viernes, 17 de diciembre de 2010

CUBA ACTUALIZA SU MODELO ECONÓMICO

Por Manuel E. Yepe

Cuba vive, quién lo duda, tiempos de importantes cambios. Pero no son involutivos sino propios de una revolución que no ha dejado de serlo. Están dirigidos a perfeccionar y reajustar a las condiciones actuales el modelo económico socialista que en la Isla se ha venido desarrollando a lo largo de buena parte del medio siglo transcurrido desde el primero de enero de 1959 en que se inicio una etapa sin precedentes de gobierno para el pueblo.

Esta victoria popular marcó el inicio de ese proceso de cambios encaminado a construir una república independiente, democrática y comunitaria según un modelo que se ha ido armando a partir de las experiencias propias. Un diseño orientado a crear una nación libre, con justicia social plena y organizada para la defensa de los intereses comunes de las mayorías, en reemplazo del orden que garantizaba el control de los asuntos públicos por el capital privado y la capacidad del dinero de regirlo todo.

Las condiciones internacionales en las que Cuba ha tenido que avanzar su proyecto revolucionario hostigada por Estados Unidos, ha obligado a maniobras tácticas, experimentos y ocultaciones que dificultan - cuando no impiden- la implantación de los métodos más democráticos que deben caracterizar a una sociedad orientada hacia el socialismo.

De hecho, esa ha sido la estrategia global imperialista contra todas las revoluciones populares a lo largo de la historia, con el fin de dividir al pueblo y a éste de su dirigencia revolucionaria: obligar al país en revolución a priorizar la defensa del poder revolucionario en perjuicio de la aspiración de las masas a una democracia plena, creando focos de descontento que abran espacios a los enemigos del proceso interesados en revertir los logros populares.

La esencia democrática del proceso revolucionario cubano se evidencia, con todas sus virtudes y defectos, en los trabajos del Sexto Congreso del Partido Comunista que culminará a mediados de abril del entrante año 2011, pero que está ya en pleno desarrollo.

Como es habitual en la sociedad cubana, toda la ciudadanía conoce y aporta sus criterios acerca de las cuestiones de mayor trascendencia pública que abordan el Partido o el Gobierno.

De ahí que, en estos días, la población se halle estudiando privadamente y opinando en asambleas públicas el Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social que la dirección del Partido ha elaborado como plataforma para que los delegados que sean electos para la etapa conclusiva del congreso dispongan de la información mas fiel y precisa posible acerca de las opiniones que motivan en la ciudadanía las medidas y soluciones propuestas.

Para materializar este propósito los cubanos cuentan con vasta experiencia en el ejercicio de una democracia participativa real que, desde otras realidades, no es fácil comprender. Tampoco es fácil que los cubanos comprendan como es posible que ciudadanos de otras naciones acepten una democracia cuyo ejercicio se limita a votar en elecciones cada cierto número de años entre candidatos que no han sido elegidos previamente por ellos mismos.

Es prácticamente imposible que un solo ciudadano cubano permanezca ajeno al proceso de discusión, salvo que esa sea su voluntad. Y son muchos los que participan en varios debates para reforzar sus propuestas.

Los cubanos distinguen claramente las declaraciones de políticos extranjeros y los trabajos periodísticos sobre aspectos de la situación política en la isla que son serios y honestos, de los sesgados por la campaña de difamación que promueve y paga el gobierno estadounidense contra Cuba. Les resulta obviamente más difícil discernir entre ingenuidad y malignidad al evaluar aquellos trabajos y discursos de quienes se presentan como izquierdistas o independientes al censurar políticas o proyectos cubanos.

Estos ataques desde posiciones progresistas suelen censurar, de soslayo, a otros procesos revolucionarios, como los de China, Vietnam y Corea del Norte, así como a los latinoamericanos de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, y a menospreciar aportes de los dirigentes progresistas de Brasil, Argentina y Uruguay, entre otros del continente, al momento independentista que vive América.

Trasluce el propósito de promover desconfianza y desunión, tanto a escala continental como global, al comparar al proyecto socialista cubano con otros procesos sociopolíticos de izquierda.

Es difícil comprender los propósitos de quienes proclamándose teóricos marxistas expertos en revoluciones sin jamás haber vivido una, juzgan y sentencian cada acto y propósito de los dirigentes revolucionarios de Cuba con total ignorancia de realidades y potencialidades concretas que solo se conocen experimentándolas.

La campaña global del imperio contra Cuba sostiene que la isla se ve obligada a recurrir a soluciones de mercado para corregir su desastrosa economía, sin reconocer el mérito gigantesco que significa que tal economía, con aciertos y errores pero siempre orientada a satisfacer las necesidades del pueblo como primera función, haya sido capaz de derrotar la estrategia diseñada por la superpotencia que gobierna al mundo para doblegarla mediante el más extenso y tenaz bloqueo económico, comercial y financiero de la historia, apoyado por intensas presiones diplomáticas y terroristas de alcance global.

La Habana, 17 de diciembre de 2010



Reflexiones del Compañero Fidel: Las mentiras de Clinton

Realmente me apena tener que desmentirlo. Hoy no es más que un hombre de aspecto bonachón consagrado al legado histórico, como si la historia del imperio e incluso algo más importante: el destino de la humanidad, estuviese garantizado más allá de algunas decenas de años, sin que por Corea, Irán o cualquier otro punto conflictivo estalle una guerra nuclear.

Como se conoce, la Organización de Naciones Unidas lo designó su “enviado especial” en Haití.

Clinton -que por cierto fue Presidente de Estados Unidos después de George H. W. Bush y antes que George W. Bush- por ridículos celos políticos impidió que el expresidente Carter participara en las negociaciones migratorias con Cuba, promovió la Ley Helms-Burton y fue cómplice de las acciones de la Fundación Cubano-Americana contra nuestra Patria.

Sobre esa conducta existen sobrados testimonios, pero no por ello lo tomábamos demasiado en serio, ni éramos hostiles a sus actividades en torno a la misión que por razones obvias le asignó la ONU.

Veníamos cooperando con ese hermano país desde hacía muchos años en varios campos, especialmente en la formación de médicos y la prestación de servicios a su población, y Clinton no nos estorbaba para nada. Si le interesaba tener algún éxito, no veíamos razones para obstaculizar nuestra cooperación en tan sensible campo con Haití. Vino el inesperado terremoto que tanta muerte y destrucción causó y posteriormente la epidemia.

Hace solo dos días, una reunión que se realizó en la capital dominicana en torno a la reconstrucción de Haití vino a complicar las cosas. Alrededor de 80 personas, entre ellas varios embajadores, representando los donantes de más de 100 millones de dólares, numerosos miembros de la Fundación Clinton, del gobierno de Estados Unidos y el de Haití participaron en la misma.

Pocas personas hicieron uso de la palabra, entre ellos el embajador de Venezuela, por ser uno de los donantes más importantes, lo cual hizo brevemente, con sentidas y certeras palabras. Casi todo el tiempo lo utilizó Clinton en un encuentro que comenzó a las 5 y 30 de la tarde y terminó a las 12 de la noche. Allí estaba, como invitado de piedra, el embajador de Cuba a petición de Haití y Santo Domingo. No se le concedía derecho a decir una palabra, aunque sí ser testigo de un evento en el que no se resolvió absolutamente nada. Se suponía que proseguiría al día siguiente. Pero nada de eso ocurrió.

La reunión en República Dominicana fue una maniobra de engaño. La indignación de los haitianos estaba absolutamente justificada. El país destruido por el terremoto ocurrido hace casi un año, en realidad había sido abandonado a su suerte.

Hoy jueves 16 de diciembre un despacho de la agencia norteamericana de noticias AP, publicaba lo siguiente:

“El expresidente Bill Clinton declaró su confianza sobre el esfuerzo de reconstrucción de Haití durante una visita de un día en medio de desórdenes civiles, un mal endémico y una crisis política inextricable.

“El enviado especial de la ONU a Haití viajó al afligido país un día después que la comisión de reconstrucción interina, cuya presidencia comparte, fue obligada a sostener una reunión en la vecina República Dominicana por la violencia que estalló después de las disputadas elecciones presidenciales haitianas del 28 de noviembre.

“Clinton visitó una clínica especializada en pacientes afectados por el cólera que administra “Médicos sin Fronteras”, donde han sido tratadas 100.000 personas afectadas por la epidemia que estalló en octubre. A continuación fue a visitar la principal base de pacificación de la ONU para sostener reuniones con funcionarios haitianos e internacionales.

“En la reunión del día previo se aprobaron proyectos por unos 430 millones de dólares. Pero lo más notable fueron las expresiones de indignación por el lento ritmo de la reconstrucción y una carta enviada por frustrados miembros haitianos que afirmaban que se les marginaba de las decisiones y se quejaban de que los proyectos aprobados ‘no contribuían a la reconstrucción de Haití, ni al desarrollo a largo plazo’.”

Observen lo que según el despacho añadió después en una conferencia de prensa:

“‘Comparto su frustración…’.”

“…cientos de miles de haitianos hallarán vivienda permanente el próximo año y muchos más dejarán de vivir en tiendas y carpas de lona que han albergado a más de un millón de personas desde el terremoto del 12 de enero.

“Sin embargo esas promesas han sido hechas antes. [...] Sólo han sido entregados 897 millones de dólares de la ayuda prometida de más de 5.700 millones de dólares para el 2010-11.”

Los 897 millones de que se habla no se ven por ninguna parte.

Constituye, además, una absoluta falta de respeto a la verdad afirmar que en una clínica administrada por “Médicos sin Fronteras” han sido tratados 100 mil personas.

En una declaración a la prensa de la doctora Lea Guido, representante de la OPS-OMS en Haití, informó hoy que el número de afectados hasta el 11 de diciembre se elevaba a 104 918 personas, una cifra realmente sin precedentes que no podían ser atendidos en una clínica por “Médicos sin Fronteras”.

Es evidente, y le consta al señor Clinton, que Europa, Estados Unidos y Canadá sustraen médicos, enfermeras, rehabilitadores y otros técnicos de la salud a los países del Caribe, y carecen del personal necesario para cumplir esa tarea, salvo honrosas excepciones.

Obviamente, Clinton con sus mentiras pretende ignorar el trabajo de más de mil médicos, enfermeras y técnicos cubanos y latinoamericanos que están llevando el peso principal de la batalla para derrotar la epidemia de la única forma posible, que es penetrando hasta los más apartados rincones del país. La mitad de sus casi
10 millones de habitantes viven en las áreas rurales.

Tan elevado número de personas, en tales condiciones, no habría sido posible atenderlas sin el apoyo de la eminente latinoamericana que representa a la OPS-OMS en Cuba y Haití.

Nuestro país se ha comprometido a movilizar el personal humano necesario para cumplir esa noble tarea.

Como ella indicó: “Los recursos humanos que está enviando Cuba están dirigiéndose en estos momentos a las zonas más aisladas de esta nación. Y eso es muy oportuno.”

Ya están llegando y muy pronto estará allí el personal necesario.

En el día de ayer se atendieron por la Brigada Médica Cubana 931 pacientes, con dos fallecidos, para una tasa de letalidad ese día del 0,2%.














Fidel Castro Ruz

Diciembre 16 de 2010

9 y 14 p.m.