domingo, 6 de febrero de 2011

Noam Chomsky: “EEUU sigue en Egipto su libreto habitual”

Publicado en Cubadebate el 6 Febrero 2011

Noam Chomsky

Por Amy Goodman *

En las últimas semanas, los levantamientos populares en el mundo árabe lograron la salida del dictador tunecino Zine El Abidine Ben Alí, la inminente caída del régimen de Hosni Mubarak, un nuevo gobierno en Jordania y el compromiso del dictador yemení de dejar el poder cuando termine su mandato. El profesor Noam Chomsky analizó qué significa esto para el futuro de Medio Oriente y la política exterior de Estados Unidos para la región.

-¿Cuál es su análisis de lo que está sucediendo y cómo puede repercutir en Medio Oriente?

-En primer lugar, lo que está pasando es espectacular. El coraje, la determinación y el compromiso de los manifestantes son destacables. Y, pase lo que pase, éstos son momentos que no se van a olvidar y que seguramente van a tener consecuencias a posteriori: abrumaron a la policía, tomaron la plaza Tahrir y se están quedando allí a pesar de los grupos mafiosos de Mubarak. El gobierno organizó esas bandas para tratar de expulsar a los manifestantes o para generar una situación en la que el ejército pueda decir que tuvo que intervenir para restaurar el orden y después, quizás, instalar algún gobierno militar. Es muy difícil predecir lo que va a pasar.

Los Estados Unidos están siguiendo su libreto habitual. Ha habido muchas veces en las que un dictador “cercano” perdió el control o estuvo en peligro de hacerlo. Hay como una rutina estándar: seguir apoyándolo tanto tiempo como se pueda; cuando se vuelva insostenible -especialmente, si el ejército se cambia de bando-, dar un giro de 180 grados y decir que siempre estuvieron del lado de la gente, borrar el pasado y después hacer todas las maniobras necesarias para restaurar el viejo sistema pero con un nuevo nombre. Presumo que eso es lo que está pasando ahora. Están viendo si Mubarak se puede quedar. Si no aguanta, pondrán en práctica el libreto.

-¿Qué opina de la apelación de Obama a que se inicie ya la transición en Egipto?

-Cuidadosamente, Obama no dijo nada. Mubarak también estaría de acuerdo con que debe haber una transición ordenada. Un nuevo gabinete, algunos arreglos menores en el orden constitucional no es nada. Está haciendo lo que los líderes norteamericanos generalmente hacen.

Los Estados Unidos tienen un poder abrumador allí. Egipto es el segundo país que más ayuda militar y económica recibe de Washington. Israel está en primer lugar. El mismo Obama se mostró muy a favor de Mubarak. En el famoso discurso en El Cairo, el presidente estadounidense dijo: “Mubarak es un buen hombre. Ha hecho cosas buenas. Mantuvo la estabilidad. Seguiremos apoyándolo porque es un amigo”.

Mubarak es uno de los dictadores más brutales del mundo. No sé cómo después de esto alguien pudo haberse tomado en serio los comentarios de Obama sobre los derechos humanos. Pero el apoyo ha sido muy grande. Los aviones que están sobrevolando la plaza Tahrir son por supuesto estadounidenses. EE.UU. es el principal sostén del régimen egipcio. No es como en Túnez, donde el principal apoyo era Francia. Los Estados Unidos son los principales culpables en Egipto y también Israel, que junto con Arabia Saudita fueron los que prestaron apoyo al régimen cairota. De hecho, los israelíes estaban furiosos porque Obama no sostuvo más firmemente a su amigo Mubarak.

-¿Qué significan todas estas revueltas en el mundo árabe?

-Este es el levantamiento regional más sorprendente que puedo recordar. A veces, lo comparan con Europa del Este, pero no es contrastable. Nadie sabe a lo que llevarán estos levantamientos. Los problemas por los que los manifestantes protestan son de larga data y no se van a resolver fácilmente. Hay una pobreza tremenda, represión, una falta de democracia y también de desarrollo. Egipto y otros países de la región recién pasaron por el período neoliberal, que trajo crecimiento en los papeles junto con las consecuencias habituales: una alta concentración de la riqueza y de los privilegios, un empobrecimiento y una parálisis de la mayoría de la población. Y eso no se cambia fácilmente.

-¿Cree que hay alguna relación directa entre estos levantamientos y las filtraciones de Wikileaks?

-En realidad, la cuestión es que Wikileaks no nos dijo nada nuevo. Nos dio la confirmación para nuestras razonables conjeturas.

-¿Qué pasará con Jordania?

-En Jordania, recién cambiaron al primer ministro. Fue reemplazado por un ex general que parece ser moderadamente popular, o al menos no es tan odiado por la población. Pero esencialmente no cambió nada.

* De Democracy Now. Especial para Página/12.


Fernando Martínez Heredia: Al capitalismo hay que combatirlo a muerte

Juventud Rebelde propone a sus lectores fragmentos de la entrevista on line que sostuvo recientemente con los cibernautas el Premio Nacional de Ciencias Sociales, a quien está dedicada la 20 Feria Internacional del Libro Cuba 2011

Fernando Martínez Heredia. Autor: Roberto Suárez

Redacción Digital
digital@juventudrebelde.cu
5 de Febrero del 2011 22:42:05 CDT
Le ha sucedido más de una vez. Pero cuando un joven con deseos de convertirse en escritor se le acerca a Fernando Martínez Heredia para pedirle consejos, entonces el Premio Nacional de Historia, a quien está dedicada la 20 Feria Internacional del Libro Cuba 2011, se pone temeroso, aunque luego se tranquiliza «al saber que tienen la sana costumbre de no hacer caso a la mayoría de ellas», como dice en tono jocoso a los lectores de Juventud Rebelde que lo han entrevistado a través de su página web. Y enseguida, con la seriedad que lo distingue, le recomienda: «Debes leer mucho, más de lo que parece posible; tratar de leer buena literatura, de muchos autores, muy diferentes escuelas, posiciones y países. Eso es insustituible. Te va ganando por dentro, sin que te des cuenta, pero estará detrás de muchas de tus intuiciones, tus ideas, tus temas, y sobre todo, de tus originalidades».
Fernando es de esos lectores insaciables que a estas alturas de la vida le es muy difícil hablar de un autor preferido, de un libro de cabecera, de una influencia. «Pruebo a no ser injusto ni olvidar demasiado al decir que José Martí me acompaña desde los días de adolescente en que tuve acceso al fin a una biblioteca pública. Su influencia es perenne, pero es mucho más: Martí es el más grande de los pensadores cubanos, y nos ofrece todavía muchas ideas y tareas por realizar. Al mismo tiempo, es un escritor singular y extraordinario.
«Devoré la gran literatura universal, americana y cubana entre los 20 y los 30 años de edad. La condición humana, La cartuja de Palma, El siglo de las luces..., no seguiré diciendo títulos, porque son muchos los preferidos. Carlos Marx, un hombre de futuro y uno de los más grandes pensadores, me ha influido desde entonces. Antonio Gramsci me enseñó que era necesario ser marxista, pero no de cualquier manera: sus ideas me siguen alumbrando hasta hoy. He tenido la suerte de leer —y de tratar personalmente en varios casos— a muy notables pensadores sociales latinoamericanos; las Ciencias Sociales de esa región son a mi juicio las más dinámicas del mundo. Como es natural, las ideas y los autores cubanos han ocupado y ocupan una parte principal de mi atención. La lectura, los acuerdos o las polémicas con ellos constituyen una fuente muy grande de influencias para mí».
Justo para aquellos que aman, entre las propuestas que trae la FIL Cuba 2011 están los títulos firmados por el mismísimo Martínez Heredia: A viva voz, de la Editorial Ciencias Sociales; Las ideas y la batalla del Che y El ejercicio de pensar, de Ruth Casa Editorial y Ciencias Sociales; Si breve… Pasajes de la vida y la Revolución, de Letras Cubanas; Sociedad y política en América Latina, de la villaclareña Capiro; y Historias cubanas, de la espirituana Luminaria. También sale por la Editorial Oriente La crítica en tiempo de Revolución. Antología de textos de Pensamiento Crítico.
—Fernando, usted es un hombre muy audaz por sus posiciones y criterios. Sus libros así lo demuestran. En las condiciones actuales del país, ¿cuál debe ser el camino a seguir por un revolucionario cubano?
—Recuerdo mucho a Martí, mi maestro mayor, que escribió una vez: «Todo lo que un hombre lleva en sí, lo pone en él su pueblo». Soy hijo de la Revolución Cubana, que tuvo que ser capaz de convertir en realidades lo que parecía imposible, desde su propio inicio. Que tuvo que ser hereje para ser socialista, y ha tenido que enfrentarse siempre al mayor imperialismo de la historia, que posee las más grandes fuerzas materiales y culturales.
«En las condiciones actuales entiendo que todo revolucionario está obligado a seguir siendo hereje, para ser militante. Naturalmente, esto nos va a obligar a todos a ser muy creativos, a convertir a varios imposibles en nuevas realidades, a irnos por encima de las enormes limitaciones que tiene nuestra economía. Ese es un destino de la Revolución Cubana. Lo hemos asumido muchas veces y tenemos que seguir asumiéndolo».
—Muchas personas suelen afirmar pertenecer a la izquierda. ¿Cuáles son las características de un hombre de izquierda? ¿Cuántas izquierdas hay actualmente en el mundo?
—Hace 15 años escribí que «izquierda» era un término muy ambiguo, capaz de ser utilizado al hablar tanto de Leonid Brezhnev como de Antonio Guiteras. Por esto no lo utilizo cuando hago análisis o cuando trato de explicar o interpretar algo. Pero la pregunta es muy importante, porque el capitalismo es el gran enemigo de la especie humana y del propio planeta, y es muy necesario que se le combata a muerte. Comienzo por decir que ese «hombre de izquierda» está obligado a ser anticapitalista. Por cierto, también está obligado a superar este calificativo «hombre», y aprender a calificarse «ser humano». El lenguaje nunca es inocente, y superar el machismo es tan difícil que debemos ayudarnos también con el lenguaje. Pero continúo...
«Ese ser humano tan ambicioso no debe ser solamente un “anti”. Sobre todo deberá ser un creador de nuevas relaciones sociales e interpersonales, de una nueva actitud ante la naturaleza, de nuevas instituciones. Para lograr todo esto tendrá que hacerse consciente, crecer mucho y cambiarse a sí mismo en el curso de un prolongado y complejo camino de luchas. Y eso no será posible si solo mira al mejoramiento humano, a su dimensión individual.
«Tendrán que ser grandes grupos de seres humanos los que asuman esas tareas, y tendrán que ser capaces de convocar y convencer a muchos millones para que los acompañen y se vuelvan creadores junto a ellos. Tendrán que hacer política, pero una nueva política que no solo se oponga a la del capitalismo, sino que sea radicalmente diferente a ella. Tendrán que tomar el poder político y ejercer ese poder para que se logren defender las conquistas populares y sobre todo para lograr ir creando una nueva sociedad. Pero para todo esto es necesario que no se trate del poder de un grupo, y que el poder esté siempre al servicio del proyecto.
«Como ves, la cuestión no es nada fácil, pero todas las cosas importantes son muy difíciles; y esta, a mi parecer, es la más importante hoy para la humanidad. Si logramos avanzar bastante por ese camino, nos iremos convirtiendo en una sola “izquierda”. Y llegará un día en que ocupemos todo el espacio».
—¿Cuáles son las claves para entender la resistencia del pueblo cubano; un pueblo que ha sido capaz de imponerse a un período especial y seguir soñando con una sociedad diferente, aunque esto le cueste el asedio y la incomprensión?
—Muchos no entienden esa resistencia. Ya me referí a la necesidad de vencer los imposibles; no lo repetiré. Pero quiero y debo agregar, que durante la gran crisis de los años 90 —jamás hablo de período especial— le sacamos un enorme provecho a la gran acumulación cultural de las tres décadas previas, en cuanto a los altos niveles de preparación general y especializada de los cubanos, la universalidad y alta calidad de los servicios sociales básicos, el nivel de infraestructura y otros factores que harían muy larga la respuesta. Pero lo principal fue el altísimo nivel de conciencia política de la población, que le permitió representarse con calidad y defender con una tenacidad y una abnegación ejemplares lo que era fundamental: no dejarse confundir, ni rendirse.
«Un pueblo así es capaz de seguir soñando con una sociedad superior y diferente a la del capitalismo. Pero no solo sueña. Sigue enfrentando al imperialismo, sin hacer concesiones, porque sabe que esa es la única política práctica. Sigue peleando por conseguir que los alimentos que consumimos se produzcan en nuestra tierra y que los recursos que obtenemos se empleen en beneficio de las mayorías y de proyectos que hagan factible un mayor bienestar futuro. Y sigue debatiendo en innumerables asambleas de pueblo los problemas principales que enfrentan el país y la Revolución».
—Según su opinión: ¿la crítica debe ser transformadora de la realidad en la que se enmarca, o ella es transformación en sí misma?
—Esa pregunta es como una invitación a conversar acerca de problemas fundamentales del pensamiento. No puedo, sin embargo, ceder ante la tentación. Saqué mucho provecho al estudio de los pensadores de la Escuela de Francfort, y todavía me ayudo con ellos. Creo que la crítica, como tantas actividades intelectuales, posee una naturaleza y cierta soberanía inherentes a su producción y ejercicio, pero sin dudas está siempre condicionada. De manera que habría que situarse en las coordenadas de cada caso al analizar qué función o funciones tiene cada crítica. No olvido al joven Carlos Marx, tan capaz de irse muy por encima de sus circunstancias, cuando afirmó que «no es la crítica la gran transformadora, sino la revolución».

Las vacaciones de la bestia en El Paso

Percy Francisco Alvarado Godoy

Créalo usted o no, el terrorista y criminal Luis Posada Carriles deambula por las calles de El Paso, con el desenfado de un turista, aparentemente escapando de las largas horas que consumen las sesiones del juicio que se lleva a cabo en su contra, desde el 10 de enero, en el Tribunal Federal de Texas, acusado de mentir en su solicitud de asilo político y ciudadanía. Esos paseos, en los que se le ve en el rostro la tranquilidad de quien se sabe protegido por la impunidad, los realiza con relativa frecuencia. No tiene, aparentemente, de qué preocuparse, ni tan siquiera los remordimientos de su conciencia, ni el recuerdo de sus víctimas parecen distraerle cuando se detiene ante cualquier vidriera de una tienda, en la que entra y compra algún artículo.

Aburrido en la habitación del hotel, tras leer cualquier revista o periódico, sale a caminar en lenta y cansona marcha, protegido del frío, sin ser reconocido por los transeúntes en la agitada ciudad, preocupados los más por la sobrevivencia y por los embates de la crisis y el desempleo, así como por sus rutinarios problemas. Pocos logran reconocerlo y, los que lo hacen, se apartan de él cruzando los dedos ante el asomo del monstruo y los peligros que parecen emanar de él como sórdida amenaza.

Acostumbrado a andar en las sombras y ocultando a duras penas su eterna y desmedida egolatría, no se resistió a reconocer a un reportero de la agencia EFE, usando la misma voz gangosa que escuché de él hace algunos años, en noviembre de 1994, cuando me adiestraba en el manejo de explosivos para que yo los colocara en el cabaret habanero denominado “Tropicana”, cuando le expresó: “Me gusta El Paso”. (…) “Es una ciudad muy bonita y aquí me siento muy bien”.

Una foto tomada por el periodista de EFE lo presenta con una cínica sonrisa, mostrando una tranquilidad que hace pensar lo que para todos no es una simple sospecha: sabe de antemano que la farsa judicial es solo un show más y no será condenado. Sus propios abogados se lo han prometido ante la complacencia de la jueza Kathleen Cardone y la dudosa actuación de los fiscales acusadores. Por ello se le ve confiado. Todo su pasado criminal permanece oculto en el proceso y al jurado se le dan solo los argumentos que los mezquinos intereses que lo protegen quieran ofrecer. No tiene nada que temer y él está consciente de ello, así lo demuestra en cada sesión del juicio, en que ha llegado a dormir, incluso, o a mirar con fría indiferencia a sus acusadores.

La tambaleante actividad de la fiscalía en el intento de endilgarle 11 cargos por presunto fraude, obstrucción de procesos, perjurio y falsas declaraciones, tomando como base a sus mentiras a funcionarios de Estados Unidos, al ser interrogado en sus reclamos de asilo político y de ciudadanía, parecen no preocupar un ápice a la bestia. Tampoco se siente amenazado porque se le involucre en la oleada de acciones terroristas de los años 90, ocurridas en la Habana y Varadero, pues sabe de antemano que la jueza desestimará juzgarlo por terrorismo y aceptará, si quiere hacerlo, solo su culpabilidad por mentir sobre su vinculación a estos hechos.

Una poderosa conspiración de silencio rodea todo el proceso contra Posada Carriles. La propia jueza está consciente de ello y no se atreve a hurgar en el pasado terrorista del acusado, contenido en miles de documentos en manos de los fiscales, donde abundan las pruebas ofrecidas por Cuba y Guatemala. Cada uno sabe de antemano su papel: los abogados defensores tienen como único leiv motiv el inculpar a Cuba; los fiscales, actuando erráticos y con dudosa profesionalidad, no sacan bajo de la manga toda la verdad que comprometería a su acusado, llegando incluso a cometer errores de procedimiento que benefician al criminal en lugar de perjudicarlo. El jurado, por su parte, solo tiene acceso a lo que se le ofrece como plato sobre la mesa. Su juicio, por tanto, estará limitado a verdades a medias, pruebas insuficientes y a un manojo de dudas “razonables” que afectarán a su veredicto final.

Mientras el mundo espera con incredulidad una condena irrisoria o una anulación del juicio, reclamada insistentemente por la defensa, crecen las críticas ante la impunidad. Los contrarrevolucionarios en Miami y en varias ciudades de Estados Unidos prevén la victoria anticipada. Los familiares de las víctimas del terrorismo ejercido por Posada Carriles, aún reclaman justicia para sus seres queridos.

Nosotros, por nuestra parte, los que conocemos la justicia norteamericana, no esperamos milagros. La farsa se consumará otra vez: la verdad quedará pisoteada y burlada; la legalidad será vulnerada nuevamente y, de hecho, se terminará otra oscura página de la que el pueblo norteamericano tendrá que avergonzarse alguna vez.

La Habana, 5 de febrero de 2011.