sábado, 13 de agosto de 2011

Para el Comandante, Serenata de la FIDELidad


La velada dedicada a Fidel resultó un canto de futuro, un himno por un mundo mejor y posible, un tributo al alma y fundador de la Revolución Cubana, celebración por un hombre que resume en su vida, pensamiento y acción, lo más noble y esperanzador de la humanidad.
Fotos de la Serenata de la FIDELidad
Ese emblema de la Isla, “Cuba qué linda es Cuba”, otro de los símbolos de identidad de la tierra de José Martí, culminó la “Serenata de la fidelidad”, que por el cumpleaños 85 de Fidel se realizó en el teatro Karl Marx, en La Habana.
El líder histórico de la Revolución Cubana es otro signo distintivo de la nación y como tal se identificó en ese gran coro de todo el elenco de la velada, acompañado por Cándido Fabré y su banda.
Fue un abrazo de generaciones de creadores, en celebración por un hombre, que resume en su vida, pensamiento y acción, lo más noble y esperanzador de la humanidad.Fabré puso ardiente el ambiente con “El bárbaro sigue en pie”, en la cual asumió el sentir de los buenos cubanos y los dignos ciudadanos del mundo hacia el eterno Comandante y la continuidad de su obra.
Igualmente dedicó al presidente Hugo chávez, una canción y continuó con “A la hora que me llamen voy” y el estribillo “ yo me quedo con Fidel”
Momentos de lujo brillaron cuando Omara Portuondo, la Diva del Buena Vista Social Club, interpretó “Quiéreme mucho”, acompañada al piano por Rolando Luna, una emotiva “La Era” – a capella- y “Veinte años”, entregado a corazón pleno, con el gran Frank Fernández al teclado.
Clásicas piezas del cancionero iberoamericano, como “Hasta siempre”, de Carlos Puebla, “A desalambrar”, del uruguayo Daniel Viglietti, o del más puro folclor como la venezolana Alma llanera, de Simón Díaz, sonaron con similar brío junto a las creaciones de los novísimos, por vía del rap, el hip hop o el más joven relevo de la canción pensante.
La iniciativa de la Fundación Guayasamín estuvo representada por casi toda la familia cercana al “Pintor de Iberoamérica” y con la presencia de José Ramón Machado Ventura, primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, asaltantes al cuartel Mocada, expedicionarios del yate Granma, familiares de Ernesto Che Guevara y los cinco luchadores antiterroristas cubanos prisioneros del imperio, entre otras personalidades.
Otras especiales entregas resultaron las de Frank Fernández y su “Zapateo por derecho”, con cada nota dedicada como estrellas de energía positiva a la salud de Fidel y acalladas, justo, a media noche, cuando comenzó el 13 de agosto, día del cumpleaños de la esperanza.
Entonces, en video, la entrañable imagen se nos regaló a todos, en múltiples ámbitos, como nos ha sido tan habitual a los cubanos, con “Canción homenaje a Fidel”, de Manuel Argudín, de fondo, Rubén Revé Planes declamó el poema “Regresaré”, de Antonio Guerrero, y el Team Cuba de la Rumba puso de pie a los presentes con sus “Felicidades”
De casi todas las latitudes de “Nuestra América”, la de José Martí, y hasta de la lejana Europa, acudieron los cantores a rendir tributo de admiración, cariño y respeto a quien considera como patria la humanidad y a ella dedica sus más agudas y profundas reflexiones, con la esperanza de poner algo de luz al oscuro momento que vive la especie humana.
“Serenata de la fidelidad” resultó un canto de futuro, un himno por un mundo mejor y posible, un tributo al alma y fundador de la Revolución Cubana, a la utopía de la justicia social para todos, a la equidad de derechos y oportunidades para el hombre como especie y para el planeta Tierra.
La humanidad es suya, hermano Fidel, afirmó Alejandro Vera, director de Relaciones Internacionales de la Fundación Oswaldo Guayasamín, al iniciarse en el teatro Karl Marx la Serenata.
Vera señaló que el acto era un mandato de la memoria del Pintor de Iberoamérica, quien fue un fraterno amigo de Fidel por más de 50 años, y añadió que es la cuarta ocasión en la cual la Fundación Guayasamín festeja el cumpleaños del líder cubano.
Precisó que se trata de un acto de gratitud, de reconocimiento al estratega victorioso de Playa Girón, del rescate del niño Elián González, de su Batalla de ideas y de la ejemplar solidaridad internacionalista, virtudes multiplicadas y ofrecidas por Fidel a la humanidad.
Esta Serenata “no es solo un homenaje a un ser humano que reúne muchas virtudes y valores, es fundamentalmente un acto de gratitud, de reconocimiento, al líder victorioso… ” y un tributo en su persona “al pueblo heroico de Cuba, a la Revolución que mantiene en alto la insignia de la dignidad puesta de manifiesto en la hidalguía de sus Cinco héroes, patriotas, cuyos espíritus nos acompañan”, dijo Alfredo Vera
Felicidades querido y eterno Comandante, reiteró Vera en su mensaje, y recordó que si el Guerrillero Heroico en su carta de despedida, al marchar a otras tierras, dijo que tu pueblo era también suyo, ahora le decimos, la humanidad es suya, hermano Fidel. (Octavio Borges Pérez-AIN/Granma)

Escuche segmentos extraordinarios de esta velada en la Revista por Cuba de este domingo 14 de agosto a las 5:00 pm hora salvadoreña, 7:00 pm hora de verano en La Habana y Nueva York,, por Cadena Mi Gente, en AM 700, por internet en http://www.radiocadenamigente.net/stream/media.asx


COMENTARIO DESPERTAR CON CUBA: HOMENAJE


Guillermo Alvarado de Radio Habana Cuba

Un incontable número de personas en todos los continentes recuerdan y rinden homenaje hoy al aniversario 85 de uno de los hombres que, indiscutiblemente, ha ejercido una notable influencia en el pensamiento y el curso de los acontecimientos en el mundo a partir de la segunda mitad del siglo pasado, el líder revolucionario cubano Fidel Castro Ruz.

Inabarcable resulta el impacto de la obra de su vida, por lo que nos limitaremos a enumerar apenas algunos de los aportes que ha dado a nuestros pueblos en el colosal esfuerzo por alcanzar su independencia, restablecer la plena soberanía y conquistar la dignidad.

En primer término hay que destacar su extraordinaria habilidad para concebir éxitos a partir de recursos mínimos y donde muchos sólo percibirían abrumadoras dificultades.

Así quedó demostrado en la audaz acción concebida para ocupar en 1953 los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, que sólo fuera frustrada por el azar, o como, cuando siendo juzgado por estos hechos, prisionero del régimen, esbozó en su famoso alegato conocido como La Historia me Absolverá, el programa de la Revolución de cuyo triunfo ya estaba totalmente convencido.

En Cinco Palmas, tras el desembarco del Granma y el revés de Alegría de Pío, con siete fusiles y un puñado de hombres asombró a todos al anunciar que “ahora sí ganamos la guerra”, y sólo necesitó 24 meses y 13 días para cumplir su palabra.

A esta capacidad de avizorar victorias más allá de las circunstancias, Fidel Castro suma una incondicional confianza en el pueblo, en particular en la juventud.

“Creer en los jóvenes significa una actitud, creer en los jóvenes significa un pensamiento. Creer en los jóvenes determina una conducta”, aseguró el 4 de abril de 1962 cuando clausuró el Congreso de la Asociación de Jóvenes Rebeldes, embrión de la actual Unión de Jóvenes Comunistas.

Aquel que NO vaciló en tomar las armas cuando lo estimó indispensable, tuvo también la clarividencia para advertir que la gran batalla entre los pueblos y el imperialismo se libraría en un terreno mucho más difícil que las lomas y los bosques, el campo de las ideas.

Uno de sus más significativos aportes en tal sentido es haber logrado una síntesis entre lo más valioso del pensamiento universal, entre ellos los de Marx, Engels y Lenin, con las raíces legítimas de la cultura y las ideas latinoamericanas, en las que se destacan las de José Martí.

Esto lo describió en fecha tan temprana como cuando hizo el mencionado alegato de La Historia me Absolverá, donde expresó que “soy cubano que desea el bien de todos y no el de un grupo, porque queremos una patria con todos y para el bien de todos, eduqué mi mente en el pensamiento martiano que predica el amor y no odio y es el Apóstol el guía de mi vida…"

A partir de esta experiencia, en América Latina la teoría revolucionaria se ha ido enriqueciendo con el redescubrimiento, o renacimiento, de conceptos indispensables de Simón Bolívar, San Martín, Tupac Amaru, Mariátegui y muchos otros que han ido sembrando nuestro camino.

Si la estatura de un hombre se calcula por las tareas que emprende, si su valor se mide por los adversarios que enfrenta, tenemos entonces todas las razones del mundo para rendir homenaje hoy a uno de los hijos de esta patria latinoamericana, que es de los que José Martí aseguró que irradian luz por si mismos, y permiten a otros brillar con la que reciben.

La Habana, 13 de agosto de 2011