miércoles, 8 de diciembre de 2010

CUBA: CAMINO AL CONGRESO (VI)

Jorge Gómez Barata

Los grandes procesos políticos son primero revoluciones y luego reformas mediante las cuales se actualizan y se auto perfeccionan. Las innovaciones son el modo como esos eventos crecen, se profundizan, se adaptan a los nuevos tiempos y se legitiman. Impedir que una revolución se renueve es como tratar de evitar que una criatura crezca y madure. Ser contrario a las reformas es incurrir en inmovilismo quebrantador de las leyes del desarrollo.

Las rectificaciones, los ajustes e incluso las contramarchas tácticas y estratégicas, son a los sistemas políticos como los anticuerpos que protegen y vigorizan al organismo humano, igual a la fumigación aplicada a los sembrados para eliminar tábanos y malas hierbas y la poda a los rosales para suprimir retoños parásitos y ramas secas. Las reformas son parte de la dialéctica de los eventos políticos más consecuentes y no elementos ajenos o contrarios a ellos. Cierta vez le escuché a Raúl Castro decir que: “…La autocrática es como el purgante: aunque sabe mal, cura”

La idea de sociedades y gobiernos inmutables, de líderes infalibles, de militantes de una sola pieza y de ciudadanos perfectos no es marxista, sino conservadora y puede llegar a ser autodestructiva.

Salvo esencias estables, el capitalismo europeo en los estados de bienestar se parece al del siglo XIX como un huevo a una castaña. De haber sobrevivido y tenido la posibilidad de trabajar juntos, Lenin y Trotski podrían haber impulsado un enfoque que combinara la Nueva Política Económica de uno con la Oposición Obrera del otro, cosa que podrá haber dado lugar a una sociedad soviética más abierta, plural y políticamente permisiva en la cual el stalinismo no hubiera tenido espacio alguno.

Los Lineamientos Económicos y Sociales, actual vademécum de los militantes cubanos que se somete a un escrutinio masivo e integral el modelo económico vigente en la Isla y cuyas conclusiones servirán de base a los trabajos del VI Congreso del Partido, es parte y no ruptura del intenso proceso político que vive en la isla hace cincuenta años.

Aunque cautelosa, la propuesta puede significar una revolución dentro de la revolución. Por primera vez en cincuenta años se esboza la idea de un esquema económico mixto en el cual, junto al Estado socialista, en calidad de actores, participan no sólo empresarios privados extranjeros sino también nativos. De ese modo se devuelve a los ciudadanos la capacidad de iniciativa económica que en los años sesenta, con razón o sin ella, les fue confiscada.

No es la primera vez que algo así ocurre. En los años setenta se reformó el sistema político para institucionalizar la Revolución, democratizar la gestión y poner fin a la práctica de gobernar por decreto, propósito no alcanzado completamente debido a que todavía la Asamblea Nacional permite que sean usurpadas sus funciones legislativas.

En los años noventa, como reacción ante la crisis que acompañó a la caída de la Unión Soviética, hubo en Cuba reformas económicas, políticas e ideológicas. Entonces se modificó la Constitución para eliminar las referencias a la Unión Soviética, introducir el voto directo en la elección de los diputados, poner fin al ateísmo y establecer el carácter laico del Estado, lo que abrió a los religiosos las puertas del parlamento, el gobierno, la academia e incluso del Partido Comunista. En aquellas intensas jornadas, se actualizó la legislación para permitir cierta participación del capital extranjero en la economía cubana, se introdujo el trabajo por cuenta propia, incluyendo algunos comercios privados y se despenalizó la tenencia de divisas.

Las reformas de los años setenta y los noventa así como las medidas del proceso de Rectificación de Errores y Tendencias negativas en la década de los ochenta, propiciaron sólidos y por lo general irreversibles avances en la sociedad cubana que fue más democrática, flexible e inclusiva. Ninguna de ellas dañaron el proceso revolucionario sino que lo mejoraron, lo perfeccionaron y contribuyeron a su supervivencia. Gracias a aquellas rectificaciones y al liderazgo de Fidel, la Revolución y sus conquistas pudieron salvarse.

En general las sociedades envueltas en procesos revolucionarios son más dinámicas y cambiantes que otras. Creer que la democracia, la participación, el derecho, las políticas culturales, los soportes teóricos y los referentes ideológicos vigentes en Cuba son perfectos, sería paralizante y anquilosaría la Revolución. El discurso revolucionario es renovador o no es.

La Revolución Cubana, el único proceso político que ha padecido cincuenta años de activa hostilidad por parte de Estados Unidos y vive para contarlo y el único aliado de la Unión Soviética que la sobrevivió, ha llegado a un punto en el cual su modelo económico basado en la estatización al ciento por ciento, la rigidez y la exclusión económica, resulta insostenible y es preciso actualizarlo. De eso tratan los lineamientos que tampoco son perfectos.

Alguna vez, entusiasmado por la dinámica del cambio social que ocurría ante sus ojos, con magnifica prosa Carlos Marx escribió:

“…Las revoluciones proletarias, como las del siglo XIX, se critican constantemente a sí mismas, se interrumpen muy a menudo en su propia marcha, vuelven sobre lo que parecía terminado, para comenzarlo de nuevo desde el principio, se burlan concienzuda y cruelmente de las indecisiones, de los lados flojos y de la mezquindad de sus primeros intentos, parece que sólo derriban a su adversario para que éste saque de la tierra nuevas fuerzas y vuelva a levantarse más gigantesco frente a ellas, retroceden de vez en cuando aterradas ante la infinita prodigiosidad de sus propios fines, hasta que se crea una situación que no permite volverse atrás y las circunstancias mismas gritan: Hic Rhodus, hic salta! ¡Aquí está… baila aquí! “

Allá nos vemos.

La Habana, 08 de diciembre de 2010


El próximo ganador de la crisis en USA

Por Lorenzo Gonzalo*

Foto © Virgilio PONCE

Muchos analistas contemplan las congelaciones de salario estatales y reducciones en la plantilla del gobierno ordenadas por el Presidente Obama, como políticamente contraproducentes en términos de lidiar con los escollos que significará una Cámara de Representantes de mayoría republicana.

Estados Unidos se ha caracterizado desde sus mismos comienzos por un rechazo a todo lo que significa un aumento de gobierno o del estado y a toda injerencia en los asuntos internos de las personas.

Contradictoriamente, ese proceso ha ido en aumento, llegando incluso a las medidas implementadas desde los mismos comienzos del Siglo XXI, permitiendo escuchar conversaciones, realizar registros y efectuar vigilancia sobre ciudadanos, sin autorización judicial alguna. Estas medidas fueron tomadas a raíz del derrumbe de las Torres Gemelas. Algunos consideran que si bien es necesario incrementar medidas de seguridad, ante la inestabilidad de un mundo con el cual Washington no ha sabido lidiar en términos de paz, la mayoría de las medidas ordenadas y aprobadas, están dirigidas a asegurar el dominio político de los sectores tradicionales que componen el Estado y controlar la vida de la ciudadanía.

Congelar salarios y sobre todo, reducir plantillas, limitando el tamaño del Estado, es algo que se aproxima a los deseos expresados en el sempiterno discurso de los republicanos.

Las críticas al tamaño del Estado han sido capitalizadas por el Partido Republicano aunque eso no niega que el Demócrata no aspire a iguales resultados. Ambos partidos persiguen consolidar las funciones privadas por encima de las públicas y ambos tienen como “norte de su brújula” una disminución de las instituciones públicas y un aumento de las administraciones privadas. Cada día aumenta más la tendencia de entregar a manos privadas la atención de asuntos tales como la salud, las cárceles, las escuelas, las construcciones de carreteras y calles, manejo de las beneficencias imprescindibles y todos aquellos aspectos que solamente pueden ser administrados con justicia, cuando son acompañados por el celo humano y no con el fin de obtener y engrandecer ganancias materiales.

Piensan los analistas que la jugada de reducir con bombos y platillos las plantillas estatales iniciada por Obama, favorece a los republicanos, al tiempo que los mismos continúan empeñados en impedir su trabajo de gobierno poniendo obstáculos a cuanta legislación nazca del Ejecutivo.

Desde el punto de vista económico las medida no ayuda a enderezar una economía que tiene salideros tan grandes como los gastos de una Guerra múltiple, cuyo desmontaje no es de fácil realización en un Estado plagado de propósitos comunes similares, pero de intereses personales diversos, orientados al enriquecimiento personal o corporativo.

Al parecer Obama se inclina seriamente por favorecer un gobierno bipartidista, a contrapelo de que el Partido opuesto se niega a compartir la Administración y pretende controlarla por entero.

En medio de esa debacle, los Republicanos ganan espacio, especialmente ante los errores de Obama de no dejar claro que los asuntos sociales no serán afectados hasta tanto no se logre un aumento de impuestos para las clases más poderosas que son las que más contribuyen y pueden contribuir a reducir el déficit presupuestario.

El débil liderazgo asumido por Obama, inclinándose a gobernar con quienes harán lo posible porque no gobierne, no favorecerá un sano despegue de la economía. Especialmente no favorecerá a los no empresarios, esa enorme marejada de ciudadanía, que desde diferentes actividades, forman el soporte de los gigantescos conglomerados económicos donde radica la producción del país.

Por otra parte aprovecharán para acusarlo de la crisis, dejando en penumbras para la mayoría del pueblo, las barbaridades cometidas durante la Administración Bush, las cuales originaron la crisis que, en desleal competencia fue entregada a Obama y que, por arte de magia, la hacen parecer como un producto de su propia creación.

En realidad lo único cierto de todo esto es que Obama no creó la crisis, pero no ha sabido maniobrar política y socialmente, para enfrentar eficazmente a quienes pretenden regresar nuevamente, ejecutando nuevas tropelías.

Hasta el momento, la ciudadanía no ha ganado un solo espacio de la carrera mientras que, a pesar de ciertas regulaciones, Wall Street despunta como un posible ganador de la contienda.

Miami, 7 de Diciembre del 2010

*Lorenzo Gonzalo, periodista cubano residente en los EEUU y subdirector de Radio Miami


Reflexiones del Compañero Fidel: La MINUSTAH y la epidemia

Hace alrededor de tres semanas se publicaron noticias e imágenes de ciudadanos haitianos lanzando piedras y protestando indignados contra las fuerzas de la MINUSTAH, acusándola de haber transmitido el cólera a ese país a través de un soldado nepalés.

La primera impresión, si no se recibe información adicional, es que se trataba de un rumor nacido de la antipatía que toda fuerza de ocupación provoca.

¿Cómo podía probarse eso? Muchos de nosotros no conocíamos las características del cólera y sus formas de transmisión. A los pocos días cesaron las protestas en Haití y no se habló más del asunto.

La epidemia siguió su curso inexorable, y otros problemas, como los riesgos derivados de la contienda electoral, ocuparon nuestro tiempo.

Hoy llegaron las noticias fidedignas y creíbles de lo que realmente había ocurrido. El pueblo haitiano tenía sobradas razones para expresar su indignada protesta.

La agencia de noticias AFP informó textualmente que: “El renombrado epidemiólogo francés Renaud Piarroux dirigió el mes pasado una investigación en Haití y llegó a la conclusión de que la epidemia fue generada por una cepa importada, y se extendió desde la base nepalí” de la MINUSTAH.

Otra agencia europea, la EFE, por su parte divulgó que: “El origen de la enfermedad se encuentra en el pequeño pueblo de Mirebalais, en el centro del país, donde los soldados nepalíes asentaron su campamento, y apareció pocos días después de su llegada, lo que prueba el origen de la epidemia…”

“Hasta ahora, la misión de la ONU en Haití (MINUSTAH) ha negado que la epidemia entrara de la mano de sus cascos azules.”

“…el doctor francés Renaud Piarroux, considerado uno de los principales especialistas del mundo en el estudio de la epidemia de cólera, no deja dudas del origen de la enfermedad…”

“El estudio fue encargado por París a petición de las autoridades haitianas, indicó un portavoz diplomático galo.”

“…la aparición de la enfermedad coincide con la llegada de los soldados nepalíes que, además, proceden de un país donde hay una epidemia de cólera.

“De otra forma no se explica la eclosión tan repentina y fuerte del cólera en un pequeño pueblo de pocas decenas de habitantes.

“El informe analiza también la forma de propagación del mal, ya que las aguas fecales del campamento nepalí eran drenadas al mismo río del que toman el agua los habitantes del pueblo.”

Lo más sorprendente que hizo la ONU fue, según comunicó dicha agencia, el “…envío de una misión de investigación al campamento nepalí, que concluyó que ese no podía ser el origen de la epidemia.”

Haití, en medio de la destrucción del terremoto, la epidemia y su pobreza, no puede prescindir ahora de una fuerza internacional que coopere con una nación arruinada por las intervenciones extranjeras y la explotación de las transnacionales. La ONU no solo debe cumplir el elemental deber de luchar por la reconstrucción y el desarrollo de Haití, sino también con el de movilizar los recursos necesarios para erradicar una epidemia que amenaza con extenderse a la vecina República Dominicana, el Caribe, América Latina y otros países similares de Asia y África.

¿Por qué la ONU se aferró en negar que la MINUSTAH trajo la epidemia al pueblo de Haití? No culpamos a Nepal, que fue en el pasado colonia británica, cuyos hombres fueron utilizados en sus guerras coloniales y hoy buscan empleos como soldados.

Indagamos con los médicos cubanos que hoy prestan sus servicios en Haití y nos confirmaron las noticias transmitidas por las mencionadas agencias de noticias europeas con notable precisión.

Hago una apretada síntesis de lo que nos comunicó Yamila Zayas Nápoles, especialista en medicina general integral y anestesiología, directora de una institución médica de 8 especialidades básicas y los medios diagnósticos del proyecto Cuba-Venezuela, inaugurado en octubre de 2009 en el área urbana de Mirebalais, con 86 000 habitantes, en el Departamento Norte.

El sábado 15 de octubre ingresaron 3 pacientes con síntomas diarreicos y deshidratación aguda; el domingo 16 ingresaron 4 con similares características, pero de una misma familia, y tomaron la decisión de aislarlos y comunicar a la misión lo ocurrido; el lunes 17 sorpresivamente ingresaron 28 pacientes con síntomas similares.

La Misión Médica envió con urgencia un grupo de especialistas en epidemiología que tomaron muestras de sangre, vómitos, heces fecales y datos, que se enviaron con urgencia a los laboratorios nacionales de Haití.

El 22 de octubre estos informaron que la cepa aislada correspondía a la prevaleciente en Asia y Oceanía, que es la más severa. La unidad nepalesa de los cascos azules de las Naciones Unidas está situada en las orillas del río Artibonite, que atraviesa la pequeña localidad de Méyè, donde surgió la epidemia, y Mirebalais, donde se extendió después rápidamente.

A pesar de la forma súbita en que apareció el cólera en el pequeño, pero excelente hospital al servicio de Haití, de los primeros 2 822 enfermos atendidos inicialmente en áreas aisladas del mismo, fallecieron solo 13 personas, para una tasa de letalidad del 0.5%; con posterioridad, al crearse en lugar aparte el Centro de Tratamiento del Cólera, de 3 459 enfermos, fallecieron 5 casos de pacientes muy graves, para el 0.1%.

La cifra total de enfermos de cólera en Haití ascendía hoy martes 7 de diciembre a 93 222 personas, y el índice de pacientes fallecidos alcanzaba la cifra de 2 120. Entre los atendidos por la Misión Cubana ascendía a 0.83%. El índice de fallecidos en las demás instituciones hospitalarias es de 3.2%. Con la experiencia adquirida, las medidas adecuadas y el refuerzo de la Brigada “Henry Reeve”, la Misión Médica Cubana, con el apoyo de las autoridades haitianas, se ha propuesto asistir a cualquiera de las 207 subcomunas aisladas, de modo que ningún ciudadano haitiano carezca de asistencia frente a la epidemia, y muchas miles de vidas puedan preservarse.













Fidel Castro Ruz

Diciembre 7 de 2010

6 y 34 p.m.