sábado, 20 de agosto de 2011

EMIGRACIÓN: BENDITA ENTRE LAS ENMIENDAS


Jorge Gómez Barata

Con extraña lucidez los líderes de la Revolución en las 13 Colonias de Norteamérica se percataron del significado de la unidad y sumando los territorios, mediante procedimientos de ingeniería política y delicadas negociaciones fundaron un Estado. Eso explica por qué demoraron 12 años para adoptar una Constitución.

La Constitución norteamericana, redactada por muy pocas personas y adoptada por 50 constituyentes fue sometida a la legislatura de cada uno de 13 primeros estados. Nunca hubo plebiscito ni referéndum ni el pueblo fue consultado; tampoco ha sido necesario para implantar ninguna de las 27 Enmiendas. Apelar a las masas no es cosa que forme parte del credo norteamericano de la democracia.

La preocupación de cada uno de los estados originales por conservar su independencia y sus derecho frente a lo que pudiera ser una especie de “tiranía” del gobierno federal y de que el presidente no fuera una especie de “rey electo” hizo que el documento resultara extraordinariamente minucioso en cuanto a los asuntos que concernían a esos extremos y omisos en muchos otros. Una virtud de la Constitución norteamericana es su brevedad, 8,084 palabras incluyendo las enmiendas y los firmantes.

Tan omisa fue la Constitución de los Estados Unidos que no sólo no estableció límites territoriales, tampoco fijó moneda o idioma oficial, no adoptó ninguna religión ni realizó la menor alusión a fenómenos culturales o sociales. Tanto fueron los descuidados fueron que olvidaron a los ciudadanos, no hubo referencias a los pueblos originarios, a la esclavitud, a los derechos de la mujer ni se mencionó a los países vecinos. Entre las grandes omisiones, hasta hoy figura la emigración.

A lo largo de más de doscientos años, los operadores políticos norteamericanos, sabiendo imperfecta la Constitución, en lugar de criticarla o anularla, la han sacralizado a la vez que la enmiendan cada vez que lo creen prudente, el hecho ha ocurrido en 27 ocasiones.

Las 10 primeras Enmiendas (1791) consagraron los derechos ciudadanos y el resto se refiere a una variedad de asuntos como: abolición de la esclavitud, sufragio negro y femenino, asuntos electorales y atribuciones del Congreso, limitación de los períodos presidenciales y recaudación de impuestos, incluso se incluyó una enmienda para prohibir beber alcohol y otra para autorizarlo, pero nunca se legisló con ese alcance sobre la emigración, cosa que tal vez constituya una asignatura pendiente.

No obstante existe una Enmienda que sin aludir directamente a la emigración es como una piedra en el zapato para ciertos círculos que quisieran repudiar a los emigrantes indocumentados hasta el punto de expulsarlos del país, incluso cuando hayan contraído matrimonio y engendrado hijos en suelo estadounidenses. Se trata de la Decimocuarta Enmienda que en su Sección Primera establece que:

“Toda persona nacida o naturalizada en los Estados Unidos, y sujeta por ello a tal jurisdicción, es ciudadana de los Estados Unidos y del Estado en que resida. Ningún Estado podrá crear o implementar leyes que limiten los privilegios o inmunidades de los ciudadanos de los Estados Unidos; tampoco podrá ningún Estado privar a una persona de su vida, libertad o propiedad, sin un debido proceso legal; ni negar a persona alguna dentro de su jurisdicción la protección legal igualitaria”.

Entre los significados del primer acápite de la XIV Enmienda está el de la llamada “protección igualitaria” que garantiza que: “…Tampoco podrá ningún Estado privar a una persona (no se limita a ciudadano o residente) de su vida, libertad o propiedad, sin un debido proceso legal; ni negar a persona alguna dentro de su jurisdicción la protección legal igualitaria”.

En los hechos, aplicando la “protección igualitaria” a ninguna persona en ningún estado de la Unión Americana, incluyendo en esta categoría a los inmigrantes indocumentados, se le podrá apresar, encarcelar y mucho menos deportar sin un debido proceso, lo cual se asocia a la sacrosanta Quinta Enmienda.

Al establecer inequívocamente que: “Toda persona nacida o naturalizada en los Estados Unidos, y sujeta por ello a tal jurisdicción, es ciudadana de los Estados Unidos…” la Decimocuarta enmienda habilita con todos los derechos a los hijos y otros parientes de los emigrantes indocumentados nacidos en los Estados Unidos, incluyendo el derecho de vivir con sus padres y el deber de asistirlos.

Algunos tratadistas afirman que los hijos nacidos en Estados Unidos de padres inmigrantes indocumentados tienen el derecho que la ley otorga a los familiares de los ciudadanos para ingresar en los Estados Unidos, optar por la residencia legal y eventualmente por la ciudadanía.

El hecho de que estos ciudadanos sean menores no limita sus prerrogativas sino que por el contrario, obligan al Estado a representarlos. En consonancia con la XIV Enmienda, un niño norteamericano, hijo de inmigrantes no puede ser privado del derecho a vivir junto a sus padres.

Si bien la Decimocuarta Enmienda provee cierto marco legal y es una sombrilla bajo la cual puede cobijarse un porcentaje de los inmigrantes indocumentados residentes en los Estados Unidos y un precepto que frena algunas arbitrariedades, con ella no basta y, a largo plazo, es preciso trabajar por un pronunciamiento constitucional apropiado, cosa inviable con el actual Congreso.

Todo indica que la mejor opción es presionar al presidente, arrancarle compromisos posibles y avanzar en una reforma migratoria que trascienda un ajuste más que, aunque aceptable como paliativo, está lejos de ser una solución definitiva. Luego les cuento más. Allá nos vemos.

La Habana, 20 de agosto de 2011

La FEEM se prepara para nuevo curso escolar

La Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media celebrará su Consejo Nacional la próxima semana. Se debatirá sobre el papel de la organización para lograr mejores resultados en el estudio, entre otros temas

Estudiantes. Autor: Calixto N. Llanes

Yuniel Labacena Romero
digital@juventudrebelde.cu
19 de Agosto del 2011 23:31:59 CDT
El estudio como necesidad para la formación integral de los educandos que se preparan en los centros de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM) será el tema central del Consejo Nacional de la organización, que sesionará martes y miércoles próximos en la Escuela Nacional de Cuadros de la Unión de Jóvenes Comunistas Julio Antonio Mella.
«Analizaremos los factores esenciales que inciden en los resultados docentes, así como el aprovechamiento de los espacios de la organización para enfrentar los problemas y las deficiencias que aún persisten», aseguró a JR Yarany Suárez Gavilla, presidenta de la FEEM.
«Haremos un balance del curso escolar 2010-2011. Veremos cuánto nos faltó y cuánto más podemos hacer para estar a la altura de las transformaciones de nuestra enseñanza, y trazaremos las estrategias y prioridades para el curso que se inicia el próximo septiembre», agregó.
Asuntos como la preparación para la defensa, la labor política e ideológica, la divulgación, la cultura y el deporte, así como el funcionamiento de la organización en cuanto al desarrollo de sus actividades, movimientos y procesos, serán analizados en este encuentro de la nueva generación en todo el país.
Durante la cita habrá un intercambio de experiencias con integrantes de la delegación cubana al XVI Congreso de la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (OCLAE), que se celebró en Montevideo, Uruguay, sobre todo para saber de la situación del movimiento secundarista en la región.
Para los 121 miembros del máximo órgano de dirección de la FEEM entre congresos, este nuevo Consejo Nacional, vísperas del inicio del curso escolar 2011-2012, se convertirá en jornadas de intercambio de criterios y riguroso análisis, tanto en los trabajos por comisiones como en la sesión plenaria.
Nacida el 6 de diciembre de 1970, la FEEM es la organización que agrupa y representa a más de 300 000 estudiantes del nivel medio superior de las enseñanzas preuniversitaria, politécnica y de oficios, deportiva y artística, así como también de algunos programas de la Revolución.

Mujeres representan el 66 % de la fuerza laboral


Teresa Hernández Morejón, miembro del secretariado nacional de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), afirmó que las féminas representan el 66 % de la fuerza laboral en el país, señala la AIN.

Presentes en todas las ramas de la economía nacional, la presencia femenina tiene mayor participación en las esferas de la salud, la educación y la ciencia, declaró Hernández Morejón.

LA MUJER SE INCORPORA A LA PRODUCCIÓN DE ALIMENTOS.

Señaló que las nuevas facilidades de empleo que generan el trabajo por cuenta propia y la entrega de tierras en usufructo incrementarán ese aporte al desarrollo de la nación.

En las categorías investigativas, las mujeres constituyen la tercera parte de los titulados.

La dirigente de la FMC destacó el apoyo de las organizaciones políticas y de masas, como la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), que promueve la incorporación de la mujer a la importante tarea de la producción de alimentos.


Estados Unidos contra Cuba: La historia de nunca acabar


Por Diony Sanabia Abadia

La Habana, 19 ago (PL) Lanzar piedras al vecino cuando tu techo es de vidrio, parece ser un proverbio adecuado para referirse hoy al empecinamiento de Estados Unidos en atacar a Cuba e intentar afectar su imagen a nivel internacional.

Washington mantiene al país caribeño en su lista de Estados patrocinadores del terrorismo, y también incluye en esa relación, divulgada la víspera, a Irán, Sudán y Siria.

Nuevamente la administración norteamericana arremete contra un pueblo que ha perdido por actos terroristas a tres mil 478 de sus hijos y otros dos mil 99 han quedado incapacitados para siempre.

Además, la mayor de las Antillas sufre hace más de medio siglo el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, cuyos daños materiales sobrepasan los 751 mil millones de dólares.

Los cubanos no olvidan el 6 de octubre de 1976 cuando un avión civil del archipiélago explotó en pleno vuelo en Barbados y murieron 73 personas, varias de ellas mujeres y gente de muy corta edad.

Hoy, Luis Posada Carriles, uno de los autores confesos del hecho, está libre en suelo norteamericano mientras Orlando Bosch, el otro responsable, falleció en ese territorio como "un simple mortal" sin pagar por el hecho.

Me siento tranquilo con lo que hice y con lo que estoy haciendo, manifestó recientemente Posada Carriles sin reconocer tampoco su participación en otros sucesos de sangre en varios países de América Latina.

El ex agente de la estadounidense Agencia Central de Inteligencia comentó que pasa el tiempo deseando "la libertad" para Cuba y pintando cuadros que en su mayoría son paisajes de la nación caribeña y retratos de amigos.

Los mismos protectores de Posada Carriles, autoproclamados constantemente justos y democráticos, son quienes mantienen encarcelados a cinco antiterroristas cubanos desde el 12 de septiembre de 1998.

Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Fernando González, Ramón Labañino y René González sufren cárcel por monitorear las acciones vandálicas de grupos anticubanos, asentados en el sur de Estados Unidos.

Numerosas pruebas y el testimonio de altos jefes y oficiales norteamericanos indican que los Cinco, como son conocidos a nivel internacional, nunca atentaron contra la seguridad de ese poderoso país.

Contra ellos, con penas de hasta doble cadena perpetua más 15 años de cárcel, se presentaron 26 cargos por separado, 24 de ellos relativamente menores y más bien técnicos, y uno de estos últimos fue no registrarse como agentes extranjeros ante la Fiscalía General de Estados Unidos.

A los acusados, quienes estuvieron de acuerdo con este cargo, les impidieron explicar que bajo una doctrina de las leyes estadounidenses, conocida como Estado de Necesidad, debían ser perdonados por no haber cumplido con dicho tecnicismo.

Paralelamente, Washington sigue causando muertes a civiles inocentes con sus guerras en Afganistán e Iraq, y apoya los bombardeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte contra Libia.

También extiende los tentáculos para subvertir el orden interno en Siria y provocar la dimisión de su presidente, despliega bases militares por el mundo, y destruye el medio ambiente sin importarle la supervivencia humana.

Ante tales realidades, cualquier habitante del mundo pudiera preguntar: ¿Por qué lanzar piedras al vecino cuando el techo propio es más frágil que el vidrio?.

Cuba ha suscrito los 13 convenios internacionales existentes en la lucha contra el terrorismo y cumple estrictamente los compromisos y obligaciones emanados de las resoluciones de la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

En poder de la mayor de las Antillas no existen armas de exterminio en masa de ningún tipo y el país cumple sus obligaciones en virtud de los instrumentos internacionales vigentes sobre armas nucleares, químicas y biológicas.

El territorio cubano nunca ha sido utilizado ni se utilizará jamás para organizar, financiar o ejecutar actos terroristas contra ningún país, incluyendo los Estados Unidos, recalcó el pasado 6 de octubre el presidente Raúl Castro.