martes, 23 de agosto de 2011

EMIGRACIÓN: QUIÉNES SUEÑAN CON QUÉ


Jorge Gómez Barata

A diferencia de la esclavitud y otros asuntos omitidos por la Constitución norteamericana y que fueron resueltos mediante enmiendas, es probable que la cuestión de los emigrantes indocumentados se solucione gradualmente.

En 2006, en el contexto de los debates en torno a la pertinencia de una reforma migratoria en los Estados Unidos, varios legisladores presentaron un sorprendente proyecto: Dream act. La Ley de los Sueños para ajustar la situación migratoria de los estudiantes indocumentados que habían llegado a Norteamérica siendo menores de edad.

En su concepción original, el objetivo de la ley era otorgar residencia por un período en el cual los estudiantes debían obtener un título de high school o universitario, hecho que los habilitaba para optar por la residencia y la ciudanía. La legislación ofrecía incentivos también a quienes sirvieran dos años en las fuerzas armadas.

No obstante sus beneficios, el principal defecto de la legislación es que se limitaba a ajustar la situación de los estudiantes y menores de 30 años que arribaron al país como mínimo cinco años antes de su aprobación y aunque beneficiaba a casi 5 00 000, no era suficiente.

El margen de discrecionalidad otorgado a los estados, el recorte de los programas sociales, el predominio republicano en el Congreso y la adopción de legislaciones anti inmigrantes de varios territorios, han limitado el alcance de la iniciativa, que ha sido castrada y amenaza con aportar apenas una suma de programas privados para los jóvenes que poco se beneficiaran con una escuálida moratoria.

Algunos legisladores conservadores, han advertido que: “El derecho crea derecho” y que en la medida en que los jóvenes sean residentes o ciudadanos norteamericanos, podrán abogar por sus padres y hermanos, convirtiendo la ley en lo que ellos no quieren que sea: uno de los instrumentos para la solución del problema de los inmigrantes indocumentados que, dicho sea de paso, afecta a toda la sociedad norteamericana.

Tal vez lo más aberrante que puede ocurrir es que se adopte el precepto según el cual los jóvenes diplomados bajo los beneficios de esta ley no puedan ejercer sus profesiones en territorio estadounidense. La idea de dar acceso a la educación y no al trabajo calificado, además de demencial es francamente perversa.

Aunque no descarto la dosis de buena fe que pueden haber movido las conciencias de los promotores de la iniciativa, obviamente no se trató de filantropía sino de realismo.

En los años ochenta más del 70 por ciento de los estudiantes extranjeros que ingresaban en universidades norteamericanas manifestaban deseos de permanecer y trabajar en los Estados Unidos; cifra que comenzó a declinar en los noventa y en el 2006, cuando se gestionaba la Ley de los Sueños apenas llegaba al 50 por ciento.

Además de que muchos de los jóvenes europeos, chinos, japoneses, indios, coreanos, taiwaneses y otros, matriculados en universidades norteamericanas lo hacen con becas y ayudas financieras de los gobiernos y empresas de sus países, lo cual implica ciertos compromisos, también disponen de ofertas de trabajo tan buenas como las que pudieran recibir en Estados Unidos.

Un dato significativo es que los investigadores norteamericanos han descubierto que, como promedio, los jóvenes estudiantes emigrados, incluyendo los hispanos indocumentados, a pesar de vivir en condiciones incomparablemente peores que sus condiscípulos norteamericanos, obtienen mejores resultados académicos. Tal vez, como por ósmosis, la ambición y las motivaciones individuales que forjaron la prosperidad de los Estados Unidos es ahora más visible en aquellos jóvenes que no han nacido allí.

No discuto que Estados Unidos sea un país donde muchas personas realizan sus sueños; aunque resulta obvio que no todos sueñan lo mismo. Los estrategas de la clase política, los demógrafos y los psicólogos se percatan de la necesidad los emigrantes para el renuevo de la población y comprenden que la pobreza es un acicate más eficaz que el buen vivir. Los empresarios necesitan mano de obra con diversos rangos de calificación y el ejército números. El sueño americano también tiene connotaciones clasistas y se realiza a colores.

El progreso de cualquier país depende de la prosperidad de sus trabajadores, de sus elites y sobre todo de sus jóvenes. No hay países ricos con pueblos pobres y cuando se invente algo así será una insostenible anomalía.

El Acta de los Sueños junto a la suspensión de la deportación de aquellos indocumentados que carecen de antecedentes penales, son paliativos aunque también pasos al encuentro de soluciones más integrales al problema migratorio por la cuales es preciso luchar con firmeza y persistencia aunque también con talento, imaginación y voluntad política. Allá nos vemos.

La Habana, 23 de agosto de 2011

Huracán Irene hacia Bahamas orientales


Publicado el 23 Agosto 2011

El huracán Irene mantiene vientos máximos sostenidos de 160 kilómetros por hora mientras se aproxima a las Bahamas orientales, según el más reciente reporte del Instituto de Meteorología de Cuba (Insmet).

Al mediodía de este martes, el centro del sistema se estimó en 20,5 grados de latitud norte y 71,2 grados de longitud oeste, a unos 100 kilómetros al sur de las islas Turcas y Caicos, Bahamas orientales, y a unos 315 kilómetros al este de Punta de Maisí, Guantánamo.

Irene se mantiene como huracán categoría dos en la escala Saffir-Simpson, de un máximo de cinco, y su presión mínima central ha ascendido a 980 hectoPascal, señala la nota.

Asimismo destaca que se mueve en un rumbo próximo al oeste noroeste, con una velocidad de traslación de 19 kilómetros por hora.

El Insmet pronostica que en las próximas 24 a 48 horas el huracán mantendrá igual rumbo, inclinando su trayectoria al noroeste en la madrugada del miércoles, ganando más en fuerza, por lo que pudiera llegar a ser un huracán de gran intensidad.

Con esta trayectoria, su centro continuará desplazándose por los mares al norte y próximos a La Española, y por las Bahamas orientales, agrega.

De igual forma, alerta que ocurrirán chubascos a intervalos en la región oriental de Cuba y lluvias que se incrementarán gradualmente, por lo que pueden llegar a ser fuertes e intensas desde la noche de mañana y todo el jueves.

También son posibles marejadas peligrosas para la navegación en la costa norte oriental y en la sur de Guantánamo, y se iniciarán inundaciones costeras ligeras a moderadas en la costa norte de Guantánamo y Holguín desde esta noche y la primera mitad del miércoles.

Los vientos comenzarán a incrementarse en zonas de la costa norte de Guantánamo y Holguín desde la noche de hoy hasta la tarde de mañana, con fuerza de tormenta tropical entre 60 y 70 kilómetros por hora, superiores en rachas de 100 a 110 kilómetros por hora.

(Con información de la AIN)