miércoles, 29 de diciembre de 2010

Aniversario 50 del ICAP: "Al corazón del amigo: una muralla siempre abierta"

LAURA BÉCQUER PASEIRO

Una entidad nacida y crecida con la Revolución, fruto de la iniciativa del Comandante en Jefe Fidel Castro, el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), conmemoró este martes su medio siglo de fundada en un acto que contó con la presencia de Esteban Lazo Hernández, vicepresidente del Consejo de Estado y miembro del Buró Político.

"Cuando el 30 de diciembre de 1960 el Gobierno Revolucionario creó el ICAP, nuestra heroica resistencia asombraba al mundo. La Revolución se convirtió en una permanente incitación a la noble curiosidad humana desde todos los rincones de la tierra", reseñó Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

TRABAJADORES DESTACADOS DEL ICAP SON HOMENAJEADOS EN EL ANIVERSARIO 50 DE LA INSTITUCIÓN.

Desde ese entonces se derrumbó el muro de silencio y comenzó a sumarse gente honesta de todas partes del mundo, compartiendo un solo ideal: divulgar la verdad sobre Cuba.

Al respecto, Kenia Serrano, presidenta de la entidad, señaló que el movimiento internacional de solidaridad se ha fortalecido con más de 2 000 asociaciones de amistad con la Mayor de las Antillas que radican en 152 países.

"Entre los compromisos que tiene hoy el ICAP están la denuncia y el enfrentamiento al bloqueo impuesto por Estados Unidos, nación donde varias brigadas de solidaridad como Pastores por la Paz, se arriesgan a rebasar esa política de cerco", acotó Serrano.

En el acto se entregó la Distinción Aniversario 50 del ICAP a trabajadores destacados de la institución. También fueron homenajeados los amigos de Cuba que, desde el exterior, han sido capaces de resistir la hostilidad y no se han doblegado ante las amenazas.


Sustituyen por 30 años de prisión pena de muerte para terrorista Humberto Real

Publicado en Cubadebate el 28 Diciembre 2010

El Tribunal Supremo cubano sustituyó este martes la pena de muerte por 30 años de privación de libertad para Humberto Eladio Real Suárez.

La Sala de los Delitos contra la Seguridad del Estado del Tribunal Supremo Popular concluyó la vista del recurso de apelación de pena de muerte contra Humberto Eladio Real Suárez por los delitos de Otros Actos contra la Seguridad del Estado, Asesinato y Disparo de Arma de Fuego contra determinada persona.

Decidió sustituir la sanción originalmente impuesta por la de 30 años de privación de libertad, máxima condena que se le puede imputar, dado que en el momento de la comisión de sus actos no estaba prevista la sanción de privación perpetua de libertad.

Al tomar esta decisión, el Tribunal tuvo en cuenta lo aprobado por el Consejo de Estado en el decreto del 28 de abril del 2008 mediante el cual se le conmutó la pena de muerte a varios sancionados, así como el arrepentimiento mostrado por el acusado respecto a los delitos cometidos.

En el juicio se ratificó la responsabilidad de Real Suárez en los hechos por los que fue sancionado en el Tribunal Provincial Popular de Villa Clara, territorio al que penetró ilegalmente en la madrugada del 15 de octubre de 1994 proveniente de Estados Unidos junto a otros seis cubanos radicados en ese país que formaban parte de un team de infiltración terrorista, dirigido por la organización contrarrevolucionaria de Miami “Partido Unidad Nacional Democrática” (PUND). Durante la incursión al territorio nacional, el acusado asesinó a un ciudadano residente en Caibarién.


CAMINO AL CONGRESO XIII- CUBA: EN BUSCA DE LA EFICIENCIA

Jorge Gómez Barata

Para la economía de un país la tasa de desempleo puede ser del 10 por ciento, aunque para cada desempleado de ese mismo lugar es del ciento por ciento. Quien tiene un empleo y lo pierde no perdió un porcentaje sino todo. La dialéctica entre los indicadores macroeconómicos y la solvencia individual es mucho más compleja y, de alguna manera está presente en las reflexiones que en torno a los Lineamientos para el Desarrollo Económico y Social se debaten en Cuba y respecto a los cuales los trabajadores por cuenta propia no son el pollo del arroz con pollo.

El impacto de la introducción en escala significativa del trabajo por cuenta propia y la posibilidad de crear micro empresas privadas en Cuba tiene un enorme impacto social debido, entre otras cosas, a que crea opciones de empleo para miles de trabajadores que no caben en las plantillas estatales y librarán así el sustento familiar, aunque la influencia de este hecho en la economía global no debe exagerarse. Muchas personas pueden ganarse la vida en el sector terciario de la economía donde no se crean valores y en tareas tan prescindibles como fregar carros, forrar botones o mecanografiar impresos.

Para el Estado significa sustraerse de tareas que no aportan lucros sustantivos, liberarse de una compleja intendencia que obliga a sostener, abastecer, fiscalizar y preservar a decenas de miles de timbiriches y atender a sus trabajadores, dejar de asumir tareas en las cuales no es eficiente, disminuyendo el gasto público a la vez que incrementa los ingresos fiscales. De algún modo en lo adelante el Estado cobrará por lo que antes pagaba y deja de ser responsables por la calidad y la eficiencia de ciertos servicios. La mala noticia es que para la población muchas cosas serán más caras.

Los trabajos realizados y los productos ofertados por los trabajadores por cuenta propia casi siempre son más caros que los brindados por el Estado. Un plomero (fontanero) privado puede cobrar hasta 100 pesos por hora de trabajo y en ocho horas ganar más que un cirujano en un mes. La paradoja sigue siendo que cuando necesite al galeno este le trepanará el graneo, le trasplantará el corazón o lo resucitará a cuenta de los fondos estatales. Tal vez con el aporte de todos los trabajadores por cuenta propia de La Habana no se cubran los gastos de ninguno de sus grandes hospitales donde casi todo, excepto los salarios, cuesta divisas.

De modo que si bien se trata de una excelente política que debe ser aplaudida, perfeccionada y respaldada, nadie debe esperar que, al menos por ahora, el trabajo por cuenta propia obre milagros ni signifique un aporte sustantivo al producto interno bruto ni al bienestar general.

En lo adelante, en mayor medida de lo que lo fue en el pasado, los avances, el bienestar y el futuro económico de Cuba dependerán de la eficiencia que alcance lo que en lo adelante tal vez llamemos el sector socialista de la economía cubana integrado por las empresas y entidades estatales y el sector cooperativo el cual, además de por las cooperativas agropecuarias, se sumarán otras formas de asociación no estatales constituidas principalmente en sectores secundarios de la economía.

Esas circunstancias explican los énfasis puestos por los lineamientos en tratar de impulsar políticas y medidas que cambien el actual estado de cosas en la economía estatal, eje del sistema social socialista y donde las cosas no marchan bien.

Con total transparencia y sin ocultar matices críticos y autocríticos, al presentar su informe al parlamento acerca del cumplimento del plan del presente año que, de cierta manera, constituye una radiografía del Estado de la economía, el ministro del ramo informó que si bien el desempeño económico general era mejor que el del pasado año, lográndose un crecimiento del PIB del 2,1 por ciento y hubo mejoría en ciertos indicadores, se registraron incumplimientos en:

Doce producciones agropecuarias entre ellas: arroz, carne de cerdo, huevos, viandas, hortalizas, frijoles, cítricos y madera, cosa que obligó a importar 63 millones de dólares adicionales cediéndose en el propósito de sustituir importaciones. A pesar de ser sumamente discretos, no se alcanzaron los objetivos en la zafra azucarera, lo que significó dejar de ingresar unos 68 millones de dólares. El incumplimiento en la producción de níquel implicó que no se facturan otros 120 millones. Se quedaron cortos los planes de inversiones, circulación mercantil y transporte de cargas y pasajeros.

Fue aleccionador escuchar al Ministro de Economía declarar que el sector agropecuario estatal de un país, esencialmente agrícola, que cuenta con miles de hectáreas de excelentes tierras, cientos de instalaciones productivas, un enorme parque de maquinaria agrícola y vehículos, rebaños de todos los tipos de ganado, granjas avícolas y empresas agrícolas, centros genéticos, sistemas de riego y drenaje, centros de investigación, una universidad agrícola y varios centros tecnológicos e instituciones de investigación propios y absorbe el 18 por ciento de la fuerza de trabajo empleada en Cuba, aporta apenas el ¡4 por ciento del Producto Bruto Interno!

Seguramente el VI Congreso del Partido, además de adoptar los lineamientos pertinentes, tomará cuantas acciones sean necesarias para poner fin a esta situación y colocar la economía cubana de cara a un progreso sostenido, todo ello a pesar del bloqueo y bajo la consigna de Si, se puede. Allá nos vemos.

La Habana, 29 de diciembre de 2010