domingo, 28 de noviembre de 2010

Wikileaks desnuda política exterior de EEUU: Revelan esfuerzos para aislar a Chávez y vigilar a diplomáticos cubanos

Publicado en Cubadebate el 28 Noviembre 2010

Wikileaks: documentos del Departamento de Estado

EL PAÍS, en colaboración con otros diarios de Europa y Estados Unidos, revela a partir de hoy el contenido de la mayor filtración de documentos secretos a la que jamás se haya tenido acceso en toda la historia. Se trata de una colección de más de 250.000 mensajes del Departamento de Estado de Estados Unidos, obtenidos por la página digital Wikileaks, en los que se descubren episodios inéditos ocurridos en los puntos más conflictivos del mundo, así como otros muchos sucesos y datos de gran relevancia que desnudan por completo la política exterior norteamericana, sacan a la luz sus mecanismos y sus fuentes, dejan en evidencia sus debilidades y obsesiones, y en conjunto facilitan la comprensión por parte de los ciudadanos de las circunstancias en las que se desarrolla el lado oscuro de las relaciones internacionales.

Estos documentos recogen comentarios e informes elaborados por funcionarios estadounidenses, con un lenguaje muy franco, sobre personalidades de todo mundo, desvelan los contenidos de entrevistas del más alto nivel, descubren desconocidas actividades de espionaje y exponen con detalle las opiniones vertidas y datos aportados por diferentes fuentes en conversaciones con embajadores norteamericanos o personal diplomático de esa nación en numerosos países, incluido España.

Queda en evidencia, por ejemplo, la sospecha norteamericana de que la política rusa está en manos de Vladimir Putin, a quien se juzga como un político de corte autoritario cuyo estilo personal machista le permite conectar perfectamente con Silvio Berlusconi. Del primer ministro italiano se detallan sus “fiestas salvajes” y se expone la desconfianza profunda que despierta en Washington. Tampoco muestra la diplomacia estadounidense un gran aprecio por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, a quien se sigue con gran meticulosidad acerca de cualquier movimiento para obstaculizar la política exterior de Estados Unidos.

Los cables prueban la intensa actividad de ese país para bloquear a Irán, el enorme juego que se desarrolla en torno a China, cuyo predominio en Asia se da casi por aceptado, o los esfuerzos por cortejar a países de América Latina para aislar al venezolano Hugo Chávez.

En ocasiones, las expresiones usadas en estos documentos son de tal naturaleza que pueden dinamitar las relaciones de Estados Unidos con algunos de sus principales aliados; en otras, pueden ponerse en riesgo algunos proyectos importantes de su política exterior, como el acercamiento a Rusia o el apoyo de ciertos Gobiernos árabes.

El alcance de estas revelaciones es de tal calibre que, seguramente, se podrá hablar de un antes y un después en lo que respecta a los hábitos diplomáticos. Esta filtración puede acabar con una era de la política exterior: los métodos tradicionales de comunicación y las prácticas empleadas para la consecución de información quedan en entredicho a partir de ahora.

Todos los servicios diplomáticos del mundo, y especialmente de Estados Unidos, donde esta filtración se suma a otras anteriores de menor trascendencia con papeles relativos a Iraq y Afganistán, tendrán que replantearse desde este momento su modo de operar y, probablemente, modificar profundamente sus prácticas.

Intensas gestiones

Tratando de anticiparse a ese perjuicio, la Administración de Estados Unidos lleva varios días, desde que supo la existencia de esta fuga de documentos, realizando intensas gestiones ante el Congreso norteamericano y los Gobiernos de gran parte de las naciones ante los que tiene representación diplomática para informarles sobre el previsible contenido de las filtraciones y sus posibles consecuencias. El Departamento de Estado envió a principio de esta semana un informe a los principales comités de la Cámara de Representantes y del Senado previniéndoles sobre la situación.

La propia secretaria de Estado, Hillary Clinton, ha telefoneado en las últimas horas a los Gobiernos de los países más importante afectados por esta fuga de información, entre otros los de China, Alemania, Francia y Arabia Saudí, para alertarles de lo sucedido y ofrecer algunas justificaciones

En Reino Unido, Israel, Italia, Australia y Canadá, entre otros socios de Estados Unidos, portavoces de sus respectivos ministerios de Relaciones Exteriores confirmaron que habían recibido información de parte de los embajadores norteamericanos, aunque no revelaron detalles sobre los datos precisos que habían sido puestos en su conocimiento. No ha habido, sin embargo, comunicación directa entre la Embajada en Madrid y el Gobierno español acerca de este asunto.

El portavoz del Departamento de Estado, P. J. Crowley, ha reconocido que no conoce con exactitud las informaciones que aparecerán en los papeles filtrados, aunque ha adelantado que “estas revelaciones son dañinas para los intereses de Estados Unidos”. “Van a crear tensiones entre nuestros diplomáticos y nuestros amigos alrededor del mundo”, declaró este fin de semana.

El Departamento de Estado, que ha negociado con uno de los periódicos que hoy publican los cables algunos contenidos particularmente lesivos para sus intereses o peligrosos para ciertas personas, está especialmente preocupado por el daño que esto puede causar en la guerra contra Al Qaeda en algunas regiones en la que la libran de forma encubierta, como Yemen o Pakistán, así como los efectos que puede tener para las difíciles relaciones con otras potencias, como Rusia y China.

Los dos últimos años

Los documentos -251.287 mensajes que cubren un periodo hasta febrero de 2010 y, en su mayor parte, afectan a los dos últimos años- fueron facilitados por WikiLeaks hace varias semanas, además de a EL PAÍS, a los diarios The Guardian, de Reino Unido; The New York Times, de Estados Unidos; Le Monde, de Francia, y al semanario Der Spiegel, de Alemania. Estos medios han trabajado por separado en la valoración y selección del material, y pondrán a disposición de sus lectores aquellas historias que cada uno considere de mayor interés; en algunos casos serán coincidentes, en otros no.

Ese proceso se ha llevado a cabo bajo una exigente condición de no poner en peligro en ningún momento fuentes protegidas de antemano o personas cuya vida podría verse amenazada al desvelarse su identidad. Al mismo tiempo, todos los medios han hecho un esfuerzo supremo por evitar la revelación de episodios que pudieran suponer un riesgo para la seguridad de cualquier país, particularmente de Estados Unidos, el más expuesto por estas revelaciones. Por esa razón, algunos de los documentos que serán puestos a disposición de nuestros lectores a partir de hoy aparecerán parcialmente mutilados.

EL PAÍS no ha estado en el origen de la filtración y, por tanto, desconoce los criterios con los que se ha llevado a cabo la selección del paquete que finalmente ha llegado a manos del diario. Resulta evidente que los papeles analizados no son todos los emitidos en el mundo por el Departamento de Estado en el periodo de tiempo comprendido, pero ignoramos si esos son todos a los que ha tenido acceso WikiLeaks.

Pese a eso, el lector comprobará el valor que en sí mismo encierra el conjunto de documentos facilitados, al margen de que puedan existir otros muchos que aún se desconocen. Se trata de un material que aporta novedades relevantes sobre el manejo de asuntos de gran repercusión mundial, como el programa nuclear de Irán, las tensiones en Oriente Próximo, las guerras de Irak y Afganistán y otros conflictos en Asia y África.

Terrorismo y radicalismo islámico

También se recogen los movimientos entre Estados Unidos y sus aliados para hacer frente al terrorismo y al radicalismo islámico, así como detalles reveladores sobre episodios de tanta trascendencia como el boicot de China a la empresa Google o los negocios conjuntos de Putin y Berlusconi en el sector del petróleo. De especial interés son las pruebas que se aportan sobre el alcance de la corrupción a escala planetaria y las permanentes presiones que se ejercen sobre los diferentes Gobiernos, desde Brasil a Turquía, para favorecer los intereses comerciales o militares de Estados Unidos.

Entre los primeros documentos que hoy se hacen públicos, se descubre el pánico que los planes armamentísticos de Irán, incluido su programa nuclear, despiertan entre los países árabes, hasta el punto de que alguno de sus gobernantes llega a sugerir que es preferible una guerra convencional hoy que un Irán nuclear mañana. Se aprecia la enorme preocupación con la que Estados Unidos observa la evolución de los acontecimientos en Turquía y la estrecha vigilancia a la que se mantiene al primer ministro, Erdogan.

Y, sobre todo, esta primera entrega revela las instrucciones que el Departamento de Estado ha cursado a sus diplomáticos en Naciones Unidas y en algunos países para desarrollar una verdadera labor de espionaje sobre el secretario general de la ONU, sus principales oficinas y sus más delicadas misiones.

Los lectores descubrirán al acceder a las sucesivas crónicas detalles insospechados sobre la personalidad de algunos destacados dirigentes y comprobarán el papel que desempeñan las más íntimas facetas humanas en las relaciones políticas. Eso resulta particularmente evidente en América Latina, donde se dan a conocer juicios de diplomáticos norteamericanos y de muchos de sus interlocutores sobre el carácter, las aficiones y los pecados de las figuras más controvertidas.

Mañana EL PAÍS ofrecerá detalles, por ejemplo, sobre las sospechas que la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, despierta en Washington, hasta el punto de que la Secretaría de Estado llega a solicitar información sobre su estado de salud mental. El mismo día se darán a conocer algunas de las gestiones que la diplomacia norteamericana ha realizado para repatriar a los presos de Guantánamo, así como la intensa actividad en Asia para frenar el peligro que representa Corea del Norte.

Cables controvertidos

Entre los cables con los que ha trabajado este periódic o se encuentran informes extraordinariamente controvertidos, como los mensajes del embajador norteamericano en Trípoli en los que cuenta que el líder libio, Muamar el Gadafi, usa botox y es un verdadero hipocondríaco que hace filmar todos sus exámenes médicos para analizarlos posteriormente con sus doctores, y relatos con meticulosas descripciones del paisaje local, como el que hace un diplomático estadounidense invitado a una boda en Daguestán que sirve para ilustrar el grado de corrupción en la zona.

Hay cables de gran valor histórico, como el que revela la apuesta de la diplomacia norteamericana por el derrocamiento del general panameño Manuel Antonio Noriega o el que detalla ciertos movimientos de Estados Unidos durante el golpe de Estado que destituyó a Manuel Zelaya en Honduras, y cables de enorme interés sobre acontecimientos actuales, como el que precisa la presión ejercida sobre el presidente de Afganistán, Hamid Karzai, para que contenga los abusos de sus allegados y facilite la gobernabilidad del país.

En lo que respecta a España, estos documentos registran el enorme acceso de la Embajada de Estados Unidos a personalidades destacadas del ámbito político y judicial, y su influencia en algunos acontecimientos que han marcado la actualidad de los últimos años. También se descubre el punto de vista que funcionarios estadounidenses tienen de la clase política española, así como el que algunos políticos expresan sobre sus compañeros y adversarios.

En determinados casos, estas revelaciones tienen el estrictamente el valor que tiene la opinión de una persona de posición influyente. En otros casos, se trata de relatos que aportan pistas sobre acontecimientos importantes pero que son narrados por una sola fuente: el servicio diplomático de Estados Unidos. EL PAÍS no ha podido corroborar todos esos relatos y ha prescindido de algunos que ha considerado de dudosa credibilidad. Pero sí ha certificado otros y ha operado de forma responsable con el país objeto de la filtración con la intención de causar el menor daño posible. Entre otras precauciones, se ha decidido aceptar los compromisos a los que The New York Times llegue con el Departamento de Estado para evitar la difusión de determinados documentos.

No todos los papeles obtenidos por Wikileaks han sido utilizados para la elaboración de nuestras informaciones, y solo una parte de ellos serán expuestos públicamente, independientemente de lo que la propia WikiLeaks o los demás medios que han recibido el material decidan hacer. Se han seleccionado tan solo aquellos que consideramos imprescindibles para respaldar la información ofrecida.

Las informaciones han sido preparadas y escritas únicamente por redactores de nuestro periódico atendiendo a nuestras particulares exigencias de rigor y calidad. A lo largo de varios días se irán ofreciendo las crónicas que recogen la sustancia de esos documentos, añadiéndoles el contexto y la valoración requeridos, así como sus posibles reacciones y consecuencias.

Algunas de esas reacciones estarán, seguramente, dirigidas a examinar las causas por las que puede haberse producido una fuga de semejante magnitud. El origen de este problema puede remontarse a los días posteriores al ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001, cuando se detectaron unos fallos de coordinación entre los servicios de inteligencia que recomendaron la necesidad de un modelo de comunicación que permitiera a los diferentes responsables de la seguridad compartir datos extraídos por el Departamento de Estado.

Un sistema de Internet del Ejército

Se extendió, por tanto, a partir de esa fecha el uso de un sistema de Internet del Ejército norteamericano denominado SIPRNET, un acrónimo de Secret Internet Protocol Router Network. Todos los cables que se incluyen en esta filtración fueron enviados por ese medio, como se comprueba por la etiqueta que cada uno de ellos lleva en su cabecera, la palabra SIPDIS, que son las siglas para Secret Internet Protocol Distribution.

Al menos 180 embajadas norteamericanas alrededor del mundo utilizan actualmente ese sistema de comunicación, según informes elaborados por el Congreso norteamericano. Aunque se exigen fuertes medidas de seguridad para el uso de ese sistema, como la de mantenerlo abierto únicamente cuando el usuario está frente a la pantalla, la exigencia de cambiar la clave cada cinco meses o la prohibición de utilizar cualquier clase de CD u otro método de copia de contenidos, el número de personas que ahora acceden a la información ha crecido considerablemente.

A ese crecimiento ha ayudado también la necesidad de ampliar el número de personas trabajando en cuestiones de seguridad y, como consecuencia, la del número de personas a la que se da acceso a documentos clasificados. El Departamento de Estado clasifica sus informes en una escala que va del Top Secret al Confidential. En los documentos facilitados a EL PAÍS no hay ninguno clasificado como Top Secret, aunque sí más de 15.000 situados en la escala inferior, Secret.

Según se puede deducir de datos elaborados por la Oficina de Control del Gobierno, perteneciente al Congreso norteamericano, y otros expuestos recientemente por medios de comunicación de ese país, más de tres millones de estadounidenses están autorizados al acceso a ese material Secret. Eso incluye decenas de miles de empleados del Departamento de Estado, funcionarios de la CIA, del FBI, de la DEA, de los servicios de inteligencia de las fuerzas armadas y de otros departamentos implicados en la búsqueda de información. En Estados Unidos funcionan 16 agencias con responsabilidades de espionaje.

Será muy costoso, por tanto, para ese país reparar el daño causado por esta filtración, y llevará años poner en pie un nuevo sistema de comunicación con plenas garantías. Lo más importante, sin embargo, es el valor informativo que esos documentos tienen actualmente. Estamos ante una serie de relatos, sin precedentes en el periodismo español, que servirán para una mejor comprensión de algunos conflictos y de personalidades que afectan determinantemente a nuestra vida y que pueden abrir a nuestros lectores a una nueva interpretación de la realidad que les rodea.

ESPIONAJE EN ONU

El Departamento de Estado cursó el año pasado a los funcionarios de 38 embajadas y misiones diplomáticas una pormenorizada relación de la información personal y de otra índole que deben obtener sobre Naciones Unidas, incluido su secretario general, y especialmente sobre los funcionarios y representantes vinculados con Sudán, Afganistán, Somalia, Irán y Corea del Norte. El personal diplomático y consular acreditado ante la ONU y ante los países a los que afectan las instrucciones son los encargados de ejecutar, según cables clasificados como secreto, este espionaje blando.

Además de la ONU, las instrucciones para realizar similar trabajo de recolección de información se enviaron también desde Washington entre 2008 y 2009 a numerosas embajadas en relación con diferentes asuntos de interés estadounidense, como el conflicto palestino, la situación en los Grandes Lagos o el fenómeno de los disidentes en distintos lugares. Pero es la información solicitada sobre la ONU la que más llama la atención por el carácter excepcional de esa organización, cuya sede principal está en Nueva York.

Son datos requeridos, según se desprende de la lectura de varios documentos, para reemplazar archivos existentes en el Departamento de Estado desde 2004 y, en el caso de uno de los países afectados por la investigación, Paraguay, se solicita información más propia de una ficha policial: el escáner del iris, huellas dactilares y el ADN de cuatro candidatos presidenciales.

Los cables mencionados detallan lo que el Departamento de Estado denomina “human intelligence” (inteligencia humana), que parece aludir a la información lograda a través de contactos personales o mediante la relación informal. Aunque sin la expresa intervención de los servicios secretos, el espionaje encomendado a los funcionarios de embajadas y misiones abarca cientos de asuntos: las gestiones y apariencia física de los diplomáticos iraníes y norcoreanos en Nueva York, los planes e intenciones del secretario general de la ONU, el surcoreano Ban Ki-moon, y su equipo, las relaciones de Hamás y Hezbolá, las armas nucleares o los choques militares, étnicos y guerrilleros africanos.

Toda la información conseguida debe ser enviada a una oficina del Departamento de Estado que sirve de enlace con los distintos organismos de inteligencia norteamericanos y que es citada en los cables como INR/B. “Los organismos de inteligencia dependen mucho de los informes de los funcionarios del Departamento de Estado”, dice el cable. “Y las biografías informales [de los interlocutores con información] recogidas a lo largo del mundo, enviadas por e-mail u otro medio, son vitales”.

Varios despachos, firmados “Clinton” y elaborados probablemente por la oficina de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, contienen instrucciones precisas acerca de la miríada de averiguaciones a desarrollar en zonas de conflicto, en el mundo de los desertores y solicitantes de asilo, en la sala de máquinas del conflicto palestino-israelí, o acerca de Reino Unido, Francia, Alemania, Rusia y China para conocer sus planes respecto a la amenaza nuclear de Teherán.

Estas son algunas de las informaciones que los diplomáticos norteamericanos deben conseguir para nutrir los archivos de inteligencia del Departamento de Estado:

- “Planes, intenciones, objetivos y actividades palestinas relacionadas con las políticas de EE UU sobre el proceso de paz y el contraterrorismo”.

- “Información biográfica, biométrica y financiera sobre los líderes palestinos y de Hamás, incluidos los de los movimientos juveniles, dentro y fuera de Gaza y Cisjordania”.

- “Planes y actividades concretas de Reino Unido, Francia, Alemania y Rusia respecto a las políticas de la Organismo Internacional de la Energía Atómica [IAEA por su siglas en inglés]“.

- Planes e intenciones de los líderes y países más influyentes de la ONU, especialmente Rusia y China, sobre derechos humanos en Irán, sanciones a Irán, suministro de armas iraníes a Hamás y Hezbolá y sobre las candidaturas que Irán presenta para ocupar puestos claves en la ONU”.

Tarjetas de crédito y direcciones

El escrutinio pedido se amplía al ámbito privado al preguntar el Departamento de Estado por la rutina de los funcionarios de la Secretaría General de la ONU y de cualquier interlocutor susceptible de aprovechamiento: se pide la numeración de sus tarjetas de crédito y de viajero frecuente, teléfonos, correos electrónicos, direcciones URL, programas de trabajo y aspecto físico.

Las prioridades para la investigación en la ONU son: Darfur / Sudán, Afganistán / Pakistán, Somalia, Irán y Corea del Norte, seguidas por la reforma del Consejo de Seguridad, Irak, el proceso de paz en Oriente Próximo, los derechos humanos, los crímenes de guerra, la ayuda humanitaria, el terrorismo y la situación en Myanmar (antigua Birmania). Se requiere también seguir con atención en Naciones Unidas los sucesos en África Occidental, al igual que las tácticas de los diferentes países en las votaciones de la Asamblea General.

Los funcionarios de las embajadas seleccionadas y de las misiones de Naciones Unidas en Nueva York, Bruselas y Roma deben indagar asimismo en las agencias humanitarias de la ONU y adentrarse en asuntos susceptibles de ser conflictivos o de perjudicar a los intereses de EE UU. Los agentes diplomáticos son instados a enterarse de “los cambios internos y proceso de selección de los puestos clave de la Secretaría General, agencias especializadas, comités, comisiones y programas oficiales en Nueva York, Ginebra, Viena y otras ciudades, así como de los asesores especiales y jefes de equipo”.

Asimismo, deben proporcionar “detalles de las fricciones entre la oficina de Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH) y el coordinador de Seguridad de la ONU con sus oficinas sobre el terreno”. También, “información sobre las actividades de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA) en Gaza, Jordania, Líbano, Siria y Cisjordania, y sus relaciones con Hamás y Hezbolá”. Otro apartado pide “información sobre los criterios de los miembros del Consejo de Seguridad y de otros países sobre las candidaturas de Siria, Cuba e Irán para ocupar cualquier puesto de liderazgo en la ONU”.

Las instrucciones generales sobre la inmersión en la vida de los funcionarios de Naciones Unidas se repiten en cables específicos sobre Paraguay, Bulgaria, África Occidental y la región africana de los Grandes Lagos, así como la situación de los palestinos y los desertores y solicitantes de asilo.

Datos físicos de candidatos

El cometido de algunas embajadas es casi policial, y la de Asunción debió acumular datos físicos de los aspirantes a la presidencia de Paraguay en las elecciones de abril del 2008. Un despacho nombra a la entonces ministra de Educación, Blanca Ovelar, al ex vicepresidente Luis Alberto Castiglioni, al ex general Lino Oviedo y a Fernando Lugo, actual presidente. Recaba de los cuatro datos biométricos, huellas dactilares, fotografías, escáneres del iris, DNA “y otras singularidades”.

La Secretaría de Estado inquiere sobre la corrupción oficial, el lavado de dinero, las relaciones de Paraguay con Cuba, Venezuela, China, Taiwán y Rusia, la existencia de yacimientos de hidrocarburos en la región del Chaco paraguayo, el narcotráfico y la construcción de mezquitas en el país latinoamericano, limítrofe con Argentina, Brasil y Bolivia. La información apetecida por el Departamento de Estado alcanza todos los aspectos de la política, la economía y las relaciones sociales.

Bulgaria es el otro país sometido a disección, según consta en un documento en el que se insta a la Embajada de Sofía al envío de datos sobre la realidad nacional: desde el grado de progreso de la democracia y las finanzas nacionales, a la corrupción administrativa y la fragilidad de los tres poderes del Estado, pasando por el fenómeno de la pornografía infantil y la falsificación de las tarjetas de crédito y carnés de conducir.

Al ser incontables los problemas asociados al subdesarrollo africano, las instrucciones contenidas en los cables relativos a ese continente afectan a todos los órdenes de la vida. La lista de solicitudes comunes arranca con las relaciones intergubernamentales y la influencia política de los grupos rebeldes, sigue con el contrabando de armas y el terrorismo, y continúa con el estado de la democracia, la economía y la corrupción:

-”Esfuerzos de los grupos rebeldes y milicias u otros agentes no gubernamentales, especialmente entidades como las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR), que agrupan a ruandeses que participaron en el genocidio de 1994, para obtener más participación en los Gobiernos nacional o local, y para hacerse con el control de los recursos naturales”.

-”Personas y organizaciones que apoyan el terrorismo internacional, incluyendo empresarios y transacciones financieras”.

-”Detalles de las minas de diamantes, cobre, cobalto, uranio y otros minerales, así como de la extracción de crudo; número y situación de las minas”.

-”Detalles sobre corrupción y actividades criminales transfronterizas, incluyendo contrabando de armas, tráfico de seres humanos, financiaciones ilegales y planes de los Gobiernos para combatir la delincuencia”.

Su opinión sobre Estados Unidos

El Departamento de Estado demanda información a sus funcionarios sobre datos biométricos de los líderes africanos, incluyendo su estado de salud, su pertenencia étnica, los idiomas que hablan y su opinión sobre Estados Unidos. Para ser atendidas, algunas peticiones obligan al espionaje puro y duro, como las que se exponen en un cable dirigido a varias embajadas en África y que pide: “Detalles sobre instalaciones militares, como aeropuertos y acuartelamientos, equipamiento militar, incluyendo número y estatus operativo (…) Detalles de las armas adquiridas por el Gobierno y los rebeldes, incluyendo negociaciones, contratos, entregas, términos de la venta, calidad de las armas y precios”.

Los requerimientos en torno a los “asuntos palestinos” contenidos en el cable 176247, secreto como todos los anteriores, son enciclopédicos y de difícil cumplimiento con los medios que se supone a un diplomático o funcionario consular. Se piden precisiones sobre las actividades de los cuerpos de seguridad palestinos y sus planes de contraespionaje, indagaciones acerca de la presencia islámica y las relaciones con Israel, y el terrorismo, infraestructuras, comunicaciones, Internet, liderazgos, actitudes y capacidades tecnológicas. Cientos de preguntas sobre los contactos informales palestinos con Israel o las enfermedades infecciosas en la región completan el cable.

Los desertores y solicitantes de asilo son mencionados en el cable 235430 como una valiosa fuente de información que debe cuidarse al máximo habilitando interlocutores en los idiomas ruso, español, árabe, farsi, chino mandarín y coreano.

Las instrucciones del despacho han sido coordinadas con el FBI, la CIA y otros organismos de inteligencia porque, según se advierte, los desertores y peticionarios de asilo pueden ser “enfermos mentales, traficantes de información, manipuladores, provocadores de servicios de inteligencia extranjeros hostiles o personas que tratan de conseguir información para grupos terroristas”.

Así cuentan la noticia sobre los papeles del Departamento de Estado The New York Times, Der Spiegel, Le Monde y The Guardian|


Reflexiones del Compañero Fidel: Siete días sin muertos por cólera

Ayer expliqué que en Haití habían fallecido 1 523 personas como consecuencia del cólera y a su vez las medidas adoptadas por el Partido y el Gobierno de Cuba.

No pensaba escribir hoy una palabra sobre el problema. Desisto sin embargo de esa idea, para elaborar una breve Reflexión sobre el tema.

La Doctora Lea Guido, representante de la OPS-OMS en Cuba, -en este momento representante de ambas organizaciones en los dos países y persona de gran experiencia-, declaró en la tarde de hoy que en las condiciones actuales de Haití se esperaba que la epidemia afectara a 400 mil personas.

Por otro lado, el Viceministro de Salud de Cuba y Jefe de la Misión Médica Cubana, el embajador de nuestro país en Haití y otros compañeros de la Misión, han estado reunidos todo el día con el presidente René Preval, la Doctora Lea Guido, el Ministro de Salud haitiano y otros funcionarios de Cuba y Haití, elaborando las medidas que se aplicarán con urgencia.

La misión médica cubana atiende 37 centros que enfrentan la epidemia, donde han atendido hasta hoy 26 040 personas afectadas por el cólera, a los que se adicionarán de inmediato, con la Brigada “Henry Reeve”, 12 centros más (para un total de 49) con 1 100 nuevas camas, en casas de campaña diseñadas y elaboradas para esos fines en Noruega y otros países, ya adquiridas con los fondos para enfrentar el terremoto, entregados a Cuba por Venezuela para la reconstrucción del sistema de salud en Haití.

Al anochecer de hoy llegó una noticia alentadora del Doctor Somarriba: durante los últimos 7 días no se ha producido un solo fallecimiento por cólera en los centros atendidos por la misión médica cubana. Tal índice sería imposible mantenerlo, ya que otros factores pueden incidir en ese resultado, pero ofrece una idea muy reconfortante sobre la experiencia adquirida, los métodos adecuados y el grado de consagración alcanzados.

Nos complace igualmente que el presidente René Preval, cuyo mandato finaliza el próximo 16 de enero, haya tomado la decisión de convertir la lucha contra la epidemia en la actividad más importante de su vida, la cual legará al pueblo de Haití y al Gobierno que lo suceda.












Fidel Castro Ruz

Noviembre 27 de 2010

9 y 56 p.m.


COREA: EL LUGAR MÁS PELIGROSO DEL MUNDO (I)

Jorge Gómez Barata

Lejos del anhelado “adiós a las armas”, el conflicto en la península coreana—haya o no guerra—, significa un revés en los esfuerzos para la limitación de los arsenales atómicos y un retroceso en la idea de un desarme promovido desde arriba que comenzaba a madurar y que podía haber conducido a avances sustantivos.

A diferencia de otras épocas cuando la lucha contra las armas nucleares era promovida desde abajo por los luchadores por la paz y los elementos progresistas que poseían mucha voluntad pero ninguna capacidad ejecutiva, actualmente había comenzado a gestarse un movimiento antinuclear desde el pragmatismo y el poder.

Cuando debido al desarrollo de armas convencionales tan letales como las atómicas, aunque menos problemáticas, se abría paso una perspectiva estratégica, que lleva a Estados Unidos y Rusia a preguntarse: ¿Para qué sirven unas armas extraordinariamente costosas, que no pueden ser utilizadas, plantean enormes riesgos para quienes las poseen y que, al obsoletizarse es virtualmente imposible deshacerse de ellas?, en Corea la perspectiva inmediata de la guerra frena en seco cualquier reflexión al respecto.

El primer paso en esa dirección fue dado en los años sesenta cuando comenzó a abrirse paso la voluntad de frenar la proliferación nuclear que intenta limitar el número de países nucleares que en aquella época Kennedy estimó en 40 para el año dos mil. El acuerdo no fue perfecto y no impidió que China, India, Pakistán, Israel e incluso Sudáfrica se hicieran con artefactos atómicos, pero suprimió el libre albedrio atómico.

Los próximos pasos se dieron cuando en los años setenta se firmaron los acuerdos SALT para la limitación de los arsenales nucleares estratégicos de las superpotencias, curso que con dificultades y zancadillas avanzó hasta llegar al más reciente entendimiento entre Rusia y los Estados Unidos. Ese acuerdo, que parecía muerto después del triunfo republicano en Estados Unidos, acaba de recibir un tiro de gracia en Corea.

Las tensiones bélicas en la península coreana, reforzada por el diferendo nuclear con Corea del Norte y estimulada por el gobierno surcoreano y el Pentágono que efectúan grandes maniobras aeronavales con tiro real y voluminosas fuerzas ofensivas en el mar Amarillo y el mar de China han conducido no sólo al fracaso de las negociaciones a Seis Bandas, al incidente del Cheonan, y al encontronazo actual que en conjunto parecen configurar un callejón sin salida.

De ese modo los líderes coreanos, del norte y del sur, pueden haber clavado el último clavo al ataúd del acuerdo negociado entre los presidentes de Estados Unidos y Rusia dejándolos sin opciones, otorgado la razón los halcones de ambos lados y empujado al mundo a un camino sin retorno. No hay manera de negociar la limitación de las armas ni avanzar hacia el desarme cuando hay cañonazos y muertos de por medio, se amenaza con bombas atómicas y ambos países son rehenes de sus propias políticas. Es probable que en mucho tiempo en Washington y Moscú no se vuelva a hablar de limitación de armas estratégicas.

Aunque ahora los peligros son mayores, de cierta manera lo que ocurre es más de lo mismo. Desde 1998 cuando los gobiernos del socialdemócrata sudcoreano de Kim Dae Jung y el norcoreano de Kin Song Il dieron pasos concretos para el aflojamiento de las tensiones, incluso para la reunificación, como ocurre cada vez que se registra algún tímido avance, desde las esferas militares, aparecen incidentes que lo cancelan.

Durante la Guerra Fría, en Corea se libró (por persona interpuesta), la única guerra grande entre las superpotencias, que incluyó también a China que entonces no lo era. Aquella contienda que dejó tendido sobre los campos de batallas a más de cuatro millones de personas terminó en tablas: El país no se reunificó y el propósito de Truman de contener la expansión del comunismo tampoco se logró.

Por las tensiones de la Guerra Fría, la cercanía de Japón, por existir fronteras con Rusia y China y por la dictadura de Park Chung-hee, (1961-1979) que se hizo del poder mediante un golpe de estado en 1961, en los primeros 25 años posteriores a la Guerra de Corea, la reunificación no fue un proyecto político concreto. En 1979 Park fue asesinado y sustituido por el primer ministro, aunque el poder real era ejercido por los militares, situación que se prolongó hasta 1987 cuando fue electo Roe Tae Woo.

Con el retorno de la democracia a Corea del Sur se abrieron nuevas posibilidades para el acercamiento entre los dos Estados constituidos dentro de un territorio común, por una misma Nación y un solo pueblo. En 1991, Corea del Norte y del Sur fueron admitidos en las Naciones Unidas como dos países separados y tres meses más tarde ambos firmaron un pacto de no agresión. En 1992 en Corea del Sur fue electo el primer presidente civil, Kin Young San (1993-1998).

Las mejores oportunidades se abrieron cuando en 1998 fue electo presidente Kim Dae Jung, el primer líder opositor que llegaba al poder en Corea del Sur y que avanzó más resueltamente en el diálogo con Corea del Norte, efectuando en el año 2000 la primera Cumbre intercoreana al reunirse con Kin Jong Il. En esa cita se avanzó en la solución de temas humanitarios como visitas familiares y otros asuntos relacionados con la reconciliación nacional. El sucesor de Kin Romoo Huyn se comprometió a continuar sus políticas y siete años después, en 2007 efectuó una segunda cumbre., efectuada en Pyongyang. Un gesto fue que el presidente surcoreano traspasó a pie la línea divisoria entre ambos países.

En esa segunda cumbre hubo consenso sobre: conversaciones para lograr un acuerdo de paz, establecimientos de una zona desmilitarizada en el mar Amarillo y el tema nuclear. El triunfo de la oposición en las elecciones de 2007 que llevaron a la presidencia a Lee Myong-bak dio un brusco viraje a la derecha que en las relaciones con Corea del Norte significó un retroceso a las etapas de mayor confrontación. Bajo su gobierno se produjo el incidente del Cheonan y se despliega la actual escalada.

Desde 2007 en Corea se vivía un estado de guerra en el que únicamente faltaban los muertos; ahora los hay. Allá nos vemos.

La Habana, 27 de noviembre de 2010


Reflexiones del Compañero Fidel: Haití: el subdesarrollo y el genocidio

Hace solo unos meses, el 26 de julio de 2010, Lucius Walker, líder de la organización norteamericana Pastores por la Paz, en un encuentro con intelectuales y artistas cubanos, me preguntó cuál sería la solución para los problemas de Haití.

Sin perder un segundo le respondí: “En el mundo actual no tiene solución, Lucius; en el futuro del que estoy hablando sí. Estados Unidos es un gran productor de alimentos, puede abastecer a 2 000 millones de personas, tendría capacidad para construir casas que resistan a los terremotos; el problema es la forma en que se distribuyen los recursos. Al territorio de Haití hay que restituirle otra vez hasta los bosques; pero no tiene solución en el orden actual del mundo.”

Lucius se refería a los problemas de ese país montañoso, superpoblado, desprovisto de árboles, combustible para cocinar, comunicaciones e industrias, con un elevado analfabetismo, enfermedades como el VIH, y ocupado por las tropas de Naciones Unidas.

“Cuando esas circunstancias cambien -le añadí- ustedes mismos, Lucius, podrán llevarle alimentos de Estados Unidos a Haití.”

El noble y humanitario líder de Pastores por la Paz falleció mes y medio después, el 7 de septiembre, a la edad de 80 años, legando la semilla de su ejemplo a muchos norteamericanos.

No había aparecido todavía una tragedia adicional: la epidemia del cólera, que el 25 de octubre reportó más de 3 000 casos. A tan dura calamidad se suma que el 5 de noviembre un huracán azotó su territorio, causando inundaciones y el desbordamiento de los ríos.

Este conjunto de dramáticas circunstancias merece dedicarle la debida atención.

El cólera apareció por primera vez en la historia moderna en 1817, año en que se produjo una de las grandes pandemias que azotaron a la humanidad en el siglo XIX, que causó gran mortalidad principalmente en la India. En 1826 reincidió la epidemia, invadiendo a Europa, incluyendo a Moscú, Berlín y Londres, extendiéndose a nuestro hemisferio de 1832 a 1839.

En 1846 se desata una nueva epidemia más dañina todavía, que golpeó a tres continentes: Asia, África, y América. A lo largo del siglo, epidemias que afectaban a esas tres regiones se fueron repitiendo. Sin embargo, en el transcurso de más de 100 años, que comprende casi todo el siglo XX, los países de América Latina y el Caribe se vieron libres de esta enfermedad, hasta el 27 de enero de 1991, en que apareció en el puerto de Chancay, al norte de Perú, que primero se extendió por las costas del Pacífico y después por las del Atlántico, a 16 países; 650 mil personas se enfermaron en un período de 6 años.

Sin duda alguna, la epidemia afecta mucho más a los países pobres, en cuyas ciudades se aglomeran barrios populosos que muchas veces carecen de agua potable, y las albañales, que son portadoras del vibrión colérico causante de la enfermedad, se mezclan con aquellas.

En el caso especial de Haití, el terremoto deshizo las redes de una y otra donde estas existían, y millones de personas viven en casas de campaña que muchas veces carecen incluso de letrinas, y todo se mezcla.

La epidemia que afectó nuestro hemisferio en 1991 fue el vibrión colérico 01, biotipo El Tor, serotipo Ogawa, exactamente el mismo que penetró por Perú aquel año.

Jon K. Andrus, Director Adjunto de la Organización Panamericana de la Salud, informó que la bacteria presente en Haití era precisamente esa. De ello se derivan una serie de circunstancias a tomar en cuenta, que en el momento oportuno determinarán importantes consideraciones.

Como se conoce, nuestro país viene formando excelentes médicos haitianos y prestando servicios de salud en ese hermano país desde hace muchos años. Existían problemas en ese campo muy serios y se avanzaba año por año. Nadie podía imaginar, por no existir antecedentes, que se produjera un terremoto que mató a más de 250 mil personas y ocasionó incontables heridos y lesionados. Frente a ese golpe inesperado, nuestros médicos internacionalistas redoblaron sus esfuerzos y se consagraron a su trabajo sin descanso.

En medio del duro desastre natural, hace apenas un mes se desató la epidemia de cólera con gran fuerza; y como ya expresamos, en tales circunstancias desfavorables se presentó el huracán.

Ante la gravedad de la situación, la Subsecretaria General de las Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios, Valerie Amos, declaró ayer que se necesitaban 350 médicos y 2 000 enfermeras más para hacer frente a la enfermedad.

La funcionaria llamó a extender la ayuda más allá de Puerto Príncipe, y reveló que los suministros de jabón y de agua limpia solo llegan al 10 por ciento de las familias instaladas fuera de la capital, sin señalar a cuántos llegaban en esa ciudad.

Diversos funcionarios de Naciones Unidas lamentaron en los últimos días que la respuesta de la comunidad internacional al pedido de ayuda hecho para enfrentar la situación no llegaba al 10% de los 164 millones de dólares solicitados con urgencia.

“Amos reclamó una reacción rápida y urgente para evitar la muerte de más seres humanos a causa del cólera”, informó una agencia de noticias.

Otra agencia comunicó hoy que la cifra de haitianos muertos se eleva ya a “1 523 personas, 66 mil 593 han sido atendidas, y más de un millón de habitantes siguen durmiendo en las plazas públicas”.

Casi el 40% de los enfermos han sido atendidos por los integrantes de la Brigada Médica Cubana, que cuenta con 965 médicos, enfermeros y técnicos que han logrado reducir el número de muertes a menos de 1 por cada 100. Con ese nivel de atención el número de bajas no alcanzaría la cifra de 700. Las personas fallecidas, como norma, estaban extremadamente debilitadas por desnutrición o causas similares. Los niños detectados a tiempo, apenas fallecen.

Es de suma importancia evitar que la epidemia se extienda a otros países de América Latina y el Caribe, porque en las actuales circunstancias causaría un daño extraordinario a las naciones de este hemisferio.

Se impone la necesidad de buscar soluciones eficientes y rápidas a la lucha contra esa epidemia.

Hoy se tomó la decisión por el Partido y el Gobierno de reforzar la Brigada Médica Cubana en Haití con un contingente de la Brigada “Henry Reeve”, compuesto por 300 médicos, enfermeras y técnicos de la salud, que sumarían más de 1 200 colaboradores.

Raúl estaba visitando otras regiones del país, e informado en detalle de todo.

El pueblo de Cuba, el Partido, y el Gobierno, una vez más estarán a la altura de su gloriosa y heroica historia.












Fidel Castro Ruz

Noviembre 26 de 2010

9 y 58 p.m.


CAMINO AL CONGRESO DEL PARTIDO: LO INMEDIATO Y OTRAS TAREAS (III)

Jorge Gómez Barata

El VI Congreso del Partido Comunista de Cuba cuyos trabajos han comenzado con el debate de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución y cuyos resultados pueden ser decisivos para el presente y el futuro de Cuba, tiene como telón de fondo dos experiencias insoslayables: el modelo que colapsó junto con la Unión Soviética y otros países de Europa Oriental y la espectacular experiencia China.

Por razones explicables, el Partido Comunista de Cuba, aunque no limitó los esfuerzos de quienes, por cuenta propia, emprendieron estudios al respecto, tampoco auspició un debate institucional acerca de las causas que llevaron al colapso del llamado socialismo real y, aunque no oculta su admiración por los avances económicos de China, no ha favorecido la divulgación de detalles de esa experiencia ni se ha expresado respecto a sus aspectos político e ideológicos.

En el primer caso parece tratarse de una posición ética, de no sumarse a la marea de críticas y de no “hacer leña del árbol caído” y en el otro de no crear expectativas acerca de reformas al socialismo que aunque exitosas, ocurren en un Estado soberano y amigo, en un escenario diferente al de la Isla y en una escala incomparablemente mayor a la realidad cubana.

En la abstinencia a abrir una línea de reflexión en torno al fracaso de la experiencia soviética debe haber prevalecido la urgencia de atender las prioridades nacionales relacionadas y con la necesidad de concentrar todos los esfuerzos para administrar la crisis que se inició con la desaparición del socialismo en Europa y la Unión Soviética que, además de empujar a la economía cubana a una caída libre, tuvo importantes implicaciones políticas e ideológicas. Ni lo uno ni lo otro pueden considerarse fases superadas.

Es conocido que durante aquella crisis se crearon vulnerabilidades que objetivamente favorecían las políticas agresivas y anticubanas de los Estados Unidos, que trató de obtener ventajas, apretó el dogal del bloqueo, emprendió maniobras políticas de gran calado y estimuló a los elementos contrarrevolucionarios radicados en su territorio y a los adversarios internos. Hubo momentos en que esos elementos calculaban la supervivencia de la Revolución en semanas y desde una emisora de radio de Miami un líder contrarrevolucionario pidió: “Tres días de licencia para matar en Cuba”.

Cuando se trataba de sobrevivir, a la virtual paralización de la economía por falta de materias primas, combustible y otros insumos, las reservas del país alcanzaban apenas para unos días y Fidel Castro y el Partido llamaron a la resistencia para salvar las conquistas de la Revolución, no eran momentos propicios para debates que podían introducir divisiones o sembrar dudas. En aquellos ambientes se efectuaron el IV y el V Congresos del Partido, el último calificado por Fidel Castro como: “Un Congreso en Armas”.

·· 1° Presidente del Consejo de Estado de la República de Cuba

· 2 de diciembre de 1976 – 24 de febrero de 2008

· Vicepresidente : Raúl Castro (vicep. 1.º)

· Precedido por: Osvaldo Dorticós TorradoPresidente de la República

· Sucedido por: Raúl Castro

· Primer Ministro de Cuba

· 16 de febrero de 1959 – 2 de diciembre de 1976

· Precedido por: José Miró Cardona

· Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba

· Actualmente en el cargo

· Desde el 3 de octubre de 1965

· Precedido por: Nuevo cargo

·

· Nacimiento: 13 de agosto de 1926 (82 años) Birán, Provincia de Holguín, Cuba

· Partido: Partido Comunista de Cuba

· Cónyuge: Dalia Soto del Valle

· Firma:

(Más información)
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No obstante, debido al carácter y la amplitud de las relaciones de Cuba con la Unión Soviética durante cuarenta años, lo estrecho de la alianza política entre ambas naciones y sobre todo por haber trasladado diversas experiencias soviéticas a nuestra sociedad, hay quienes consideran que el examen hasta ahora omitido, constituye una asignatura pendiente.

Todavía se recuerda que en los años ochenta, antes de que Mijaíl Gorbachov desencadenara el proceso llamado de Perestroika, en Cuba Fidel Castro había convocado a la Rectificación de Errores y Tendencias Negativas, precisamente para luchar contra las consecuencias de la copia de la experiencia soviética incorporadas al sistema de dirección de la economía cubana.

Si bien es cierto que aquel proceso quedó inconcluso por la implosión que acabó con la Unión Soviética y por el inicio de la crisis económica en Cuba, también lo es que el tiempo se ha encargado de poner las cosas en su sitio y aunque de aquellos mecanismo queda poco; hay asuntos que es preciso examinar y sólo el partido puede hacerlo.

La omisión del examen de estas problemáticas crea vacios conceptuales que son llenados por interpretaciones ajenas, proveniente muchas veces de quienes trabajaron para causar aquel desastre y no es extraño que circulen versiones tendenciosas y negativas sobre tales hechos. Obviamente un análisis de semejante calado y significado para la labor política con las nuevas generaciones, únicamente pueden ser realizados por el partido y bajo su inmediata dirección.

Cuando en abril del próximo año se inicien las sesiones del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, habrán transcurridos 14 años desde la anterior cita partidista y aunque la situación del país es ahora mejor, principalmente porque la Revolución sobrevivió, en la sociedad cubana subsisten tensiones derivadas tanto de la crisis económica internacional como de realidades internas y de defectos de la gestión revolucionaria.

En un escenario en el que prevalece la confianza en la capacidad de la dirección histórica de la Revolución que con cautela se propone “actualizar el modelo económico”, existen otras necesidades de orden institucional e ideológico, algunas relacionadas con el sistema político que seguramente no serán omitidas. Como anunció el presidente Raúl Castro el Congreso es un primer paso que será seguido por otros, entre ellos una Conferencia Nacional donde otros asuntos encontraran respuesta.

Obviamente el proceso de reflexión que comienza por la economía no se detendrá allí, aunque se aplica la fórmula infalible: Primero lo primero.

La Habana, noviembre de 2010