domingo, 27 de febrero de 2011

Cómo vivió el agente Vladimir las revelaciones del documental “Peones del Imperio”


Ismael Francisco

Publicado en Cubadebate el 27 Febrero 2011

Moises Rodriguez, en agente Valdimir de la Seguridad del Estado, recibe un beso de su hija al finalizar el programa televisivo, Las Razones de Cuba. Foto: Ismael Francisco/PL

En Santiago de las Vegas, recibían a Moisés Rodriguez, el agente Vladmir. Sus familiares y vecinos se estremecían con las historias que contó y que descubrieron este sábado por la televisión.

En el documental Peones del Imperio, de la serie Las Razones de Cuba que transmitió anoche el canal Cubavisión Carlos Serpa y Moisés Rodríguez, destaparon su fachada de disidentes y probaron con entrevistas, videos y sus impresiones personales la vigencia de la política de subversión del gobierno norteamericano contra Cuba.

En sus declaraciones, Moisés y Carlos demostraron como las denominadas “Damas de Blanco” y los “Periodistas independientes” no defienden otro interés que el dinero que les llega desde los Estados Unidos, y la posibilidad de salir del país.

Moises Rodriguez, en agente Valdimir de la Seguridad del Estado, junto a su familia mirando anoche el programa televisivo Las Razones de Cuba. Foto: Ismael Francisco/PL


Nueva Gerona recibe como a un héroe a Carlos Serpa


Las razones de Cuba

Publicado en Cubadebate el 27 Febrero 2011

Carlos Serpa, el joven cubano infiltrado en las filas de la disidencia, recibió anoche el homenaje de sus vecinos en la Isla de la Juventud.

Por Diego Rodríguez Molina
Periódico Victoria, de Isla de la Juventud

El levantamiento del pueblo de Nueva Gerona, capital de la Isla de la Juventud, fue apoteósico en la noche de este sábado, pero no para satisfacer las sucias aspiraciones de EE.UU, sino para recibir a Carlos Serpa Maceira, el agente Emilio de la Seguridad del Estado, quien minutos antes develó los estrechos vínculos de la contrarrevolución interna con el gobierno norteamericano, durante el capítulo “Los peones del imperio” de la serie Razones de Cuba, trasmitido por la Televisión Cubana.

Cientos de pobladores, enarbolando consignas y canciones revolucionarias y con los ojos humedecidos de la emoción, se congregaron en calle C, entre 8 y 10, en el reparto Micro 70, para homenajear como un héroe a este combatiente que durante años arriesgó su vida de forma anónima para desarticular los planes del imperio contra la Revolución cubana.

De contundente golpe al imperio, que no cesa de fabricar “disidentes”, “voceros” y “periodistas independientes”, calificó Eloy López y otros oradores, estos testimonios inéditos del coterráneo Serpa y el también agente Moisés Rodríguez, sobre los grupos contrarrevolucionarios sostenidos por el Gobierno norteamericano cual serviles asalariados que venden su alma al diablo y mantienen lazos con los terroristas protegidos por Washington.

Entre abrazos, besos y vítores Carlos Serpa hizo su entrada a la multitud, que acababa de ver el referido documental, y cargado en hombros por los vecinos exclamó emocionado que ese encuentro con su pueblo era uno de los dos momentos más felices de su vida, luego del nacimiento de su hija, que lo acompañaba junto a su esposa.

Dijo sentirse honrado de haber mantenido en alto ese legado de todos los que han caído en defensa de nuestra Patria en la lucha contra el imperialismo.

“En todo momento llevé el ejemplo del Comandante Fidel Castro, de Raúl y de la Revolución, junto a la convicción de Patria o Muerte”, aseguró quien en las filas del enemigo era el Presidente de la Unión de Periodistas Libres de Cuba, una organización fetiche, sin integrantes, y cumplió complejas misiones como las realizadas junto a las Damas de Blanco, demostrativas de que este grupo, financiado desde el Norte, forma parte de la estrategia de subversión estadounidense contra Cuba.

Pidió la libertad incondicional para los Cinco Héroes cubanos que continúan presos injustamente en cárceles de EE.UU por descubrir los macabros planes terroristas y llamó a seguir más unidos en combate en defensa de la Patria, mientras la multitud coreaba enardecida consignas entre las que estaban: ¡Abajo la contrarrevolución!, ¡Comandante en Jefe, Ordene!, ¡Viva el Socialismo!, ¡Abajo la mentira!, ¡Vivan los combatientes de la Seguridad del Estado!, ¡Libertad para los Cinco Héroes!, ¡La calle es de los revolucionarios!, y ¡Abajo la gusanera! (como llaman aquí a los anexionistas).


Entre la virtud y la mezquindad

A solo minutos de haber visto Peones del imperio, jóvenes entrevistados por este diario dijeron estar entre dos sentimientos: admiración ante hombres de gran talla moral, y repulsión frente a almas mercenarias

Emilio Riaño San Marful. Autor: Roberto Ruiz

Varios Autores
27 de Febrero del 2011 2:16:44 CDT
La Isla se estremeció este sábado mientras millones de sus hijos, pasadas las ocho y media de la noche, transitaban, imagen tras imagen, por el documental titulado Peones del imperio, capítulo que integra la serie televisiva Las Razones de Cuba, y cuya esencia recordó a todos que, a contrapelo de todas las torceduras humanas, siempre habrán seres grandes, movidos por las más hermosas causas.
Así pensábamos, entre la indignación y la risa, mientras constatábamos con evidencias muy sólidas, y no por vez primera, cómo operan ciertos grupitos que entre nosotros se autodenominan patriotas y que en verdad solo bailan al ritmo del dinero.
«Vivir de esto sin grandes pretensiones», reveló uno de los mercenarios en el material que todos vimos, en alusión al sentido de su «lucha», que solo está diseñada para el confort, no para el riesgo. Tampoco importa la integridad física de la Patria querida; es más: da igual que nos invadan... esa es la filosofía de cierta defensora de derechos humanos, cuya alma violenta vive enmascarada bajo atuendos blancos, y que ayer asomó con cinismo y desparpajo en las pantallas del televisor.
De esos personajes que son el bando oscuro, y que como tal irrumpen en este capítulo, podríamos comentar nosotros. Pero baste, para hablar de su verdadero peso y arraigo en las entrañas del pueblo, con el perfil que sus mecenas les hicieron y que Wikileaks desclasificó no hace mucho: la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, sabe muy bien, y así lo informó a sus superiores, que la disidencia cubana está desunida, desprestigiada y tomada por agentes de nuestra Seguridad del Estado. Es esa una verdad anonadante que también se nos recuerda en un instante del documental.
Y en la otra punta, la de la luz, están Carlos Serpa (agente Emilio) y Moisés Rodríguez (agente Vladimir). Los dos nos han llegado al corazón. Nos recordaron a sus paradigmas que también son los nuestros: los Cinco Héroes. Hombres como Gerardo, por ejemplo, quien una vez, confinado al «hueco» y escuchando de sus torturadores las noticias falsas de que había sido olvidado por los suyos, no sintió flaquezas.
Al ver Peones del imperio, los espectadores cubanos vivimos más de una emoción intensa, y también pensamos, expresándolo o en silencio, sobre las esencias y el momento actual de la Revolución. No lejos del periódico un grupo de jóvenes compartió para nuestras páginas sus ideas más espontáneas. Todavía estaba caliente el suceso noticioso cuando fuimos a buscarles y sostuvimos más de un diálogo, todos al azar, de los cuales el espacio solo nos deja mostrar cuatro.
Dos sentimientos
«Sentí una mezcla de repulsión, y al mismo tiempo de tranquilidad», confesó después de haber visto el documental Emilio Riaño San Marful, de 26 años, graduado universitario en Lenguas Extranjeras, de la Universidad de La Habana, y profesor de esa casa de altos estudios.
Repulsión, explicó, pues «es difícil no sentirse agredido cuando uno ve a gente que responde a intereses de una potencia extranjera, la cual, durante más de 50 años, ha tratado de derrotar a la Revolución Cubana. Uno se siente mal con eso, a veces hasta impotente. Pero también uno siente alegría, y confianza por lo que hacen nuestros órganos de la Seguridad del Estado, nuestro país, el pueblo».
—La repulsión es porque el ser humano sea capaz de actitudes tan mezquinas, sobre todo cuando hay dinero de por medio...
—Por dinero contra su propio país, contra su propio pueblo. Cómo se puede ser de esa manera, cómo es posible que el ser humano pueda actuar tan bajo.
—Pero la tranquilidad es la otra ala de tus sentimientos...
—Sí. Tranquilidad. Porque solo de un pueblo como este salen personas como los Cinco, como los agentes Emilio y Vladimir, porque el pueblo cubano es muy revolucionario, y muy patriota.
—Que tiene sus problemas...
—Muchísimos, pero los resolveremos sin injerencias. Son los nuestros y solo a nosotros nos toca resolverlos. A más nadie.
Certezas y recuerdos
Para Maricarla de La Vega Guerrero, de 22 años y estudiante de quinto año de Psicología en la Universidad de La Habana, fue «un privilegio haber visto el material. Es bueno, y especialmente para los jóvenes, que se haya puesto en la televisión. Nos llegó profundo.
«Es importante que el pueblo conozca verdades como estas, y que recuerden cómo hay personas defendiendo a la Revolución dentro del enemigo».
—¿Qué te impactó con mayor fuerza?
—La parte final, donde el agente Emilio cuenta cómo su pequeña hija, quien desconocía en qué trabaja él, escribió sobre el suelo «libertad para los Cinco». Me estremeció saber que a él lo presionó la contrarrevolución por esa ocurrencia de la niña, y que, serenamente, se sobrepuso a las circunstancias. Este tema me toca afectiva, emocionalmente muy adentro.
—Te hizo pensar en tu país, en mirarlo hacia adentro...
—En mi país... Y sobre todo en mi familia. Yo soy sobrina de Antonio Guerrero. Y me he puesto a pensar mucho en lo que hacía mi tío y en todo cuanto tenía que callarse.
—Qué importantes los hombres como tu tío... Uno a veces, cuando sabe de ellos, puede llegar a decirse: cuán egoístas somos a veces angustiándonos por cosas triviales...
—Qué egoístas. Cuando mi tío se fue del país yo tenía dos, tres años. Aquello fue tremendo para la familia. No podíamos explicarnos cómo era posible que él, con los ideales que siempre había tenido, decidiera traicionar a Cuba.
—¿Tu reflexión más reposada sobre el tema después de ver un material como este?
—Que hay que seguir adelante, defendiendo la Revolución, porque todavía las amenazas siguen ahí.
Seguir siendo nosotros
Liset Martínez Marrero, de 21 años y estudiante de Ingeniería en Telecomunicaciones y Electrónica del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echevarría (ISPJAE), intentó ponerse en el lugar —y así nos lo dijo— de las mujeres y madres enfrascadas en educar a los pequeños de una familia, mientras los padres andan lejos, a contracorriente de sus verdaderos sentimientos, movidos por causas infinitas.
«Cómo formar bien a un cubano desde sus primeros años de existencia... Es una gran responsabilidad, y hay que ser muy fuerte, tener una razón muy fuerte como para defender el bienestar de los hijos, y de todos, con actos desde lo lejos, no con caricias cercanas.
«En cuanto a las mentiras, de las que se habla en el material, ya estamos acostumbrados»
—A veces nos miran sin ver, o sin querer ver lo que realmente somos.
—Pienso que tenemos que seguir llevando lo que somos. Pienso que tenemos que seguir siendo cubanos, agradables, jóvenes como somos nosotros: seguir bailando y seguir gritando que viva Fidel donde quiera que estemos».
—A algunos les preocupa el tema generacional, el protagonismo de los jóvenes...
—Yo vengo de una estirpe de luchadores. Mi abuelo luchó en la Sierra Maestra. No es de los más conocidos pero es mi orgullo. No me molesta ser una persona que vea en las personas mayores el porvenir mío, no me molesta pensar que ellos nos dirigen y pensar que una persona que fue capaz de dar su vida por la Revolución esté tomando decisiones arriba o en cualquier espacio, dándonos la luz en el camino. Pienso que personas de visiones tan largas como Fidel y Raúl merecen dirigir el pueblo que ellos crearon y salvaron de la muerte».
—Y a ustedes les toca entroncarse armoniosamente en esas generaciones...
—Pienso que nos falta estudiar mucho, aprender mucho, y que es una meta difícil que debemos saber sostener. Tenemos que demostrar que en este mundo de modas y de muchas falsas cosas somos capaces de hacer bien lo simple de la vida, y también lo grande, como guiar a un pueblo entero, a un pueblo grande».
Todavía estamos en la Sierra
No lejos, cuando vimos a Enrique Mila Castro, de 23 años y estudiante del Curso Regular de Atletas de la Universidad de Ciencias de la Cultura Física y el Deporte, y presidente de la FEU de ese centro, supimos que él volvió a sentir con intensidad «el eterno agradecimiento que debemos tener por esos hombres que están sacrificando sus vidas. El material nos pide no olvidar que todavía estamos en la Sierra, en una lucha clandestina, y todo eso en el plano ideológico.
—Lucha muy compleja...
—Complejísima. Necesitamos más argumentos, conocimientos de un grupo de temas como la historia. Yo miraba la televisión y decía: «nos lleva a una idea del Che. La Revolución no se lleva en los labios para vivir de ella, sino en el corazón para morir por ella.
«No es que el patriotismo esté débil. Es que debemos fortalecerlo en cada acto de nuestras vidas. Hay que aprovechar todos los espacios y momentos. Cantar nuestro Himno, ver materiales como este de hoy, pensar estos tiempos».
—Si la guerra es a pensamiento, a pensamiento entonces...
—Y a pensamiento la vamos a ganar.