domingo, 10 de julio de 2011

LOS ORÍGENES DE UNA LARGA CONFRONTACIÓN

Por Manuel E. Yepe
Una gran parte de la ciudadanía estadounidense, entre ellos muchos amigos de Cuba que abogan por la normalización de las relaciones bilaterales, erróneamente consideran, al cabo de medio siglo de difamación en los medios contra la revolución cubana, que la confrontación deriva de la orientación política del gobierno de Cuba desde 1959.
Pero lo cierto es que el enfrentamiento entre las ideas cubanas de independencia y las anexionistas de la élite del poder de Estados Unidos precede en más de un siglo y medio al triunfo revolucionario.
Basta citar que ya en 1805, en el marco de la rivalidad de entonces entre Estados Unidos y Gran Bretaña por América Latina, el presidente Thomas Jefferson anunció al gobierno británico que, de entrar en guerra con España, Washington podría apoderarse de la isla de Cuba, cuya conquista le era necesaria para la defensa de Luisiana y Florida y, además, le resultaría fácil.
En agosto de 1807, Jefferson acariciaba la idea de que Cuba, por iniciativa propia, se agregaría a la confederación y, en 1809, ya siendo ex-Presidente, en carta a su sucesor, James Madison, le ratificó que él siempre había visto en Cuba “la más interesante adición que se puede hacer a nuestro sistema de estados”.
En 1822, John Quincy Adams, siendo Secretario de Estado del Presidente James Monroe sentenció que, “para nuestros intereses, la importancia de Cuba, no es comparable con la de ningún otro territorio extranjero”.
Respecto a los motivos por los que Estados Unidos no hubiera aprovechado la debilidad del impero español para apoderarse de Cuba, en el libro “John Quincy Adams y los fundamentos de la política exterior americana” publicado en 1973, su autor, Samuel Flagg Bemis, afirma que:
“Cuba era de vital interés para Estados Unidos, pero prefería que la isla continuara temporalmente en manos de España. Los presidentes Jefferson, Madison y Monroe no sintieron hacia los esfuerzos revolucionarios cubanos tanta simpatía como la que sintieron hacia los de las provincias españolas en el continente. (…) temían que una rebelión en Cuba sin que se resolviera antes la cuestión de la esclavitud en Estados Unidos pudiera perturbar la anexión final de la isla”.
Es muy conocida la doctrina de la fruta madura o ley de la gravitación política formulada por John Quincy Adams cuando era Secretario de Estado en 1823, recogida así por él en sus memorias:
“Cuando se echa una mirada hacia el curso probable de los acontecimientos en los próximos cincuenta años, es casi imposible resistirse a la convicción de que la anexión de Cuba a nuestra República federal será indispensable para la continuación de la Unión Norteamericana y el mantenimiento de su integridad (...) “Es obvio que para tal acontecimiento no estamos todavía preparados y que, a primera vista, se presentan numerosas y formidables objeciones contra la extensión de nuestros dominios dejando el mar por medio...
Pero hay leyes de gravitación política como las hay de gravitación física, y así como una fruta separada de su árbol por la fuerza del viento no puede, aunque quiera, dejar de caer en el suelo, así Cuba, una vez separada de España y rota la conexión artificial que la liga con ella, es incapaz de sostenerse por sí sola, tiene que gravitar necesariamente hacia la Unión Norteamericana, y hacia ella exclusivamente, mientras que a la Unión misma, en virtud de la propia ley, le será imposible dejar de admitirla en su seno”.
Desde entonces, hasta hoy, la doctrina de la fruta madura permea la política de la elite conservadora estadounidense.
Tras su fácil victoria en la guerra contra España, Washington creyó completada, con Cuba y Puerto Rico, la absorción de la América hispana según lo determinado por la doctrina del Destino Manifiesto y la doctrina Monroe de “América para los americanos”.
El desarrollo de la conciencia independentista durante más de treinta años de cruentas luchas impidió que la absorción de Cuba resultara un simple cambio de amo, como le ocurrió a Puerto Rico.
Esa conciencia libertaria es la que se expresa en la negativa sistemática de los cubanos a renunciar a un ápice de su soberanía y su derecho a construirse el futuro que hoy ejercen a plenitud, contrastando con las muchas cosas que acercan a los pueblos norteamericano y cubano en la geografía y la cultura que inducen a una empatía que debía primar en la relaciones oficiales.
Solo identificando el origen verdadero de un conflicto, puede saberse lo que es necesario cambiar para hallarle solución.
La Habana, 10 de Julio de 2011.

El agua, ¿de quién es?

Por Juan Gelman

Aunque el sentido común responde que es de todos, los hechos suelen contradecirlo: el calentamiento global y los cambios climáticos que conlleva han convertido el agua en algo tanto o más codiciado que el petróleo y grandes empresas se están convirtiendo en dueñas de ese recurso natural, extrañamente, con la ayuda de las Naciones Unidas, la organización creada para velar por los derechos de los habitantes del planeta entero. En este caso, y no sólo, parece inclinada a preservar más a los unos que a los otros. Con razón decía Bernard Shaw que el sentido común es el menos común de los sentidos.

Una de las primeras medidas que adoptó Ban Ki-moon, flamante secretario general de la ONU, fue el lanzamiento del CEO Water Mandate, “una iniciativa público-privada especial destinada a asistir a las empresas en el de-sarrollo, aplicación y difusión de políticas y prácticas sostenibles en la esfera del agua” (www.unglobalcompact.org). Un propósito loable, su trastienda no tanto. Megapolios como Marck&Co. o Siemens se acogen al Mandato para privatizar un bien común. Como sucede con otros proyectos importantes de la ONU, FMI, el Banco Mundial y bancos de desarrollo regionales en general se encargan de manejarlos.

El Banco Mundial acaba de asumir el control del Fondo Verde de la Conferencia sobre el Cambio Climático, financiado con 100 mil millones de dólares. Es notoria la poca o ninguna transparencia del BM en lo que hace a proyectos similares, pero estas iniciativas se reiteran “no sólo porque los Estados miembros más poderosos de las Naciones Unidas las empujan”, señaló Maud Barlow, presidenta del Consejo Nacional de Canadienses (CNC): también porque la ONU carece de fondos suficientes y sus organismos y programas “recurren al patrocinio privado para funcionar”. Barlow es autora, entre otros libros, de Oro azul y El Pacto Azul: la crisis mundial del agua y la lucha por el derecho al agua.

La ecologista canadiense ha subrayado, en el prólogo de un estudio del CNC sobre la influencia del sector privado en las Naciones Unidas, que el planeta está en vísperas de una crisis de proporciones aterradoras en materia de abastecimiento de agua (//blueplanetproject.net). Observa que el FMI “fuerza a las naciones endeudadas a vender bienes públicos, incluyendo los acuíferos, como condición para otorgar una ayuda financiera. Todo el sistema (de la ONU) está regido por estas corporaciones”. Que sólo buscan ganancias, naturalmente.

El informe del CNC detalla ese dominio en varias organizaciones del sistema, incluso anteriores a 2007. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) concertó en el 2005 una asociación con la empresa Volvic, abastecedora de agua mineral, y llevó a cabo una campaña pública de proporciones en Alemania con el lema “1 litro por 10 litros”. La empresa se comprometió a contribuir monetariamente a un programa de Unicef en estos términos: por cada litro de agua Volvic que se vendiera en el país europeo, la empresa aportaría lo necesario para que los habitantes del distrito Amhara en Etiopía tuvieran acceso a 10 litros de agua potable. La iniciativa se repitió en otros mercados occidentales, lo que permitió que el programa se extendiera a zonas de Níger y Malí.

Volvic donó medio millón de dólares de sus ventas en EE.UU. y Canadá en el bienio 2008-2009 para financiar proyectos de Unicef (www.drink1give10.com). Bien, pero cabe señalar que las ventas de la sección Agua del grupo francés Danone, al que Volvic pertenece, ascendieron aproximadamente a 3700 millones de dólares sólo en el 2008 (www.danone.com, 24/6/10). El CNC manifiesta en el estudio que la vinculación explícita de Unicef con Volvic en grandes mercados consumidores como Francia, Japón, Canadá y EE.UU. es un valor agregado y estima que las ventas de los productos embotellados de Danone “bien pudieron haber excedido el valor (correspondiente) de la contribución de 500 mil dólares a Unicef”.

La Unidad de Inspección Conjunta de la ONU señaló en un informe del año pasado que esta clase de asociaciones carecen de “un sistema eficaz de supervisión para medir la implementación real de los principios (establecidos) por los participantes”, lo cual ha despertado las críticas de varios Estados miembros de Naciones Unidas y el riesgo de lastimar la reputación de la organización internacional (www.unjiu.org, septiembre de 2010). Sin embargo, aumenta su participación en estos emprendimientos “especiales”.

Un rasgo característico de estas tran-sacciones, reconocido por el Banco Mundial, es que las empresas se niegan a invertir en la infraestructura necesaria para mejorar el acceso a este recurso: sólo quieren recortar las operaciones para aumentar sus beneficios. Así, el precio del líquido aumenta y su calidad empeora. En Francia, considerado el impulsor más importante de la privatización del agua, hay marcha atrás: en junio, la alcaidía de París readquirió los servicios de agua manejados por las compañías Veolia y Suez. Pero no siempre la rapacidad encuentra freno.

Tomado de Página 12


Reconocen atención priorizada de Cuba a jóvenes, mujeres y niñas


Celebran actividades por el 11 de julio en el Centro Histórico de La Habana Vieja. Cantautor David Torrens ofrecerá este domingo un concierto en el Pabellón Cuba

La Escuela Cubana de Wu Shu es un ejemplo de inclusión social. Autor: Roberto Suárez

Agnerys Rodríguez Gavilán
digital@juventudrebelde.cu
9 de Julio del 2011 23:28:46 CDT
El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) reconoció en La Habana la atención priorizada que el Gobierno de Cuba le presta a todas las personas y, en especial, a los jóvenes, las mujeres y las niñas, grupos definitorios para el avance económico y social del país y para la construcción de un planeta saludable para todos.
«Aun cuando Cuba no se trazó una política explícita de población, el Estado adoptó programas sociales muy avanzados», expresó Jesús Robles, coordinador internacional de Programas del UNFPA en el archipiélago, durante el acto inaugural de las actividades que este sábado tuvieron lugar en el Centro Histórico de La Habana Vieja, como parte de la celebración nacional por este nuevo 11 de julio, Día Mundial de la Población.
Cuba, agregó, es una evidencia de que cuando hay voluntad política, las limitaciones de las economías en desarrollo no necesariamente constituyen un obstáculo insalvable para el progreso del estado de salud, el cambio demográfico y el bienestar.
«Aquí, junto con las instituciones con las que trabajamos, hemos centrado las acciones en el importantísimo papel que toca a la generación joven, en el camino de conseguir un desarrollo sólido y sostenible para el país, prioridades defendidas por el Gobierno».
Más adelante señaló que, «mientras en muchos países las mujeres siguen siendo objeto de discriminación y violencia, en Cuba son mayoría entre los profesionales y técnicos, y suman una fuerza de gran impacto social, muestra de que aumentar las inversiones sociales y de educación en la población femenina, es una vía para proteger sus derechos».
La máster Elaine Morales Chuco, subdirectora científica del Centro de Estudios sobre la Juventud, expresó que la juventud cubana constituye hoy una muestra del ejercicio de los principales derechos que garantizan su desempeño en la actualidad y su preparación para el futuro.
El maestro Roberto Vargas Lee, y los niños, adolescentes, jóvenes, mujeres, hombres y adultos mayores que integran la Escuela Cubana de Wu Shu, regalaron una hermosa lección de vida saludable, al mostrar parte de los ejercicios y las técnicas de este arte marcial.
Un recorrido en familia por las Rutas y Andares que organiza la Oficina del Historiador de la Ciudad, la visita al Hogar Materno Leonor Pérez y la distribución de libros, revistas, afiches, plegables y otros materiales sobre salud sexual y reproductiva marcaron la jornada de este sábado.
Hoy, el cantautor David Torrens ofrecerá un concierto en el Pabellón Cuba, a partir de las seis de la tarde, como parte de las celebraciones por el Día Mundial de la Población.