martes, 26 de julio de 2011

¡BENDITO SARRÍAS!

Adriana Vega
Quien esto escribe visitó Cuba por primera vez como turista en el año noventa y uno, cuando se desarrollaba la temporada veraniega de enero en nuestro país. Es tema de otro momento relatar la emoción de esa visita, negada por los años duros de las dictaduras cuando a Cuba no podíamos nombrarla porque corríamos el riesgo de desparecer o morir.
Ya en democracia -Alfonsín había asumido en 1983 votado por gran mayoría- las cosas habían cambiado y nosotros, artistas irredentos de izquierda, fundamos un café arte ideado como los de posguerra, donde cantábamos canciones de Silvio y Pablo, evocábamos a nuestros desaparecidos, respetábamos a los soldados que volvían de Malvinas y nos bañábamos de compañerismo y esperanza. Allí se formó el grupo que hoy sigue unido y aumentado, que conforma la Asoc. Cultural José Martí de Argentina.
Desde este marco, y en memoria del 26 de Julio próximo, traeremos a la memoria una anécdota ocurrida en Santiago de Cuba en ocasión de visitar, con algunos compañeros, la Granjita Siboney, sitio ubicado en Santiago de Cuba elegido como cuartel general para que los jóvenes revolucionarios comenzaran a dar vida a la Revolución.
Acomodados en círculo alrededor del brocal de su patio-el lugar es pequeño, casi inverosímil como cuartel militar- el guía nos relató que allí se guardaban las armas escondidas en su fondo, mientras se esperaba el ataque y el día oportuno. Un dato muy interesante llamó nuestra atención cuando exteriorizó que Fidel Castro había sobrevivido el asalto al Moncada por una serie de casualidades.
Ante una pregunta puntual, relató emocionado una anécdota que significará para aquellos jóvenes revolucionarios, el momento cumbre del comienzo de la Revolución.
Después de fracasar el asalto-contó con voz pausada- Fidel se disponía, ya en retirada, a comenzar la guerra de guerrillas, alzándose en los cerros cerca de la Gran Piedra aquí, en Santiago de Cuba.
El Ejército, lanzado tras ellos, estaba al corriente de que el joven abogado era el jefe de la operación y había dado órdenes de capturarlo y asesinarlo.
La propaganda del gobierno lo anunciaba muerto porque un titular del periódico "Ataja" del día 29 de julio señalaba a toda letra en grandes caracteres que Fidel Castro había muerto peleando contra el ejército", mentira divulgada un día antes de que el líder fuera hecho prisionero y expresada de esta manera:
"En los momentos de editar esta edición, nuestro director Alberto Salas Amaro estableció comunicación telefónica con el Coronel Alberto del Río Chaviano. Interrogado el Jefe del Regimiento No.1 'Maceo', sobre las últimas noticias, declaró que aun se continuaba persiguiendo a pequeños grupos aislados, que el orden en toda la región era absoluto y que habían sido informados por un enviado especial que el Coronel Ugalde Carrillo trabajaba intensamente en el examen de las huellas dactilares y que entre los civiles enterrados sin identificar había caído el jefe de los asaltantes, Fidel Castro".
El bando era muy concienzudo, ya que el oficial encargado de esa captura y que rastreaba la zona, tenía el mote de “Carnicero" y recibió la orden terminante de no capturarlos vivos.
Pero ese mismo día, 30 de julio, "el carnicero" alega un asunto de faldas y le pide al teniente Sarría que lo sustituya al mando de la operación, transmitiéndole la orden de que Fidel debía "morir en combate", y por nada llegar vivo al Moncada.
Fidel y sus dos compañeros, Oscar Alcalde y José Suárez Blanco, exhaustos tras varios días de marchas y privaciones, se habían escondido entre las lomas, muy fatigados se quedaron dormidos en una choza del monte y como era tan considerable la soledad y el cansancio, no establecieron guardias.
Allí mismo los encontró dormidos Pedro Sarria Tartabull, quien conocía a Fidel por coincidir ambos en la Universidad de la Habana, donde el teniente asistía a cursos libres de abogacía como oficial de honor, con pocas perspectivas de carrera por ser pobre y negro.
Los soldados se arrojaron sobre los dormidos, ávidos por lograr distinciones de sus jefes, pero un enérgico Sarria los apartó a pesar de las protestas de la tropa, diciendo "Las ideas no se matan", en tanto le indicaba disimuladamente a Fidel que no dijera su nombre a la milicia porque lo iban a matar ya que era una imperiosa orden desde la cúpula militar.
Y en lugar de entregarlos en el Moncada, los protegió llevándolos a la autoridad civil del Vivac Municipal, porque en el otro destino iban a ser ejecutados, ya que se trataba de un cuartel.
Durante la marcha los interceptó el tristemente célebre comandante Andrés Pérez Chaumont, quien ambicionaba la captura de Fidel para si, y le exigió a Sarria su entrega.
El teniente se resistió alegando que sus órdenes eran llevarlo al Vivac. El sanguinario Chaumont le gritó altaneramente que su carrera había terminado y les permitió proseguir.
Los tres prisioneros con la patrulla de Sarria arribaron a las 11.45 de la mañana, donde los esperaba una numerosa prensa, que fue testigo de que Fidel estaba vivo al ser capturado. En la oficina del vivac ya se encontraba Chaviano, que muy inquieto comentó: "Sarria, me has desgraciado...este hombre no debía haber llegado con vida hasta aquí”.
El interrogatorio a Fidel duró horas y fue de gran trascendencia porque entrevistado por el periodismo explicó que los objetivos del abordaje eran devolver al pueblo la soberanía, librar del desalojo al hombre de campo, brindar atención medica a los enfermos y educación a los niños, cuidar la vida y renovar la política de Cuba.
Chaviano pidió a los reporteros desalojar la sala y manipuló lo que saldría por radio, pero todo el mundo estaba al tanto de que Fidel estaba vivo en manos del ejército, y no podrían matarlo "en combate" como se habían propuesto.
Luego de estos sucesos, siempre le echaron a Sarría en cara la responsabilidad de no haberlos asesinado y lo licenciaron del ejército.
Cuando la Caravana de la Libertad entró a La Habana el 8 de enero de 1959, se integró a la misma con toda su familia.
Acompañado de sus hijos y vecinos, escuchó que Fidel lo llamaba para decirle "Sarría, te hacía muerto" a lo que él respondió "pues aquí estoy".
Fidel y Raúl hablaron con otros oficiales y le expresaron al otrora teniente: “Capitán, hemos acordado ascenderte a Capitán, te parece?… Te ingresamos en el nuevo ejército, ascenderás y serás jefe de la escolta del primer presidente que designe la Revolución”.
En los años siguientes asistió a la Universidad de La Habana y terminó varias carreras de Derecho acumulando once títulos, de ellos seis académicos y cinco universitarios.
A partir de 1964 se enfrentó a un glaucoma que gradualmente le hizo perder la vista y victima de una prolongada enfermedad murió el 29 de septiembre de 1972. Fidel asistió al sepelio y Sarría descansa en el Panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Imaginamos que al arribar al Parnaso de la Libertad, fue acogido por el Heroico Guerrillero Ernesto Che Guevara, el primero en tenderle su mano para expresarle:
¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE, COMPAÑERO SARRÍAS! ¡SIN USTED, NO HABRÍA REVOLUCIÓN!
Bs. As. 26 de Julio del 2011

Discurso de Machado Ventura en Ciego de Ávila: “No variará jamás nuestra decisión de construir el socialismo” (+ Audio y Fotos)


Publicado el 26 Julio 2011

José Ramón Machado Ventura en Ciego de Ávila. Foto: Ismael Francisco

José Ramón Machado Ventura en Ciego de Ávila. Foto: Ismael Francisco

Audio del discurso de José Ramón Machado Ventura (Cortesía de la Radio Cubana)

Compañero Raúl;

Combatientes del 26 de Julio;

Compatriotas avileños y de toda Cuba:

A cincuenta y ocho años de las heroicas acciones del 26 de julio de 1953, nuestro primer recuerdo para quienes, en aquel día glorioso, ofrendaron su vida, muchos de ellos en las horas siguientes a los acontecimientos, víctimas de la cobarde y brutal represión desatada por la tiranía batistiana.

Llegue nuestra gratitud a todos los participantes en aquella gesta y a nuestro pueblo combatiente, cuya inquebrantable voluntad de lucha continúa siendo la principal garantía de la libertad y del derecho a ser dueños de nuestro destino, conquistados el primero de enero de 1959.

Celebramos el acto central de conmemoración del Día de la Rebeldía Nacional, por tercera vez, en esta provincia de Ciego de Ávila. La primera fue en 1980, pocos años después de la división político-administrativa que le dio su fisonomía actual a este territorio. La segunda, tras más de 20 años, en el 2002. Y ahora, como justo reconocimiento a los avances en múltiples esferas, vuelven los avileños a obtener la sede.

Esta es tierra de mambises como los hermanos Gómez Cardoso y el coronel Simón Reyes, de líderes obreros incorruptibles como Tomás Grant y Enrique Varona, de jóvenes revolucionarios como Raúl Cervantes, Ricardo Pérez Alemán, Pedro Martínez Brito y de Roberto Rodríguez, “El Vaquerito”, todos ellos dignos y gloriosos representantes de esta provincia e inspiradores de la nueva generación.

En Ciego de Ávila también hay ejemplos de cómo trabajar para vencer los retos que hoy tiene el país, en particular en el plano económico, en medio de una adversa coyuntura internacional. Los resultados alcanzados en los últimos años, principalmente en la agricultura, sin obviar los obtenidos en otros sectores, tuvieron un peso determinante en la decisión del Buró Político de otorgarle la sede de este acto.

Cumplimos el grato deber de transmitirles la felicitación de Fidel, Raúl y todo nuestro pueblo a los obreros, campesinos, combatientes, estudiantes, amas de casa, jubilados, en fin, a todos los avileños, protagonistas de los avances obtenidos.

No obstante, ustedes conocen bien que lo logrado está lejos de las potencialidades existentes. Así lo analizó con crudeza la asamblea provincial del Partido efectuada en días pasados, que, por cierto, dedicó poco tiempo a mencionar éxitos.

Como expuso aquí en breve síntesis el compañero Jorge Luis Tapia, Ciego de Ávila tiene muchas tareas decisivas por delante en la producción de alimentos, la zafra azucarera y el desarrollo del turismo en los cayos del norte de la provincia, por mencionar sólo tres frentes relevantes.

Hace unos momentos el General de Ejército Raúl Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, entregó los diplomas de destacadas a las provincias de Villa Clara, que fue ganadora de la emulación el año pasado y lleva trece años ininterrumpidamente en el pelotón de vanguardia, y a Cienfuegos, que registra un avance apreciable en sectores importantes. Por esas razones hacemos extensivo nuestro reconocimiento a los villaclareños y a los cienfuegueros. En honor a la verdad, debemos decir que no resultó fácil definir un ganador dentro de este grupo que se encuentra en la delantera del extraordinario esfuerzo que viene realizando el país en su conjunto.

Estos resultados tienen una significación especial, pues se han alcanzado en el año del Sexto Congreso del Partido, donde tras una rica y fructífera discusión popular, fueron aprobados los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, que constituyen la brújula para la actualización de nuestro modelo económico.

Del Congreso para acá, se trabaja intensamente en el cumplimiento de sus acuerdos. La Comisión Permanente del Gobierno para la Implementación y el Desarrollo de los Lineamientos, emprendió su actividad, dirigida a conducir armónicamente los esfuerzos y acciones de todos los organismos y demás instituciones involucrados en dicha actualización, la cual incluye también el perfeccionamiento funcional y estructural del Gobierno, a los diferentes niveles y de la Administración Central del Estado, así como la elaboración y aprobación de las normas jurídicas necesarias para respaldar las modificaciones que se adopten.

Si importantes fueron las sesiones del VI Congreso del Partido, las acciones previas y posteriores a su realización, también lo han sido; las que constituyen una contundente demostración de patriotismo, madurez política, unidad y decisión de preservar el socialismo, por la inmensa mayoría de los cubanos.

Nuestro pueblo ha hecho suyo este proceso porque vio en él la exposición clara y valiente de los principales problemas del país, y sobre todo una concepción realista de cómo enfrentarlos.

Debemos cumplir cabalmente la orientación del compañero Raúl, de que lo que acordemos no puede convertirse nunca más en un papel que duerma el sueño eterno en la gaveta de un buró.

Lo que aprobó el Congreso del Partido es también compromiso para todos los niveles y especialmente para los centros de producción o servicios, que es donde se materializan las decisiones adoptadas.

Hay que romper definitivamente la mentalidad de la inercia, esa que conduce a sentarse a esperar mirando para arriba; a pensar primero en lo que falta o sería bueno tener, antes de evaluar con objetividad cuanto más puede hacerse con lo disponible.

La dirección del país continúa dando prioridad al cumplimiento del plan de la economía y a la producción de alimentos, bajo las graves consecuencias que produce el incremento de sus precios en el mercado internacional.

Se ha avanzado en la entrega de tierras ociosas en usufructo, al amparo del Decreto-Ley No. 259 del 2008, y aunque ya se aprecia en no pocos lugares un impacto positivo en la elevación de los resultados productivos, tenemos que encarar resueltamente las limitaciones que afectan su total implementación. Todavía hay empresas y formas productivas que no declaran toda la tierra ociosa o deficientemente explotada que tienen, a lo que se añade la demora en la ejecución de los trámites para proceder a la entrega de las mismas. Por otra parte, algunos de los que ya las recibieron tienen morosidad en ponerlas en producción, y también está faltando atención y capacitación a los nuevos usufructuarios por las entidades de la Agricultura y por la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP).

En general, quedan muchas reservas por explotar en la producción agropecuaria. No siempre se siembra en el momento más oportuno, lo cual no está vinculado en todos los casos a falta de recursos o no recibirlos a tiempo. Persisten debilidades en el proceso de contratación y comercialización de las producciones. A estos temas, que discutimos con fuerza en las asambleas provinciales del Partido que culminaron hace unos días, les seguiremos prestando la máxima atención.

En nuestro actuar cotidiano debemos convertir en realidad lo expresado por el compañero Raúl en las conclusiones del VI Congreso del Partido, cito:

“Para alcanzar el éxito en esta cuestión estratégica y en las demás, es preciso que de inmediato nos concentremos en hacer cumplir los acuerdos de este Congreso, bajo un denominador común en nuestra conducta: el orden, la disciplina y la exigencia”. Hasta aquí sus palabras.

No podemos sentirnos satisfechos hasta sumar a cada trabajador y dirigente administrativo al combate por la eficiencia económica; la organización y exigencia sistemáticos; contra la indisciplina social y laboral, la deficiente contabilidad, el mal aprovechamiento de los recursos, las actitudes burocráticas generadoras de rutina, indolencia o esquematismo y contra procedimientos absurdos que nada tienen que ver con el socialismo.

No ignoramos la falta de determinados recursos o la existencia de problemas organizativos ajenos al centro laboral, que afectan directa o indirectamente el esfuerzo de sus trabajadores y cuadros administrativos, pero el hecho de que algunos colectivos laborales obtengan resultados muy superiores a otros, a pesar de actuar en escenarios similares, demuestran de manera palpable cuantas reservas aún no se explotan convenientemente.

En la batalla económica que libramos es imprescindible la eliminación del derroche y los gastos superfluos. Ahorrar, trabajar con la máxima racionalidad posible de fuerzas y recursos es una necesidad imperiosa en todos los sectores. Eso depende de cada uno de nosotros. Un pueblo culto, educado y organizado como este, que se enfrenta desde hace más de cincuenta años al bloqueo más prolongado de la historia, tiene que sacar el máximo a los recursos con que cuenta.

A la par con las medidas que se vienen adoptando por el Gobierno, se ha estado trabajando, desde el Partido, con el objetivo de controlar, impulsar y exigir el cumplimiento de los Lineamientos; en delimitar sus funciones de las que corresponden a las administraciones; en conocer los problemas en cada lugar, para alertar oportunamente, con argumentos sólidos, y eliminar lo que afecte la buena marcha del plan de la economía y el cumplimiento de los acuerdos alcanzados.

Sobre todo esto discutimos en las asambleas provinciales y en los Plenos ampliados de los comités municipales del Partido, recién realizados. También se ha hecho en reuniones de secretarios generales de las organizaciones de base y se está desarrollando el proceso en los núcleos de los centros de trabajo. Dentro de unos días efectuaremos un Pleno del Comité Central, que dará continuidad, como acordó el Congreso, al análisis de estos temas.

Simultáneamente, estamos trabajando en la elaboración de los documentos que serán discutidos en la Conferencia Nacional del Partido, de la que apenas nos separan seis meses. Si bien el Congreso se dedicó al análisis de la economía, en la Conferencia abordaremos los cambios que tenemos que hacer en los métodos y estilo de trabajo del Partido, para precisar y consolidar su papel de vanguardia organizada de la Revolución Cubana y fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado, para fortalecer la democracia interna y hacer su labor más dinámica y consecuente con los cambios y transformaciones que experimenta nuestra sociedad. Vamos a tratar la política de cuadros y a revisar los conceptos y los métodos con los que nos relacionamos, con la UJC y las organizaciones de masas. Precisaremos, además, el papel del Partido en la dirección y el control sistemático del proceso de actualización del modelo económico y de la marcha de la economía. Como parte de esto último, proyectaremos el trabajo de nuestra organización política de manera que se dejen atrás prejuicios hacia el sector no estatal de la economía.

Como se acordó en el Congreso, los documentos que serán sometidos a la Conferencia Nacional se debatirán previamente por los militantes y los organismos de dirección del Partido y también, según corresponda, por las estructuras de dirección de la UJC y las organizaciones de masas en sus diferentes niveles.

Al pueblo le hablamos claro. Puede tener la seguridad de que vamos, como se ha dicho, “sin prisas, pero sin pausas”. Se trabaja sistemáticamente, siguiendo la línea trazada, y de una manera integral, porque no estamos poniendo parches ni improvisando, sino buscando soluciones definitivas a viejos problemas. Con pies y oídos bien puestos sobre la tierra, muy atentos a la opinión de la gente, listos para rectificar sobre la marcha, ajustar el ritmo y adoptar nuevas decisiones.

Al cumplirse dos siglos del inicio de la gesta independentista en el continente americano, baten con mayor fuerza aires de autodeterminación y justicia social.

La Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA) se fortalece y ya constituye una prueba fehaciente de cuánto podemos hacer promoviendo lo mucho que nos une con respeto absoluto a la soberanía de cada país.

Continúa el avance de las fuerzas progresistas en el hemisferio. Ejemplo de ello es la próxima toma de posesión, el 28 de julio, de Ollanta Humala como Presidente de Perú, quien enarbola un programa nacionalista y de mayor equidad en la distribución de la riqueza. Cuba le desea éxitos en ese empeño tan necesario a un pueblo hermano.

Compañeras y compañeros:

La batalla de hoy tiene un frente decisivo en el combate cotidiano y sin tregua contra nuestros propios errores y deficiencias.

Contamos con lo básico para lograr el despegue paulatino de la economía nacional: un pueblo preparado y dispuesto y al menos con los recursos imprescindibles, en primer lugar con la tierra, que estamos aún lejos de explotar siquiera satisfactoriamente.

Estamos conscientes que, además de las limitaciones materiales, requiere tiempo cambiar la forma de pensar de las personas, única vía para variar su modo de actuar.

Los dirigentes políticos o administrativos debemos estar conscientes de que antes de hablar, se debe escuchar con atención y sobre todo tener en cuenta lo que dicen los demás, no solo en las reuniones sino conversando individualmente con los compañeros, sin que nadie se crea dueño de la verdad absoluta.

Antes de exhortar a emprender una tarea, es necesario informar todo lo referente a la misma y explicar las razones que la hacen necesaria, hasta que así lo comprendan todos o al menos la mayoría de los que deben ejecutarla. Y para lograrlo resulta primordial predicar con el ejemplo.

Fidel, hace ya once años, nos llamó a cambiar todo lo que debe ser cambiado, y ratificó, en su Reflexión del pasado 17 de abril, la importancia de observar ese principio por las nuevas generaciones de revolucionarios, con la convicción de que lo único que no variará jamás, es nuestra decisión de construir y defender el socialismo, que en esencia, dicho con sus palabras: “Es también el arte de realizar lo imposible: construir y llevar a cabo la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, y defenderla durante medio siglo de la más poderosa potencia que jamás existió”, fin de la cita.

Estamos seguros de que el pueblo de esta provincia seguirá combatiendo, junto al resto de los cubanos, con el mismo brío y fervor patriótico que asombró a Cuba y al mundo aquel 26 de julio de 1953 y unidos, junto a Fidel, a Raúl y a nuestro Partido, una vez más ¡Venceremos!

¡Gloria eterna a los mártires del 26 de Julio!

¡Viva la Revolución!

¡Viva el Socialismo!

Gracias

Raúl en Ciego de Ávila. Foto: Ismael Francisco

Raúl en Ciego de Ávila. Foto: Ismael Francisco

Foto: Ismael Francisco

Foto: Ismael Francisco

Foto: Ismael Francisco

Foto: Ismael Francisco

Foto: Ismael Francisco

Foto: Ismael Francisco

Foto: Ismael Francisco

Foto: Ismael Francisco

Raúl y Machado Ventura en Ciego de Ávila. Foto: Ismael Francisco

Raúl en Ciego de Ávila. Foto: Ismael Francisco

Foto: Ismael Francisco

Foto: Ismael Francisco

Foto: Ismael Francisco

Foto: Ismael Francisco

Cuba: un aniversario diferente

Por Javier Rodriguez Roque


La Habana (PL) La llegada del 26 de julio -fecha emblemática en la historia de Cuba- marca hoy una coyuntura especial en el proceso que vive la isla desde el triunfo de los guerrilleros de la Sierra Maestra.

Desde hace bastante tiempo, la celebración del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, -inicio en 1953 de la lucha armada que terminó con la dictadura de Fulgencio Batista-, abandonó cualquier vestigio de conmemoración nostálgica.

Los cubanos no dejan de recordar las horas dramáticas vividas tras el primer intento de Fidel Castro y un puñado de combatientes por cambiar definitivamente el rumbo de una nación entonces sumida en una profunda crisis política y social y en total dependencia del poder económico de Estados Unidos.

El líder de la Revolución cubana, cual Quijote moderno, la emprendió entonces contra Molinos muy diferentes a los de la obra cervantina, con la única diferencia de que, a pesar de representar la estructura supuestamente indestructible de una sociedad egoísta, cayeron ante el empuje de una nueva generación.

Después del triunfo de los guerrilleros de la Sierra Maestra, los aniversarios del 26 de julio se mezclaron con más episodios inéditos para toda América Latina, cargados de peligros a los que venció la naciente epopeya revolucionaria y siempre signados por los vientos de violencia provenientes del Norte vecino.

Los ataques terroristas, la invasión de Playa Girón derrotada en menos de 72 horas para sorpresa del poderoso adversario, la cuasi increíble historia del pequeño país sobreviviendo con posiciones firmes a una amenaza de agresión nuclear, se mezclaron, año tras año, con la llegada de la fecha histórica.

Igual sucedió con la ceremonia de proclamación del Socialismo como modelo definitivo para el desarrollo económico y la vigencia de la justicia social en el país materializada en el contexto impresionante de pueblo presente con fusiles en alto, en cierta forma remedando a los jóvenes antecesores asaltantes del Moncada.

Sin embargo, este nuevo 26 de julio encuentra a los cubanos enfrascados en batallas bastante diferentes aunque no menos trascendentes para el futuro de la nación.

Los esfuerzos a todo lo largo y ancho del territorio hablan de modificar pensamientos y acciones sobre la forma de hacer las cosas para lograr la actualización de un modelo económico que puede brindar más a toda la población con el concurso precisamente de todos.

Dejar atrás anquilosamientos, valorizar al máximo los instrumentos dirigidos a permitir aumentar la producción de bienes, la productividad del trabajo y la distribución más justa de sus beneficios, cambiar todo lo que deba ser cambiado, son las premisas vigentes con las cuales se saluda este 26 de julio.

Lograr que esos empeños se conviertan en realidad representa para los cubanos, sin duda alguna, una batalla de trascendencia singular en el convulso mundo actual y a muchos hará recordar, en cierta forma, la arremetida contra los Molinos escenificada junto a los muros del Cuartel Moncada.


LA CHISPA QUE DESATÓ LA TEMPESTAD

Por Guillermo Alvarado, de Radio Habana Cuba

En innumerables lugares de todo el planeta recuerdan y conmemoran hoy la gesta del 26 de Julio, cuando un puñado de jóvenes tomó por asalto los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, la chispa que desató la tempestad revolucionaria que trascendió fronteras e iluminó a buena parte de la humanidad.

Fue, en efecto, una acción heroica y como tal dejó importantes lecciones para todas las generaciones que le sucedieron, dentro y fuera de Cuba. La primera de ellas y quizás una de las más importantes es que a pesar de la extraordinaria diferencia en la fuerza de los contendientes, para nada fue un acto suicida o fruto de la desesperación.

El propio Fidel Castro se encargó de poner en claro este tema cuando, años después escribió:

"Los pusilánimes dirán que no teníamos razón considerando juris de juris (es decir “por derecho propio) el argumento rastrero del éxito o el fracaso. Este se debió a crueles detalles de última hora, tan simples que enloquece pensar en ellos. Las posibilidades de triunfo estaban en la medida de nuestros medios; de haber contado con ellos no me queda ninguna duda de haber luchado con un noventa por ciento de posibilidades".

Aquel aparente revés cumplió la misión prevista: fue el motor chiquito que encendió el grande, desató la tormenta, provocó un cambio cualitativo en la concepción de la lucha, desparramó optimismo por todo el continente, encendió la llama en el corazón de miles de combatientes.

Curó de antemano la feroz herida que un año después el imperialismo habría de provocar en la Primavera de Guatemala, donde el joven Ernesto Guevara aprendió que al enemigo NO se le puede dar la menor ventaja.

Demostró, además, que NO son las presuntas vanguardias, trasnochadas y anquilosadas en el inmovilismo, de donde salen las fuerzas para cambiar el destino de los hombres.

Fue el pueblo, obreros, campesinos, artesanos, estudiantes, el que puso el capital humano y material para concretar esta acción, como narró pocos años después el hoy Presidente cubano, Raúl Castro, recordando que sólo se lograron reunir 20 mil pesos tras enormes sacrificios y citó tres ejemplos conmovedores:

“Elpidio Sosa, vendió su empleo y se presentó ante Fidel con trescientos pesos "para la causa"; Fernando Chenard, que vendió los aparatos de su estudio fotográfico, con el que se ganaba la vida, y Pedro Marrero, que empeñó su sueldo de muchos meses y fue preciso prohibirle que vendiera también los muebles de su casa”. Luego de darlo todo, los tres entregaron también su vida en el Moncada.

La misma composición de los asaltantes era ya un reflejo de la extraordinaria cohesión de fuerzas sociales que logró el Movimiento 26 de Julio, un crisol donde se fundieron las voluntades para hacerlo invencible.

Los ataques de aquella madrugada y los acontecimientos que le siguieron hasta el 1 de enero de 1959 demostraron que un pueblo unido puede vencer por las armas a un régimen corrupto y despótico, por más que éste cuente con el apoyo de la potencia económica y militar más grande del planeta.

El 26 de Julio se inserta, pues, entre los grandes pasos de la humanidad hacia un mundo mejor, como la Gran Marcha del pueblo chino, la victoria de Vietnam o el movimiento de independencia en África.

Es el triunfo de la voluntad, el amanecer de la esperanza para un continente en tinieblas, es, al contrario de lo que creyeron Batista, sus secuaces y sus patrones, la victoria que habría de borrarlos del mapa.