miércoles, 8 de junio de 2011

“Hay que resolver el misterio de cómo murió el Presidente chileno”, dice la escritora Isabel Allende

Publicado Cubadebate el 8 Junio 2011

Isabel Allende

La escritora chilena Isabel Allende se mostró hoy partidaria de que se resuelva el misterio de cómo murió Salvador Allende, aunque aseguró que el resultado no cambiará “para nada” la imagen del ex presidente de Chile, aunque sí la de los militares que protagonizaron el golpe de 1973.

Isabel Allende, cuyo padre era primo hermano del ex presidente chileno, se refirió a la actual exhumación e investigación de las circunstancias en las que murió Salvador Allende durante la presentación de su último libro, “El cuaderno de Maya”, en la Feria del Libro de Madrid.

“Este es un misterio, una cosa que no está aclarada, que no puede quedar en la historia de Chile”, dijo la escritora. “No puede ser que un país tenga en su historia una pregunta tan grande como: se mató a Allende, se suicidó o lo mataron?”, agregó.

Para Isabel Allende, “si se suicidó o no se suicidó y lo mataron no cambia para nada la imagen de Salvador Allende, pero sí cambia la imagen de los militares”.

Según la autora de “La casa de los espíritus”, si los militares mataron a Salvador Allende y luego hicieron aparecer su muerte como suicidio “eso quiere decir que desde las primeras horas del golpe militar ya el sistema estaba degenerado y corrupto y los crímenes comenzaron muy temprano”.

Respecto a la postura de las hijas de Salvador Allende hacia la investigación en curso, la escritora aseguró que “aceptaron la exhumación del cadáver para aclarar este misterio, no porque a la familia le interese mayormente saber cuál de las dos posiciones (es la verdadera), puesto que Allende de todas maneras es un héroe”.

La Justicia chilena exhumó a finales de mayo los restos de Salvador Allende del Cementerio General de Santiago para esclarecer las condiciones de su muerte, ocurrida al inicio del golpe militar protagonizado en 1973 por Augusto Pinochet.

La versión asumida desde la primera autopsia es que el presidente se suicidó cuando los militares llegaron para tomar el Palacio de La Moneda. Sin embargo, algunas informaciones periodísticas aparecidas tras la exhumación apuntan ahora a que Salvador Allende podría haber recibido dos disparos.

Las conclusiones de la investigación oficial no se darán a conocer hasta dentro de varias semanas.

(Con información de DPA)


De Nobel a Nobel

(Disculpen el retraso en publicarla)


Por Adolfo Pérez Esquivel

Estimado Barack:

Al dirigirte esta carta lo hago fraternalmente y a la vez para expresarte la preocupación e indignación de ver cómo la destrucción y muerte sembradas en varios países, en nombre de la “libertad y la democracia”, dos palabras prostituidas y vaciadas de contenido, terminan justificando el asesinato y es festejado como si se tratase de un acontecimiento deportivo.

Indignación por la actitud de sectores de la población de los EE.UU., de jefes de Estado europeos y de otros países que salieron a apoyar el asesinato de Bin Laden, ordenado por tu gobierno y tu complacencia en nombre de una supuesta justicia.

No buscaron detenerlo y juzgarlo por los crímenes supuestamente cometidos, lo que genera mayor duda; el objetivo fue asesinarlo.

Los muertos no hablan, y ante el miedo a que el ajusticiado pudiera decir cosas no convenientes para los EE.UU., la salida fue el asesinato y asegurar que “muerto el perro se terminó la rabia”, sin tener en cuenta que no hacen otra cosa que incrementarla.

Cuando te otorgaron el Premio Nobel de la Paz, del cual somos depositarios, te envié una carta que decía: “Barack, me sorprendió mucho que te hayan otorgado el Nobel de la Paz, pero ahora que lo tienes debes ponerlo al servicio de la paz entre los pueblos; tienes toda la posibilidad de hacerlo, de terminar las guerras y comenzar a revertir la grave situación que vive tu país y el mundo”.

Sin embargo has incrementado el odio y traicionado los principios asumidos en la campaña electoral ante tu pueblo, como poner fin a las guerras en Afganistán e Irak y cerrar las cárceles en Guantánamo y Abu Graib en Irak. Nada de eso has logrado hacer; por el contrario, decides comenzar otra guerra contra Libia, apoyada por la OTAN y la vergonzosa resolución de las Naciones Unidas de apoyarla; cuando ese alto organismo, empequeñecido y sin pensamiento propio, ha perdido el rumbo y está sometido a las veleidades e intereses de las potencias dominantes.

La base fundacional de la ONU es la defensa y promoción de la paz y dignidad entre los pueblos. Su preámbulo dice: “Nosotros los pueblos del mundo…”, hoy ausentes de ese alto organismo.

Quiero recordar a un místico y maestro que tiene en mi vida una gran influencia, el monje trapense de la Abadía de Getsemaní en Kentucky, Tomás Merton, quien dice: “La mayor necesidad de nuestro tiempo es limpiar la enorme masa de basura mental y emocional que atasca nuestras mentes y convierte toda vida política y social en una enfermedad de masas. Sin esa limpieza doméstica no podemos comenzar a ver. Si no vemos no podemos pensar”.

Eras muy joven Barack durante la Guerra de Vietnam; tal vez no recuerdes la lucha del pueblo norteamericano por oponerse a la guerra. Los muertos, heridos y mutilados en Vietnam hasta el día de hoy sufren sus consecuencias.

Tomás Merton decía –frente a un matasellos del correo que acababa de llegar, The U.S. Army, key to peace, “El ejército estadounidense, clave de la paz”–: ningún ejército es clave de la paz. Ninguna nación tiene la clave de nada que no sea la guerra. El poder no tiene nada que ver con la paz. Cuando más aumentan los hombres el poder militar, más violan la paz y la destruyen.

He compartido y acompañado a los veteranos de guerra de Vietnam, en particular a Brian Wilson y sus compañeros, quienes fueron víctimas de esa guerra y de todas las guerras.

La vida tiene ese no sé qué de lo imprevisto y sorprendente, de la fragancia y belleza que Dios nos dio para toda la humanidad y que debemos proteger para dejar a las generaciones futuras una vida más justa y fraterna; restablecer el equilibrio con la Madre Tierra.


Si no reaccionamos para cambiar la situación actual de la soberbia suicida, arrastrando a los pueblos a recovecos profundos donde muere la esperanza, será difícil salir y ver la luz. La humanidad merece un destino mejor.

Sabes que la esperanza es como el loto que crece en el fango y florece en todo su esplendor mostrando su belleza. Leopoldo Marechal, ese gran escritor argentino, decía que “del laberinto se sale por arriba”.

Y creo, Barack, que después de seguir tu ruta equivocando caminos, te encuentras en un laberinto sin poder encontrar la salida y te entierras más y más en la violencia, en la incertidumbre, devorado por el poder de dominación, arrastrado por las grandes corporaciones, el complejo industrial militar, y crees tener el poder que todo lo puede y que el mundo está a los pies de los EE.UU. porque impone la fuerza de las armas, e invades países con total impunidad. Es una realidad dolorosa, pero también existe la resistencia de los pueblos que no claudican frente a los poderosos.

Son tan largas las atrocidades cometidas por tu país en el mundo que daría tema para largo, es un desafío para los historiadores que tendrán que investigar y saber de los comportamientos, política, grandeza y pequeñeces que han llevado a EE.UU. al monocultivo de las mentes que no le permite ver otras realidades.

A Bin Laden, supuesto autor ideológico del ataque a las Torres Gemelas, lo identifican como el Satán encarnado que aterrorizaba al mundo y la propaganda de tu gobierno lo señalaba como el “eje del mal”, y eso le ha servido para declarar las guerras deseadas que el complejo industrial militar necesita para colocar sus productos de muerte.

Sabes que investigadores del trágico 11 de septiembre señalan que el atentado tiene mucho de “autogolpe”, como el avión contra el Pentágono y el vaciamiento anterior de las oficinas de las Torres; atentado que dio motivo para desatar la guerra contra Irak y Afganistán y ahora contra Libia; argumentando en la mentira y la soberbia del poder que todo lo hacen para salvar al pueblo, en nombre de “la libertad y defensa de la democracia”, con el cinismo de decir que la muerte de mujeres y niños son “daños colaterales”. Eso lo viví en Irak, en Bagdad con los bombardeos a la ciudad y el hospital pediátrico, y en el refugio de niños que fueron víctimas de esos “daños colaterales”.

La palabra vaciada de valores y contenido, por lo que al asesinato lo llamas muerte y dices que por fin EE.UU. ha “muerto” a Bin Laden. No trato de justificarlo bajo ningún concepto, estoy en contra de todo terrorismo, tanto de esos grupos armados, como del terrorismo de Estado que tu país ejerce en diversas partes del mundo apoyando a dictadores, imponiendo bases militares e intervenciones armadas, ejerciendo la violencia para mantenerse por el terror en el eje del poder mundial. ¿Hay un solo “eje del mal”? ¿Cómo lo llamarías?

¿Será por ese motivo que el pueblo de los EE.UU. vive con tanto miedo a las represalias de quienes llaman el “eje del mal”? El simplismo e hipocresía de justificar lo injustificable.

La paz es una dinámica de vida en las relaciones entre las personas y los pueblos; es un desafío a la conciencia de la humanidad; su camino es trabajoso, cotidiano y esperanzador, donde los pueblos son constructores de su propia vida y de su propia historia. La paz no se regala, se construye, y eso es lo que te falta, muchacho: coraje para asumir la responsabilidad histórica con tu pueblo y la humanidad.

No puedes vivir en el laberinto del miedo y la dominación de quienes gobiernan los EE.UU., desconociendo los tratados internacionales, los pactos y protocolos, de gobiernos que firman pero no ratifican nada y no cumplen ninguno de los acuerdos, pero hablan en nombre de la libertad y el derecho.

¿Cómo puedes hablar de la paz si no quieres cumplir con nada, salvo los intereses de tu país?

¿Cómo puedes hablar de la libertad cuando tienes en las cárceles a prisioneros inocentes, en Guantánamo, en los EE.UU., en las cárceles de Irak, como la de Abu Graib, y en Afganistán?

¿Cómo puedes hablar de los derechos humanos y la dignidad de los pueblos cuando los violas permanentemente y bloqueas a quienes no comparten tu ideología y deben soportar tus abusos?

¿Cómo puedes enviar fuerzas militares a Haití después del devastador terremoto y no ayuda humanitaria a ese sufrido pueblo?

¿Cómo puedes hablar de libertad cuando masacras a los pueblos del Medio Oriente y propagas guerras y torturas, en conflictos interminables que desangran a los palestinos e israelíes?

Barack: mira para arriba de tu laberinto, puedes encontrar la estrella que te guíe, aunque sepas que nunca podrás alcanzarla, como bien lo dice Eduardo Galeano.

Busca ser coherente entre lo que dices y haces, es la única forma de no perder el rumbo. Es un desafío de la vida.

El Nobel de la Paz es un instrumento al servicio de los pueblos, nunca para la vanidad personal.

Te deseo mucha fuerza y esperanza, y esperamos que tengas el coraje de corregir el camino y encontrar la sabiduría de la paz.

Buenos Aires, 5 de mayo de 2011

Un día como hoy, hace 34 años, volví a la vida; tuve un vuelo de la muerte durante la dictadura militar argentina apoyada por los EE.UU., y gracias a Dios sobreviví y tuve que salir por arriba del laberinto de la desesperación, y descubrir en las estrellas el camino para poder decir, como el profeta: “La hora más oscura es cuando comienza el amanecer”.



BRIC(S)+10

Jorge Gómez Barata

Si bien la idea de construir el socialismo en un solo país fue una quimera, la de hacerlo mediante el desplazamiento del capitalismo desde el Tercer Mundo es inédita. Hechos como la restauración del antiguo régimen en los espacios ex soviéticos y en Europa Oriental, apuntan en dirección contraria. Lo paradójico es que, en tales situaciones, para los movimientos progresistas en América Latina y otras regiones se abren excelentes oportunidades. Tal vez se trata de efectos asociados a la elevación de la cultura política y a innovaciones tácticas.

Uno de los lastres de la izquierda marxista era la lentitud con que incorporaba nuevos datos de la realidad a su concepción del mundo, actualizaba su discurso y adecuaba sus tácticas. El habito de convertir en principios o asumir como “regularidades científicas” consignas que obedecían a coyunturas o a enfoques circunstanciales, tuvo implicaciones negativas. Tan grande era la fuerza de aquella rutina que incluso al liberarnos de algunos dogmas, como mismo le ocurrió a Lutero, sacralizamos las herejías.

Tal vez algo así esté ocurriendo en algunos procesos latinoamericanos donde, a pesar de que sus prioridades se asocian a la lucha contra la pobreza, la exclusión social y por el progreso general, algunas fuerzas conceden excesiva prioridad a la retorica, acerca de la confrontación sistémica con el capitalismo, adoptando visiones de corto plazo sobre un fenómeno que por aludir la arquitectura mundial, rebasa los horizontes de los movimientos políticos locales.

Recuerdo cuando a fines de la década de los sesenta, de la mano de pensadores avanzados como André Gunder Frank realizamos un descubrimiento sensacional y que consistió en saber que: “El crecimiento económico en los países del Tercer Mundo no conducía al desarrollo, sino todo lo contrario…” La tesis del desarrollo del subdesarrollo nos fascinó.

Entonces la Unión Soviética era una superpotencia capaz de retar a Estados Unidos, Europa y Japón juntos y al crear un status de “destrucción mutua asegurada” por 50 años frenó los aprestos guerreristas imperiales. La fuerza y no la razón evitó la guerra, pero el resultado fue el mismo: una época de relativa paz y prosperidad económica que, a la bonanza norteamericana que entró en la “sociedad de consumo” se unió la espectacular reconstrucción de Europa y Japón, el repunte económico de la Unión Soviética y los avances de los países de Europa Oriental.

En cambio India, Egipto, Pakistán, Indonesia y todo el Tercer Mundo estaban formados por países pobres, algunos de los cuales padecían hambrunas, todavía existían colonias en Africa y los estados recién surgidos eran víctimas de un desaforado neocolonialismo. La postración económica, derivada del intercambio desigual paralizaba a las economías latinoamericanas en México, Brasil y Argentina, mientras la oligarquía robaba a sacos los lucros del petróleo en Venezuela y en Centroamérica el estancamiento era notorio. Con otro modelo y otras bases, Cuba era una excepción en términos de desarrollo social. La conclusión era obvia: había que apartarse del capitalismo.

Sin embargo, ciertas cosas cambiaron cuando países y territorios como: India, Corea del Sur, Taiwan, Hong Kong, Turquía, Brasil, Argentina, México, Indonesia, Sudáfrica, Pakistán y otros, mediante el crecimiento económico comenzaron a despegar, proceso al que mediante audaces reformas económicas, se sumaron China y Vietnam y que en conjunto comienzan a modificar la estructura de la economía mundial y dan lugar a nuevas perspectivas geopolíticas.

Sostener puntos de vista acerca del crecimiento económico en los límites del capitalismo, que son desmentidos por el desempeño de alrededor de 20 países, dificulta la comprensión de los ajustes geopolíticos en marcha, impiden comprender los nuevos entornos globales y apreciar las correlaciones de fuerzas políticas en la arena internacional.

En mi opinión las experiencias de esos y otros países ofrecen a la izquierda latinoamericana aunque diversa y plural indetenible y a los regímenes no oligárquicos y moderados del continente, amplios espacios de maniobras para convertir el crecimiento económico en mecanismos de justicia e inclusión social y avanzar, sorteando obstáculos y confrontaciones prematuras y dando largas a contradicciones que la vida y no la retorica resolverán a favor de los pueblos.

En la medida en que al BRIC(S) (Brasil Rusia, India, China y Sudáfrica) se sumen otros países que avanzan y empujan desde el Tercer Mundo con enfoques políticos avanzados, reformistas o como mínimo en ruta de colisión con las pretensiones hegemónicas imperiales, se crearan más espacios y mejores opciones para la izquierda; cosa de la cual hasta el imperio se percata y trata de conducirlo con acciones como la creación del G-20 y los intentos por manipular la primavera en Medio Oriente, que son esfuerzos por sintonizarse con la realidad.

Reconocer que hay una época nueva, implica diseñar nuevas tácticas. Los países que más han avanzado y que cuentan con consensos sociales más sólidos, incluida Cuba, están en mejores condiciones. En política se hace lo que se puede y cuando se puede mucho es mejor. Allá nos vemos.

La Habana, 07 de junio de 2011