domingo, 3 de abril de 2011

Este lunes en la TV nuevo documental de “Las Razones de Cuba” (+ Video)

Las razones de Cuba

Publicado el 3 Abril 2011

La serie “Las Razones de Cuba“, presentará este lunes “Fabricando un líder”, documental que abordará la alta prioridad que conceden los servicios de inteligencia de EEUU a la fabricación de “líderes sociales” en Cuba, que sirvan a los intereses de Washington.

El documental, que transmitirá la televisión cubana después de la emisión estelar del Noticiero (8:30 pm hora local), ofrece como adelanto el testimonio de una oficial del Ministerio del Interior de Cuba, quien asegura que EEUU intenta ejercer influencia en jóvenes, artistas e intelectuales, individuos “capaces” para esa “transición” que anhelan en la Isla. Este esquema de subversión es similar al que utilizan para intervenir en los asuntos internos de otros países.

Desde inicios de año,”Las Razones de Cuba“ ha venido transmitiendo una serie de impactantes documentales, con revelaciones de agentes infiltrados en filas de la llamada oposición interna e información desclasificada por el gobierno cubano sobre planes de agresión contra la Isla.

YouTube Preview Image

Comienzan este domingo debates del V Congreso Pioneril


Las primeras actividades de los delegados estuvieron dedicadas a la historia de nuestro país. El hilo de su heroica huella lo siguieron en la voz de José Ramón Fernández

José Ramón Fernández recibió un reconocimiento de los pioneros. Autor: Roberto Morejón

Margarita Barrios
margarita@juventudrebelde.cu
2 de Abril del 2011 23:48:57 CDT
«Lo que legamos a ustedes es la lucha por la justicia y el compromiso con el pueblo», afirmó José Ramón Fernández, vicepresidente del Consejo de Ministros, al término de un encuentro con los delegados al V Congreso Pioneril, que fue seguido por un auditorio respetuoso y atento en la Escuela Nacional de Cuadros de la UJC Julio Antonio Mella.
En su disertación, el también Héroe de la República de Cuba hizo un recorrido por la historia de nuestro pueblo, partiendo del grito de independencia dado en La Demajagua en 1868 y pasando por las diversas etapas de lucha, hasta llegar a la primera derrota del imperialismo yanqui en América.
«Girón fue lo mismo que Mal Tiempo para los mambises, o Guisa para el Ejército Rebelde, porque en cualquier lugar donde se combatió, siempre en desventaja de hombres y armamentos, estuvo presente la voluntad de vencer.
«Nuestra superioridad estaba siempre en que teníamos más conciencia, más heroísmo».
Al rememorar aquellos días de abril de 1961, Fernández destacó la presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro al frente de las acciones combativas, así como anécdotas que demuestran con cuánta valentía lucharon aquellos jóvenes, que apenas habían recibido preparación para el combate y enfrentaron un ejército mercenario entrenado, armado y financiado por los yanquis.
«Eduardo García Delgado, ese joven cuyo nombre lleva la escuela donde ustedes están residiendo por estos días —dijo a los delegados—, era un artillero que cayó en el aeropuerto de Ciudad Libertad y escribió con su propia sangre el nombre de Fidel».
Por último, Fernández enfatizó que lo trascendente para las nuevas generaciones no son los detalles militares, sino que conozcan del compromiso que tienen con esa historia que ha suscitado tanto esfuerzo, dolor y sangre en la vida de nuestro pueblo.
«Espero que la diferencia de edad entre ustedes y los que estamos en esta mesa no sea una limitante para que hayan entendido la epopeya que ha librado nuestro pueblo, casi de modo constante, para preservar lo obtenido.
«A ustedes les toca ahora tener conciencia clara del compromiso que tienen de defender la Revolución», apuntó.
Los pioneros dedicaron a Fernández un reconocimiento: «por su acompañamiento, su vida y entrega a la causa revolucionaria».
Igualmente la ocasión fue propicia para que la FEEM y la FMC entregaran presentes, a la OPJM por su 50 cumpleaños, y los delegados al Congreso recibieran el libro Por qué la Revolución Cubana: la verdadera historia del dictador Fulgencio Batista, regalo del Ministerio del Interior.
Al respecto, Yamilé Ramos Cordero, presidenta de la OPJM, dijo a los pioneros: «ese volumen les permitirá a ustedes, sus familias, sus compañeros de estudios y maestros conocer cómo era Cuba antes del triunfo revolucionario, y por qué no queremos que esa miseria, insalubridad y crímenes horrendos regresen jamás».
En el acto se encontraban presentes Ena Elsa Velázquez Cobiella, ministra de Educación; así como Maydel Gómez y Yarany Suárez, presidentas de la FEU y la FEEM, respectivamente.
Hoy comienzan los debates del V Congreso Pioneril en el Palacio Central de Pioneros Ernesto Che Guevara. Los delegados trabajarán en cuatro comisiones: enseñanza Primaria y enseñanza Secundaria Básica, donde abordarán entre otros temas el estudio como principal deber y el funcionamiento de la Organización.
También habrá un grupo de trabajo dedicado a debatir cómo acercarse mejor a la Historia de Cuba y por último, y no menos importante, a la formación vocacional y orientación profesional de los pioneros.

Tribulaciones libias

Por Juan Gelman

Tomado de Página 12

La oposición a Khadafi está pasando malos momentos pese a los bombardeos. Por su parte, la Casa Blanca y la OTAN no están libres de preocupaciones: se ha descubierto que en las filas rebeldes hay elementos de Al Qaida. Así lo admitió el almirante James Stavridis, jefe de las operaciones conjuntas en Libia, aunque subrayó que “la conducción está integrada por gente responsable” (//washingtonexaminer.com, 29-2-11). Se refería, sin duda, al primer ministro del Consejo Libio de Transición, Mahmoud Jibril, ex mano derecha del dictador y ex director de la Junta Nacional de Desarrollo Económico desde 2007, que impulsó la inversión extranjera –en particular de capitales estadounidenses y británicos– y las privatizaciones en el país africano. Parece que hace apenas unas semanas descubrió que Khadafi es un tirano de la peor especie.

Jibril, doctorado en la Universidad de Pittsburgh, resulta desde luego muy confiable para los intereses petroleros foráneos. No es el único: Ali Tahroumi, ministro de Finanzas del gobierno provisional y encargado de los asuntos relativos al oro negro, volvió a Libia hace un mes tras 35 años de exilio procedente de EE.UU., donde ocupaba una cátedra de la Universidad de Washington. Hay más gente responsable.

Galifa Hifter, ex coronel del ejército, fue designado jefe militar de los rebeldes. Regresó de EE.UU. después de 20 años de ausencia; encabeza el llamado Ejército Libio Nacional, un grupo opositor con asiento en Virginia, y se sospecha que es un “agente dormido” de la CIA (www.mcclatchydc.com, 26-3-11). Los tres son apenas algunas piezas de la oposición, un mosaico variopinto que no mucho tiene que ver con los centenares de miles de libios que empezaron a salir a la calle a mediados de febrero, hartos ya del déspota.

Trascendió que el Departamento de Estado enviaría a Benghazi a Chris Stevens, ex número 2 de la embajada estadounidense en Trípoli, a fin de “trabajar con los opositores, hacerse una mejor idea de sus necesidades, evaluar cómo los podemos ayudar y completar la imagen que de ellos tenemos y llenar así las lagunas de lo que sobre ellos sabemos” (EFE, 30-3-11). En realidad, las lagunas son pocas.

“El grupo principal que dirige la insurrección es la Conferencia Nacional de la Oposición Libia (NFSL, por sus siglas en inglés). Lidera la lucha y es una milicia armada auspiciada por EE.UU. que integran sobre todo expatriados y tribus opuestas a Khadafi” (www.axisoflogic.com, 17-3-11). Otro enemigo del dictador: el Grupo Combatiente Libio-Islámico (LIFG, por sus siglas en inglés), fundado en 1995 por mujaidines que lucharon contra la ex URSS en Afganistán, se dedica desde entonces a derrocar a Khadafi, pero algunos se han unido a Al Qaida “para lanzar la Jihad contra los intereses libios y occidentales en todo el mundo”. En febrero de 2004, el entonces director de la CIA George Tenet testificó ante el Comité de Inteligencia del Senado y señaló que “una de las amenazas más inmediatas (a la seguridad de EE.UU.) proviene de pequeños grupos internacionales de extremistas sunnitas vinculados con Al Qaida. Incluyen al LIFG” (www.cdi.org, 18-1-05).

El LIFG merece ciertamente atención. Combate a Khadafi porque lo considera al frente de “un régimen apóstata que ha blasfemado contra el Señor Todopoderoso”. Su acción más notoria fue el intento fallido de asesinarlo en febrero de 1996, en el que murió gente de los dos bandos. No se pudo confirmar que el MI15 financiara el ataque, como denunció David Shayler, ex agente de ese Servicio de Inteligencia británico: en cambio, un estudio publicado en el Terrorism Monitor, de la Jamestown Foundation, revela que “el LIFG recibió hasta 50.000 dólares del terrorista saudita (Bin Laden) por cada uno de sus militantes caídos” (www.jamestown.org, 5-5-05).

El presidente de Chad, Idriss Deby Itno, “manifestó que Al Qaida ha saqueado arsenales militares y comprado armas en la zona libia rebelde, incluso misiles tierra-aire, que después contrabandeó a sus santuarios” (www.dailytelegraph.com, 25-3-11). Resulta que EE.UU., Gran Bretaña y Francia son ahora camaradas de armas del LIFG, “el elemento más radical de la red de Al Qaida. La secretaria de Estado Hillary Clinton admitió los riesgos de esta alianza non sancta en una audiencia parlamentaria: señaló que la oposición libia es probablemente más antiestadounidense que Khadafi” (//newamericamedia.org, 20-3-11).

¿Entonces?

Tal vez lo haya explicado inadvertidamente Denis McDonough, vicedirector de Seguridad Nacional del presidente Obama: en una conferencia de prensa que se realizó el lunes pasado, declaró que “la Casa Blanca no toma decisiones sobre asuntos como una intervención basada en precedentes. Las tomamos basados en cómo podemos promover mejor nuestros intereses en la región” (www.whitehouse.gov, 28-3-11). ¿Esto significa que los bombardeos aliados sólo empezaron cuando los rebeldes llegaron a controlar vastos territorios de Libia y a ocupar ciudades y puertos petroleros clave, y se aprestaban a apoderarse de la cuenca del Buraiqa, repleta de oro negro? ¿Aunque Al Qaida estuviera metida en el frente opositor? ¿Y qué harán la Casa Blanca y la OTAN si, como parece posible, el dictador aplasta la rebelión? ¿Invadir? ¿Negociar? ¿Dejar a Khadafi en su puesto?


BREVISMA HISTORIA DE LA ONU (VI) SAN FRANCISCO: IMPOSICIONES Y TRAMPAS

Jorge Gómez Barata

En 1945, bajo una cobertura política, diplomática y jurídica excelentemente elaborada, Estados Unidos, la Unión Soviética y Gran Bretaña, vencedores en la II Guerra Mundial, en lugar de restablecer el Derecho violado por los nazis, crearon nuevas reglas, a las cuales el mundo hubo de ajustarse. La Carta de la ONU y el Consejo de Seguridad no suprimieron el uso de la fuerza, sino que lo codificaron y, de cierto modo, lo legalizaron; verbigracia: Libia.

La fundación de la ONU fue resultado de una coyuntura histórica en la cual confluyeron el horror por las consecuencias de las guerras y la maduración de un pensamiento político que, trascendiendo las barreras ideológicas, apostó por el mantenimiento de la paz a partir de un sistema de seguridad internacional basado en la supremacía económica y militar de las grandes potencias que luego sumarían el monopolio atómico.

Lo novedoso fue que los Tres Grandes mediante la Carta de la ONU ajustaron el derecho internacional al predominio conquistado mediante la guerra. Si bien en el proceso de formación de la ONU hubo acatamiento y consenso, también estuvieron presentes, desacuerdos e imposiciones.

Entre el 25 de abril y el 26 de junio de 1945 se efectuó en San Francisco California, la Conferencia constitutiva de la ONU; la primera mega reunión de la postguerra. Durante 72 días, 850 delegados de 45 países que, con los asesores sumaban unos 3 500, a lo cual se añaden 2 500 periodistas y observadores, representaron al 80 por ciento de la población mundial. La Secretaría contrató más de mil empleados, entre ellos casi 200 traductores.

De los países participantes 20 eran de América Latina, 14 de Europa, 2 de América del Norte y 2 de Oceanía. Entre Asia, Medio Oriente y África del Norte sumaban 10 y dos pertenecían al África Negra (uno de ellos Sudáfrica). Los países derrotados, además de Alemania, Japón e Italia, Bulgaria, Rumania, Hungría, Albania, incluso España no fueron invitados.

La estructura del conclave fue el siguiente:

Un Comité de Orientación formado por los jefes de delegaciones, asistido por un Secretariado Ejecutivo integrado por 14 miembros. Cuatro Comisiones (1) Propósitos generales, (2) Asamblea General) (3) Consejo de Seguridad) (4) (Corte Internacional de Justicia). En total hubo 10 plenarias y casi 500 reuniones; la última donde se sometió a votación el texto de la Carta se efectuó el 25 de junio de 1945, en el teatro de la Opera de San Francisco y estuvo presidida por Lord Halifax.

Debido al número de países (20) y a la experiencia internacional de sus delegados, América Latina que había concertado sus posiciones en la recién celebrada Conferencia de Chapultepec, estuvo en el centro de los debates en cada una de las cuatro comisiones del evento, especialmente en las que se ocuparon de los asuntos económicos y sociales, los organismos regionales y el Consejo de seguridad.

América Latina que contaba con una larga tradición de concertación política regional, había efectuado siete conferencias panamericanas y donde la guerra no era un fenómeno recurrente, prefería una organización que avanzara hacía el mantenimiento de la paz, por vía de la concertación política, dejando que las diferencias se resolvieran a escala regional. Un delegado comentó: “Se imaginan ustedes que un litigio entre Honduras y Guatemala sea resuelto en Nueva York por norteamericanos, rusos y chinos…”

Otro asunto que preocupaba a los latinoamericanos era la falta de realismo contenida en la fórmula de “igualdad soberana de los estados” en un mundo plagado de abismales diferencias y en términos de desarrollo económico y social profundamente asimétrico. La ONU para ellos debería unir a las aspiraciones de paz, las del desarrollo. Los postulados en este orden y la creación del Consejo Económico y Social se incorporaron a la Carta a propuesta de América Latina; como también ocurrió con los órganos regionales a partir de los cuales luego apareció la OEA.

A los representantes latinoamericanos que trabajaron para que la ONU no naciera como una herencia de la guerra ni fuera una organización de vencedores, les resultaba difícil aceptar que no se hubiera considerado dar al Consejo de Seguridad una estructura regional que asumiera la diversidad del mundo. Era escandaloso que no hubiera en ese órgano ningún Estado Latinoamericano y ninguno africano.

La posición adoptada en Yalta de mantener inalterable el veto fue favorecida por la forma como en San Francisco se redactó y aprobó la Carta de la ONU, que se hizo por partes. Si bien América Latina era mayoría en la Conferencia no lo era en cada una de las comisiones. De ese modo, aunque existía un consenso latinoamericano de rechazo al veto, al aprobarse lo relativo al Consejo de Seguridad donde se incluía ese asunto, sólo se registraron los votos en contra de Colombia y Cuba.

El procedimiento adoptado convirtió la plenaria final en una ceremonia, un evento simbólico y multitudinario, celebrado en el Teatro de la Opera de San Francisco. Para ese acto, el presidente sugirió que en lugar de levantar la mano los delegados de cada país se pusieran de pie y permanecieran así hasta el final; momento en que Lord Halifax dio por aprobada por unanimidad la Carta de la ONU. En San Francisco, además de imposiciones hubo trampas.

Al otro día, los mismos que había votado acudieron al Veteran′s Memorial Hall y firmaron la Carta y los Estatutos de la Corte Internacional. En total se estamparon 135 firmas.

Al final hablaron los jefes de las delegaciones de las “potencias patrocinadoras” (5) y otros cinco delegados por diferentes zonas geográficas. El resumen estuvo a cargo del Harry Truman, presidente de los Estados Unidos: “La Carta de las Naciones Unidas que acabáis de firmar –dijo–es una base sólida sobre la cual podremos crear un mundo mejor. La historia os honrará por ello…”

Tal como había sido acordado, la Carta entró en vigor en el momento en que Estados Unidos, Unión Soviética, Gran Bretaña, China y Francia, depositaron en el Departamento de Estado los instrumentos de ratificación por sus respectivos parlamentos. Ese proceso se completó el 24 de octubre de 1945; primer día de la otra historia.

Luego les cuento que ocurrió desde entonces hasta hoy cuando en nombre de la ONU, la OTAN ataca en Libia.

La Habana, 03 de abril de 2011