir al «enemigo» en el exterior; impedir a los «terroristas» que obtengan el apoyo de otros estados; impedir a los «terroristas» el acceso a las armas de destrucción masiva; y extender la «democracia».
Claros acápites que le abrirían las puertas para intervenir en cualquier rincón del planeta usando cuanto recurso, material o humano, estuviera a su alcance. Solo tendría que estimar que allí existían «terroristas», o se ayudaba a estos, sin haber quedado clara jamás, en ninguna instancia, la definición del término. ¿Qué se considera «terrorismo»? La pregunta sugiere muchas respuestas. Sobre todo cuando se recuerda el terrorismo de Estado practicado por la potencia, y las injustas guerras y listas negras conformadas por Washington al socaire del combate contra el flagelo. Nadie podrá entonces cuestionarse por qué se denuncia que en la materia, rige un doble rasero.
Afganistán, Iraq...
Afganistán fue el primer objetivo. Bajo el pretexto de encontrar a quien se declaraba autor intelectual de los atentados del 11 de septiembre, Osama bin Laden, líder de la red Al-Qaeda, Washington inició la intervención en esa nación asiática el 7 de octubre de 2001.
Impedir el acceso de «los terroristas» a las armas de destrucción masiva, las cuales, aseguraba EE.UU., se fabricaban en Iraq, fue la justificación para lanzar, en marzo de 2003, su ofensiva contra esa nación babilónica. Nadie tampoco halló jamás rastro alguno de esas armas y en más de una ocasión la Casa Blanca ha asegurado que «se equivocaron». El único objetivo real, como se conoce, era el ansia del control petrolero de la zona, una de las mayores reservas del mundo.
Así, el 20 de septiembre de 2001 Bush advertía que la «guerra contra el terrorismo», que había comenzado con la presunta obsesión por capturar a Osama y desarticular a Al-Qaeda, no terminaba ahí, sino cuando «todos los grupos terroristas de alcance global sean identificados, detenidos y derrotados».
Una década después, ese «objetivo» sigue siendo esgrimido por la actual administración estadounidense para imponer su presencia allí donde puede asegurarse el dominio de recursos naturales.
Pero tales ¿logros? han tenido también su costo para EE.UU. La denuncia de los atroces métodos de detención y tortura aplicados a prisioneros, sobre los que ni siquiera constaban acusaciones, los vuelos y cárceles secretos, han oscurecido aún más la imagen de la superpotencia y, de alguna manera, debilitan su poder. Sobre todo porque no puede hablarse todavía de la «estabilidad» perseguida tanto en Afganistán como en Iraq.
Los crecientes gastos en defensa, además, han contribuido a hinchar el déficit presupuestario y la deuda nacional. A todo ello hay que sumar la estrepitosa cifra de seres humanos que han fallecido en ambas contiendas. Nadie duda de que ha mermado su credibilidad política.
Sin embargo, si se toma en cuenta la verdadera razón para la intervención en Iraq y Afganistán, resplandece claramente que Washington sí logró su principal propósito: apoderarse de esa vasta región petrolera y plantarse en la zona, muy importante también desde el punto de vista estratégico.
Teoría de la conspiración
Han transcurrido diez años y aún quedan muchas preguntas sin responder sobre lo que realmente sucedió el 11 de septiembre de 2001, y las teorías conspirativas siguen sonando con fuerza. No faltan voces que señalan los hechos como una suerte de autoatentado que serviría a Estados Unidos para seguir justificando su postura como gendarme mundial.
Algunos meses después de las explosiones, cuando el planeta despertaba del letargo en que lo había sumido el espanto, comenzaron a emerger detalles, según los cuales la versión oficial del atentado constituía un falaz montaje para justificar todo lo que sobrevino luego.
En un documental que se estrena este 11 de septiembre, y al que la revista The Daily Beast tuvo acceso, el ex asesor de la Casa Blanca en materia de terrorismo, Richard Clarke, pone al descubierto numerosas inconsistencias que revelan que autoridades dentro del Gobierno estadounidense encubrieron lo sucedido. Según el hoy miembro del Consejo Nacional de Seguridad, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) sabía perfectamente de las actividades de dos de las personas presentadas como autoras de los ataques, quienes ingresaron a Estados Unidos casi dos años antes de los hechos.
Clarke, que sirvió bajo las administraciones de Ronald Reagan, George Bush (padre), Bill Clinton y parte de los dos mandatos de W. Bush, acusa a la CIA y a su entonces director y su amigo, George Tenet, de encubrir a los terroristas que secuestraron los aviones con los que se perpetraron los ataques.
Anteriormente ya se había dado a conocer por parte de la revista Newsweek, citando fuentes al interior de las agencias de inteligencia, que la CIA sabía que dos miembros de Al-Qaeda, Nawaf al-Hazmi y Khalid al-Mihdhar, habían entrado a Estados Unidos. La CIA, negligente o conspirativamente, no comunicó esta información al FBI ni a otras dependencias del Gobierno, bajo la justificación de que la Agencia intentaba reclutar a estos hombres, quienes vivían en California usando sus propios nombres.
La CIA, por supuesto, desmintió todo lo relatado y afirmó en una declaración que «Clarke fue un alto funcionario público que sirvió a su país por muchos años, pero sus últimos comentarios sobre lo que siguió al 9/11 están profundamente equivocados».
Avanza el siglo XXI y Estados Unidos sigue con la viga en el ojo, buscando la paja que no existe en el ojo ajeno.
¿Cómo llamarles a quienes han asesinado a miles de personas en Iraq y Afganistán? ¿No se podría definir como terrorista a quien sustenta y apoya a Israel en su genocidio contra el pueblo palestino? ¿Y a quien tortura y masacra en ilegales cárceles como la que mantiene en Guantánamo o la otrora Abu Ghraib? ¿Y los bombardeos contra Libia?

Carta de los Familiares de las víctimas del Crimen de Barbados a los del 11 de septiembre en EEUU

Editado por Julio Pérez

La Habana, 11 sep (JRebelde-RHC) Unamos esfuerzos porque nuevas familias no tengan que llorar la pérdida de seres queridos, como consecuencia de acciones terroristas, enfatiza el texto divulgado este domingo por el periódico Juventud Rebelde.

A seguidas expresa textualmente: El 11 de septiembre de 2001 es una triste fecha que sentimos como nuestra; ese día, el flagelo del terrorismo acabó con la vida de personas inocentes.

Las imágenes transmitidas por las televisoras de todo el mundo nos llenaron de angustia y dolor, revivieron el recuerdo de la muerte de nuestros familiares, víctimas de un acto terrorista perpetrado contra una aeronave civil cubana, y uno de cuyos autores, Luis Posada Carriles, disfruta de impunidad en Estados Unidos.

Compartimos junto a ustedes el profundo dolor que se siente al ver que en el hogar la silla del ser querido permanece vacía por culpa de quienes practican el odio.

Les acompañamos en sus sentimientos, unamos esfuerzos porque nuevas familias no tengan que llorar la pérdida de seres queridos, como consecuencia de acciones terroristas.