martes, 22 de febrero de 2011

HILLARY CONFIRMA DENUNCIA DE FIDEL

Por Manuel E. Yepe
Mientras la prensa corporativa desvía la atención de los actos de rebeldía y de represión que tienen lugar en Wisconsin y Puerto Rico, los propios medios estadounidenses y transnacionales magnifican los acontecimientos en Libia.
Con inusual urgencia, aunque con la prepotencia y la soberbia habituales, la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, hubo de confirmar virtualmente la denuncia formulada pocas horas antes por el líder de la revolución cubana y ex presidente de su país, Fidel Castro, de que la OTAN planea la ocupación de Libia.
“A Estados Unidos se le acaba la paciencia. Hay que detener inmediatamente este inaceptable derramamiento de sangre", afirmó amenazadoramente la jefa de la diplomacia estadounidense refiriéndose a las protestas sociales en Libia cual si se tratara de acontecimientos en su propio país, donde precisamente por estos días tienen lugar protestas obreras y estudiantiles que están siendo reprimidas severamente.
"El Gobierno de Libia tiene la responsabilidad de respetar los derechos universales del pueblo, incluidos los derechos de libertad de expresión y reunión. Estamos trabajando con urgencia con amigos y socios en todo el mundo para transmitir este mensaje al Gobierno libio", agregó la Clinton.
“Lo que para mí es absolutamente evidente es que al Gobierno de Estados Unidos no le preocupa en absoluto la paz en Libia, y no vacilará en dar a la OTAN la orden de invadir ese rico país, tal vez en cuestión de horas o muy breves días”, había advertido el líder revolucionario cubano poco antes de que la Clinton virtualmente confirmara las intenciones agresivas de Washington en la coyuntura actual de Libia.
“Una persona honesta estará siempre contra cualquier injusticia que se cometa con cualquier pueblo del mundo, y la peor de ellas, en este instante, sería guardar silencio ante el crimen que la OTAN se prepara a cometer contra el pueblo libio”, sentenció Fidel Castro.
Las noticias acerca de supuestas o reales masacres y otras cruentas acciones represivas del gobierno de Libia han invadido ya al mundo en las alas del gigantesco monopolio mediático que sirve habitualmente a las campañas de Estados Unidos. Nadie podría saber lo que hay de cierto en algunas informaciones o si todas son tan falsas como la de que el primer ministro Muammar al-Gaddafi había dejado el país para asilarse en Venezuela, falacia que fuera oportunamente desmentida, tanto por el gobierno de Libia como por Caracas.
La diplomacia estadounidense se ha estado moviendo con una inusitada vehemencia y gran agilidad promoviendo la condena del gobierno libio de una manera que no se hubo de manifestar ante los acontecimientos similares de levantamientos populares en Túnez, Egipto, Marruecos, Yemen, Jordania, Bahréin (donde está la base de la V Flota de la Armada estadounidense) y otras naciones del Medio Oriente… y mucho menos en los actuales casos de Wisconsin y Puerto Rico, por supuesto.
El secretario general de la ONU, el secretario general de la OTAN, la Unión Europea (UE), el presidente de Francia, el primer ministro italiano y la ministra española de Exteriores han formulado públicas condenas por la represión de los manifestantes y exigido que Gadafi deje el poder.
Los acontecimientos en Libia, como todos los que tienen lugar hoy en el Medio Oriente, conforman un escenario de dramáticas situaciones que resultan de la conjunción de la fabulosa riqueza petrolera de su subsuelo con el afán del capitalismo internacional por controlar ese tesoro, impidiendo así que sirva al bienestar de sus pueblos y, por el contrario, ampare indignantes desigualdades y las más injustas exclusiones.
Con la misma presteza con que el gobierno de los Estados Unidos trató infructuosamente de defender la permanencia de Hosni Mubarack al frente de Egipto, justificando u ocultando el abultado expediente de delitos de corrupción y arbitrariedades de su principal aliado en el mundo árabe, la diplomacia estadounidense manipula la valoración acerca del acontecer en Libia para crear condiciones para una eventual o inmediata intervención militar en ese país.
Pero habrá que seguir al tanto de la situación en la región del Medio Oriente donde todavía quedan muchas fichas en juego, entre ellas las de Israel.
Se asegura que actualmente Hillary Clinton es la pieza principal de lobby sionista (también conocido como lobby de presión pro israelí) en la Casa Blanca, pese a que ciertos antecedentes indican que fue en un momento relativamente reciente de su carrera política que trocó inesperadamente su rumbo y asumió esta orientación.
De ahí que resulte importante vigilar las posiciones que asuma la jefa de la diplomacia estadounidense para vaticinar o descubrir las de Israel en el complicado tablero medio oriental.
La Habana, Febrero de 2011.

Reflexiones del Compañero Fidel: El plan de la OTAN es ocupar Libia

El petróleo se convirtió en la principal riqueza en manos de las grandes transnacionales yankis; a través de esa fuente de energía dispusieron de un instrumento que acrecentó considerablemente su poder político en el mundo. Fue su principal arma cuando decidieron liquidar fácilmente a la Revolución Cubana tan pronto se promulgaron las primeras leyes justas y soberanas en nuestra Patria: privarla de petróleo.

Sobre esa fuente de energía se desarrolló la civilización actual. Venezuela fue la nación de este hemisferio que mayor precio pagó. Estados Unidos se hizo dueño de los enormes yacimientos con que la naturaleza dotó a ese hermano país.

Al finalizar la última Guerra Mundial comenzó a extraer de los yacimientos de Irán, así como de los de Arabia Saudita, Iraq y los países árabes situados alrededor de ellos, mayores cantidades de petróleo. Estos pasaron a ser los principales suministradores. El consumo mundial se elevó progresivamente a la fabulosa cifra de aproximadamente 80 millones de barriles diarios, incluidos los que se extraen en el territorio de Estados Unidos, a los que ulteriormente se sumaron el gas, la energía hidráulica y la nuclear. Hasta inicios del siglo XX el carbón había sido la fuente fundamental de energía que hizo posible el desarrollo industrial, antes de que se produjeran miles de millones de automóviles y motores consumidores de combustible líquido.

El derroche del petróleo y el gas está asociado a una de las mayores tragedias, no resuelta en absoluto, que sufre la humanidad: el cambio climático.

Cuando nuestra Revolución surgió, Argelia, Libia y Egipto no eran todavía productores de petróleo, y gran parte de las cuantiosas reservas de Arabia Saudita, Iraq, Irán y los Emiratos Árabes Unidos estaban por descubrirse.

En diciembre de 1951, Libia se convierte en el primer país africano en alcanzar su independencia después de la Segunda Guerra Mundial, en la que su territorio fue escenario de importantes combates entre tropas alemanas y del Reino Unido, que dieron fama a los generales Erwin Rommel y Bernard L. Montgomery.

El 95 % de su territorio es totalmente desértico. La tecnología permitió descubrir importantes yacimientos de petróleo ligero de excelente calidad que hoy alcanzan un millón 800 mil barriles diarios y abundantes depósitos de gas natural. Tal riqueza le permitió alcanzar una perspectiva de vida que alcanza casi los 75 años, y el más alto ingreso per cápita de África. Su riguroso desierto está ubicado sobre un enorme lago de agua fósil, equivalente a más de tres veces la superficie de Cuba, lo cual le ha hecho posible construir una amplia red de conductoras de agua dulce que se extiende por todo el país.

Libia, que tenía un millón de habitantes al alcanzar su independencia, cuenta hoy con algo más de 6 millones.

La Revolución Libia tuvo lugar en el mes de septiembre del año 1969. Su principal dirigente fue Muammar al-Gaddafi, militar de origen beduino, quien en su más temprana juventud se inspiró en las ideas del líder egipcio Gamal Abdel Nasser. Sin duda que muchas de sus decisiones están asociadas a los cambios que se produjeron cuando, al igual que en Egipto, una monarquía débil y corrupta fue derrocada en Libia.

Los habitantes de ese país tienen milenarias tradiciones guerreras. Se dice que los antiguos libios formaron parte del ejército de Aníbal cuando estuvo a punto de liquidar a la Antigua Roma con la fuerza que cruzó los Alpes.

Se podrá estar o no de acuerdo con el Gaddafi. El mundo ha sido invadido con todo tipo de noticias, empleando especialmente los medios masivos de información. Habrá que esperar el tiempo necesario para conocer con rigor cuánto hay de verdad o mentira, o una mezcla de hechos de todo tipo que, en medio del caos, se produjeron en Libia. Lo que para mí es absolutamente evidente es que al Gobierno de Estados Unidos no le preocupa en absoluto la paz en Libia, y no vacilará en dar a la OTAN la orden de invadir ese rico país, tal vez en cuestión de horas o muy breves días.

Los que con pérfidas intenciones inventaron la mentira de que Gaddafi se dirigía a Venezuela, igual que lo hicieron en la tarde de ayer domingo 20 de febrero, recibieron hoy una digna respuesta del Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Nicolás Maduro, cuando expresó textualmente que hacía “votos porque el pueblo libio encuentre, en ejercicio de su soberanía, una solución pacífica a sus dificultades, que preserve la integridad del pueblo y la nación Libia, sin la injerencia del imperialismo…”

Por mi parte, no imagino al dirigente libio abandonando el país, eludiendo las responsabilidades que se le imputan, sean o no falsas en parte o en su totalidad.

Una persona honesta estará siempre contra cualquier injusticia que se cometa con cualquier pueblo del mundo, y la peor de ellas, en este instante, sería guardar silencio ante el crimen que la OTAN se prepara a cometer contra el pueblo libio.

A la jefatura de esa organización belicista le urge hacerlo. ¡Hay que denunciarlo!














Fidel Castro Ruz

Febrero 21 de 2011

10 y 14 p.m.