miércoles, 6 de julio de 2011

4 DE JULIO: UN DIA PARA NACER Y MORIR

Jorge Gómez Barata
Burlada por un hacker, el pasado 4 de julio, Día de la Independencia de los Estados Unidos, la cadena Fox dio por muerto al presidente Barack Obama. El equívoco reflotó un recuerdo: el 4 de julio de 1826, el mismo día y año, fallecieron John Adams, segundo presidente de los Estados Unidos y Thomas Jefferson tercero. Alguna vez tuve la idea de asociar la obra de Ron Kovic: Nacidos el 4 de Julio, recreada por Oliver Stone y Ton Cruise con la suerte de aquellos patricios que murieron cuando él nacía.
Los muertos el 4 de julio (Adams y Jefferson) son dos de las más relevantes personalidades de la historia norteamericana, hombres que vivieron lo suficiente para ser precursores y forjadores de la primera revolución social en el Nuevo Mundo, un evento de enorme trascendencia que instaló el primer estado de derecho, la primera república regida por una Constitución y por gobernantes electos.
Convertidos en brillantes figuras intelectuales y políticos avezados, ambos participaron juntos en la redacción de la Declaración y de la Constitución. Adams murió a la edad de 91 años y Jefferson a los 83 y alcanzaron a ver el país consolidado. El día de su muerte gobernaba ya el sexto presidente electo bajo la Constitución y segundo de la generación no histórica, precisamente John Quincy Adams.
El núcleo dirigente de la epopeya norteamericana o la vanguardia de la revolución estuvo integrada por unos 50 hombres liderados por Washington y comprometidos con la fundación del país y se las arreglaron para, sin faltar al compromiso con la democracia, mantener en sus manos la riendas de la Nación durante los siguientes 20 años.
John Adams, fue el primero en ocupar la vicepresidencia con Washington y el segundo presidente de los Estados Unidos que tuvo como vice a Jefferson que sería el tercero. Adams fue el primero de los presidentes norteamericanos en conducir una guerra, el que inauguró a Washington como capital y gobernó desde la Casa Blanca. En la hora de su muerte el país era gobernado por John Quincy Adams, su hijo. Él, con George Bush, fue uno de los dos presidentes que vivieron para ver a sus hijos ostentar el mismo cargo.
Por su parte Thomas Jefferson fue el artífice de la tesis de que al proceder en calidad de particulares, los primeros colonos conocidos como “Padres Fundadores”, no eran representantes ni súbditos de la Corona Británica, sino “expatriados” calificados para establecerse por su cuenta y elegir ellos mismos a su soberano. Versado en Derecho, Historia y Filosofía se le consideró una autoridad en Botánica, Geología y Cartografía. Dominaba el francés y conocía el griego y el latín, hasta hoy el más culto de todos los mandatarios estadounidenses. Fue uno de los ocho nativos de Virginia que han llegado a la Casa Banca y uno de los seis que, aun después de la independencia fueron propietarios de esclavos. Durante su presidencia se efectuó la compra de Luisiana con lo cual, con 15 millones duplicó el territorio del país.
Paradójicamente, según cuenta Ron Kovic, en su obra, no por haber venido al mundo un cuatro de julio se es afortunado. Nacido cuando en 1946 se celebraba el 170 aniversario de la independencia, fue reclutado y enviado a Vietnam donde el 20 de enero de 1968 fue herido en combate, quedó paralitico para siempre y al ser desmovilizado se convirtió en un pacifista y activo critico de aquella guerra que no sólo consideró injusta sino también estúpida, convirtiéndose en el prototipo del antihéroe y líder de los maltratados veteranos.
El libro de Kovic y el filme de Oliver Stone se convirtieron en una vigorosa denuncia, no sólo a la guerra de Vietnam sino a todas las aventuras militares de Estados Unidos en el extranjero. Su denuncia no resta brillo ni significado a la fecha del cuatro de julio, aunque establece una cruda paradoja: lo que comenzó siendo el suceso más avanzado de su tiempo, puede también dar lugar a actitudes retrogradas.
Probablemente el hacker que propaló la falsa noticia de la muerte del presidente Barack Obama un cuatro de julio, no sepa que dos ilustres norteamericanos murieron ese mismo día en el mismo año y mucho después nació otro cuya experiencia matiza la grandeza de la efemérides. Allá nos vemos.
La Habana, 06 de julio de 2011

La Habana: capital mundial del medio ambiente


Reconocen en la VIII Convención de Medio Ambiente y Desarrollo al sistema cubano de áreas protegidas, y entre ellas al parque nacional Alejandro de Humboldt, en el oriente del país, que almacena en sus entrañas casi 17 millones de toneladas de carbono

Según el mapa global de almacenamiento de carbono, el Parque Nacional Alejandro de Humboldt almacena casi 17 millones de toneladas de carbono. Autor: Juventud Rebelde

René Tamayo
internac@juventudrebelde.cu
5 de Julio del 2011 23:10:34 CDT
La confluencia en la VIII Convención de Medio Ambiente y Desarrollo, de ministros de América Latina, África y Asia, de directivos principales de convenciones y organismos internacionales, y de expertos de primer nivel en el tema, ha convertido a La Habana por estos días en la capital mundial del medio ambiente.
Como preludio de la reunión Río+20, a celebrarse el próximo año en Brasil, los casi mil delegados de más de una treintena de países se han pronunciado por la urgencia y deber de las presentes generaciones de evitar el colapso ambiental del planeta.
No es una especulación. Será inevitable si se continúa con las políticas y tendencias actuales de la humanidad, tanto industriales como de consumo, en especial en los países primermundistas. Hoy, por ejemplo, la presión del hombre sobre el planeta es el doble de la que se ejercía medio siglo atrás, por lo que su capacidad de regeneración de vida se ha reducido en un 50 por ciento.
Es consenso que son los países industrializados los que han generado la mayor parte de la contaminación del medio ambiente global, como la emisión de gases de efecto invernadero y su resultado, el calentamiento global.
«En el caso de las emisiones de CO2, les corresponde alrededor del 58 por ciento, y solo EE.UU. emite cerca de la cuarta parte de este», recordaba la doctora Gisela Alonso, líder de la Agencia de Medio Ambiente de Cuba.
Según la Agencia Internacional de la Energía, en 2010 se ha alcanzado en el mundo un récord de emisiones de gases de efecto invernadero, con 30,6 gigatoneladas, que constituye un cinco por ciento más de lo reportado en 2008, agregó la experta.
Ahmed Djoghlaf, secretario ejecutivo de la Convención de Diversidad Biológica de la ONU, indicó que la biodiversidad se está perdiendo a una velocidad vertiginosa. Y ningún país ha detenido o reducido esta tendencia. «La pérdida de la biodiversidad no solo no se detiene, se acelera», alertó.
El principal ejecutivo institucional a nivel mundial en estos asuntos agregó que dos tercios de todos los ecosistemas del planeta muestran un estado avanzado de deterioro.
«Los daños serán irreparables e irreversibles si las cosas siguen como van», dijo. «El estado del planeta está determinado por lo que los seres humanos —solo una de los millones de especies conocidas y desconocidas que habitan la Tierra— hagan», alertó.
Djoghlaf indicó también que la generación contemporánea ha generado la situación actual. Y solo ella es la que puede resolver la crisis. O acabar de destruir nuestro universo tal como hoy se conoce. Es necesario —abundó— que la humanidad cambie de paradigma, reconectar al hombre con la naturaleza.
Cuba y sus áreas protegidas
La víspera quedaron establecidos, en el marco de la VIII Convención de Medio Ambiente y Desarrollo, el III Congreso sobre manejo de ecosistemas y biodiversidad, y el VII Congreso de Áreas Protegidas, con la asistencia del Comandante de la Revolución Guillermo García Frías, y José Miyar Barruecos, titular del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA).
En el evento, el profesor Nikita Lopoukhine, presidente de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas (CMAP), reseñó el más reciente informe de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), según el cual, de 44 838 especies evaluadas, 16 928 están amenazadas de extinción. De ellas, 3 246 están críticamente amenazadas; 4 770, amenazadas; y 8 912 son vulnerables a la extinción. Y la cifra crece por año.
Durante su conferencia magistral, Lopoukhine felicitó a Cuba por su Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP). Resaltó el ejemplo y liderazgo internacional del país antillano, donde existen 253 áreas protegidas, que ocupan casi el 20 por ciento del territorio nacional, incluyendo la plataforma insular marina.
Al resaltar el papel de estas áreas en la protección y conservación de los ecosistemas y la biodiversidad, y en el saneamiento del planeta y la adaptación y mitigación del cambio climático, puso como ejemplo el Parque Nacional Alejandro de Humboldt, en el extremo oriental de Cuba.
Según el mapa global de almacenamiento de carbono, esta área protegida, asiento de una de las principales zonas boscosas del archipiélago, almacena casi 17 millones de toneladas de carbono.
Esto revela —explicó— cuánto ayudan a los países y al planeta en general el establecimiento de las áreas protegidas.
Para comprender y sensibilizar aun más sobre tales cifras, Lopoukhine explicó que, según algunos cálculos, una tonelada métrica de carbono equivale a 3,67 toneladas de CO2, por lo que, según esta ecuación, solo el Parque Nacional Alejandro de Humboldt ha secuestrado a la atmósfera más de 62 millones de toneladas de este gas de efecto invernadero.