sábado, 8 de enero de 2011

Editorial de Co Latino: Médicos graduados en la ELAM, un regalo de la revolución cubana

Con mucha preocupación y tristeza hemos visto a dirigentes del Colegio Médico, pues no podemos generalizar, el tratamiento mezquino que le están dando a la contratación de los pocos médicos que se han graduado en Cuba, pese a que, como salvadoreños tienen derecho a una plaza, como lo tiene cualquier graduado de la UES o de las privadas que tienen la carrera de medicina.

Decimos mezquina, porque las declaraciones del Presidente del Colegio Médico contra la incorporación de pocos médicos al sistema de salud nacional, lo está haciendo sobre el fantasma y ponen en duda de la formación profesional en Cuba.

Como muy bien lo explicaba una joven médica formada en la Escuela Latinoamericana de Medicina en Cuba (ELAM), ésta nació, como una idea solidaria del Comandante Fidel Castro Ruz, siendo Presidente de Cuba, tras los destrozos que dejó el huracán Mitch en Centroamérica y otros países caribeños.

Cuba, agobiada por el bloqueo impuesto por Estados Unidos, no tenía fondos para ayudar materialmente a las naciones afectadas, incluyendo El Salvador, pero sí tenía profesionales en la medicina, que fue rechazada por el gobierno derechista salvadoreño. De ahí surgió la idea a Fidel, de colaborar con los países pobres del mundo, formándoles gratuitamente profesionales en la medicina, que permitieran atender no solo en emergencia, sino instaurar un sistema fundamentado en la prevención.

Así es como, gracias a la Universidad de El Salvador, rectorado por la ahora Ministra de Salud, María Isabel Rodríguez; el Partido FMLN y la Alcaldía de San Salvador, gobernada por el FMLN, hicieron los convenios pertinentes con Cuba para escoger, entre los estudiantes más pobres del país, deseosos de ser médicos, y luego enviarlos becados a Cuba.

Hasta la fecha, Cuba ha formado 502 médicos, de los cuales 329 aún no tienen plaza, sin embargo, directivos del Colegio Médico se han unido a las voces oscuras para poner en alerta no solo a los médicos graduados, sino a los estudiantes, porque están poniendo como un peligro a los profesionales graduados en Cuba.

La nueva reforma de salud, que ha puesto en marcha el gobierno del cambio, necesitará de unos 14 mil nuevos profesionales, de los cuales cuatro mil han sido ya contratados.

El Salvador, sus universidades y el Colegio Médico deberían estar agradecidos del gobierno de Cuba, de la Revolución Cubana, que pese a las dificultades ha graduado profesionales de la medicina con nueva mística, mística que no se conoce en el capitalismo, porque forma profesionales con otra lógica.

Los médicos consecuentes, que valientemente enarbolaron la bandera de lucha contra la privatización de la salud, deberían ahora no solo interrumpir la campaña de los directivos del Colegio Médico, sino reconocer el sagrado regalo que nos ha hecho la Revolución Cubana, la patria del Ché y Martí. No hacerlo es adoptar también posturas contrarrevolucionarias.


EL MUNDO DE HOY: GEOGRAFIA, CAPITAL HUMANO Y CRECIMIENTO (IV)

Jorge Gómez Barata

Borradas las fronteras ideológicas y políticas que hasta hace poco no sólo diferenciaban a los estados del planeta, sino que los oponían unos contra otros, se instaló la geografía política del mundo global, marcada en lugar de por hitos, muros o alambradas, por componentes económicos y geopolíticos. Como partes del esquema mundial en vigor, Marruecos y Bulgaria están más próximos que Irán e Irak y Turquía es tan europea como Rusia.

La globalización, una etapa o fase del proceso civilizatorio universal al que la humanidad arriba encabezada por las vanguardias en el desarrollo de la ciencia y la tecnología y que se caracteriza por la mundialización, la integración y la interdependencia de múltiples proceso, en particular del comercio, las transferencia tecnológicas, la cultura y el trabajo y que debiera servir como acelerador para la solución de los grandes problemas mundiales, en particular para el desarrollo y la eliminación de la pobreza; debido al enfoque neoliberal ha devenido plataforma desde la cual los países imperialistas intentan reforzar su hegemonía.

La nueva alineación política que sustituye a la que imperó durante la Guerra Fría configurada por tres polos: el capitalismo desarrollado, el llamado “Campo Socialista” y el Tercer Mundo; está formada por un núcleo integrado por Estados Unidos y los países altamente desarrollados de Europa Occidental y Asia, incluida China, Australia e Israel, seguidos por un primer anillo constituido por los llamados países emergentes, del que forman parte las grandes economías tercermundistas: Brasil, India, Corea del Sur, Taiwan, Argentina, Sudáfrica, Indonesia, México y Chile.

Con matices que distinguen a unos países de otros, funciona un segundo escalón formado por naciones como: Vietnam, Chile, Polonia, Hungría, Ucrania, Marruecos, Argelia, Libia, Colombia, Uruguay, Egipto y otros.

Una excepción visible la forman estados como: Venezuela, Ecuador y Bolivia con potencial tecnológico y solvencia económica cuyos proyectos políticos de inspiración socialista y tendencias a la integración, pudieran favorecer su desarrollo y la inserción en el mundo global. La dificultad mayor para esos países es, de una parte, la falta de consenso interno y de capital humano y de la otra, una conflictiva relación con Estados Unidos que crea todo tipo de obstáculos.

En la periferia del mundo global, a años luz del núcleo marchan África, con una acotación para Nigeria, algunos países del Golfo de Guinea y tal vez Angola, que por sus grandes reservas petrolíferas pudieran obtener determinados espacios como exportadores de hidrocarburos y clientes de tecnologías para sus proyectos desarrollistas y mercados para las manufacturas occidentales y chinas. Excepto que surjan opciones como las relacionadas con las necesidades de grandes extensiones de tierras para los agrocombustibles, reservas de biodiversidad u otras alternativas que pudieran actuar como opciones de supervivencia, el resto del continente negro, a veces se menciona como fallido o descartable.

China e India que por ahora, no hacen peligrar la hegemonía norteamericana, son tratadas por Estados Unidos como aéreas capaces de absorber sus excedentes de capital y mercados para sus exportaciones más sofisticadas. China necesita de Estados Unidos para colocar su bisutería y Estados Unidos de China para anidar capitales, proveer tecnologías de punta, obtener mano de obra barata in situ y colocar mercaderías de alto valor agregado.

El mundo global avanza a ritmos impuestos por los países más adelantados con el añadido de que China, India y Brasil han comprendido que copiar y adquirir patentes, es consagrar la dependencia, han implementado eficaces programas de formación de capital humano, especialmente ingenieros, matemáticos, físicos y otras ramas de las ciencias aplicadas e invierten fabulosas cifras en I+D para tratar de acortar la distancia y colocarse entre la vanguardia en la producción de tecnologías avanzadas, prestación de servicios de alto valor y arriendo o exportación de talento.

Cerca de la tercera parte de todos los estudiantes de ingeniería en las grandes universidades de tecnología de Estados Unidos no son norteamericanos. Entre los extranjeros matriculados predominan los jóvenes chinos e indios y de otros países asiáticos, incluyendo cada vez más vietnamitas cuyos estudios son financiados por sus gobiernos o empresas de sus países que han descubierto un modo indoloro de contrarrestar el robo de cerebros. Vietnam no puede competir con Harvard o con el MIT pero puede enviar allí a sus jóvenes talentos y, a cambio de dinero, apropiarse de la sabiduría norteamericana.

Los norteamericanos han comenzado a quejarse de que cada vez son más los jóvenes asiáticos graduados en Estados Unidos que en lugar de optar por la residencia, regresan a sus países en los cuales reciben excelentes ofertas de trabajo en firmas nacionales o extranjeras y en cuyas ciudades no se vive peor que en las de Estados Unidos: Internet, McDonald, autopistas y confort hay también en Beijing, Seúl, Mumbay y Río de Janeiro. El mundo global entraña una especie de igualitarismo al que se llega por otros caminos.

Sin embargo, el escenario dictado por la tecnología y el comercio que conlleva al llamado aplanamiento del mundo y que pudiera ser el sello distintivo del siglo XXI, es profundamente enrarecido por la arbitraria e inescrupulosa política imperialista de los Estados Unidos, empeñados en construir una hegemonía mundial, propósito para el cual se acude, cada vez con mayor frecuencia, a la guerra, la violencia y los bloqueos. Tal vez ese curso no pueda abortar la globalización pero la ralentiza, la empobrece y la desnaturaliza. Allá nos vemos.

La Habana, 08 de enero de 2011


Otto René Rodríguez Llerena: “Posada Carriles me contactó para poner bombas en La Habana”


Publicado en Cubadebate el 8 Enero 2011

Otto René Rodríguez Llerena, entrevista concedida al Televisión Cubana.

La Televisión Cubana presentará un programa especial en el que aparecerán declaraciones de terroristas encausados y condenados en Cuba, que fueron reclutados por Luis Posada Carriles para ejecutar la cadena de explosiones con bombas que detonaron en La Habana en 1997 y costó la vida al turista italiano Fabio di Celmo.

Entre los testimonios figuran el del guatemalteco Otto René Rodríguez Llerena, a quien recientemente le fue modificada la sanción de pena muerte por la de 30 años, por el delito de terrorismo de carácter continuado.

Rodríguez Llerena, ciudadano salvadoreño, colocó el 3 de agosto de 1997 un artefacto explosivo debajo de una butaca en el hall del hotel habanero Meliá Cohiba, y la programó para que explotara a las siete y cuarto de la mañana del día siguiente. Aunque esta bomba no provocó víctimas, sí ocasionó daños en el hotel valorados en 6.500 dólares.

Por el cumplimiento de esta misión, el mercenario salvadoreño recibió 1 000 dólares que, según dijo en el juicio que se le siguió en La Habana, le entregó Posada Carriles.

Diez meses después de colocar la bomba en el hotel Cohiba, Rodríguez Llerena viajó nuevamente a La Habana, a donde llegó el 10 de junio de 1998, a cumplir una nueva misión encomendada por Posada Carriles: introducir en Cuba 1 519 gramos de explosivos C 4, dos detonadores y dos relojes para activar los explosivos. En esta ocasión fue detectado por agentes aduaneros y detenido.

Rodríguez Llerena confesó en la vista que esos explosivos tenía que entregarlos al ciudadano cubano Juan Francisco Fernández Gómez (agente Félix de la Seguridad del Estado cubana), pues, según dijo, “Ignacio Medina (Posada Carriles) me pidió que cumpliera otra misión terrorista para él y, al negarme, me ofreció 200 dólares y los gastos del viaje para traer y entregar los explosivos a Juan Francisco, cosa que acepté”.

Posada Carriles, reclamado por la justicia venezolana, de cuyas cárceles se fugó cuando era procesado por el derribo del avión cubano en 1976, debe presentarse el lunes ante un tribunal estadounidense por mentir sobre su estatuto migratorio y de perjurio.

Cuba acusa a Posada -nacido en 1928 en Cuba- también de la preparación de varios atentados contra el líder comunista Fidel Castro, por lo cual fue apresado durante la Cumbre Iberoamericana de Panamá en el año 2000. La presidenta Mireya Moscoso lo indultó antes de abandonar la primera magistratura de ese país.

A continuación, un fragmento de las declaraciones de Rodríguez Llerena a la Televisión Cubana:

Yo fui militar en El Salvador. La especialidad a la que me dediqué, después que salí de lo militar, fue la Seguridad. Yo conocí a este señor, Ignacio Medina (Luis Posada Carriles) a través de un amigo mío, en una reunión social en un restaurante. Se presentó esta persona, blanca, de 1.75 de estatura, ya entrado en años, sin barbas, ojos claros, un andar algo cansino de una persona adulta. Tiene un defecto al hablar. Posada Carriles es la misma persona que a mí me contactó, fue el que me dio los medios y me prepuso que yo viniera.

Llegué a Cuba y miré los lugares turísticos que entre muchos él me había mencionado. Yo tenía la potestad de qué iba a hacer o qué no. Visité varios lugares y decidí hacerlo en el lobby del Hotel Meliá. Coloqué el artefacto explosivo en una salita de estar del lobby del hotel ubicada en una esquina. Regresé para El Salvador. Él pasó por mi oficina, dejando el dinero que me tenía que dejar, por supuesto. Ya no lo vi más hasta un tiempo después.

Me pidió que si yo venía para la Isla, que si podía traer un encargo para una persona que vivía aquí. Esa persona se llamaba Juan, que reside en Villa Clara. Traía una foto de una nieta de él y me dijeron cómo iba a estar vestido cuando lo contactara para entregarle un maletín. Yo sabía que el maletín traía explosivo (para volar el monumento al Che Guevara en Villa Clara).

Me detienen en el aeropuerto. En la maleta traía medicamentos, una foto de la nieta de esta persona y explosivos que le tenía que entregar a él, Juan. Traía un número telefónico de esta persona, que se llama Juan Fernández (Juan Francisco Fernández Gómez). A la hora de reunirnos él debía estar con una gorra y yo con una camisa negra de mangas largas.

Me dan el teléfono y le hablo a esa persona, a ver si quiere aparecer. Lógicamente no me conocía ni yo a él, pero yo traía las cosas relacionadas con él: la foto de la nieta. Después resultó, lo descubrí en el juicio, que el señor este era un agente secreto de la Seguridad del Estado).