martes, 30 de agosto de 2011

CONMEMORAN LOS XXX AÑOS DE LA DECLARACIÓN FRANCO-MEXICANA


Los 30 años de la declaración de los gobiernos de Francia y México, conocida como Franco-Mexicana, en la que reconocieron a los grupos insurgentes como “fuerzas representativa” de El Salvador fue conmemorada hoy, en un acto especial realizado en el Palacio Nacional. En la foto, de izquierda a derecha, Alejandra García Brahim, encargada de Negocios de la Embajada de México; Kim Ramoneda, Primer Secretaria y Encargada de Negocios de la Embajada de Francia; Doctor Rafael Guido Véjar, coordinador de los proyectos del Bicentenario y el Profesor Salvador Sánchez Cerén vicepresidente de la República. Foto Diario Co Latino/Juan Carlos Villafranco

Iván Escobar
Redacción Diario Co Latino


Salvador Sánchez Cerén, vicepresidente de la República y firmante de los Acuerdos de Paz, destacó que la declaración franco-mexicana, que cumplen hoy 30 años, fue una expresión ante la comunidad internacional de los riesgos que sufría el pueblo salvadoreño, en medio de la guerra civil.

En un acto especial, celebrado hoy en el Salón Rojo, del Palacio Nacional, con presencia de firmantes de los Acuerdos de Paz, autoridades de la Secretaria de Cultura de la Presidencia (SECULTURA), diplomáticos de las embajadas de México y Francia, acreditados en El Salvador, así como representantes del colectivo “Juventud Bicentenaria”, e invitados especial, se desarrolló la primera conmemoración en el país, de la declaración franco-mexicana.

El 28 de agosto de 1981, el Secretario de Relaciones Exteriores de México, Jorge Castaneda, y el Ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Claude Cheysson, dieron a conocer al mundo esta declaración que contribuyó al proceso de negociación, durante el conflicto armado salvadoreño, reconociendo a los grupos insurgentes FMLN y FDR “como fuerzas legítimas y representativas”.

“Ambos Ministros manifiestan la grave preocupación de sus gobiernos por los sufrimientos del pueblo salvadoreño en la situación actual, que constituye una fuente de peligros potenciales para la estabilidad y la paz de toda la región habida cuenta de los riesgos de internacionalización de la crisis”, se destaca en el documento histórico.

Sánchez Cerén, quién a la vez es Ministro de Educación Ad Honorem, recordó que es necesario “reflexionar sobre la declaración… hacer una interpretación de los antecedentes para conocer el contenido de la declaración”.


Además, destacó la importancia de este acontecimiento, que por primera vez se conmemora oficialmente por las autoridades de gobierno, y coincide en el año del bicentenario del primer grito de la independencia.

“Es importante ampliar el conocimiento de los hechos, la América de 1811 gritaba desde México a Argentina: Libertad… ¿cómo nos encontramos hoy? Hoy soplan vientos de cambio, en El Salvador, estamos ante la responsabilidad de sentar nuevas bases, se trata de construir una sociedad más justa y equitativa”, señaló.

Sánchez Cerén, excomandante guerrillero, forma parte del primer gobierno de izquierda.


Kim Ramoneda, Primera Secretaria y Encargada de Negocios de la Embajada de Francia, acreditada en El Salvador, destacó el rol de ambos cancilleres en un momento difícil. Y en donde muchos llegaron a cuestionarles por su decisión, al reconocer los grupos insurgentes salvadoreños. Ramoneda recordó que la declaración fue “el primer paso a la solución pacífica del conflicto… Francia quería enviar un mensaje de solidaridad al pueblo centroamericano”.

La diplomática mexicana, Alejandra García, afirmó que “sin antecedentes de la declaración no se puede reconocer el proceso… (fue) el embrión de los Acuerdos de Chapultepec”. Damian Alegría, actual diputado del FMLN y Francisco Jovel, asesor legislativo, ex Secretario General del PRTC, coincidieron en que la fecha es importante, sobre todo, 20 años después, en donde se logra reflexionar de un camino duro, pero que concluyó con la firma de la paz, en 1992.

La guerra civil en El Salvador cobró más de 75 mil vidas, en los 12 años de vida, y miles de desaparecidos.


Christian Aparicio, del colectivo Juventud Bicentenario, dijo que este evento permite involucrar a la juventud en hechos pasados para reflexionar en el presente.


Pablo Milanés se bota pa'l solar

Por Lázaro Fariñas*

Foto Virgilio Ponce - Martianos - Hermes - Cubainformación

Ante las protestas de los ultraderechistas cubano americanos de Miami por la presentación del concierto de Pablo Milanés en esta ciudad, escribí dos artículos de opinión. En uno de ellos me refería a unas declaraciones hechas por el artista cubano americano, Willy Chirino, en las que este ponía condiciones para ir a cantar a La Habana. Decía, en el mencionado artículo, que Chirino quería que le permitieran hacer un discurso político criticando al gobierno de Cuba, antes de empezar a cantar sus canciones. Pues, como se sabe, Chirino no va a La Habana, pero Milanés sí vino a Miami y antes de cantar sus canciones, hizo lo que quería Chirino hacer en La Habana: hablar mal del gobierno revolucionario. Pablo ha hablado hasta por los codos en los más grandes medios locales y hasta llegó a los micrófonos de Radio Martí, la emisora que paga el gobierno de los Estados Unidos para hacer propaganda contra Cuba, y allí le echó salsita con pimienta al gobierno que tanto defendió en el pasado.

Pablo tiene derecho a criticar lo que él considere criticable de la revolución cubana y sus dirigentes. Me imagino que, también, tienen derecho otras personas a criticarlo a él por las críticas que él ha estado haciendo desde que llegó a los Estados Unidos. Nadie debe de restringir sus opiniones. Lo que pasa es que muchos pensaron que era saludable que él viniera a cantar sus bellas canciones y no que llegara con la intención de hacer declaraciones políticas que en nada contribuyen a la unión del pueblo cubano de aquí y de allá. La política es lo que nos divide, el arte es lo que nos une, por lo tanto, cuando se une la una con la otra, entonces, en vez de contribuir a la unión, se contribuye a la desunión. No puedo imaginarme que Milanés no se pueda imaginar esa realidad de nosotros los cubanos.

Al declarar que él no le dedicaría un concierto a Fidel Castro, pero que no tuviera ningún inconveniente en dedicárselo a las llamadas Damas de Blanco, está lanzándose a uno de los dos bandos, está marcando territorio. Las Damas, que empezaron sus protestas en defensa de sus familiares presos, han terminado en un grupo de señora financiadas por el gobierno de los Estados Unidos y uno que otro terrorista, residente en Miami, para que salgan a las calles a provocar incidentes con las autoridades cubanas. Todos los familiares de las llamadas Damas están libres en la calle, ya sea en Cuba, o en el exterior. Ya, el motivo de sus protestas, dejó de existir, pero como el financiamiento sigue, pues siguen las protestas callejeras. A estas señoras, Pablo no ve inconveniente en hacerles canciones, dedicarles conciertos o defenderlas en sus entrevistas. Bueno, reitero, tiene su derecho a hacerlo, pero también veo, con el mismo derecho, al periodista Edmundo García de Miami a hacerle críticas a las críticas de Pablo. Un periodista criticando a un hombre público es lo más natural del mundo occidental. Pero eso que veo como lo más natural del mundo, lo ve como una ofensa el señor Milanés. Tan ofensivo lo vio, que escribió una carta abierta en contra del periodista, en la que baja de la cima de su arte y se bota para el solar, diciéndole hasta alma mía a García. La peor ofensa que se le puede decir a un cubano es decirle hijo de puta, pues por ahí empezó el cantautor, devenido chusma, para crear la base de una andanada de insultos. Nada bien ha quedado Pablo en su carta abierta a Edmundo García, se le fue la mano del arte y le salió la grosería. Parecería posible pensar, por su reacción ante una crítica, que si hubiese tenido autoridad, en vez de insultarlo lo podría haber mandado a un calabozo después de unos cuantos palos. ¿Por qué Pablo no ha tenido la misma reacción con los periodistas de las emisoras de radio de Miami que le han dicho hasta del mal que va a morir? En su carta, Pablo critica a los periodistas cubanos de La Habana por no hacerles críticas al gobierno de la isla, sin embargo, ataca despiadadamente a un periodista cubano de Miami por hacerle críticas a él. ¿Estamos o no estamos, don Pablo?

Toda la reacción de Milanés hubiese sido comprensible, si el artículo que escribió Edmundo García hubiese sido ofensivo, si este le hubiera sacado los trapitos sucios personales que debe de tener el trovador escondidos, pero releyendo lo escrito por el periodista, no hay nada que justifique la reacción solariega del artista. Nada, que Pablo, parece, tenía ganas de botarse pa'l solar.

Miami, 30 de Agosto de 2011

*Lázaro Fariñas periodista cubano residente en EE.UU.