viernes, 17 de junio de 2011

LIBIA: UN GRAN EQUIVOCO

Jorge Gómez Barata

La suma de equívocos que han conducido a la actual situación en Libia da para una antología.

Se equivocó Muammar al-Gaddafi que subestimó la hipocresía y doblez de los oligarcas euro-occidentales que escogió como compañeros de viaje. Erró el delfín Sayf al-Islam-al Gaddafi que en los primeros días de la crisis se mostró arrogante y amenazó con la guerra civil. Fallaron la OTAN y Estados Unidos que subestimaron la determinación del exlíder libio que resiste más allá de sus cálculos y no dieron en el blanco los reaccionarios de la Liga Árabe.

Uno de los grandes yerros de la dirección libia fue apostar por la represión cuando los primeros sublevados, sin la OTAN tomaron Bengasi y erró el Alto Mando Militar que no dio la cara, acató la exclusión de vuelos y se ha mostrado incompetente. Nadie ha visto una unidad de combate libia desplegada, la aviación presuntamente leal a Gaddafi nunca despegó ni accionó una defensa antiaérea creíble.

Sin embargo, quien metió la pierna hasta el cuadril fue la ONU que al endosar la agresiva actitud intervencionista de los políticos europeos encabezada por Sarkozy, Berlusconi, el premier británico, el primer ministro español y otros, sumó otro precedente nefasto a su errática ejecutoria.

Hillary Clinton de quien, debido a su condición de jefa de la diplomacia americana, se esperaba una exhibición de dotes para el diálogo y la concertación; no ejerció tales facultades, no porque carezca de ellas, sino porque necesitaba una guerrita “esplendida y breve” y una victoria de bajo costo para completar su currículo.

No hay que ocultar que se equivocaron, probablemente por partida doble rusos y chinos, quienes dicen haber creído que la OTAN se mantendría dentro de los límites de una intencionadamente ambigua resolución del Consejo de Seguridad que pudieron haber vetado y que autorizó la exclusión aérea y a cualquier medio para “proteger a los civiles libios”.

Uno que acertó fue Robert Gates, Secretario de Defensa de Bush, gustosamente heredado por Obama, que se opuso a la participación norteamericana con el argumento cierto de que “No había intereses estadounidenses amenazados ni implicados” y para Estados Unidos empantanarse en los teatros de operaciones de Irak y Afganistán era suficiente.

Tampoco erró Fidel Castro que con lucidez anticipó como si los estuviera viendo los planes de la OTAN, incluso las modalidades de la agresión que, en cualquier caso, terminará instalando tropas norteamericanas en Africa del Norte, controlando otro enclave petrolero y proporcionando al Comando Africano posiciones avanzadas y una entrada expedita al continente.

Al finalizar la Guerra Fría, en lugar de auspiciar la anhelada distención, Estados Unidos insistió en buscar con la guerra y la agresión un liderazgo que hubiera podido alcanzar mediante la paz y la cooperación. En la coyuntura creada por el 11/S Bush se colocó en el lado equivocado de la historia y, con determinación digna de mejor causa, Barack Obama persiste en el error. Allá ellos.

La Habana, 17 de junio de 2011

Las lavanderías de Wall Street

Juan Gelman

Publicado en Cubadebate el 16 Junio 2011

Se puede pasear por Queens y encontrar decenas y decenas de lavanderías sin un solo cliente en toda la jornada y en ninguna otra jornada. Suelen ser negocios modestos, atendidos por una sola persona que no frecuenta a los vecinos. Nada que ver con los imponentes edificios de los bancos de Wall Street, que tampoco lavan ropa: se dedican a otra clase de limpieza.

Es difícil calcular el volumen de dinero lavado que entra en el flujo financiero mundial. En 1996 el FMI afirmó que ascendería del 2 al 5 por ciento del total, pero hay estimaciones actuales que superan esa aproximación. El distinguido economista John Walker propone, con base en un modelo económico comparativo de bases de datos internacionales sobre el crimen organizado, que su monto anual es de unos 2,85 billones de dólares (www.economywatch.com, 14/6/11). De los cuales: un 46,3 por ciento se higieniza en el sistema bancario de EE.UU. y, mucho menos, en los de Italia (150.000 millones de dólares) y Rusia (147.000 millones), y a más distancia todavía en los de Alemania, Francia, Rumania, Canadá y otros países de Occidente y Asia. Como siempre, la gran potencia del Norte en primer lugar.

Walker sostiene que esto es posible porque los intentos de combatir el lavado de dinero son ineficaces y las penalizaciones legales estadounidenses, muy leves. Cuando se aplican.

Un caso muy notable y muy notorio es el de la financiera Wachovia que, por intermedio de la mexicana Casa de Cambio Puebla, inyectó en el mercado financiero 378.400 millones de dólares sólo en el período 2004/2007 (www.huffingtonpost.com, 14/7/10). ¿El castigo? Una multa de 160 millones de dólares, aunque las autoridades judiciales de EE.UU. calificaron de “operaciones delictivas continuadas” las actividades de Wachovia. A juicio del especialista Daniel Hopsicker, la lenidad de la sanción habla “del trato preferencial acordado a algunos participantes en el comercio internacional de drogas” (www.alternet.org, 12/6/11).

Un estudio del año 2009 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) reveló que los bancos violan la gran mayoría de las normas establecidas para prevenir el lavado de dinero: “En momentos en que se produce la quiebra de grandes bancos -subraya-, los banqueros parecen creer que el dinero no tiene olor. Los ciudadanos honestos, que se enfrentan con esfuerzo a este tiempo de dificultades económicas, se preguntan por qué no se confiscan las utilidades del delito, que se convierten en propiedades, automóviles, yates y aviones ostentosos” (www.unodc.com, 24/6/09). Y aun en otras cosas, claro.

Una posible respuesta a esa pregunta provino del Dr. Antonio María Costa, entonces subsecretario general de la ONU y director ejecutivo de la Unodc: “Los miles de millones de dólares del dinero de la droga mantuvieron a flote el sistema financiero cuando la crisis global llegó a la cima… eran el único capital de inversión líquido” del que dispusieron ciertos bancos al borde del colapso en el 2008 (www.guardian.co.uk, 13/12/09). Como consecuencia, la mayoría de los beneficios del narcotráfico ingresó al sistema económico mundial.

“Los préstamos interbancarios se financiaron con dinero procedente del narcotráfico y de otras actividades ilegales -agregó-. Hay evidencias de que algunos bancos fueron rescatados de ese modo.” El Dr. Costa contó con información de fuentes fidedignas, investigaciones y datos de varios servicios de inteligencia para asegurar que la posterior y “progresiva liquidez del sistema y el mejoramiento paulatino del valor de las acciones de algunos bancos (se tradujo) en que el problema (del dinero ilegal) se ha convertido en algo mucho menos grave de lo que alguna vez fue”.

Se podría sumar otro elemento a las consideraciones del Dr. Costa: es política oficial de la Casa Blanca no penalizar a los grandes bancos y Obama demostró que más bien hay que premiarlos. El experto Michael Smith lo explica claramente: “Ningún banco de EE.UU. ha sido enjuiciado por violar la ley de secreto bancario o cualquier otra ley federal (en la materia). En cambio, el Departamento de Justicia establece cargos en el marco de acuerdos de procesamiento diferido, por los cuales un banco paga una multa y promete no volver a violar la ley… Los megabancos están protegidos por una variante de la teoría ‘demasiado grande como para caer’. Fallar contra un gran banco podría… causar pánico en los mercados financieros” (www.bloomberg.com, 28/6/10).

Es conocido el involucramiento de la CIA en operaciones de narcotráfico, incluso hoy en Afganistán, convertido en el productor del 90 por ciento del opio que invade el mundo. Corren además rumores de que algunas familias estadounidenses de pro lavarían dinero “negro” en bancos de Wall Street y/o habrían invertido en el tráfico de drogas. Finalmente, Warren Delano, abuelo del ex presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt, acumuló una fortuna con el tráfico ilegal de opio de China. Tradiciones son tradiciones.

(Tomado de Página 12, Argentina)