domingo, 27 de marzo de 2011

PÁJAROS DE LA DUDA

ADRIANA VEGA
ESPECIAL PARA MONCADA
Escenarios, Avenida Nueve de Julio y Plaza de Mayo.
En un sitio Plácido Domingo y en el otro la Marcha de Madres, eventos importantísimos que crearon dicotomía entre arte y política para algunas personas. ¿A dónde ir?
El jueves 24 de Marzo de 2011 se cumplían treinta y cinco años del terrorífico golpazo militar De Videla y Cía, de los más tenebrosos golpes que sufrió la Patria provocado por fuerzas armadas que diciéndose “sanmartinianas”, tiñeron de sangre una generación que dio su vida por la verdadera independencia.
Los preparativos eran marchar con Madres y Abuelas a Plaza de Mayo cuando apareció, embriagando, un evento artístico que había solucionado temporalmente el problema sindical del primer coliseo, un Teatro Colón enlodado por las manos de Macri.
Resultó muy digna la medida lograda por el famoso cantante y su acuerdo con músicos en justa huelga.
Las ausencias pueden acosar como llagas y la solución conseguir los ingresos para dar oídos al tenor y trasladar a la Plaza acompañando al concierto.
Las primeras filas reservadas para invitados funcionales a la derecha vernácula, las gratuitas puestas a disposición por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para el público en general, sponsor del acto que al mencionárselo como tal, recibió una de las más grandes rechiflas que deben haberse escuchado en la vida musical.
Detrás del vallado, presenciando el espectáculo y de pie asistía una multitud de personas.
Tranquilizó la conciencia observar que no se era el único que resignaba a hora prudente la Plaza por el concierto, donde el músico y tenor español brindaría su acuerdo emotivo sin lluvia, durante la misma jornada en que se conmemoraba el Día de la Memoria.
A pesar del conflicto del gobierno de la ciudad con los trabajadores del Teatro Colón, el intérprete español tuvo su gran noche en Buenos Aires.
"Estamos emocionados viendo la respuesta que ha habido. No se ve dónde termina el público", dijo el estremecido cantante en el escenario montado al aire libre sobre la céntrica avenida 9 de Julio, olvidándose en ese momento de una mención sobre el Día de la Memoria.
El concierto duró más de tres horas con Plácido dirigiendo e interpretando ópera, zarzuela, boleros y tango, acompañado por su exquisita partenaire, la intérprete femenina.
Como dijo Estela Carlotto, una abuelaza que repetidamente acierta en acciones y palabras, se obtuvo una fiesta de pueblo, aunque algunos desearan, como se escuchó de boca de una señorita hermosamente preparada por un periodista, que ese día se “ festejaban” 35 años del Golpe de Estado.
Dice la prensa hoy : “Debido a que la función coincidió con el Día de la Memoria, Domingo se mostró también, en ese plano, preciso y entonado: aplaudió al público cuando vitoreó una mención a la jornada y estuvo acompañado, en primera fila, por un grupo de Madres de Plaza de Mayo.
Quienes estaban lejos y con algo de culpa por haber permanecido poco en la marcha patriótica, no llegaron a distinguir sus pañuelos blancos pero escucharon emocionados a quienes exigían señalar la importante fecha.
Así como la alusión al patrocinio del Gobierno de la Ciudad obtuvo chiflidos tan abundantes como aplausos recibidos por la orquesta, la gran ovación del público, de pie, fue para la referencia por parte del locutor sobre que el concierto se estaba realizando en el mismo día que se conmemoraba el de la Memoria. Cuarenta años de carrera para el cantante y treinta y cinco del comienzo de la última dictadura militar argentina, solicitada antes del anteúltimo bis por un artista que no descuidó notas en falso.
El día que me quieras cerró el acto con poca correspondencia entre bandoneones y orquesta, remató Plácido con su Granada dejando al público huérfano del brindis de la Traviata, espacio que colmó con dos hermosos nietos sobre el escenario, metáfora que, disimulando lágrimas, se percibió como el símbolo de los nietos recuperados.
Para el gran músico español que cantó junto a la excelente soprano argentina Virginia Tola, la grandeza de la Orquesta Estable y la Filarmónica del Teatro Colón, hubo un doble mérito: logró realizar el concierto y entrar en la historia argentina.
Las palabras pueden crear dudas, pero no llevan antifaz.
Buenos Aires, Argentina, 25 de marzo del 2011


BREVISIMA HSTORIA DE LA ONU (II)

Jorge Gómez Barata

Tras el fracaso ante el Senado que desaprobó el ingreso de Estados Unidos en la Sociedad de Naciones y vetó el Tratado de Versalles, solía afirmarse que el presidente Woodrow Wilson había ganado la guerra y perdido la paz. Tal vez tengan razón quienes creen que el haber marginado a la principal potencia mundial de eventos como la invasión de Etiopia, el Pacto de Munich (1938), la anexión de Austria (Anschluss) de una parte y las invasiones a Finlandia y Polonia por la Unión Soviética de la otra, aventaron la guerra.

Debido al desarrollo de la técnica y el armamento, a la táctica nazi, la abrumadora superioridad económica y militar de Alemania; así como la entraña criminal del fascismo, la II Guerra Mundial comenzó de modo avasallador y relampagueante; ningún país europeo ni todos juntos podían equilibrar el poder económico y militar de Alemania que añadía a la fuerza militar el fanatismo, la xenofobia, el racismo y otros componentes ideológicos desconocidos desde la época de las Cruzadas.

Ante la opulencia de la invasión nazi que, como un efecto dominó barrió las democracias y monarquías europeas hasta ser contenida por la Unión Soviética cuyo poderío, determinación y vasta retaguardia convirtieron la agresión en Guerra Patria que sirvió de escudo para contener el desborde nazi, hasta que llegara la demorada reacción de Estados Unidos.

Empujadas por una fuerza temible que atacaba a la vez al liberalismo y al comunismo, la democracia y la fe cristiana; Europa, Estados Unidos y la Unión Soviética y con ellos la humanidad, parecieron madurar y comprender que la fuerza y la guerra no eran el camino, ni la paz podía ser concebida como un tregua entre una y otra matanza. Nació así la coalición antifascista, verdadera base de un ideal de convivencia y seguridad internacional y comenzaron los trabajos para la creación de la ONU.

Asumidos como validos los 14 Puntos de Wilson y la Sociedad de Naciones, la cronología para la creación de la ONU suele comenzar con la Declaración del Palacio de St. James (San Jaime) derivada de una conferencia celebrada en Londres, en fecha tan temprana como junio de 1941, en la cual los gobiernos en el exilio de nueve países: Bélgica, Checoslovaquia, Grecia, Luxemburgo, Holanda, Noruega, Polonia, Yugoslavia y Francia (De Gaulle) que junto a representantes de: Gran Bretaña, Canadá, Australia, Nueva Zelandia y Sudáfrica, bajo los bombardeos nazis a la capital británica, aun cuando la victoria no sólo estaba lejano sino que no era aun una certeza, emitieron una declaración en la cual, con infinita fe en la victoria subrayaron:

“La única base cierta de una paz duradera radica en la cooperación voluntaria de todos los pueblos libres que, en un mundo sin la amenaza de la agresión, puedan disfrutar de seguridad económica y social [...] Nos proponemos trabajar, juntos y con los demás pueblos libres, en la guerra y en la paz, para lograr este fin”

Dos meses después, el 14 de agosto de 1941, el presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt y el Primer Ministro británico Winston Churchill, a bordo de un buque de guerra, frente a las costas de Terranova, suscribieron la Carta del Atlántico, que luego sería conocida como “Declaración de la Naciones Unidas y suscrita por 26 Estados que formaron el núcleo de la coalición antifascista liderada por Estados Unidos, la Unión Soviética y Gran Bretaña. Nunca se elogiará suficientemente aquel documento que sirvió de base a otro de excepcional significado histórico: la Carta de la ONU.

En 1943, trabajando ya en firme en las ideas básicas para dar forma orgánica a un sistema de seguridad colectiva, hubo una serie de conferencias y trabajos conjuntos en varias ciudades donde expertos norteamericanos, soviéticos, británicos, latinoamericanos, chinos y canadienses se reunían para intercambiar ideas que los líderes de entonces perfilaban mediante una abundante correspondencia. El más importante de aquellos encuentros fue el efectuado en Moscú en 1943 que precedió a la Cumbre de Teherán.

Desafiando condiciones de precaria seguridad, en octubre de 1943, Roosevelt, Stalin y Churchill y sus respectivos asesores políticos y militares se desplazaron hasta Teherán (entonces un nido de espías y saboteadores nazis) para personalmente, revisar los trabajos en marcha y adoptar acuerdos políticos que permitieran a los expertos continuar su labor.

La más deliciosa anécdota de aquel encuentro es que la seguridad de Stalin logró convencer al Servicio Secreto que la vida de Roosevelt corría peligro y que el único lugar seguro para el presidente estadounidense era la embajada soviética, donde por fin se alojó; otras versiones creen que lo hizo para evitar desayunar todos los días con Churchill.

El caso fue que entonces hubo valentía, altura y limpieza política para deponer objeciones circunstanciales, entre ellas los prejuicios ideológicos que estorban a las concertaciones políticas en lugar de favorecerlas, para asumir las tareas históricas del momento.

En cualquier caso la Cumbre de los Tres Grandes en Teherán dio luz verde a dos momentos estelares: los trabajos para abrir el Segundo Frente en Europa y la Conferencia de Dumbarton Oaks, Washington donde, representantes de 45 países, una Torre de Babel, integrada por casi todas las naciones libres de entonces, que no estaban comprometidas con el fascismo, redactaron la Carta de la ONU.

Luego les cuento esa magnífica anécdota que fue un debate tremendo. Allá nos vemos.

La Habana, 28 de marzo de 2011


Chávez inicia gira por Suramérica para fortalecer la integración regional

Chávez: "Esta gira es muy importante para fortalecer la alianza". (Foto: YVKE)

TeleSUR 27-03-2011

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, inicia este domingo una gira por Suramérica que contempla visitas a Argentina, Uruguay, Bolivia y Colombia, con el objetivo de impulsar relaciones estratégicas con esas naciones y analizar la evolución de acuerdos de cooperación ya establecidos.

El mandatario venezolano manifestó que esta gira “es muy importante para fortalecer la alianza”.

Durante un acto para recordar su salida de prisión hace 17 años, después de encabezar una insurrección militar en febrero de 1992, Chávez informó este sábado sobre su gira que comenzará por Argentina, donde conversará en Buenos Aires (capital argentina) con su par, Cristina Fernández.

El jefe de Estado firmará el próximo martes con su homóloga argentina una serie de acuerdos de cooperación bilateral.

Además de pasar revista a la cooperación agrícola, científica e industrial, está prevista la firma en Argentina de un convenio para construir allí una planta regasificadora.

El en país austral, el presidente venezolano recibirá un galardón de la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Plata, por su aporte a la comunicación social.

El dignatario dijo que su gira proseguirá por Uruguay, Bolivia y Colombia, aunque no confirmó las fechas exactas de las visitas a esos países y los días que permanecerá en cada nación.

En Uruguay, Chávez junto con su homólogo, José Mujica, le efectuarán seguimiento a los mecanismos de cooperación energética y agropecuaria que mantienen ambas naciones.

En Bolivia, el mandatario venezolano inaugurará junto el presidente Evo Morales, obras para la construcción de una termoeléctrica.

Asimismo, suscribirá un convenio para la exploración petrolera en La Paz (noroeste) y analizará con Morales la situación internacional desde la óptica de dos países hermanados en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), bloque integracionista que realizará su XI cumbre el próximo 3 de abril en Caracas (capital venezolana).

Con respecto a su visita oficial por Colombia, Chávez sostendrá un tercer encuentro con el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, para continuar reconstruyendo las relaciones binacionales, afectadas por la hostilidad de la administración de Álvaro Uribe.

El presidente Chávez destacó que durante los últimos días se ha reunido con los ministros de su país para abordar y crear nuevas políticas que permitan brindar al pueblo venezolano y suramericano mejor calidad de vida.

El recorrido del mandatario venezolano tiene como recientes antecedentes el nacimiento oficial de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y una reunión en Caracas, preparatoria para la cumbre fundacional de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.


BREVISIMA HISTORIA DE LA ONU (I)

Jorge Gómez Barata

Cuarenta años atrás, cuando daba mis primeros pasos en la docencia, un colega polaco que había conocido la II Guerra Mundial antes de yo nacer, me prestó un libro titulado “El Camino de la Paz”, con el cual intentaba probar la afirmación de que el primer Secretario General de la ONU, el noruego Trygve Lie, era un marxista. En sus memorias que de eso trataba el libro, Lie cuenta algunos entresijos del proceso de fundación de la ONU.

Entonces la discusión académica terminó en tablas porque si bien pude probar que el aludido no era marxista, sino socialdemócrata, mi amigo demostró una especie de conexión entre Lie y Stalin, incluso afirmó que el político noruego llegó a aquel cargo a propuesta del jerarca soviético, cosa que entonces no pude corroborar, aunque lo cierto es que, al tomar posesión, de su cargo como el primer Secretario General de la ONU, agradeció a Stalin el papel desempeñado por las tropas soviéticas en la liberación de su país.

Años después el austriaco Kurt Waldeheim, otro Secretario General, haría lo mismo porque, curiosamente, Austria y Noruega fueron países liberados y no ocupados por las tropas soviéticas. Entonces Harry Truman, y Clement Attlee, sustitutos de Roosevelt y Churchill, respectivamente no objetaron a Trygve Lie, entre otras cosas porque no era marxista.

Años después até cabos cuando en una biografía de Trotski me enteré que durante el exilio de este en Noruega, Lie que era ministro de justicia, al parecer, más por temor que por simpatías a Stalin, hostigó a Trotski que había sido privado de la ciudadanía y expulsado de la Unión Soviética, prohibiéndole residir en Oslo y enclaustrándolo en un aislado fiordo que hizo al perseguido añorar la no menos remota isla de Prinkipo a donde lo había confinado Kemal Atarturk.

La verdadera cronología de la fundación de la ONU comenzó en 1918 cuando el presidente norteamericano Woodrow Wilson, aconsejado por una de las eminencias de la diplomacia del siglo XX, Hans J. Morgenthau, expuso sus ideas acerca de la sociedad y la convivencia política mundial y la seguridad internacional en 14 Puntos, que luego sirvieron de base a los tratados de Versalles y a los estatutos de la Sociedad de Naciones.

La Sociedad de Naciones fue resultado de una necesidad histórica trágicamente revelada por la Primera Guerra Mundial, la primera librada con tecnología mecánica altamente letal (ametralladoras, granadas, tanques, submarinos, aviones, gases tóxicos) hecho que explica que hubiera en ella más de 20 millones de bajas, de ellos casi 9 millones de muertos y 8 millones entre desaparecidos y prisioneros.

Los propios protagonistas de la guerra quedaron espantados ante su capacidad para destruir y matar, favoreciendo la convicción de que por su bien (entonces no se pensaba en la supervivencia de la especie) las potencias debían impedir otra carnicería facilitando las cosas a Woodrow Wilson, que se fue a Europa donde con el británico Lloyd George, el francés George Clemenceau, el italiano Giorgio Sonnino y otros, redactaron el Tratado de Versalles y las bases para la Sociedad de Naciones que disfrutó de consenso en Europa, pero no en los Estados Unidos.

Lo verdaderamente trascendente de la administración de Woodrow Wilson fue que, como en 1898 lo había hecho el presidente William McKinley, contraviniendo el legado de George Washington, se fue a la guerra contra España por Cuba. Para la mentalidad norteamericana de entonces, la Primera Guerra Mundial no era suya y en la cual murieron casi 130 000 militares estadounidenses, cosa que dejó anonadado al país y motivó que el Senado, para castigar a Wilson, no aprobara el Tratado de Versalles y vetara el ingreso de Estados Unidos en la Sociedad de Naciones.

A diferencia de la creencia de que la Sociedad de Naciones fracasó por no haber podido impedir la Segunda Guerra Mundial, algunos historiadores sostienen que aquella conflagración mundial no se pudo evitar, entre otras cosas porque, además del error de excluir a Alemania (que había aceptado los 14 puntos de Wilson), Estados Unidos no formaba parte de la organización, a lo cual se sumó la expulsión de la Unión Soviética en 1939.

Tales factores, incluyendo las leyes de Neutralidad que maniataban a Roosevelt; dejaron la confrontación política con el fascismo europeo en las vacilantes manos del primer ministro británico Neville Chamberlain y del francés Eduard Daladier, ponentes de la “política de apaciguamiento” a cuyo amparo Mussolini conquistó Etiopia y Hitler se anexó a Austria y Checoslovaquia.

Debo confesar que quedé literalmente abrumado cuando el colega polaco me prestó un ejemplar de la Revista de La Habana fundada y dirigida por don Cosme de la Torriente, de julio de 1945 y me indicó algunos párrafos del discurso del presidente norteamericano Harry Truman cuando, el 26 de junio de 1945, durante la clausura de la Conferencia de San Francisco donde se redactó y aprobó la Carta de la ONU, afirmó:

“Si hubiéramos tenido esta Carta hace unos cuantos años y la voluntad de usarla, —enfatizó el presidente— millones de los que ahora están muertos vivirían aun. Si flaqueamos en el futuro en nuestra voluntad de usarla, millones de los que ahora viven morirán…”

Seis días después, el 2 de julio, al comparecer ante el Senado de los Estado Unidos para pedir la aprobación del documento; temiendo que le ocurriera lo que a Wilson, Harry Truman fue categórico: “Estoy ante vosotros para pediros la ratificación de la Carta…El Senado no tiene que escoger entre esta Carta y otra cosa, sino entre la Carta y ninguna otra…”

Antes de este dramático momento, la fundación de la ONU paso por otros momentos que luego les cuento. Allá nos vemos.

La Habana, 27 de marzo de 2011