viernes, 15 de julio de 2011

LA VIEJA Y NUEVA IZQUIERDA

Jorge Gómez Barata

El papel de la izquierda avanzada de nuestros días, cuyos escenarios no están en Europa sino en América Latina, no es suspirar por los tiempos idos, sino recobrar la identidad y el protagonismo para ser una opción política compatible con el progreso y el desarrollo. Los resultados de los que así actúan están a la vista; quienes se aferren al pasado, en pasado se convertirán.

Al tomar el poder, los bolcheviques declararon que la revolución concebida por Marx se había realizado. Desde entonces la Unión Soviética asumió el liderazgo del movimiento comunista internacional y de la izquierda radical, se erigió en albacea de Karl Marx y se definió a sí misma como encarnación del marxismo.

Los partidos comunistas se colocaron bajo la orientación de Moscú, adoptaron sus enfoques teóricos, sus consignas y sus tácticas. Al caer, setenta años después, la Unión Soviética arrastró consigo lo que a su amparo se había construido: el movimiento comunista internacional dejó de existir, la izquierda se atomizó y perdió protagonismo y el marxismo, sostén teórico del pensamiento alternativo al capitalismo se remitió. Con el perfil tradicional, sólo Cuba sobrevivió al mayor revés sufrido por la izquierda en toda su historia, convirtiéndose a la vez que en museo político en tiempo real y en la evidencia de que otra opción era posible.

Por una extraña cábala que nadie podía prever ni promover, la crisis del socialismo real fue seguida por una muy intensa del capitalismo que no se derrumba porque no es un régimen político sino una etapa del proceso civilizatorio, pero que creó condiciones para un renacer de lo que poco antes se creyó haber aplastado para siempre.

Karl Marx reverdeció por el peso de sus meritos, no como el icono de una religión Estado que nunca debió ser, sino como el científico que fue. No ocurrió lo mismo con la lectura dogmatica que condujo a la sociología y la economía política soviética, al sistema político diseñado a partir de aquellos preceptos y toda la estructura ideológica y política de matriz estalinista que son parte de una página vuelta.

Como parte de una extraña coyuntura histórica, en América Latina, el fin del socialismo real, coincidió con el fiasco del neoliberalismo y la crisis capitalista, que se conectaron con procesos políticos aunque diversos convergentes: ecos de las batallas independentistas, luchas anti oligárquicas, la presencia del liberalismo y del nacionalismo desarrollista que confluyeron con la Revolución cubana que lanzó una versión del socialismo compatible con la tradición latinoamericana y no emparentada ni comprometida con el dogmatismo y el estalinismo.

Como parte de aquellos procesos, de la simbiosis del nacionalismo, el marxismo al estilo de Fidel Castro y los movimientos sociales, se formó una nueva izquierda que aprovechó el retorno de la democracia para realizar los objetivos de las luchas populares.

El debut de una izquierda política de perfiles sociales, formatos no partidistas y que es apta para aprovechar la institucionalidad liberal vigente y es ajena a compromisos doctrinarios, ha creado un escenario que le permite acceder al poder, ejercer el liderazgo de las luchas populares y vivir una práctica política de gran plasticidad que auspicia la inclusión en la misma plataforma de empeños socialistas de diferentes colores políticos. Se trata de una sorprendente novedad política que ha dejado perplejos a tirios y troyanos.

En esos empeños además de un papel inspirador y de la ayuda material que con perfiles estatales y bajo diferentes formatos se presta en terrenos como la salud, la educación, el deporte y otros, hay amplios espacios políticos para la militancia cubana, el más maduro, experimentado, consecuente y poderoso destacamento de la izquierda latinoamericana, que en la medida que avanza en la actualización de sus modelos económicos y políticos, pudiera aportar sus vastos conocimientos de la teoría y la práctica revolucionaria.

No obstante, no en todas partes se asumen del mismo modo la nueva identidad de la izquierda. Hay quienes se aferran a dogmas insólitos, asumen preceptos que eran discutibles 100 años atrás, defienden enfoques que la práctica ha relegado y creen que renovar el marxismo es revisarlo y que las revisiones dañan la pureza de la doctrina. A su manera son guardianes de la fe cuyas buenas intenciones no validan sus posiciones. Los cambios, ha enfatizado el presidente Raúl Castro, comienzan por las mentes. Allá nos vemos.

La Habana, 15 de julio de 2011


El Pentágono declara oficialmente la Internet como territorio de guerra

Publicado en Cubadebate el 15 Julio 2011

The Hill, el diario del Congreso de los EEUU, aseguró hoy que el Pentágono dio a conocer un amplio plan de ciberseguridad donde declara la Internet un dominio de la guerra, pero no explican cómo los militares de EEUU utilizarán la web para ataques ofensivos.

Por primera vez el Departamento de Defensa de Estados revela un plan estructurado para el ciberespacio que supone ampliar su capacidad para frustrar los ataques de otras naciones y grupos, reforzar su fuerza de trabajo vinculada a la seguridad cibernética y ampliar la colaboración con el sector privado.

Al igual que las grandes corporaciones y todas las dependencias del gobierno federal, los militares “depende del ciberespacio para funcionar”, señala la estrategia del Departamento de Defensa. El ejército de EEUU. utiliza el ciberespacio para todo, desde llevar a cabo operaciones militares hasta compartir datos de inteligencia interna sobre la gestión de las asignaciones del personal.

“El Departamento y la nación tienen vulnerabilidades en el ciberespacio”, señala el documento. “Nuestra confianza en el ciberespacio presenta un marcado contraste con nuestra insuficiente seguridad cibernética”.

Otras naciones “están trabajando para explotar redes del Departamento de Defensa no clasificados y clasificados, y algunos organismos de inteligencia extranjeros ya han adquirido la capacidad de interrumpir los elementos de la infraestructura de información del Departamento de Defensa”, señala el plan. “Por otra parte, los actores no estatales amenazan cada vez más con penetrar y desarticular las redes del Departamento de Defensa y de los sistemas.”

Los grupos son capaces de esto en gran medida porque “tecnologías de pequeña escala” que tienen “un impacto desproporcionado a su tamaño” son relativamente baratas y fácilmente disponibles.

El Pentágono planea concentrarse fuertemente en tres áreas bajo la nueva estrategia: El robo o la explotación de los datos, los intentos de negar o interrumpir el acceso a las redes militares de EEUU, y cualquier intento de ”destruir o degradar las redes o sistemas conectados”.

Otro problema destacado en la estrategia es la amenaza del uso de tecnología foránea: “La mayoría de los productos de tecnología de la información utilizada en los Estados Unidos son fabricados y ensamblados en el extranjero.”

Para abordar esas cuestiones, el Departamento de Defensa reveló un enfoque múltiple.

Como era de esperar, y ya ha sido anunciado por los funcionarios del Pentágono en los últimos años, el plan para el ciberespacio es absolutamente inapelable y considera la Internet como “dominio operacional”, tal como ha ocurrido con la tierra, el aire, mar y el espacio durante décadas por los militares.

“Esto permite que el Departamento de Defensa organice, entrene y equipe a sus tropas para el ciberespacio” como en esas otras áreas, dice el plan. También toma nota de la creación en el 2010 Comando Cibernético de los EEUU para supervisar todo el trabajo del Departamento de Defensa en el ciberespacio.

Con la elaboración de esta estrategia “el Departamento de Defensa reconoce lo que todos los observadores de la revolución tecnológica han sabido por años: la ciberguerra es ya una realidad”, escribió recientemente el analista Daniel Goure, del Instituto Lexington y un ex oficial del Ejército.

“La publicación de la estrategia de guerra cibernética también puede ayudar a reactivar el debate público, largamente pospuesto, sobre la naturaleza de esa guerra y cómo se debe impedir, si es posible, o luchar si es necesario”, escribió Goure. “La última tecnología que revolucionó la guerra y surgió ante un debate similar nos llevó a la creación de armas nucleares.”

La segunda etapa del plan consiste en emplear nuevas formas de defensa para operar en el ciberespacio, para mejorar loq ue el Departamento de Defensa ha denominado “higiene cibernética.” Ese término incluye asegurar que los datos en las redes militares siguen siendo seguros, a través de Internet con prudencia y el diseño de sistemas y redes de protección contra ciberataques.

El ejército continuará su “ciberdefensa activa” enfocándose en “el uso de sensores, software e inteligencia para detectar y detener las actividades maliciosas antes de que puedan afectar a las redes y los sistemas del Departamento de Defensa.”

También buscará nuevos “enfoques y paradigmas”, que incluirá “el desarrollo e integración… de los medios de comunicación móvil y nubes de computación seguras.”

El plan dedica más de una página a destacar sobre todo los esfuerzos para trabajar con otras agencias gubernamentales y el sector privado.

En particular, llama al Departamento de Seguridad Nacional la cabeza de “los esfuerzos interinstitucionales para identificar y mitigar vulnerabilidades cibernéticas en la infraestructura crítica de la nación.” Algunos expertos han advertido en contra del Departamento de Defensa su extralimitación en materia de ciberseguridad nacional.

El Pentágono también anunció un nuevo programa piloto con la industria diseñada para alentar en las empresas un “de manera voluntaria un mayor intercambio de información sobre la actividad cibernética maliciosa o no autorizada”.

La estrategia requiere una mano de obra cibernética más grande dentro del Departamento de Defensa.

Uno de los retos, aseguran los expertos del Pentágono, será atraer a los mejores talentos vinculados a las nuevas tecnologías, pues el sector privado pueden pagar salarios mucho más grande - especialmente en tiempos de reducción de los presupuestos de defensa. Con ese fin, “el Departamento de Defensa se centrará en el establecimiento de programas dinámicos para atraer talento precoz”, señala el plan.

Por último, la estrategia establece la intención de trabajar más estrechamente con “empresas pequeñas y medianas empresas” y los “empresarios de Silicon Valley y otros centros de innovación tecnológica de EEUU.”

La reacción del Congreso a raíz de la presentación del plan fue total silencio. La seguridad cibernética no es un tema de polarización política al estilo de otros temas de defensa, como la defensa antimisiles.

Claude Chafin, un portavoz del Presidente del Comité de los Servicios Armados del Congreso, Buck McKeon (republicano por California), dijo que la estrategia de “es el paso de mayor importante en el debate nacional sobre la seguridad de los sistemas críticos y la información, que el Comité de Servicios Armados ha pedido desde hace algún tiempo.”

Mientras Pentágono retocaba sus planteamientos sobre la seguridad cibernética, el Comité de Servicios Armados se pronunció sobre una carta del senador John McCain (republicano por Arizona), quien escribió el miércoles a los líderes del Senado diciendo que la cámara debe también pronunciarse al respecto. McCain pidió a líder de la mayoría Harry Reid (demócrata de Nevada) y Mitch McConnell (R-Ky.) establecer una comisión temporal sobre Ciberseguridad y Fltraciones de Inteligencia Electrónica.

“Las propuestas de seguridad cibernética han sido presentadas por numerosos comités del Senado, la Casa Blanca y varias agencias del gobierno. Sin embargo, el Senado aún tiene que unirse en torno a una propuesta integral que permita atender adecuadamente las amenazas que enfrentamos todos en el gobierno”, dijo la oficina de McCain en un comunicado . “Una comisión especial sería capaz de redactar una legislación integral de seguridad cibernética con rapidez sin necesidad de trabajar a través de numerosas instancias y en algunos casos, por comités que compiten entre sí por obtener jurisdicción.”

(Con información de The Hill. Traducción: Cubadebate)


Comunicado de la “Fundación Roque Dalton” sobre el asesinato de Facundo Cabral

La Fundación Roque Dalton, de El Salvador, se manifiesta herida, consternada, ofendida e indignada por el atentado atroz sufrido este sábado 9 de julio por el cantautor argentino Facundo Cabral en la capital guatemalteca.

Este nuevo atentado a un auténtico valor de la cultura popular latinoamericana, ocurrido lamentablemente en tierras centroamericanas, evidencia los niveles de criminalidad y de impunidad a que están sometidas nuestras sociedades, donde los asesinos se dan el lujo de actuar contra cualquiera, en cualquier lugar y a cualquier hora del día.

Facundo Cabral, ejemplar artista y símbolo de lo mejor de la cultura latinoamericana, une su valerosa sangre a la de nuestros poetas mártires y luchadores sociales: Otto René Castillo y Roque Dalton, cuyos asesinatos desde hace décadas se mantienen impunes, como símbolo de ingratitud histórica por quienes hoy se dicen defensores de la democracia y de la justicia, en Guatemala y El Salvador.

No nos cabe duda que, pese a las distintas motivaciones en los asesinatos de Dalton, Castillo y Cabral, sus victimarios pertenecen a la misma estirpe terrorista e impune, que pretende imponer el odio a la cultura, así como a la libertad plena, la convivencia creadora y la paz en nuestras tierras centroamericanas.

Llamamos a la comunidad intelectual y cultural latinoamericana a redoblar esfuerzos y luchas por la justicia plena y contra la impunidad en Centroamérica.

Nuestras sociedades deben recobrar la esperanza y la paz, para que nadie ni personalidades como los poetas Otto René Castillo, Roque Dalton y Facundo Cabral sean asesinados.

¡Qué no quede crimen impune en nuestras tierras! ¡Ni un poeta más asesinado!

Aída Cañas Vda de Dalton

Juan José Dalton Cañas

Jorge Dalton Cañas

San Salvador, 9 de julio de 2011



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Juan José Dalton
Periodista/ Twitter: @jjdalton1