martes, 16 de noviembre de 2010

NICARAGUA-COSTA RICA: ERASE UNA VEZ UN RIO

Jorge Gómez Barata

En un entorno natural magnifico y poblada por pueblos laboriosos y pacíficos, Centroamérica no ha podido hacerse justicia. Afectado por quinientos años de saqueos, explotación e intervención extranjera; gobernado hasta hace poco por antediluvianas oligarquías y feroces dictaduras, el istmo de las Américas es todavía una región atrasada, vulnerable, dependiente y con escalofriantes indicadores sociales.

Arrasada por calamidades naturales, golpes de estado, luchas armadas, guerras sucias e invasiones gringas, lo menos que necesita la región son conflictos fronterizos, amenazas de guerras e intervenciones. El único ganador que pudiera haber en el contencioso entre Costa Rica y Nicaragua es el que no ceda a la provocación y haga más por evitar la escalada y contribuya a la solución de un diferendo que nunca debió retornar.

En un ambiente en el que por primera vez desde que existe la memoria, no hay dictadores en Centroamérica y gobiernan líderes legítimos, no sólo no debieran existir conflictos de naturaleza tan primitiva, sino que tampoco haría falta acudir a la OEA, a la Corte Internacional ni invocar el Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca y muchos menos al Consejo de Seguridad para que emitan resoluciones salomónicas que estorban más de lo que ayudan.

Daria vergüenza que a estas alturas se repitieran las historias de cuando en 1886 estos mismos países acudieron al presidente norteamericano Grover Cleveland quien el 22 de marzo de 1888, desde su imperial altura decidió que:

“…Es válido el Tratado de Límites…Conforme a dicho Tratado…no tiene derecho la República de Costa Rica de navegar en el Rio San Juan con buques de guerra; pero puede navegar en dicho Rio con buques de servicio fiscal…” “…La República de Costa Rica no puede impedir a la República de Nicaragua la ejecución, a sus propias expensas y dentro de su propio territorio, de tales obras de mejora; con tal que dichas obras de mejora no resulten en la ocupación o inundación o daño de territorio costarricense…”

Por otra parte la experiencia enseña lo peligroso que resulta la intervención de los Estados Unidos en los asuntos latinoamericanos.

En 1912 un dictador llamó a los marines y tuvieron que pasar 21 años para que la soldadesca norteamericana saliera de Nicaragua y cuando lo hicieron en 1933, dejaron en el poder a Anastasio Somoza, cuya familia gobernó dictatoríamente durante casi 50 años sembrando la geografía nicaragüense de muerte y dolor, convirtiendo al país en un feudo y en uno de los estados más pobres del mundo, hasta ser desalojados del poder por el triunfo de la revolución Sandinista en 1979.

Otra experiencia antológica es la de Panamá donde, en 1864 Estados Unidos negoció derechos para la construcción de un ferrocarril interoceánico que pronto se transformó en la aspiración de construir un canal, concesión impuesta en 1903 y que incluyó derechos a perpetuidad sobre la llamada “Zona del Canal que tuvo vigencia hasta que en 1977, año en que Omar Torrijos logró los acuerdos con el presidente Carter, que devolvieron el canal a su legítimo dueño y la salida de las tropas norteamericanas.

Todavía los norteamericanos regresarían otras tres veces a Centroamérica: en los años ochenta, ocasión en que la administración de Reagan y Bush desataron la Guerra Sucia, en 1989 cuando con 22 000 marines invadieron a Panamá y más recientemente porque, en una injustificada e irresponsable acción, con el pretexto del combate al narcotráfico, el gobierno de Costa Rica ha autorizado la presencia de buques y militares norteamericanos en su territorio.

Entre las tareas históricas de las vanguardias latinoamericanas de hoy figura consolidar las tendencias progresistas en la región. La unidad de Centroamérica, la cooperación entre sus gobiernos democráticos y la solidaridad entre sus pueblos figuraron entre las metas originales más queridas por la Revolución Sandinista, propósito que una nefasta coyuntura pone hoy a prueba.

En cualquier caso las partes deben recordar que es mucho más fácil soliviantar los ánimos que sanar las heridas de conflictos de esta naturaleza. Muchas veces ocurre que cuando nadie recuerda a quienes los instigaron, iniciaron o no pudieron impedirlos, sus consecuencias siguen cobrando víctimas y generando recelos y odios. Allá nos vemos.

ANEXO

LAUDO DEL PRESIDENTE DE LOS EE. UU.
MR. GROVER CLEVELAND (22-3-1888)

GROVER CLEVELAND, PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMERICA

A quienes corresponda: Salud.

Habiéndose conferido las funciones de Arbitro al Presidente de los Estados Unidos, en virtud de un Tratado firmado en la ciudad de Guatemala, el veinticuatro de diciembre de mil ochocientos ochenta y seis, entre las Repúblicas de Nicaragua y Costa Rica, por el que se convino en someter el arbitramento del Presidente de los estados Unidos de América, la cuestión pendiente entre los Gobiernos contratantes respecto a la validez de su Tratado de Límites, de quince de Abril de mil ochocientos ochenta y ocho, que si el Laudo del Arbitro declarase que el Tratado era válido, el mismo Laudo declarase que también si Costa Rica tiene derecho a navegar en el Río San Juan con buques de guerra o del servicio fiscal; y del mismo modo que, caso de ser válido el Tratado, el Arbitro resolviese sobre todos los otros puntos de dudosa interpretación que cada una de las partes encontrase en el Tratado, y comunicase a la otra parte dentro de treinta días contados del canje de las ratificaciones de dicho Tratado de veinticuatro de Diciembre de mil ochocientos ochenta y seis.

Y habiendo la República de Nicaragua comunicado debidamente a la República de Costa Rica, once puntos de dudosa interpretación encontrados en dicho Tratado de Límites de quince de abril de mil ochocientos cincuenta y ocho; y no habiendo la República de Costa Rica comunicado a la República de Nicaragua punto alguno de dudosa interpretación, del Tratado últimamente aludido.

Y habiendo ambas partes presentado debidamente al Árbitro, sus alegatos y documentos y debidamente presentando enseguida sus respectivas contestaciones a los alegatos de la otra parte como se dispone en el Tratado de veinticuatro de Diciembre de mil ochocientos ochenta y seis.

Y habiendo el Arbitro, de su conformidad con la cláusula quinta del Tratado que acaba de citarse, delegado sus facultades al Honorable George L. Rivas, Sub- Secretario de estado, quien después de examinar y considerar dichos alegatos, documentos y contestaciones, ha dado acerca de todo su informe por escrito al Árbitro.

Por tanto, yo Grover Cleveland, Presidente de los Estados Unidos de América, doy por las presentes la siguiente sentencia y laudo:

Primero.
Es válido el Tratado de Límites arriba referido, firmado el quince de Abril de mil ochocientos cincuenta y ocho.

Segundo.
Conforme a dicho Tratado y a las estipulaciones contenidas en su artículo sexto, no tiene derecho la República de Costa Rica de navegar en el Rio San Juan con buques de guerra; pero puede navegar en dicho Rio con buques de servicio fiscal relacionados con el goce de los objetos de comercio que le está acordado en dicho artículo, o que sean necesarios para la protección de dicho goce.

Tercero.
Respecto a los puntos de dudosa interpretación comunicados, como queda dicho, por la República de Nicaragua, resuelvo como sigue:

1.- La línea divisoria entre las Repúblicas de Nicaragua y Costa Rica, por el lado del Atlántico, comienza en la extremidad de Punta de Castilla, en la boca del Rio San Juan de Nicaragua, como se hallaban la una y la otra el quince de Abril de 1858. La propiedad del acrecidomiento que haya tenido dicha Punta de Castilla debe gobernarse por las leyes aplicables a ese objeto.

2.- El punto céntrico de la Bahía de salinas debe fijarse tirando una línea recta a través de la boca de la bahía y determinando matemáticamente el centro de la figura geom0trica cerrada, que forme dicha línea recta, y la playa de la Bahía marcada por la vaciante.

3.- Por punto céntrico de La Bahía de salinas debe de entenderse el centro de la figura geométrica formada como queda dicho. El límite de la bahía hacia el Océano es una línea recta tirada de la extremidad de Punta Arranca Barba, casi al sur derecho a la porción más occidental de la tierra por Punta de Sácate.

4.- La República de Costa Rica no está obligada a concurrir con la república de Nicaragua a los gastos necesarios para impedir que se obstruya la bahía de San Juan del Norte, para mantener libre y desembarazada, la navegación del Río o puerto o para mejorarla en beneficio común.

5.- La república de Costa Rica no está obligada a contribuir con parte alguna de los gastos que haga la República de Nicaragua en cualquiera de los referidos objetos.

6.- La República de Costa Rica no puede impedir a la República de Nicaragua la ejecución, a sus propias expensas y dentro de su propio territorio, de tales obras de mejora; con tal que dichas obras de mejora no resulten en la ocupación o inundación o daño de territorio costarricense, o en la destrucción o serio deterioro de la navegación de dicho Río o de cualquiera de sus brazos en cualquier punto en donde Costa Rica tenga derecho de navegar en el mismo. La República de Costa Rica tiene derecho de reclamar indemnización por los lugares que le pertenezcan en la ribera derecha del Río San Juan que puedan ocuparse sin su consentimiento, y por los terrenos de la misma ribera que puedan inundarse o dañarse de cualquiera otro modo a consecuencia de obras de mejora.

7.- El brazo del Río San Juan conocido con el nombre de Río Colorado, no debe considerarse como límite entre las Repúblicas de Nicaragua y Costa Rica en ninguna parte de su curso.

8.- El derecho de la república de Costa Rica a navegar en el Rúo San Juan con buques de guerra o de servicio fiscal, queda determinado y definido en el Artículo Segundo de este Laudo.

9.- La República de Costa Rica puede negar a la república de Nicaragua el derecho de desviar las aguas del Río San Juan en caso de que esa desviación resulte en la destrucción o serio deterioro de la navegación de dicho Río, o de cualquiera de sus brazos en cualquier punto en donde Costa Rica tiene derecho a navegar en el mismo.

10.- La República de Nicaragua permanece obligada a no hacer concesiones de canal en su territorio, sin pedir primero la opinión de la República de Costa Rica, conforme a lo dispuesto en el artículo VIII del Tratado.de Límites de quince de abril de mil ochocientos cincuenta y ocho. Los derechos naturales de la República de Costa Rica aludidos a dicha estipulación , son los derechos que, en vista de la línea fronteriza fijada por dicho Tratado de Límites, posee en el suelo que allí se reconoce por de su exclusiva pertenencia; los derechos que posee en los puertos de San Juan del Norte y Bahía de Salinas; y los derechos que posee en aquella parte del Río San Juan que se encuentra a más de tres millas inglesas abajo del Castillo Viejo, medidas desde las fortificaciones exteriores de dicho Castillo, como existían el año de 1858, y quizás otros derechos no especificados aquí con particularidad. Estos derechos deben considerarse perjudicados en cualquier caso en que se ocupe o inunde el territorio perteneciente a la República de Costa Rica; o cuando haya alguna intrusión en cualquiera de dichos puertos, dañosa a Costa Rica o cuando haya tal obstrucción o desviación del Río San Juan que se destruya, o seriamente deteriore la navegación de dicho Río o cualquiera de sus brazos en cualquier punto donde Costa Rica tenga derecho a navegar en el mismo.

11.- El Tratado de Límites de quince de abril de mil ochocientos cincuenta y ocho, no da a la República de Costa Rica a ser parte en las concesiones que Nicaragua otorgue para canales interoceánico; aunque en los casos en que la construcción del canal envuelva daño a los derechos naturales de Costa Rica su opinión y consejo, de que habla el artículo VIII del tratado, debiera ser más que de consejo o consultativo. A lo que parece en tales casos su consentimiento es necesario, y ella puede en consecuencia exigir compensación por las concesiones que se le pidan; pero no es acreedora a participar como derecho en los beneficios que la República de Nicaragua pueda reservarse como compensación de los favores y privilegios que, a su vez, pueda conceder.

En testimonio de lo cual lo he firmado de mi mano, y hecho sellar con el Sello de los Estados Unidos.

Dado por triplicado en la Ciudad de Washington, el día veintidós de Marzo del año de mil ochocientos ochenta y ocho, y ciento doce de la Independencia de los Estados Unidos, (L.S. ) (f) GLOVER CLEVELAND, Por el Presidente.- (f) T.F. BAYARD, Secretario de Estado.


Transmitirán este miércoles Mensaje de Fidel a los estudiantes

Publicado el 16 Noviembre 2010

Fidel en la Universidad de La Habana, el 3 de septiembre de 2010. Foto: Roberto Chile

Este miércoles, en el espacio de la Mesa Redonda, se transmitirá un mensaje del Comandante en Jefe Fidel Castro a los estudiantes cubanos, en ocasión del Día Internacional del Estudiante y en el quinto aniversario de su histórico discurso en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre del 2005.

El Día Internacional del Estudiante se celebra en honor a un grupo de jóvenes checoslovacos que, decididos a liberar a su tierra natal del yugo hitleriano, protagonizaron el 17 de noviembre de 1939 una heroica resistencia en las calles de Praga, la capital de ese país.

Y por eso, en memoria de su valiente gesto, el Consejo Estudiantil Internacional -que más tarde se convirtió en la Unión Internacional de Estudiantes (UIE)- declaró esa fecha como Día Internacional del Estudiante, efeméride que se celebra en más de 114 naciones.


Emigrados, emigrados se sienten

Por Lorenzo Gonzalo*

Foto © Virgilio PONCE

Podrán llenarse páginas y ensayos sobre historias de la comunidad cubana emigrada y aun así pasará tiempo para entender todo el intrincado proceso que la ha convertido en una emigración atípica.

Primeramente para entenderla, es preciso reconocer, que los orígenes de su formación en términos de su importancia como conglomerado, se desarrolla en Estados Unidos.

Otros miles de cubanos han emigrado a otras tierras. Hay concentraciones que a veces nos parecen poco creíbles, como es el caso de Islas Canarias, donde el consulado tiene registrados 18.000. Sin embargo el número existente en Estados Unidos, excede el millón de nacidos en Cuba. Se agregan además elementos de poder gubernamental, prensa y negocios con relativa estable coordinación.

Sin apelar a estadísticas oficiales, atendiendo exclusivamente a la cuota migratoria en vigor desde principios de los años 90 con Estados Unidos, la cual asciende a 20.000 anuales y multiplicamos esa cifra por los 20 años transcurridos desde entonces, el resultado es de 400.000 emigrados. Agreguémosle además un promedio conservador de 3000 salidos cada año ilegalmente y tendremos y tendríamos que agregar otros 60.000.

Por el puerto del Mariel en 1980 emigraron 120.000 y anteriormente, entre prisioneros por acciones contra el Estado, sus familiares y otros, emigraron unos 30.000 más, tras un convenio surgido en épocas del Presidente Jimmy Carter. La cifra de salidas en la década de 1980 al 1990, entre ilegales y algunos legales, sobrepasó los cien mil. Sumando este número a los 500.000 aproximados que salieron de la Isla, primero por la playa de Camarioca en Matanzas, a continuación por los llamados “vuelos de la libertad”, más todos los ilegales que emigraron entre 1965 y 1978, la cifra excede con creces el millón.

Cuba no es el país del mundo que más emigra a Estados Unidos. India la sobrepasa ampliamente, así como una decena de países latinoamericanos. Pero la concentración de esa emigración en la ciudad de Miami, seguida por New Jersey, ha convertido a esa emigración, en un conjunto humano con territorio.

La utilización de gente destacada en ese grupo por Estados Unidos, tal y como hemos venido detallando en otros momentos, le otorgó a ese conjunto de emigrados, una gran importancia jerárquica y favoreció la creación de un protagonismo que la alejó del resto de las emigraciones. No solamente alcanzó importancia en sí misma, sino que los emigrados latinoamericanos, sucesivamente han tenido que pasar por la emigración cubana para consolidarse en ese territorio. Este paso obligado no se debe solamente a la cohesión económica alcanzada por esa mini – sociedad, sino al poder político y al rol beligerante en contra del Estado y el gobierno de Cuba. Ese rol la ha hecho acreedora y depositaria de la lucha contra las tendencias sociales latinoamericanas que proponen reformar y posteriormente cambiar el orden infraestructural y político en el Sur del Continente. De aquí que los emigrados que llegan de otros países, ya sea por razones económicas o con propósitos de atentar contra sus respectivos gobierno se pliegan o se unen a ese “Poder cubano”.

Para el Poder factual estadounidense, las dirigencias políticas fanáticas, constituidas por los cubanos de derecha, constituyen el mejor apoyo, para el trabajo contrarrevolucionario en Latinoamérica.

Si agregamos a lo mencionado con anterioridad, el rol jugado por esta población atípica, en estimular la desestabilización de la gestión del gobierno revolucionario, a favor de consolidar la formación de un Estado orientado socialmente, entenderíamos que constituye un punto de referencia y de obligada consideración, para el gobierno de la Isla. Puede ser desconsiderada como factor de negociación, pero no puede ser desconocida y mucho menos minimizada.

Dentro de esta amalgama, también debemos agregar que los cambios ocurridos a raíz del desmerengamiento de la URSS, han despertado en muchos emigrados, un afán de participar en la consolidación y creación de un nuevo Estado. Este nuevo ingrediente, esencial y positivo, tanto para agregar a la pluralidad del debate, como para reforzar las bases de apoyo requeridas por el proceso, es para muchos un punto luminoso, y para ciertos sectores dominantes dentro de Cuba un punto gris.

Cuando mencionábamos las posibles razones del triunfo de una tendencia reaccionaria y decimonónica en las recientes elecciones de Miami planteábamos tres posibles razones: el sentimentalismo que causa en tierra ajena observar que un coterráneo adquiere un triunfo cualquiera; bajo porcentaje de cubanos inscritos para votar; o identificación con la agenda beligerante de los grupos radicales, implícitamente defendida por los ganadores.

Entre la nostalgia, la apatía o la guerra, yo me inclino a pensar que votó la apatía.

Pero esta no esta representada concreta y únicamente en los que no votaron o no se han inscrito para votar. Las causales se relacionan en gran medida, con el cansancio que significa para esos cientos de miles de emigrados cubanos que viajan habitualmente a su país, contemplar el pasar de los años sin que sus esfuerzos traigan cambios sustanciales en las regulaciones migratorias cubanas.

En estas elecciones no solamente cuentan quienes no votaron porque no estaban inscritos, sino aquellos que estándolo no lo hicieron, porque carecen de esperanzas en cuanto a un cambio que les restituya los derechos mínimos que todo emigrado tiene o lo hicieron por quien no debían, porque les despertaban simpatías porque se trataba de candidatos cubanos.

El desencadenante para una reacción en masa, frente al pequeño grupo que conspira para derribar al gobierno cubano, no se resuelve solamente con una inscripción en masa, sino con la continuación de los contactos con los emigrados, orientados a soluciones concretas de sus inquietudes y requerimientos. Mientras no haya resultados claros en los beneficios que puedan alcanzarse, votando por uno u otro candidato, la respuesta seguirá siendo pobre.

Reunirse con autoridades cubanas para apoyar agendas gubernamentales, condenando el Bloqueo y las agresiones solapadas que dificultan el buen desenvolvimiento de los planes, intentos, aciertos y errores de las políticas de Estado, tiene un carácter demasiado unilateral. Especialmente cuando quienes se identifican con esa problemática confrontan problemas y son víctimas de políticas migratorias inadecuadas que responden a otras épocas. Los emigrados en este caso, aun cuando la mayoría son proclives a las mejores relaciones con su país, tienen asuntos pendientes, que quizás se mencionan a nivel de pasillo en esas reuniones, pero no se llevan al sentir público, con puntualidad, realismo y moderación.

La apatía jugó un gran papel en el triunfo de la derecha fanática y enemiga de Cuba en estas últimas elecciones. Es bueno aclarar que hay derechas que conciben la coexistencia. China y Vietnam son buenos ejemplos. Entre los cubanos emigrados también los hay.

Para romper totalmente la apatía política de los emigrados cubanos, es necesario cumplir con esa frase popular que dice: “para bailar hacen falta dos”.

No se trata de algo condicionante. No haber votado o no haberse inscrito, no es un castigo o una reacción contra Cuba y ni siquiera contra su gobierno, es simplemente una reacción apática.

Mientras los elegidos en Estados Unidos enarbolen agendas contra Cuba, todos los cubanos estarán afectados. Sin embargo, acciones electorales efectivas por parte de esos emigrados no serán factibles, si no existen resultados concretos visibles, que compensen su conducta.

Los niños creen en la promesa del caramelo cuando han visto el paquete de los dulces en la alacena. Mientras tanto es simplemente un cuento.

No es hora solamente de políticas puntuales, discursos y promesas. Se requiere agresividad y acción.

A la derecha rabiosa de Miami se le puede cortar el piso. Es fácil. Es cuestión de comenzar a implementar regulaciones y políticas concretas que demuestren que los emigrados no son gente castigada, sino simplemente emigrados, porque ese conjunto humano siente y actúa de esa manera.

En Estados Unidos, en Europa, África, donde quiera que se encuentren, se sienten emigrados, pero falsos valladares les impiden ver esa realidad.

España, 10 de Noviembre del 2010

*Lorenzo Gonzalo, periodista cubano residente en los EEUU y subdirector de Radio Miami.


Cuba presentará en EEUU el último recurso legal que le queda para lograr la liberación de los Cinco

Publicado en Cubadebate el 15 Noviembre 2010

Olga y Adriana

Cuba presentará ante un tribunal de Miami una apelación extraordinaria con la que intentará lograr la liberación de los cinco cubanos detenidos en Estados Unidos desde 1998, acusados de delitos relacionados con espionaje, agotando así todas las vías legales que le quedan.

Adriana Pérez, esposa Gerardo Hernández, del llamado grupo de ‘los cinco’, explicó a Europa Press en Madrid que “la relación directa” con los tribunales norteamericanos “ya concluyó” y que sólo les falta por agotar “un recurso que es la apelación extraordinaria” que ya se presentó en junio a favor de su pareja y René González, otro de los condenados.

Esta será la última de las tantas acciones judiciales que ha emprendido la defensa –con el apoyo del Gobierno de Raúl Castro– en favor de la excarcelación de ‘los cinco’. Sin embargo, para sus familiares no representa “ninguna garantía” porque será un proceso que encabezará “la misma juez (Joan Lenard), la misma fiscal y ante el mismo distrito de Miami” que les condenó en 2001, lamentó.

Pérez, junto a Olga Salanueva, esposa de González, realizó una gira de poco más de un mes por Europa que las llevó a Francia, Bélgica, Luxemburgo y España, en busca de apoyos internacionales a “la causa de los cinco”, en su intento por presionar al mandatario norteamericano, Barack Obama, para que firme la excarcelación de estos hombres.

El grupo de ‘los cinco’ –considerados por La Habana presos políticos– está conformado por Gerardo Hernández (45 años), René González (54), Antonio Guerrero (52), Ramón Labañino (47) y Fernando González Llort (47), todos ellos detenidos el 12 de septiembre 1998 por el FBI en Estados Unidos, donde han sido acusados –entre otros delitos– de “conspiración para cometer espionaje” a favor del entonces Gobierno de Fidel Castro.

Todos ellos purgan penas en diferentes cárceles que van desde los 15 años hasta la prisión de por vida. Las penas de tres de ellos fueron reconsideradas tras varios recursos. El caso que Cuba cataloga como el más grave es el de Hernández que fue sentenciado a dos cadenas perpetuas más 15 años de prisión, porque se incluyó su presunta participación como informante en el derribo de un avión de la organización disidente ‘Hermanos al rescate’, hecho que ha sido calificado por la defensa como una violación al derecho internacional.

Los recursos que faltan por presentar son los correspondientes a González Llort, Labañino y Guerrero. El plazo para iniciar sus trámites vence a finales de año y ya los abogados está afinando los últimos detalles para dar este último paso legal ante la justicia estadounidense.

INFLUENCIA DE LOS MEDIOS

Aunque consideran que es muy difícil que esta acción prospere, Pérez aclaró que harán uso de este elemento judicial porque la defensa agotará “todos los recursos que sean posibles”, pero en este caso añadirán un dossier con “evidencias que demuestran” que antes y después del juicio un grupo de periodistas “pagados por Estados Unidos” intentó “influir” en el jurado.

A este respecto, Salanueva comentó a Europa Press que para poder llegar a esta conclusión se hizo una profunda investigación sobre la “mala intención que tuvieron los periodistas desde el inicio del proceso” contra ‘los cinco’, como el hecho de llamarles “espías” cuando “todavía no habían sido condenados”.

“Durante el transcurso del juicio era un asedio, sobre todo cuando en determinado momento se dan cuenta que la defensa está ganando el juicio (…) por eso era necesario prejuiciar al jurado”, indicó Salanueva.

En el dossier de la defensa figuran los hombres de “más de 10 periodistas” que recibieron dinero cantidades de hasta 170.000 dólares (124.000 euros) del Gobierno de Estados Unidos. “No podemos afirmar esto pero hay una coincidencia, porque mientras recibían el dinero estaban haciendo esta campaña”, apuntó Ana Maida Rodríguez, asesora del presidente de la Asamblea Nacional de Cuba, Ricardo Alarcón.

OBAMA TIENE LA ÚLTIMA PALABRA

Tanto los familiares como el propio Gobierno de Castro se han mostrado escépticos ante la posibilidad de obtener de esta última vía legal un resultado positivo. Por tanto, la excarcelación de ‘los cinco’ quedará exclusivamente en manos de Obama.

La Habana, las esposas de los detenidos y algunas organizaciones de varios países han intensificado la campaña internacional con la que buscan ejercer presión en la Casa Blanca para que se de luz verde a un indulto para estos hombres que el ex mandatario cubano Fidel Castro ha tildado de “héroes”.

El objetivo es “sensibilizar e influir en la administración Obama, que es el único que tiene la posibilidad de darle la libertad a los cinco con su firma haciendo uso de sus facultades constitucionales como presidente”, precisó Salanueva.

“Obama tiene el respaldo de la propia Constitución para poder otorgar un perdón presidencial a estos hombres como lo ha hecho en otros casos con otras personas a quienes sí les han probado sus delitos”, recordó Pérez, quien tiene 12 años que no ve a Gerardo.

Los casos de todos ellos “ya están cerrados”, acotó por su parte Rodríguez. “Ya ellos tienen sus sentencias y sus veredictos de culpabilidad que fue ratificado, porque a la vez que la Corte Suprema no examinó el caso, se hizo firme la decisión de la Corte de Apelaciones de Atlanta”, resaltó.

Cuba asegura que ‘los cinco’ no eran espías y que estaban en Estados Unidos para infiltrarse en organizaciones disidentes que tenían como objetivo atentar contra el Gobierno de los hermanos Castro. También afirma que entregó información a Washington sobre estos planes, pero no obtuvieron respuesta más que la detención de los llamados “cinco antiterroristas”.

“Ellos ni obtuvieron ni trasladaron información que atentaba contra Estados Unidos”, aseveró Pérez, al ratificar la inocencia de sus esposo y de sus otro cuatro compañeros. “Si fueran culpables el mundo entero no se levantaría a su favor”, dijo haciendo alusión al apoyo que han logrado obtener a nivel internacional.

“¿Qué más humano que el derecho que tiene un pueblo a defenderse de la muerte? ¿Qué más humano que personas hayan dejado todo sus intereses particulares para dedicarse a tratar de prevenir la muerte de seres humanos?”, se preguntó al mismo tiempo Salanueva.

Ni Salanueva ni Pérez han podido ver a sus esposos desde hace más de 10 años, cuando tuvieron que regresar a Cuba por orden judicial de Estados Unidos. El motivo es que las autoridades norteamericanas le han negado constantemente el visado de ingreso para poder visitar a sus maridos en la cárcel.

RESOLUCIONES A FAVOR

En mayo de 2005 el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de la ONU concluyó que el Gobierno de Estados Unidos no había garantizado a ‘los cinco’ un juicio con las debidas garantías, tal y como establece el artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

Ese mismo año, en agosto, tres jueces de la Corte de Apelaciones del 11 circuito anuló por unanimidad las declaraciones de culpabilidad los cinco detenidos.

El pasado octubre, Amnistía Internacional se pronunció por primera vez sobre este caso para expresar su “preocupación sobre la imparcialidad del juicio”, al tiempo que da a conocer algunos detalles de la carta que envió al fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, en la que asegura que “hay datos que indican” que factores como “la hostilidad dominante hacia el gobierno cubano” en Miami –donde se celebró el juicio– así como “los actos de los medios de comunicación” hicieron “imposible garantizar un jurado totalmente imparcial”.

(Con información de Europa Press)