martes, 12 de abril de 2011

Califican en El Salvador de bochornosa absolución de Posada Carriles

San Salvador, 12 abr (PL) La absolución del terrorista Luis Posada Carriles por un tribunal de Estados Unidos fue calificada hoy de ignominiosa y vergonzosa por el embajador de Cuba en El Salvador, Pedro Pablo Prada.

En una entrevista con la emisora Radio Maya Visión, el diplomático subrayó que el fallo a favor del criminal demuestra la sordidez y corrupción del sistema judicial estadounidense.

Ha sido incapaz de enfrentar la cruda realidad del terrorismo contra Cuba, subrayó Prada, quien expresó que la exoneración de Posada Carriles es una derrota para la justicia mundial.

Apuntó que mientras se libera al autor confeso de abominables crímenes, se mantiene injustamente en prisión a cinco luchadores antiterroristas cubanos desde hace más de 12 años.

Prada recordó que Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Fernando González, Ramón Labañino y René González fueron condenados en tribunales de Estados Unidos por intentar prevenir acciones de asesinos como Posada Carriles.

Sobre el proceso contra Posada Carriles advirtió que es inquietante que se permitiera las presiones y el reparto de dinero por parte de congresistas de extrema derecha como los hermanos Díaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen.

Añadió que durante el proceso fueron presentadas cientos de pruebas, testimonios e incluso confesiones de Posada Carriles sobre su participación en la voladura en un avión cubano en 1976, torturas y asesinatos de latinoamericanos y las bombas colocadas en hoteles cubanos en los años 90.

Señaló que uno de los abogados de Posada Carriles, en sus alegatos como defensor, explicó que esos delitos los cometió como empleado del gobierno de Estados Unidos.

El embajador cubano manifestó que la lucha por lograr que la justicia sea aplicada a Posada Carriles no se detendrá en Cuba ni en otros países víctimas de sus actos terroristas.

Esta batalla continúa y no debe cesar hasta que el asesino sea castigado y los cinco cubanos sean puestos en libertad y devueltos a su patria, al seno de sus familias y a su pueblo, expresó.

Prada agradeció también la permanente solidaridad de los salvadoreños con su país y los cinco antiterroristas y la permanente exigencia de que se aplique la justicia a Posada Carriles.
lac/rl

LA TORTUGA EN EL POSTE

Por Manuel E. Yepe
Cuentan en Estados Unidos que un hombre que conducía su automóvil por una carretera rural vio una tortuga que se balanceaba sobre el extremo superior de un poste situado frente a la vivienda de un rancho como si se tratara de un buzón de correos de los que habitualmente se usan en las zonas rurales para recibir la correspondencia.
La curiosidad lo llamó a tocar a la puerta de la casa para tratar de informarse acerca del significado de aquello.
Para su sorpresa, el anciano ranchero que lo recibió le reveló que se trataba de un monumento al presidente Barack Obama.
Lo explicó así: “El presidente Obama está en una situación similar a la de esa tortuga. Nadie sabe como pudo trepar a un puesto tan alto, todo el mundo sabe que ese encumbrado lugar no le corresponde porque sobrepasa sus capacidades y, por ello, hay que preguntarse quienes habrán sido los burros tontos que lo pusieron allá arriba”.
Pero este chiste con trasfondo racista, que seguramente ha sido hecho circular por el movimiento Tea Party y la extrema derecha republicana, no está encontrando repuesta adecuada de parte de los “burros tontos”, los estadounidenses de más bajos ingresos y los luchadores contra las guerras, que cada vez tienen más razones para no seguir apoyando al joven presidente por quien se sienten traicionados.
El diario Jamaica Observer, de Kingston, publicó el 9 de abril un artículo titulado “La Tragedia de la Diplomacia Americana” ( The Tragedy of American Diplomacy) basado en un libro homónimo de William Appleman Williams (1921-1990), prominente historiador estadounidense que definió la diplomacia de su país como resultado “del esfuerzo de los líderes de la nación por evadir los problemas domésticos de raza y clase con un movimiento escapista que utiliza la política exterior para preservar frontera segura para el comercio y la expansión de las inversiones de Estados Unidos”.
El Observer de Jamaica recomienda a Barack Obama que devuelva el Premio Nobel por la Paz que recientemente le fuera conferido, aparentemente en la creencia de que él podría ser el líder predestinado a crear un mundo nuevo y distinto.
El diario jamaicano reconoce que desde la última década del siglo XIX la diplomacia estadounidense ha tenido una naturaleza trágica dada su insistencia en trasplantar “la imagen de América” a otras partes del mundo con un estilo ejecutivo elitista ejercido por la oficina de la Presidencia con un elevado costo en vidas humanas y de sufrimientos por la violenta imposición del “destino manifiesto”.
Citando a W. A. Williams, el diario jamaicano dice que “la malicia, la indiferencia, la depredación y la despiadada explotación han sido elementos fundamentales de la tragedia de la diplomacia estadounidense. Y es muy importante ver a la revolución cubana en 1959 y el posterior despiadado embargo estadounidense contra Cuba dentro de este contexto”.
La ausencia de la rivalidad este-oeste, unida a la decadencia del papel relativo de Estados Unidos en el ámbito global, situó a Obama ante el compromiso dar nuevo impulso a la pretensión de restaurar la supremacía de Estados Unidos, opina el Observer de Jamaica.
Pero está claro ya para casi todos en el mundo que la presidencia de Barack Obama no significará un cambio en la política exterior de Estados Unidos.
Obama, como lo viene demostrando desde su ascenso al poder, seguirá el camino intervencionista del presidente McKinley para controlar las Filipinas; o el del presidente Theodore Roosevelt para la anexión y el control de la zona del Canal de Panamá. Será fiel a los propósitos del Destino manifiesto como cuando Estados Unidos llevó a cabo la intervención y la división de la península de Corea. Aplicará siempre tácticas similares a la del intervencionismo y el terror contra Vietnam y la división de ese país en Norte y Sur.
Ya nadie espera de Barack Obama opciones diferentes a las aplicadas por sus predecesores al decretar las agresiones contra Irak, Afganistán, la que ahora se cierne sobre Libia y, seguramente, las demás que vendrán sobre varios otros “oscuros rincones del mundo” que le fueron indicados por su predecesor George W. Bush.
Todas estas intervenciones se han realizado bajo la fachada de trasplantar la democracia a otros países aunque su verdadero objetivo es posicionarlos en la órbita del capitalismo occidental.
El uso de aviones de combate en asociación con la OTAN para destruir la base de poder de Gaddafi, y la amenaza de armar a los rebeldes recuerdan la lógica de la guerra de 1898 bajo el disfraz de liberar a Cuba de la tiranía española, apoyar su independencia e iniciar su desarrollo hacia la democracia política y el bienestar económico y que en verdad condujo a la conquista estadounidense de Cuba en flagrante reflejo de disparidad entre la realidad y la retórica, dice el Jamaica Observer.
La triste y bochornosa historia de depredaciones imperiales de la superpotencia parece ser garantía de la permanencia en el poste de la tortuga por tanto tiempo como pueda soportarlo la vergüenza y el honor del propio pueblo de Estados Unidos ante la resistencia firme y los contraataques de los pueblos agredidos.
La Habana, Abril de 2011

Crónicas de una víctima anunciada

Adriana Vega
Los antigubernamentales libios rechazaron la propuesta de cese del fuego de la Unión Africana, aceptada la víspera por Muammar el Gadafi, mientras que persistieron los ataques aéreos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) contra zonas civiles. La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, reiteró hoy la postura de Washington de que, para arribar a una solución de la guerra en Libia, una de las condiciones es que Muamar el Gadafi “deje el poder” y salga del país.
El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen acaba de opinar ante el semanario alemán Der Spiegel que no habrá “solución militar” y que es preciso “encontrar una tramitación política” sobre el caso Libia. Lo trataría la Unión Africana si los rebeldes mercenarios no rechazan la paz enunciada.
Así sea, reza un ruego que suele pedir por dicha paz, condición que todo el mundo ansía aunque mirando la historia vemos que la crueldad del hombre ha sido consecuente en idolatrar la guerra con cualquier excusa.
Desde que comenzaron los últimos hechos de Libia, se establecen analogías entre los ataques sobre Kosovo y los presentes, intervenciones fortalecidas por nobles intenciones según la versión novelada que llega desde el Imperio, mientras el desatinado orbe aguza los sentidos por sus parecidos equivalentes.
Las razones de EE.UU pueden examinarse de distintas maneras. Una es la literatura profesional de las relaciones internacionales porque con demasiada frecuencia su relato de la política es justamente lo que la política no es, ya que describen situaciones humanísticas y los hechos son asaz diferentes. La democracia resulta opresión, el derecho humano invasión y crueldad sobre enemigos “interesantes” perseguidos por fines económicos. Se los ataca para salvarlos, se los sacrifica para que no hagan un daño que los agresores inventan.
Recientemente, cuando el Consejo de Seguridad de la ONU votó la resolución 1973 que dio lugar a la intervención occidental en Libia, tres países miembros de la Unión Africana creada por Gadafi a la vez integrantes de los quince que componen el Consejo de Seguridad, Sudáfrica, Gabón y Nigeria, votaron a favor de la resolución, es decir, la creación de la zona de exclusión aérea.
Surgieron estos enemigos desde el mismo corazón africano, seguramente convencidos de las buenas intenciones del solidario atacante, deslumbrados por su intervención humanitaria y responsabilidad de proteger a víctimas de los propios crímenes o de sus clientes.
Cuando USA convocó a una zona de exclusión aérea durante la asesina y destructora invasión israelí sobre el Líbano, respaldada por Estados Unidos en 2006, sin pretexto creíble, Obama explicó en su campaña presidencial que patrocinó la resolución del Senado apoyando la invasión y pidiendo el castigo de Irán y Siria por impedirla.
Toda la literatura de la intervención humanitaria y el derecho a proteger, escrito o hablado, desaparece tras la acción bélica tremenda y adecuada a sus intereses, en tanto los líderes y comentaristas políticos exponen que los recursos a la fuerza se justifican y llegan a convencerse de la verdad sobre lo que están diciendo. La desinteresada iniciativa de los invasores está empeñada en crear un paraíso terrenal y proteger a la doliente población de los “bandidos” que somos las víctimas.( En Argentina desde 1976 a 1983 bajo feroz Dictadura Militar)
Pienso en Nuestra América Martiana, tan vapuleada entonces y hoy articulada en la defensa de su verdadera Independencia.
No creo que Obama haya creído lo que dijo en su discurso presidencial el 28 de marzo sobre las razones humanitarias para su intervención en Libia, y lo mismo puede escribirse de los charlatanes mediáticos. De las razones reales poco se habla, y hay que escudriñar archivos documentales e históricos para descubrirlas, aunque es fácil pensar en el petróleo.
Las razones terroristas del Imperio demuestran no haber cambiado desde aquellas planificaciones iniciadas durante la Segunda Guerra Mundial, cuando se daba por sentado que EE.UU. saltaría de la guerra con un dominio abrumador para establecer una zona de poder incuestionable además de la supremacía militar y económica,que garantizara la limitación de cualquier soberanía por otros Estados que intentaran interferir sus designios globales y mercantiles.
La Gran Zona incluía el hemisferio Occidental, el lejano Oriente, el Imperio británico con las reservas de energía del Este próximo y la parte de Eurasia industrial y comercial del continente europeo, cinturón establecido por el presidente Roosevelt, un adicto a la hegemonía de Estados Unidos en el mundo de la posguerra.
Pero vayamos al otro extremo de la soga que hoy tenemos algo más leve alrededor del cuello y meditemos sobre la opinión de quien en todo momento lucha por desatarla conservando soberanía e independencia absoluta:
Fidel Castro, Comandante de Playa Girón, única batalla ganada al Imperialismo en América Latina y el Caribe. condena la intervención militar de la coalición internacional ahora en Libia, considerando que una guerra es lo más inoportuno que podía ocurrir en estos momentos cuando el mundo sufre las consecuencias del cambio climático, escasez y precio de los alimentos, gastos militares y derroche de recursos naturales y humanos en crecimiento constante.
Acusa a Estados Unidos de "reclamar un papel irrenunciable de máximo jefe" en la reunión de la OTAN, cuando debatieron su participación en el operativo militar contra Muamar Gadafi. Llama a ese encuentro "opíparo banquete" donde un oficial superior proclamó el inicio de la 'Odisea del Amanecer”, refiriéndose a la misión integrada por fuerzas de Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Canadá e Italia.
Sostiene que el petróleo es la principal riqueza en manos de las grandes transnacionales yankis y a través de él dispusieron del instrumento de su poder político en el mundo usándolo como principal arma cuando resolvieron destruir a la Revolución Cubana mientras el pueblo en armas promulgaba las primeras leyes en una Patria Libre inmediatamente privada de petróleo.
Sobre esa fuente de energía se desarrolló la civilización actual y Venezuela resultó la nación del hemisferio que mayor precio pagó porque USA se adueñó de los fabulosos yacimientos con que la naturaleza dotó al país hermano.
Al finalizar la última Guerra Mundial USA lo extrajo de los yacimientos de Irán, Arabia Saudita, Irak y los países árabes instalados junto a ellos y con mayores cantidades de petróleo. El consumo mundial se elevó y se le sumaron el gas, la energía hidráulica y la nuclear.
El derroche del petróleo y el gas está asociados a una de las mayores tragedias, no resuelta en absoluto, que sufre la humanidad: el cambio climático.
Cuando la Revolución surgió, Argelia, Libia y Egipto todavía no eran productores de petróleo, y las cuantiosas reservas de Arabia Saudita, Irak, Irán y los Emiratos Árabes Unidos estaban por descubrirse.
En diciembre de 1951, Libia fue el primer país africano en alcanzar su independencia ulteriormente a la Segunda Guerra Mundial con un territorio escenario de significativos combates entre tropas alemanas y del Reino Unido, que hicieron famosos a los generales Rommel y Montgomery.
Tenía un millón de habitantes al alcanzar su independencia y cuenta hoy con más de seis. Poseen milenarias tradiciones guerreras. Se dice que los antiguos libios formaron parte del ejército de Aníbal cuando estuvo a punto de liquidar a la Antigua Roma con la fuerza que cruzó los Alpes.
Se podrá estar o no de acuerdo con Gaddafi-sostiene- y habrá que esperar para dividir verdad de mentira de los hechos, aunque para Fidel es evidente que al Gobierno de Estados Unidos no le preocupa la paz en Libia, y no vacilará en dar la orden de invadir ese rico país. No imagina al dirigente libio abandonándolo ni eludiendo las responsabilidades que se le imputan, sean falsas o no. Está seguro de que defenderá sus logros a favor del pueblo, como él lo haría.
Aún no contando con la sabiduría que esgrimen los análisis del Líder Cubano, podremos observar que históricamente siempre hay desde la potencia motivos para justificar la intervención por la fuerza, o cualquier otro uso de la prepotencia. Muy reciente tenemos a Irak.
Al aceptar la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia establecida conforme a la iniciativa de EE.UU en 1946, Washington se excluyó de los cargos de violación de los tratados internacionales, y posteriormente ratificó el Convenio para la Prevención y la Represión del Genocidio. La práctica de EE.UU. es introducir reservas cruciales a los tratados internacionales que ratifica, eximiéndose en la práctica de los mismos.
Obama dice que: “Durante generaciones, los Estados Unidos de América han desempeñado un papel singular como pilar de la seguridad mundial y como defensor de la libertad humana”.
Esto es algo de lo cual –dice Fidel- los cubanos, los latinoamericanos, los vietnamitas y otros muchos, podemos dar constancia de una veracidad que es absolutamente nula.
Obama invierte una buena parte del tiempo en hablar de Gaddafi, sus horrores y las razones por las cuales USA y aliados más cercanos como el Reino Unido, Francia, Canadá, Dinamarca, Noruega, Italia, España, Grecia y Turquía, han elegido cumplir con su responsabilidad de defender al pueblo libio, el resultado es el significado macabro de atacarlo, bombardearlo, torturarlo, destruirlo, dominarlo y ponerlo en manos de este imperio criminal siempre absuelto, símil del tenebroso Posada Carriles en libertad mientras Cinco Héroes Cubanos yacen en mazmorras sucias con condenas inexplicables.
Conocemos el tema esgrimido con respecto a Libia. Es una historia triste, cruel y repetida que anuncia próximas y cuantiosas víctimas.
¡Pero que con Cuba no se atrevan, porque toda Nuestra América se levantará con ella para defender su Libertad y Dignidad!
Bs. As, 12 de abril de 2011 (en homenaje a Playa Girón)
Fuente: Reflexiones de Fidel Castro Ruz

PLAYA GIRON, DONDE CAMBIÓ LA HISTORIA

Guillermo Alvarado *

Nos recuerda el escritor uruguayo Eduardo Galeano en su libro Las Memorias del Fuego, que el entonces presidente de Estados Unidos, Dwight Eisenhower, aprobó en marzo de 1960 la invasión contra Cuba en el mismo escritorio donde firmó la orden para derrocar en Guatemala al gobierno progresista de Jacobo Árbenz Guzmán.

El mismo equipo de la Agencia Central de Inteligencia, CIA, se encargaría de llevar a cabo la acción, los mismos pilotos cubanos que bombardearon poblados guatemaltecos atacarían a traición su propio suelo. Para la Casa Blanca la historia NO se había movido un milímetro entre 1954 y 1961 cuando la Operación Pluto se ahogó en las arenas de Playa Girón.

En Centroamérica Estados Unidos tenía dos puntales, Miguel Idígoras Fuentes, fruto amargo del asesinato de la primavera guatemalteca, y Anastasio Somoza, en Nicaragua, quien venía de traicionar en nombre de Washington a Augusto César Sandino, el General de Hombres Libres que hizo morder el polvo a las tropas norteamericanas sin conseguir, a la postre, ver cumplido el sueño de liberar definitivamente a su patria.

Ambos países estaban bajo la pesada bota militar impuesta desde el norte y los dos fueron piezas claves en la intentona contra la Isla.

En Guatemala se establecieron campamentos en los departamentos de Petén, en el norte, y Retalhuleu, en el sur, para entrenar a los mercenarios. Justamente allí daba sus primeros pasos un asesino que acaba de ser absuelto por la justicia de Estados Unidos tras dejar un enorme reguero de sangre en la región, nos referimos a Luis Posada Carriles.

Desde Nicaragua partieron los barcos con los esbirros de la policía y el ejército batistiano, un nutrido grupo de oligarcas azucareros, sus herederos o empleados de confianza y junto a ellos sus instructores de la CIA y el Pentágono, para enfrentar su destino.

En el despacho oval ya no estaba Eisenhower, así que le tocó aprender a su sucesor, John Fitzgerald Kennedy, que la historia sí se había movido en pocos años y que América Latina y El Caribe jamás volverían a ser lo mismo que antes de abril de 1961.

Cuba, en menos de 72 horas, hizo el mayor aporte a la libertad de nuestro continente que se haya hecho jamás, desde la victoriosa revolución de los esclavos de Haití en septiembre de 1789.

A despecho de lo que esperaban en la Casa Blanca y las mansiones en Florida, el pueblo NO salió a recibir a los invasores con flores en las manos. Les entró a tiro limpio, con su maltrecha fuerza aérea hunde el buque Río Escondido y hace encallar el Houston, las milicias limpiaron las playas en cuestión de horas, cinco bombarderos B-26 fueron derribados y el resto de la fuerza invasora tuvo que retirarse.

En las arenas de Playa Girón, mil 200 mercenarios se rindieron y es poco probable que alguno de ellos llegase a comprender jamás la enorme trascendencia histórica de lo que estaba ocurriendo.

Por primera vez el imperialismo era derrotado por completo y no se olvidará la imagen de un presidente de la nación más poderosa del planeta bajar la cabeza, tragar saliva amarga y reconocer en público el fracaso.

Una oleada de esperanza inflamó aquellos pechos donde, a pesar de derrotas como las de Guatemala y Nicaragua, germinaban aún las semillas de la libertad, abonadas ahora por la convicción de que el enemigo principal, a fin de cuentas, NO es invencible para nada.

*de Radio Habana Cuba

EE.UU.: Impunidad a la carta

Por Deisy Francis Mexidor


La Habana, (PL) La absolución que le dio el sistema de justicia de Estados Unidos a Luis Posada Carriles, cierra el círculo de hasta dónde es capaz de llegar Washington para proteger a sus terroristas.

Esa noticia aunque previsible, indigna y mucho. ¿Qué más podía esperarse de la administración estadounidense -sea republicana o demócrata-, si jamás hicieron algo serio por sentar en el banquillo como acusado al autor de tantos crímenes?

Lo del viernes 8 de abril fue el final de una farsa, que comenzó desde mayo del 2005 cuando Posada Carriles entró de manera ilegal a territorio estadounidense a bordo de la embarcación Santrina.

Ahora, en el tribunal de El Paso, Texas, se consumó a pie juntillas el guión preestablecido. Un jurado compuesto por siete mujeres y cinco hombres, emitió un veredicto inapelable en tres horas de deliberaciones.

Las 13 semanas de juicio quedaban resumidas en el mismo momento que la jueza Kathleen Cardone recibió la notificación del jurado, anunciándole que habían llegado a una conclusión unánime: la exoneración de los 11 cargos que le impusieron como mentiroso a Posada.

"Not guilty" (no culpable) se escuchó en la sala del tribunal y aquello debió sonar como una afrenta a los valores de justicia que se precia en defender la potencia norteña.

Las dilaciones y maniobras de esta parodia judicial solo sirvieron para desviar la atención y ganar tiempo, pues quedó al descubierto que desde un principio a Luis Posada Carrilles se le trató de allanar el camino hacia la impunidad.

Con una administración republicana fue indultado Orlando Bosch, coautor junto a Posada del atentado a un avión civil cubano que cobró la vida de 73 personas en las costas de Barbados, en 1976.

Actualmente Bosch reside en Miami, gracias a ese perdón presidencial concedido el 20 de julio de 1990 por el mandatario George Bush, quien le proporcionó además, un permiso para ejercer su profesión de médico pediatra.

Hoy una administración demócrata, la de Barack Obama, permite que un individuo calificado como altamente peligroso, al que se le prohíbe viajar en vuelos comerciales de Estados Unidos, buscado por INTERPOL y prófugo de una cárcel venezolana desde 1985…, vaya a casa y siga "durmiendo como un
bebé", como él mismo ha repetido.

Todavía a Posada, quien afirmó que la CIA "nos enseñó de todo", desde cometer asesinatos hasta preparar explosivos y bombas, le quedan pendientes los 73 cargos de homicidio calificado en Caracas por la voladura del avión de Cubana, hecho del que se cumplirán tres décadas y media en el venidero octubre.

Pero ¿será Washington capaz de entablar a partir de este minuto un nuevo proceso contra Posada Carriles por terrorismo? ¿Accederá al pedido de extradición de Venezuela, como reza en sus continuas solicitudes desde hace más de un lustro? Jurídicamente la Casa Blanca está obligada a hacerlo.

Ello se sustenta en los convenios internacionales de los que Estados Unidos es parte y por la resolución 1373 (2001) del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas, que el propio gobierno estadounidense promovió.

Sin embargo, ante lo que acaba de ocurrir, con un tribunal que desoyó los múltiples argumentos presentados acerca del currículo terrorista de Posada Carriles y que solo se limitó a dirimir en cuanto a cuestiones menores de fraude migratorio.

Ante las pruebas aportadas por su participación, entre otros, en la cadena de atentados perpetrados en 1997 en La Habana para afectar la industria del turismo nacional, que terminaron con la muerte de un joven italiano, es muy difícil pensar que Estados Unidos levante un dedo contra Posada Carriles.

Coincidentemente, el 12 de abril de 1997 -este martes se cumplen 14 años-, detonó el primer artefacto explosivo en el Hotel Melía Cohíba de la capital, con el que dio inicio la serie de sucesos, ejecutados por mercenarios centroamericanos bajo las órdenes de ese asesino internacional.

Eso sí, su absolución constituye la más escandalosa evidencia del doble rasero que practica la Casa Blanca en su autoproclamada lucha antiterrorista.

Vale recordar que en junio de 1998 expertos del Buró Federal de Investigaciones (FBI) viajaron a La
Habana, donde recibieron -como expresión del espíritu de intercambio y cooperación de las autoridades antillanas en este campo- un amplio expediente sobre las acciones de la red terrorista dirigida por Posada Carriles en Centroamérica.

Los documentos incluyeron 64 folios que contienen 31 acciones y planes criminales cometidos contra la nación caribeña entre 1990 y 1998, y 51 carpetas con reportes sobre la financiación de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) para ejecutarlos.

También se entregaron grabaciones de 14 conversaciones telefónicas de Posada Carriles que revelaban detalles respeto a posibles ataques en la Isla. Además, los datos de su ubicación referidos a direcciones de residencias y lugares que frecuentaba en Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá y República Dominicana.

La documentación recogía igualmente, 40 fichas de cubanos emigrados residentes en el sur de Florida con presuntos vínculos a actividades violentas.
Washington no solo desconoció tantas pruebas, sino que meses después, en septiembre de 1998, arrestó a Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González por alertar sobre los complots y atentados que con total libertinaje se urdían en Miami.

Es insultante cómo los cinco cumplen una condena colectiva de 99 años más dos cadenas perpetuas, y han recibido en casi 13 años de encierro todo tipo de trato inhumano y degradante, desde el confinamiento solitario hasta la limitación de las visitas familiares, mientras Posada acaba de ser exonerado de culpas.

El reclamo de libertad a favor de los Cinco, como los identifican internacionalmente, proviene de cientos de naciones del mundo, de parlamentos enteros y 11 Premios Nobel, el más reciente del ex presidente estadounidense James Carter.

Carter, Premio Nobel de la Paz 2002, afirmó durante su visita a La Habana a finales de marzo que el arresto de los cinco cubanos no tiene sentido y que es hora ya de que puedan regresar a sus casas.
Hace poco Posada Carriles apareció ante las cámaras de la TV miamense con pose arrogante al expresar que en su "lucha" contra Cuba "ya ganamos, no hemos cobrado todavía".

Ese mismo Posada se abrazaba el viernes a sus tres abogados, que estallaron en júbilo en la sala del tribunal, y dijo estar "sumamente agradecido con los Estados Unidos de Norteamérica, con la atención, con la justicia que me ha juzgado, con el jurado que encontró la absolución".

Tales palabras, lejos de ser un elogio deben resultar ofensivas hacia un sistema de justicia que deja, una vez más, mucho de qué hablar.

Es la consumación del doble discurso de Washington, que osa también condenar a otros al emitir cada año espurias listas sobre supuestas naciones patrocinadoras del terrorismo.

De forma paradójica, Cuba está en semejante relación cuando ha sido blanco de sabotajes financiados y preparados en territorio del vecino país por más de cinco décadas.

No obstante, los hijos sin padre, las viudas, las madres que lloran debido a la estela de muerte dejada por El Bambi, el comisario Basilio de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP)de Venezuela, tienen la certeza de que la verdadera justicia está por venir y continuarán, sin descanso, reclamándola.


Recuerdos de 50 años

Por Nuria Barbosa León *

Días imborrables los primeros meses del año 1961 en Cuba, se vivía una gran fogosidad revolucionaria.

Las medidas populares por el inicio de otro tipo de modelo económico tocaban la piel de cada cubano y se ansiaba una causa para volcar el espíritu hacia un bien colectivo.

La campaña de alfabetización fue iniciada por miles de jóvenes que desafiaron a sus familias, las normas y el miedo para llegar a los rincones inhóspitos. Los cuarteles fueron convertidos en escuelas y el entusiasmo de cambio oxigenaba las pasiones.

La hostilidad del gobierno de Estados Unidos contra Cuba se manifestó en el financiamiento y asesoramiento militar a grupos de bandidos en el Escambray, el apoyo a sabotajes y hechos vandálicos, la organización de la contrarrevolución interna y el entrenamiento a fuerzas invasoras en países latinoamericanos.

El llamado fue a integrarse a las milicias y la Universidad constituyó una cantera importante. Los estudiantes universitarios en deuda con el Ejército Rebelde sintieron que su momento llegaba y alistarse para recibir instrucción militar resultaba la faena de primer orden.

Ismael Pérez Gutiérrez, con 18 años, se convirtió en miliciano en su Facultad de Derecho y se incorporó a las Brigadas Universitarias José Antonio Echeverría que lo instruyó en la táctica militar.

Recuerda su participación en el mitin para condenar el sabotaje a la tienda El Encanto ubicada en la intercepción capitalina de las calles de Galiano y San Rafael y se sumó a los donantes de avituallamiento para las familias que perdían sus pertenencias producto de la ola de atentados en el país.

Vivía en la casa de un tío ubicada en la zona de Playa del oeste y desde su ventana podía visualizar el gran ajetreo de la aviación cubana en el aeropuerto de Ciudad Libertad que a cualquier hora se sentía el despegue o aterrizaje de alguna nave aérea.

No olvida el amanecer del 15 de abril, porque ese día sintió los vuelos rasantes y ante los sonidos de bombas y ráfagas, su intención fue protegerse parapetado entre las paredes, luego se asomó a la ventana y vio tres aviones atacando al aeropuerto repelido por las armas antiaéreas.

Su pedido ante los aviones intrusos fue: “¡Túmbenlos, coño, túmbelos!” Fue en el preciso momento en que los vuelos se sintieron casi en el techo de la casa y una ráfaga hizo temblar las nubes para que los aparatos aéreos huyeran despavoridos y uno perdiera altura por un fuego intenso en su cola.

Su actitud, después de ese suceso, sólo fue una: vestirse de verde olivo y mezclilla y caminar hacia la Universidad.

* Periodista de Radio Progreso y Radio Habana Cuba