sábado, 15 de enero de 2011

CAMINO AL CONGRESO (XVIII): CUBA Y LA ECONOMIA GLOBAL

Jorge Gómez Barata

En la sociedad global, particularmente en los países emergentes, la fuerza de trabajo altamente calificada es cada vez más relevante. En esas economías caracterizadas por su dinamismo, blindaje frente a la crisis y ritmos de crecimiento, se incorporan novedades científicas, se asumen subarriendos o facilitan la instalación de dependencias de empresas que buscan sitios donde la mano de obra calificada está disponible a mejores precios, exportan personal calificado y crean tecnologías y mercancías de alto valor agregado.

Actualmente los países que más fuerte apuestan por el desarrollo, avanzan en varias direcciones: sustitución de importaciones, promoción de las aéreas de alta tecnología, captación de inversiones extranjeras, desarrollo de infraestructuras e introducción de la técnica y la ciencia en la Industria y la agricultura. Esos esfuerzos y las políticas que los definen comienzan por la formación de los recursos humanos. La inversión más rentable es en el hombre, hecho que convierte a las universidades en la punta de la madeja.

Al amparo de tales proyecciones, en menos de dos décadas países pobres y que soportaban hambrunas antológicas como: China, India y Vietnam se han convertido en naciones prosperas, exportadoras de alimentos, maquinarias, electrodomésticos, textiles, tecnología y mano de obra calificada.

Es preciso aclarar que estos y otros países tuvieron a su favor haber contado con financiamiento externo en forma de créditos de las instituciones internacionales y de inversiones extranjeras directas atraídas por legislaciones permisivas, bajos costos de la mano de obra, facilidades para acceder a los mercados internos en expansión, abundancia de personal calificado y aceptables facilidades de infraestructura. Todo ello acompañado de estabilidad interna.

Esas naciones asumieron conscientemente la idea de que todos los problemas no pueden resolverse a la vez, que el desarrollo implica costos y genera tensiones sociales y, de un modo u otro, asumieron el mucha veces criticado, aunque básicamente exitoso pragmatismo, al estilo de Deng Xioaoping.

En virtud del bloqueo económico norteamericano que le impide el acceso a las fuentes crediticias y a los mercados, anula las posibilidades de transferencia tecnológicas, prohíbe el establecimiento en la Isla no sólo de las empresas norteamericanas sino de prácticamente todo el mundo, Cuba trata de ser excluida de la economía global. En esa dinámica también influye el carácter estatal de la economía cubana, la doctrina para el tratamiento al capital extranjero y la exclusión por razones políticas o ideológicas de potenciales actores, principalmente los cubanos residentes en el exterior.

No obstante, venciendo esas y otras dificultades, entre ellas la excesiva centralización que coloca cualquier decisión a niveles muy altos de la jerarquía estatal, la burocracia que suma trámites sobre trámites y elementos de corrupción que han comenzado a asomar, en el desempeño económico cubano se reflejan algunas de las mejores características de las economías emergentes.

Como mismo ocurre en China, la India y otros países con economías de vanguardia, en Cuba los mayores éxitos económicos se consiguen a cuenta de los avances en las aéreas de las tecnologías más avanzadas: ingeniería genética, biotecnología, medicina, incluyendo las especialidades más complejas, mientras se espera el despegue de sectores como la producción de software. La economía isleña se beneficia también de la exportación de servicios técnicos como son médicos y otros profesionales de la salud, técnicos agrícolas, ingenieros y arquitectos, entrenadores deportivos y otros de elevado perfil.

Como parte de la obra social de la Revolución, Cuba ha desarrollado un eficaz y vasto sistema de enseñanza superior que le permite disponer de las instalaciones y de los docentes para formar profesionales en prácticamente todas las ramas, especialmente médicos, ingenieros, arquitectos, enfermeros, veterinarios, técnicos agrícolas, entrenadores deportivos, instructores de arte, no sólo para sus necesidades sino para las de otros países.

Para países que no puedan crear en breves plazos escuelas de medicina, facultades de ingeniería o arquitectura y universidades informáticas, el acceso económicamente ventajoso a las instituciones cubanas puede ser una opción. También pudieran crearse mejores facilidades para que, como parte de proyectos estatales o por su cuenta, profesionales cubanos puedan asumir contratos de trabajo en el extranjero.

El VI Congreso del Partido Comunista de Cuba que decidirá acerca de las estrategias para el desarrollo del país y que contará con la asistencia de alrededor de mil delegados en su mayor parte poseedores de conocimientos económicos, seguramente profundizaran sobre todos los temas y considerará con todo detalle las formas y los medios para, a pesar del bloqueo estadounidense, reinsertar a Cuba en la economía mundial, aprovechar las ventajas de la globalización, combinar intereses nacionales e individuales y avanzar hacía el desarrollo. Allá nos vemos.

La Habana, 15 de enero de 2011


Revolución o reforma en Cuba

Enrique Ubieta

Dentro de pocos meses la Revolución cubana cumplirá su primer medio siglo de haberse declarado socialista. Existía en el país una tradición revolucionaria que se remontaba a los orígenes de la nación: las necesidades vitales (económicas) de la población nacida en la colonia -de la esclava, por supuesto, de ascendencia africana o asiática, por momentos mayoritaria; pero también de la criolla, hija de peninsulares e isleños españoles-, solo podían ser satisfechas desde presupuestos éticos. Hasta que esas necesidades no cuajaron en moldes justicieros, no se fraguó el sentimiento independentista.

El primer acto en pos de la independencia, fue inevitablemente de justicia: la liberación de los esclavos. Una rara identidad de lo ético y de lo útil engendraba la Patria. José Martí hablaría dos décadas después de "la utilidad de la virtud". Cuando le correspondió organizar la nueva guerra, no habló de nación -un concepto viciado por sus usos metropolitanos, y por reivindicaciones raciales-, sino de Patria, que era, decía, Humanidad. Y paradójicamente, no creó un Partido Independentista, sino uno que nombró, para siempre, Revolucionario.

Una importante cualidad animaba el pensamiento martiano, profundamente revolucionario: hombre culto, de fina sensibilidad y extraordinarios conocimientos científicos, Martí rechazó el materialismo vulgar, en el fondo idealista, del positivismo, al que se adherían muchos de sus coetáneos. Había en Martí un "loco" indomable, que rechazaba de forma casi instintiva el acatamiento pasivo de los "hechos" sociales: si algún antecedente tuvo la frase convertida en graffiti por una mano anónima en una calle parisina del 68 del siglo siguiente, esa que pedía que fuésemos realistas, e hiciéramos lo imposible, fue quizás el realismo político del decimonónico Martí.

En algún texto he propuesto una diferenciación conceptual entre el "deber ser" y el "poder ser" martiano; el primer concepto ignora la realidad en todas sus facetas -lo visible, lo fáctico, y lo posible, lo latente-, para aferrarse a un ideal no ratificado por la práctica, y ajustar artificialmente la realidad al modelo; el segundo, parte de la existencia de diferentes posibilidades latentes en la sociedad, todas reales, aunque no totalmente manifiestas, y de la certeza de que la realización de cualquiera de ellas puede y debe impulsarse de forma consciente. Los positivistas recolectaban datos, y en nombre de la ciencia, al decir de Martí y con verbo de su invención, "insecteaban por lo concreto"; en oposición, pedía un vuelo de cóndor, en el que participase la intuición como forma del saber. Los positivistas eran esencialmente reformistas, José Martí fue un revolucionario.

¿Y esto qué tiene que ver con el socialismo cubano? El hilo de Ariadna solo sirve para encontrar el pasado, jamás para hallar el futuro; el presente aún puede conducir a diferentes futuros. Decir, como alegan sus enemigos, que la Revolución se ha inventado una historia teleológica, es una mala treta. Salto por sobre simplificaciones y esquematismos manualescos, siempre presentes: la Revolución cubana cuenta con una sólida tradición histórica. Tanto es así, que algunos ideólogos de la contrarrevolución propusieron en los noventa la existencia de dos líneas matrices en paralelo (necesitados ellos de una): la moderna, capitalista, que transitaba por los diversos reformismos -en la Cuba decimonónica, el anexionismo y el autonomismo, y en la del siglo XX, un capitalismo dependiente que finalmente se adhería a posturas neo-anexionistas o neo-autonomistas-, y que partía de los primeros patricios blancos, en los que aún la justicia y el interés de clase no se fundían, y llegaba hasta los actuales empresarios cubano americanos, en los que ya nunca la una y los otros encontrarán espacio común; y por la otra, la que llamaron antimoderna, utópica -en un sentido despectivo-, por anticapitalista, en la que juntaron sin recato y con razón a Martí y a Fidel.

En la historia de Cuba dos conceptos adquirieron un sentido opuesto, excluyente: la Revolución fundacional, propiciadora del nacimiento de la Patria, y la Reforma conservadora, asidero de una elite entreguista, antinacional. El espíritu revolucionario que necesitaba la independencia y el reformista, que necesitaba la dependencia. Los autonomistas finiseculares que clamaban por la hispanidad imperecedera de Cuba, cuando las únicas alternativas fueron la Anexión a Estados Unidos o la Independencia Absoluta, optaron por la primera.

En una carta inédita del 3 de septiembre de 1899, dirigida al anexionista cubano-americano José Ignacio Rodríguez -que se conserva en los archivos de la Biblioteca del Congreso en Washington-, el presidente del Partido Liberal Autonomista cubano, José María Gálvez expresaba en tono conspirativo: "La independencia absoluta es la ilusión del día fomentada por los 'patrioteros' y acariciada por la turba mulata. Conviene desvanecerla antes de emprender la demostración de que á la anexión ha de llegarse de todos modos, á la manera que para los católicos por todos los caminos se va a Roma. Creo haberte dicho antes y repito ahora que suspiran por la anexión todos los que tienen algo que perder, los que aspiran á adquirir, y la masa general de españoles". De cualquier manera, para el que quiera ver por el ojo de la cerradura la reconstrucción de la historia que haría una victoriosa contrarrevolución cubana, asómese a las actuales sociedades este-europeas.

Pero la tradición revolucionaria en Cuba había recorrido también los caminos del marxismo en la primera mitad del siglo XX. Importantes intelectuales cubanos como Mella, Martínez Villena y Marinello, por solo citar a tres, fueron dirigentes partidistas; otros, colaboradores o simpatizantes del Partido. Los obreros cubanos y los estudiantes mostraban una impresionante pléyade de mártires y de líderes más o menos cercanos a los ideales socialistas. La ola revolucionaria de 1959 -antecedida por la del 33, que no tuvo una fuerza centrífuga que halara a sus diversos componentes-, unió esta vez a todos: las divergencias y los sectarismos fueron barridos por los acontecimientos, y los pocos que no fueron capaces de superar viejos rencores o ansiados protagonismos, desaparecieron del entramado histórico.

La gesta libertaria del Movimiento 26 de julio fue nuevamente un desafío a lo aparentemente imposible: asaltos al cielo, travesías marítimas y desembarcos fantasmales, y la frase de Fidel al reunir apenas a ocho sobrevivientes del desembarco y siete fusiles, frente a un ejército bien armado y la previsible hostilidad del imperialismo más poderoso de la Tierra, "¡ahora sí ganamos la guerra!". Del programa esbozado en La Historia me absolverá, pasando por la Primera Declaración de La Habana, hasta el día 16 de abril de 1961 en que se proclama el carácter socialista de la Revolución, han transcurrido veloces los acontecimientos. Una Revolución que transitó del anticolonialismo del siglo XIX al antiimperialismo del XX, era necesariamente anticapitalista. Buscar explicaciones externas al proceso, especular sobre las consecuencias que hubiese tenido una reacción más comprensiva por parte del gobierno estadounidense, es ignorar la naturaleza de los sucesos y de sus protagonistas: o era anticapitalista o no era. Fidel lo explica así en el Editorial del número inicial de la revista Cuba Socialista, en septiembre de 1961: "El 16 de abril, cuando acompañábamos a las víctimas del cobarde ataque aéreo del día anterior, puestas en tensión todas las fuerzas nacionales, respirándose ya la atmósfera de la agresión inminente, en víspera de la batalla contra el imperialismo que todo el mundo adivinaba, se proclamó el carácter socialista de la Revolución.

La Revolución no se hizo socialista ese día. Era socialista en su voluntad y en sus aspiraciones definidas, cuando el pueblo formuló la Declaración de La Habana. Se hizo definitivamente socialista en las realizaciones, en los hechos económicos-sociales cuando convirtió en propiedad colectiva de todo el pueblo los centrales azucareros, las grandes fábricas, los grandes comercios, las minas, los transportes, los bancos, etc. El germen socialista de la Revolución se encontraba ya en el Movimiento del Moncada, cuyos propósitos, claramente expresados, inspiraron todas las primeras leyes de la Revolución. (.) Y dentro de un régimen social semi-colonial y capitalista como aquel, no podía haber otro cambio revolucionario que el socialismo, una vez que se cumpliera la etapa de la liberación nacional"

La brújula de navegación marcaba la ruta del Este europeo, pero nuestros padres, más que al hipotético lugar de llegada, miraban al de partida, con sus tareas sociales pendientes y sus poderosos enemigos al acecho. El comando que se hizo de la embarcación no provenía del Partido (Comunista) -muy bien organizado en Cuba, con una historia heroica, pero demasiado enredado en los saberes de su tiempo y en las tácticas de lo inmediato-, y no traía manuales de navegación. Eran jóvenes irreverentes, melenudos y barbudos, que despreciaban las normas burguesas de comportamiento e invadían con sus botas guerrilleras los salones de la burguesía derrotada; estadistas que al ser rechazados en los hoteles neoyorkinos de lujo, amenazaban con instalarse en carpas improvisadas en los jardines de Naciones Unidas o aceptaban gustosos una habitación en un modesto hotel del barrio negro de Harlem (eran tiempos de segregación racial legalizada en Estados Unidos). Pero no eran hombres y mujeres políticamente inmaduros; Fidel, en específico, había leído concienzudamente textos de Marx y Lenin, de historia, conocía en profundidad la realidad de su país -la visible y la latente-, poseía un optimismo revolucionario arrollador (solo es posible, lo que se cree posible), y un instinto político poco común.

Como todos, vivió el diario, acelerado aprendizaje, que propicia una Revolución. En ellos es norma el apego a un código ético estricto que se expresó desde los días de la Sierra en el trato a los prisioneros enemigos y a los campesinos del entorno, y después, en la relación con el pueblo y en los compromisos internacionales. A pesar de ello, dijo Fidel hace cinco años y repitió en días pasados, "entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante error era creer que alguien sabía de socialismo, o que alguien sabía de cómo se construye el socialismo". Pero también dijo: "¿Qué sociedad sería esta, o qué digna de alegría cuando nos reunimos en un lugar como este, un día como este, si no supiéramos un mínimo de lo que debe saberse, para que en esta isla heroica, este pueblo heroico, este pueblo que ha escrito páginas no escritas por ningún otro en la historia de la humanidad preserve la Revolución?" Porque hay que decir que el socialismo cubano nunca dejó de buscarse, de rectificarse, de recomenzarse: cada década marca de alguna manera un nuevo comienzo, una nueva búsqueda.

Suele decirse con malévola intención o desconocimiento, que las masas enardecidas que acompañan a un proceso revolucionario carecen de voluntad propia. En realidad, solo una Revolución es capaz de transformar a las masas en colectivos de individualidades, solo un proceso revolucionario convierte a los individuos en sujetos, en actores de su destino.

La escena de la película Madagascar en la que la protagonista se busca inútilmente en una foto aérea de una concentración masiva publicada en un periódico de la época, convencida de que se hallaría en ella, es muy reveladora: esa mujer no concebía que su rostro no apareciese, porque se sentía protagonista de aquel suceso, por más que estuviese acompañada por un millón de cubanos.

El heroísmo individualizado y el heroísmo anónimo son dos expresiones, a veces complementarias, a veces contrapuestas, de una Revolución. Una Revolución es el proceso mediante el cual las masas empiezan a conformar colectividades de individuos. En la medida en que ese proceso se complete o deshaga, triunfa o fracasa. En Cuba, dice el Che, "este ente multifacético no es, como se pretende, la suma de elementos de la misma categoría (reducidos a la misma categoría, además, por el sistema impuesto), que actúa como un manso rebaño". No obstante, continúa, "vistas las cosas desde un punto de vista superficial, pudiera parecer que tienen razón aquellos que hablan de la supeditación del individuo al Estado; la masa realiza con entusiasmo y disciplina sin iguales las tareas que el gobierno fija (.)". Y avanza una hipótesis de trabajo verdaderamente revolucionaria: "Lo difícil de entender para quien no viva la experiencia de la Revolución es esa estrecha unidad dialéctica existente entre el individuo y la masa, donde ambos se interrelacionan y, a su vez la masa, como conjunto de individuos, se interrelaciona con los dirigentes".

Uno de los aportes y de las fortalezas del socialismo cubano, ha sido esa relación múltiple: la masa y cada individuo de una parte; la masa como conjunto de individuos y sus principales dirigentes, de la otra. Vuelvo sobre un ejemplo que suelo utilizar por su ejemplaridad: el Gobierno revolucionario podía tomar la decisión de enviar azúcar al pueblo chileno en época de la Unidad Popular, pero Fidel se dirigió a ese millón de cubanos que protagonizaba la Revolución con su presencia en la Plaza, y le preguntó, ¿está cada uno de ustedes, en disposición de donar una libra de azúcar de la que reciben por la libreta de abastecimiento al pueblo chileno? La inmensa mayoría de los presentes levantó conmovido su brazo, en señal de aprobación. Cada ciudadano, de forma individual, como si se tratara de un acuerdo entre vecinos, donaba parte de su escasa cuota de azúcar a un pueblo hermano. Los Lineamientos Económicos y Sociales que debatirá y aprobará el próximo Congreso del Partido se discutirán antes en todos los centros de trabajo y vecindarios del país. No es la primera vez, ha sido una práctica común en nuestra historia revolucionaria.

Siendo como fue una Revolución auténtica, la cubana nunca se percibió -y la verdad, tampoco hubiese podido hacerlo, aún de querer-, como asunto interno: fue Primer Territorio Libre de América, y en esencia, un eslabón de la Revolución mundial. Por primera vez en la historia, la vocación internacionalista de un estado revolucionario no se ejercía desde los presupuestos, los prejuicios o los intereses de un país de mayor desarrollo, hacia países o regiones de menor desarrollo. Cuba alzó la vista hacia sus hermanos de infortunio como un igual: de pobre a pobre, de ex colonia a colonia. Y sobrevivió, por cierto a los llamados "hermanos mayores" de Europa: hoy la Revolución cubana tiene más edad de la que tenían esos estados cuando se desmoronaron.

El internacionalismo cubano se practicó como deber, no como favor. Compartió médicos, maestros, soldados, guerrilleros. Por eso acostumbraba a recibir la solidaridad con agradecimiento, convencida de que no recibía un favor, sino un trato justo. Fidel fundó como estadista una nueva práctica del internacionalismo, ajena a todo interés geopolítico, que se nutre del humanismo revolucionario, pero rechaza toda pretensión ideologizante -o evangelizadora de una doctrina revolucionaria-, salvo aquella que emana del ejemplo, como diría el Che. La Internacional comunista dispersaba a sus emisarios sin duda heroicos por el mundo, con una misión "evangelizadora", similar en su carácter, aunque diferente en propósitos, a la del misionero católico o protestante.

El médico cubano no habla de política, cura a ricos y a pobres, a neoliberales y a comunistas, a niños y a delincuentes; puede colaborar incluso con autoridades sanitarias de gobiernos fascistas si de salvar vidas se trata -como ocurrió en la Nicaragua de Somoza, en los días posteriores al terremoto-, o con instituciones de estados con los que no existen ni se reclaman relaciones diplomáticas. En 1991 sobrevino el Derrumbe: del horizonte, de la moda revolucionaria, para los que siempre navegan según la corriente, de las relaciones comerciales más justas. El bloqueo cerró todas las puertas y apagó la luz, no solo la eléctrica. Miles de cubanos salimos cada día en bicicletas al trabajo, llevando en la parrilla a la esposa y al hijo pequeño, dejando en casa, pospuestos, muchos proyectos de vida que parecían factibles. En momentos de momentánea pérdida del sentido de orientación, nuestra Revolución conservó sin embargo la pequeña llama que evitó el congelamiento.

El socialismo cubano reorientó sus esfuerzos a la sobrevivencia de las más elementales conquistas; aún así, en 1998, cuando la palabra internacionalismo parecía olvidada, dispersó sus guerrillas médicas por Centroamérica y Haití e inició una nueva etapa de labor solidaria. Ese año marcó también el triunfo electoral de Hugo Chávez en Venezuela y el inicio de una nueva era de revoluciones constitucionales en América Latina. La dura batalla por la sobrevivencia de Cuba y su defensa de los principios socialistas e internacionalistas, permitieron a la postre ese renacimiento colectivo.

¿Es el socialismo cubano un hecho histórico del siglo XX?, ¿existe un socialismo del siglo XXI que lo relega al pasado, para estudio de academias?, ¿fracasó el socialismo cubano? Más de veinte años después de la caída de los otros, Cuba reajusta su economía, buscando acomodar sus fuerzas, esencialmente humanas, en un mundo hostil, y en circunstancias revolucionarias diferentes. ¿Es obsoleto el concepto de Revolución? No voy a recordar la definición fidelista, que lo ubica en un plano esencialmente ético. De alguna manera, los cubanos parecemos más centrados y terrenales ahora, pero nuestros sueños escritos y nuestras realizaciones colosales permanecen intactos; Esta es una Revolución que hizo posible lo imposible en un pequeño país del Tercer Mundo, permanentemente sometido a un bloqueo económico y a una guerra mediática: con índices de educación y salud del Primer Mundo, Cuba estableció pautas en la relación de sus líderes con las masas, del Partido revolucionario con su pueblo.

La actualización de su modelo económico no es reformista; en la historia de Cuba, como hemos visto, la Reforma conduce a la ruptura entre lo ético y lo justo. "El país tendrá mucho más -ha reiterado Fidel-, pero no será jamás una sociedad de consumo, será una sociedad de conocimientos, de cultura, del más extraordinario desarrollo humano que pueda concebirse, desarrollo de la cultura, del arte, de la ciencia [...] con una plenitud de libertad que nadie puede cortar. Eso lo sabemos, no hay ni que proclamarlo, aunque sí recordarlo".

Cuba ha creado una sociedad más diversa, porque ha enriquecido a sus individuos; su millón de profesionales, su población con un mínimo de noveno grado escolar, es la mayor de sus conquistas. El capitalismo incentiva el individualismo; el socialismo no siempre ha sabido o ha podido desencadenar al máximo, como un interés social, las potencialidades del individuo. La actualización cubana de su economía, potencia esas posibilidades. Sería probablemente extemporáneo debatir ahora sobre el llamado guevarismo, o sobre la relación exacta, útil y justa, de los estímulos materiales y morales en un país sin recursos. Vivimos una etapa cualitativamente distinta, y los revolucionarios dejaríamos de serlo si no superamos viejos estereotipos. "En este mundo real, que debe ser cambiado, todo estratega y táctico revolucionario tiene el deber de concebir una estrategia y una táctica que conduzcan al objetivo fundamental de cambiar ese mundo real. Ninguna táctica o estrategia que desuna sería buena", ha reiterado Fidel en días pasados. El modelo económico y social capitalista ha fracasado, y Cuba rechaza el consumismo inherente al modo de producción capitalista.

Se demoniza a Cuba por no haber podido impedir el resurgimiento de la prostitución, aunque la solución implícita, la capitalista, significaría su masificación. Se acusa a Cuba de no haber podido contener ciertas injustas diferencias sociales y la solución capitalista sería acrecentarlas, hacerlas más hondas, injustas e irreversibles. Cada médico o deportista que deserta es la victoria de la "normalidad" frente al sueño de una sociedad solidaria. Pero la deserción (que es la renuncia de alguien a su presunta "anormalidad") es presentada como un hecho en sí anormal, extraordinario. El cubano que deserta no es definido en función de sus intereses personales -como suele ser normal en este mundo-, sino como expresión de una posición política. Las imágenes que se trasmiten desde Cuba se regodean en los rincones sucios y demacrados de la ciudad, en los bordes más pobres de una sociedad estrangulada por el bloqueo. Los espacios bonitos se consideran falsos o manipulados. No importa que los espacios "feos" sean normales -y por eso poco interesantes-, en otras ciudades latinoamericanas. La normalidad cubana debe ser destruida, para que Cuba sea tan normal como los restantes países del Tercer Mundo. Sobre todo porque Cuba no acaba de admitir -ni admitirá-, la más importante y definitoria normalidad: la del "libre mercado" (concepto que en la gran prensa se roba los significados de democracia y de libertad).

Pienso para concluir, que no es posible construir la justicia deseada desde la pobreza, y que de alguna manera, los países del Tercer Mundo debemos levantarnos juntos. El ALBA -fundada sobre la experiencia del internacionalismo cubano-, ofrece una respuesta incipiente. No hay modelos para el socialismo, pero hay principios, y un horizonte único: el anticapitalismo. Creo que el socialismo cubano lejos de ser un proyecto del siglo XX, lo es del XXI; la Humanidad retomará sus "locuras" más hermosas, y por ello más necesarias, cuando esté en condiciones de universalizarlas. Mientras, esta pequeña isla de Utopía no cejará en su empeño de crecer y de compartir sus conquistas.


LOS QUE PUEDEN O NO HACER POLÍTICA Y SU INTERPRETACIÓN CORRECTA

Comité FMLN en Suecia

Hay temas que sin parecer trascendentes se convierten en ello. Ya sea por quienes lo dicen o por la interpretación literal o coyuntural que podamos sacar.

Para el caso, desde que el FMLN ganó las elecciones presidenciales en marzo del 2009 la lógica conclusión fue que este se convertía en Partido de Gobierno; pero al instaurarse un gobierno presidido por Mauricio Funes, con participación de varios partidos y sectores sociales, la verdadera lógica nos dice que el FMLN es un Partido en el gobierno.

Sí, eso es lo correcto, como correcto es decir que el peso del FMLN en la dirección de varios ministerios, lo convierte en, el Partido en el gobierno con más peso político, por tanto con responsabilidad sustanciosa de lo que este gobierno hace o deja de hacer, pues al final será el FMLN el que más sacará o no, rédito político.

Al ser El Salvador un país con diseño político administrativo presidencialista en donde el gobierno es definido por su Presidente, recae en este la autoridad y responsabilidad de quienes conforman su gabinete; en otras palabras el presidente es el jefe de gobierno.

No obstante que el presidente tiene la potestad para nombrar y destituir funcionarios de su gobierno debe de justificar con legalidad y credibilidad porqué lo hace.

Muchos revuelos han levantado las declaraciones de Funes, que considera que sus ministros y funcionarios de gobierno no pueden participar en proselitismo político en las próximas campañas electorales; naturalmente que al señor Presidente le asiste la razón y el artículo 218 de la Constitución, prohíbe a los funcionarios y empleados públicos prevalerse de sus cargos para hacer política partidista.

Los gobiernos de ARENA hicieron uso y acopio de los recursos del Estado para hacer proselitismo político, y el mismísimo Antonio Saca en viajes oficiales al exterior se dedicaba a recoger fondos para la campaña electoral de su Partido;

En lo que respecta al derecho que como ciudadanos tienen los funcionarios o no del gobierno a pertenecer a un partido político, lo deja muy claro nuestra Carta Magna y por tanto no están inhibidos de ejercer ese derecho de la forma que cada cual lo juzgue conveniente.

Para el caso la militancia del FMLN, que es el Partido más grande y mejor organizado del país, podrá perfectamente encontrar sustitutos en campaña para aquellos que por sus obligaciones en el gobierno no podrán hacer proselitismo y será el Partido el que realmente tendrá la última palabra en caso que un militante efemelenista tenga que dejar sus responsabilidades como funcionario, para dedicarse a la tarea encomendada por el Partido en campaña.

Declaraciones de altos dirigentes y voceros del FMLN han coincidido con el presidente Funes en este sentido.

No obstante de esta coincidencia entre Partido y el Presidente, los medios de comunicación y “analistas políticos” de derecha, vuelven a la carga y quieren encontrar incluso en esta coincidencia, fisuras.

Claro está que esta medida es novedosa en el país pues como decíamos los funcionarios de los gobiernos de ARENA, no solo hacían proselitismo desde sus cargos; sino amedrentaban a los empleados con represalias si estos no asistían a las concentraciones políticas del Partido de gobierno, asimismo los obligaban a servir como vigilantes durante las votaciones, vejándolos incluso a la hora de votar en donde tenía que evidenciar su voto.

Esto es pasado, y los efemelenistas que están integrados como funcionarios de gobierno son respetuosos con las leyes del país así como responsables de impulsar desde sus cargos el proyecto y plan del Gobierno del Cambio. Esta es la tarea fundamental que el Partido les ha asignado y naturalmente que el cumplimiento de ello es aplicar la política del Partido, que de ninguna manera se podrá calificar como proselitismo en época electoral. Con esto volvemos a ratificar que somos Partido en el gobierno y estaremos en él como la fuerza más contundente para impulsar los cambios que a la fecha sean posibles.

El gobierno presidido por Mauricio Funes, es transitorio en el proyecto efemelenista de construir una sociedad con democracia participativa y justicia social, pero, no menos importante, por ser este el primer paso en esa ruta.


Denuncian vínculos de Posada Carriles con derecha salvadoreña

San Salvador, 15 ene (PL) Los vínculos del terrorista Luis Posada Carriles con la Alianza Republicana Nacionalista Republicana (ARENA), que gobernó El Salvador de 1989 a 2009, fueron denunciados hoy por el semanario El Independiente.

En un artículo en su página en Internet, la publicación sostiene que existen suficientes pruebas, que incluyen confesiones del propio criminal, sobre sus relaciones con ARENA.

Asegura que esas evidencias confirman que la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) tenía sentadas sus bases de operaciones contra Cuba en El Salvador durante la década de los años 90 del siglo pasado.

Y para ello contó con el apoyo institucional del partido de derecha ARENA, precisa.

La pregunta que surge hoy es ¿Toda esa estructura ya fue desmontada?, advierte el periódico en el artículo, intitulado La Conexión Cuscatleca (salvadoreña) del Terror.

Explica que esa conexión quedó bien documentada en el juicio que se celebra a Posada Carriles en El Paso, Texas, y el proceso contra el terrorista Francisco Chávez Abarca, realizado en La Habana en diciembre último.

Recuerda que después que el ex agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) se escapó en 1985 de una cárcel de Venezuela, se radicó en El Salvador, desde donde colaboró con la "contra" nicaragüense.

Esta actividad le permitió vincularse a un alto número de militares y funcionarios de El Salvador y la política centroamericana, afirma.

El Independiente ha conocido un documento que da cuenta de la conexión cuzcatleca de Posada Carriles, informa antes de publicar una extensa relación de políticos y empresarios salvadoreños que colaboraron con el terrorista.

Menciona entre estos a Mario Acosta Oertel, ex ministro del Interior y actual miembro del Consejo Nacional de ARENA, quien desde 1974 comenzó a ayudar a Posada Carriles, de acuerdo con los datos obtenidos por la publicación.

Según el informe -agrega-, Acosta Oertel le facilitó una partida de nacimiento falsa a Posada Carriles como ciudadano salvadoreño a nombre de Franco Mena.

Coincidentemente, su esposa, Ana María Rodríguez, es prima hermana del terrorista salvadoreño detenido en Cuba Otto René Rodríguez Llerena, apunta.

Otro de los políticos salvadoreños vinculado al terrorista es el ex presidente Francisco Flores, quien también encabezó a ARENA durante su mandato (1999-2004).

Flores mantuvo una relación fluida con los congresistas cubanoamericanos Roberto Menéndez, Ileana Ross, Albio Sires, los hermanos Díaz Balar y David Rivera, comprometidos con el terrorismo contra Cuba, señala.

Sitio cubano denuncia bloqueo de Facebook, sumado a Google

La Habana, 15 ene (PL) El sitio www.Cubadebate.cu denunció hoy el cierre por Facebook de una página abierta por internautas en la red social que reclamaban la reposición de un canal de video cubano alojado en Youtube, propiedad del gigante Google.

Hoy amanecimos con una nueva agresión, expresó en un editorial Cubadebate al referirse a la desaparición del Grupo en Facebook "No más censura en Youtube, restablezcan a Cubadebate", que se encuentra ilocalizable en la red de más de 500 millones de usuarios.

La página en Facebook fue abierta poco después que el sitio cubano dijera que su cuenta fue cancelada por el centro técnico de Youtube el pasado día 13, tras alegar violación de derechos de autor por un video circulado en la red sobre el terrorista Luis Posada Carriles.

Google desactivó el sitio cubano en Youtube luego de una reclamación de la persona que filmó el acto donde Posada Carriles anunciaba que este año estaría en Cuba y exigía pago por sus servicios.

El canal de videos cubano tenía desde 2007 más de 1,6 millones de descargas y entre sus materiales exclusivos se cuentan mensajes e intervenciones del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, y musicales cedidos por sus autores.

Al grupo eliminado el viernes en Facebook se unió otro "Restablezcan Cubadebate. Vamos, vamos a multiplicar".

También en Youtube han aparecido clones de Cubadebate como Cubadebatecu y Cubadebate1, además de la circulación de cientos de mensajes en Twitter con el hashtag #Cubadebate, se han creado campañas publicitarias y botones para compartir en los blogs.

Igualmente decenas de personas han hecho sugerencias útiles para desafiar al emporio de las telecomunicaciones, que son válidas para la construcción de una estrategia de visibilidad en Internet de los medios alternativos y los blogueros independientes.

De acuerdo con el editorial, hasta el momento Google no ha respondido a su solicitud de restablecimiento del canal de videos, realizada inmediatamente después de que Youtube cortara el acceso a los materiales de Cubadebate.

El sitio se preguntó si era un chiste, un insulto o una burrada en automático el formulario que les llegó 48 horas después de su reclamación sobre el nivel de satisfacción con el servicio de asistencia técnica de Youtube.

"En el espacio para el comentario, les decimos que no vamos a revelar los datos privados del dueño de la cuenta bajo la cual se administra Cubadebate", comentó.

Para proceder a la reclamación se exigen esos datos que Google comparte con la persona que hace la denuncia, en este caso el amigo de Posada Carriles que filmó el video que sirvió de excusa para cerrar el canal con más de 400 ficheros subidos desde 2007.

"Quizás este no sea el fin de los abusos de las empresas transnacionales de Internet, pero sí puede que sea el fin de la hipocresía. Y Cubadebate y sus lectores van a dar la batalla para que así ocurra", concluyó el editorial.


Este 2011 será significativo para la ciencia cubana

OLGA DÍAZ RUIZ

Tomado de Granma

Profundizar en el conocimiento científico es uno de los principales caminos para alcanzar la plenitud de los hombres y mujeres de estos tiempos. Con esta premisa, y en vísperas del Día de la Ciencia Cubana, el Aula Magna de la Universidad de La Habana, por decimoséptima ocasión, reconoció las ocho mejores Tesis de Doctorado defendidas entre septiembre del 2009 y julio del 2010.

LAS TESIS SELECCIONADAS PERTENECEN AL CAMPO DE LAS CIENCIAS AGROPECUARIAS, NATURALES, BIOMÉDICAS, PEDAGÓGICAS Y SOCIALES.

De los Trabajos de Diploma seleccionados por la Comisión Nacional de Grados Científicos —que figuran en el ámbito de las ciencias agropecuarias, naturales, biomédicas, pedagógicas y sociales—, se destacaron también las 15 investigaciones de quienes alcanzaron el grado de Doctor en Ciencias.

Sobre la jornada, el ministro de Educación Superior y presidente de la Comisión, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, resaltó que el 2011 será un año significativo para la ciencia cubana, que tiene el objetivo de "convertirse definitivamente en una herramienta decisiva para el desarrollo productivo del país".

En el acto se encontraban presentes además José Ramón Fernández, vicepresidente del Consejo de Ministros; Lisardo García, director del Instituto Central de Ciencias Pedagógicas; Lidia Turner, presidenta de honor de la Asociación de Pedagogos de Cuba, entre otros directivos de diferentes instituciones de estudios superiores.

Favorecidos 1 500 cubanos con medicina regenerativa

IRIS DE ARMAS PADRINO

Más de 1 500 cubanos han sido beneficiados con la medicina regenerativa desde 2004, cuando comenzó la aplicación del novedoso proceder, anunció el doctor Porfirio Hernández, coordinador nacional de la especialidad.

El también subdirector de investigaciones del Instituto de Hematología e Inmunología (IHI) precisó que en ocho provincias se aplica ya la terapia celular: Pinar del Río, La Habana, Matanzas, Cienfuegos, Villa Clara, Ciego de Ávila, Holguín y Artemisa.

En el IHI, que ha centralizado las actividades en el banco de sangre, se han entrenado los recursos humanos del país en este proceder, iniciado en esa institución, el hospital general Enrique Cabrera y el pediátrico William Soler, y extendido a otros centros del país.

Además del beneficio para el paciente y la pronta recuperación, esta terapéutica es menos invasiva en la mayoría de los casos y brinda un significativo ahorro a la economía, ya que se realiza con métodos menos costosos y resultados positivos, precisó el doctor.

Entre los principales resultados de nuestros especialistas en la aplicación de células madre y medicina regenerativa, destaca la terapia celular en la periodontitis (enfermedad de las encías), iniciada hace tres años a un grupo de pacientes. También en el tratamiento del Túnel del Carpo, en la artropatía hemofílica de rodilla y en un caso de fibrosis pulmonar idiopática.

Los implantes de células madre obtenidos de la médula ósea o sangre periférica, se utilizan en el tratamiento de la insuficiencia arterial crónica y han demostrado valía en afecciones cardiovasculares.

En la ortopedia y traumatología, se emplea en fracturas óseas, necrosis de los huesos de la cadera y cabeza del fémur; y en la oftalmología, en el pterigium y lesiones de la córnea.

El doctor Porfirio Hernández encomió los avances científicos en este campo, los cuales demuestran que las células madre adultas no solo regeneran el propio tejido sino, son capaces de formar otros.