jueves, 16 de junio de 2011

REPORTE DESDE EL SALVADOR PARA RADIO HABANA CUBA DEL 17 DE JUNIO DE 2011

AUDIO

Lo que se ha dado en llamar en El Salvador la más grave Crisis Institucional que haya sufrido el país en tiempos de paz, sigue siendo noticia y motivo de preocupación para los salvadoreños más informados, luego que la derecha parlamentaria aprobara el decreto 743, que posteriormente fuera sancionado por el presidente Mauricio Funes, estableciendo cambios sobre la manera en que la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia debía decidir sobre las demandas de amparo y de constitucionalidad, exigiéndoles unanimidad.

Cuando parecía que ocurría un ablandamiento de las posiciones al efectuarse un encuentro institucional entre representantes de la Asamblea Legislativa encabezados por su presidente, el diputado del FMLN, Sigfrido Reyes, y los 5 miembros de la Sala de lo Constitucional, con su presidente el abogado José Belarmino Jaime, y en la que se dirimieron dudas y malos entendidos como punto de partida a mejores entendimientos en el futuro inmediato, un nuevo desencuentro ha ocurrido con un cruce de pronunciamientos entre el presidente Funes y los Magistrados de la Sala, y que en principio alejan la posibilidad inmediata de la presencia del mandatario en estas reuniones entre los tres órganos del estado, amparados en el liderazgo que a él se le atribuyen y demandan en un sistema político presidencialista, pero que por el momento se ve lejano.

Durante la presente semana más pronunciamientos de organizaciones sociales, gremiales y sindicales, entre otras, se han sumado para demandar de la Asamblea Legislativa a que derogue el decreto que ha provocado esta crisis institucional, y así se corrijan los efectos de lo que también muchos abogados eminentes han calificado desde error hasta aberración jurídica; prácticamente no ha habido ninguna opinión a favor de la posición de los diputados que lo aprobaron, pero a pesar de tanta presión social aún se encuentran enredados en las mismas incongruencias e inconstitucionalidades del citado decreto, viéndose obligados por el momento a una reforma a la ley, iniciativa que ha propuesto el partido FMLN, que precisamente no votó para aprobarlo.

Sumado a ello se ha sabido que entre la cadena de irregularidades en el proceso de formación de ley, el documento que el presidente sancionó no contenía los términos de la ley tal como fue aprobada en la plenaria legislativa del 2 de junio, surgiendo acusaciones de manipulación contra el diputado del PCN, Elizardo González Lovo, a quien el vocero del FMLN, Roberto Lorenzana, ha acusado de prácticamente haber secuestrado ese documento para llevarlo con prisa a Casa Presidencial y que fuera firmado por Funes.

Tal como enuncia el dicho popular de que lo que mal comienza, mal termina, así se espera que ocurra con este intento irresponsable de buscar proteger intereses de grupo o personales, aún sin importar poner de cabeza la institucionalidad del país; sus autores intelectuales y materiales ya han sido derrotados por la misma realidad y sobre todo por el inmediato rechazo del pueblo; solo falta que surja la cordura para que de manera inteligente se corrija el entuerto, y se ponga en práctica el entendimiento entre los tres órganos del estado, dejando a un lado esos intereses propios, por los de todos. Eso estará por verse.

Para los amigos de Radio Habana Cuba, reportó desde El Salvador, Centro América, Mario Zavaleta.


LA CELAC: LA HORA NUEVA

Guillermo Alvarado, Comentario de Radio Habana Cuba

Unos 20 días nos separan de la Cumbre regional convocada en Caracas, la capital venezolana, para fundar oficialmente la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC, que marcará la nueva hora de las relaciones hemisféricas donde nuestros pueblos tendrán un espacio propio para discutir y desarrollar sus iniciativas.

Este nuevo instrumento de diálogo que conjuga a varios esfuerzos de integración ya en marcha en nuestra área, fue acordado en febrero de 2010 en Playas del Carmen, del mexicano estado de Quintana Roo, donde se dio luz verde a la elaboración de los documentos constitutivos que serán presentados el 5 y 6 de julio venidero.

Durante aquella Cumbre, atinadamente calificada como de “La Unidad”, 33 naciones, de ellas 12 suramericanas, 15 del Caribe y 6 del istmo centroamericano, decidieron construir esta nueva entidad caracterizada por una gran diversidad cultural y étnica, pero con fuertes raíces históricas y urgentes necesidades comunes.

Entre las más importantes está despojarse de tutelas de imperios y ex metrópolis para garantizar la más absoluta soberanía y libertad de sus miembros, que tendrán igualdad de derechos y oportunidades independientemente de su tamaño o nivel de desarrollo económico.

La voluntad de crear la CELAC fue calificada por el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, como “el evento político de mayor importancia y de mayor potencial de trascendencia de todos los que han ocurrido en esta América nuestra en cien años y más".

Se trata, ni más ni menos, de un paso hacia los sueños de nuestros padres fundadores, los que nos dieron la primera independencia.

En términos cuantitativos el peso de la agrupación es evidente: entre sus miembros están economías pujantes en el momento actual, como Brasil, la segunda potencia del continente y la octava del planeta.

Abarca a una población superior a los 550 millones de personas y una extensión geográfica de 20 millones 447 mil kilómetros cuadrados, ricos en recursos naturales de un incalculable valor estratégico.

Dentro de su patrimonio cualitativo están las milenarias culturas indígenas, herederas y depositarias de conocimientos y sabiduría ancestrales, urgentes para salvar a la madre naturaleza y garantizar la vida de nuestra especie, amenazada por un irresponsable e irracional modo de consumo impuesto desde fuera.

A ellas se agregan los descendientes del inhumano tráfico desde tierras africanas, negros, mulatos y garífunas, que han escrito páginas gloriosas en la historia, como la victoriosa revolución de esclavos haitianos, y cuyas tradiciones, religión y costumbres son parte de nuestra identidad.

En este crisol se integran los frutos del mestizaje europeo y una menor proporción de población asiática y árabe para formar un verdadero “ajiaco” étnico, cuya fortaleza está en su suma y su integración.

De particular significado para este colosal esfuerzo es congregarse sin Estados Unidos, que durante siglos ha distorsionado metas e intervenido grotescamente para romper sueños y esperanzas.

Y de la importancia que tendrá la CELAC dimanan sus principales peligros, por lo que nuestros pueblos tendrán que andar como el Kabawil maya, el de la doble mirada, hacia lo cercano y lo lejano, lo superficial y lo profundo, lo pasado y lo futuro, para no equivocarse y avanzar seguros hacia un porvenir que sólo puede ser nuestro, construido con las manos y los esfuerzos de lo que hemos aprendido a ser.

La Habana, 16 de junio de 2011