lunes, 18 de julio de 2011

LA PRENSA EN CUBA: PARTE Y CONTRAPARTE

Jorge Gómez Barata

Para funcionar del modo como hasta ahora lo había hecho, al sistema político cubano le bastaba con una prensa como la existente; al cambiar necesita otra. El verdadero significado de la publicación en el diario Granma de un artículo sobre el tema ha sido reflotar un asunto que seguramente será protagonista en la próxima Conferencia del Partido.

La prensa en Cuba no es un ente autónomo que cambia o se estanca por sí sola. Como en todas partes forma parte del sistema político, integra la estructura del poder, es uno de los mecanismos para la dirección de la sociedad que además, cumple funciones educativas y promueve los valores de la ideología dominante. Lo diferente es el modo excesivamente explicito y obvio como lo hace.

La producción, circulación y lectura de periódicos y revistas, la audición de programas de radio y televisión y la formación de opiniones y convicciones a partir de las noticias y análisis de la prensa, es el más masivo, extendido y significativo de todos los fenómenos culturales de las sociedades modernas.

Por la amplitud de su contenido, que no omite ningún área o suceso relevante, la diversidad de géneros y las formas rigurosas y entretenidas de contar historias o referir hechos que la hacen asequible a todos los sectores sociales y porque los circuitos de distribución la ponen cada día al alcance de todos, la prensa diaria es el más eficaz vehículo de concientización política, participación popular y desarrollo cultural de las masas. El pueblo cubano no sólo la necesita sino que merece una prensa mejor.

Sin inventariar defectos ni llevar la autocritica a extremos de flagelación; da la impresión de que los operadores de la prensa cubana no toman suficientemente en cuenta que, como ningún otro fenómeno social, la cultura popular necesita de la diversidad de enfoques, la pluralidad de ideas, la presencia de matices y colores, cualidades que la prensa debe poseer y promover y no anular.

Probablemente, como otros asuntos de la sociedad cubana de hoy la cuestión de la prensa no es simplemente funcional, sino estructural. La prensa es parte del esquema de dirección y gestión vertical, rígida, centralizada, con importantes déficit y afectada por prácticas rituales y excesivamente formales, por la vigencia de dogmas, la existencia de prohibiciones y limitaciones absurdas y por manifestaciones de autoritarismo, una de ellas, la censura. Ese esquema es puesto en solfa por los aires renovadores que soplan en la Isla.

El problema base de todos los demás es el carácter oficial de toda la prensa y su dependencia a la orientación desde un único centro. En Cuba la prensa se parece al modelo económico y político, no sólo porque persiguen los mismos objetivos, sino porque operan sobre las mismas bases. El engranaje administrativo y burocrático presente en la economía, los vicios de la centralización y el exceso de autoridad de algunos órganos y funcionarios se aplica a la prensa.

Creo firmemente que el hecho de que la prensa en Cuba no sea propiedad privada, de que sus objetivos sean coherentes con los del sistema y que la militancia revolucionaria y socialista de sus profesionales y directivos se patentice constantemente, lejos de impedir facilita la aplicación de fórmulas de dirección y de gestión renovada y eficaz. Para variar, en la prensa pudieran comenzar a expresarse la distinción entre lo estatal y lo social.

Sería erróneo culpar a los periodistas, a los funcionarios estatales o a los directivos a cargo de esas tareas, todos sometidos a las mismas reglas. En realidad se trata de deformaciones introducidas en lejanas y difíciles coyunturas, algunas de ellas desde la época de los bolcheviques y que han sido asumidas como si fueran consustanciales al socialismo cuando en realidad son estorbos. Si bien en la guerra y en la lucha de clases la discreción e incluso la desinformación fueron armas, convertir la necesidad en virtud o aplicar a uno mismo lo que se concibió para derrotar al enemigo son aberraciones.

Del mismo modo que ningún funcionario tiene derecho (ni oportunidad) para dar brochazos sobre la obra de los pintores ni para tachar metáforas creadas por los poetas, tampoco debiera haber ninguno habilitado para administrar autoritariamente, desde fuera de los órganos, la labor de los periodistas y mucho menos para decidir lo que la sociedad puede o no conocer.

Francamente no veo porque los periódicos y revistas no pueden ser dirigidos por órganos colegiados, formados por sus profesionales, no cooptados, subordinados ni tutelados por otras instancias superiores. Se trataría de instancias responsables e independientes, capaces de trazar sus propias políticas editoriales y adoptar iniciativas en el ámbito editorial, habilitadas incluso para elegir por ellos mismos sin candidatos previos, canteras, ni listas de reserva a sus directores.

El compromiso ideológico y político global de los directivos y periodistas cubanos no debería anular la identidad de la prensa, que es algo diferente del Estado y del Partido; parte del proceso pero también su contraparte. La prensa como el gobierno sirve al pueblo, solo que lo hacen de modo diferente. En la presente coyuntura, en manos de los promotores del cambio será ariete y escudo. Seguramente el tema estará en la agenda de la Conferencia del Partido. Allá nos vemos.

La Habana, 18 de julio de 2011

EEUU obstaculiza lucha de Cuba contra el Sida

Publicado el 18 Julio 2011

Cuba denunció hoy en Ginebra que Estados Unidos, mediante el bloqueo, ha incautado fondos destinados a la lucha de la Isla contra el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida), la tuberculosis y la malaria.

Nancy Madrigal, delegada cubana, intervino en la sesión del Consejo Económico y Social (ECOSOC) de la Organización de las Naciones Unidas, donde se debatió sobre actividades para el desarrollo, refiere la agencia noticiosa Prensa Latina.

Madrigal, encargada de Negocios de la misión de su país en Ginebra, explicó que desde 2002 la Mayor Antilla dispone de planes estratégicos quinquenales para la Prevención y Control del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), contenidos en los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Indicó que, además, Cuba suscribió la Declaración de Compromiso sobre el VIH/Sida, adoptada en el período extraordinario de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2001.

Recalcó que, lamentablemente, en este dominio los esfuerzos de la Isla tampoco escapan de la injusta política de bloqueo de Estados Unidos.

A principios de 2011, el Gobierno estadounidense incautó cuatro millones 207 mil dólares del financiamiento del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la tuberculosis y la malaria para tres proyectos de cooperación con Cuba, sostuvo.

La delegada denunció que este acto hostil de Washington constituye una acción ilegal que obstaculiza seriamente la cooperación multilateral, proporcionada por los organismos internacionales y el sistema de las Naciones Unidas a través de sus agencias, fondos y programas.

Precisó que, si bien la Oficina de Control de Activos Extranjeros de EE.UU. autorizó la licencia para proyectos que ejecuta en la Isla el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, estimamos que este hecho confirma el recrudecimiento de las acciones extraterritoriales del bloqueo.

Madrigal calificó de desatino que el representante de uno de los programas decida por los Gobiernos nacionales cuáles son las prioridades de cada país.

En el Informe de Cuba a la Asamblea General de la ONU, sobre el bloqueo, en 2010, se expresa que, por su carácter, ese cerco califica como un acto de genocidio, en virtud de la Convención de Ginebra de 1948 para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio y, como acto de guerra económica.

El bloqueo continúa teniendo un carácter marcadamente extraterritorial, toda vez que las sanciones unilaterales contra la Ínsula tienen un extendido efecto fuera del territorio norteamericano sobre empresas y ciudadanos de terceros países.

Cuba continúa sin poder exportar e importar libremente productos y servicios hacia o desde Estados Unidos; no puede utilizar el dólar norteamericano en sus transacciones internacionales o tener cuentas en esta divisa en bancos de terceros países, si es un nacional o empresa cubana.

Tampoco se le permite tener acceso a créditos de bancos en Estados Unidos, de sus filiales en terceros países y de Instituciones Internacionales, como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o el Banco Interamericano de Desarrollo.

La vigencia de la Leyes Torricelli y Helms Burton y su aplicación extraterritorial impiden el comercio de Cuba con subsidiarias de empresas norteamericanas en terceros países, amenazan y aplican sanciones a empresarios que desean invertir en Cuba.

(Con información de la AIN)


EDITORIAL CO LATINO: El miedo a la participación ciudadana

En el marco de la discusión pública y jurídica de las resoluciones de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia sobre temas electorales, y del polémico decreto 743, el Frente Farabundo Martí se ha decidido a meter en la discusión temas de fondos: convocar a una constituyente, los referendum y los plebiscitos.


Los temas introducidos por el FMLN, han dejado ya, ante la opinión pública, desenmascarados, a quienes abanderan verdaderas democráticas, es decir, darle poder al pueblo, y los que ven la democracia como un elemento cosmético.


Y es que rasgarse las vestiduras por las candidaturas independientes, o la votación por listas abiertas, si bien pueden considerarse avances, en tanto que se modifica un mecanismo de votación, que es lo que ha promovido la Corte Suprema de Justicia, con dos de sus resoluciones, a partir de peticiones ciudadanas, no son tampoco la esencia de la democracia.


La democracia fundamental es aquella que le da el poder al pueblo de decidir su destino, de participar en todas aquellas ideas o acciones que modifique su forma de vida, que le depare un futuro diferente al establecido.


Sin caer en lo repetitivo, es necesario recordar que, el pueblo debió decidir si quería o no la dolarización. Hoy, el pueblo debería decidir si quiere o no mantener el dólar o crea una moneda nueva, que bien puede ser el colón o el “atlacatl” o lo que sea.


El pueblo debió decidir si quería el TLC o no, tal como lo hicieron los costarricenses, a través de un referéndum.


El pueblo debería decidir, en todo aquello que le puede afectar la vida, de forma significativa. Esto es democracia, esto es hacer participar al pueblo, esto si es más democrático. Obviamente, esto pasa por hacer cambios a la constitución, que por cierto, debería pasar por una consulta popular, si quieren o no modificar la constitución. Esto es democracia.


Obviamente, a estas discusión no se une FUSADES ni la ANEP, ni MIRES, ni todos aquellos que se quieren cobijar bajo el paraguas de las resoluciones de la CSJ, quienes sin lugar a dudas, han hecho lo que han tenido que hacer, pues, así se los han pedido algunos ciudadanos.


Pero, las verdaderas reformas, para empoderar al pueblo, para darle más participación democrática, pasa por discusiones políticas, desde la Asamblea Legislativa, con la participación del pueblo, tal como lo está proponiendo el Partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, lo demás puede oler a fariseísmo.


EL PERIODISMO DISIDENTE DE “LA PUPILA INSOMNE”

POR PASCUAL SERRANO/ LA PUPILA INSOMNE

Enterado de que La pupila insomne cumple el próximo 31 de julio su primer año de vida, el intelectual español Pascual Serrano nos hace llegar este texto que compartimos con nuestros lectores.

El blog La pupila insomne, al frente del cual está Iroel Sánchez, cumple un año. Su aparición, junto con otros, también de autores cubanos, ha supuesto un revolución dentro de la Revolución cubana por muchas razones.

Durante mucho tiempo, entre los argumentos de quienes hostigaban a la Revolución cubana se encontraba la afirmación de que en Cuba sólo existían dos opciones. Por un lado los medios de comunicación oficiales del Estado controlados por el Partido Comunista y por otro, valientes blogueros cubanos que se enfrentaban al sistema oficial de información. Esa visión maniquea se ha visto pulverizada con la aparición de cubanos que, desde su propia iniciativa y con total libertad, han puesto en marcha sus blogs y, ¡oh sorpresa!, resulta que no era para combatir la Revolución, sino para defenderla. Y hemos podido comprobar que sucedía lo contrario que en una dictadura.

En Cuba los blogueros opositores tenían dinero para conectarse a internet en los hoteles, sus amigos estadounidenses y europeos les pagaban las computadoras portátiles y el alojamiento en Internet y les galardonaban con premios que incluían viajes y fondos económicos millonarios. En cambio, los blogueros que, insisto, desde su propia iniciativa y sin escribir al dictado de nadie, defendían la revolución y denunciaban las mentiras que contra ella se hacían circular en todo el mundo, se conectan precariamente mediante la red que el Estado cubano pone al servicio de universidades, periodistas, médicos o centros públicos; manejan una anticuada computadora mil veces reparada, no ven ni tocan ninguna moneda en divisa y comprueban cómo son silenciados por los grandes medios de comunicación extranjeros, para los cuáles los blogueros cubanos solo existen si atacan a la revolución.

Así es como funciona La pupila insomne, un portal disidente -a ver si denominándole así es más fácil que aparezca en Google y lo lean los que quieren derrocar la Revolución-. Disidente del periodismo que miente, disidente de los grupos que creen que con dinero lograrán convencer a los cubanos, disidente de los privilegios que logran los que escriben al servicio de quienes quieren que en Cuba no gobierne el gobierno, sino los mercados, como en España. Mi enhorabuena al periodismo disidente de La pupila insomne.