martes, 5 de abril de 2011

OTRAS MIRADAS A LOS 50 DE PLAYA GIRÓN

Por Manuel E. Yepe

La prestigiosa revista cubana Temas dedicó en marzo su espacio cultural de debate de cada último jueves de mes a echar una mirada de análisis histórico a los contextos políticos de Cuba y Estados Unidos en que tuvo lugar Playa Girón, la dinámica previa a la invasión, la reacción ante el acontecimiento, y sus consecuencias para la cultura política y el proceso revolucionario, hace 50 años.

El panel estuvo integrado por Peter Kornbluh, director en el Archivo de Seguridad Nacional, en Washington, Estados Unidos; María del Pilar Díaz Castañón, profesora titular de la Universidad de La Habana y autora de dos libros sobre los años iniciales de la Revolución; el profesor, escritor y combatiente de Playa Girón Eduardo Heras León, y el investigador histórico y director de la Editora Capitán San Luis, Juan Carlos Rodríguez.

Las cuestiones debatidas giraron en torno a los procesos y acontecimientos políticos que marcaron la radicalización de la Revolución en 1960 y los primeros meses de 1961, la escalada en el conflicto con Estados Unidos, el impacto de la invasión sobre la sociedad cubana y la administración de Kennedy, y las consecuencias de la derrota de la invasión para el proceso revolucionario y la política norteamericana.

El destacado historiador estadounidense Peter Kornbluh refirió la existencia de textos inéditos o poco divulgados de aquella época que explican la actuación vacilante del presidente Kennedy, una vez desatada la agresión, atribuida al interés de mantener el carácter encubierto de la presencia de norteamericana y a su eventual propósito de no incurrir en acciones de guerra que legitimarían represalias de la URSS en Berlín Occidental o en otros puntos. Destacó en otro momento de sus intervenciones cómo en altas esferas de Washington se especulaba entonces acerca de la identificación o no de Fidel con las ideas socialistas y comunistas.

La profesora Díaz Castañón se refirió al inmediato y masivo compromiso del cubano contemporáneo con la dinámica revolucionaria, que propició incluso un cambio en la temporalidad ante la rapidez con que habían de enfrentarse las múltiples tareas a cumplir. Es la obra misma de la revolución, y la dedicación con la que el contemporáneo la emprende, lo que propicia la masiva aprobación, por ejemplo, de la ola de nacionalizaciones en 1960. La respuesta a la explosión del vapor francés “La Coubre” muestra el cambio que se ha producido en esa mentalidad. Así, explicó la profesora, el mismo proceso va convirtiendo al hacedor en protagonista y héroe de su tiempo, cualidad que se hará patente ante el enfrentamiento y derrota de la Brigada 2506 en las arenas de Playa Girón.

Del mismo modo, aludió a la masiva participación popular en la recogida de elementos hostiles al proceso revolucionario, y a la significación que la pérdida de la ciudadanía cubana que sancionó a los miembros de la 2506 tuvo para la época. Insistió en que es la participación en el proceso mismo la que convierte al espectador en protagonista, y le hace aguardar desafiante la invasión que se creía integrada por el ejército de los Estados Unidos.

Eduardo Heras León aportó gran emotividad al debate con sus vivencias acerca de las circunstancias en que él, como tantos otros jóvenes humildes, lograron participar en aquella histórica contienda incorporados a las milicias patrióticas dispuestos a entregarlo todo, incluso la vida, por defender un ideal de independencia y justicia social. Consideró que la eficiencia en el combate de una fuerza militar de defensa inexperta como la que él integró se basó en el carácter espontáneo de las motivaciones de los bisoños milicianos, estimulados por su admiración por los oficiales y soldados rebeldes que combatieron codo con codo con ellos hasta hacer recíproca la admiración. Precisamente por esa admiración recíproca que surgió de los combates de Playa Girón es que, según la reflexión de Heras, nació a partir de ese momento un ejército nuevo: ya no serían el Ejército Rebelde y las Milicias Nacionales Revolucionarias, sino las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Esa fue una de las grandes lecciones de Girón.

Los participantes en la batalla, añadió, no sabían que vivían un momento histórico, ni tenían conciencia histórica del hecho, que fue decisivo en su formación ideológica.

Juan Carlos Rodríguez destacó que Playa Girón marcó un momento decisivo para la fusión entre las fuerzas de combatientes cubanos contra la tiranía y la toma del poder con las nuevas fuerzas incorporadas a la lucha grande por la defensa de la soberanía nacional y por el socialismo. Indicó que, de tal manera, Playa Girón trajo aparejada la radicalización del proceso revolucionario y la unidad de sus filas.

Al finalizar el debate, Rafael Hernández, director de Temas y moderador del encuentro, recordó que José Martí señaló que las revoluciones verdaderas muchas veces han de mantener ocultas ciertas cosas para lograr sus objetivos, y es por ello que el análisis de los acontecimientos históricos desde la óptica que aporta la distancia en el tiempo contribuye a su más cabal comprensión.

La Habana, Abril de 2011

El 'consenso de Washington' ya es historia

AFP/ FM - Tomado de FMLNSuecia

Martes, 05 de Abril de 2011

WASHINGTON — El denominado 'consenso de Washington', que orientó la política económica de países en vías de desarrollo durante décadas ya es historia, declaró este lunes el jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn.

Tras la crisis financiera de 2008 que devastó la economía mundial, el Estado debe ejercer un mayor papel y controlar los excesos del mercado, según el discurso del director gerente del Fondo, pronunciado en la universidad George Washington de la capital estadounidense.


"El 'consenso de Washington' tenía una serie de lemas básicos: reglas simples para la política monetaria fiscal y monetaria garantizarían la estabilidad, la desregulación y la privatización, liberalizarían el crecimiento y la prosperidad, los mercados financieros canalizarían los recursos a las áreas más productivas", enumeró Strauss-Kahn. "Todo esto se derrumbó con la crisis. El 'consenso de Washington' ya es historia", añadió.

Ante la imposición de países emergentes como nuevos motores del crecimiento mundial, ese consenso debe ser superado, mediante una nueva política económica, con acento en la cohesión social y el multilateralismo, explicó.

El 'consenso de Washington', que durante los años 1980 y 1990 protagonizaron el FMI y el Banco Mundial (BM), fue luego vilipendiado como responsable de crisis en países como Argentina o en países en transición en Europa del Este.

"Al designar un nuevo marco macroeconómico para un nuevo mundo, el péndulo oscilará -al menos un poco- del mercado al Estado y de lo relativamente simple a lo relativamente más complejo", explicó Strauss-Kahn.

"Claramente, la política monetaria debe ir más allá de la estabilidad de precios y velar por la estabilidad financiera", propuso Strauss-Kahn. Eso no debe hacerse mediante la utilización de la tasa de interés, sino con otros instrumentos como liquidez, explicó.

Es necesario un impuesto sobre las actividades financieras para forzar a ese sector a asumir parte de los costes sociales de su actividad inherentemente arriesgada.

"No me malinterpreten: la mundialización dio muy buenos resultados y sacó a centenares de millones de la pobreza", explicó. "Pero la crisis y sus consecuencias han alterado fundamentalmente nuestra percepción", advirtió. "Necesitamos una nueva forma de mundialización, una mundialización con un rostro más humano", adujo.

Los países ricos y emergentes deben proseguir con su cooperación en el seno del G20 para asegurar que se superan los intereses nacionales, pidió Strauss-Kahn.

El jefe del Fondo ratificó además las previsiones de crecimiento económico mundial para 2011, anunciadas por el organismo en enero. "Prevemos algo en torno al 4,5% este año", afirmó.

Que es esto??

Cuando hablamos del Consenso de Washington estamos haciendo referancia al listado de políticas económicas consideradas durante los años 1990 por la mayoría de los organismos financieros internacionales y centros económicos con sede en Washington DC (Distrito de Columbia), Estados Unidos, como el mejor programa económico que los países latinoamericanos debían aplicar para impulsar el crecimiento. A lo largo de la década el listado y sus fundamentos económicos e ideológicos, tomaron la característica de un programa general.

Origen

En realidad el Consenso de Washington fue formulado originalmente por John Williamson en un documento de noviembre de 1989 ("What Washington Means by Policy Reform", que puede traducirse como "Lo que Washington quiere decir por política de reformas"). Fue elaborado como documento de trabajo para una conferencia organizada por el Institute for International Economics, al que pertenece Williamson.

El propio Williamson cuenta que en ese histórico borrador incluyó "una lista de diez políticas que yo pensaba eran más o menos aceptadas por todo el mundo en Washington". Originalmente ese paquete de medidas económicas estaba pensado para los países de América Latina, pero con los años se convirtió en un programa general.

1. Disciplina fiscal

2. Reordenamiento de las prioridades del gasto público

3. Reforma Impositiva

4. Liberalización de las tasas de interés

5. Una tasa de cambio competitiva

6. Liberalización del comercio internacional (trade liberalization)

7. Liberalización de la entrada de inversiones extranjeras directas

8. Privatización

9. Desregulación

10. Derechos de propiedad

Hay que puntualizar que por "Washington", Williamson entendía el complejo político-económico-intelectual que tiene sede en Washington: los organismos financieros internacionales (FMI, BM), el Congreso de los EEUU, la Reserva Federal, los altos cargos de la Administración, y los institutos de expertos (think tanks) económicos. Aunque Williamson subrayó que debe aplicarse con criterio, la lista se convirtió en lo que pensaban los economistas sobre lo requerido para el desarrollo de todos los países en desarrollo. Sin embargo, los ciclos de auge y apogeo no terminaron y se expandieron de America Latina a otros países, hubo pérdida del producto que duró 10 años para que las economías regresasen al nivel anterior a la transicion, y hubo una serie de crisis financieras a nivel mundial.

EL consenso no tuvo los resultados esperados. Se llegó a demostrar que el crecimiento efectivamente está ligado al comercio, pero que se debían dar incentivos para el comercio; además, la liberalización del comercio a veces deterioraban esos incentivos (apreciación cambiaria, por ejemplo); mientras fue posible, se logró el crecimiento a través del comercio con incentivos tales como reducción de derechos a la exportación, un tipo de cambio más competitivo, liberalización de las exportaciones antes que las importaciones, mejoramiento de la infraestructura para el comercio exterior, y creación de zonas francas. Otra razón es que se centraron más en la eficiencia frente a ampliar la productividad y por ende el crecimiento, por lo que estas reformas verdaderamente no inducían el crecimiento. Si bien estas reformas se planearon para crecimiento sostenido, no se resolvieron las fallas públicas y del mercado, que impiden acumular capital y aumentar la productividad.

Esa breve lista tomó autonomía y se constituyó en lo que luego se denominaría «neoliberalismo», especialmente por parte de sus críticos. Con posterioridad la "lista" inicial fue completada, ampliada, explicada, y corregida. Así se ha hablado del "Consenso de Washington II", y del "Consenso de Washington III".

Críticas al consenso

Asimismo el Consenso de Washington ha recibido gran cantidad de críticas. Quizás las más importantes sean las que le formulara Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía 2001 y ex vicepresidente del Banco Mundial. Críticos de la liberalización como Noam Chomsky o Naomi Klein, ven en el Consenso de Washington un medio para abrir el mercado laboral de las economías del mundo subdesarrollado a la explotación por parte de compañías del primer mundo.

Las críticas, que provienen desde la antiglobalización hasta del mismo liberalismo económico, argumentan además que los países del primer mundo imponen las políticas del Consenso de Washington sobre los países de economías débiles mediante una serie de organizaciones burocráticas supraestatales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional además de ejercer presión política y extorsión. Se argumenta además, de forma muy generalizada, que el Consenso de Washington no ha producido ninguna expansión económica significativa en Latinoamérica, y sí en cambio algunas crisis económicas severas y la acumulación de deuda externa que mantiene a estos países anclados al mundo subdesarrollado.



CUBA ESPERA ESTE VERANO LLEGUE PLATAFORMA PARA EXPLORACIÓN EN AGUAS DEL GOLFO

La Habana, 4 abr (EFE).- La empresa estatal cubana Cupet espera para este próximo verano la llegada de la plataforma petrolífera procedente de China que determinará el potencial de crudo en sus aguas del Golfo de México.

"Este verano debe estar aquí y todos estamos ansiosos", dijo hoy en declaraciones a periodista Rafael Tenreyro, director de exploración de Cuba Petróleos (Cupet), quien admitió que se han producido retrasos sobre los plazos de llegada previstos aunque señaló que “el 99 % de las plataformas se demoran Es normal, no es extraordinario".

Según Tenreyro, la exploración petrolera en Cuba "está como nunca" y el momento es "muy especial" y de "muchas expectativas".

Cuba tiene en aguas del Golfo de México una Zona Económica Exclusiva (ZEE), con una extensión de unos 112.000 kilómetros cuadrados, divididos en 59 bloques, donde operan varias compañías petroleras extranjeras como la hispano-argentina Repsol-YPF, la venezolana PDVSA y la vietnamita PetroVietnam.

El responsable de Cupet destacó que la ZEE es de "alto potencial petrolero" y que los datos "van siendo más positivos" pero "todo dependerá de la barrena", en referencia a la perforación.

"La barrena dirá si tenemos petróleo o no", agregó Tenreyro.

En cualquier caso recordó que "nadie decide perforar" sin tener perspectivas y dijo que un desarrollo en aguas profundas como el que se lleva a cabo en la ZEE cubana se hace a partir de un cálculo de que existe una reserva equivalente a 200 millones de barriles de crudo como mínimo.

El director de exploración de Cupet hizo estas declaraciones en la apertura de la VI Convención cubana de Ciencias de la Tierra "Geociencias 2010", que reúne hasta el próximo viernes a unos 700 expertos internacionales en geología, geofísica, minería, petróleo y gas y tecnologías relacionadas con estos sectores.

En busca de caras nuevas

Convencidos de que no hay una disidencia verdadera en la Isla, los servicios de inteligencia de Estados Unidos tienen a los intelectuales y artistas en la mira. Por eso la CIA depositó sus expectativas en Raúl Capote, pero él no traicionó sus principios y se convirtió en «Daniel» para la Seguridad cubana

POR MARINA MENÉNDEZ QUINTERO, DEISY FRANCIS MEXIDOR Y JEAN-GUY ALLARD

fotos: Ismael francisco

Cuando leyeron El Adversario pensaron que él podía ser uno de los hombres útiles. Raúl Capote buscaba con el libro, esencialmente, homenajear la resistencia de los habaneros en los años 90. Pero los otros quisieron presentarlo como un texto «contestatario» y lo lanzaron al ruedo.

La obra tuvo una gran promoción, aunque había un tramo entre su visión crítica de una Isla atravesada por los dardos del período especial, y los planes agresivos que funcionarios de alto rango de la Sección de Intereses de EE.UU. preveían para nuestro país. Lo reconocieron apenas el primer día que tuvieron al autor frente a frente: querían que la gente se levantara y pidiera una intervención para justificar —como si fueran los tiempos del Maine— la entrada de los marines.

Ahora, quizá, El Adversario no le habría «salido» a Capote igual. «Escribir sobre la realidad cubana de los 90 siempre es muy complejo», sopesa después de estar en un mundo que le reveló las sucias argucias, ilegalidades e hipocresías en que se sustenta la hostilidad de la política yanqui contra Cuba. Siente que sin haber cambiado —porque «siempre he sido revolucionario»— ya no es el mismo. «Tengo una visión muy diferente de muchas cosas».

Fue el contrarrevolucionario Dagoberto Valdés la persona que lo identificó como «candidato», y lo puso en contacto con la SINA.

Así llegó Capote a aquella suerte de cena-tertulia en casa de Francisco Sáenz, a la sazón encargado del área político-económica en la legación estadounidense. Asistían también Louis John Nigro, entonces segundo jefe de la Oficina, así como Kelly Keiderling, secretaria de Prensa y Cultura, quien se sentó a su lado y le dio un tratamiento especial, que se prolongaría después cuando empezó a visitar la casa de Capote acompañada de sus hijos.

Callado durante la sobremesa en casa de Sáenz aquel 14 de mayo de 2004, el escritor escucharía criterios que le provocaron cierta conmoción.

«Dijeron que hacía falta tomar un grupo de medidas enérgicas contra Cuba; que esa era la única manera de hacerla rendir. Que las mismas necesidades harían que la gente "se levantara". Todos habían estado en países de Europa del Este y tenían mucha experiencia. Cuba, aseguraron, no iba a ser la excepción».

No tuvo más remedio entonces que dar su opinión. «¿Y qué culpa tiene el pueblo cubano? ¿Por qué recrudecer el bloqueo?», rebatió, con esa imagen de tipo duro; inconforme pero racional, que poco a poco alentaría las expectativas de los otros. No obstante, Kelly Keiderling fue consecuente con el tradicional pragmatismo que caracteriza a la política norteamericana: «El fin justifica los medios», le lanzó como respuesta la mujer. Y siguió «atendiéndolo».

Ese fue el inicio de una intensa etapa de la vida de Raúl Capote, que testimonia el activo papel subversivo de la SINA dentro de Cuba, y de oficiales de la CIA que usaron nuestro propio suelo en el reclutamiento de personas «como él».

MATERIAL DESECHABLE

Usando gorra, pulóver y un jean azul, como es siempre su atuendo, Capote recuerda nombres, hechos de un ayer reciente...

Pronto lo convirtieron en asiduo de la SINA, pero cuidaron de que no se ligara con quienes, ante la opinión pública internacional, son presentados como «la disidencia».

«Tenían un concepto bastante pobre de esa gente. Participé en una actividad con los "periodistas independientes" aunque yo estaba del lado de acá, junto a los americanos; había una especie de cristal que no les permitía a ellos vernos a nosotros. Era una videoconferencia, les hacían preguntas y no sabían responder. De este lado aquello era tremendo: se divertían viendo cómo trataban de enseñarlos.

«A mí me daba vergüenza porque eran cubanos, y me molestaba ver a los diplomáticos estadounidenses riéndose de ellos».

También fue testigo de cómo los grababan en los actos cuando sus «invitados» echaban la comida en bolsas de nailon. ¡Y hasta filmaban las disputas por los radiecitos que regalaba la SINA!

En los años precedentes, el abastecimiento principal con que la Sección de Intereses surtía a los grupúsculos se centró en la entrega de literatura subversiva que «explicaba» cómo se produciría «la transición» al capitalismo, y el papel que desempeñaría en ese proceso «la sociedad civil».

Después entraron en su apogeo las denominadas bibliotecas independientes, que empezaban a extenderse por todo el país con el estímulo que significaba la entrega por la SINA de muebles, equipos electrónicos y colecciones de distinto tipo de literatura que disimulaban la verdadera prioridad de cada envío: los textos sobre la subversión.

A Capote, sin embargo, no lo habían captado para algo tan elemental. Le reservaban un tratamiento especial, invitado a actividades de más alto perfil donde había estadounidenses o diplomáticos de otros países.

La explicación pudo ser la que le dio un día el funcionario que reemplazó a Keiderling en la secretaría de Prensa y Cultura, en el año 2005: Drew Blakeney, un hombre de formación militar que llegó a depositar en él mucha confianza. Le confesó que «a esta gente la necesitamos para armar bulla, mientras personas como yo —supuestamente—, podíamos hacer el trabajo que a ellos les interesaba para tumbar la Revolución.

«Drew quería convencerme de que "la solución" para Cuba era la intervención norteamericana. Su línea era que surgiera un Gobierno provisional que solicitara la ayuda militar de Estados Unidos; ese sería el momento.

«Y necesitaban a una persona capaz de asumir ese papel en caso de que la Revolución se desmoronara, porque no confiaban en esos personajes; para ellos eran material desechable».

Por ahí andaban las tareas que le tenían reservadas.

BRINDIS POR LA CIA

Aunque utiliza a fundaciones pantalla como la Agencia para el Desarrollo Internacional de EE.UU. (USAID por sus siglas en inglés) y al Fondo Nacional para la Democracia (NED) para dar un viso legal a sus acciones, la CIA no ha renunciado a involucrar a sus oficiales directamente en el terreno.

Muchas experiencias hay de su trabajo sucio, y nuevos detalles quedan al desnudo cada vez que alguien hurga en uno u otro movimiento desestabilizador que haya decapitado a un incómodo Gobierno, o cercenado algún proceso emancipador.

Su brazo largo estuvo en las denominadas revoluciones de terciopelo que desmembraron al llamado campo socialista europeo, y ahora mismo se revela su labor de zapa en Libia.

Considerada por los yanquis como su traspatio, América Latina ha sido una de las regiones que mejor puede testificar su injerencia criminal, solapada o descubierta. Fue promotora del tenebroso Plan Cóndor, y del Irangate, que dio sustento a la contra nicaragüense en la década de los 80.

Cuba ha constituido para la CIA una obsesión desde 1959. Ni la agresión directa ni los actos terroristas les han dado resultados. De ahí el importante papel que sucesivos Gobiernos estadounidenses han concedido a la subversión interna.

Un elemento central de su estrategia para la Isla radica en la certeza de que no existe una oposición que tenga un reconocimiento social, ni cabecillas capaces. Saben que necesitan caras nuevas.

Ello estaba en el pensamiento del oficial CIA Rene Greenwald desde antes del momento del 2006 en que se apareció en casa de Raúl Capote. Llegó a convertirse en uno de los contactos de afuera que lo atendería con más asiduidad, haciéndole llegar los pedidos o «las ideas» que debía poner en práctica.

El oficial de vasta experiencia en Latinoamérica, vinculado a los regímenes represivos de las décadas de 1970-80, sería también quien lo «reclutaría».

Ello ocurrió aquel mismo día en el hogar del escritor, cuando lo miró seriamente para confesarle, solemne: «Yo trabajo para "el Gobierno" de Estados Unidos. ¿Usted está dispuesto a trabajar para nosotros?», dijo, y luego mencionó «la Organización». Pero como ya se sabía de qué estaba hablando, abrió dos cervezas, lo abrazó y brindó. Era la cordial bienvenida que la CIA le daba a Capote. A partir de entonces, para aquellos sería «Pablo».

HACIENDO CIUDADANOS «DEMOCRÁTICOS»

Por casi dos años había tenido abiertas las puertas de la Sección de Intereses sin avisar cuando iba, en una época durante la cual se hicieron frecuentes allí las sesiones de videoconferencias mientras, del otro lado del ciberespacio, personajes de universidades estadounidenses seguían adoctrinando a los representantes de esa sociedad civil que un día se «levantaría» contra el «régimen».

Ya el diligente Blakeney le había dado una tarea importante: la conformación de una agencia literaria que publicaría «a todos» los escritores que lo quisieran, pero que en verdad solo pretendía manipular la espera de los autores cuyas obras, por la carencia de papel, aguardaban ver la luz en Cuba.

«Claro que eso de publicarle a todo el mundo no era real; la intención era que se acercara todo el mundo. No les importa la cultura cubana y mucho menos que haya un movimiento cultural real aquí. Lo que querían era tener a las personas que prepararían las mentes para la Cuba que estaban proyectando: un país con dirigentes capaces de pedir la presencia de los americanos».

Luego vino la idea de un Pen Club de escritores, a uso y semejanza del que hay en Miami. Pero tampoco se concretó. Y más tarde cayó lo de la fundación Génesis: en principio, una pretendida organización no gubernamental (ONG).

«Hasta enviaron especialistas a entrenarme, quienes me enseñaron, por ejemplo, cómo crear un proyecto, métodos contables, de qué manera podía funcionar una ONG… Lo que les interesaba era construir "ciudadanos democráticos"», recuerda Capote.

Se trabajó muy intensamente en esos años en la preparación de Génesis. «Pero la cosa se trabó en que ellos estaban locos porque eso se pudiera legalizar aquí. Siempre soñaron con la idea de que fuera una operación legal, para poder maniobrar. Tendría dos agendas: cumplir con su fachada de ONG, y que bajo esa cobertura yo pudiera organizar un equipo de trabajo para ese futuro, cuando se dieran las que ellos consideraban "condiciones objetivas"».

Todavía algún tiempo después, uno de los que más empuje le puso al asunto fue Marc Wachtenheim, colaborador de la CIA, y el hombre que hasta 2010 fue el director del programa Cuba en la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD), una ONG fundada por mandato de la OEA que está entre las principales receptoras de fondos de la USAID.

Wachtenheim veía la cosa a escala mucho mayor. Su propósito era que Génesis fuera una fundación hacia la que Capote atraería, entre otros, a intelectuales descontentos.

«Génesis debería ser una suerte de "génesis" del pensamiento de derecha en el país. Ellos no estaban hablando del pensamiento de derecha de Miami ni de la "derecha" tradicional cubana. Pensaban en una nueva manera de proyectar el pensamiento de derecha, y qué movimiento político podían oponer al Partido Comunista en Cuba. ¿La que ellos llaman sociedad civil? Saben que esa variante no existe. Por tanto, llegaron a la conclusión de que la única manera de enfrentar la Revolución y derribarla era creando una oposición real».

Hacia ese derrotero iba encaminado, por ejemplo, el programa de becas anunciado por Estados Unidos para los jóvenes cubanos en el año 2008. Un plan gratuito mediante el que ellos escogerían a los candidatos, con el único requisito de que debían regresar al país. Se trataba de fabricar allá líderes opositores que luego nos serían importados.

En la mira no están solo las nuevas generaciones y los intelectuales sino también los negros, las mujeres, personalidades del ámbito religioso o de denominaciones fraternales, como parte de un plan que intenta reproducir en Cuba fenómenos que son propios de la sociedad estadounidense para fomentar la división aquí, y potenciar el surgimiento de liderazgos.

LA SINA ¿SE LAVA LAS MANOS?



Foto: Archivo
EN LA MISMA CASA DEL ESCRITOR, EL EXPERIMENTADO OFICIAL CIA RENE GREENWALD CONCRETÓ SU «CAPTACIÓN».

Un día llegó la contraorden a Raúl Capote: no poner más los pies en la Sección de Intereses, de modo que ojos indiscretos no lo pudieran comprometer. Ellos lo necesitaban «limpio» para hacer su trabajo de subversión entre los jóvenes; aprovecharían que era profesor de una facultad de la Universidad de Ciencias Pedagógicas, y sus contactos como ex dirigente en Cienfuegos de la Asociación Hermanos Saíz. Estaban convencidos de que la cultura era la vía para «entrar».

Junto al oficial CIA Greenwald, también lo atendería a partir de entonces Wachtenheim. Robert Balkin, un estadounidense que residía en México y trabajaba para una filial de la Universidad de Nueva York, sería igualmente un eslabón cercano.

UNO DE LOS MEDIOS ENTREGADOS A CAPOTE FUE EL BGAN, QUE LE PERMITÍA COMUNICARSE DE MODO
SEGURO, SIN USAR LAS REDES LOCALES NI SER DETECTADO.

Ya le estaban suministrando equipos de última generación en materia de infocomunicaciones, cámaras fotográficas, impresoras y otros medios, además de medicamentos. Los enviados no siempre eran los mismos. Balkin le recalcó que pidiera todo lo que necesitara. «Solo tienes que mandarnos un correo», insistió.

Claro que Capote no enviaría sus mensajes por el método normal en que lo hace cualquier cubano, sino utilizando el BGAN, un equipo de conexión satelital para el acceso a Internet sin usar las redes locales ni ser detectado.

«Es una vía de comunicación rápida que me permitía acceder adonde quisiera y comunicarme con ellos. Siempre te exigían usar el sistema de encriptamiento. Me enseñaron incluso a colocar información en el píxel de una fotografía, para que nadie la pudiera detectar. O en una nota musical dentro de un archivo de sonido. Y me explicaron que yo era un "privilegiado" porque ese equipo era una cosa secreta; algo que en sus inicios estuvo previsto para el uso militar».

En abril de 2008 se lo llevó a su propia casa James Benson, en ese momento, primer secretario político-económico de la SINA. «Mira, yo vengo a entregarte lo que tú estás esperando», le dijo.

Le pedían mucha información. Marc Wachtenheim, por ejemplo, estuvo muy interesado en saber cómo la gente en Cuba obtenía las antenas parabólicas, cuántos las usaban y la manera de extenderlas.

CON DISTINTOS EMISARIOS, LA CIA LE ENVIÓ MODERNOS MEDIOS DE INFOCOMUNICACIONES ADEMÁS DE CÁMARAS FOTOGRÁFICAS, IMPRESORAS Y OTROS IMPLEMENTOS.

Después de eso le empezaron a solicitar criterios sobre la manera en que pensaban los intelectuales. «Querían saber también qué opinaban los nuevos empresarios: si ellos creían que Cuba debía cambiar, qué idea tenían del país».

En un momento determinado le orientaron retornar a la Universidad, donde ya no estaba «porque se dieron cuenta de que era donde yo podía hacer una labor efectiva.

«La idea no era únicamente que yo fuera profesor, sino que lograra llegar a ocupar cargos. Les interesaba que trabajara en la Extensión Universitaria, y habían prometido apoyarme con recursos para competencias deportivas y todo lo que hiciera falta en la esfera cultural».

El BGAN fue, en efecto, un medio de comunicación seguro hasta que apenas en diciembre pasado, en una breve conversación vía Internet por medio del chat, Wachtenheim enviaría a Capote un aviso urgente: deshacerse del «aparato» aquel.

«Nunca lo uses más (…) Si te lo encuentran, se complicarían las cosas para ti, para nosotros, y para alguien más que está preso», le advirtió en evidente alusión al denominado «contratista» estadounidense Alan Gross, pocas semanas antes de que se iniciara su juicio en La Habana.

SULLIVAN EN LA OSCURIDAD

Para entonces, nuevos oficiales de la Agencia Central de Inteligencia lo habían contactado. Como una noche de octubre de 2008 en que Anthony Boadle, entonces corresponsal-jefe de la agencia Reuters, lo invitó a una recepción en la Embajada de Alemania. Alguien importante de la SINA se le acercaría; sin embargo, Capote esperó inútilmente.

Nadie se dirigió a él hasta que el propio periodista que lo llevó le conminó a retirarse juntos y, saliendo de su escondite en la oscuridad, emergió la figura misteriosa que le había sido anunciada… Montó con ellos al auto y, entre otros temas, le preguntó al escritor si le habían publicado sus libros y lo relacionado con una posible «transición», así como «el papel que Raúl Castro podía desempeñar en ese "cambio" en Cuba». También quería saber el rol que los intelectuales jugarían en ese momento.

Capote siempre se quedó con la sensación de que el sujeto debía darle un mensaje o encomendarle alguna misión, pero no se decidió. Antes de bajar del carro, el desconocido le dejó la tarjeta con un nombre más elocuente que la escasa conversación que le había brindado: Mark Sullivan.

Su expulsión de Ecuador algún tiempo después, en febrero de 2009, le explicaría a Capote por qué fue antecedido de tanta alharaca su fugaz encuentro en La Habana.

La denuncia del presidente Rafael Correa acerca de la injerencia del estadounidense en los asuntos internos de la nación desde su cargo como primer secretario de la Embajada de Estados Unidos, destapó una olla aún más hirviente: Sullivan era el jefe de la Estación CIA en aquel país.

LA OPORTUNIDAD DE SERVIR

A esas alturas, la CIA había experimentado ya otro de sus grandes desencantos en Cuba. Poco después del 31 de julio de 2006, cuando la Proclama del Comandante en Jefe al Pueblo de Cuba dio a conocer su enfermedad y el traspaso temporal de sus funciones, Drew Blakeney llamó a Raúl Capote urgentemente.

El país respiraba tranquilidad, y las expectativas de quienes en Miami y Washington habían apostado por la desestabilización, estaban frustradas.

Faltaban escasos días para el 13 de agosto, que marcaba el 80 cumpleaños de Fidel, cuando el diplomático yanqui le adelantó que el contrarrevolucionario Darsi Ferrer «se iba a "inmolar" lanzando un comunicado para, supuestamente, levantar a todo Centro Habana, y que llamaría a una huelga general».

Entonces le orientó a Capote redactar un texto que llamara a «la unidad, a una concertación de partidos "por la democracia"».

Pero nada de eso ocurrió. El «levantamiento» solo era posible en las mentes calenturientas de los de la CIA, la derecha de Miami y la Casa Blanca, quienes se quedaron esperando una excusa que les propiciara una intervención en Cuba.

«Sé que cuando se habla de John Quincy Adams, los jóvenes creen que eso es una cosa del 1700. Mucha gente piensa que la idea de la anexión pasó. Sin embargo, yo les puedo asegurar que es algo muy actual», asevera Capote.

Siete años después de convertirse en el agente Daniel de la Seguridad, considera que no ha hecho algo sobrenatural. «No todos los hombres tienen la oportunidad de servir a su pueblo, a la Patria, de esta manera», considera. «Nosotros nos entregamos a esto para mis hijos y para los hijos de todos los cubanos».

Ahora, cuando vuelve al aula de manera abierta y sin tener que fingir, siente el compromiso tremendo de continuar desde allí. «Es muy importante la batalla ideológica: la lucha que hay que librar hoy es esa. Trataré de usar mi experiencia de todos estos años para llevarla a mis alumnos y enseñarles la Historia de Cuba. Es una tremenda responsabilidad, pero quiero consagrar mi vida a eso: a los jóvenes».

Uno de los medios entregados a Capote fue el BGAN, que le permitía comunicarse de modo seguro, sin usar las redes locales ni ser detectado.

En la misma casa del escritor, el experimentado oficial CIA Rene Greenwald concretó su «captación». Foto: Archivo

Con distintos emisarios, la CIA le envió modernos medios de infocomunicaciones además de cámaras fotográficas, impresoras y otros implementos.