domingo, 31 de julio de 2011

Castillo del Príncipe, 1ro. de agosto de 1958: Masacre en el Vivac

Por Giraldo Mazola
El infame parte oficial de aquellos sucesos a la vez que felicitaba a "las fuerzas del orden" por su pronta actuación controlando un motín en la prisión, anunciaba que se había iniciado una causa contra una veintena de "forajidos" que serían juzgados por actividades terroristas al destruir propiedades en la cárcel, atacar y herir a varios miembros de la guarnición y a quienes se les ocuparon armas de fuego y explosivos. Por último añadía, que en el incidente murieron tres detenidos nombrados Roberto de la Rosa, Reinaldo Gutiérrez y Vicente Ponce Carrasco y hubo además 15 heridos.
Roberto de la Rosa
¿Por qué se produjo aquella masacre? Hay que recordar que el Vivac servía para mantener fuera de circulación a los sospechosos o ejecutores de actividades revolucionarias pendientes de juicio. Con la suspensión de las garantías constitucionales los detenidos en prisión preventiva tenían que permanecer meses encarcelados esperando su celebración.
Esta circunstancia tuvo a su vez un aspecto positivo. La convivencia de tantos revolucionarios de distinta procedencia política posibilitó que prevaleciera una corriente unitaria, no sectaria, y que se fueran quedando aislados los elementos divisionistas. Entre esas paredes, poco a poco se fue forjando la unidad que Fidel magistralmente consolidó después y que constituye el basamento de toda la obra de la Revolución.
Por otra parte, desde el punto de vista cultural, se logró convertir aquel conglomerado en una escuela fabulosa que contribuyó a consolidar el nivel cultural, educacional y político de todos los detenidos. Se creó la Escuela Frank País con cursos de alfabetización, de seguimiento para compañeros que solo tenían primero o segundo grados cursados, de Geografía, Historia, Inglés, Italiano, Filosofía y hasta de ajedrez. Lo más sustantivo desde el punto de vista político fueron la conmemoración de efemérides, las veladas culturales y las conferencias sobre temas cruciales de actualidad.
La ofensiva contra la Sierra después del fracaso de la huelga de abril se había transformado en una contraofensiva de las fuerzas revolucionarias. Allá, en el frente principal, el curso de los acontecimientos tomaba el derrotero irreversible que condujo a la victoria el Primero de Enero de 1959. Allí se decidía el futuro y la tiranía, aunque sus personeros no lo percibieran, estaba estratégicamente derrotada.

Reynaldo Gutiérrez
También todavía, para muchos de los combatientes del llano, no se apreciaba así el desarrollo de los acontecimientos y valoramos entonces esta represión bestial como parte de la naturaleza criminal de la dictadura.
Teníamos informaciones fragmentadas de lo que estaba ocurriendo pero conocimos después la valoración del Comandante en Jefe sobre el vuelco definitivo del curso de la lucha lograda con tantos sacrificios, cuando dijo, el 7 de agosto, por Radio Rebelde:
“La ofensiva ha sido liquidada. El más grande esfuerzo militar que se haya realizado en nuestra historia republicana, concluyó en el más espantoso desastre que pudo imaginarse el soberbio dictador, cuyas tropas en plena fuga, después de dos meses y medio de derrota en derrota, están señalando los días finales de su régimen odioso. La Sierra Maestra está ya totalmente libre de fuerzas enemigas.”
Ahora, al anunciar su libro “La victoria estratégica” añade:
“La derrota de la ofensiva enemiga, después de 74 días de incesante combate, significó el viraje estratégico de la guerra. A partir de ese momento la suerte de la tiranía quedó definitivamente echada, en la medida en que se hacía evidente la inminencia de su colapso militar.”
A fines de julio el ambiente de la prisión de El Príncipe, se estaba caldeando. Más de 600 detenidos en prisión preventiva y una cincuentena de condenados en espera de su traslado a la llamada cárcel Modelo de Isla de Pinos se hacinaban en sus galeras. La designación de algunos jueces para que condenaran a los centenares de prisioneros en detención provisoria y remitirlos a la lejana y aislada Isla de Pinos, fracasaron por el enfrentamiento de los que eran presentados a juicio convirtiéndose de acusados en acusadores.
El coro de cientos de voces con que cantamos al amanecer del 26, el Himno Nacional y el del 26 de Julio retumbó en el centro de la capital. Los visitantes al siguiente día lo comentaban. Eso nos entusiasmaba pues nos parecía que éramos copartícipes en lo que podíamos de lo que hacían los que estaban fuera, pero irritaba a los sicarios. El 31 de julio la dirección del penal trasladó arbitrariamente a la cárcel del propio Castillo a una treintena de prisioneros del Vivac, aludiendo dicho hacinamiento aunque allí las condiciones no eran mejores. Parecía que querían descabezar la dirección interna que teníamos o poner a los que sus confidentes consideraban más revoltosos en condiciones de mayor control.
Se produjo el 1ro. de agosto una situación explosiva por la suspensión de las visitas con el pretexto de un incidente ocurrido en la cárcel. Desde allí nuestros compañeros nos demandaron que los secundáramos en las acciones que iniciaban porque habían maltratado a los visitantes que acudieron ese día y la protesta originada abajo se extendió al Vivac. Y en ambos sitios se bloquearon los accesos, se empezaron a quemar colchonetas, se desarmaban literas para disponer de tubos con que defendernos y se demolieron paredes internas para tener proyectiles.
Vicente Ponce
Los esbirros más connotados de la capital acudieron con la flor y nata de sus asesinos y la balacera contra los ventanales del Vivac y la galera de nuestros compañeros en la cárcel se incrementó.
Cuando los sicarios penetraron al Vivac un cabo del SIM convertido meses después en teniente, asesinó con una ráfaga a quemarropa, en la entrada de la galera dos a Vicente Ponce Carrasco, penetró en el cubículo rematándolo y disparando a mansalva contra todos. Otros esbirros lo secundaron. Roberto de la Rosa cayó fulminado instantáneamente y Reinaldo Gutiérrez, con varios impactos en el pecho, avanzó hacia ellos hasta que se desplomó. Los sicarios disparaban hacia los parapetos del comedor y se aprestaban a avanzar para repetir la matanza.
Al fin detuvieron el tiroteo contra los detenidos desarmados y permitieron que los heridos y muertos fueran trasladados a la enfermería. Sacaron a los presos de esas cuatro galeras del Vivac, los empujaron hacia el comedor, obligándolos a quitar los parapetos y condujeron a todos hasta el pequeño patio final donde una decena de policías montaron simultáneamente sus ametralladoras intimidando y amenazando con continuar la masacre.
Abajo, en la cárcel, igualmente penetraron en los recintos, con insultos y golpes obligaron a retirar los parapetos y a limpiar. Allí estaba detenido uno de los máximos dirigentes del Movimiento 26 de Julio, Armando Hart, en espera de ser enviado a la Prisión de la Isla de Pinos, capturado cuando fungía como Coordinador Nacional del Movimiento. El resto de los compañeros, entre ellos Rogelio Iglesias Patiño, Pao, lo protegieron de un ensañamiento.
Pao sobrevivió a aquella matanza pero fue asesinado años después cuando la CIA detectó que haciéndose pasar como contrarrevolucionario era un agente de la Seguridad Cubana que había logrado penetrar los grupos terroristas en Miami.
Han transcurrido cincuenta y tres años de aquel hecho y los sueños de cambios revolucionarios que los llevó a la cárcel y por los que cayeron allí Vicente, Reynaldo y Roberto se han realizado. De sus compañeros de prisión varios como Pao han caído en los ulteriores combates por alcanzar esos mismos sueños y muchos otros ya llegaron al final fecundo de sus días.
Esos tres compañeros no pudieron oír el parte del Comandante en Jefe después del combate de Las Mercedes pero presentían y anhelaban el fin victorioso.
Los que aún quedamos estimamos que todos, los que no vieron el amanecer y los que contribuyeron a consolidarlo después y ya no están entre nosotros, como los que cayeron en aquellos 74 días de combates en La Sierra, son enhiestas banderas para la nueva oleada de jóvenes que nos sigue con idéntica voluntad.

ESTADOS DE BIENESTAR: UNA PERSPECTIVA LATINOAMERICANA (II)

Jorge Gómez Barata

La propuesta de cierto sector del FMLN de El Salvador, ahora en el gobierno, de utilizar las palancas del poder para construir una especie de “estado de bienestar”, me ha parecido sumamente interesante; no por la novedad, sino por el escenario y el realismo. No se trata a mi juicio de la única opción, sino de la mejor, como mínimo de la más sensata.

A mediados del siglo XIX, acompañando a un proceso de desarrollo económico sin precedente se forjó la izquierda europea cuyo crisol fueron las luchas obreras y confrontaciones políticas, primero espontáneas y luego conducidas por sindicatos, partidos socialdemócratas y organizaciones avanzadas como la Primera Internacional. El objetivo inmediato era confrontar al “capitalismo salvaje” y mejorar la situación de los trabajadores, en lo cual se registraron avances que hicieron popular al socialismo.

Mientras en Europa la clase obrera asumía un rol protagónico, debutaban el sindicalismo, el comunismo, la socialdemocracia y el movimiento socialcristiano, América Latina no lograba desprenderse de las estructuras económicas impuestas por la colonización que durante 300 años paralizaron a la región.

El atraso político derivado de la parálisis económica impidió que se estructuraran vanguardias capacitadas para plantearse metas más altas. Carlos Marx vivió lo suficiente para felicitar a Abrahán Lincoln por su posición ante la esclavitud pero no para verla abolida en el Nuevo Mundo. Marx murió en 1883 y la esclavitud no cesó en Brasil hasta tres años después, en 1886

No obstante la difusión de las ideas de la Ilustración, los ecos de las revoluciones en Estados Unidos, Francia y Haití y fragmentos del ideario socialista permitieron los brotes de liberalismo autóctono que debutó en las luchas por la independencia. Con esas premisas se crearon las primeras agrupaciones socialistas y avanzado el siglo XX, bajo la influencia de la Revolución bolchevique aparecieron los partidos comunistas. Cuando en 1920 el socialista Alexandre Millerand se convertía en primer ministro de Francia, apenas si existían minúsculos partidos socialistas o comunistas en América Latina.

El proceso esta descrito en una vasta literatura histórica y política al alcance de todos y explica como la liberación de las fuerzas productivas y el progreso económico y no a la inversa auspiciaron el proceso mediante el cual surgieron las grandes corrientes políticas que actuando en los escenarios internacionales han conducido al presente donde, pese a fenómenos circunstanciales, el protagonismo del pensamiento avanzado es visible.

Sin desdorar lo decisivo que para el desarrollo económico e institucional resultaron, entre otras, las administraciones de Cárdenas en México, Getulio Vargas en Brasil y Juan Domingo Perón en Argentina, en América Latina el subdesarrollo y la dependencia económica impusieron un atraso político todavía visible. Lo uno condiciona lo otro.

En los últimos diez años, conducida por el variopinto mosaico formado por la nueva izquierda latinoamericana, América Latina se actualiza, recupera el tiempo perdido y sumando fuerzas trata de instalar modelos políticos asociados al progreso económico, la inclusión social y la lucha contra la pobreza.

Aquí y ahora no se trata de tomar el poder para aplastar o suprimir a las clases vencidas ni para probar que existen doctrinas políticas mejores que otras, sino para formar aéreas de consenso en torno a la pertinencia de avanzar en el desarrollo económico con equidad social, implantación de la justicia distributiva y por esos caminos crear movimientos de amplia base, profundizar el desarrollo político de las masas y, en la medida de lo posible, plantearse metas más avanzadas.

Probablemente haya opciones más radicales pero este no es su momento ni su escenario. Allá nos vemos.

La Habana, 31 de julio de 2011

Depositan en Cuba cenizas de estadounidense fundador de “Pastores por la Paz” (+ Video)

Ismael Francisco

Publicado el 30 Julio 2011

Rev. Raul Suarez Ramos, recibio la cenizas de Lucius Walker. Memorial Jose Marti. Plaza de La Ravolucion.

El Rev. Raul Suarez Ramos recibió las cenizas de Lucius Walker, en ceremonia celebrada en el Memorial Jose Martí en la Plaza de la Revolución. Foto: Ismael Francisco

Las cenizas del reverendo estadounidense Lucius Walker, líder de la organización “Pastores por la Paz”, que aboga por el levantamiento del bloqueo de EEUU contra Cuba, fueron depositadas hoy en La Habana cumpliendo con su última voluntad.

El vicepresidente cubano Esteban Lazo y el presidente de la Asamblea Nacional, Ricardo Alarcón, asistieron este sábado en el Mausoleo José Martí de la Plaza de la Revolución a una ceremonia en homenaje a Walker, cuyas cenizas serán custodiadas en el Centro Memorial Martin Luther King de La Habana.

El pastor bautista falleció con 80 años a causa de un infarto en septiembre de 2010 en Nueva York y hasta su muerte organizó la iniciativa “Pastores por la Paz”, creada en 1992 en desafío a la política de bloqueo económico y comercial que Washington aplica a la isla desde 1962.

“Lucius atravesó completamente la muralla del bloqueo, logró vencerla y nos convenció a acompañarlo”, señaló en la ceremonia Ellen Bernstein, de la Fundación Interreligiosa para la Organización Comunitaria, que Walker lideró hasta su muerte.

“No estamos de brazos cruzados esperando otro Lucius, estamos aquí con otra caravana para seguir rompiendo el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba”, añadió Bernstein.

El Gobierno cubano siempre ha considerado a Walker como un amigo, incluso el líder cubano Fidel Castro escribió en uno de sus artículos de “Reflexiones” en noviembre pasado que el pastor fue un “noble y humanitario líder” que legó “la semilla de su ejemplo a muchos norteamericanos”.

El pasado jueves fue inaugurada una placa en homenaje al pastor en la Tribuna Antiimperialista José Martí de La Habana, donde se honra a otros norteamericanos como Malcom X y Martin Luther King.

La edición número 22 de la caravana de “Pastores por la Paz”, primera tras la muerte de Walker, llegó a la isla el día 22 de julio integrada por un centenar de voluntarios para entregar un cargamento de más de 100 toneladas de donativos de ayuda humanitaria.

El cargamento, que incluye medicamentos, computadoras, material escolar, herramientas, paneles solares portátiles y 14 vehículos, fue embarcado en el puerto mexicano de Tampico hacia Cuba, después de que el grupo humanitario recorriera más de 130 ciudades de Estados Unidos y Canadá.

(Con información de EFE)

El vicepresidente cubano Esteban Lazo (al centro), Kenia Serrano (presidenta del Instituto de Amistad con los Pueblos) saludan al El Rev. Raul Suarez Ramos honró las cenizas de Lucius Walker, en el Memorial Jose Martí en la Plaza de la Revolución. Foto: Ismael Francisco

El vicepresidente cubano Esteban Lazo (al centro), Kenia Serrano (presidenta del Instituto de Amistad con los Pueblos) saludan al Rev. Raul Suarez Ramos, durante el homenaje a Lucius Walker, en el Memorial Jose Martí en la Plaza de la Revolución. Foto: Ismael Francisco

Homenaje a Lucius Walker, en el Memorial Jose Martí en la Plaza de la Revolución. Foto: Ismael Francisco

Homenaje a Lucius Walker, en el Memorial Jose Martí en la Plaza de la Revolución. Foto: Ismael Francisco

Homenaje a Lucius Walker. Foto: Ismael Francisco

Homenaje a Lucius Walker, en el Memorial Jose Martí en la Plaza de la Revolución. Foto: Ismael Francisco

Homenaje a Lucius Walker. Foto: Ismael Francisco

Homenaje a Lucius Walker, en el Memorial Jose Martí en la Plaza de la Revolución. Foto: Ismael Francisco

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CRONICA DE UN VIAJE A CUBA: Lo nuevo pide pista

Por Eduardo Aliverti

Desde La Habana

Es lo de siempre. Está intacto. En lo personal, es la sexta visita a este país que, como hace 52 años, continúa siendo –hoy más que nunca, quizá– un enorme desafío emocional e intelectual.

Estuve aquí en los ’80, cuando la presencia de la URSS asentaba una perspectiva de estabilidad económica sin mayores sobresaltos. Estuve a comienzos de los ’90, ya con la implosión soviética como tremenda amenaza. Estuve a mediados de esa década, en la etapa más dramática y cuando medio mundo, en sentido convencional y literal, caracterizaba a la experiencia cubana como una muerta inminente. Estuve hace poco más de dos años, ya sin Fidel al mando cotidiano y con grandes interrogantes en torno de cuánto de capaz sería esta particularísima construcción socialista para recrear muchos de sus paradigmas. Y estoy ahora, tratando no más que de otear, oler, indagar e indagarnos, acerca de cuáles respuestas habrá al modo en que esas preguntas se amplificaron.

Se dice en esta tierra y se lo dice en voz inéditamente alta, en todas las esferas, que Cuba necesita una nueva revolución dentro de la revolución. Y eso, por las dudas, es lo primero que debería quedar claro. Todo lo que tenga que cambiar tendrá que ser cambiado, sentenció Fidel hace ya tiempo. Pero ni en la dirección del partido ni en sus cuadros secundarios ni –lo decisivo– en la gran o inmensa mayoría de la población, de acuerdo con los análisis y comentarios que pueden recogerse en cuanto ámbito significativo se quiera, hay la menor intención de que esas modificaciones supongan un cambio radical de sistema. Por fuera de la burocracia que milita en el anquilosamiento, no hay deseo masivo alguno de que las cosas sigan achanchadas, como lo están a pesar de las múltiples apelaciones, públicas, desde la conducción suprema. Pero debe reiterárselo: nadie tampoco, comenzando por lo que se escucha en ese termómetro invalorable que es la calle, y siguiendo por los fortísimos debates institucionales de los últimos meses, quiere mención de otra palabra que no sea socialismo. Entiéndase por esa definición el mantenimiento de todo aquello que aseguró a los cubanos pasar del prostíbulo de América al modelo capaz de garantizarles un nivel de vida digno, atravesado por dificultades gigantes que jamás implican hambre, indigencia, exclusión, abandono del Estado. Quieren consumir, los fatiga la precariedad, están cansados de las trabas por doquier. El pluripartidismo les importa un pito, eso sí, y el apoliticismo que se advierte no es producto de pretender alternativas de régimen. Dentro del sistema todo y fuera del sistema nada es el lema que todavía permanece enhiesto, con el paso de ya tantos años y la renovación cada vez más provocativa de los desafíos.

¿Cuáles son esos cambios primordiales que la dirigencia de primer grado plantea como imprescindibles? Basta de un Estado omnipresente a cada momento y decisión a tomar, excepto por los trazos macro del timón estratégico de la economía. Basta de tierras improductivas por obra de la pereza que rige, a la espera de órdenes lejanas que tantas veces no llegan o lo hacen equivocadas y contradictorias. Basta de una ineficacia falazmente endosable al bloqueo comercial de los Estados Unidos. No es ese cerco repugnante del Imperio lo que empuja que dos o más trabajadores consuman la labor que bien puede estar a cargo de uno. No es esa actitud criminal lo que explica que un vago y un laborioso tengan el mismo ingreso. Este pueblo heroico y sus líderes revolucionarios edificaron un esquema soberano sobre tres ejes admirablemente protegidos: defensa, salud y educación. Esos bastiones encarnan una epopeya, vistas las condiciones de acecho externo, histórico, presente, bajo las cuales se prodigaron. Esta isla más chica que varias de nuestras provincias tenía el destino de Haití, que a su manera sigue aguardándola si se produce la inoculación del virus que revolotea a apenas 90 millas. Los cubanos resistieron y resisten gracias a la primera eficiencia de todas, que es la ideológica. Pero llegó la hora de incorporar el eje del desarrollo productivo. Aquí se habla con énfasis del cambio de mentalidad que eso requiere. Es unánime. Sin embargo, muchos se preguntan si tal reversión puede provenir de una generación de cuadros de avanzada edad, y hasta intermedios, ya demasiado habituados a que de esta forma se puede caminar bien; o a que, en cualquier caso, es mejor no tomar riesgos de innovación.

El martes pasado y en la ciudad de Ciego de Avila, a más de 400 km de La Habana, el número dos de Raúl dio un discurso de dura autocrítica al conmemorarse los 58 años del asalto al Moncada. A oídos extranjeros resuena sorprendente, pero los cubanos nos advierten que ese tinte pasó a ser lo acostumbrado. José Ramón Machado Ventura dijo frente a la multitud, y al propio Raúl, que ya no se soporta aprobar medidas para ver cómo duermen el sueño de los justos en un cajón. Y agregó que deben vencerse prejuicios sobre el sector no estatal de la economía. Cabe conjeturar que, al menos en parte, hizo alusión a lo que un título periodístico argentino, hace unos meses, rotuló como “capitalismo pyme”. Un tanto exagerado pero válido, define lo que se ve. Trescientos diez mil cubanos ya trabajan legalmente por cuenta propia y a más de 200 mil les otorgaron licencias como empleados privados, según recientes cifras oficiales. También se ampliaron los mercados de venta libre en materiales de construcción. Pululan puestos callejeros que ofrecen una suerte de “todo por dos pesos”, aunque más diversificado. Y esa gente está más contenta, a estar por sus testimonios. ¿Es la marcha hacia una economía mixta con fuerte dirección y control del Estado? Fernando Martínez Heredia, uno de los más lúcidos y reconocidos investigadores sociales de Cuba, lo pone en duda. Opina que simplemente se trata de recursos de subsistencia, sin horizonte de acumulación de capital como para que pueda hablarse de la formación de una clase empresaria. Pero menta también la existencia de sectores, antes estatales que del partido, que podrían ser receptivos a los cantos de sirena de valores capitalistas más pronunciados. Por ese motivo, subraya con contundencia, esta etapa cubana es, en cierto aspecto, más peligrosa que la del “período especial” siguiente a la desaparición soviética. Aquellos años fueron terribles; pero la idea y necesidad de resistencia conllevaron el convencimiento popular de que había que mantenerse en el socialismo, como única herramienta para garantizar los logros de la revolución. Hoy, quedó dicho, esa seguridad persiste en las mayorías pero la utopía renovadora no está tan clara. ¿Es el dichoso “cambio de mentalidad” la convocatoria única o más re-energizante que imponen las circunstancias? ¿No habría que pensar, como ejemplo no precisamente secundario, en un virulento plan de reconstrucción y edificación de viviendas, que amortigüe y a largo plazo corrija ese drama de todo Cuba?

Es muy difícil acertarle con total seguridad al futuro de este país incomparable. Sin embargo, a ojímetro, con la información y experiencia que nutren a la seriedad intuitiva, uno diría que otra vez van a vencer. Los cubanos están más quejosos; hay ya una generación crecida con el signo de que sólo le hablan de dificultades; esa fatiga por la precariedad lastima; la burocracia agobia. Pero ni aun buscándolo con todas las fuerzas podrá encontrarse que perdieron la alegría. Y si hay indiferencia en franjas amplias, también hay debate público como tal vez nunca se vio. Y Raúl no es Fidel, al margen de que nadie puede ser como Fidel, pero por aquí dicen que lo que le falta de oratoria le sobra de hacedor. Y de a poco se nota un periodismo que sigue aburrido pero más cerca de lo que le pasa a la gente. Y la delincuencia urbana poco menos que no existe, y lo valoran. Y tienen esa estatura sintáctica al expresarse que revela la condición de comunidad instruida, y lo saben y saben a quién se lo deben. Y la barbarie de los cinco patriotas presos en Estados Unidos, por revelar las acciones terroristas contra el país, les reactiva el reflejo de no perder de vista quién es el enemigo.

Vaya a saberse cómo continúa este rumbo cubano. Pero si hay un pueblo que merece seguir metido en la historia de las grandes gestas, sigue siendo éste.

Tomado de Página 12


A 36 años, la impunidad sigue imperando

Cada año los estudiantes de la UES conmemoran la masacre de 1970.
Iván Escobar
Redacción Diario Co Latino


La masacre estudiantil contra jóvenes de la Universidad de El Salvador (UES), en 1975, es un hecho que golpeó a las organizaciones estudiantiles de la época. Sin embargo, hoy la justicia sigue siendo esperada por las familias de las víctimas y de los sobrevivientes.

La tarde del 30 de julio de 1975, los cuerpos de seguridad y del ejército reprimieron una multitudinaria manifestación, que de forma pacífica intentaba hacer valer sus derechos y sobre todo defender a la UES, que en ese tiempo era constantemente asediada y reprimida por las fuerzas militares y policiales.

Mirna Perla, actual magistrada de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), y Damian Alegría, diputado del FMLN en la Asamblea Legislativa, recuerdan estos hechos y los consideran un hito en la historia local.

Perla es sobreviviente de la masacre, mientras que Alegría quién dice que no fue parte de esta manifestación sí tenía conciencia de los peligros a los que se estaba enfrentando la juventud salvadoreña, antes del conflicto armado.


Un pronunciamiento público, divulgado este viernes, por la Asamblea General Universitaria de la UES (AGU), en el marco del 36 aniversario de la masacre que se cumple éste sábado, piden justicia.

Como todos los años, los estudiantes organizados, recordarán los hechos éste sábado con la tradicional marcha estudiantil, que saldrá de la UES hasta el paso a desnivel de la 25 Avenida Norte o Avenida “Mártires del 30 de julio”, lugar donde se cometió la represión.

“Entre los años 72 y 75, luego de la intervención estatal del 19 de julio de 1972, se agudizaron las agresiones y el intento oficialista de controlar a la UES, por parte del gobierno militar de turno. En respuesta a estos funestos acontecimientos, el Movimiento Estudiantil representado por la Asamblea General de Estudiantes Universitarios Salvadoreños (AGEUS), organizaciones sociales y sectores de educación media, cobraron protagonismo político de oposición”, se expresa en el pronunciamiento.

En este nuevo aniversario, la AGU pide justicia por éste crimen de Lesa Humanidad, y que después de 36 años asegura persiste la impunidad. Por lo que, demandan: al Estado salvadoreño “no olvidar este oprobioso hecho y que se investigue a los autores intelectuales y materiales, aplicándoles a todos el pese de la Ley según el grado de culpabilidad”.

También piden al gobierno de turno “tener presente y resarcir los daños morales y materiales ocasionados a las víctimas y familiares. A fin de que promueva políticas de armonía social para que estas atrocidades jamás vuelvan a suceder”, expresan en el pronunciamiento.

El diputado Alegría considera que los hechos son reprochables a toda costa, pero pide comprensión a la comunidad estudiantil de la UES; y por ende los jóvenes organizados.

Asegura que el gobierno actual hace esfuerzos por garantizar un desarrollo de la juventud en el país, y atender las necesidades de este sector de la población. Sabe que el trabajo es lento, aunque afirma que la llegada del gobierno del cambio, da oportunidad para avanzar.

Perla: la masacre es como un hito en la historia del país


Mirna Perla, una de las sobrevivientes de la masacre, dice que el día de la masacre “es una fecha que recuerda con sentimientos (muchos y profundos sentimientos) encontrados. Por un lado, con mucho orgullo, por esa jornada llena de consciencia, orgullo por la valentía del estudiantado universitario”.

Además, reitera que la fecha “es como un hito” en la historia del país, “ya que este día no sólo salimos como universitarios a defender la Autonomía que regulaba la Constitución, sino que también estábamos defendiendo con nuestras propias vidas la vida democrática del país, que poco a poco o más bien a pasos agigantado se iba destruyendo, por la instauración de una dictadura militar con una represión generalizada, queriendo anular cualquier tipo de voz opositora, critica a los proyectos económicos que marginaban o excluían a las grandes mayorías”.

En esa oportunidad en El Salvador gobernaba el entonces presidente Coronel Arturo Armando Molina, en compañía del coronel Carlos Humberto Romero ,como ministro de Defensa, “ambos impulsaban un proyecto económico para beneficiar y acrecentar los capitales de las familias que constituían lo que se ha llamado la Oligarquía”, recuerda la magistrada Perla.


Tanto la diputada Perla como el diputado Alegría, recuerdan que en la masacre del 30 de julio, se cometieron otros hechos como las masacres de “Tres Calles” y “Chinamequita”.

“Por eso el 30 de julio es una fecha simbólica que es parte de la identidad de la Universidad que después de esta fecha siguió su esfuerzo de luchar por derrotar la dictadura militar a un costo muy grande en vidas y en todo tipo de atentados a las 3 funciones de la universidad como son lo académico, científico y proyección social”, asevera Perla.

Para la magistrado, es lamentable la falta de conciencia en la sociedad sobre estos hechos “por un lado es un hecho que ha tratado de ser borrado de la historia”.

El reto de las nuevas generaciones es conocer ese pasado para no volver a este tipo de situación, coinciden Alegría y Perla.



Mirna Perla sobrevivió a la masacre y perteneció a la organización estudiantil Frente Universitario de Estudiantes Revolucionarios «Salvador Allende» (FUERSA)

¿Qué paso ese día justo antes de la masacre?


- Las organizaciones estudiantiles habíamos tomado el acuerdo unánime de salir a la calle a protestar por la nueva intervención del régimen militar en el campus universitario. Ya que el día 25 de julio llegaron a las instalaciones del Centro Universitario de Occidente, lo que hoy es la Facultad Multidisciplinaria Occidental, para impedir que saliera el desfile BUFO en la ciudad de Santa Ana, en el contexto de las Fiestas «julianas» de esa ciudad «morena».


- Ante esta intervención violenta que realizan los cuerpos de «seguridad» y las tropas de la fuerza armada, tomamos la decisión de salir a la calle para denunciar el nuevo atropello a nuestro campus, en flagrante violación a la autonomía universitaria.


- Entonces, ese 30 de julio muy temprano en la universidad sobrevolaron avionetas para lanzar mensajes de intimidación, advirtiéndonos que si salíamos a la calle con la marcha de protesta nos ateníamos a las últimas consecuencias. Este mensaje lo difundieron por radios y canales de TV. La advertencia venía del propio ministro Romero. Que después fue ascendido a General y nombrado presidente luego de un fraude escandaloso.