jueves, 4 de noviembre de 2010

LOS AMERICANOS NO GIRARON A LA DERECHA: SIEMPRE ESTUVIERON ALLÍ

Jorge Gómez Barata

Debido a que Estados Unidos es un país creado por acuerdo de las 13 Colonias originales, el sistema político adoptó una arquitectura federal que otorga relevancia al Congreso. De las 8084 palabras de la Constitución casi tres mil están referidas al Congreso y unas 500 al presidente y de las 27 Enmiendas 20 aluden al legislativo y a los legisladores. Originalmente era el Congreso quien elegía al presidente y todavía hoy únicamente el Senado puede destituirlo.

Los fundadores de los Estados Unidos que padecieron las monarquías europeas, especialmente la Corona Británica, repudiaban profundamente el despotismo de los reyes y no eran proclives a los liderazgos personales. Ese hecho explica por qué, en su esencia más profunda el sistema político estadounidense desconfía del presidente y se protege de él. Nadie puede ser presidente más de ocho años y casi la mitad lo han sido sólo cuatro.

Cuentan que debido a que nadie aclaró cómo debía ser nombrado, el día de la elección, un ujier trató a George Washington de “majestad”. Sintiéndose ofendido, el mandatario detuvo la ceremonia para aclarar al sirviente: “Con que me llame señor es suficiente honor”. Desde entonces, el protocolo oficial de los Estados Unidos sólo admite que al nombre del presidente se anteponga el titulo de señor”

Los Estados Unidos fueron un Estado antes de ser una nación. Un extraño lugar de América donde el catolicismo no es dominante, los sindicatos típicos no existieron, la clase obrera no fue nunca una clase para sí, el comunismo no echó raíces, nunca hubo un partido o un líder socialdemócrata y ningún general ha dado golpes de Estado. Se trata de una sociedad en la cual la polarización política no desmiente la cohesión ideológica cuyo centro no es una doctrina, sino un conjunto de metas compartidas centradas en el individuo y el éxito económico.

Quienes con fines analíticos se aproximen a la realidad política estadounidense a partir de fijaciones estereotipadas, preconceptos ideológicos o dogmas, están equivocados. Estados Unidos es un fenómeno histórico singular y una realidad política diferente.

El país realmente existente votó el martes 2, no para enviar un discreto mensaje a Barack Obama sino para humillarlo, hacerle saber que él fue puesto donde está para servirlo. Honrada y humildemente el presidente entendió de que se trataba, admitió la derrota como una paliza y habló de hacer mejor su trabajo. El sistema funciono. En parte la cuenta quedó saldada y la pelota fue puesta en el lado republicano.

Es cierto que al perder la Cámara de Representantes, el órgano legislativo más numeroso, popular y constitucionalmente con mayores atribuciones, Obama pierde poder, aunque también lo es que los republicanos adquieren responsabilidades. El 2012 está cerca pero no es mañana. Por delante hay una crisis que administrar y dos guerras que librar y lo que es más importante, encontrar una agenda y una figura convincente.

Por cierto, la crisis económica y las guerras no son imputables a la actual administración y los analistas más rigurosos reconocen que Obama hizo lo único que podía hacer que era preservar el sistema: usar recursos públicos para reforzar las instituciones económicas y financieras básicas del país. Todos los gobernantes saben que ningún líder y ningún programa hubiera sido capaz de remontar la crisis en dos años. Al exigir tal cosa el partido Republicano ha manipulado exitosamente la verdad, lo cual no es novedad.

Hace apenas dos años los americanos eligieron al presidente que podía haber sido el más liberal desde Franklin D. Roosevelt o como mínimo desde JFK para que hiciera lo que aquellos hicieron: corregir el rumbo del país, que es a lo que los norteamericanos llaman “cambio”. El pueblo americano no quiere un país diferente, sino más eficiente.

Tal vez por observar al pie de la letra una regla ética no escrita según la cual los presidentes no acostumbran a criticar a sus antecesores, Barack Obama no insistió suficientemente en que recibió de George W Bush una herencia maldita. El actual presidente fue elegido como la mejor opción tras dos desastrosas administraciones republicanas. De haber tenido en alta estima al partido republicano, los estadounidenses hubieran votado por McCain.

La explicación del fracaso inicial de Obama que llena de júbilo a la derecha dentro y fuera de los Estados Unidos y a una parte de la izquierda en el extranjero, no tiene que ver con las intenciones y la capacidad del primer presidente negro en la historia estadounidense, sino con la fuerza del conservadurismo norteamericano que le impidió gobernar. Esa receta es conocida: primero se le impide a alguien hacer y luego se le sanciona por lo que no hizo.

En cualquier caso el daño está hecho. En la política domestica, especialmente en el manejo de la economía la ganancia republicana es total: de ahora en adelante todo lo malo que ocurra seguirá siendo culpa del presidente y todos los avances se atribuirán a la victoria republicana; los proyectos sociales: reforma de salud, reforma migratoria y programas de empleos basados en la intervención estatal; así como la reforma financiera y otros serán frenados o revertidos. Podemos olvidarnos del cierre de Guantánamo y las fechas para la retirada de Irak y Afganistán están entre signos de interrogación. Lo que hace unos meses fue una oportunidad, comienza a parecer una oportunidad perdida.

A partir de ahora ante la agenda interna que es donde se negocian los votos para la elección presidencial, los asuntos exteriores pierden prioridad y con los comités de relaciones exteriores, servicios armados, inteligencia, comercio y otros en poder de la oposición, los grandes temas de la agenda internacional: limitación de armas y desarme, cambio climático y concertación para la seguridad frente al terrorismo, serán desalentados.

No se puede augurar ningún avance en las relaciones con Rusia, puede ocurrir un peligroso retroceso en los entendimientos con China; Corea del Norte e Irán deben prepararse para escenarios peores, mientras en Israel Netanyahu respirará aliviado. Está por ver si el ego y los planes futuros de Hillary Clinton toleran los cambios de énfasis

En cuanto a América Latina la receta parece ser la misma. México ascenderá entre las prioridades no precisamente para bien y puede que los procesos políticos de signo positivo, especialmente en Venezuela y Bolivia sean confrontados más abiertamente.

En cuanto a Cuba que no creyó en las promesas de Obama y nada esperó, nada pierde. Tampoco gana.

La victoria demócrata del martes 2 de noviembre no significa que en Estados Unidos haya un nuevo gobierno, aunque sí una nueva correlación de fuerzas que condiciona a la administración y la obliga a redefinir prioridades y matizar objetivos. La derecha republicana capitalizó a su favor el descontento que ella misma creo, estimuló el conservadurismo y colocó al stablishment en mejor posición. No se sabe aun cuánto capital político ha perdido Obama aunque si es evidente que sus adversarios ganaron mucho.

Hace cincuenta años que escucho decir que el pueblo americano es una cosa y sus gobiernos otra. Es falso. El pueblo americano es parte del imperio americano. No se puede decir que haya girado a la derecha porque nunca estuvo en la izquierda. Mientras se realinean las fuerzas correrán las tintas. Allá nos vemos.

La Habana, 04 de noviembre de 2010


REPORTE DESDE EL SALVADOR PARA RADIO HABANA CUBA DEL 05 DE NOVIEMBRE DE 2010

AUDIO

La semana anterior funcionarios del gobierno salvadoreño hicieron público que habrá aumento de salarios para los empleados públicos, y que tendría efecto a partir de enero del próximo año; consistente entre un 6 y 10 por ciento, dependiendo de los salarios actualmente devengados, con el mayor porcentaje a los que ganan menos de los 600 dólares. Además se estableció como salario mínimo para los empleados estatales la cifra de 300 dólares, todo como respuesta al alto costo de la vida que principalmente abate a los salvadoreños de menor poder adquisitivo.

De igual manera se elevará la pensión mínima de 143 a 208 dólares, siendo esta una demanda muy sentida por la población, y que al igual que los salarios para los empleados públicos, vienen a paliar de alguna manera las necesidades más elementales, a pesar de las dificultades por las que pasan las finanzas del Estado. En tal sentido, las diferentes organizaciones sindicales han saludado la disposición del gobierno de Mauricio Funes, a quien igualmente han solicitado aplicar medidas para impedir los abusos acostumbrados de los acaparadores y comerciantes inescrupulosos que suelen aprovechar estas circunstancias para elevar los precios de manera desproporcionada.

Se podría decir que la gran mayoría de la población ha visto con beneplácito este anuncio, en especial los empleados de empresas privadas que tendrían esperanzas de ser también beneficiados con proporcionales incrementos, ante también mismas adversidades por la crisis económica que no termina de revertirse.

Los que sí han mostrado total rechazo han sido los dirigentes de las gremiales empresariales, que han calificado tal medida como irresponsable, populista y electorera, a pesar de que aún no se encuentra el país en campaña electoral; asumiendo como argumentos que este desembolso provocaría más déficit en la economía del estado e incremento de la inflación, no sin esconder lo que seguramente está detrás de su posición, que se niegan a impulsar incrementos salariales en el sector privado.

Al darse el anuncio todos los partidos políticos lo apoyaron y consideraron justo; en especial el Frente Farabundo Martí para La Liberación Nacional, FMLN, cuyos representantes han llamado a los demás partidos a que acuerpen la medida; pero con el paso de los días, los sectores más conservadores, principalmente representados en la ex gobernante Arena, han cambiado su posición, casi poniéndose en consonancia con las duras críticas de las cúpulas empresariales, convirtiendo sus opiniones en mordaces señalamientos al gobierno, aunque no se han atrevido a anunciar que votarían en contra de la propuesta cuando llegue a la Asamblea Legislativa en los próximos días, posiblemente ante el temor de ser castigados por la población.

Este jueves representantes del gobierno han respondido al fin a las repetidas críticas divulgadas por los medios de comunicación, siendo el propio presidente Mauricio Funes quien ha descalificado las opiniones de las gremiales, asegurando que al contrario a lo que ellos han argumentado, cualquiera que sepa lo mínimo de economía podría afirmar que con los incrementos de salarios se aumentaría el consumo, que a la vez estimularía la actividad comercial y el empleo. Asimismo, la Ministra de Trabajo, Victoria Marina de Avilés, ha anunciado que se está analizando el incremento del salario mínimo en el resto de sectores, al interior del Consejo del Salario Mínimo, integrado por sindicatos, empresarios y el poder ejecutivo, esperando tener resultados a inicios del próximo año.

Para los amigos de Radio Habana Cuba, reportó desde El Salvador, Centro América, Mario Zavaleta.


Dónde se ocultará el Apocalipsis

Lorenzo Gonzalo*

Foto © Virgilio PONCE

En Estados Unidos terminaron las elecciones parciales, donde se eligen a gobernadores, senadores y miembros de la Cámara de Representantes. No han ganado ni republicanos ni demócratas. Los grandes perdedores han sido los ciudadanos estadounidenses en general, los emigrados cubanos y los cubanos que viven en la Isla. No me atrevo a decir que también haya perdido el gobierno cubano. Hace cincuenta años que el Poder factual de la Isla se mantiene incólume. El gobierno se ha mantenido contra invasiones, bloqueos y actos terroristas, fabricados en Miami con el consentimiento a veces de las autoridades de inteligencia y sin su aprobación otras. Esa maligna persistencia le ha causado a ese gobierno mayores dificultades para la gobernación y mayor entretenimiento para sus fuerzas de contrainteligencia e inteligencia. Pero en el día a día y año tras año, ha sobrevivido e incluso ha confeccionado e iniciado planes para experimentar nuevos rumbos en la organización de un Estado socialista.

Con las elecciones ocurridas hace apenas unas horas en uno de los países del norte de América, se ha perjudicado la población cubana desde un lado a otro de la Isla, pero creo que al gobierno de ese país, desde el punto de vista de su permanencia y perseverancia en buscar nuevas avenidas, nada novedoso le ha sucedido. Quizás hasta se le facilite la obra, porque no tendrá que lidiar con la interferencia de un vecino que por empecinamiento, se ha declarado enemigo del gobierno y ha terminado siendo un enemigo del pueblo de Cuba.

Con el resultado de esas elecciones también se ha perjudicado el pueblo de Estados Unidos. Es importante destacar que ese perjuicio no es precisamente debido a que un partido sea mejor que otro defendiendo los intereses de la población. Ambos marchan por senderos similares, respondiendo esencialmente a los grandes intereses que sólo se guían por la magnitud de sus ganancias. En el vaivén de reformas y búsqueda de garantías para mantener la necesaria estabilidad social, se las agencian para hacer el correspondiente ajuste de salarios y crear condiciones mínimas. Los obreros y la población en general son adormecidos al influjo de un nivel de vida que descuella en un mundo, víctima precisamente del enorme control internacional que esos intereses han logrado en menos de un siglo. Sin embargo el horizonte de ambos partidos es el mismo.

El perjuicio causado por el resultado de estas recientes elecciones estriba, no en la diferencia de ambas organizaciones políticas, las cuales son inexistentes, sino en el influjo que fuerzas de naturaleza nacionalistas, con tendencias fascistas, han logrado obtener. Son fuerzas que pululan y tienen su peso relativo, en los dos grandes vectores decisorios de ese Estado. Como consecuencia y para comenzar el desguazo, ya amenazan con eliminar la pobre reforma de salud que casi no cambia en nada la precaria situación de más de 40 millones de ciudadanos sin seguro médico y probablemente de más de 60 millones insuficientemente asegurados. Sin embargo, por aquello de buscar culpables, a una crisis provocada por aberraciones del sistema financiero y un mal uso de los instrumentos cambiarios, los supuestos gastos sociales han sido el objetivo. La espiral inversa ocasionada por los bochornosos gastos militares de dos injustificadas guerras, parecen no estar a discusión y no son considerados como una peligrosa metástasis del cáncer que sufren.

Han sido unas elecciones que vaticinan el advenimiento de las fuerzas más retrógradas, las cuales desde hace unos meses, comienzan a enseñar sus garras en otros países desarrollados. Son los próximos directores y contralores del destino mundial. La crisis económica y la incapacidad para superar la terquedad de continuar las mismas políticas juegos de bolsa y falsas concepciones del mercado, ha despertado los monstruos de la tragedia, presagiando odios, cuyos resultados aún no son previsibles.

Los emigrados cubanos han perdido. Las probabilidades de concluir una relación normal con su país se posponen en ara de los intereses de un puñado de exiliados que no se conforman con nada menos, que el control absoluto del poder político y la posesión exclusiva de las pocas riquezas de la Isla.

Los cubanos en Cuba se ven afectados porque una variedad de recursos que sólo son susceptibles de ser obtenidos económicamente, desde Estados Unidos, tendrán que conformarse con atravesar innecesariamente por una serie de dificultades. De existir relaciones normales sería de fácil acceso adquirir determinadas tecnologías. Por otra parte, el acervo educacional de una nutrida población permitiría intercambios en actividades comunes de ambos estados y quizás introducir determinadas producciones de punta que podrían realizarse nacionalmente.

Con la llegada al poder político del Sur de La Florida de un Gobernador representante bochornoso de los hombres de negocio, cuya compañía pagó cerca de 2000 millones de dólares por fraude y de un Senador y un Representante Federal, profundamente comprometidos con los aspirantes al derrocamiento del gobierno cubano, la normalización de relaciones con Cuba es dudosa. Todo indica que las relaciones exteriores con ese país permanecerán secuestradas. De no existir un despertar milagroso de la Cámara y el Senado y un rechazo del Ejecutivo, a la política revanchista defendida por ese pequeño y poderoso sector de origen cubano, la política exterior con Cuba continuará drenando por las cloacas de las aguas negras.

Es posible que el Apocalipsis no se oculte en Washington, sino en algunos edificios y hogares de la ciudad de Miami.

España, 4 de Noviembre del 2010

*Lorenzo Gonzalo, periodista cubano residente en los EEUU y subdirector de Radio Miami


Los resultados de las elecciones parciales en EE.UU

¡Sola vaya!

Andrés Gómez*

foto © Virgilio PONCE

Fieles a los reflejos políticos inculcados al electorado estadounidense por el sistema bipartidista de gobierno, en las elecciones parciales del martes 3 de noviembre los votantes, abrumados por las desdichas personales e institucionales de la terrible crisis económica que azota al país, le dieron un voto de confianza al Partido Republicano, el mismo partido que por ocho años al mando de la presidencia, sumió a Estados Unidos en la depresión económica más profunda desde la Gran Depresión de 1929.

El Partido Demócrata sufrió en estas elecciones una contundente derrota electoral a través de todo el país, especialmente en los estados del Sur y del llamado Medio Oeste, los estados de la cuenca del río Mississippi.

En la Cámara de Representantes federal los Demócratas se estima perdieron 60 puestos, reduciendo su número de 257 representantes actualmente a 185 representantes en el próximo Congreso. Los Republicanos aumentaron sus representantes en la Cámara de 178 a 239 en el próximo Congreso. La Cámara se compone de 435 representantes.

Hacía 62 años, desde las elecciones generales de 1948, que no le ocurría semejante derrota electoral en la Cámara a cualquiera de los dos partidos políticos. Es de mayor magnitud política a la ocurrida en las elecciones parciales de 1994, durante el primer periodo de gobierno de Bill Clinton, cuando los Demócratas perdieron 54 puestos, lo cual dio comienzo a un largo periodo de control conservador del Congreso.

En el Senado federal el Partido Demócrata mantendrá la mayoría del mismo. Aunque los resultados, aún no definitivos -queda un puesto por decidir- indican que perdió 7 puestos, de 59 senadores (incluyendo a 2 senadores independientes) antes de las recientes elecciones, ahora serán 52 senadores Demócratas (incluyendo a los dos senadores independientes), y posiblemente serán 47 los senadores Republicanos. El Senado se compone de 100 senadores.

Los resultados de las elecciones en la Florida y, específicamente, en Miami, auguran lo peor para el desarrollo de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

La representante federal Republicana, Iliana Ros-Lehtinen, cubano americana y feroz reaccionaria, fue reelecta por oncena vez por el Distrito 18. Esta vez la importancia de su reelección es muy significativa en cuanto al futuro desarrollo de las relaciones con Cuba.

La señora Ros, no es sólo la representante federal republicana de mayor antigüedad en la Cámara de Representantes, sino que también, debido a su antigüedad en el Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara, al tener los Republicanos la mayoría en ese cuerpo legislativo, será electa presidenta de ese Comité en el próximo Congreso a reunirse éste próximo mes de enero.

Marco Rubio, candidato del partido Republicano, fue electo al Senado federal, por amplia mayoría, un millón de votos más que su más cercano rival, el gobernador Charlie Christ. Rubio, nacido en Miami, de 39 años de edad, es hijo de padres cubanos. De sólidas credenciales ultra derechistas, entre 2007 a 2008, fue el presidente de la Cámara de Representantes del estado de la Florida. En el Senado ocupará el puesto al que renunció en agosto de 2009, el también Republicano cubano americano derechista, Melquíades Martínez.

A su vez, Mario Díaz-Balart, como su hermanito Lincoln, de rancia estirpe batistiana, quien había representado al Distrito 25 en la Cámara de Representantes federal desde el 2004, optó esta vez postularse como representante por el Distrito 21, el Distrito que su hermanito Lincoln representaba en la Cámara desde 1994. Meses antes, Lincoln anunció su “retiro” –sin explicaciones creíbles—de la política electoral. Mario Díaz-Balart fue electo –automáticamente-, por no tener oposición, al escaño de la Cámara federal anteriormente ocupado por su hermanito.

David Rivera, fue electo a la Cámara de Representantes federal por el Distrito 25, puesto que ocupara Mario Díaz-Balart. Rivera derrotó al candidato Demócrata, Joe García –otrora Director Ejecutivo de la Fundación Nacional Cubano Americana--, quien a su vez nació en Miami Beach de padres cubanos. David Rivera tiene 45 años de edad, nació en la ciudad de Nueva York de padres cubanos. Es un ultra derechista Republicano de escasa inteligencia aunque dotado por el Creador con torcidas facultades para ejercer lo peor de la politiquería. Desde 2002 ha sido representante por un distrito electoral en Miami en la Cámara de Representantes del estado de la Florida.

Entonces, después de estas elecciones la representación de la Reacción de la comunidad cubano americana en el Congreso federal constará de los siguientes 4 representantes en la Cámara de Representantes: Iliana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart, David Rivera, todos de Miami y Republicanos, y Albio Sires, Demócrata y de Nueva Jersey. Además de 2 senadores, Bob Menéndez, Demócrata y de Nueva Jersey, y la nueva estrella en el firmamento contrarrevolucionario exilado, Marco Rubio.

¡Sola vaya! //

Miami.- 4 de noviembre de 2010

*Andrés Gómez, periodista cubano residente en EEUU, director de Areítodigital (http://www.areitodigital.com/)


Cuba modelo en lucha contra accidentes en la infancia


El oficial mencionó que el decenio 2011-2020 fue declarado por la ONU como década de acción de seguridad vial, tras las elevadas muertes y secuelas que dejan los accidentes en el mundo

Cuba es modelo en numerosos aspectos de la aplicación de la Convención sobre Derechos de la Infancia. Autor: Angelito Baldrich

Hugo García
digital@juventudrebelde.cu
3 de Noviembre del 2010 23:16:53 CDT

MATANZAS.— Cuba es modelo en numerosos aspectos de la aplicación de la Convención sobre Derechos de la Infancia, específicamente en la lucha por parte de los organismos estatales, el Gobierno, la Policía Nacional Revolucionaria, las organizaciones de masas, la escuela y la familia contra los accidentes, manifestó aquí José Ortiz Bru, representante del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).


Siempre digo que los niños no aprenden de lo que se les dice, sino de lo que ven, por eso queremos trabajar más en el ámbito familiar, para que aprendan de los mayores, dijo Ortiz Bru en el acto de clausura de la Jornada Nacional de Tránsito, celebrado en el teatro Velasco de esta ciudad.


Cuba es uno de los países más destacados en el mundo en el desarrollo social y los programas de Salud y Educación han generado una calidad de vida a niveles altísimos, sin embargo, le sucede como a los países desarrollados en los que la principal causa de mortalidad infantil son los accidentes, consideró el experto de UNICEFF.


El coronel Iván Rodríguez, primer segundo jefe de la Policía Nacional Revolucionaria, precisó que el nuevo Código de Vialidad y Tránsito entrará en vigor en marzo de 2011, mientras comentó la necesidad de fortalecer los programas de prevención de accidentes.


El oficial mencionó que el decenio 2011-2020 fue declarado por la ONU como década de acción de seguridad vial, tras las elevadas muertes y secuelas que dejan los accidentes en el mundo.


Omar Ruiz, primer secretario del Partido en Matanzas, y César Ignacio Arocha, ministro del Transporte, reconocieron la labor de las provincias de Guantánamo, Camagüey, Ciego de Ávila, Villa Clara, Cienfuegos, Sancti Spíritus y Ciudad de La Habana en estos indicadores.


El primer teniente Eddy Estévez, segundo jefe de la Unidad Provincial de Tránsito, explicó que a Matanzas se le otorga por segundo año consecutivo la sede del acto nacional.