jueves, 3 de marzo de 2011

REPORTE DESDE EL SALVADOR PARA RADIO HABANA CUBA DEL 04 DE MARZO DE 2011

AUDIO

La tranquilidad pareciera haber llegado a El Salvador, al menos de manera parcial, luego de los problemas causados en el transporte público los últimos días, y que este lunes se tornaron aún inciertos, cuando algunos transportistas, acá llamados buseros, decidieron realizar un paro técnico como protesta ante las medidas implementadas por las autoridades a fin de verificar el estado de las licencias de los motoristas, muchas de ellas vencidas, o las condiciones en que dicho personal realiza su trabajo.

Por ello los usuarios debieron sufrir las limitaciones del servicio el lunes, ya que luego de una reunión convocada por el gobierno con los empresarios, se lograron acuerdos por los que se restablecería el servicio de manera normal y la aplicación de un calendario que deberían cumplir los transportistas, como condición para recibir los incrementos del subsidio previamente acordado. Ante las dudas que la población tiene a que este nuevo impulso negociador pueda rendir frutos, existe también la demanda generalizada de que por fin se tomen las medidas definitivas para resolver las deficiencias que este servicio adolece por años, fruto de las componendas que en administraciones anteriores se enraizaron y que han provocado el caos en el sector.

Sumado a esto, el ministro de Justicia y Seguridad Pública, Manuel Melgar, este jueves ha informado a los medios de prensa, que de parte de la Policía Nacional Civil y de la Fiscalía existen en la actualidad investigaciones en el negocio del transporte público al tenerse indicios de que haya sido infiltrado por el crimen organizado y el lavado de dinero; situación que anteriormente ha sido denunciado por algunos de los mismos transportistas, que sospechan ser amenazados o extorsionados por individuos del mismo sector, delitos también ligados a los asesinatos de los trabajadores del transporte que han ocurrido.

Aún no hay conclusiones al respecto, y ante las interrogantes de los periodistas sobre cómo justifica tales señalamientos, concluye el ministro Melgar que tal idea es posible, tal como pudiera ocurrir en la misma Policía Nacional Civil y otros organismos del estado, y que ante la sospecha de haber sufrido tal infiltración del crimen organizado, ha debido ser también investigada, y por ello haber sufrido la depuración de sus miembros, un mecanismo que es permanente ante la vigilancia que por los riesgos debe tenerse.

Por su lado, el diputado por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN, Benito Lara, ha revelado que el crimen organizado y el narcotráfico tienen diferentes expresiones en el país, y que realmente representan las principales amenazas para El Salvador.

Tal aseveración la hizo durante una ponencia pública denominada “Situación de Seguridad en El Salvador y sus amenazas”, donde además recordó la alta vulnerabilidad que tiene el país ante estos fenómenos delincuenciales que acechan la región y el continente en general; Lara es miembro de la Comisión de Seguridad Pública de la Asamblea Legislativa, y en esa calidad también dijo que estas son opiniones sobre cómo está la situación de seguridad, pero que sin embargo, ante tal escenario el actual gobierno está haciendo los esfuerzos para reducir los niveles de violencia que se viven. Sin duda alguna, todos estos elementos vienen a poner en claro que la complejidad de los problemas de seguridad pública en El Salvador, exigen una tarea ardua que deben enfrentar todos los sectores de la sociedad, a partir de la decisión política del gobierno que por el momento ha sido expresada.

Para los amigos de Radio Habana Cuba, reportó desde El Salvador, Centro América, Mario Zavaleta.


Obama y la prepotencia imperial

Percy Francisco Alvarado Godoy

LAS ENCRUCIJADAS DE OBAMA

Ayer fue un día de suerte para Obama. El presidente norteamericano, acostumbrado ya a perfilar sus políticas internas y externas bajo las más fuertes presiones de la ultraderecha norteamericana, recibió un espaldarazo por parte del Senado de su país al darse a conocer un proyecto de ley encaminado a recortar el gasto federal en 4,000 millones de dólares, fruto de conciliaciones entre demócratas y republicanos, con vistas a salvar la salud económica de su gobierno totalmente aherrojado por falta de presupuestos para subsistir. Desde luego, detrás de ello, Obama hará nuevas concesiones a la ultraderecha estadounidense. Este proyecto, destinado a evitar la ruina de la Administración, fijará un nivel mínimo de gastos presupuestarios hasta el momento de cierre del año fiscal el 30 de septiembre venidero, dándole un poco de tiempo a la Casa Blanca. Sin embargo, detrás del triunfo aparente de las acciones conciliatorias de Obama, se esconde un terrible verdad: el presidente se ha convertido en un prisionero del Partido Republicano que, apoyado en el ultraderechista Tea Party y controlador de la mayoría congresional, sabotea todos sus programas sociales con una fuerte ofensiva para disminuir los gastos de su administración. No es lo mismo, pensó Obama, un recorte al presupuesto de 61, 000 millones de USD, aprobados anteriormente por la mayoría republicana, que tan solo la reducción de 4,000 millones de USD que logró negociar.

Con una deuda que asciende a 14 billones de dólares, casi rayando al 100% del PIB nacional, Obama solo puede salvarse si se lograba la ayuda del Congreso para mantener con vida sus finanzas.

Detrás de este “favor” republicano, por ejemplo, está la aceptación de varias legislaciones que Obama se ve presionado a mantener como vieja herencia del gobierno republicano de George W. Bush, así como ciertas direcciones en su política interna y externa. Un caso ejemplar es el de la incapacidad de Obama de eliminar a la controvertida Ley USA Patriot, ante la presión de los republicanos por mantenerla en plena vigencia. El 17 de febrero pasado el Congreso con mayoría republicana dio luz verde a su prórroga, ante su próxima caducidad el 27 de mayo próximo, y Obama, indudablemente, se verá obligado a aceptar dicha dilación de tan atroz instrumento legal, mediante el cual se permite la vigilancia descarada de correos electrónicas, intervenciones telefónicas, espionaje sobre informaciones bancarias de las personas, su detención arbitraria e indefinida bajo cualquier sospecha, aunque la misma careza de sólido fundamento, entre otras medidas anticonstitucionales. Poco podrá hacer Obama, cuyo arreglo inicial con los republicanos fue mantener su moratoria hasta diciembre de 2013, mientras que los mismos pretenden eternizar su vigencia.

Otra muestra de la manipulación de Obama por los republicanos lo fue la supeditación de su política hacia el hemisferio occidental ─entiéndase América Latina─, cuando la mayoría republicana en el Congreso interpeló al Subsecretario de Estado, Arturo Valenzuela, a mediados del pasado mes, en relación con las acciones de la Casa Blanca hacia esa región, a las que tildan de contradictorias y poco confiables. Asuntos tales como la ratificación del TLC hacia Panamá y Colombia, el tema de supuestas concesiones a Cuba y una débil política hacia Venezuela, la reducción de los aportes norteamericanos a la OEA en dependencia a la dependencia de este órgano a sus designios hegemónicos, entre otros, fueron centro de cuestionamientos de la ultraderecha congresional.

Por otra parte, la Revista Rolling Stone dio a conocer el pasado 24 de febrero las fuertes presiones por parte del Army norteamericana, comprometida hasta los tuétanos con el Complejo Militar Industrial, sobre importantes miembros del Congreso con vistas a aumentar los gastos guerreristas de EE UU en Afganistán. De hecho, estas presiones recaen, por “efecto dominó”, sobre la administración de Obama, involucrándola en una guerra de por sí insostenible y que aumenta ostensiblemente el presupuesto de la Unión, al extremo de que el propio Congreso estaba debatiendo por estos tiempos un proyecto de gastos de alrededor de 160 000 millones de USD para mantener la ocupación militar en Irak y Afganistán.

LA CLONACION DE LA POLITICA IMPERIAL DE BUSH EN LA ADMINISTRACION OBAMA CON RESPECTO A AMERICA LATINA

A tenor con las presiones de la ultraderecha norteamericana, la política de Obama hacia América Latina pugna por mantener a toda costa su papel hegemónico en la región, perdiendo la total comprensión de los procesos políticos que tienen lugar en el área, llenos de diversidad de matices y particularidades en cada nación. Tal limitación los lleva a mantener una política en que alternan indistintamente el hard power y el soft power, es decir, la zanahoria y el garrote, según sus propias interpretaciones y sus arreglos con las oligarquías nacionales y los sectores más retrógrados de cada nación, desoyendo a los principales gestores de los cambios en el Latinoamérica y dándole las espaldas a los mismos. Su defensa a ultranza de los intereses de las grandes transnacionales, el renacer de la doctrina de la seguridad nacional atemperada a las nuevas circunstancias políticas internacionales y con un refinamiento en sus técnicas de subversión, así como su obcecada política injerencista, hacen de la actual administración un peligro para los procesos democráticos y progresistas.

Todo este andamiaje político que ha llevado a Obama a permanecer indiferente a fórmulas cromañónicas como el golpe de estado en Honduras y a establecer nuevas bases militares en el área con el pretexto de combatir el terrorismo y el narcotráfico, dando un espaldarazo al Pentágono y a la ultraderecha, lo hacen adherirse a las viejas fórmulas de ex presidentes como Reagan y los Bush. Sin embargo, su enfrentamiento contra las naciones del ALBA, particularmente contra Cuba y Venezuela, han hecho prevalecer en sus políticas procedimientos más refinados como una acentuada guerra mediática y apostar por el financiamiento a la subversión interna mediante la USAID y otras agencias federales, algunas veces enmascaradas tras las peligrosas y controvertidas ONGs. La guerra edulcorada basada en la mentira, en la promoción de blogs contrarrevolucionarios, al igual que en la siembra de la confusión y divisiones dentro de los movimientos sociales y otras fuerzas progresistas, ha sido otra opción que ha usado sistemáticamente en los nuevos tiempos el AL. No por gusto, el empleo de este soft power ha sido precisado, según Steve Hammons, como una “diplomacia (incluyendo la Diplomacia Pública), la persuasión, la información y la comunicación, las presiones económicas, las operaciones psicológicas, las relaciones públicas y actividades similares. Estos pudieran ser abiertos, encubiertos o a veces la combinación de ambos. Pueden ser orientados a los países amigos o adversarios hostiles, así como estar dirigidos a la comunidad internacional o al pueblo de Estados Unidos”. Es, en resumen, el uso del poder hegemónico e injerencista sobre bases de gran adaptabilidad, de proyección de falsos valores, de búsqueda de coyunturas y puntos de conflicto susceptibles de ser exacerbados, de alta maniobrabilidad, de empleo de la tecnología como fuente de la guerra mediática y de refinada selección de aliados; es también, por supuesto, el empleo con alta eficacia de los poderosos recursos financieros para comprar voluntades, fomentar la división, crear dudas y frustraciones, satanizar a líderes y procesos; al igual que promover falsas revoluciones y levantamientos. Todo ello apoyado en las grandes transnacionales de la información y de la monopolización del internet.

LA POLITICA DE OBAMA HACIA CUBA Y VENEZUELA

La política de Obama hacia Cuba, de manera particular, está siendo secuestrada por la ultraderecha norteamericana y, en específico, por la representación de los legisladores de origen cubano americana, representantes incondicionales de la mafia terrorista de la Florida y Nueva Jersey. No por gusto la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, rindió sus banderas, hace dos días, ante las críticas emanadas dentro del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, encabezado por la Loba feroz, Ileana Ros-Lehtinen, con respecto a la política de la Casa Blanca con respecto a Cuba.

Con voz melosa y complaciente, a ratos rasgada por el nerviosismo, coqueteó ante sus interlocutores con expresiones tales como: “Estados Unidos no ha relajado su postura en torno a Cuba” o que la Casa Blanca “está al tanto de que en Cuba no hay democracia”. De la misma manera, poniendo una cara casi inexpresiva ante sus inquisidores, defendió las políticas de flexibilización hacia Cuba ya instrumentadas ─al igual que las potencialmente a instrumentarse─, argumentando que “los esfuerzos de la administración por suavizar las restricciones de viaje a la isla, solo buscan beneficiar al pueblo cubano.” (…)”No estamos para complacer el régimen de Castro”.

Las justificaciones y diatribas lanzadas contra Cuba hicieron mella en Ileana Ros-Lehtinen, al extremo de que ambas ─la víctima y su inquisidor─, se fundieron en un hipócrita abrazo, cuando casi al finalizar su intervención la Clinton dijera: “Estamos comprometidos en avanzar con políticas para asistir a cubanos y estamos comprometidos en la libertad y la democracia de Cuba”.

Al abordar el tema Venezuela, Hillary Clinton se tornó más agresiva y amenazante al sentenciar que la Casa Blanca adoptaría severas medidas contra esta nación de comprobarse que viola las sanciones impuestas a Irán en relación con su programa nuclear. Persuasiva, luego, hubo de reconocer ante la audiencia la inexistencia de evidencias al respecto, ya que los contactos entre esas dos naciones solo se limitan al ámbito diplomático y comercial. En este punto, de profundo trasfondo mediático, algunos republicanos como legislador republicano de Florida, Connie Mack, no parecieron sentirse convencidos. Para ellos, es esencial satanizar al Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, vendiendo una falsa imagen como violador de leyes internacionales, como promotor del terrorismo y del narcotráfico. La amenaza directa de la Clinton contra Venezuela, hecha para complacer a los republicanos hirió, sin embargo, a la soberanía de esa nación, por ser una muestra de su apego a la teoría del poder inteligente.

La actuación de la Clinton no pudo convencer totalmente a la ultraderecha sobre los buenos oficios de Obama en cuanto a política exterior. La propia Ileana Ros-Lehtinen, expresó luego sin tapujos: “En nuestro hemisferio, la política estadounidense es una de prioridades equivocadas”.

No podía faltar, en el arrebato y falta de complacencia de la Loba Feroz, el ataque a Cuba, cargado de odios y mentiras, cuando sentenció: “La tiranía de La Habana una vez más ha aumentado su asalto contra el movimiento democrático en Cuba deteniendo a docenas de manifestantes pacíficos, golpeando a Reina Luisa Tamayo, y enviando a las turbas castristas contra Las Damas de Blanco. Aun así, la administración repetidamente ha suavizado las medidas contra el régimen castrista”.

Una vez más la ultraderecha republicana criticó ácidamente a la administración Obama y mostró su posicionamiento hacia la intransigencia ideológica.

Paralelamente a los ataques reiterados contra Cuba por parte de la ultraderecha estadounidense dentro del Congreso, la voz calumniosa de un mafioso de origen cubano vinculado a la FNCA, como lo es Manuel Cereijo, lanzó una pérfida acusación contra Cuba en el cavernario Diario de Las Américas. Este supuesto “investigador” declaró que Cuba es una amenaza para Estados Unidos por la capacidad con la que cuenta la Isla para lanzar ataques cibernéticos contra su poderoso vecino del Norte. Al respecto, declaró: “Cuba tiene el potencial, las facilidades para realizarlos.” Las falsedades de Cereijo, encaminadas a viciar los tímidos acercamientos de la Casa Blanca con respecto a Cuba, responden a los turbios intereses de los mafiosos terroristas de Miami. Es parte, indudablemente, de la amoral guerra ideológica contra la Revolución Cubana cuyo desarrollo en el campo de la informática ha sido, paradójica y sistemáticamente, bloqueado por los propios Estados Unidos.

EL MEDIO ORIENTE Y LA APETENCIA DEL PETROLEO

El actual escenario del Medio Oriente y la injerencia hegemónica de Estados Unidos con respecto al mismo, es una prueba más sobre cómo la actual política internacional de Obama depende, en última instancia, de las presiones de la ultraderecha conservadora y del Complejo Militar Industrial. Una prueba de ello fue la intervención de la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, ante el Consejo de DDHH de la ONU, reunido en Ginebra, donde apologizó sobre la opción de intervenir militarmente en Libia, descartando la opción pacífica mantenida por varias naciones europeas, Rusia y China. Mientras esto ocurría, el vocero del Pentágono, coronel David Lapan, reconocía la existencia de planes de contingencia en ese sentido. Una prueba más de que el Pentágono mueve la política exterior norteamericana.

Lo cierto es que, a contratiempo, Estados Unidos ha logrado incorporar a varios de sus aliados dentro de la OTAN dentro de la opción militar contra Libia y, potencialmente, contra otras naciones como Egipto, Túnez, Bahréin, Yemen, Qatar, Arabia Saudita, Kuwait y el emirato de Omán, donde se experimentan fuertes protestas sociales por motivos bien diferenciados en cada caso. Hoy USA y la OTAN han convertido el Mar Mediterráneo en zona de espera y concentración de poderío militar en espera de aplicar la opción militar contra Libia. Dos buques de guerra, cargados de tropas y armamento sofisticado se despliegan por esta zona y, según Robert Gates, Secretario de Defensa, no se excluye el incremento del potencial militar en el Mediterráneo. Por su parte, el general James Mattis, al mando de las futuras operaciones militares, tampoco descartó la opción armada cuando declaró ante el Senado norteamericano que, incluso, al aplicar la exclusión aérea, la misma “exigiría tener que destruir previamente las defensas antiaéreas de Libia”. Esta sería, de hecho, la aplicación de la opción militar.

La presencia en los mares cercanos a Libia del destructor USS Barry, del USS Kearsarge y el USS Ponce, anuncian tácitamente que EE UU podría iniciar acciones de guerra contra Libia, una vez que logre disuadir a sus aliados dentro de la OTAN y la ONU, en cualquier momento. Tal vez, incluso, sin esperar a la Reunión de los jefes de Estado y Gobierno de la Unión Europea, quienes se reunirán en Bruselas, el próximo 11 de marzo, en una cumbre extraordinaria sobre Libia y el norte de África.

El clarín de guerra ha sonado y los republicanos presionan a Obama para que dé la orden. El reaccionario senador republicano, John McCain, durante una visita en El Cairo ya exigió al presidente Barack Obama, el empleo de acciones militares contra Libia. La misma postura asumió el senador independiente Joe Lieberman. Los muertos inocentes, indudablemente, los pondrá el pueblo libio. Muchos jóvenes norteamericanos morirán también en combate, enlutando a sus hogares, como resultado del aventurerismo guerrerista de la ultraderecha norteamericana y la genuflexión de Obama a la misma.

MISILES PARA ENRARECER EN CLIMA EUROPEO.

Otra alocada aventura provocadora de Estados Unidos, esta vez dirigida contra Irán y sin descartar una potencial amenaza contra Rusia y otras naciones, lo representa el inicio del nuevo programa de defensa misilera para Europa. En los próximos días EE UU enviará al Mar Mediterráneo un buque de guerra, el USS Monterey, equipado con un radar especial, con el fabricado argumento de proteger a Europa de una posible amenaza iraní. Este paso, impuesto a Obama por el Pentágono, da inicio a otras etapas de armamentismo en la zona, lo cual incluye la instalación posterior de radares interceptores en varias zonas del sur de Europa, con total anuencia de la OTAN.

CONCLUSIONES

Otra vez resuenan los tambores de la guerra y las armas, cada vez más sofisticadas, se aprestan a ser disparadas contra pueblos inocentes. Obama, quien inmerecidamente ostenta el Premio Nobel de la Paz, se ha rendido a las presiones de la ultraderecha norteamericana, insufladas de un alocado sueño hegemonista.

La paz será pisoteada nuevamente y la Humanidad asumirá un nuevo riesgo para su supervivencia, amenazada ya por la pobreza, el hambre y los desastres naturales.

Algún día habrá que lamentarse por tanta pasividad e indiferencia.

La Habana, 4 de marzo de 2011.


Protestas en EEUU: El foco se traslada a Ohio


Publicado en Cubadebate el 3 Marzo 2011

Protestas en Estados Unidos.

La cruzada republicana contra los derechos sindicales se extiende por Estados Unidos. Si todas las miradas están centradas en el estado de Wisconsin, donde las protestas duran ya dos semanas contra su gobernador, Scott Walker; ahora el foco se traslada a Ohio, donde se ha aprobado por tan solo un voto una propuesta similar que afectará a 300.000 trabajadores.

En concreto, la medida quiere restringir la capacidad de negociación sindical de los trabajadores públicos, prohibiéndoles las huelgas, entre otros recortes. Esta ley fue aprobada por 17 votos a favor y 16 en contra (incluidos seis republicanos que se opusieron) y pasará ahora a la Cámara de Representantes, donde se espera un amplio respaldo de los republicanos, que son mayoría.

Los trabajadores ya han calificado de “vergüenza” esta ley, un grito que pudo escucharse durante la votación, según relata The Huffington Post. “Es una proposición que asusta”, asegura Sue Taylor, presidenta de la Asociación de Profesores de Ohio, quien considera que sus “voces serán reducidas notablemente”. Pero no solo las voces de los profesores, dado que esta medida afectará también a bomberos, policías y otros empleados públicos.

El caso de Ohio es, si cabe, más grave que el de Wisconsin, donde el descontento social desde hace dos semanas es palpable. Allí, la medida afecta tan solo a 175.000 trabajadores públicos, la mayoría profesores, mientras que en Ohio se extiende a policías y bomberos. Además, se prohíben las huelgas de los trabajadores públicos, que serán sancionados si participan en alguna marcha. Los empleados públicos podrán negociar sus pagas, sus horas de trabajo y ciertas condiciones laborales, pero no la cobertura sanitaria ni sus pensiones. También dará poder a representantes oficiales para decidir unilateralmente sobre disputas laborales.

“Es un proyecto de ley justo”, asegura el presidente del Senado estatal de Ohio, el republicano Tom Niehaus. “Es más equilibrado y justo para los contribuyentes, cuyo dinero irá para los representantes oficiales”, ha añadido. No opina lo mismo la senadora demócrata Edna Brown, quien cree que amordaza a los empleados públicos. “No da nuevos derechos a los empleados”, asegura Brown.

¿Palmeras en Wisconsin?

Mientras tanto, las protestas en Wisconsin continúan y la tensión aumenta. Sin embargo, algunos medios informativos han intentado hacer ver una tensión extrema que no existe. Así lo hizo la cadena conservadora FOX, que usó imágenes de enfrentamientos violentos para ilustrar las protestas contra Walker.

El problema es que en esas imágenes se podían observar palmeras, poco comunes en el estado de Wisconsin, uno de los estados más al norte del país. La cadena usó unas protestas desarrolladas en California, al suroeste de EEUU, esperando que nadie se diera cuenta de la manipulación. Una vez más, Internet destapó el asunto. “¿Palmeras en Wisconsin?”, se preguntaba un internauta en un foro en la Red. “Más evidencias del cambio climático”, ironizaba.

(Con información de Público, España)



Reflexiones del Compañero Fidel: La Guerra inevitable de la OTAN

A diferencia de lo que ocurre en Egipto y Túnez, Libia ocupa el primer lugar en el Índice de Desarrollo Humano de África y tiene la más alta esperanza de vida del Continente. La educación y la salud reciben especial atención del Estado. El nivel cultural de su población es sin dudas más alto. Sus problemas son de otro carácter. La población no carecía de alimentos y servicios sociales indispensables. El país requería abundante fuerza de trabajo extranjera para llevar a cabo ambiciosos planes de producción y desarrollo social.
Por ello suministraba empleo a cientos de miles de trabajadores egipcios, tunecinos, chinos y de otras nacionalidades. Disponía de enormes ingresos y reservas en divisas convertibles depositadas en los bancos de los países ricos, con las cuales adquirían bienes de consumo e incluso, armas sofisticadas que precisamente le suministraban los mismos países que hoy quieren invadirla en nombre de los derechos humanos.
La colosal campaña de mentiras, desatada por los medios masivos de información, dio lugar a una gran confusión en la opinión pública mundial. Pasará tiempo antes de que pueda reconstruirse lo que realmente ha ocurrido en Libia, y separar los hechos reales de los falsos que se han divulgado.
Emisoras serias y prestigiosas, como Telesur, se veían obligadas a enviar reporteros y camarógrafos a las actividades de un grupo y a las del lado opuesto, para informar lo que realmente ocurría.
Las comunicaciones estaban bloqueadas, los funcionarios diplomáticos honestos se jugaban la vida recorriendo barrios y observando actividades, de día o de noche, para informar lo que estaba ocurriendo. El imperio y sus principales aliados emplearon los medios más sofisticados para divulgar informaciones deformadas sobre los acontecimientos, entre las cuales había que inferir los rasgos de la verdad.
Sin duda alguna, los rostros de los jóvenes que protestaban en Bengasi, hombres, y mujeres con velo o sin velo, expresaban indignación real.
Se puede apreciar la influencia que todavía ejerce el componente tribal en ese país árabe, a pesar de la fe musulmana que comparte sinceramente el 95% de su población.
El imperialismo y la OTAN —seriamente preocupados por la ola revolucionaria desatada en el mundo árabe, donde se genera gran parte del petróleo que sostiene la economía de consumo de los países desarrollados y ricos— no podían dejar de aprovechar el conflicto interno surgido en Libia para promover la intervención militar. Las declaraciones formuladas por la administración de Estados Unidos desde el primer instante fueron categóricas en ese sentido.
Las circunstancias no podían ser más propicias. En las elecciones de noviembre la derecha republicana propinó un golpe contundente al Presidente Obama, experto en retórica.
El grupo fascista de “misión cumplida”, apoyado ahora ideológicamente por los extremistas del Tea Party, redujo las posibilidades del actual Presidente a un papel meramente decorativo, en el que peligraba incluso su programa de salud y la dudosa recuperación de la economía, a causa del déficit presupuestario y el incontrolable crecimiento de la deuda pública, que batían ya todos los récords históricos.
Pese al diluvio de mentiras y la confusión creada, Estados Unidos no pudo arrastrar a China y la Federación Rusa a la aprobación por el Consejo de Seguridad de una intervención militar en Libia, aunque logró en cambio obtener, en el Consejo de Derechos Humanos, la aprobación de los objetivos que buscaba en ese momento. Con relación a una intervención militar, la Secretaria de Estado declaró con palabras que no admiten la menor duda: “ninguna opción está descartada”.
El hecho real es que Libia está ya envuelta en una guerra civil, como habíamos previsto, y nada pudo hacer Naciones Unidas para evitarlo, excepto que su propio Secretario General regara una buena dosis de combustible en el fuego.
El problema que tal vez no imaginaban los actores es que los propios líderes de la rebelión irrumpieran en el complicado tema declarando que rechazaban toda intervención militar extranjera.
Diversas agencias de noticias informaron que Abdelhafiz Ghoga, portavoz del Comité de la Revolución declaró el lunes 28 que “‘El resto de Libia será liberado por el pueblo libio’”.
“‘Contamos con el ejército para liberar Trípoli’ aseguró Ghoga durante el anuncio de la formación de un ‘Consejo Nacional’ para representar a las ciudades del país en manos de la insurrección.”
“‘Lo que queremos es informaciones de inteligencia, pero en ningún caso que se afecte nuestra soberanía aérea, terrestre o marítima’, agregó, durante un encuentro con periodistas en esta ciudad situada 1 000 km al este de Trípoli.”
“La intransigencia de los responsables de la oposición sobre la soberanía nacional reflejaba la opinión manifestada en forma espontánea por muchos ciudadanos libios a la prensa internacional en Bengasi”, informó un despacho de la agencia AFP el pasado lunes.
Ese mismo día, una profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Bengasi, Abeir Imneina, declaró:
“Hay un sentimiento nacional muy fuerte en Libia.”
“‘Además, el ejemplo de Irak da miedo al conjunto del mundo árabe’, subraya, en referencia a la invasión norteamericana de 2003 que debía llevar la democracia a ese país y luego, por contagio, al conjunto de la región, una hipótesis totalmente desmentida por los hechos.”
Prosigue la profesora:
“‘Sabemos lo que pasó en Irak, es que se encuentra en plena inestabilidad, y verdaderamente no deseamos seguir el mismo camino. No queremos que los norteamericanos vengan para tener que terminar lamentando a Gadafi’, continuó esta experta.”
“Pero según Abeir Imneina, ‘también existe el sentimiento de que es nuestra revolución, y que nos corresponde a nosotros hacerla’.”
A las pocas horas de publicarse este despacho, dos de los principales órganos de prensa de Estados Unidos, The New York Times y The Washington Post, se apresuraron en ofrecer nuevas versiones sobre el tema, de lo cual informa la agencia DPA al día siguiente 1º de marzo: “La oposición libia podría solicitar que Occidente bombardee desde el aire posiciones estratégicas de las fuerzas fieles al presidente Muamar al Gadafi, informa hoy la prensa estadounidense.”
“El tema está siendo discutido dentro del Consejo Revolucionario libio, precisan ‘The New York Times’ y ‘The Washington Post’ en sus versiones online.”
“‘The New York Times’ acota que estas discusiones ponen de manifiesto la creciente frustración de los líderes rebeldes ante la posibilidad de que Gadafi retome el poder”.
“En el caso de que las acciones aéreas se realicen en el marco de las Naciones Unidas, éstas no implicarían intervención internacional, explicó el portavoz del consejo, citado por ‘The New York Times’.”
“El consejo está conformado por abogados, académicos, jueces y prominentes miembros de la sociedad Libia.”
Afirma el despacho:
“‘The Washington Post’ citó a rebeldes reconociendo que, sin el apoyo de Occidente, los combates con las fuerzas leales a Gadafi podrían durar mucho y costar gran cantidad de vidas humanas.”
Llama la atención que en esa relación no se mencione un solo obrero, campesino, constructor, alguien relacionado con la producción material o a un joven estudiante o combatiente de los que aparecen en las manifestaciones. ¿Por qué el empeño en presentar a los rebeldes como miembros prominentes de la sociedad reclamando bombardeos de Estados Unidos y la OTAN para matar libios?
Algún día se conocerá la verdad, a través de personas como la profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Bengasi, que con tanta elocuencia narra la terrible experiencia que mató, destruyó los hogares, dejó sin empleo o hizo emigrar a millones de personas en Iraq.
Hoy miércoles dos de marzo, la Agencia EFE presenta al conocido vocero rebelde haciendo declaraciones que, a mi juicio, afirman y a la vez contradicen las del lunes: “Bengasi (Libia), 2 de marzo. La dirección rebelde libia pidió hoy al Consejo de Seguridad de la ONU que lance un ataque aéreo ‘contra los mercenarios’ del régimen de Muamar el Gadafi.”
“‘Nuestro Ejército no puede lanzar ataques contra los mercenarios, por su papel defensivo’, afirmó el portavoz rebelde Abdelhafiz Ghoga en una conferencia de prensa en Bengasi.”
“‘Es diferente un ataque aéreo estratégico que una intervención extranjera, que rechazamos’, recalcó el portavoz de las fuerzas de oposición, que en todo momento se han mostrado en contra de una intervención militar extranjera en el conflicto libio”.
¿A cuál de las muchas guerras imperialistas se parecería esta?
¿La de España en 1936, la de Mussolini contra Etiopía en 1935, la de George W. Bush contra Iraq en el año 2003 o a cualquiera de las decenas de guerras promovidas por Estados Unidos contra los pueblos de América, desde la invasión de México en 1846, hasta la de Las Malvinas en 1982?
Sin excluir, desde luego, la invasión mercenaria de Girón, la guerra sucia y el bloqueo a nuestra Patria a lo largo de 50 años, que se cumplirán el próximo 16 de abril.
En todas esas guerras, como la de Vietnam que costó millones de vidas, imperaron las justificaciones y las medidas más cínicas.
Para los que alberguen alguna duda, sobre la inevitable intervención militar que se producirá en Libia, la agencia de noticias AP, a la que considero bien informada, encabezó un cable publicado hoy, en el que se afirma: “Los países de la Organización del Tratado del Atlántico (OTAN) elaboran un plan de contingencia tomando como modelo las zonas de exclusión de vuelos establecidas sobre los Balcanes en la década de 1990, en caso de que la comunidad internacional decida imponer un embargo aéreo sobre Libia, dijeron diplomáticos”.
Más adelante concluye: “Los funcionarios, que no podían dar sus nombres debido a lo delicado del asunto, indicaron que las opciones que se observan tienen punto de partida en la zona de exclusión de vuelos que impuso la alianza militar occidental sobre Bosnia en 1993 que contó con el mandato del Consejo de Seguridad, y en los bombardeos de la OTAN por Kosovo en 1999, QUE NO LO TUVO”.
Prosigue mañana.








Fidel Castro Ruz
Marzo 2 de 2011
8 y 19 p.m.

MEDIO ORIENTE: LA CULTURA Y LA POLITICA

Jorge Gómez Barata

De todas las manifestaciones de la creación humana, la cultura política es la que con más dificultades se abre paso; entre otras cosas por su relación con el poder, con la oposición y su vínculo con las reformas y las revoluciones. La cultura política es la base de la participación y ésta de la democracia.

En América Latina hubo épocas en que las vanguardias eran reprimidas por leer el Contrato Social de Juan Jacobo Rousseau, como luego lo fueron por estudiar el Manifiesto Comunista de Carlos Marx.

Entre 1559 y 1966 la Iglesia católica publicó el Índice de libros prohibidos; los nazis quemaron textos de Einstein, Freud y Stephan Zwig; durante el Macartismo, en Estados Unidos se persiguió la militancia y el pensamiento y durante la desestalinización, en las bóvedas de la KGB se encontraron cientos de manuscritos que nunca llegaron a publicarse. Los cristianos, los liberales y los comunistas han muerto durante siglos por sus ideas. Todavía hoy, en muchos lugares la intolerancia ideológica se expresa de diversas maneras.

Las ideas no son productos naturales, sino creaciones humanas, frutos de talentos capaces de penetrar las esencias de diversos campos de la realidad, producir generalizaciones y anticipar procesos que escapan a la comprensión de la gente común. Ellos son los sabios, los científicos y los ideólogos. Muchos eventos políticos forman parte de los momentos estelares de la humanidad y las doctrinas humanistas son un patrimonio común de la especie.

Las ideas, especialmente las ideas políticas, filosóficas, morales, éticas y estéticas, son como una sustancia aglutinante, una especie de cemento que penetra las estructuras sociales y las suelda, en ocasiones hasta hacerlas invulnerables. Mientras más personas comparten las mismas ideas más indestructibles es la cohesión social. Todo proyecto político es necesariamente una obra colectiva y las metas compartidas hacen exitosos a los pueblos y a las generaciones.

A diferencia de lo que a veces se supone, las ideas políticas, éticas, estéticas, morales y religiosas no son muchas ni exageradamente diversas; nadie tiene necesidad de imponer un pensamiento único porque eso ya existe. Las grandes doctrinas humanistas, los sistemas teológicos, los conceptos acerca del bien y el mal, los patrones estéticos e incluso los preceptos jurídicos, son en realidad unos pocos principios compartidos por miles de millones de personas. En esa unanimidad radica su fuerza y su influencia como elementos reguladores de la conducta. En la medida en que una misma idea es asumida por más personas, la cohesión social es mayor.

Según se afirma cerca del 90 por ciento de todos los seres humanos cree en la existencia de Dios y alrededor del 80 por ciento, de algún modo, práctica algunas de las tres grandes religiones. Resulta obvio que la inmensa mayoría de las personas políticamente activas, estén o no conscientes de ello, comparten los preceptos liberales; incluso cuando en términos partidistas, sobre todo en relación con el poder, y con su ejercicio y otros grandes temas adopten posiciones diversas.

No hace falta demostrar que la mayoría de las personas cree en la democracia y comparte las fórmulas que hacen legítimo al poder que, en todas partes, se relacionan con el gobierno conforme a Derecho, basado en constituciones y leyes escritas, en la celebración de elecciones periódicas y en el ejercicio universal del sufragio.

Como mismo ocurre con la religión, la moral, la ética y la estética, en términos políticos la diversidad radica en el modo en que los individuos asumen esos ideales, en la manera en que imperan en las diferentes sociedades y en el grado de satisfacción que las mayorías sienten por las condiciones creadas para ejercerlos.

El debate acerca de las formas de gobierno, las atribuciones del Estado, el carácter de las instituciones de cada país y el modo como en cada lugar funcionan los sistemas políticos, es tan legítimo como lo es la unanimidad existente en el repudio a la arbitrariedad y la ilegitimidad con que en algunos lugares ha sido y es ejercido el poder.

Es imposible pretender que los países árabes soportaran para siempre vivir en lugares donde en 2000 años nunca se ha celebrado una elección, en 20 siglos no se ha elegido un solo gobernante y jamás las personas han tomado parte en las decisiones que afectan su vida y su destino. Es también irracional pretender que pueblos ilustrados aceptaran eternamente ser conducidos por castas de clérigos, camarillas oligárquicas y familias privilegiadas que se definen a sí mismas como elegidos por la Providencia.

El hecho de que en el Medio Oriente y en el llamado espacio islámico, con la excepción de Turquía, no exista una sola democracia ni un solo gobierno legitimado por prácticas estándar debería ser suficiente para explicar las rebeliones que sacuden a esos países donde además, las desigualdades son ofensivas, la pobreza afecta a grandes masas y donde la ignorancia y el oscurantismo son herramientas del despotismo y el autoritarismo en sus formas más grotescas y humillantes.

En el Medio Oriente, junto a la protesta contra la opresión, las desigualdades y la lucha contra la pobreza; tiene lugar también una batalla de ideas, un movimiento en defensa de valores culturales universales, una apuesta por el progreso y un proceso que enriquecerá la cultura política de la humanidad.

El enigma no es tanto aquello que la juventud y los pueblos árabes quieren, sino las oportunidades que tendrán para lograrlo sin que otra vez el occidente cristianos como en tiempos de las Cruzadas o el oriente islámico como en los siglos de la dominación otomana los extranjeros se entrometan.

Los árabes y los pueblos islámicos que hoy luchan desde Islamabad a Marruecos y de Tánger a Somalia, no necesitan que se les envíe armas, no requieren tropas extranjeras, no precisan liberadores ni falsos profetas y ninguno ha pedido asistencia ni consejo.

Si acaso quisieran ayudar; Estados Unidos y la OTAN debieran enfundar sus cañones y abstenerse de intervenir. Sobre todas las cosas, los árabes necesitan un chance.

La Habana, 03 de marzo de 2011