domingo, 10 de abril de 2011

LA IMPUNIDAD EN EL SALVADOR TIENE PATERNIDAD DE DERECHA

Comité FMLN-Suecia

En cualquier país civilizado, la acción de la justicia es rutina contra el delito; esto por desgracia en El Salvador se convierte en excepcional, no solo por la carga judicial del volumen de delitos que cada fiscal tiene que investigar.

Casos que los medios de comunicación los han convertido en emblemáticos ya sea por lo atroz o lo impactante ante la sociedad, han sido abordados por la fiscalía de turno, en dependencia del apadrinamiento del involucrado o los involucrados y muchas veces se han investigado, misteriosamente, faltando a todas las normas elementales para que esta, recoja evidencias que hagan de los casos fallos contundentes, o lo que es aún más lamentable cuando el esfuerzo policial y de la fiscalía es anulado por las posturas "legales" de jueces que en muchos casos dejan en libertad a verdaderos mafiosos.

Estas prácticas en muchos casos, tienen en la impunidad la única explicación como método que secuestra a la justicia.

Hace unos días pudimos ver como en el tristemente sonado caso de la niña Katia Miranda, tardó muchos años para encontrarle un final, además fue gracias a la persistencia de organismos de derechos humanos que acompañaron el incansable tesón de la madre de Katia para que se hiciera justicia, que el caso se reabrió. Está claro que la impunidad jugó en su momento un papel importante para dilatar y obstruir por años este caso y a pesar que el veredicto fue condenatorio, ante el banquillo de los acusados no se sentaron todos los implicados.

Hay otros casos emblemáticos que también claman justicia; como por ejemplo el asesinato de Monseñor Romero, o el de los padres jesuitas; que a pesar de haber inculpados y evidencias contundentes, también la impunidad quiere cubrir con un velo de ignominia la acción de la justicia.

Si los delitos de sangre son repudiados socialmente, no son menos repudiables los delitos que atentan contra el patrimonio del Estado, peor aún si estos son realizados por cargos o funcionarios que valiéndose o utilizando su posición, desfalcan, roban o se aprovechan de información privilegiada del Estado, para lucrarse personalmente.

Por desgracia la práctica de la casta política de derecha que ha gobernado nuestro país durante muchas décadas, ha tenido como lema servirse del Estado en lugar de servir al Estado. Transmitiendo de esta manera este mensaje desde los más altos funcionarios hasta cargos administrativos que no ven en esto un pecado sino "una movida" para "mejorar personalmente".

Por tanto el enriquecimiento ilícito, a través de desfalco, fraude, uso indebido de recursos o sustracción de los mismos, ha sido práctica cotidiana de corrupción a todos los niveles en el Estado salvadoreño.

Esta es la realidad con la que el Gobierno del Cambio encontró el Estado y por desgracia no es algo que se pueda enjuiciar y erradicar de forma inmediata y radical, pues naturalmente no se va a medir con la misma vara a culpables e inocentes y tardara un tiempo en que lo normal para un funcionario sea servir al Estado y además con eficiencia. Por tanto depurar todo el aparato estatal es una tarea que se tiene que hacer con inteligencia ecuanimidad y rigor.

Hablando de eficiencia, la Fiscalía de La República tiene un rol principal de responsabilidad que con independencia tiene que asumir para perseguir el delito; ya sea este "común" o de "cuello blanco", pues esto ha sido uno de los mayores escollos para impartir justicia, ya que con frecuencia se da tratamiento diferenciado a ciudadanos que están "sobre toda sospecha".

Al tomar posesión el Gobierno del Cambio, en cada dependencia y ministerio se fue encontrando casos de corrupción que por desgracia formaban parte de entramados y estructuras que no han sido totalmente erradicadas. La primera medida fue investigar y presentar denuncia ante la Fiscalía para que esta asumiera con contundencia cada caso. Notas y reportajes periodísticos nos recuerdan a los Ministros de Gobernación, Obras Públicas, Salud, entre otros presentando sendas acusaciones ante la Fiscalía, contra ex Ministros y altos cargos.

La semana recién pasada el primer pez gordo de la administración arenera pasada, encabezaba la lista de capturados por actos de corrupción en el Ministerio de Salud, nada menos que el flamante ex Ministro de Salud Guillermo Maza, quien según denuncias puntuales que se hicieron cuando aún ostentaba su cargo, se aprovechó del deterioro programado de aparatos especializados en algunos hospitales y medro con la salud de pacientes, orientándolos como clientes para sus propias clínicas.

Hoy la acusación tiene que ver con fondos destinados para la reconstrucción de varios hospitales del país y concretamente el hospital de Zacatecoluca en donde se ha evidenciado la corrupción con pruebas que apuntan un entramado de enriquecimiento ilícito desde el Ministerio de Salud.

La reacción generalizada de los salvadoreños, no se ha hecho esperar y en su mayoría se apunta a que este es un halo fresco que la justicia va por buen camino, no obstante analistas y periodistas "neutrales" todavía se atreven a poner en duda las evidencias de este caso calificándolo de cacería de brujas y se preguntan qué va a pasar si se demuestra que Maza es inocente. Claro está que la presunción de inocencia es un derecho al que se acoge cualquier indiciado hasta que no haya sentencia; no obstante la realidad no desmerita que los capturados son responsables por lo que NO se hizo con el dinero que se derogó para esta obra y que además al igual que en el Hospital de Maternidad y otros cinco más, el dinero se ha "esfumado".

En corrillos parlamentarios también este ha sido tema tratado con beligerancia por todas las partes políticas representadas allí y lo que más ha llamado la atención es el descaro de diputados de derecha que quieren negar la paternidad política de estos ex funcionarios, rebasados hoy por una vergüenza que en su momento jamás mostraron y a la que deberían de irse acostumbrando, pues el caso Maza es solo el primero de los que esperamos vayan aflorando por la acción de la justicia, lo que en términos civilizados debería de ser natural, si queremos que la corrupción ya no sea una forma de enriquecimiento ilícito y la impunidad el estilo con que los corruptos en El Salvador son considerados por fiscales y jueces, ciudadanos sobre toda sospecha siendo como son delincuentes de "cuello blanco".

Stella Calloni: Liberación de Posada Carriles, mensaje siniestro

Buenos Aires, 10 abr (PL) La liberación del terrorista internacional Luis Posada Carriles por un tribunal estadounidense es un mensaje siniestro para Cuba, América Latina y el mundo, advirtió hoy aquí la periodista Stella Calloni.

Es hora de parar la mano del crimen y de la dictadura terrorista mundial, cuyos tentáculos crecen por día, alentó la también destacada escritora en un mensaje difundido aquí y al cual se adhirió el Club Argentino de Periodistas Amigos de Cuba (CAPAC).

El texto califica de vergonzoso e ilegal el juicio seguido en El Paso, Texas, contra Posada Carriles por supuestas violaciones migratorias, cuando es conocida "la lista de crímenes atroces cometidos por este hombre y las agrupaciones terroristas que integra", amparadas todas por el gobierno de Estados Unidos.

Tras llamar a una movilización solidaria internacional ante el vergonzoso fallo de una inexistente justicia, Calloni alerta que decisiones como éstas dejan las manos libres a Washington para aplicar el terrorismo de Estado a nivel mundial.

Los planes actuales -señala- están simbolizados en las intervenciones, invasiones y ocupaciones de países, y en sus conspiraciones golpistas contra gobiernos democráticamente elegidos en Nuestra América.

Además, en la decisión de imponer nuevas dictaduras afines al poder hegemónico, como lo están haciendo en noráfrica, o lo hicieron en Honduras; y en el amparo criminal a gobernantes que violan abiertamente los derechos humanos y sociales de sus pueblos.

Todo ello, sostiene la ganadora del Premio Latinoamericano de Periodismo José Martí, "evidencia la gravedad del momento que estamos viviendo".

El mensaje de Calloni lanza asimismo un exhorto a comenzar una acción de denuncia colectiva e inundar (los medios de información) de notas informativas sobre los crímenes que se cometen contra Cuba y nuestros pueblos.

"No sólo para arañar la muralla de la desinformación que está siendo manejada por el poder mundial como arma contra los pueblos, sino para partirla y romperla. La verdad necesita su espacio y tenemos que ganarlo ya. La palabra necesita que la desenterremos y podemos hacerlo", finaliza el texto.


Giustino di Celmo habla de la liberación del asesino de su hijo: “Tengo la esperanza de que un día se haga justicia” (+ Fotos y Video)

David Vázquez Abella

Publicado en Cubadebate el 9 Abril 2011

El dolor de un padre ante la muerte de su hijo. Foto: David Vázquez Abella/Cubadebate

El dolor de un padre ante la muerte de su hijo. Al fondo, la imagen de Fabio jugando fútbol, un deporte que le apasionaba. Foto: David Vázquez Abella/Cubadebate

“Solo te puedo decir que nunca imaginé que en mi larga vida -yo tengo 90 años-, un país con una historia grande, un pueblo de grandes emigrantes como el de EEUU, aún en el 2011 todavía no tenga sentido de la justicia. En un país donde no existe justicia no se puede vivir”, aseguró Giustino di Celmo, padre de Fabio di Celmo, el joven turista italiano asesinado durante la campaña de bombas en los hoteles de La Habana, en 1997, organizada por Luis Posada Carriles.

Después de un juicio que duró más de tres meses en El Paso, Texas, este viernes en menos de tres horas el jurado absolvió a Posada Carriles de 11 cargos por mentir a las autoridades de Inmigración.

“Escuché a Posada Carriles -después que fue absuelto por el jurado-, y eran las declaraciones de un asesino, de un hombre que mata, que es capaz de matar a cualquiera. El dijo que seguiría combatiendo el comunismo. ¿Donde está la ética, la humanidad?”, se preguntó Giustino, en una entrevista concedida al periodista Oliver Zamora para el programa Mesa Redonda de la Televisión Cubana y Cubadebate.

El anciano, radicado en Cuba desde la muerte de su hijo, añadió:

“La única cosa que puedo decir a los familiares de las víctimas de Posada Carriles que sufren como sufro yo, es que tengan siempre abierta una esperanza de que habrá justicia. No sólo por nuestros ser queridos, sino por el mundo entero. Nadie merece semejante barbarie, que por una lucha política se maten inocentes, se pongan bombas en el hotel, en un avión y se encarcelen a Cinco muchachos cubanos que intentaron impedir los actos de sabotaje que se organizaban desde Estados Unidos. ¿Qué imagen dará el gobierno norteamericano si permite semejante injusticia?”

Foto: David Vázquez Abella/Cubadebate

¿Qué imagen dará el pueblo cubano si permite semejante injusticia?, se pregunta Giustino di Celmo. Foto: David Vázquez Abella/Cubadebate

Giustino Di Celmo expresa su frustración por las fallas de justicia en Estados Unidos. Foto: David Vázquez Abella/Cubadebate

Giustino Di Celmo expresa su frustración por las fallas de justicia en Estados Unidos. Foto: David Vázquez Abella/Cubadebate

Foto: David Vázquez Abella/Cubadebate

El dolor sigue siendo el mismo desde 1997 en que perdió a Fabio. Foto: David Vázquez Abella/Cubadebate

Foto: David Vázquez Abella/Cubadebate

Giustino di Celmo, en La Habana, Cuba: "Aquí sigue estándo Fabio", dice. Foto: David Vázquez Abella/Cubadebate

FABIO DI CELMO

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Fabio Di Celmo. Joven turista italiano vÍctima de un acto terrorista contra Cuba, al explotar una bomba que ordenó poner Luis Posada Carriles en el Hotel Copacabana en La Habana.

Nació el 1 de junio de 1965, en Génova, Italia. Sus padres, Giustino Di Celmo y Ora Bassi.

El padre, hombre apasionado por el arte y la historia de su tierra natal, había bautizado a su primera hija con el nombre de Tiziana, en homenaje al eminente pintor italiano Tiziano Vecellio, representante máximo del Renacimiento veneciano. Al segundo, lo llamó Livio, como el héroe de la antigua Roma y, siguiendo la tradición que ya había iniciado, a su tercer hijo lo bautizó con el nombre de Fabio, como el célebre comandante romano, inteligente, corajudo y humano, para perpetuarlo en el niño que recién nacía.

Fabio creció en la misma casa donde había nacido. Los vecinos de Génova Pegli, municipio situado en la famosa Ribera de las Flores, en la Costa Azul, vieron correr por sus parques y calles a este muchacho juguetón y generoso del que todos guardan gratos recuerdos.

A los siete años comenzó la práctica del fútbol y jugó por primera vez en el equipo Asociación Calcio, de la ciudad de Génova, de la Liga Nacional, al que perteneció desde los siete hasta los 11 años. Integró el Libertas y otros equipos de su ciudad, hasta que pasó a formar parte del Sciarborasca, de la genovesa municipalidad de Cogoleto, con el número 10 en su camiseta.

Llegada a Cuba

En 1992, junto a su padre, llegó a Cuba. Los Di Celmo se sumaron así a la larga lista de empresarios procedentes de diferentes países que cometieron el grave «delito» de romper el bloqueo de Estados Unidos. El único partido de fútbol que jugó en Cuba fue en el Cotorro, el 17 de diciembre de 1996 y su mayor sueño fue traer a los integrantes del Sciarborasca, su equipo, a jugar a Cuba.

Su muerte

El jueves 4 de septiembre de 1997 estalló la bomba que mató a Fabio en el vestíbulo-bar del Hotel Copacabana, una esquirla de metal del cenicero donde se puso la bomba, se le incrustó en la parte izquierda del cuello y le cercenó una vértebra cervical y la arteria carótida. Fue colocada por el mercenario salvadoreño Raúl Ernesto Cruz León, quien en el juicio de marzo de 1999 confesó que Francisco Chávez Abarca, alias «El Panzón» lo contrató cuando trabajaba en una agencia de alquiler de autos en San Salvador.

Fotografía del cadáver de Fabio di Celmo presentada en el juicio contra Posada Carriles, en El Paso.

Fotografía del cadáver de Fabio di Celmo presentada en el juicio contra Posada Carriles, en El Paso.

“El Panzón” fue la mano derecha en aquella campaña tenebrosa de Luis Posada Carriles, el terrorista más conocido del continente, convertido en héroe en Miami. «Ese italiano estaba en un lugar y en un momento equivocado, pero yo duermo como un bebé», declaró el asesino que hoy anda libre por las calles de Estados Unidos, protegido por el gobierno de ese país. (Fuente: Ecured)


Entrevista con Giustino di Celmo

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