viernes, 8 de abril de 2011

CUBA/CONGRESO: CUENTA REGRESIVA (III)

Jorge Gómez Barata

Los casi cien años transcurridos desde que los bolcheviques intentaron cambiar el curso de la historia, los cuatro lustros del momento en que Boris Yeltsin, con un decretazo disolvió la Unión Soviética; los veinte años pasados desde que empujado desde ambos lados cayera el Muro de Berlín, la obra de medio siglo de la Revolución Cubana y las crisis internacionales, forman parte del telón de fondo para el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba. La pregunta es si van a por todo o se conformarán con paliativos. Apuesto por lo primero aunque lo supongo gradual.

Según se ha anunciado la agenda del Congreso tratará exclusivamente los problemas asociados a la llamada “Actualización del Modelo Económico” cosa que, sin rozar la doctrina, a la vez legado y lastre, incluye ciertos cambios respecto a las prácticas existentes en esa área. Incluso según se ha informado al seleccionar los delegados, se prefirió a los militantes con formación o perfil afín; sin que por ello se trate de un evento económico ni de una reunión de contables.

Aunque por obvio no debiera decirse; no hay nada más político que el congreso de un partido ni algo con mayor incidencia sobre las principales categorías políticas, entre otras: democracia, consenso, gobernabilidad y legitimidad que la economía. En este caso no se trata de una confusión sino de una definición de prioridades.

Resulta innecesario insistir que aunque la economía constituye la base de la sociedad, ningún país se gobierna desde las empresas ni es en los ministerios de economía o en los bancos centrales donde se elaboran las metas que, compartidas por las mayorías, se constituyen en eje del consenso, devienen factor legitimador del poder y son la base de la gobernabilidad.

Para ser eficaz, el VI Congreso deberá aprobar un modelo económico que haga las veces de programa político y sea capaz de generar, no sólo un acuerdo de amplia base, sino también de promover las motivaciones de aquellos a los que se pedirán nuevos esfuerzos. No se trata sólo de lograr algo técnicamente impecable, incluso viable, sino de asegurar que las mayorías y las “minorías excelentes” perciban en ello la garantía de su presente y su futuro. Esta vez se trata de hacer política desde la economía y la esencia de la política en la Revolución es el respaldo popular.

Tal vez para adelantarse a preocupaciones de esa naturaleza, el presidente Raúl Castro ha esclarecido que el VI Congreso es el primer paso de un andar que permitirá al Partido concentrarse en asuntos esenciales asociados al modelo económico, vitales para administrar la crisis, asegurar la estabilidad del país, sustentar la cohesión social y mantener los índices de gobernabilidad exhibidos en los últimos cincuenta años. No obstante, según lo informado, habrá elecciones en el Partido; lo cual en Cuba es de la mayor relevancia.

Debido a que constitucionalmente, el Partido prevalece sobre el Estado y las organizaciones sociales, constituyéndose en fuerza dirigente del conjunto de la sociedad, sus elecciones no son eventos puramente internos, sino algo que incide e interesa a toda la sociedad.

Según explicó el Presidente, los pasos posteriores, serán ventilados en una Conferencia y estarán referidos a asuntos políticos e institucionales; entre otras cosas a intentar un esclarecimiento, no tanto del papel dirigente del Partido en la sociedad, cosa que está fuera de discusión, sino al modo como esa función será ejercida.

Al adentrarse en los aspectos políticos de la realidad cubana, que es donde se forma la cohesión social, seguramente el Congreso aludirá al hecho de que para desplegar las potencialidades del modelo económico que se adopte, se requiere perfeccionar la gestión gubernamental, fenómeno que probablemente no se reduzca a aspectos organizativos, sino que tal vez requiera reformas políticas sustantivas, incluida una revisión de la Constitución del Estado, de la idoneidad de las instituciones y una diferenciación nítida entre el Estado y el gobierno.

Al institucionalizarse, la Revolución accedió a aplicar procedimientos de representación estándar, en los cuales las elecciones y el funcionamiento de los órganos legislativos forman la base y dan contenido a la democracia socialista. No basta con que el parlamento sea elegido por métodos democráticos e integrados por personas inmaculadas, sino que también se requiere que su funcionamiento sea ajustado y eficaz. La legitimidad, la idoneidad y la eficiencia son cosas diferentes.

El reforzamiento del Estado socialista de Derecho, el perfeccionamiento de los mecanismos que confieran carácter decisorio a la participación popular, el fortalecimiento de la sociedad civil, la ampliación de los márgenes para la iniciativa ciudadana, incluyendo la económica; todo ello respaldado por órganos legislativos debidamente mandatados y eficaces; así como por el control social del poder; en particular de la burocracia; forman amplios y complejos espacios donde la labor del Partido y sus militantes será decisiva.

El Partido es garante del proceso revolucionario y eje del proyecto revolucionario, más eficaz en la medida en que, en lugar de administrar, los procesos, logra articular a todos los factores sociales, asegura que el modelo económico sea coherente con la estrategia para la construcción del socialismo y ofrece respuesta a los desafíos del desarrollo y el progreso social en su conjunto.

Hasta hoy el Partido y sus militantes, presentes y activos en todas las células de la sociedad cubana, han cumplido el cometido para el que fueron convocados en los días de la crisis derivada de la debacle del socialismo real. Entonces se trataba de salvar las conquistas de la Revolución y el socialismo; mientras ahora es preciso dar otro paso; no uno cualquiera, sino el más decisivo. De ese paso depende todo. Allá nos vemos.

La Habana, 08 de abril de 2011

Justicia made in USA: Absuelven a Posada Carriles de todos los cargos (+ Video)

Las razones de Cuba

Publicado en Cubadebate el 8 Abril 2011

Después de un juicio por más de tres meses ante la Corte Federal de El Paso, Texas, en menos de 3 horas el jurado absolvió de todos los cargos a Luis Posada Carriles, que enfrentó un proceso no por terrorista, sino por mentirle a las autoridades de inmigración.

Posada Carriles fue declarado hoy inocente de los 11 cargos de perjurio, fraude y obstrucción de procedimiento, según el veredicto de un jurado integrado por siete mujeres y cinco hombres en su mayoría de origen hispano.

A las 11:57 de la mañana, hora de El Paso (1:57 PM, en La Habana), la jueza Kathleeen Cardone recibió una nota del jurado -que había estado deliberando en privado- avisándole que los integrantes habían llegado a un veredicto unánime. Es decir, los doce estaban de acuerdo.

En declaraciones vía telefónica desde El Paso, el abogado José Pertierra comentó que “la jueza convocó a los abogados y a los fiscales, y los integrantes del jurado entraron a la sala judicial. La jueza Cardone le pidió a Posada Carriles que se levantara, y la jueza leyó los cargos y cada veredicto. Once veces anunció, “Not guilty” [no culpable]“.

Los únicos cargos que quedan pendientes son los 73 cargos de homicidio calificado en Caracas por la voladura de un avión de pasajeros el 6 de octubre de 1976, añadió Pertierra.

“La República Bolivariana de Venezuela seguirá luchando para que se haga justicia en este caso, y que los Estados Unidos cumpla con sus obligaciones internacionales y extradite a Posada Carriles”, aseguró Pertierra, el abogado que representa al gobierno venezolano para la extradición del terrorista.

“El veredicto en El Paso prueba que en los tribunales estadounidenses el teatro vale más que la evidencia”, añadió el letrado, que ha estado publicando un diario de este juicio en los sitios Counterpunch y Cubadebate.

Luis Posada Carriles, acusado de ser el autor intelectual del peor atentado terrorista en América Latina y de varios ataques terroristas contra Cuba, coordinador de acciones bélicas ilegales en Centroamérica y empleado de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), enfrentó cargos en un caso que por primera vez en Estados Unidos incluyó evidencias y testimonios sobre sus actividades clandestinas en atentados terroristas.

Pero a pesar de miles de documentos de evidencia y múltiples testigos sobre sus actividades terroristas, en un país que dice que su enemigo mundial es el terrorismo, Posada Carriles ha gozado la vida como hombre libre, y hasta ha celebrado como héroe, en Miami, durante los últimos años.

A pesar de ser prófugo de la ley en otros países, con una solicitud de extradición por Venezuela, buscado por Interpol y haber sido identificado como terrorista peligroso por algunas autoridades estadunidenses que incluso lo tienen en su lista de personas a las que no se autoriza viajar por avión en este país, Posada Carriles no estuvo encarcelado en El Paso ni enfrentó un proceso parecido a otros sospechosos de terrorismo en este país, o en Guantánamo.

Más bien, los cargos de perjurio y fraude migratorio que enfrentó en Texas estuvieron centrados en su ingreso ilegal a Estados Unidos en 2005 y subsecuentes mentiras a autoridades sobre su papel en algunos casos de terrorismo.

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Justicia mafiosa en El Paso: Posada : Carriles absuelto de todos los cargos

POR JEAN-GUY ALLARD

Un tribunal de la nación que establece una lista donde se designa a otros países como “patrocinadores del terrorismo”, ha declarado ayer al terrorista internacional Luis Posada Carriles inocente de 11 cargos de perjurio, fraude y obstrucción de procedimiento en un juicio ante jurado cuya decisión no se puede apelar.

Este jurado, integrado por siete mujeres y cinco hombres, emitió el veredicto en solo tres horas de deliberaciones previamente orientadas por la jueza Kathleen Cardone - nombrada por George W. Bush – que preside por segunda vez un proceso al termino del cual Posada se va por su casa de Miami.

La agencia española EFE reportó como Posada Carriles, de 83 años, “se abrazó a sus tres abogados que estallaron en júbilo en la sala del tribunal al escuchar el veredicto”, después de un juicio de trece semanas.

"Cada vez que el jurado tiene un caso no se puede predecir lo que decidirá, pero respetamos lo que decidan",dijo por su parte el fiscal federal Timothy Reardon, de la Sección antiterrorrista del Departamento de Justicia, enviado paradójicamente desde Washington para este caso mientras el Gobierno se niega a reconocer que Posada es un terrorista y a procesarlo como tal, de acuerdo con los convenios internacionales que firmó.

Posada sigue reclamado con 73 cargos de homicidio por la justicia venezolana desde su aparición en Miami en 2005.

Al absolverlo, el jurado se negó a reconocer, a pesar de todas las pruebas y evidencias presentadas, su entrada ilegal a EEUU por el Rio Miami a bordo del barco camaronero Santrina, y prefirió creer el cuento del “coyote” que elaboró.

Tampoco admite, implícitamente, su papel en los atentados con explosivos registrados en Cuba en 1997, que causaron la muerte al joven turista italiano Fabio DiCelmo.

Colaborador de la policía batistiana, Posada fue reclutado por la CIA a su llegada a Estados Unidos e integrado a la Operación 40 diseñada para dirigir una masacre de partidarios de la Revolución al margen de la invasión de Playa Giron.

La CIA lo incorporó en mecanismos de represión tanto en Venezuela donde dirigió las mortíferas operaciones de “limpieza” de la DISIP, como en El Salvador, Guatemala y Honduras donde se lo asignó a tareas similares.

Fue detenido en Venezuela como autor intelectual de la voladura de un avión de Cubana en 1976 que mató a 73 personas, pero se escapó para manejar la operación de trafico de armas y droga que se desarrolló desde la base aerea de Ilopango, en El Salvador.

En noviembre del 2000, Posada fue arstado en Panamá a raíz de un complot para matar al líder cubano Fidel Castro durante la Cumbre Iberoamericana, y fue condenado a 8 años de cárcel por terrorismo. Salió de cárcel en 2004, indultado por la presidenta mafiosa Mireya Moscoso, presionada por la mafia terrorista cubanoamericana y sus protectores, desde Washington y Miami.

Una larga sucesión de crímenes horrorosos que el gobierno norteamericano, por razones obvias, no solo se niega a reconocer sino que se dedica a encubrir.