domingo, 14 de agosto de 2011

Chávez: “Fidel me dijo: ¿Te quieres morir? ¡No le des el gusto a los apátridas!” (+ Video)


Publicado el 14 Agosto 2011

Llegada de Chávez a Caracas. Foto: Prensa Presidencial

Llegada de Chávez a Caracas. Foto: Prensa Presidencial

El presidente venezolano Hugo Chávez, saludó a los militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) reunidos este domingo en la Sala Plenaria Manuel Pérez Guerrero del complejo Parque Central, para evaluar las jornadas de registro actualización de datos de sus miembros.

En un contacto telefónico transmitido por Venezolana de Televisión (VTV), durante la actividad que se desarrolla de manera paralela al registro militantes, Chávez exhortó a la militancia del Psuv a estudiar y a prepararse en todos los campos.

El Presidente comento sobre el proceso de recuperación por el cual está pasando: “Debo guardar reservas, no hacer muchos esfuerzos físicos, yo quisiera estar allí con ustedes acompañandolos, pero no puedo, sin embargo, estoy allí viendolos y con el corazón”, aseguró el Mandatario.

“Recuerdo que Fidel me dijo: ¿Te quieres morir? Entonces me dio una sacudida, ¡No le des el gusto a los apátridas!”

En ese sentido, aseveró que “estamos enfrentándonos a una oposición totalmente loca, loca loquita. Llaman de nuevo a la violencia a la Rebelión militar, están pidiendo mi renuncia y algunos mi muerte, que intervengan los yanquis, Europa, ¡Ay no! están locos”.

“Ellos saben que no nos van a ganar las elecciones, saben que les vamos a dar tremendo nocaut, si nosotros ganamos con 60% hace 5 años ahora vamos para el 70%, por 11 o 12 millones de votos. Nocaut fulminante le vamos a dar”, aseguro el Jefe de Estado.

Sin embargo, explicó que “aprovechen al nuevo Chávez, estuve apuntico, esto fue una cosa grave”.

“Recuerdo que Fidel me dijo: ¿Te quieres morir? Entonces me dio una sacudida, ¡No le des el gusto a los apátridas!”, afirmó.

Entretanto, Chávez consideró una verdadera “desgracia” el regreso de sus adversarios en el Gobierno : “Sería una catástrofe volver a caer en las manos de la oposición, por eso es tan importante lo que ustedes están haciendo hoy”.

“Este proyecto es el camino para que exista una patria en paz y con justicia social, igualdad y libertad. Eso nunca se lograría con gobiernos burgueses”, expuso el Primer Mandatario.

Me voy a recuperar

Dijo que asimiló bien el segundo ciclo de quimioterapia en La Habana y que de la evolución que tenga en los próximos días dependerá si continúa con ese tratamiento.

“No estamos seguros aún si hay que ir a un tercero (ciclo de quimioterapia), depende de las evaluaciones del proceso y la evolución de estos días que están corriendo”, indicó Chávez en una comunicación telefónica con el canal estatal VTV.

“Mi cuerpo afortunadamente asimiló y asimila el tratamiento sin ningún tipo de grave dificultad, de graves alteraciones”, agregó el presidente venezolano, al subrayar que “todos los sistemas están funcionando bien”.

Chávez indicó que ahora empezará la fisioterapia y el trabajo físico para recuperar masa muscular, ya que perdió peso hasta los 86,4 kilos, aunque aseguró que antes tenía demasiado peso porque estaba en los 104 kilos.

Agregó que el tratamiento que comenzó el pasado día 8 le ha producido menos efectos secundarios que en el primer ciclo, al que se sometió a mediados de julio; que no tuvo náuseas y por el contrario sintió un apetito voraz, y que sufrió un “impacto tóxico” menor, aunque se le ha terminado de caer todo el cabello.

No obstante, el presidente subrayó que aún no se encuentra bien y que tiene que limitar su actividad física y mental debido a la caída de las defensas de su cuerpo como consecuencia del tratamiento, algo que le recordó, dijo, el líder cubano, Fidel Castro, antes de dejar La Habana.

“Ayer hablamos de todo, pero ayer despidiéndonos me dijo: Chávez te vas, no te olvides, no te dejes llevar por los impulsos”, señaló Chávez, al recordar las palabras del expresidente cubano.

“Tu mismo te puedes empezar a convencer de que ya pasó todo (…) No, no, no ha pasado”, agregó, subrayando que aún está bajo los impactos de “la bomba”, como llama a la quimioterapia.

El presidente recordó que ya, tras el primero ciclo de ese tratamiento, los análisis médicos no encontraron células malignas en su cuerpo, y que la recuperación de tejido orgánico ha sido “impresionante” desde que fue sometido a la operación para extraerle un tumor el pasado 20 de junio.

No obstante, insistió que “en pocos días” los médicos decidirán si es necesario “el tercer ciclo de la quimioterapia y más adelante, si es que hace falta, iniciar otra fase de radioterapia”.

“Yo me voy a recuperar plenamente, se los juro, voy para la candidatura presidencial y con ustedes vamos a ganar las elecciones de 2012 por nocaut. Vamos para el 2021 y para el 2031, vamos pa’lante, patria pa’ lante, Chávez pa’ lante”, precisó.

“No habrá burguesía, por más loca loquita que este, que nos vaya a perturbar la patria, aquí seguiremos avanzando en la revolución pacífica, democrática construyen el socialismo a pesar de todos los que se oponen y hacen todo lo posible para detenernos, no podrán”, concluyó Chávez.

Fidel le regaló el yipi

El líder cubano Fidel Castro le regaló a su amigo Hugo Chávez el jeep militar que ambos utilizaron durante un recorrido por Cuba en agosto de 2005, confirmó este domingo el presidente venezolano.

“Fidel se apareció en el hospital donde yo estaba recluido (…) y me dijo te traigo un regalo, el yipi (jeep), donde tú y yo casi recorrimos Cuba, me lo regaló, y ahí lo traigo”, dijo Chávez a su llegada a Caracas, en un video transmitido este domingo por el telediario cubano.

Chávez viajó de regreso a su país en la noche del sábado tras permanecer una semana en Cuba para someterse a un segundo ciclo de quimioterapia, debido a un tumor canceroso que le fue extirpado en La Habana el 20 de junio.

“Me monté y di una vuelta por ahí, por la calle”, dijo Chávez, quien antes de partir compartió con Fidel Castro su 85 cumpleaños en compañía de su hermano, el presidente Raúl Castro.

“Sembramos dos pinos que le llevé de aquí, dos pinos Caribe”, recordó Chávez y añadió que Fidel “estaba de muy buen humor, muy optimista”.

(Con información de AVN)


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EL DEFICIT SUCIO


Jorge Gómez Barata

Al margen de otras connotaciones, el debate en Estados Unidos en torno a la autorización para elevar el límite de la deuda pública, devino en un hecho cultural que ha permitido a los profanos comprender rasgos hasta ahora ocultos del funcionamiento de la mayor economía mundial; aunque también es fuente de confusiones y de manipulaciones.

Comprar y pagar luego es una forma de gestionar la economía tan eficaz como ahorrar para consumir después. Esquemáticamente quien guarda para luego gastar, inmoviliza el dinero que posee, mientras que aquel que toma créditos opera con el que no tiene. Escoja usted.

Dar y tomar créditos no son necesariamente defectos, sino maneras de administrar la economía, amparar el crecimiento, promover el desarrollo y financiar el bienestar. Conceder créditos es una forma de movilizar los ahorros, invertir las ganancias y hacer negocios, no un acto de filantropía aunque, bajo ciertas circunstancias pueden ser una muestra de solidaridad o espíritu de cooperación.

Los individuos, los gobiernos y las empresas que se limitan a gastar estrictamente lo que ganan, las posibilidades de estancamiento son obvias, mientras que, en ciertas circunstancias, para aspirar al desarrollo es preciso operar con déficit. Para los países subdesarrollados, las personas de bajos ingresos y las pequeñas empresas en fase de fomento, prácticamente no existe otra alternativa para progresar que acudir al crédito.

El préstamo con fondos públicos es una de las vías con que cuentan los estados para apoyar a ciudadanos con habilidades empresariales interesados en establecer negocios, fundar pequeñas empresas o expandir las existentes, y para proveer financiamiento a los jóvenes para cursar estudios de formación técnica o educación superior y otras acciones solidarias asociadas a la promoción del bien común.

Para conseguir dinero en efectivo, casi todos los países desarrollados y algunos que no lo son, emiten bonos que colocan en los mercados y asumen como títulos de deuda sobre los cuales pagan intereses. El defecto de esta forma de endeudamiento “soberano”, se deriva de su carácter mercantil. Quien adquiere bonos presta su dinero al Estado que lo emite, sin inmiscuirse en el uso que el receptor hará del dinero que puede ser empleado, lo mismo para el desarrollo, emprender proyectos dudosos, alimentar los circuitos de corrupción, incluso para financiar guerras.

Ese modo irresponsable de operar el crédito, en los años setenta condujo a la crisis de la deuda externa en América Latina donde, en gran medida por la desregulación neoliberal, se incurrió en la paradoja financiera de “pedir préstamos para pagar deudas”, circunstancia aprovechada por el Banco Mundial y el FMI para imponer los conocidos “programas de ajuste estructural” proceso que hoy, por razones parecidas, se repite en algunos países de la zona euro.

Hasta no hace mucho, la compra de bonos del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos se consideraba una operación financiera segura y ventajosa; no sólo por tratarse de la mayor de las economías, sino por estar respaldada constitucionalmente. La Decimocuarta Enmienda a la Constitución norteamericana no deja lugar a dudas: “No se cuestionará la validez de la deuda pública de los Estados Unidos autorizada por ley…”. Por esas razones, hasta hace muy poco los títulos de deuda de los Estados Unidos recibían una calificación de AAA que les confería un gran valor en el mercado.

Lo que ahora ocurre en las finanzas públicas norteamericanas es que los sucesivos gobiernos republicanos, al optar por formulas neoliberales y promover una especie de desregulación salvaje, crearon un enorme desorden en los mercados financieros que permitió, entre otros al gobierno, incurrir en gastos multimillonarios que han dado lugar a un déficit que crece a ritmos de billones de dólares.

No se trata esta vez de la búsqueda de dinero para financiar objetivos de desarrollo púbicos y privados, asumir gastos sociales justificados e incluso para prodigar algunos tipos de ayuda a los sectores menos favorecidos, sino de un déficit derivado de acciones aventureras que como ocurre con diferentes guerras, agresiones e intervenciones, además ocasionan gastos excesivos que no aportan nada al pueblo norteamericano ni influyen en su seguridad y su bienestar.

No existe otro país donde se use el crédito de un modo más masivo que en los Estados Unidos, lo cual ha entrenado a las administraciones para lidiar con grandes déficits sin producir traumas económicos. Lo que ocurre esta vez es que se trata de “déficit sucio” e irracional que puede conducir a resultados desastrosos.

Al margen de las manipulaciones electorales, la alerta está dada. Los números están en rojo. Allá nos vemos.

La Habana, 14 de agosto de 2011

EL YANQUI SIGUE SIN ESCUCHAR


Por Manuel E. Yepe
En 1960, se publicó en los Estados Unidos un libro titulado Escucha, Yanqui (Listen, Yankee) que pretendía ser una advertencia al gobierno y a la opinión pública de ese país acerca del error histórico en que incurrían por su incomprensión del alcance y contenido de la revolución cubana.
El valor mayor de la advertencia estaba en que provenía de Charles Wright Mills (1916-1962), el sociólogo más avanzado de su época en Estados Unidos.
Tres y medio días de conversaciones con el entonces Primer Ministro Fidel Castro y cinco o seis días más con el delegado del Instituto Nacional de la Reforma Agraria en la provincia de Oriente, René Vallejo, amén de encuentros con muchos otros dirigentes cubanos y un buen número de campesinos, obreros, estudiantes, amas de casa, todo en el mes de agosto de 1960, argumentaron la obra.
Se percibe como eje conductor una advertencia a la sociedad estadounidense, más que al gobierno de ese país, de que la revolución cubana podría no ser un accidente aislado sino el inicio de una sucesión de similares escenarios en todo el mundo subdesarrollado, especialmente en Latinoamérica.
Wright Mills formulaba la recomendación en ocho cartas sucesivas de un imaginario revolucionario cubano que, a veces con soberbia y otras con serenidad, pero siempre con mucho orgullo, expresaba los sentimientos que el autor apreció en Cuba a solo un año y medio de la victoria popular de enero de 1959.
En una de sus ocho enjundiosas misivas, el “revolucionario cubano”
proclamaba que “nosotros somos parte de América Latina, no de Norte América. Nuestra historia no es parte de la de ustedes, es parte de la historia de América Latina. Y América Latina tiene 180 millones de personas y crece más rápido que ustedes, y cubre un territorio que es más de dos veces mayor que el de ustedes. Como toda América Latina, estamos cansados de sus corporaciones y de lo que sus gobiernos hacen aquí. Ya nos han dominado bastante, así nos lo hemos propuesto. Su gobierno apoyó a Batista hasta el último minuto de su régimen gansteril. Pero ya Cuba no es una isla más en el Caribe. El Caribe no es ya un lago norteamericano. Todo eso, se acabó.”
Es a partir de esta idea que C. Wright Mills advierte en la
Introducción: “La voz de Cuba hoy es la voz de la euforia revolucionaria. Es también una voz airada. Algo de esto quiero expresar junto con las razones cubanas para ello. Porque sus razones no son solo las de ellos: son las razones de todo el mundo hambreado.”
Wright Mills identifica con claridad los antecedentes históricos, la raíz económica y el alcance universal del imperialismo estadounidense que se expresan en la política hacia Cuba del gobierno de su país, por ejemplo, cuando pone en boca del “revolucionario cubano” la afirmación de que “no puede haber paz –es decir, verdadero entendimiento- entre Norte y Suramérica mientras estas corporaciones yanquis sean dueñas de las riquezas de nuestros países (porque) la propiedad de nuestras riquezas significa el control de nuestras políticas. Esto no es ideología. Es simplemente un hecho concreto que hemos vivido en Cuba y que América Latina aún vive.”
El impúdicamente declarado objetivo imperialista de llevar a Cuba la democracia era ya rechazado por el “revolucionario cubano” creado por Wright Mills hace 51 años cuando afirma: “Nosotros no sabemos lo que ustedes entienden por la palabra democracia, pero si lo que nosotros estamos haciendo no es democrático, entonces nosotros no queremos democracia. Y si lo que ustedes llaman sociedad libre es lo que ustedes tienen en Norteamérica, por favor sepan que nosotros, no lo creemos así. Nosotros probamos esa forma de sistema político en Cuba.
Quizás funcione con ustedes, pero con nosotros, no.”
C. Wright Mills no tenía militancia política; no era comunista ni anticomunista. “Si yo fuera cubano, no tengo duda de que estaría trabajando esforzadamente por el éxito de mi revolución. Pero yo no soy cubano, soy un yanqui…”
Y como estadounidense trasladó a los gobernantes de su país una recomendación puesta en boca del ficticio protagonista de su libro:
“Ustedes debían tomar el caso de Cuba como una experiencia que les sirva para establecer la forma en la que habrán de actuar cuando surjan revoluciones en los países hambreados de todas partes del mundo.”
Han pasado 51 años desde que C. Wright Mills formuló tan preclaras recomendaciones y ninguno de los once más recientes inquilinos de la Casa Blanca ha escuchado el mensaje, que mantiene toda su vigencia.
La habana, 14 de Agosto de 2011

Mis imágenes no alcanzan

Roberto Chile

Publicado el 13 Agosto 2011

Fidel cumple 85 años. Quién lo iba a imaginar cuando hace apenas cinco, hasta los más optimistas llegamos a pensar que su cuerpo no resistiría la falaz emboscada que le tendió el destino, y ya no volveríamos a verlo, delante, frente al pueblo, hablando del ayer, del hoy y del mañana, señalando la ruta, alentándonos a todos a seguir camino, aún en los momentos en que todo parecía estar perdido.

Una repentina enfermedad obligaba a Fidel a tomar distancia de sus nombramientos, no de sus sentimientos, y el Comandante en Jefe se autodenominaba de un día para otro soldado de las ideas o compañero Fidel, cuando para nosotros, o mejor dicho, para todo nuestro pueblo, seguiría siendo por siempre, el Comandante en Jefe, o sencillamente Fidel, sin ninguna palabra delante por grande que esta fuera.

Fidel es Fidel, ya lo dijo Raúl. Porque Fidel es la Revolución en sí misma, Revolución “más grande que nosotros mismos”, Revolución “capaz de cambiar todo lo que deba ser cambiado”, Revolución “eternamente Revolución”.

¿Y qué hago yo hablando o escribiendo, cuando mi don, si algún don tengo, no es precisamente el de la palabra, sino el de perpetuar con mis ojos lo que ve mi corazón? ¿Será que mis imágenes no alcanzan y debo acudir a otras formas de expresión para decir lo que siento?

No soy escritor ni pretendo serlo, incluso, no soy fotógrafo ni camarógrafo ni artista: no poseo un solo documento que avale el ejercicio de tales profesiones. Sin embargo, en más de una ocasión he hablado y escrito, como ahora, sobre Fidel; lo he fotografiado, lo he filmado y creo alguna vez hasta haberlo dibujado. Pero hoy me guardo las palabras que quisiera decir, los elogios de su virtud que quisiera pronunciar, y a solicitud de mis colegas de La Jiribilla, prefiero mostrarles algunas de las fotos que pude tomarle en los últimos seis años, con la esperanza de que no sean las últimas y que, cámara en ristre, me lo encuentre alguna otra vez en el camino, con el pueblo delante, y yo, como siempre, con él.

(Tomado de La Jiribilla)


Comandante en Jefe, 2006 Foto: Roberto Chile

Comandante en Jefe, 2006. Foto: Roberto Chile

Fidel 2005 Foto: Roberto Chile

Fidel, 2005. Foto: Roberto Chile

Eterno Baragua, 2005 Foto: Roberto Chile

Eterno Baragua, 2005. Foto: Roberto Chile

Reflexión, 2005 Foto: Roberto Chile

Reflexión, 2005. Foto: Roberto Chile

En la plaza con Fidel 2005. Foto: Roberto Chile

En la plaza con Fidel, 2005. Foto: Roberto Chile

Mensaje de paz al mundo 2010. Foto: Roberto Chile

Mensaje de paz al mundo, 2010. Foto: Roberto Chile

Fidel en la asamblea nacional 2010. Foto: Roberto Chile

Fidel en la Asamblea Nacional, 2010. Foto: Roberto Chile

Las manos de Fidel 2010. Foto: Roberto Chile

Las manos de Fidel, 2010. Foto: Roberto Chile

Aniversario 50 de los CDR

Aniversario 50 de los CDR. Foto: Roberto Chile

A la luz del che 2010. Foto: Roberto Chile

A la luz del Che, 2010. Foto: Roberto Chile

Perfil 2010. Foto: Roberto Chile

Perfil, 2010. Foto: Roberto Chile

Notas 2010. Foto: Roberto Chile

Notas, 2010. Foto: Roberto Chile

A la luz del maestro 2010. Foto: Roberto Chile

A la luz del maestro, 2010. Foto: Roberto Chile

Fidel en la universidad 2010. Foto: Roberto Chile

Fidel en la Universidad, 2010. Foto: Roberto Chile

Perfil 2010. Foto: Roberto Chile

Perfil, 2010. Foto: Roberto Chile

Fidel 28 de septiembre 2010. Foto: Roberto Chile

Fidel, 28 de septiembre 2010. Foto: Roberto Chile

Fidel 2010

Fidel, 2010. Foto: Roberto Chile

Discurso 2010. Foto: Roberto Chile

Discurso, 2010. Foto: Roberto Chile

Saludo al pueblo 2010. Foto: Roberto Chile

Saludo al pueblo, 2010. Foto: Roberto Chile

La estrella de Fidel 2010. Foto: Roberto Chile

La estrella de Fidel, 2010. Foto: Roberto Chile

Despide Raúl al compañero Chávez


El presidente venezolano compartió junto a Raúl con el compañero Fidel, y escribió en su cuenta de Twitter que festejó el cumpleaños número 85 del Líder de la Revolución Cubana

Despide Raúl al compañero Chávez. Autor: Estudios Revolución

Juventud Rebelde
digital@juventudrebelde.cu
14 de Agosto del 2011 0:48:12 CDT

El General de Ejército Raúl Castro Ruz despidió anoche en el aeropuerto José Martí al compañero Hugo Rafael Chávez Frías, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, quien concluyó otra fase de su tratamiento médico en nuestro país.


Antes de su partida hacia Caracas, Chávez compartió junto a Raúl con el compañero Fidel y escribió en su cuenta de Twitter que festejó el cumpleaños número 85 del Líder de la Revolución Cubana.


«¡Aquí con Fidel, celebrando su 85 aniversario! ¡Viva Fidel!», dijo el presidente venezolano en su cuenta @chavezcandanga.


Silvio Rodríguez: Para mí es el padre de la patria


Silvio Rodríguez

Publicado el 13 Agosto 2011

Fidel Castro en el Memorial José Martí, 26 de julio de 2010. Foto: Silvio Rodríguez

No me considero la persona idónea para hacer una valoración sobre Fidel, pero en pocas palabras puedo decirte lo que pienso. Fidel es heredero directo de todos los grandes próceres latinoamericanos que han luchado por nuestra independencia y por la independencia de Latinoamérica y por hacer de toda Latinoamérica una sola patria. En Fidel están los guerreros araucanos, los aztecas, los incas, los negros esclavos que trajeron los colonizadores a construir sus riquezas, todos los explotados, todos los olvidados de la historia latinoamericana después de la conquista. Fidel es un resumen de todo eso y por ello es tan odiado, y por eso es tan calumniado, y por eso es tan temido también. Para mí es el padre de la patria y uno de los más grandes hijos ya no solo de Latinoamérica, sino del Tercer Mundo. Es un hombre además y por ser hombre, pues es hombre, con todas las cosas que podemos tener los hombres, pero por encima de todo es un gran maestro, a quien le debemos, pienso yo, un gran respeto, un gran cariño y una gran gratitud.

Silvio Rodríguz, en entrevista con Ivette Carnota. Tomado de La Jiribilla