martes, 17 de mayo de 2011

CUBA: NUEVOS ESTILOS DE GOBERNAR E INFORMAR

Jorge Gómez Barata

Como botón de muestra de la voluntad de gobernar a puertas abiertas, expresada por el presidente Raúl Castro, recientemente se informó sobre la reunión del Consejo de Ministros. En el conclave se introdujeron precisiones a las regulaciones acerca del trabajo por cuenta propia. Otro hecho positivo es que los imperativos de la realidad comienzan a prevalecer sobre normas burocráticas y prejuicios y que las rectificaciones, como señaló Raúl: “…No serán dejadas al tiempo…”

Si bien la legislación sobre el trabajo por cuenta propia es avanzada en cuanto a la protección social de las personas que ejercen tal actividad, el listado de las funciones que en Cuba pueden ser realizadas y otras limitantes, hacen que no respondan a la estrategia contenida en las propuestas del Presidente ni a la proyección acordada en el Congreso del Partido.

La lista de ocupaciones que el Ministerio del Trabajo autoriza a ejercer excluye la participación de profesionales calificados, descarta el aporte del capital humano mejor preparado y cierra las puertas a su participación en la innovación económica y tecnológica. Ninguna de las actividades permitidas requiere formación universitaria, la mitad son oficios manuales, muchas no precisan preparación alguna y las hay tan exóticas como: reparador de fosforeras, aguador, forrador de botones, cartomántico o payaso.

Como resultado de tales limitaciones; lo que pudo haber sido parte de un ambicioso y brillante relanzamiento de un modelo mixto que hiciera florecer la economía cubana, promovido por Raúl y el Congreso, ha sido reducido a un empobrecedor recurso de subsistencia, bueno como opción de sobrevivencia para personas de baja calificación, aunque nulo como creador de nuevos valores, incapaz de aportar riquezas y con cero participación en la generación del producto bruto interno.

A los organismos estatales cubanos encargados de regular esa esfera, les ha faltado visión para integrar a ella a miles de ingenieros, arquitectos, agrónomos, biólogos, programadores, veterinarios, físicos, químicos y matemáticos, contadores y economistas, pedagogos, periodistas y profesionales; así como técnicos, operarios y obreros calificados subutilizados o jubilados que están de brazos cruzados o se ganan la vida de modo precario.

Francamente no se comprende por qué no se permite que los profesionales disponibles, jubilados o que prefieran actuar por su cuenta, sobre la base de exigencias legales, se agrupen y reciban del Estado, las empresas o de particulares, encargos para realizar tareas de mediana o alta complejidad; incluso para tomar parte en licitaciones y asumir pedidos para firmas extranjeras dentro o fuera del país y por qué no se facilitan las cosas para que personas calificadas excedente o jubilados, por su cuenta, puedan trabajar en el extranjero.

No hay que temer a la actividad por cuenta propia o por cuenta ajena realizada fuera de los circuitos estatales; a lo que hay que temer es a la pobreza y a la precariedad. El presidente Raúl Castro fue claro: “…Lo que corresponde hacer al Partido es facilitar su gestión (se refiere a los trabajadores por cuenta propia) y no generar estigmas ni prejuicios hacia ellos, ni mucho menos demonizarlos…”.

Un experto que prefirió no ser mencionado afirmó: “Si en la Inglaterra del siglo XVIII hubiera existido una Resolución como la que regula el trabajo por cuenta propia en Cuba, la Revolución Industrial nunca hubiera tenido lugar”.

La Habana, 17 de mayo de 2011