lunes, 4 de julio de 2011

Exhortan en Cuba a divulgar la verdad sobre Venezuela

La Habana, 4 jul (Prensa Latina) La Coordinadora Internacional de Solidaridad con la Revolución Bolivariana de Venezuela, Países y Procesos del ALBA exhortó hoy en Cuba a las fuerzas progresistas y democráticas del mundo a divulgar la verdad sobre ese país suramericano.
En una convocatoria presentada en el capitalino Centro de Prensa Internacional, el grupo propuso difundir por las redes sociales los logros en salud y educación alcanzados en Venezuela, y por la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).
La intensa campaña mediática contra la Revolución Bolivariana y el presidente venezolano Hugo Chávez, pretende desvirtuar los beneficios sociales y económicos conseguidos, así como minar la unidad de los pueblos, gobiernos y partidos políticos de izquierda, puntualizó.
Hacemos además un llamado especial a los intelectuales cubanos para movilizar fuerzas y contribuir a concienciar lo que representa Venezuela para nuestro Continente, expresó el escritor Alpidio Alonso, director de la revista de poesía Amnios.
Hemos involucrado en la iniciativa a grandes personalidades de nuestros tiempos como el Premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel y los reconocidos intelectuales Estela Calloni y Atilio Borón, indicó.
Graciela Ramírez, coordinadora del Comité Internacional por la Liberación de Los Cinco cubanos antiterroristas presos en Estados Unidos, afirmó que la idea es necesaria por los constantes ataques de subversión suscitados contra el proceso revolucionario venezolano.
Integran la Coordinadora, constituida en Cuba el 17 de junio último, intelectuales, profesionales, y grupos sociales de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Francia, Italia, Líbano, Nicaragua, Palestina, Perú, Puerto Rico, y Venezuela.
También el Instituto de Amistad con los Pueblos, Movimiento Cubano por la Paz, Asociación Cubana de Naciones Unidas, Centro Memorial Martín Luther King, Casa del ALBA Cultura, Comité Internacional de los Cinco, entre otros.

…EN LA SALUD Y LA ENFERMEDAD…

Jorge Gómez Barata

Sobre la base de siglos de experiencias, series estadísticas incuestionables, adelantos en ciencias como: Biología, Química, Genética y avances tecnológicos que han permitido crear precisos medios de diagnostico, la Medicina ha establecido que muchas enfermedades letales se asocian con los estilos de vida.

Entre los grupos de riesgo, se encuentran aquellos cuyas profesiones suponen sobrecargas, stress y tensiones entre los cuales se incluyen a los estadistas. En el último siglo, más de 100 de ellos han enfermado en sus cargos y varios han fallecido en el desempeño de sus funciones.

En ocasiones los gobernantes que enferman en sus responsabilidades, realizan grandes esfuerzos y se mantienen en sus puestos hasta el límite de sus posibilidades y algunos ocultan sus dolencias: Entre los casos más comentados se cuentan los de Ronald Reagan y Françoise Mitterrand presidentes de Estados Unidos y Francia respectivamente.

Según la historia oficial, a Ronald Reagan, el hombre que con mayor edad (70 años) alcanzó la presidencia de los Estados Unidos, oficialmente se le diagnosticó la enfermedad de Alzheimer en 1994 a la edad de 83 años, cinco años después de haber dejado el cargo. No obstante existen otras versiones.

En un libro para rendir homenaje a su padre (My Father at 100, a Memoir), Ron Reagan, el menor de los hijos del presidente contó que su padre “…Mostró señales de su condición mientras estaba en la Casa Blanca…” “…Mi corazón se hundió mientras él comenzaba a fallar en sus respuestas, titubeaba con sus notas, y se quedaba sin palabras, algo no característico en él. Parecía cansado y perplejo”.

Según cuenta, al ver a su padre debatir con el candidato presidencial demócrata Walter Mondale en 1984, “…Comencé a experimentar un mal sueño hecho realidad”…“…Es como imaginar a un abuelo que nunca puede encontrar sus lentes a cargo de un enorme arsenal nuclear…” Según sus palabras, desde agosto de 1986 él propio presidente había estado preocupado porque mientras volaba por los familiares cañones al norte de Los Ángeles, no podía recordar sus nombres…” Ron Reagan cree que su padre no fue sorprendido por el diagnostico de su enfermedad.

La fundación Ronald Reagan niega enfáticamente las apreciaciones del hijo del presidente.

En cualquier caso, al margen de las simpatías y antipatías que promueven y de que algunos no merecen la menor consideraciones, los gobernantes son servidores públicos que, ante la adversidad, merecen respeto.

Obviamente, cuando quien se enferma es un hombre joven y un batallador incansable por la felicidad de su pueblo como el presidente Hugo Chávez, hasta la víspera lleno de vida, de metas y de sueños, origina un impacto mayor en la opinión pública que al margen de opiniones o preferencias políticas, tiende a colocarse en una perspectiva humanitaria, cosa que no debe esperarse de la contrarrevolución que celebra la adversidad y trata de sacar ventajas de ella.

Lo importante ahora es lograr un ambiente propicio para el restablecimiento del presidente que debido a sus obligaciones de Estado y con la actitud que se espera de un líder revolucionario ha retornado a su país donde deberá completar el tratamiento hasta su total restablecimiento.

En cualquier caso la gallardía y honestidad de Chávez que como antes lo hicieran Fidel Castro y el presidente paraguayo, Fernando Lugo, apostaron por la transparencia y compartieron con sus pueblos la angustia y las esperanzas de los malos momentos es un tanto a su favor y un aporte a su curación.

Saber la verdad sobre la salud del líder venezolano permite que muchos se sumen, millones eleven sus oraciones, se solidaricen y lo acompañen en la batalla por el porvenir no sólo suyo, sino también de su pueblo. La contrarrevolución no se saldrá con la suya porque la batalla ya fue decidida. Nadie imagina a Chávez como otra cosa que como un ganador. Buena suerte compañero. Allá nos vemos.

La Habana, 04 de julio de 2011

Chávez agradece al pueblo por el apoyo en su retorno

El presidente Chávez saluda a los venezolanos desde el Balcón del Pueblo del Palacio Presidencial. (Foto:teleSUR)

TeleSUR 04-07-2011

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, agradeció este lunes el apoyo del pueblo durante su proceso de recuperación, ante una multitud de personas que aguardaron por horas en los alrededores del Palacio de Miraflores, sede del Ejecutivo de Venezuela.

“Esta batalla también la ganaremos”, dijo el Presidente quien explicó que su discurso sería breve por estar sometido a un riguroso tratamiento médico.

En el emblemático Balcón del Pueblo, Chávez, junto a dos de sus hijas, hizo acto de presencia tras su inesperado retorno la madrugada de este lunes a Venezuela, proveniente de Cuba, donde se recuperaba de dos exitosas intervenciones quirúrgicas.

Con las notas del Gloria al Bravo Pueblo, el himno nacional de Venezuela, Chávez saludó a la eufórica multitud.

“Buenas tardes a mi amado pueblo”, dijo.

El mandatario venezolano detalló que su presencia en el país no significa que la batalla por su salud plena haya terminado, todo lo contrario, ha comenzado la lucha por vencer la enfermedad.

“Hemos comenzado a vencer este mal que se ha incubado en mi cuerpo”, y agregó “le doy gracias a la vida y a Fidel Castro”, líder de la Revolución Cubana, de quien dijo que se puso al frente del equipo de especialistas que lo trataron en el país caribeño.

"Esta es la hora de la independencia definitiva de la patria (...) y yo como hijo de este pueblo no podía faltar", afirmó en relación a las fiestas por el Bicentenario de la emancipación de Venezuela del reino de España este 5 de julio.

Relató que cuando ya estaba casi listo para regresar al país tras la primera intervención quirúrgica, en la que se le removió un absceso pélvico, el propio Fidel Castro le informó de la presencia de un tumor maligno.

"Fueron horas difíciles (...) Me entregué a Dios (...) Esa operación fue el 20 de junio", expresó tras detallar que la operación en la que le fue retirado el tumor cancerígeno duró más de seis horas.

"Hoy la Revolución está más viva que nunca, lo siento, lo palpo", indicó.

Continuó su relato diciendo que el 24 de junio, día de la Batalla de Carabobo, que selló la independencia definitiva de Venezuela, se levantó de cama y salió de terapia intensiva.

“Ese día comenzó el retorno”, expresó y dijo que su estado actual, sólo 10 días después es casi un milagro e insistió en que debe cuidar ese proceso de recuperación.

En la madrugada de este lunes, el jefe de Estado arribó a Venezuela tras un viaje de casi un mes en Cuba, en el que le fue diagnosticada una lesión cancerígena en el área pélvica que ameritó una intervención quirúrgica de la que continúa recuperándose exitosamente.

Tras su llegada, el mandatario afirmó sentirse “bien y feliz” y además de reiterar que estará en el puesto de mando, fue enfático en aseverar que será muy disciplinado con su tratamiento médico.

En este sentido, el líder informó que no podrá estar presente en los actos del Bicentenario de la Independencia que se efectuarán este martes en la nación suramericana pero recalcó que este impedimento no le restará entusiasmo para seguir trabajando por el bienestar del país.

“Estoy controlando mi horario médico, estoy ahora disciplinado como un cadete (...) Yo creo que mañana (5 de julio) no podré acompañarlos en los actos oficiales pero estaré aquí en el puesto de mando, porque nunca me ido, siempre estaré con ustedes”, exclamó.

El líder venezolano fue operado exitosamente el pasado 10 de junio en La Habana, Cuba, de un absceso pélvico y luego de una lesión cancerígena.

Tras un mensaje difundido la semana pasada sobre su estado de salud, Chávez recibió el apoyo de diversos actores internacionales, entre ellas la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y distintos Gobiernos de todo el mundo que auguraron su recuperación plena.


Reflexiones del Compañero Fidel: Una declaración brillante y valiente

La atención a otros asuntos ahora prioritarios, me apartaron momentáneamente de la frecuencia con que elaboré reflexiones durante el año 2010, sin embargo, la proclama del líder revolucionario Hugo Chávez Frías el pasado jueves 30 me obliga a escribir estas líneas.

El presidente de Venezuela es uno de los hombres que más ha hecho por la salud y educación de su pueblo; como son temas en los que mayor experiencia ha acumulado la Revolución cubana, gustosamente colaboramos al máximo en ambos campos con este hermano país.

No se trata en absoluto de que ese país careciera de médicos, por el contrario, los poseía en abundancia e incluso entre ellos profesionales de calidad, como en otros países de América Latina. Se trata de una cuestión social. Los mejores médicos y los más sofisticados equipos podrían estar, como en todos los países capitalistas, al servicio de la medicina privada. A veces ni siquiera eso, porque en el capitalismo subdesarrollado, como el que existía en Venezuela, la clase rica contaba con medios suficientes para acudir a los mejores hospitales de Estados Unidos o Europa, algo que era y es habitual sin que nadie pueda negarlo.

Peor aún, Estados Unidos y Europa se han caracterizado por seducir a los mejores especialistas de cualquier país explotado del Tercer Mundo para que abandonen su patria y emigren a las sociedades de consumo. Formar médicos para ese mundo en los países desarrollados implica fabulosas sumas que millones de familias pobres de América Latina y el Caribe, no podrían pagar nunca. En Cuba sucedía eso hasta que la Revolución aceptó el reto, no solo de formar médicos capaces de servir a nuestro país, sino a otros pueblos de América Latina, el Caribe o del mundo.

Jamás hemos arrebatado las inteligencias a otros pueblos. En cambio en Cuba se han formado gratuitamente decenas de miles de médicos y otros profesionales de alto nivel para devolverlos a sus propios países.

Gracias a sus profundas revoluciones bolivarianas y martianas, Venezuela y Cuba son países donde la salud y la educación se han desarrollado extraordinariamente. Todos los ciudadanos tienen derecho real a recibir gratuitamente educación general y formación profesional, algo que Estados Unidos no ha podido ni podrá garantizar a todos sus habitantes. Lo real es que el gobierno de ese país invierte cada año un millón de millones de dólares en su aparato militar y sus aventuras bélicas. Es además el mayor exportador de armas e instrumentos de muerte y el mayor mercado de drogas del mundo. Debido a ese tráfico, decenas de miles de latinoamericanos pierden la vida cada año.

Es algo tan real y tan conocido, que hace más de 50 años, un Presidente de origen militar denunció, con tono amargo, el poder decisivo acumulado por el complejo militar industrial en ese país.

Estas palabras estarían de más si no mediara la odiosa y repugnante campaña desatada por los medios de difusión masiva de la oligarquía venezolana, al servicio de ese imperio, utilizando las dificultades de salud que atraviesa el Presidente bolivariano. A este nos une una estrecha e indestructible amistad, surgida desde que visitó por primera vez nuestra patria, el 13 de diciembre de 1994.

A algunos les extrañó la coincidencia de su visita a Cuba con la necesidad de atención médica que se produjo. El Presidente venezolano visitó a nuestro país con el mismo objetivo que lo llevó a Brasil y Ecuador. No traía intención alguna de recibir servicios médicos en nuestra patria.

Como se conoce un grupo de especialistas cubanos de la salud prestan, desde hace años, sus servicios al Presidente venezolano, que fiel a sus principios bolivarianos, jamás vio en ellos extranjeros indeseables, sino hijos de la gran Patria Latinoamericana por la cual luchó el Libertador hasta el último aliento de su vida.

El primer contingente de médicos cubanos partió hacia Venezuela cuando se produjo la tragedia en el estado de Vargas, que costó miles de vidas a ese noble pueblo. Esta acción de solidaridad no era nueva, constituía una tradición arraigada en nuestra patria desde los primeros años de la Revolución; desde que hace casi medio siglo médicos cubanos fueron enviados a la recién independizada Argelia. Esa tradición se profundizó a medida que la Revolución cubana, en medio de un cruel bloqueo, formaba médicos internacionalistas. Países como Perú, la Nicaragua de Somoza y otros del hemisferio y el Tercer Mundo, sufrieron tragedias por terremotos u otras causas que requirieron la solidaridad de Cuba. Así nuestra patria se convirtió en la nación del mundo con más alto índice de médicos y personal especializado en salud, con elevados niveles de experiencia y capacidad profesional.

El Presidente Chávez se esmeró en la atención de nuestro personal de salud. Así nació y se desarrolló el vínculo de confianza y amistad entre él y los médicos cubanos que fueron siempre muy sensibles al trato del líder venezolano, el cual por su parte, fue capaz de crear miles de centros de salud y dotarlos de los equipos necesarios para prestar servicios gratuitos a todos los venezolanos. Ningún gobierno del mundo hizo tanto, en tan breve tiempo, por la salud de su pueblo.

Un elevado porcentaje de personal cubano de la salud prestó servicios en Venezuela y muchos de ellos actuaron además como docentes en determinadas materias impartidas para la formación de más de 20 mil jóvenes venezolanos que comienzan a graduarse como médicos. Muchos de ellos comenzaron sus estudios en nuestro propio país. Los médicos internacionalistas integrantes del Batallón 51, graduados en la Escuela Latinoamericana de Medicina, han ganado un sólido prestigio en el cumplimiento de complejas y difíciles misiones. Sobre esas bases se desarrollaron mis relaciones en ese campo con el presidente Hugo Chávez.

Debo añadir que a lo largo de más de doce años desde el 2 de febrero del año 1999, el Presidente y líder de la Revolución venezolana no ha descansado un solo día, y en eso ocupa un lugar único en la historia de este hemisferio. Todas sus energías, las ha consagrado a la Revolución.

Podría afirmarse que por cada hora extra que Chávez dedica a su trabajo, un Presidente de Estados Unidos, descansa dos.

Era difícil, casi imposible, que su salud no sufriera algún quebranto y eso sucedió en los últimos meses.

Persona habituada a los rigores de la vida militar, soportaba estoicamente los dolores y molestias que con frecuencia creciente lo afectaban. Dadas las relaciones de amistad desarrolladas y los intercambios constantes entre Cuba y Venezuela, sumado a mi experiencia personal con relación a la salud, que viví desde la proclama del 30 de julio del año 2006, no es raro que me percatara de la necesidad de un chequeo riguroso de la salud del Presidente. Es demasiado generoso de su parte, atribuirme algún mérito especial en este asunto.

Admito, desde luego, que no fue fácil la tarea que me impuse. No era para mí difícil percatarme de que su salud no andaba bien. Habían transcurrido 7 meses desde que se realizó su última visita a Cuba. El equipo médico dedicado a la atención de su salud me había rogado que hiciera esa gestión. Desde el primer momento la actitud del Presidente era informar al pueblo, con absoluta claridad, su estado de salud. Por ello, estando a punto ya de regresar, a través de su Ministro de Relaciones Exteriores, informó al pueblo sobre su salud hasta ese instante y prometió mantenerlo detalladamente informado.

Cada cura iba acompañada por rigurosos análisis celulares y de laboratorio, que en tales circunstancias se realizan.

Uno de los exámenes, varios días posteriores a la primera intervención, arrojó resultados que determinaron una medida quirúrgica más radical y el tratamiento especial del paciente.

En su digno mensaje del 30 de junio, el Presidente notablemente recuperado habla de su estado de salud con toda claridad.

Admito que para mí no fue fácil la tarea de informar al amigo de la nueva situación. Pude apreciar la dignidad con que recibió la noticia que -para él con tantas tareas importantes que llevaba en la mente, entre ellas el acto conmemorativo del Bicentenario y la formalización del acuerdo sobre la unidad de América Latina y el Caribe- mucho más que los sufrimientos físicos que implicaba una cirugía radical, significa una prueba que como expresó la hizo comparar con los momentos duros que le tocó enfrentar en su vida de combatiente indoblegable.

Junto a él, el equipo de personas que lo atienden y que él calificó de sublimes, han librado la magnífica batalla de la que he sido testigo.

Sin vacilación afirmo que los resultados son impresionantes y que el paciente ha librado una batalla decisiva que lo conducirá y con él a Venezuela, a una gran victoria.

Hay que hacer que su alegato se comunique al pie de la letra en todas las lenguas, pero sobre todo que sea traducido y subtitulado al inglés, un idioma que pueda entenderse, en esta Torre de Babel en que el imperialismo ha convertido al mundo.

Ahora los enemigos externos e internos de Hugo Chávez están a merced de sus palabras y sus iniciativas. Habrá sin dudas sorpresas para ellos. Brindémosle el más firme apoyo y confianza. Las mentiras del imperio y la traición de los vendepatrias serán derrotadas. Hoy hay millones de venezolanos combativos y conscientes, que la oligarquía y el imperio no podrán volver a someter jamás.

Fidel Castro Ruz
Julio 3 de 2011
4 y 12 p.m.


Fidel Castro y Hugo Chávez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolución

Fidel Castro y Hugo Chávez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolución

Fidel Castro y Hugo Chávez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolución

Fidel Castro y Hugo Chávez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolución

Fidel Castro y Hugo Chávez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolución

Fidel Castro y Hugo Chávez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolución

Fidel Castro y Hugo Chávez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolución

Fidel Castro y Hugo Chávez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolución

Fidel Castro y Hugo Chávez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolución

Fidel Castro y Hugo Chávez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolución

Fidel Castro y Hugo Chávez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolución

Fidel Castro y Hugo Chávez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolución

Fidel Castro y Hugo Chávez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolución

Fidel Castro y Hugo Chávez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolución

Fidel Castro y Hugo Chávez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolución

Fidel Castro y Hugo Chávez conversan en La Habana, Cuba, el 3 de julio de 2011. Foto: Estudios Revolución


Tomado de Cubadebate