lunes, 22 de noviembre de 2010

CAMINO AL CONGRESO: DEBATES EN CUBA (II)

Jorge Gómez Barata

Porque avanzó mucho o porque se rezagó, en Cuba tienen lugar debates políticos y científicos que difícilmente se encuentren en otros entornos; al menos no con la intensidad y el significado que adquieren en la Isla donde la militancia y la ideología pueden generar reacciones desproporcionadas. Así ocurre con asuntos presuntamente técnicos como las relaciones entre el mercado y la planificación.

Consciente de la existencia de confusiones y prejuicios que en Cuba limitan el debate y que pueden actuar como lastre y disminuir el significado de las reflexiones a que el pueblo y el partido han sido convocados, el presidente Raúl Castro, crítico de la unanimidad ficticia, formal y empobrecedora, llama a asumir la pluralidad y la diversidad como reglas, exhortando también a los encargados de registrar las opiniones vertidas para incorporar los aportes e iniciativas sustantivos. Avances de ese tipo que contribuyan a hacer decisoria y no ceremonial la participación ciudadana y la actividad de las bases, pudieran ser el primer aporte del Congreso.

El mercado, como herramienta de gestión, se desacreditó cuando desde posiciones fundamentalistas primero y luego como parte de la ofensiva neoliberal se exageró el papel de la “mano invisible” enunciada por Adán Smith. Por su parte la planificación perdió prestigio cuando en el socialismo real se integro al autoritarismo y la burocracia convirtiéndose en herramienta para la centralización y verticalización extremas. Una de las tareas del momento, en Cuba, es vencer los prejuicios y los dogmas y poner cada cosa en su sitio, que a mi juicio significa dejar de oponer lo uno a lo otro.

El mercado es a la economía nacional moderna como el metabolismo a los organismos vivos. Entre otros aspectos, el metabolismo interviene en el apetito, equilibra la asimilación con la desasimilación, sintoniza la temperatura corporal con el ambiente, regula los latidos del corazón en función del esfuerzo e intensifica o disminuye a demanda la velocidad de la circulación de la sangre. El premio al equilibrio es una buena salud.

Con el mercado sucede otro tanto porque se atiene a la oferta y la demanda, toma en cuenta y estimula la solvencia de los consumidores, establece cuál es la cantidad de dinero que ha de haber en circulación y desvía los sobrantes hacía las cuentas de ahorro de las personas, los fondos sociales de consumo o las fuentes de acumulación y naturalmente a las fortunas de los magnates.

Si bien se originaron espontáneamente, al superar el primitivismo de los primeros estadios de la vida y del desarrollo social, el metabolismo y el mercado nunca existieron solos ni para sí mismos ni se desplegaron espontáneamente. En el primer caso aparecieron los médicos, dietistas y en un nivel más elevado los genetistas, la ingeniería genética y la biotecnología, hasta que fueron desentrañados los misterios del ADN y fue posible levantar un mapa del genoma humano.

Otro tanto sucedió con el mercado cuando los estados y los gobiernos de Europa, los Estados Unidos y Japón, reaccionaron ante el aviso, entre otros de Carlos Marx, Joseph Proudhon y el papa León XIII acerca de que la desmedida codicia y crueldad de los capitalistas, movidos por el afán de lucro provocaban una respuesta obrera y popular, primero espontanea y luego capitalizada por las vanguardias políticas, que podía hacer estallar aquella sociedad y abrir los caminos al comunismo.

En ese minuto exacto, guiados entre otros por el Manifiesto Comunista, El Capital y la encíclica Rerum novarum, los estados intervinieron para monitorear la mano invisible, regular los mercados y frenar a los capitalistas poniendo limites a su codicia.

Así, aparecieron las doctrinas alternativas al capitalismo, entre ellas el marxismo, la socialdemocracia y la democracia cristiana y, como parte de las conquistas obreras, se lograron legislaciones laborales que paulatinamente prohibieron el trabajo infantil, establecieron la jornada de ocho horas, fijaron salarios mínimos, introdujeron prestaciones sociales y normas de seguridad laboral, se crearon los grandes sistemas de instrucción y salud pública, los servicios comunales y se gravó la actividad de los capitalistas con impuestos, con los cuales se engrosaban fondos sociales y financiaban los gastos del Estado.

En algunos lugares se desarrolló el sector público de la economía y a cuenta de fondos estatales prosperaron servicios públicos y ramas que no resultaban interesantes para la inversión privada como los ferrocarriles, los viales y otros.

Definitivamente, el Estado tomó el mando, sin suprimirla, reguló la competencia, protegió a los pequeños negocios, estableció precios mayoristas, creó normas para la importación y aranceles aduaneros para preservar la industria, la agricultura y toda la economía nacional, fundó la banca emisora y monopolizó la creación del dinero, convirtiéndose en rector no sólo del sistema político sino de la vida social en general, principalmente de la economía: Nunca más los mercados fueron espontáneos.

El arte del liberalismo fue hacer todo aquello al amparo de la democracia, en medio de libertades reales y presuntas, sin autoritarismo o con un autoritarismo camuflado, y sin convertirse en benefactor, no dejar desprotegidas a las mayorías. De ese modo la planificación asumió una función estratégica. Quien crea que el capitalismo no planifica su gestión, está en un error.

El esquema que no funcionó de modo perfecto en ninguna parte, tuvo una relativa eficiencia en algunos lugares y en ciertas épocas como en Europa donde fue favorecido por el desarrollo económico y cultural por procesos políticos asociados a la temprana difusión del socialismo y del marxismo dando lugar a tradiciones obreras y sindicales. Ese mismo modelo tuvo pésimos resultados en América Latina donde fue cooptado por las oligarquías y los imperialismos que no permitieron al credo liberal desplegarse ni siquiera en formatos mínimos.

Aunque pudiera parecer disparatado y hasta suicida, la irracionalidad con que hoy funcionan las sociedades de consumo, principalmente en los Estados Unidos no es a los ojos de las elites rectoras de esas sociedades, incluso de la mayoría de los norteamericanos, un defecto derivado de la falta de planificación, sino todo lo contrario: ese es el plan.

No hay señales indicadoras de que en ninguno de los países desarrollados exista voluntad política para cambiar el estilo de vida; incluso ciertas tendencias no marchan en las direcciones que pudieran parecer más racionales. China por ejemplo se propone ser, a corto plazo: “Una sociedad moderadamente acomodada”.

El mercado y la planificación son herramientas y de lo que se trata es de crear condiciones para utilizarlas eficazmente.

Del mismo modo que para actuar sobre el metabolismo es preciso penetrar en los procesos intracelulares, identificar las combinaciones y reacciones químicas, conocer las enzimas, los catalizadores y las rutas metabólicas; para programar el desarrollo social y regular adecuadamente los roles de los diferentes actores, se requiere el auxilio de la sociología, la economía política, la historia, el análisis de los experimentos fallidos y las ciencias aplicadas a la sociedad.

Sin adecuadas fundamentaciones teóricas y sin metas claras, alcanzables y razonablemente atractivas, será muy difícil avanzar al ritmo y con la eficiencia necesarias. Esas certezas forman parte del aporte de Carlos Marx que no inventó el mercado ni la planificación pero desarrolló la dialéctica y es muy mentado y poco tenido en cuenta.

El camino al Congreso de la vanguardia política cubana recién comienza y todos los cubanos están convocados, excepto los que no quieren el bien del país y se autoexcluyen. Mañana les cuento más.

La Habana, 22 de noviembre de 2010

España irresponsable ante Marruecos

Por Lorenzo Gonzalo

Foto © Virgilio PONCE

Desde los comienzos de los tiempos, Melilla fue una región ocupada por fenicios y pobladores en ambas orillas, al norte de África y al sur de la Península Ibérica. En los dos primeros siglos de la llamada era cristiana, perteneció a la provincia romana de la Hispania Mauritana. Con altas y bajas siempre estuvo ligada a lo que actualmente es España.

El proceso de ocupación árabe de Hispania, hizo que fuese abandonada durante un par de centurias. Una guerra posterior entre las ciudades de Fez y Tremecén terminó por destruir lo poco que allí quedaba.

Formó parte oficial del territorio ibérico a partir del año 927, cuando el califa Abderramán III envía desde Málaga una flota. A partir de ese momento se constituye en una dependencia del Califato de Córdoba.

De una u otra manera siempre fue parte de la Península Ibérica. Brevemente estuvo desligada de esta última cuando los moros abandonan la región de Andalucía. Una mitad de su población es cristiana y la otra musulmana.

Su historia no puede ligarse ligeramente a la de Marruecos, especialmente a la hora de analizar la ocupación ilegítima que este mantiene de una porción del Sahara Occidental. Esta acción hiere los sentimientos del pueblo nómada que ocupa esa región y origina periódicamente tragedias como las vividas allí en las últimas semanas.

Marruecos tuvo una historia diferente. Fue colonia francesa y española a partir del Tratado de Fez. La rivalidad de Franco con Francia hizo que este permitiese oficiosamente conspiraciones desde el territorio español marroquí en contra de la parte francesa. El movimiento independentista se fortalece a partir de la Carta Atlántica, redactada en la Segunda Guerra Mundial. Dicha carta fue una jugada de Estados Unidos en contubernio con Gran Bretaña, para minar la relevancia de Francia y España en esa región. Estados Unidos requería del control del Medio Oriente por razones de la inmensa demanda petrolera surgida por las conveniencias creadas a la terminación de la Segunda Guerra Mundial.

Marruecos fue el primer país en reconocer la independencia de Estado Unidos en el año 1799, donde existe como museo, la primera embajada y la primera propiedad que ese país del Norte de América tuvo en el mundo. Finalmente en 1956, Marruecos se independiza. Estados Unidos desde mediados del Siglo XX ha manejado muy bien los aparentes lazos históricos con Marruecos, por aquel precedente histórico de haber sido el primero en reconocer su independencia.

En 1975, con motivo de la inestabilidad española ante la inminente muerte de Francisco Franco, el rey Hassan II organiza la llamada “Marcha Verde”, por medio de la cual se encaminaron al Sahara Occidental, territorio Saharaui, 350.000 personas y 25.000 soldados, con el propósito de adueñarse de esa región ocupada entonces por España. Estados Unidos estuvo detrás de esa estrategia por su necesidad de controlar el norte de África y fue uno de los artífices de aquella estrategia.

La importancia de sostener buenas relaciones con un país a pocos kilómetros de sus costas, al otro lado del Mediterráneo y vecino de las dos regiones autónomas de Melilla y Ceuta, obligaba a España a negociar, aunque no justificaban la entrega de unos territorios que formaban parte del debate internacional del momento. El Sahara Occidental era considerado un territorio en proceso de descolonización.

España optó entonces por la infamia del “acuerdo tripartita”, por el cual se le entregaba un tercio del Sahara a Mauritania y dos tercios a Marruecos. Este último procedió a ocupar militarmente parte del territorio.

La incapacidad española para lidiar con las circunstancias internacionales en aquel momento, produjo una problemática que ha causado muertes, heridos, hambre y sufrimientos sin par, en una región que aún vive en condiciones nómadas y reclama su derecho a la vida y el respeto a sus costumbres.

El Partido Popular, continuador del franquismo, ha capitalizado la masacre saharaui cometida por Marruecos en estos días, y ha planteado que el gobierno de Zapatero actúe con energía exigiendo de los marroquíes una retirada y una depuración de los hechos. La responsabilidad española ante la entrega de unos territorios que nunca debieron ser parte de ningún acuerdo regional, sino de acuerdos internacionalmente calibrados, le otorga a España cierto derecho para exigirle a Marruecos. Sin embargo, el temor a represalias contra sus regiones autónomas, Melilla y Ceuta y su incapacidad para enfrentarlas, los cohíbe cobardemente de actuar. El Partido Popular, representante de las fuerzas que dieron lugar a estos conflictos por su cobardía ante aquel momento histórico, exige de Zapatero lo que ellos no hubiesen hecho, si fuese los Administradores actuales del Poder.

Se trata de puro electoralismo y no dimana de respeto alguno por los derechos de una comunidad oprimida y vejada.

El paralelismo que hicimos hace unos días, entre la acción de negociar incorrectamente el territorio Saharaui, con la entrega de Cuba a la voracidad estadounidense en el Siglo XIX, también tiene otras aristas.

La entrega de la supuesta política independiente de España a los intereses de Estados Unidos, reforzando con sus actos el Bloqueo de este contra la Isla, es otro factor que no se adviene con las actitudes asumidas por ese país tradicionalmente, respecto a Marruecos.

Si bien las responsabilidades son distintas porque se trata de colonias diferentes en sus historias y en el contexto de las relaciones mundiales y eso les otorga ciertos derechos de participar, sin intervenir, en los asuntos internos marroquíes, su tolerancia ante los hechos despierta incógnitas.

Cabría preguntarse por qué España se mezcla en asuntos de política interna de Cuba, que están muy lejos de causar muertes y desamparo en su ciudadanía. Por qué ha llegado al punto de apuntalar políticas que refuerzan un tipo de Bloqueo contra ese país.

Parodiando al poeta Vallejo, “digo es un decir, si en Cuba ocurriese algo similar”, actuarían con la misma tolerancia.

Sin duda alguna que hay mucho de cobardía, irresponsabilidad y doble moral en la política exterior que España practica, tanto en el caso de Marruecos, con Cuba y con su entrega a los requerimientos de Estados Unidos.

Miami, 22 de Noviembre del 2010



*Lorenzo Gonzalo, periodista cubano residente en los EEUU y subdirector de Radio Miami.

LA TRIADA GOLPISTA YA NO ES TAN PODEROSA

Por Manuel E. Yepe

La repudiada triada oligarquía-militares-embajada americana que por tanto tiempo ha ejercido dominio sobre las naciones de Latinoamérica luego de haber conquistado éstas su independencia de España hace dos siglos, no ha cesado como realidad ni como inminente peligro en este hemisferio; pero ya no es invencible.

El golpismo tiene hondas raíces, tanto en Latinoamericana como en la política de dominación hemisférica de Estados Unidos.

Juega un papel sobresaliente en la cadena de intervenciones y agresiones de Estados Unidos contra América Latina y el Caribe que comenzó en 1822 cuando Washington decretó que la región era su esfera de influencia. Tal ambición quedo plasmada en la Doctrina Monroe, promulgada en 1823, según la cual las naciones que emergían a la independencia en Hispanoamérica serían territorio vedado a los apetitos imperiales europeos y espacio natural de influencia estadounidense.

Poco después enunciaron el principio del Destino Manifiesto y lanzaron la guerra de 1848 contra México, al que despojaron de los territorios de los actuales estados de California y Nuevo México.

En 1898, la voladura del acorazado estadounidense Maine en puerto habanero -acción considerada por muchos historiadores una autoagresión -, fue el pretexto para entrar en guerra contra España, con la vista puesta en la conquista de sus territorios coloniales remanentes: Filipinas, Hawái, Puerto Rico y Cuba.

En el curso de las siguientes tres décadas, Estados Unidos invadió treinta y cuatro veces a los países de la cuenca del Caribe y ocupó a México, Honduras, Guatemala, Costa Rica, Haití, Cuba, Nicaragua, Panamá y República Dominicana. La fuerte competencia británica, por su presencia comercial, financiera y de infraestructura, impidió a Washington extender entonces su penetración imperial a América del Sur.

Al llegar a la Casa Blanca Franklin Delano Roosevelt a inicios de la década de los años treinta, en medio de una muy profunda depresión económica, con el prestigio estadounidense afectado por su sucia campaña contra Augusto Cesar Sandino en Nicaragua y con un fuerte movimiento nacionalista latinoamericano incitado por la Revolución Mexicana, Estados Unidos proclamó la “política del buen vecino”.

Washington anunció una estrategia de no intervención en Latinoamérica y retiró las fuerzas de ocupación en el Caribe.

Al concluir la II Guerra Mundial con Estados Unidos como su máximo beneficiario frente a la enorme devastación que dejó tanto en el resto de los vencedores como en los vencidos, se inició la Guerra Fría, que conformó un mundo bipolar con América Latina como retaguardia de la superpotencia norteamericana.

Sobrevino entonces un período en el que América Latina se debatió entre la obediencia y la rebeldía reprimida con invasiones o acciones intervencionistas militares directas o encubiertas contra Guatemala (1954, 1966-67), Panamá (1958, 1964, 1989), Cuba (1961, 1962), República Dominicana (1965-66), Chile (1973), El Salvador (1981-92), Granada (1983-84), Honduras (1984), Bolivia (1986), Nicaragua (1981-90) y Haití (1994).

Luego vendría una guerra secreta contra el independentismo que se extendía por la región. La Operación Cóndor fue un vasto operativo de inteligencia y coordinación de los servicios de seguridad de los regímenes militares en Argentina, Chile, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia impulsado y patrocinado por la CIA.

Cóndor constituyó, de hecho, una organización clandestina internacional para practicar el terrorismo de Estado contra los movimientos populares de Latinoamérica. En casi todos los países suramericanos, dejó miles de asesinatos, torturados, desaparecidos y otras fechorías ejecutadas por intermedio de las fuerzas militares locales, entrenadas y orientadas por asesores estadounidenses.

Cuando, finalizada la Guerra Fría, el Consenso de Washington decretó la sustitución de la dominación autoritaria por la hegemonía económica, se planteó dentro de la superpotencia una confrontación entre una corriente que pretendía imponerse mediante sutilezas en el terreno económico y otra que exigía el ejercicio del poder imperial sin equívocos ni consentimientos.

De ahí que no cesaran los métodos violentos para derrocar a los desobedientes. Tentativas golpistas han habido en Venezuela (2002), Bolivia (2008), Honduras (2009) y Ecuador (2010). Todas contra países que viven procesos de transformación económica y social con fuerte apoyo popular, unidos por su integración al ALBA.

Solo que, a diferencia de los tradicionales golpes de la triada que solo hallaban resistencia más o menos dispersa de núcleos de obreros, campesinos y estudiantes desarmados que pagaban con sus vidas la osadía o resultaban apresados, golpeados y torturados, ahora han encontrado pueblos alertas y con un mayor nivel de organización para la auto-defensa. Solo en Honduras el imperio logró sus fines y, aún allí, no ha podido obtener un reconocimiento pleno de los golpistas y ha debido soportar un alto costo político.

Nadie puede dudar que América Latina haya cambiado. Ya la triada oligárquico-militar-hegemónica no parece tan poderosa ni tan omnipresente... y los pueblos mas alertas para la defensa de sus soberanías.

La Habana, Noviembre de 2010


La batalla por la excarcelación de los Cinco en la ELAM

Percy Francisco Alvarado Godoy

Los vi. En cada rostro y en cada mirada estaban presentes, en maridaje bello y hermoso, la convicción y la resolución. No importa si esos rostros provenían de jóvenes de casi todo el mundo para que la solidaridad navegara por ellos como barco enrumbado hacia puerto seguro. Tampoco importó que las palabras, algunas expresadas en un español cuestionable, alcanzaran la fuerza que solo saben asumir cuando expresan la verdad y la sed de justicia. Ese 21 de noviembre, teniendo por sede la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), cientos de jóvenes procedentes de diferentes universidades de Ciudad de la Habana celebraron el IV Foro Universitario, especialmente dedicado al XVII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes.

Ese conglomerado de voces juveniles procedentes de la ELAM, de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), del Instituto Superior de Diseño Industrial (ISDI) y de la Universidad de la Habana, entre otras casas de altos estudios, admiraron las ejemplares figuras del Comandante en Jefe, Fidel Castro, y del luchador sudafricano Nelson Mandela. Hablar de estos hombres cuyo ejemplo se ha convertido en brújula para las nuevas generaciones a lo largo del planeta, devino en tribuna ejemplar para reforzar convicciones, para exaltar el internacionalismo y la solidaridad entre los hombres y, sobre todo, para hacer una real alabanza a la paz verdadera que es aquella que no excluye ni humilla; la paz a la que aspira cada ser humano para construir un mundo mejor y más bello para todos. Fue, sin lugar a dudas, un lugar en donde el humanismo alcanzó con creces su verdadera y necesaria estatura.

Las voces juveniles retumbaron en el amplio anfiteatro con la justa fuerza que les dan las ideas sinceras y legítimas. Y, por supuesto, como merecido tributo, también se recordó y habló sobre la hermosa epopeya de resistencia que hermana a nuestros Cinco Héroes: Gerardo Hernández, René González, Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Fernando González, los cinco antiterroristas cubanos injustamente encarcelados en Estados Unidos desde 1998. Ellos, como Jorge Dimitrov, Nelson Mandela y Fidel junto a sus compañeros asaltantes al Cuartel Moncada en 1953, devinieron en paradigmas para los presentes.

Aún quedan grabadas en mi corazón las palabras de Nimeka Dupree, estudiante norteamericana de la ELAM, quien refiriéndose a sus orígenes, expresó: “Buenos días a todos. Mi nombre es Nimeka Dupree y nací en Estados Unidos. Agradezco mucho este privilegio de poder hablar frente ustedes hoy. De niños nos obligaban, recitar el Juramento de Lealtad a la Bandera Estadounidense, un juramento que termina “con libertad y justicia para todos”; con los años tuve la edad suficiente para entender la falsedad de esa declaración.” Fue, sin lugar a dudas, una denuncia al sistema que la vio crecer sin expectativas y discriminada, pobre y sin la libertad prometida por los Padres Fundadores de su Nación.

Luego su palabra se haría denuncia indiscutible, al cuestionar los cacareados y falsos derechos humanos en su país de origen, Estados Unidos, cuando dijo sin temor y duda alguna: “En actualidad hay presos políticos, compañeros y patriotas encarcelados por acciones cometidas durante movimientos de libertad por grupos anti-colonialistas y anti-imperialistas Puertorriqueños, Afro-Americanos y Pueblos Originarios cumpliendo condenas desproporcionadas comparadas a semejantes o mayores delitos penales.”

Por supuesto, Nimeka Dupree, también haría alusión a otra de las grandes injusticias cometidas por la Casa Blanca y todos aquellos que desde los centros de poder político y económico hacen del tema de los derechos humanos una burla macabra y desvergonzada: “Además hay cinco ciudadanos cubanos, los Cinco Héroes, encarcelado en los Estados Unidos con cargos contra ellos de supuesto espionaje por alertar al gobierno estadounidense de una conspiración para matar ciudadanos cubanos y atacar al pueblo cubano. Después de sacar a la luz y hacer fracasar la conspiración creada por terroristas estadounidenses, los Cinco Héroes fueron procesados de manera injusta e ilegal, siendo condenados a diferentes prisiones de máxima seguridad, con solo una hora fuera de sus celdas cada día y sin acceso a sus familias, una clara y descarada violación de sus derechos humanos. Mi delegación, mis compañeros y yo, queremos que les den libertad a todos los luchadores de independencia y justicia, los cinco héroes y a todos que están injustamente encarcelados por su color, raza o etnicidad.”

Por último, como expresión evidente de que el diferendo que los EE UU han impuesto criminalmente a Cuba es repudiado por el pueblo norteamericano, Nimeka dijo sin ambages: “Es importante que nosotros, los estudiantes, no solo de Estados Unidos, pero de todos los países presente en la ELAM, mostremos nuestra solidaridad con el pueblo cubano, no solo porque nos brinde tanto, sino porque reconoce más que cualquier otro país las palabras expresadas por el Reverendo Martin Luther King Jr. que, “injusticia en cualquier parte es una amenaza a la libertad en todas partes”. Es importante actuar y movilizarse.”

Después otra voz solidaria conmocionaría a todos, la de Timbi Wallace, de la isla caribeña de Dominica. La joven no tuvo reparo en expresar: “La libertad de los cinco héroes es una causa muy querida en el corazón todos los pueblos. Las familias de los cinco y los pueblos del mundo están buscando la justicia y la libertad. Héroes vienen en muchas formas y colores; a nosotros nos toca continuar peleando por la libertad de los cinco héroes de Cuba y el regreso a su tierra. Ni dos países ni dos personas son lo mismo, pero todo el mundo tiene su batalla, y esta batalla, por la liberación de los cinco héroes no es solo de Cuba, es del mundo.”

Luego una bella joven de Malasia, nombrada Tiong Jia Hui, emocionaría a todos con una canción de su amada patria y titulada Kau Ilhamku. Empero, no solo se limitó a eso. Su voz se elevó para denunciar la injusta prisión que padecen nuestros hermanos, al declarar: “Lo que quiero expresar sobre los 5 héroes, es que ellos han pasado por mucho apuro e injusticia; además están lejos de sus familias. Lo que significa esa canción es, aunque los 5 héroes están lejos como las estrellas en el cielo, son mi inspiración del presente. Yo, en el nombre de mi raíz y mi país, dedico esa pequeña parte de la canción a los 5 héroes por defender lo mas justo, sea de cualquier país o de lenguas diferentes; a ellos quiero darles mis cariños y defender el derecho de cada cual a la vida propia contra la injusticia que se comete en contra de la sociedad. Por último, que los 5 héroes sean como las millones estrellas en el cielo guiando nuestro cada día.”

No podía faltar, por supuesto la voz hermana borinqueña cuando un estudiante de la ELAM, nativo de nuestra hermana isla, expresó: “En este momento, yo, en representación de mi tierra nativa, como estudiante puertorriqueño en Cuba, consciente de los estrechos lazos históricos que unen a estos dos pueblos, que hace que se estrechen sus manos, unidas, desde los más profundo de nuestras raíces, declaramos la solidaridad y el sentido de hermandad y compromiso que tenemos como hermanos, de no callar jamás ante una injusticia tal como lo es el encarcelamiento de cinco hombres, cual su único delito fue luchar por evitar que el intervencionismo y el terrorismo, proveniente desde distintas organizaciones en Miami, tuviera como consecuencia la pérdida de vidas humanas en su país de origen.”

Luego, Barón Hidrovo, joven de la hermana Ecuador, deleitaría a todos con un hermoso poema, cargado de fuerza y solidaridad, del que extraigo algunos versos:

“Mi voz llega cansada de su camino,

ya fue quieta espectadora

en batallas que no llevaban armas,

y combativa en la pueril historia

que recorría la patria;

pero mi voz llega, y grita

junto a los hermanos,

y hermanas,

de esta tierra toda nuestra,

la cubana.

que Ramón, René,

Antonio, Gerardo y Fernando

¡VOLVERAN!.

¡Que los cinco volverán!”

Luego nos tocaría a otros tomar la palabra para dirigirnos al Auditórium, pero los que precedimos a las voces solidarias de estos jóvenes poco pudimos decir. Lester González, vicepresidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) en la UCI, convocó a exigir con más fuerza que nunca al gobierno de Estados Unidos, el fin de la injusticia y la urgente liberación de Los Cinco. Por su parte, Elio Gámez, vicepresidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), hizo un recuento del esforzado movimiento de solidaridad hacia la causa de los Cinco y referencia obligada al VI Coloquio internacional sobre los Cinco, que se celebra en Holguín.

Yo, por mi parte, último orador, pensé con satisfacción que otra vez se había puesto un pequeño grano de arena más en la enorme batalla que libran los mejores hombres del planeta contra las injusticias. Esta vez, me dije, ni los muros húmedos, ni las fortificadas rejas de acero, pudieron aislar al mundo de mis entrañables hermanos de combate.

La Habana, 22 de noviembre de 2010

Reflexiones del Compañero Fidel: La OTAN, gendarme mundial

Muchas personas sienten náuseas al escuchar el nombre de esa organización.

El viernes 19 de noviembre de 2010 en Lisboa, Portugal, los 28 miembros de esa belicosa institución, engendrada por Estados Unidos, decidieron crear lo que con cinismo califican de “la nueva OTAN”.

Esta surgió después de la Segunda Guerra Mundial como instrumento de la Guerra Fría desatada por el imperialismo contra la Unión Soviética, el país que pagó con decenas de millones de vidas y una colosal destrucción la victoria sobre el nazismo.

Contra la URSS, Estados Unidos movilizó, junto a una parte sana de la población europea, a la extrema derecha y toda la escoria nazifascista de Europa, llena de odio y dispuesta a sacar lasca de los errores cometidos por los propios dirigentes de la URSS, tras la muerte de Lenin.

El pueblo soviético, con enormes sacrificios, fue capaz de mantener la paridad nuclear y apoyar la lucha de liberación nacional de numerosos pueblos contra los esfuerzos de los Estados europeos por mantener el sistema colonial impuesto por la fuerza a lo largo de siglos; Estados que se aliaron en la posguerra al imperio yanki, quien asumió el mando de la contrarrevolución en el mundo.

En solo 10 días ―menos de dos semanas―, la opinión mundial ha recibido tres grandes e inolvidables lecciones: G-20, APEC y OTAN, en Seúl, Yokohama y Lisboa, de modo que todas las personas honestas que sepan leer y escribir, y cuyas mentes no hayan sido mutiladas por los reflejos condicionados del aparato mediático del imperialismo, puedan tener una idea real de los problemas que afectan hoy a la humanidad.

En Lisboa no se pronunció una palabra capaz de transmitir esperanzas a miles de millones de personas que sufren pobreza, subdesarrollo, insuficiencia de alimentos, vivienda, salud, educación y empleo.

Por el contrario, el engreído personaje que figura como jefe de la mafia militar de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen declaró, en tono de fiurercito nazi, que el “nuevo concepto estratégico” era para “actuar en cualquier lugar del mundo”. No en balde el gobierno de Turquía estuvo a punto de vetar su nombramiento cuando Fogh Rasmussen ―un neoliberal danés― como Primer Ministro de Dinamarca, usando el pretexto de la libertad de prensa, defendió en abril de 2009 a los autores de graves ofensas al profeta Mahoma, una figura respetada por todos los creyentes musulmanes.

No pocos en el mundo recuerdan las estrechas relaciones de cooperación entre el Gobierno de Dinamarca y los “invasores” nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

La OTAN, ave de rapiña empollada en las faldas del imperio yanki, dotada incluso de armas nucleares tácticas que pueden ser hasta varias veces más destructivas que la que hizo desaparecer la ciudad de Hiroshima, está comprometida por Estados Unidos en la guerra genocida de Afganistán, más compleja todavía que la aventura de Kosovo y la guerra contra Serbia, donde masacraron la ciudad de Belgrado y estuvieron a punto de sufrir un desastre si el gobierno de aquel país se hubiese mantenido firme, en vez de confiar en las instituciones de justicia europea en La Haya.

La ingloriosa declaración de Lisboa, en uno de sus puntos afirma de forma vaga y abstracta:

“Apoyo a la estabilidad regional, los valores democráticos, la seguridad y la integración en el espacio euroatlántico en los Balcanes.”

“La misión en Kosovo se orienta a una presencia menor y más flexible.”

¿Ahora?

Tampoco Rusia lo podrá olvidar tan fácilmente: el hecho real es que cuando Yeltsin desintegró la URSS, Estados Unidos avanzó las fronteras de la OTAN y sus bases de ataque nuclear al corazón de Rusia desde Europa y Asia.

Esas nuevas instalaciones militares amenazaban también a la República Popular China y a otros países asiáticos.

Cuando aquello ocurrió en 1991, cientos de SS-19, SS-20 y otras poderosas armas soviéticas podían alcanzar en cuestión de minutos las bases militares de Estados Unidos y la OTAN en Europa. Ningún Secretario General de la OTAN se habría atrevido a hablar con la arrogancia de Rasmussen.

El primer acuerdo sobre limitación de armas nucleares fue suscrito en fecha tan temprana como el 26 de mayo de 1972, entre el presidente de Estados Unidos Richard Nixon y el Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética Leonid Brezhnev, con el objetivo de limitar el número de misiles antibalísticos (Tratado ABM) y defender ciertos puntos contra misiles con carga nuclear.

Brezhnev y Carter firmaron en Viena nuevos acuerdos conocidos como SALT II en 1979, pero el Senado de Estados Unidos se negó a ratificar dichos acuerdos.

El nuevo rearme promovido por Reagan, con la Iniciativa de Defensa Estratégica, puso fin a los acuerdos SALT.

El gasoducto de Siberia había sido volado ya por la CIA.

Un nuevo acuerdo, en cambio, fue suscrito en 1991 entre Bush padre y Gorbachov, cinco meses antes del colapso de la URSS. Al producirse tal acontecimiento, el campo socialista ya no existía. Los países que el Ejército Rojo había liberado de la ocupación nazi no fueron capaces siquiera de mantener la independencia. Gobiernos derechistas que accedieron al poder se pasaron con armas y bagajes a la OTAN, y cayeron en manos de Estados Unidos. El de la RDA, que bajo la dirección de Erich Honecker había realizado un gran esfuerzo, no pudo vencer la ofensiva ideológica y consumista lanzada desde la misma capital ocupada por las tropas occidentales.

Como dueño virtual del mundo, Estados Unidos incrementó su política aventurera y guerrerista.

Debido a un proceso bien manipulado, la URSS se desintegró. El golpe de gracia lo asestó Boris Yeltsin el 8 de diciembre de 1991 cuando, en su condición de presidente de la Federación Rusa, declaró que la Unión Soviética había dejado de existir. El día 25 de ese mismo mes y año, la bandera roja de la hoz y el martillo fue arriada del Kremlin.

Un tercer acuerdo sobre armas estratégicas fue firmado entonces entre George H. W. Bush y Boris Yeltsin, el 3 de enero de 1993, que prohibía el uso de los Misiles Balísticos Intercontinentales (ICBM por sus siglas en inglés) de cabezas múltiples. Fue ratificado por el Senado de Estados Unidos el 26 de enero de 1993, con un margen de votos de 87 a 4.

Rusia heredaba la ciencia y la tecnología de la URSS ―que a pesar de la guerra y los enormes sacrificios fue capaz de equiparar su poder con el inmenso y rico imperio yanki―, la victoria contra el fascismo, las tradiciones, la cultura, y las glorias del pueblo ruso.

La guerra de Serbia, un pueblo eslavo, había hincado duramente su colmillo en la seguridad del pueblo ruso, algo que no podía darse el lujo de ignorar ningún gobierno.

La Duma rusa ―indignada por la primera guerra de Iraq y la de Kosovo en la que la OTAN masacró al pueblo serbio―, se negó a ratificar el START II y no firmó dicho acuerdo hasta el año 2000, y en ese caso, para tratar de salvar el tratado ABM que a los yankis para esa fecha no les interesaba mantener.

Estados Unidos trata de utilizar sus enormes recursos mediáticos para mantener, engañar y confundir a la opinión pública mundial.

El Gobierno de ese país atraviesa una etapa difícil como consecuencia de sus aventuras bélicas. En la guerra de Afganistán están comprometidos los países de la OTAN sin excepción alguna, y varios otros del mundo, a cuyos pueblos resulta odiosa y repugnante la carnicería donde están envueltos en mayor o menor grado países ricos e industrializados como Japón y Australia, y otros del Tercer Mundo.

¿Cuál es la esencia del acuerdo aprobado en abril de este año por Estados Unidos y Rusia? Ambas partes se comprometen a reducir el número de ojivas nucleares estratégicas a 1 550. De las ojivas nucleares de Francia, Reino Unido e Israel, todas capaces de golpear a Rusia, no se dice una palabra. De las armas nucleares tácticas, algunas de ellas con mucho más poder que la que hizo desaparecer la ciudad de Hiroshima, tampoco. No se menciona la capacidad destructiva y letal de numerosas armas convencionales, las radioeléctricas y otros sistemas de armamentos a los cuales Estados Unidos dedica su creciente presupuesto militar, superior a los de todas las demás naciones del mundo juntas. Ambos gobiernos conocen, y tal vez otros muchos de los que allí se reunieron, que una tercera guerra mundial sería la última. ¿Qué tipo de ilusiones se pueden hacer los miembros de la OTAN? ¿Cuál es la tranquilidad que de esa reunión se deriva para la humanidad? ¿Qué beneficio para los países del Tercer Mundo, e incluso para la economía internacional, es posible esperar?

No pueden siquiera ofrecer la esperanza de que la crisis económica mundial sea superada, ni cuánto duraría esa mejoría. La deuda pública total de Estados Unidos, no solo la del gobierno central, sino del resto de las instituciones públicas y privadas de ese país, se eleva ya a una cifra que iguala el PIB mundial del 2009, que ascendía a 58 millones de millones de dólares. ¿Se han preguntado acaso los reunidos en Lisboa de dónde salieron esos fabulosos recursos? Sencillamente, de la economía de todos los demás pueblos del mundo, a los que Estados Unidos entregó papeles convertidos en divisas que a lo largo de 40 años, unilateralmente, dejaron de tener respaldo en oro y ahora el valor de ese metal es 40 veces superior. Ese país aún dispone de poder de veto en el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. ¿Por qué no se discutió eso en Portugal?

La esperanza de extraer de Afganistán las tropas de Estados Unidos, de la OTAN y sus aliados, es idílica. Tendrán que abandonar ese país antes de que derrotados entreguen el poder a la resistencia afgana. Los propios aliados de Estados Unidos empiezan a reconocer ya que podrían transcurrir decenas de años antes de finalizar esa guerra, ¿estará dispuesta la OTAN a permanecer allí ese tiempo? ¿Lo permitirán los propios ciudadanos de cada uno de los gobiernos allí reunidos? No olvidar que un país de gran población, Pakistán, comparte una frontera de origen colonial con Afganistán y un porcentaje no desdeñable de sus habitantes.

No critico a Medvedev, hace muy bien en tratar de limitar el número de ojivas nucleares que apuntan contra su país. Barack Obama no puede inventar justificación alguna. Sería risible imaginar que ese colosal y costoso despliegue del escudo nuclear antimisil es para proteger a Europa y a Rusia de los cohetes iraníes, procedentes de un país que no posee siquiera un artefacto nuclear táctico. Eso ni en un librito de historietas para niños se puede afirmar.

Obama admitió ya que su promesa de retirar los soldados norteamericanos de Afganistán podría dilatarse, y los impuestos a los contribuyentes más ricos suspenderse en lo inmediato. Después del Premio Nobel habría que concederle el premio al “mayor encantador de serpientes” que haya existido nunca.

Tomando en cuenta la autobiografía de W. Bush, convertida ya en “Best Sellers”, que algún redactor inteligente elaboró para él, ¿por qué no le hicieron el honor de invitarlo a Lisboa? Con seguridad que la extrema derecha, el “Tea Party” de Europa, estaría feliz.











Fidel Castro Ruz
Noviembre 21 de 2010
8 y 36 p.m.