viernes, 20 de mayo de 2011

EL VIP Y LA CAMARERA

Jorge Gómez Barata

El nacionalismo es la más emotiva de las categorías políticas y en ninguna parte está mejor instalado que en Francia. Cada francés los resume a todos. La nación vive intensamente la gloria de sus hijos y padece sus humillaciones como ocurre ahora con el linchamiento mediático de Dominique Strauss-Kant.

No es que el millonario sea Francia, es que es de allí y con eso basta y la circunstancia que todo ocurra en Nueva York, la más cosmopolita, tolerante y liberal de las urbes del planeta, cuya entrada es guardada por la Estatua de la Libertad, regalada por Francia en el centenario de la independencia de Estados Unidos e instalada en su pedestal por Gustav Eiffel, suma dramatismo.

Cualquier cosa que haya ocurrido en la suite 2806 del hotel Sofitel en la tarde del sábado 14 de mayo tiene dos lecturas: se trata de un montaje, de una oportunidad para deteriorar la imagen del Director General del Fondo Monetario Internacional o de una relevante actuación de la policía de Nueva York en defensa de la honra de una humilde camarera africana atacada sexualmente por uno de los individuos más poderosos e influyentes del planeta. ¡Demasiado bueno…!

La humillación incluyó el arresto a bordo del avión, la presentación en una rueda de identificación acompañado por una leva de delincuentes neoyorquinos, la negación inicial de fianza y el encierro en la cárcel de Rikers Island se acentuó cuando el jueves, el juez Michael Obus accedió a fijarle fianza confiándolo a su residencia en Manhattan, incautando su pasaporte francés e imponiéndole el uso de un grillete electrónico del que no puede prescindir ni para tomar baño.

Entre la denuncia por la camarera y el apresamiento de DSK en un avión a punto de despegar en el aeropuerto John F. Kennedy transcurrieron apenas 4 horas, período en el cual deben haberse cumplido complicados y embarazosos tramites y consultas, policiacas, jurídicas y políticas inevitables antes de consumar el arresto de semejante personaje y, a partir del testimonio de una empleada, seguir el procedimiento escandalosamente publicitario aplicado a Strauss-Kant.


Nadie se extrañaría de que las principales autoridades norteamericanas, principalmente el alcalde de Nueva York y jefe de la policía, el director del FBI, el Secretario de Justicia e incluso el presidente Barack Obama estuvieran advertidos del escándalo en progreso ni sería raro que el mandatario de Francia Nicolás Sarkozy fuera avisado.

Por otra parte, la publicidad en torno al arresto contrasta con la extremada discreción con que se han efectuado los procedimientos ligados a la presentación de los protagonistas ante el Gran Jurado que decidió que en la acusación hay meritos suficientes para encausar al hasta ayer presidente del Fondo Monetario Internacional, dejando que la justicia siga su curso.

Francamente no siento especial simpatía por Dominique Strauss-Kant, los siete cargos que pesan sobre él, entre ellos: intento de violación, agresión sexual, manoseos, retención forzosa, son de suma gravedad y, como diría Nicolás Guillen: “No me dan pena los burgueses vencidos”; aunque lo siento por Francia y porque la humillación gratuita y el menoscabo de la dignidad no me parecen parte de la lucha de clases.

Creo que al final el sistema impondrá sus reglas y la prestancia y los millones del VIP prevalecerán sobre la honra de la camarera; Strauss-Kant no terminará sus días en la cárcel, aunque tampoco será presidente de Francia, no podrá participar en los trabajos técnicos y las refinadas maniobras políticas para lidiar con la deuda norteamericana y procurar la sanidad de las finanzas mundiales en épocas de crisis sistémica.

Ciertamente hubiera preferido escribir sobre la víctima y solidarizarme con alguien que llegó a la Gran Manzana desde Guinea, un país que conozco y figura entre mis afectos, pero no sabemos nada de ella. Quiero ver su figura, en cuerpo y alma enteros, no sea que se trate de una de aquellas sílfides de ébano que hacen hablar a las piedras y ante cuya presencia Strauss-Kant no pudo contenerse.

Para los suspicaces les recuerdo que Guinea fue parte de la Francia de ultramar, que la lengua materna de la joven madre soltera (como el de Strauss-Kant) es el francés, país donde residió su familia y que es larga la mano de la inteligencia francesa; no se puede obviar el hecho de que la defenestración de su rival nivela el camino electoral a Sarkozy que pretende eternizarse en el Palacio del Elíseo.

En cualquier caso la partida entre el VIP y la camarera está uno a cero, a favor de la mucama que, al denunciar el hecho y sostener la acusación ante el impresionante Gran Jurado, reivindicó su honra y no tiene otra cosa que perder. Por ahora demos DSK al tiempo y la verdad se conocerá alguna vez. Allá nos vemos.

La Habana, 20 de mayo de 2011

Azúcar cubana da señales de vida

Por Patricia Grogg

Surtidores de agua del sistema de enfriamiento del Central Azucarero López Peña en el poblado de Baguanos, Holguín, Cuba. / Crédito:Jorge Luis Baños/IPS

Surtidores de agua del sistema de enfriamiento del Central Azucarero López Peña en el poblado de Baguanos, Holguín, Cuba.

Crédito: Jorge Luis Baños/IPS


LA HABANA, may (Tierramérica) - Cuba quiere recuperar su industria azucarera como parte de los recién trazados cambios económicos y para aprovechar los buenos precios internacionales del otrora principal producto de exportación de esta isla caribeña.

Tras una desastrosa cosecha en 2010, Cuba cumplió su meta para la actual zafra con varias semanas de antelación, aunque los medios de comunicación oficiales se abstuvieron de brindar cifras. Especialistas estiman en 1,2 millones de toneladas el plan para esta cosecha.

En esta temporada operaron 39 ingenios, una docena de ellos mantuvieron sus chimeneas encendidas en abril y algunos inclusive a inicios de mayo. "Trabajarán hasta que la eficiencia lo permita", dijo a Tierramérica el portavoz del Ministerio del Azúcar, Liobel Pérez. "En sentido general, esta zafra ha sido muy positiva", agregó.

En comparación con el pasado año, el rendimiento industrial y agrícola es mejor, los costos fueron menores a lo planificado y los insumos y recursos llegaron de manera oportuna. "Las potencialidades son grandes. La política ahora es aprovechar al máximo la capacidad instalada", afirmó el funcionario encargado de las comunicaciones.

El sector parece haber tocado fondo. La zafra 2010 fue la peor de los últimos 100 años. En su momento, medios de comunicación estatales culparon del desastre a una mala política de planificación, al voluntarismo y la falta de control, así como al error de comprometer el desarrollo de la industria al moler caña reservada para la siguiente temporada.

En la estrategia para sacar del bache a esta industria que fue la locomotora de la economía, se prevé ampliar las áreas sembradas de caña de las 750.000 hectáreas actuales hasta más de un millón, dijo a Tierramérica un investigador en el tema azucarero que pidió no ser identificado.

"También deben dedicarse inversiones a la reparación de los equipos, cuyo mal estado técnico suele causar frecuentes interrupciones durante la zafra. No hacerlo sería un error garrafal", señaló. En todo caso, este factor se añadió al documento que traza la política económica y social aprobada en el VI Congreso del gobernante Partido Comunista de Cuba, celebrado en abril.

Según el texto, la agroindustria azucarera tendrá como objetivo primario incrementar la producción de caña, y en su desarrollo deberá perfeccionar la relación entre el ingenio, o "central azucarero", y sus productores. En las discusiones, los delegados al congreso insistieron en que se necesita que las áreas cultivadas estén más cerca de las fábricas.

La estrategia incluye diversificar las producciones, mediante la explotación acertada de los ingenios y plantas de derivados, teniendo en cuenta las condiciones del mercado internacional, que también deben estar presentes al fijar precios de compra de caña y azúcar a los productores.

Se prevé aumentar de forma gradual la producción de azúcar y derivados de caña hasta lograr ingresos en divisas que permitan financiar los gastos totales de operación, más el valor de las inversiones que se ejecuten, alcanzando finalmente un aporte neto para el país.

Los planes abarcan asimismo la creación o recuperación de plantas de derivados, priorizando las que destilan alcohol, obtienen alimento animal y bioproductos, en los cuales la industria azucarera ha probado su capacidad.

Otra línea para el desarrollo del sector apunta a elevar la generación de electricidad a partir del aprovechamiento del bagazo y residuos agrícolas cañeros y forestales, creando condiciones para que la industria genere en etapa inactiva, tanto en refinación como en destilación.

Pero cualquier estrategia debe revertir el proceso de descapitalización y desindustrialización cañera de los últimos años, advierten especialistas, pues el sector encierra un importante potencial multiplicador para la economía y se lo debe restituir al lugar que le corresponde con una nueva visión.

Para el economista Armando Nova se necesita construir una agroindustria bioenergética, es decir creadora de fuentes de energía renovable, productora de alimentos y materias primas, generadora de un fondo exportable y con capacidad de sustitución de importaciones.

Informes no confirmados por las autoridades indican que el gobierno planifica convertir el Ministerio del Azúcar en una unión de empresas estatales bajo la cual se reorganizaría la agroindustria, desde la plantación de caña hasta la fabricación de azúcar, y se podría ampliar la inversión extranjera, hasta ahora presente solo en los derivados.

Con la caída de los precios azucareros en el mercado mundial –que llegaron a seis centavos de dólar por libra (0,5 kilogramos) e incluso menos-- y la descapitalización de fábricas y maquinaria, Cuba reestructuró en 2002 y 2004 su industria, reduciendo las plantaciones y cerrando más de la mitad de los 156 ingenios que existían por entonces.

Pero los precios internacionales repuntaron en 2010 hasta más de 30 centavos de dólar la libra y ahora se mantienen en algo más de 25 centavos por unidad.

Según cifras oficiales, en los "buenos tiempos" del intercambio comercial con la hoy desaparecida Unión Soviética y sus aliados, las exportaciones azucareras llegaron a sumar unos 4.000 millones de dólares por año.

* Este artículo fue publicado originalmente el 7 de mayo por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.

(FIN/2011)