domingo, 14 de noviembre de 2010

LOS ROSTROS DE LA IZQUIERDA II

Jorge Gómez Barata

Aunque aplicadas a la política las nociones izquierda y derecha datan de los tiempos de la Revolución Francesa, la generalización del uso de tales categorías es reciente y no uniforme; siempre, relativas, circunstanciales y casi nunca designan a fuerzas sociales u organizaciones políticas sino que señalan su orientación, son adjetivos, no sustantivos.

En Europa la nomenclatura se emplea desde el siglo XVIII, fue también mencionada durante la Revolución Norteamericana pero apenas se utilizó para nombrar a las fuerzas participantes en la luchas por la independencia en Iberoamérica, tampoco formaron parte del discurso político de la lucha anti colonialista en Asia y África, no estuvieron presentes en la guerra revolucionaria en Cuba ni en el discurso político del movimiento de liberación nacional encabezado por las guerrillas en América Latina.

La primera filosofía política que abarcó todas las esferas de la vida social, popularizada a escala de una época histórica, asequible a amplias capas, y decididamente exitosa fue el liberalismo, cuya presencia con carácter de ideología dominante persiste.

El termino liberalismo se asocia a la “libertad” que es exactamente lo que reclamaba y consiguió para sí la burguesía con la particularidad de que, al liberarse de la opresión feudal, liberó a toda la sociedad, de ahí su carácter originalmente revolucionario. El algunos países y contextos, liberal fue utilizado como sinónimo de izquierda frente la derecha conservadora.

Sin embargo por un giro del proceso político europeo que los fundadores del liberalismo no pudieron prever, el hecho de que la burguesía, una clase originalmente trabajadora, ilustrada y racionalista fuera la poseedora del capital que no puede multiplicarse sin explotar el trabajo asalariado, llevó a la implantación de un orden social que Carlos Marx denominó “capitalismo” y que tuvo en el siglo XIX una etapa en la cual el desmedido afán de lucro y la ausencia de legislaciones laborales convirtió en un “capitalismo salvaje”.

En respuesta a aquella coyuntura y como parte de la confrontación de la clase obrera con la burguesía, en la Europa del siglo XIX surgieron las grandes corrientes ideológicas políticas de nuestro tiempo que, conjuntamente con los preceptos liberales, informaron el nacimiento del movimiento sindical y el desarrollo de los partidos obreros.

A tenor con esos preceptos se desplegó la lucha de clases a escala internacional. En aquellas jornadas y escenarios, con el contenido que tienen hoy, se generalizaron los términos de izquierda y derecha. El primero fue utilizado para nombrar la actitud conservadora del orden establecido; así como las ideas que lo informaban y las fuerzas políticas que lo sostenían y el segundo para designar las ideas y corrientes políticas alternativas.

Aunque muchos lo ignoran y otros simulan no saberlo, la matriz de todo el pensamiento político europeo alternativo al capitalismo, conocido como izquierda es el marxismo original, es decir la obra científica de Carlos Marx que a mediados del siglo XIX, en medio de intensos debates dio lugar a fenómenos como El Manifiesto Comunista, la Primera Internacional y El Capital convirtiéndose, junto al liberalismo, en sostén teórico de las corrientes políticas mundiales que han imperado en los últimos 150 años.

No obstante haber surgido del tronco común formado por los trabajos teóricos de Carlos Marx, en la segunda mitad del siglo XIX, por diferencias conceptuales, intereses de clases y razones tácticas, el pensamiento político europeo avanzado se dividió en las tres grandes corrientes políticas de nuestro tiempo: el comunismo, la socialdemocracia y el movimiento social cristiano que con otras expresiones forman la izquierda actual.

En su origen, aquellas corrientes que se nutrieron de los pensadores clásicos del liberalismo (político y económico), del marxismo y de la doctrina social de la Iglesia, tuvieron en común la crítica al capitalismo salvaje, la identificación con los intereses de las clases populares, especialmente con los trabajadores y la defensa de la democracia a la vez que aceptaban la lucha de clases.

Las diferencias fueron primero matices que luego se ahondaron para a veces convertirse en abismos, estuvieron determinadas por los niveles radicalismo de cada una de ellas, por los objetivos finales de lucha y por las vías para llevarla a cabo. De aquel tronco común surgieron tesis radicales como el comunismo y reformistas como la socialdemocracia y la democracia cristiana.

En cualquier escenario político contemporáneo, las diversas corrientes del pensamiento y las fuerzas políticas forman gamas de elementos, diferenciables y dados a la confrontación, aunque también capaces de mutar, aliarse e incluso confundirse unos con otros.

En el presente y en los escenarios políticos convencionales, por izquierda se entiende el pensamiento político más avanzado, apegado a los intereses de las mayorías, que aspira a implantar la justicia social y reivindica la igualdad de oportunidades, promueve la participación de las masas y consideran que un Estado fuerte debe asumir responsabilidades directas en la lucha por el bien común.

De las izquierdas forman parte las vanguardias políticas latinoamericanas, los gobiernos avanzados, los movimientos sociales, pacifistas, ecologistas, feministas, los sectores que confrontan el racismo y luchan contra las diversas formas de intolerancia y los movimientos antiglobalización.

En esa dicotomía, la derecha se identifica con el pensamiento conservador e inmovilista, refractario al cambio social, políticamente elitista, dogmatico y rígido en cuanto a la inmutabilidad de las jerarquías sociales. La derecha se asocia con los intereses de las clases altas, aristocráticas o dominantes promoviendo una participación mínima del gobierno en los asuntos sociales, especialmente en la economía.

En la postguerra el aumento de los niveles de vida, la ilustración y la ampliación de las clases medias en Europa tuvo lugar un crecimiento de la izquierda reformista, agrupada en los partidos socialdemócratas y socialcristianos y en diversos movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil; definida sobre todo por su repudio al fascismo y el militarismo, que sin embargo no logró impedir el auge del neoliberalismo y el crecimiento de la influencia política del neoconservadurismo que ha otorgado una acrecida influencia a la derecha, reforzada por la debacle socialista y la desaparición de la Unión Soviética.

En ocasión de la publicación del trabajo anterior un lector me preguntó: ¿Incluye usted entre los Rostros de la Izquierda a todas las corrientes socialdemócratas?”

—Algunas si, otras no –respondí–. En definitiva en estos artículos se trata de rostros, no de mascaras.

La Habana, 14 de noviembre de 2010

Las líneas del futuro


Todo lo que se discuta y apruebe en el VI Congreso del Partido, vanguardia de la nación cubana, va a repercutir en la sociedad, pero especialmente en los jóvenes. Un equipo de este diario intentó hacer una primera pulsada sobre las expectativas creadas en este crucial sector por la reciente publicación del Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social

Los jóvenes y el Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social. Autor: Raúl Pupo

Varios Autores Tomado de Juventud Rebelde
13 de Noviembre del 2010 23:57:44 CDT

Desde la publicación hace unos días del Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social que deben discutirse en el próximo VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, no pocas «esquinas calientes» se han sucedido con este tema a lo largo de toda la nación.

El solo hecho de que se buscara en los estanquillos con mucha avidez, demuestra la gran expectativa que los temas recogidos en el documento han suscitado en toda Cuba.

Y no es para menos. El propósito de plantearse a profundidad revisar los caminos económicos y sociales que regirán al país en los próximos años, y no hacerlo solo en la sesión final del Congreso, sino involucrar en ello a todo un pueblo, es para muchos un motivo de estímulo.

Nadie quiere «quedarse fuera» en dar su opinión. Y es que todos los consultados por Juventud Rebelde, se sienten «tocados» por alguno de los «Los Lineamientos», como ya la gente los reconoce en la calle.

Pero quizá nadie como los jóvenes tengan tanta avidez por participar de ese rico debate, en el cual bien se sabe que más allá de un documento se está trazando sobre el papel las líneas de lo que será la Cuba del mañana, porque en buena medida tocará a ellos darle color a ese dibujo que todos queremos de un país mejor.

Las líneas de todos

Rolando Peña es de esos que empezaron ya a hacer su propio centro de trabajo, pues del MINAZ pasó a manejar su bicitaxi por las calles de Holguín, y aunque se pasa buena parte del día pedaleando de un lado para el otro, desde su sillín oye y debate incluso con sus propios pasajeros cualquier tema, incluido «Los Lineamientos»

«Yo, por ejemplo, creo que lo de la dualidad monetaria es algo que debe acabar, pues ya se nos ha convertido en un obstáculo para que el país avance, acota en un respiro de los pedales.

Mientras, apenas unos metros más allá, Amílcar Garde, trabajador de la cadena TRD en Holguín y con la doble moneda en sus manos, apunta no hacia uno u otro Lineamiento, sino a «que se propongan soluciones que, en muchos casos, rompen con viejos esquemas que parecían inalterables en ese tema, y sintetizan las opiniones de la mayoría de la población. Eso es lo que creo que ha despertado mayores esperanzas», dice sin dejar de atender a los clientes que entran a la tienda.

Esa convocatoria a buscar nuevas fórmulas y a debatirlas entre todos, es quizá el mayor reconocimiento al llamado a la realización del próximo Congreso y a la publicación y análisis de sus lineamientos.

Meyra López Ramos, doctora del consultorio 17, de Paso Real, en Los Palacios, Pinar del Río, casi al otro extremo del país, parece como si estuviera escuchando al joven dependiente holguinero cuando dijo a JR que «hacía falta un congreso para perfeccionar el Socialismo».

Hablando sobre su esfera, una de las conquistas cubanas más importantes, reconoce que «en los lineamientos de la política económica y social del país se habla de la necesidad de mejorar la promoción y prevención en la Salud y de utilizar más el método clínico para llegar al diagnóstico gastando menos que con el método de laboratorio, que muchas veces se recomienda sin explotar los otros potenciales y en ello cada médico debe ganar en conciencia ante la situación de crisis mundial que eleva los costos y también afecta a la Isla».

Por su parte, Alie Pérez Véliz, de 33 años y profesor de Historia de Cuba y del Estado del Derecho en Cuba de la Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca, añadió que los lineamientos económicos y sociales deben llevar un soporte fuerte de trabajo político para que la población entienda las transformaciones que se pondrán en práctica, como por ejemplo el curso para trabajadores, que será estrictamente en el verdadero tiempo libre de las personas.

Mientras, en opinión de Daima Cardoso Valdés, periodista de 36 años, con el VI Congreso del Partido, que se centrará en el perfeccionamiento económico, vamos camino al Socialismo del siglo XXI.

«Los lineamientos respetan las conquistas básicas, no se descuidó la cooperación internacional y tienen un fundamento económico a partir de toda la coyuntura internacional y nacional que ha vivido el país, incluyendo los huracanes; y uno se da cuenta al leerlos que las transformaciones para el logro de una mayor eficiencia son impostergables.

La lógica de cambiar

Revertir situaciones que son del todo ilógicas, como el hecho de que un país con tantas tierras no tenga en producción todo su potencial, o que un suelo tan productivo y un clima tan benigno deba depender en gran medida de las importaciones para alimentar a la población, están quizá entre los puntos más discutidos, donde cada cual parece tener su propia receta mágica.

Verlos ahora plasmados en los Lineamientos, puestos en la agenda de un Congreso que plantea definir las coordenadas que regirán al país, estimula a gente como Carlos Basulto Valls, quien trabaja como informático en la Delegación Provincial de la Agricultura en Camagüey.

«Este Congreso, la verdad que tiene tela por donde cortar. Espero discusiones que se acerquen a los problemas más generalizados del país, como el que tiene que ver con los salarios.

Este joven es de los que les ha gustado cómo se piensan las medidas, «sin apuros ni improvisaciones, para no fallar y hasta para tener tiempo de rectificar lo que haya que rectificar», comentó.

«En mi caso particular, aseveró, espero que con los Lineamientos para la Política de Ciencia, Tecnología e Innovación, la industria del software sea prioridad y que todo lo que se investigue se aplique en nuestra sociedad y que tenga un impacto económico y social. O sea, que no se engavete el conocimiento, que la informatización esté priorizada en los lugares más eficientes y de producciones grandes y de calidad», agregó.

Mientras, el matancero Yoanel Suárez Rodríguez es de los que esperan que al final se concreten las políticas trazadas, en especial para que se pueda equilibrar el modo de vida de los cubanos, para que no existan personas que no trabajan y viven mejor que aquel que trabaja».

Y desde la altura de sus 15 años, la estudiante Denise Hernández Guerrero, pone sobre el tapete la cuestión de que no se trata de un Congreso o unos Lineamientos hechos «solo para adultos».

«Los jóvenes estamos llenos de expectativas con el Congreso, porque —por ejemplo— dentro de los Lineamientos de la política económica y social que se aprobará están las transformaciones en la Educación».

Como ella, algunos encuestados esperan tener más conocimientos sobre las propuestas en este campo y los efectos que puedan tener en sus aspiraciones. Quieren saber cómo influirá en ellos las necesarias correcciones a realizar y cómo se engarzan sus ansias profesionales y los intereses que demanda el país.

También coincide con ella Letney Cruz Hernández, del IPU José Luis Dubrocq, quien sostiene que «el Partido, como máxima organización que dirige a nuestro pueblo, enfrenta este proceso con la máxima de nuestro Comandante en Jefe en su concepto de Revolución, cuando dice que se debe “cambiar todo lo que debe ser cambiado”».

A cada uno lo que le corresponde

«Ya era hora de romper la inercia para resolver los problemas económicos de nuestra sociedad, comenta la trabajadora textil Yanerey Rodríguez Rodríguez, de 27 años, al ser abordada por JR.

Avispada y nada corta de palabras, la joven se apresuró a sintetizar a su forma mucho de los Lineamientos cuando afirmó: «la solución a muchos problemas está, por supuesto, en asumir cada uno lo que le corresponde en cada lugar.

«¿De qué manera se van a mantener las conquistas de la Revolución sin una economía saludable en lo interno y externo? Pienso que sería imposible, por ello veo con esperanza los pasos que ya se dan para enrumbar nuestro propio socialismo», enfatizaba.

Para Maitte Ocaña Moreno, de 24 años y licenciada en Derecho, es muy bueno que se haga esta consulta popular, que tendrá en cuenta la opinión de cada cual, «como ocurre cada vez que la Revolución ha tenido que afrontar una decisión que involucra a toda la sociedad».

Otros, como la joven villaclareña Yoany Hernández Lucena, consideran que era ya imperativo estudiar a fondo la sociedad cubana.

«En la última década Cuba ha cambiado. Han sido muchas las transformaciones como resultado de no pocas exigencias. Las tensiones internacionales y la búsqueda de soluciones en el ámbito interno nos han llevado a resolver nuestros problemas entre lo urgente y lo importante. Y en esa toma de decisiones han quedado abiertas ciertas grietas que requieren cerrarse definitivamente».

Bien atinada resultó la reflexión del médico de 25 años Yuniesky García Sánchez, para quien «la economía será el tema clave, pero la razón básica de esa amplia problemática debe sustentarse en lo inevitable de producir y racionalizar los recursos con que contamos.

«Si no sentamos cabeza para buscar la manera de aumentar nuestras producciones internas con vistas a no depender tanto de un mercado internacional que cada día cambia y se complejiza más, entonces no podremos salir airosos de esta crucial etapa de desafíos.

«En cambio, si logramos conjugar las fuerzas, la inteligencia y la necesidad con el fin de convertir el desarrollo y la autogestión agrícola del país en una tarea estratégica, sistemática, de alta prioridad, y sobre todo bien organizada desde todos los ámbitos, entonces los resultados podían ser mucho más halagüeños».

Pulsando con énfasis en interrogantes que son compartidas por muchos de los abordados, la joven instructora de arte Ana Gladis Carballido razonaba que «uno está a la expectativa de todo lo que va a ocurrir, porque se trata de transformaciones serias de las que se tienen medianos conocimientos, algunas incluso bastante radicales. Pero lo más importante es la confianza de que la Revolución, seguirá pensando en el equilibrio, en no dejar sin respaldo a nadie. Y creo que en el Congreso tampoco puede descuidarse esa perspectiva. Los debates que allí se generen también han de ilustrar cómo los cambios no nos harán transformar jamás la verdadera esencia».

No perder el rumbo, pero también insertar como timoneles desde ya a quienes aún están muy lejos de peinar canas es otro de los aspectos señalados por muchos jóvenes, como la estudiante de décimo grado Cindy Villarreal, para quien los jóvenes tienen por derecho propio esa responsabilidad, aunque le corresponda a otras generaciones más experimentadas instruirnos en el ejercicio de prever, planificar, corregir errores, tomar decisiones a tiempo.

«Para que los de menos edad encontremos la conducción verdadera, hace falta que el tratamiento con la juventud sea siempre sistemático, flexible, edificador, con el propósito de que nosotros mismos nos veamos decisores y a la vez protagonistas de las proyecciones políticas, económicas y sociales del país».

La estudiante de 17 años Geldy González Castro apuesta por un Congreso en el que los intercambios nos permitan crecer, desarrollarnos.

Congreso en la calle

El advenimiento del VI Congreso del Partido, suceso que ha ganado espacio en el debate juvenil espontáneo que surge en la calle, en el aula, en el comedor, en el trabajo y hasta en la mesa de la casa, ha puesto sobre el tapete los problemas y contradicciones de la sociedad cubana actual.

Y es que ese Congreso, como decía uno de los jóvenes entrevistados, «ha llegado a la calle», porque no es solo para los militantes del Partido, como decía el camagüeyano Basulto Valls.

Valls, como el resto de los encuestados, significó que es esencial tener claro que no se le puede tener miedo a los cambios y que si en uno o varios de estos se fallara, con rectificarlo sería suficiente.

«Sin economía sólida y creciente en valores productivos no llegaremos lejos, pero hay que eliminar todo aquello que obstaculice la producción, las inversiones y la eficiencia, porque sin economía no se resolverán los problemas sociales que surjan en el camino», insistió por su parte Josué García Parrado, estudiante de tercer año de Ingeniería Eléctrica.

Tampoco faltan opiniones más dirigidas a temas específicos pero al igual transcendentes, como la de Dayana Martínez Jeune, profesora de Hockey sobre Césped, en el Combinado Deportivo Garrido, quien desea que se refleje en la cita partidista cómo se promoverá la práctica del deporte en el país.

«Nuestras escuelas deportivas tienen que ser para los estudiantes de mayor rendimiento y que en ellas se fomente el desarrollo del deporte, una regla que no deberá ser violada», afirmó.

Dayana corroboró que aunque en los Lineamientos del VI Congreso acerca del deporte estos recogen dichas prioridades, «en la base hay que concretarlos, porque si no, ¿dónde estarán los futuros deportistas del país?».

Ania Luisa Goitisolo, trabajadora de la Empresa CUPET, y Roberto Sánchez López, estudiante de la Universidad de Ciencias Informáticas, ambos de Ciego de Ávila, a pesar de ver el asunto desde perspectivas diferentes y con matices particulares, consideraron que el proceso de reducción de plantillas, como algo que atañe a muchos a la vez, debe desarrollarse paulatinamente y con justeza en su implementación en cada organismo u empresa.

El proceso de discusión de los Lineamientos apenas comienza y los jóvenes dentro de la sociedad, inician la exploración entre sus líneas para entender a cabalidad sus alcances y las implicaciones sociales y personales que pudieran derivarse de su aprobación e implementación.

Eylen Cutiño, estudiante de tercer año de Comunicación Social en la Universidad de Oriente, no tuvo reparos en reconocer que la pregunta sobre qué pensaba del tema era «difícil».

«Los jóvenes especialmente esperamos que nos aclaren las dudas que tenemos; porque nosotros, como toda la población, no tenemos todos los conocimientos respecto a la política económica que se está implementando y el proceso del Congreso debe ser muy esclarecedor», dijo.

Yamilé Arias, técnico medio en Contabilidad, de 30 años, señaló que tanto tiempo transcurrido entre un Congreso y otro es un motivo para que nazcan muchas expectativas, porque en ese espacio no han sido escasos los llamamientos a otros debates.

«No pocos jóvenes cubanos —apuntó— no hemos tenido la oportunidad de seguir en vivo un Congreso del Partido, porque hace 13 años que no se realiza un evento de esa magnitud. Éramos niños o demasiado jóvenes cuando se celebró el V Congreso. Por eso, aunque sabemos de otros por las referencias de nuestros padres, este va a ser especial para nosotros».

«Todo lo que se discuta y apruebe va a repercutir en la sociedad, pero especialmente en nosotros, porque somos los que vamos a acompañar el futuro».

La Revolución cubana se mueve críticamente sobre sí misma


Frei Betto

Publicado en Cubadebate el 14 Noviembre 2010

Fidel en el acto por el aniversario de los CDR. Foto: Roberto Chile

En 2011 se cumplirán 30 años de mi primera visita a Cuba. Ya yo trabajaba en Brasil el método de Paulo Freire. Quería traer a Cuba esa contribución, estaba convencido de la importancia política de la metodología de la educación popular. Cuando llegué, había prejuicios no solo hacia esta metodología, sino también hacia la figura de Freire. Su primer libro había causado cierto recelo entre los compañeros del Partido Comunista de Cuba. Un marxista cristiano, sonaba entonces contradictorio: el marxismo era considerado una fe y uno no podía tener dos.

Entonces propuse en La Habana un Encuentro Latinoamericano de Educación Popular. Los cubanos prepararon todo; pero en el encuentro no hubo ni un cubano. Dos años después, logré que Casa de las Américas organizara un segundo encuentro. Varios cubanos fueron como meros asistentes, decían que en Cuba todo era educación popular y no había necesidad de tener un equipo para eso. En el tercer encuentro, ya la participación cubana fue activa. Así surgió el equipo del Centro Martin Luther King.

Pero Paulo Freire no es el primer latinoamericano en hablar de esa metodología. Para hacer justicia con la historia, el primero que practicó educación popular fue José Martí. Martí decía que había que llevar los maestros a los campos. Y con ellos, la ternura que hace falta a los hombres. Seguramente el Che había leído esa frase cuando dijo que había que endurecerse, pero sin perder la ternura. Para Martí, “popular” no lo era en el sentido de pobre, sino de pueblo. La distinción rígida que se aplicaba en Europa entre clase obrera y burguesía, no se aplicaba a América Latina. La lucha aquí era entre aquellos que luchaban por la justicia y aquellos que intentaban mantener la injusticia. Todo no se explica por origen de clase. Si todos los pobres fueran revolucionarios, no habría capitalismo en América Latina.

Quizá ustedes no sepan que es un hecho biológico que las águilas pueden vivir 70 años como máximo. Pero cuando llegan a los 30 o 40, propenden a la muerte porque sus garras y su pico ya no son fuertes para destrozar las carnes con que se alimentan. Y cuando sienten que pueden morir, vuelan hacia lo alto de una montaña y se arrancan las garras y el pico. Esperan meses allí, hasta que les vuelven a salir. Así viven otros 30 o 40 años más. Hoy, el águila es Cuba. Lo digo porque acabo de leer los Lineamientos para el VI Congreso del Partido Comunista: la Revolución Cubana tiene la capacidad de moverse críticamente sobre sí misma para salir adelante. Sus redes de educación popular tienen mucha importancia en eso.

Asistí muy de cerca al desplome del Muro (de Berlín) y hoy muchos se preguntan: ¿cómo es posible que luego de 70 años de socialismo, Rusia sea un país conocido por la extrema corrupción? Algo no funcionó: el socialismo cometió allí el error de construir una casa nueva, pero no supo hacer nuevos habitantes. Hombres y mujeres nuevos no se hacen automáticamente. Quienes nacen en una sociedad socialista, no nacen necesariamente socialistas. Todo bebé es un capitalista ejemplar: solo piensa en sí mismo.

El socialismo es el nombre político del amor. Y el amor es una producción cultural. Su objetivo final es crear una comunidad amorosa entre sí y con el mundo. A veces olvidamos un principio marxista. Yo, fraile, he sido profesor de marxismo y no es la única contradicción de mi vida. El ser humano no es mecánico. Hay dos cosas que no pueden preverse matemáticamente: el movimiento de los átomos y el comportamiento humano. El trabajo político debe ir hacia cada uno de los hombres. Por eso la Revolución Cubana resiste, porque no es una peluca que va de arriba hacia abajo, sino un cabello que crece de abajo hacia arriba. Aquí hubo una revolución de carácter eminentemente popular. La victoria estratégica, de Fidel, no habla de educación popular; pero se hizo.

Termino con una parábola: había un hombre muy formado ideológicamente, poderoso en su sistema; pero muy infeliz. Salió por el mundo en la búsqueda de la felicidad. Llegó a un país árabe -donde se dan siempre las buenas leyendas- y quiso comprarla en sus mercados. Le dijeron que esa mercancía no existía, pero por un joven supo de una tienda en el desierto donde podía encontrarla. Salió en su caravana de camellos, atravesó el desierto y vio la tienda, con un cartel que decía: “aquí se encuentra la felicidad”. Le dijo a la vendedora: “démela, cuánto cuesta”. Y ella respondió: “no, señor, aquí no vendemos felicidad, aquí la damos gratuitamente”. Y le trajo una pequeña caja de fósforos con tres semillas pequeñas: la semilla de la solidaridad, la de la generosidad y la del compañerismo. “Cultívela -le dijo- y será feliz”.

Muchas gracias.

*Versión de las palabras pronunciadas por Frei Betto en el contexto del IV Encuentro Nacional de educadoras y educadores populares, en La Habana, el 10 de noviembre de 2010. Tomado de La Jiribilla