viernes, 11 de febrero de 2011

EGIPTO: FIN DE LA PRIMERA TEMPORADA

Jorge Gómez Barata

La teatral renuncia del presidente egipcio y el desplazamiento tanto de El Baradei como del vicepresidente Suleimán, parecen formar parte de la concertación para administrar la crisis y evitar el derrumbe. La estrategia es clara: sacrificar un peón menor para preservar al Estado. Cuando estuvo claro que la suerte de Mubarak estaba echada, lo principal era apuntalar al sistema y el ejército, en el Tercer Mundo la principal institución del Estado, se convirtió en el fiel de la balanza.

No obstante, la partida de Mubarak más que el final es el comienzo de un proceso político cuya evolución, para Estados Unidos, es de pronóstico reservado, entre otras cosas por la presencia de factores que escapan a su control, entre ellos: las masas, los mandos intermedios del ejército y las organizaciones islámicas.

Los países islámicos son 25, veintidós árabes más Turquía, Irán y Afganistán. Lo que está en juego no es un país, sino un reajuste político regional que puede salirse de las madres y desencadenar el temido conflicto de civilizaciones.

No obstante lo delicado de la situación, nadie debe creer que Washington carece de margen de maniobra: las masas son susceptibles de radicalizarse aunque también pueden ser neutralizadas; los oficiales jóvenes pueden retomar el enfoque patriótico/nacionalista de Nasser, cosa que no es necesariamente incompatible con el sistema. Donde parece ubicarse el “nudo gordiano” es en tratar de impedir que los Hermanos Musulmanes asuman posiciones influyentes.

Obviamente no se trata de cuestiones de fe o de cultura, sino de fenómenos históricos, tan antiguos como las Cruzadas, el fin de la dominación otomana que no condujo a la liberación árabe y conllevó a la introducción del laicismo en el mundo islámico por Kemal Atartürk que proclamó la república, puso fin al califato y al poder teocrático, a la dominación colonial anglo-francesa y al error estratégico que significó el derrocamiento de Muhammad Mossadeg, una oportunidad perdida para introducir la democracia liberal en el Medio Oriente.

La restauración de la monarquía en Irán y la entrega del poder al sha Muhammad Reza Pahlavi abrió el camino al ayatola Ruhollah Jomeini. A la luz de esa experiencia, más que a los nacionalistas y los reformistas, Estados Unidos teme a las proyecciones políticas de las organizaciones islámicas y las dimensiones panárabes de esa fe.

Así como el cristianismo ejerce un liderazgo espiritual en occidente, el Islam lo hace en el Medio Oriente y África del Norte, con la diferencia de que hace 250 años los cristianos acataron la separación del Estado y el clero, mientras que elementos radicales del islam trabajan por unirlos. No se trata de que el Islam, que es la fe legítima de aproximadamente mil millones de personas, sea una religión mejor o peor que otras, sino de la proyección política de algunas de sus corrientes. Según un vocero: "El islam es religión y es Estado, libro y espada, el islam es una forma de vida",

Con unos 100 años de existencia (unos 1300 menos que el islam), los Hermanos Musulmanes, entidad fundada en Egipto entre 1920 y 1930, por un maestro de escuela llamado Hassan el Banna, es la mayor y más influyente organización islámica con presencia en todo el mundo árabe, el Magreb y África del Norte.

Frente a la ocupación británica la Hermandad Musulmana fue un proyecto liberador; mientras que, ante el laicismo de Atartürk asumió posiciones conservadoras aspirando a la restauración del califato y el sultanato. Cuando junto a otras fuerzas árabes se vinculó a la causa palestina e intervino en la confrontación militar contra Israel, adquirió una preparación, una presencia y un perfil incomodo para los gobiernos árabes.

En realidad, no es común que los estados toleren la existencia de organizaciones armadas que actúen por su cuenta. La posición beligerante de los Hermanos Musulmanes en Egipto llevó a su ilegalización cuando Nasser daba sus primeros pasos y más adelante, determinadas actitudes e incidentes de naturaleza política, dieron lugar a desencuentros que provocaron la represión de la Hermandad que adoptó diversas estrategias de supervivencia, incluyendo cierta moderación confesional y la renuncia a la violencia como método de lucha.

Aunque los Hermanos Musulmanes son de confesión suní, cosa que los distingue, los distancia y circunstancialmente puede oponerlos a los chiitas; el triunfo de aquellos en Irán y el establecimiento de un poderoso estado islámico, obró a favor de un relanzamiento, no sólo de los Hermanos Musulmanes sino de otras organizaciones islámicas, entre ellas el Talibán, Hezbolá y Hamas que han llegado al poder en Afganistán, Gaza y más recientemente en el Líbano.

A todo ello se suma la errónea estrategia desplegada por las administraciones del presidente George W Bush que, a partir del 11/S, que no hacen las debidas distinciones entre organizaciones terroristas como Al-Qaeda y otras entidades islámicas que procuran alcanzar sus objetivos confesionales y políticos por vías legítimas. Como era de esperar la islamofobia provocó actitudes defensivas equivalentes al ataque y que, al desplegarse sobre un fondo histórico con antecedentes sumamente violentos, condujo a tensiones que pudieron ser evitadas.

Estados Unidos no teme tanto a los gobiernos nacionalistas o reformistas con los que puede lidiar en el mundo árabe, pero rechaza con violencia a todo lo que cuestione su hegemonía. No se trata de preocupaciones por los pueblos árabes ni de rechazo a las prácticas del Islam sino de intereses imperiales; ya una vez Bush declaró que de ser necesario enviaría tropas a Dinamarca.

Por otra parte se afirma que las preocupaciones acerca del pretendido extremismo de los Hermanos Musulmanes egipcios son injustificadas, pues en sus filas dominan los sectores moderados proclives a experiencias como las de Turquía que, sin desmentir la fe musulmana, forma parte de la OTAN y aspira a ingresar a la Unión Europea. En todas partes cuecen habas.

Más de medio siglo después de que los jóvenes oficiales derrocaran al rey Faruk, los militares vuelven al poder en la tierra de los faraones donde, de un modo incruento el pueblo, no sólo se ha puesto fin a un régimen impopular, sino que puede haber abierto el camino para la integración del mundo árabe a la era global; es exactamente lo que quiere Estados Unidos. Mañana les cuento.

La Habana, 11 de febrero de 2011


Disidencia cubana o enemigos del Estado

Por Lorenzo Gonzalo*

(foto Virgilio PONCE)

Durante años, en Cuba se han llamado disidentes a las personas que se oponen al gobierno cubano. El calificativo es una réplica del nombre adoptado principalmente por intelectuales de la Rusia soviética que disentían de las aplicaciones prácticas de las teorías sociales desarrolladas por Marx y sus continuadores. Curiosamente, estos pensadores apoyaban el proceso vigente en pos de una transformación de la vida económica y política del país, al tiempo que se oponían a la represión intelectual existente y se inclinaban por una participación real de la ciudadanía en las decisiones que los afectaban. La esencia de su pensamiento, al menos en sus inicios y en la representación de sus principales exponentes, no era proclive a las formas representativas de los países desarrollados del llamado mundo Occidental ni a las apropiaciones individuales de las grandes riquezas. La acción de estas personas fue manipulada por las democracias representativas de la época y convertidas en armas de combate ideológico contra el Poder soviético. Más que opositores, los planteamientos de aquellos ciudadanos representaban una preocupación por la estabilidad de la URSS y reclamaban el derecho comunitario plasmado en los fundamentos socialistas vigentes. A pesar de la claridad de esas aspiraciones, el poderío de occidente logró transformarlas en un arma política, que de inmediato las fuerzas represivas más despiadadas de aquel Poder, utilizaron como pretexto para impedir un desarrollo armónico de dichos reclamos. La radicalidad provocada en ambas partes por estas reacciones, desvirtuó tanto los principios supuestamente defendidos por el Poder del Estado, como las exigencias de los llamados disidentes.

El caso de Cuba ha tenido resultados parecidos, aun cuando la represión no ha tenido una respuesta proporcional al peligro que esas labores significan, la cual dista mucho de parecerse a la que pudo haber representado para la URSS aquel movimiento de intelectuales.

Las personas llamadas disidentes en Cuba, son enemigos del Estado cubano y no constituyen, en modo alguno, opositores de sus políticas. En realidad son opuestos radicales de toda reforma que facilite su funcionamiento y estimule su desarrollo. Exigen que se les autorice a actuar al margen de las leyes vigentes y no han sido capaces de integrar los resquicios de participación social existentes, para influir desde allí con sus criterios, en la elaboración de cambios socialmente aceptados por la comunidad en pleno. Las labores asumidas y sus prácticas, nada tienen que ver con las ejercidas en la época soviética por gente que no discrepaban tanto del sistema, como de los procedimientos al uso.

En los Estados que practican la democracia representativa, existen mecanismos para cambiar las reglas del Poder. Dichos medios son manipulados, difíciles de penetrar y mucho más de transformar, pero en determinadas circunstancias es posible lograrlo, como de hecho está ocurriendo desde hace algunos años en Latinoamérica.

En Cuba existen procedimientos similares, los cuales permiten la participación masiva de la ciudadanía en la búsqueda de soluciones a problemas diversos que pueden abarcar, desde cambios constitucionales, hasta reformas que ajusten el funcionamiento del orden societal. En teoría al menos, su practicidad permite mayores posibilidades para influenciar en las políticas de Estado, que las posibilidades dadas en las democracias representativas.

Su uso es aún limitado y no enteramente efectivo por sus estrechas conexiones con la dirección ejecutiva, pero ha ido evolucionando a través del tiempo y especialmente tras la desaparición del la URSS, lo cual ha facilitado un desarrollo más endógeno del pensamiento sociológico. Uno de los aspectos que dificultan canalizar con amplitud estas discusiones y aportaciones, es la limitación aún presente en la prensa y los demás medios informáticos lo cual, por lo novedoso que resultaría, no es de fácil solución. Se trata de conformar una prensa participativa o sea, de desarrollar métodos que colectivicen en lo posible, la expresión de criterios, ideas y opiniones. A pesar de estas limitantes, se han logrado avances considerables. Si las participaciones ciudadanas no son escuchadas nacionalmente una vez terminadas y cada una de ellas susceptible de una valoración colectiva, sujetas a la crítica de analistas con real independencia en el decir, de manera que pueda reciclarse el debate con un mínimo de manipulación, el trabajo político social queda inconcluso. Estos procedimientos están alcanzando esos niveles y la prensa cubana se afana en buscar resquicios para poder cubrir con mayor amplitud su función social. En una prensa donde la “libertad de decir” no se paga, es difícil encontrar maneras que conjuguen la línea editorial de la prensa, con expresiones que al propio tiempo puedan contradecirla.

En los medios donde prima el mecanismo comercial, el acceso se resuelve con dinero, pagándole a los medios para acceder a ellos. A través de esa gestión se expresan entonces los criterios de gente, de grupos y de organizaciones. Existen sus excepciones en periódicos y medios de una alta conciencia social, pero siempre hay un enlace con la política editorial que limita una expresión más independiente. Enfrentamos por consiguiente un reto que carece de antecedentes pero que, al propio tiempo, es requerido por las transformaciones sociales, económicas y políticas en ciernes. Sin embargo, en Cuba se nota un avance gradual en esa dirección. Esto sin embargo, ha requerido y aún requiere de un proceso cuidadoso por la perpetua amenaza de Estados Unidos, país que cuenta con presupuestos oficiales, aprobados todos los años, “para llevar la democracia a Cuba”. O sea, no es un cuento o una elaboración fantasiosa, es algo que está reconocido por sus legislaciones, con leyes específicas que estipulan hasta la ruta crítica de cómo deben implementarse los cambios para supuestamente llegar a “esa democracia”.

Los llamados disidente cubanos al adoptar una posición contestataria que descalifica el orden vigente, desconociendo su legitimidad y obviando las evidencias aplastantes de los ataques terroristas originados desde Estados Unidos, al tiempo que minimizan esas leyes que han sido aprobadas para desalojar al Poder cubano, se convierten de facto, en enemigos del Estado y agentes de terceros países. Por su proximidad con Estados Unidos, no hay manera de asumir una actitud de rechazo de la legalidad cubana, sin que la poderosa influencia de Washington, con su control absoluto de los medios de información, no la capitalice a su favor, convirtiendo sus promotores en ingenuos alabarderos de dichos propósitos.

La existencia de estas leyes y el reiterado interés de Washington, por derrocar al gobierno cubano, sirven también de caldo de cultivo, para que las personas malintencionadas y amorales que se incuban y causan incalculables daños en todas las sociedades, se aprovechen de la situación.

Unas decenas de personas en Cuba viven de esas actividades, mientras varios miles de cubanos de origen, tienen una vida placentera en Estados Unidos, especialmente en Miami, gracias a los millonarios fondos que se destinan para esos menesteres.

El delito mayor de semejantes actitudes no es su falta de ética, sino las dificultades que añaden al difícil camino de allanar las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

Miami, 11 de Febrero del 2011

*Lorenzo Gonzalo, periodista cubano residente en los EEUU y subdirector de Radio Miami


Clapper, el Nuevo Herald, la SINA, los blogs provocadores y la improbabilidad de un levantamiento popular en Cuba

Percy Francisco Alvarado Godoy
Tocando los mismos acordes musicales, como una orquesta provocadora llena de ilusos compases, varios funcionarios norteamericanos de alto rango, funcionarios de la SINA, blogueros provocadores radicados en España y medios de prensa comprometidos con la guerra mediática contra Cuba, como el Nuevo Herald y otros, se han lanzado a realizar mentecatas predicciones sobre un supuesto levantamiento popular en la Isla.
Uno de ellos, James Clapper, Director Nacional de Inteligencia de Estados Unidos, declaró hace algunas horas, en un testimonio ante el Congreso: “Cuba podría registrar protestas populares este año y en Venezuela el descontento de la población podría recrudecerse en vista a las serias dificultades económicas que enfrentan ambos países”.
El especialista se basa, según él, en las dificultades económicas que padece la Isla, reconocidas por el propio gobierno cubano y cuya solución está delineada en la nueva política económica que se analizará en el venidero VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, cuya finalidad principal finalidad es buscar la viabilidad de la economía socialista cubana a partir de su perfeccionamiento.
Para Clapper, el desconocimiento de la realidad cubana, de la capacidad del pueblo de esta isla para resistir, de la confianza en su dirección, de su don de entendimiento sobre lo que hay que rectificar y renovar, lo hacen cometer el craso error de equivocarse anticipadamente sobre el futuro de Cuba, cuando declaró: “Dudamos que la economía cubana pueda absorber rápidamente todos los trabajadores estatales despedidos dada las abundantes trabas estructurales y burocráticas al aumento de las contrataciones privadas”. Clapper desconoce que el propio pueblo ha discutido, en cada rincón del país, la búsqueda de las soluciones contenidas en Los Lineamientos sobre Política Económica y ese mismo pueblo se ha comprometido en enrumbar el fortalecimiento del socialismo en la Isla.
Para él, el complejo escenario conducirá, irremediablemente, a un brote de descontento popular, espontáneo, dada la incapacidad, fragmentación e incapacidad de la contrarrevolución interna, a la que su gobierno ha tratado de fomentar inútilmente. Pero otro de sus errores es desconocer el apoyo de la mayoría del pueblo a su Revolución y anticipar un probable fracaso de cualquier intentona de descontento civil, dado que: “… las fuerzas de seguridad de Cuba están en capacidad de suprimir protestas públicas focalizadas, aún cuando represiones de excesiva fuerza de las protestas podrían disparar un mayor descontento y aumentar la violencia, lo que podría conducir a cierto nivel de inestabilidad política”. Clapper ha olvidado también que las Fuerzas Armadas Revolucionarios y el Ministerio del Interior son muestras de la legítima expresión de que las mismas representan al pueblo uniformado.
Para Clapper, la supuesta dependencia hacia su principal socio comercial, Venezuela, quien según él presenta dificultades internas, agudizará la situación en la Isla. El funcionario parece desconocer los esfuerzos que hace Cuba para fortalecer sus vínculos comerciales con sus principales socios comerciales. El intercambio comercial con Venezuela y China ha crecido en el último año. Prueba de ello son las recientes declaraciones de la embajadora de la República Popular China en Cuba, Liu Yuquin, quien destacó el pasado jueves 11 de febrero, el incremento en $300 millones de dólares con respecto al año anterior, alcanzando los 1,800 millones de dólares en el año 2010.
Las consecuencias de la crisis económica mundial, sin reconocer, por supuesto, los impactos del férreo bloqueo contra Cuba, fue centro de atención sistemática de los funcionarios de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en la Habana (SINA), según lo constatan varios cables desclasificados recientemente por el sitio Wikileaks en este propio mes. En uno de ellos, fechado en junio pasado, la propia SINA reconoce la capacidad del gobierno cubano de encontrar soluciones y mantenerse a flote en su opción socialista, a pesar de que todo indicaba que se iniciaría en la Isla un “nuevo período especial”.
Otro de los cables califica como acertadas las consideraciones de Raúl Castro sobre la situación económica actual, referidas a la baja productividad, alto gasto público y corrupción, entre otros problemas, pero según la SINA:”lo que él no identificó (o admitió) es que las causas profundas son endémicas a un sistema en que el gobierno trata de controlar todos los aspectos de la economía, y de la vida en general”.
Otro de los cuatro cables, publicados por el diario español El País y fechado el 19 de octubre de 2010, hace referencia a las medidas anunciadas por GOC, como denomina la SINA al gobierno cubano, en cuanto a la reducción de plantillas infladas, la apertura y estímulo de la pequeña iniciativa privada, la distribución de tierras ociosas a la población, la descentralización territorial en la toma de decisiones
Pero lo interesante de esta percepción de la diplomacia de la SINA expuesta en los cables enviados al Departamento de Estado, es que la misma reconoce tácitamente, como ocurrió en un cable cursado por Jonathan D. Farrar, el jefe de la provocadora misión norteamericana en la Habana, y fechado el 9 de abril de 2009, en que reconoce que la contrarrevolución interna es incapaz de promover un cambio en Cuba y se encuentra aislada del pueblo, en el que expresó:“Ningún disidente tiene una visión política que podría aplicarse en un futuro gobierno. Aunque los disidentes no lo admitan, son muy poco conocidos en Cuba fuera del cuerpo diplomático y mediático extranjero”.
Esta realidad ha sido reconocida por la misma contrarrevolución externa e interna. Ayer, el sitio anticubano denominado Gaceta de Cuba, publicó un comentario al respecto: “No es para rebatir ni desalentar a quienes desde el exterior a través de internet y redes sociales están llamando a un levantamiento popular o a una huelga general en Cuba. Es una cuestión de realidad.” (…) “Está también el hecho de que la disidencia cubana está muy dividida, apenas son conocidos y no pasan de unos cientos en todo el país. No es el caso de los Hermanos Musulmanes y otras organizaciones islamistas, con miles de seguidores que no temen a la muerte. Con una pasmosa tranquilidad se inmolan, como ese joven tunecino, que resultó ser el fósforo que ha prendido la llama de rebeldía que hoy recorre el norte de África.”
Esta propia percepción afloró en el vividor y mercenario contrarrevolucionario Elizardo Sánchez Santa Cruz, quien declaró al conocer que dos blogueros cubanos radicados en España, Joel García y Frank Prieto, lanzaron una sucia provocación en Facebook, el pasado día 26 de enero de 2011, denominada "Por el levantamiento popular en Cuba”: “Aquí no hay condiciones para eso”. Otra bloguera mercenaria, Claudia Cadelo, quien auspicia el blog Octavo Cerco, se pronunció en este mismo sentido.
Sospechosamente, los principales medios de difusión anticubanos radicados en Estados Unidos, y particularmente en Miami, como el Nuevo Herald, Univisión, el Canal 51 y las falaces Radio y TV Martí, han tenido como ignominiosa misión sobredimensionar a la iniciativa contrarrevolucionaria en Facebook. A ellos se han sumado algunos medios y periodistas europeos, así como CNN-Chile, El Mundo.es, diversos sitios y blogs anticubanos radicados en la Florida y los países europeos.
El contenido provocador de esta nueva campaña anticubana, ilusamente convoca a un supuesto “efecto dominó”, tomando como referencia a los actuales sucesos que han sacudido a Egipto, Túnez, Yemen y otras naciones, como resultado del fracaso de políticas neoliberales impuestas por sus gobiernos y por el manejos de sórdidos intereses hegemónicos de estados Unidos, en alianza con Israel y la Unión Europea.
Al respecto el plumífero Juan O. Tamayo, publicó en El Nuevo Herald un artículo que, en esencia, dice: “Con la esperanza de despertar en Cuba el tipo de protestas antigubernamentales que sacuden a Egipto en estos momentos, un grupo de Facebook creado por exiliados está haciendo un llamado a un “levantamiento popular”, aunque aún no ha recibido apoyo entre los disidentes de la isla.”
Lo peligroso de esta falaz convocatoria anticubana, promovida para desarrollarse entre los días 21 al 26 de febrero, es que, aunque argumentan finalidades pacíficas, pueden abrir las puertas a actos de terror y vandalismo contra las representaciones diplomáticas y comerciales cubanas en el exterior, repitiendo hechos criminales que han afectado a Cuba durante más de cinco décadas. Otro peligro subyacente es que la misma puede torpedear los legítimos acercamientos que Cuba realiza con otras naciones del continente europeo y en América Latina, así como enrarecer aún más los vínculos limitados en el diálogo político entre Estados Unidos y la Isla.
Por nuestra parte, Cuba no nos preocupa. Aquí el pueblo apoya a la Revolución y comparte con ella los caminos por una rectificación justa de los errores del pasado, encaminados a salvar a nuestro socialismo y encontrar las fórmulas para hacerlo más viable.
Como respuesta a esta nueva maniobra, lancé a título personal la Convocatoria urgente contra una provocación anticubana en Facebook, el pasado 3 de febrero de 2011, en la que expreso a grandes rasgos: “Alienados por la desesperanza y la frustración ante la permanencia de la Revolución Cubana, sostenida por todo el pueblo, y en franco proceso de perfeccionamiento para solucionar las dificultades de su modelo socialista, un grupo de mercenarios radicados en Miami y en España lanzaron una sucia De inmediato, como era de esperarse, recibieron el apoyo mediático de importantes medios de comunicación con vistas a sobredimensionar su efecto y contribuir a distorsionar la realidad cubana.”
“Esta provocación abarca no solo el insano e iluso intento de fomentar una revuelta popular en Cuba, sino también abre las puertas contra agresiones a sedes diplomáticas cubanas en el exterior y al fomento de otro tipo de actividades terroristas. Se ha llegado, incluso, a realizar un llamado para ejecutar actos de magnicidio contra Fidel Y Raúl en el mismo.”
"En Cuba, es cierto, el pueblo sale a la calle, pero no para protestar, sino para apoyar a la Revolución, la suya, no la que intentan promover desde Miami y Europa, aquellos que ignoran que han pasado 50 años de heroica resistencia por parte de nuestro pueblo y nunca han logrado sus nefastos objetivos. Ahora, tampoco vencerás al pueblo, ni lo confundirán.”
Termino mi llamamiento, convocando:
"Hago en Facebook un llamado a los amigos de Cuba y a los revolucionarios a denunciar esta patraña mediática. Ese foro debemos convertirlo en un sitio para exponer la fidelidad del pueblo cubano a su gobierno revolucionario y su apuesta histórica por el socialismo.”
La respuesta no se hizo esperar. Cientos de amigos de Cuba se adhirieron a esta contra convocatoria a lo largo del planeta y decenas de sitios alternativos la han publicado. En todas las respuestas se evidencia la solidaridad incondicional hacia Cuba y la disposición a enfrentar a la sucia campaña en todas las capitales del mundo.
Cuba no es Egipto. Aquí impera el incondicional apoyo del pueblo a su gobierno. Aquí, los días del 21 al 26 trascurrirán con total normalidad, mientras nuestro pueblo se entrega a la laboriosa y heroica misión de continuar construyendo y renovando una sociedad más justa para él.
Esta nueva campaña anticubana está, de antemano, condenada al fracaso.
La Habana, 11 de febrero de 2011.

Presidente Mubarak renuncia a la presidencia de Egipto

Tras 18 días de demandas del pueblo egipcio por su salida, Mubarak renunció este viernes. (Foto: Archivo)

TeleSUR 11-02-2011

El presidente de Egipto, Hosni Mubarak, renunció a la presidencia y traspasó el poder a las Fuerzas Armadas del país, según comunicó el vicepresidente Omar Suleimán. La dimisión se produce minutos después de que se confirmara que el mandatario había abandonado El Cairo, ciudad donde miles de manifestantes celebran el acontecimiento.

"Mubarak ha dimitido. Las calles de El Cairo son un clamor, (...) Hay gritos, hay abrazos", reportó Rodrigo Hernández a teleSUR.

"De momento parece que por un comunicado del vicepresidente se da por decretado la finalización del régimen de Hosni Mubarak", agregó.

“Hay mucha ambigüedad y dudas sobre todo en función del papel que jugarán las personas que pertenecían al Gobierno”, reseñó Hernández a teleSUR.

Tras la difusión de la renuncia de Mubark, “el pueblo tiene cierto recelo hacia el Ejército por sus últimas actuaciones”, comentó el enviado especial de teleSUR.

Desde tempranas horas de este viernes circuló la información de que Mubarak había abandonado El Cairo (capital) junto con su familia para dirigirse a la ciudad portuaria de Sharm el Sheij, cerca del Mar Rojo, luego de dos semanas de intensas manifestaciones que exigen su salida del poder. La información fue dada por la presidencia, de acuerdo con el reporte ofrecido por el corresponsal de Prensa Latina en Egipto, Ulises Canales.

"La presidencia de la República acaba de confirmar que se encuentra con su familia en Sharm el Sheij, pero niega que esto signifique o tenga relación con una eventual salida del país”, reportó el corresponsal.

El mandatario habría abandonado el Palacio de Gobierno y se dirigió en el avión presidencial a una de sus residencias en Sharm el Sheij.

Este jueves, el dignatario había anunciado en un discurso televisado que transfería poderes a su vicepresidente, Omar Suleimán. Sin embargo, aclaró que iba a permanecer en el poder hasta las elecciones de septiembre próximo.

Durante su alocución, Mubarak dijo que no se presentaría en las próximas elecciones, pero que “viviré y moriré en Egipto”.

El anuncio enardeció a las miles de personas que esperaban la renuncia del presidente en la Plaza de Liberación de El Cairo, y se mantuvieron durante toda la noche en las calles.

Hasta ese viernes se asegura que existen más de dos millones de personas en las calles de El Cairo pidiendo la salida de Mubarak, de acuerdo con la prensa local.

Los manifestantes también rechazaron la postura de las Fuerzas Armadas, que dieron su respaldo a las reformas hechas por Mubarak para que se mantenga en el poder hasta finales de septiembre de este año. .

Egipto vive desde el 25 de enero pasado una inédita rebelión popular que exige la renuncia de Mubarak. El mandatario egipcio se ha negado a abandonar el poder antes de la elección presidencial de septiembre próximo.

Hasta la semana pasada, los enfrentamientos entre policías y manifestantes han dejado al menos 300 muertos, según un balance no confirmado de la Organización de Naciones Unidas (ONU), y miles de heridos, de acuerdo a fuentes oficiales y médicas del país.