jueves, 21 de octubre de 2010

Repudian en El Salvador presencia de agente anticubano de la CIA

San Salvador, 22 oct (PL) Organizaciones de solidaridad con Cuba, universitarios y de otros sectores repudiaron la presencia en El Salvador del contrarrevolucionario de origen cubano Carlos Alberto Montaner.

Más de un centenar de personas se concentraron la víspera en la entrada de un lujoso edificio de oficinas donde Montaner ofreció una conferencia a miembros de gremios empresariales. Golpistas, vos son los terroristas, corearon los manifestantes, que demandaron la inmediata salida del país de Montaner, a quien acusaron de una campaña injerencista contra los procesos a favor del pueblo en la región.

No pasarán los golpistas, aseguraron varios oradores de la Coordinadora Salvadoreña de Solidaridad con Cuba, la Universidad de El Salvador y otros sectores, como el sacerdote católico Tilo Sánchez.

La presencia de Montaner representa que los vínculos nacionales existentes aún con el terrorista Luis Posada Carriles se encuentran vigentes, alertó la Coordinadora en un comunicado.

Denunciaron que Posada Carriles, Montaner y la Fundación Nacional Cubano Americana mantienen un sistemático accionar terrorista contra el pueblo cubano y un papel desestabilizador contra otras naciones de la región.

Recordaron que, en cambio, cinco cubanos -Ramón Labañino, René González, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Fernando González- continúan injustamente encarcelados en Estados Unidos por combatir el terrorismo.


LA ECONOMIA Y LA POLÍTICA EN EL MUNDO REAL

Jorge Gómez Barata

Los dogmas nunca son enteramente falsos, aunque siempre son simplificaciones de la verdad; son útiles para propagar la fe aunque perjudiciales para la flexibilidad del pensamiento y para el espíritu indagador de la ciencia. Al establecerse como verdades absolutas, los dogmas excluyen la duda y allí donde no asoma la duda, tampoco florece la investigación. Sus antídotos son la reflexión, el rigor y los ambientes democráticos donde prevalece la libertad de discusión y en los cuales errar es tan pertinente con acertar.

Ninguna corriente del pensamiento científico ha sido tan afectada por los dogmas como el marxismo, que llegó al extremo de ser enseñado como un catecismo y asumido como una virtual religión de Estado que, lejos de servir al desarrollo del socialismo, fue inútil para enfrentar las deformaciones teóricas y prácticas que dieron al traste con proyectos de tanto calado como la construcción del socialismo en la Unión Soviética.

Por constituir la esencia del pensamiento de Carlos Marx y la que confiere el perfil científico a su obra, ninguna tesis ha sido tan afectada por los enfoques dogmaticos como el papel de la economía en el desarrollo histórico y sus relaciones con la política.

Por razones estrictamente cognitivas a las personas con débil formación teórica se les hace difícil la abstracción, por lo que a veces tienden a reducir grandes generalizaciones a manifestaciones prácticas y con frecuencia triviales; cosa frecuente en los ámbitos de las ciencias sociales donde no existen posibilidades de experimentación y el determinismo científico se abre paso más difícilmente que en otros campos.

La afirmación de que la economía, más exactamente las relaciones de producción constituyen la base de la sociedad y que ellas determinan todas y cada una de las instituciones que forman la superestructura jurídica, el Estado, la conciencia social, las ideas y la cultura, es una conclusión científica válida para comprender las fuerzas motrices del desarrollo histórico y no cada episodio ni cada anécdota. Sólo en esos rangos globales, al enfocar grandes periodos de tiempo y examinar formaciones económicas y sociales completas es válida la afirmación de que la economía determina sobre la política.

La pretensión de convertir en utilitarias las conclusiones científicas generales puede dar lugar a la errónea creencia de que, en momentos concretos y coyunturas especificas, al cambiar la economía, cambiará también la sociedad y automáticamente la conciencia y la psicología social se ajustaran a la nueva situación. Conviene saber que fuera de los marcos abstractos de la ciencia, en el terreno real, esos procesos funcionan exactamente al revés y es la política quien determina no sólo a la economía sino también a muchos otros fenómenos sociales.

Desde el nivel, las instituciones y las estructuras políticas es desde donde las vanguardias y el poder, que también son entidades políticas, proponen a la sociedad metas y elaboran los consensos que las hacen posible. El Contrato Social, base de la cohesión, la estabilidad social y la gobernabilidad es un hecho político y no una transacción mercantil, tampoco lo son las revoluciones ni las reformas que las reciclan y las relanzan.

Estos razonamientos que atañen a las relaciones entre lo general y lo particular, lo abstracto y lo concreto, forman parte de la argumentación con que se abre paso la idea de que las reformas sociales de mayor calado suelen ser integrales y requieren de cambios políticos.

Nada abundó más en la historia de la construcción del socialismo en la Unión Soviética y en los países del socialismo real que las reformas económicas ni nada fue más categóricamente rechazado que las reformas políticas. Quizás ese divorció condujo al fracaso y, cuando tardíamente se reconoció que era preciso no sólo lograr mayor productividad y eficiencia económica, sino también perfeccionar el sistema político, democratizar la sociedad y crear nuevos consensos a partir de metas realmente compartidas, era tarde.

Tal vez no sea ocioso aclarar que democratizar el socialismo no significa necesariamente promover la restauración del capitalismo, renunciar a la propiedad social y a todo lo que ella significa, sino avanzar en pro de nuevas y más profundas realizaciones revolucionarias. Las fuerzas que aspiran a introducir reformas que hagan mejor al socialismo están en el camino correcto.

En Cuba el contenido concreto de este debate se relaciona con el apoyo a la dirección histórica de la Revolución en los esfuerzos por perfeccionar las instituciones y mejorar su funcionamiento, ajustar los instrumentos jurídicos, incluyendo la Constitución, poner fin a la unanimidad formal y a los comportamientos litúrgicos y dar un perfil realmente decisorio a la participación popular.

En ello también funciona una compleja dialéctica: la Revolución y su capacidad de auto renovación es parte de la batalla de ideas que se libra con particular significado al interior de las filas de los militantes revolucionarios, para quienes los procesos políticos que condujeron al fin de la experiencia socialista no fueron el fin de la historia sino una oportunidad para aprender nuevas lecciones, entre ellas que las ideas también han de ser renovadas y que la renovación no las debilita sino que las refuerza.

La Habana, 21 de octubre de 2010


REPORTE DESDE EL SALVADOR PARA RADIO HABANA CUBA DEL 22 DE OCTUBRE DE 2010

AUDIO

El martes de esta semana se ha transmitido por el canal 10 de la televisión nacional salvadoreña el programa completo “La Ruta del terror”, producido en Cuba, y en el que se describe el involucramiento de mercenarios centroamericanos, entre ellos 3 salvadoreños, y que se encuentran detenidos en Cuba por realizar actos de terrorismo, como parte de un grupo organizado y dirigido por el asesino de Barbados, Luis Posada Carriles, y financiados por la Fundación Nacional Cubano Americana.

Esta fue la oportunidad de que todos los salvadoreños pudieran conocer informaciones y detalles que hasta la fecha les habían sido ocultadas o manipuladas, media vez la poca profundidad con que este tema se ha tratado en los medios locales, debido posiblemente al involucramiento de respetables y distinguidas personalidades de la sociedad salvadoreña, ligadas a la ultraderecha y al partido Alianza Republicana Nacionalista - Arena – hoy en la oposición.

Como era de esperarse, la reacción vino muy pronto, y al menos un diputado de esa fracción legislativa se expresó indignado porque se hubiera transmitido dicho documental en la televisión del estado, asumiendo el mismo argumento que siempre han esgrimido, que se trata de un acto de intervención de Cuba, solo porque dicho material fue realizado en la Mayor de las Antillas. Sin embargo, poco espacio tienen ya esos argumentos y posiciones, pues ya la población no se influencia por ellos, mientras que la difusión ha servido para conocer lo que esos malos salvadoreños han sido capaces de hacer por unos dólares, y a favor de quienes han buscado destruir a la Revolución Cubana.

Mientras tanto, en el plano nacional se ha comenzado a insinuar una nueva maniobra de esa derecha más cavernaria que intenta mostrar todavía más su intolerancia, al querer impedir, de nuevo y a toda costa, que un representante del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional llegue a posesionarse de la Presidencia de la Asamblea Legislativa; como ya lo logró al inicio de la actual legislatura, al mantener al también derechista Ciro Cruz Zepeda a través de imponerse numéricamente con los votos de toda la derecha, a pesar de que el FMLN cuenta con todo el derecho por ser la primera fuerza política del país y tener más diputados por fracción.

Fue precisamente cuando después de las elecciones últimas en que pierde la Presidencia de la República y que Arena se desmorona, hasta contar actualmente con solo 18 diputados de los 32 que originalmente le fueron asignados, que con esa nueva realidad política el resto de los partidos definieron un nuevo arreglo, por medio del cual, la presidencia del parlamento sería compartida por el actual miembro del Partido de Conciliación Nacional, con Sigfrido Reyes del FMLN, actualmente vicepresidente de la directiva, y cuyo período comenzaría a la mitad de la legislatura, es decir en febrero de 2011.

Aunque Arena ya no cuenta con la influencia que antes tenía, intenta intrigar y maniobrar para hacer romper este acuerdo, que permitiría al fin al partido de izquierda presidir la Asamblea Legislativa, algo indeseado hasta lo indecible por los sectores más reaccionarios salvadoreños; precisamente esos que se solazan invitando a un golpista hace unos meses, y hoy a personajes oscuros ligados también al terrorismo, como Carlos Alberto Montaner, con quien les une su odio contra la Revolución Cubana, pero también el ser repudiados por el pueblo.

Para los amigos de Radio Habana Cuba, reportó desde El Salvador, Centro América, Mario Zavaleta.


VERDADES SOBRE LA LIBERTAD DE PRENSA

Por Manuel E. Yepe

Un buen número de los prejuicios anticomunistas sembrados en el continente durante la guerra fría, han prevalecido hasta hoy, adaptados a los propósitos contrarrevolucionarios de la propaganda imperialista actual, dirigida a contrarrestar las corrientes socialistas e independentistas, así como a sentar o consolidar las bases ideológicas que sirven a sus propósitos de dominación global.

Estados Unidos está en condiciones óptimas para ejercer el control de los medios de comunicación allí donde rijan economías de mercado que abarquen los medios de prensa y entretenimiento susceptibles de penetración o posesión por el capital.

De ahí su insistencia en la total privatización de éstos en aras de la “libertad de prensa” y su rechazo de cualquier intervención gubernamental. Se obvia el hecho de que, en última instancia, la regulación estatal de los medios masivos de comunicación en cualquier país donde funcione un sistema político mínimamente representativo, asegura a la prensa un carácter mucho más democrático que la propiedad oligárquica (o imperialista) sobre estos medios.

El capitalismo ha logrado acuñar la idea de que la libertad de prensa y la libertad de poseer los medios y/o condicionar sus contenidos mediante la propaganda comercial, son una y la misma cosa. Para los dueños del dinero, lo importante no es la que la información y la accesibilidad a los medios alcancen a toda la población y a todas las corrientes de opinión por igual, sino que ello sea proporcional a la solvencia económica de las personas.

Obviamente no basta con que el Estado desempeñe el papel principal para la salvaguarda de una verdadera libertad de prensa. Como debe ser respecto a todos los demás aspectos de una real democracia, a la ciudadanía debe corresponder ejercer su vigilancia para que este papel se cumpla a cabalidad por las autoridades electas llamadas a ejercerlo, de modo que las aspiraciones e intereses de todos los sectores de la población se vean reflejados en la prensa sin que la posesión del dinero signifique privilegio alguno como ocurre cuando los medios están al servicio del capital.

En el capitalismo, la publicidad es la fuente de ingresos que permite subsistir a una publicación. La prensa funciona como si fuera una democracia ponderada en la que cada quien ejerce poder según sea el monto de sus aportes. Los anunciantes imponen su ideología exigiendo o excluyendo lo que se informa según convenga o no a sus intereses. Esto es valido tanto en lo interno como con respecto a la información internacional.

Las publicaciones impresas y programas radiales o televisivos son vallas anunciadoras que atraen a sus lectores y audiencias hacia los anuncios, directos o indirectos, con información que sea atractiva y conveniente a los intereses de los patrocinadores.

Los grupos de poder empresarial, fundaciones económicas y lobbies tienen capacidad organizativa, financiera y política suficiente para organizar boicots y otras campañas de presión contra aquellos medios o periodistas que se salgan de la línea que ellos trazan y la mayoría de los medios optan por el acatamiento de esas normas para poder subsistir, porque enfrentarse a ellos significa quebrar.

Los medios que sobreviven en el capitalismo con verdadera independencia y honestidad deben superar obstáculos de enorme magnitud, empezando por las dificultades que confrontan para obtener anunciantes dispuestos a desmarcarse de los grupos empresariales opuestos a una prensa insobornable.

La función del periodismo y del periodista hoy en Cuba no es distinta de la de sus similares en cualquier otro país del mundo aunque sean muchas las circunstancias de todo tipo que definen maneras distintas de lograr el común propósito teórico de informar con objetividad a la población en general.

Una característica tiene el periodismo en Cuba que lo distingue ventajosamente de otros países: no se permite la propiedad privada sobre los medios de prensa ni la propaganda comercial como manera de sustentarse las publicaciones, que son las dos formas esenciales con que los capitalistas locales y los poderes hegemónicos extranjeros controlan los medios. Ello sitúa a Cuba más cerca que cualquier otra nación del continente de garantizar una verdadera libertad de prensa.

No obstante, no debe pensarse que Cuba, habiendo logrado que los medios no puedan ser controlados por el capital, ha logrado garantizar a todos los sectores y corrientes de opinión de la sociedad el acceso a los medios en igualdad de condiciones, algo que debe ser la meta en una sociedad regida por la solidaridad.

Las condiciones de la guerra desigual y el criminal bloqueo económico que lleva a cabo contra la Isla el gobierno de Estados Unidos, junto a su proclamado objetivo de derrocar a la revolución, excluyen toda concesión respecto a la utilización de mecanismos de mercado en la prensa pero también impiden otras soluciones para perfeccionar la proyección democrática y socialista de los medios.

Además, son muchos los obstáculos de origen subjetivo que aún lastran el camino (inédito) hacia una prensa socialista dinámica y atractiva.

La revolución cubana habrá completado su obra en lo tocante al periodismo cuando le sea dable, en condiciones que no pongan en riesgo su seguridad, situar plenamente a la prensa bajo control social y comunitario, con sus dirigentes electos por la ciudadanía.

La Habana, Octubre de 2010.


Sobre las dos nuevas provincias cubanas (II)

Andrés Gómez, director de Areítodigital

Las modificaciones a la ley que rige la División Política Administrativa de la República aprobada por la Asamblea Nacional el pasado 1 de agosto –a entrar en vigor el próximo 1 de enero—, al afectar varias provincias, fueron previamente discutidas y aprobadas entre los días 7 y 17 de junio pasado por los Plenos de los Comités Provinciales del Partido Comunista de Cuba y las Asambleas Provinciales del Poder Popular de las actuales provincias de La Habana, Pinar del Río, Ciudad de La Habana, Matanzas y Guantánamo.

Aunque lo trascendental de estas modificaciones es la creación de dos nuevas provincias, Artemisa y Mayabeque, también incluyen otros cambios. Los más importantes de éstos son los siguientes. La actual provincia de Ciudad de La Habana recuperará su nombre histórico y será la provincia de La Habana. En Matanzas, el municipio de Varadero dejaría de serlo y en su mayoría se integrará al municipio de Cárdenas, y la península de Hicacos, por su complejidad e importancia económica, se constituirá como zona de administración especial atendida directamente por el Consejo de Ministros.

En la provincia de Guantánamo habrán reajustes territoriales en los colindantes municipios de Guantánamo, Yateras y Manuel Tames, cuyo objetivo es el fortalecimiento el municipio de Manuel Tames, recibiendo éste 520 kms2 y 27, 369 habitantes, de los otros dos, lo cual equivale casi al doble de su población actual, la cual es de 14,300 personas.

En cuanto a la cuestión principal de estas modificaciones, la actual provincia de La Habana dejará de existir. En vez, en su territorio existirán dos nuevas provincias. Desde enero 2011 el país contará con 15 provincias y 168 municipios.

La nueva provincia de Artemisa contará con 11 municipios, ocho de éstos pertenecientes a la próxima a desaparecer provincia La Habana más los tres más orientales municipios de la actual provincia de Pinar del Río: Bahía Honda, San Cristóbal y Candelaria. Su capital será la ciudad de Artemisa. Su población será de poco más de 500,000 personas y su territorio de 4,004 kms2.

Sus límites al este, corriendo de norte a sur, serán sus municipios de Bauta, San Antonio de los Baños y Güira de Melena y al oeste, colindando con la provincia de Pinar del Río y también corriendo de norte a sur, sus municipios de Bahía Honda y San Cristóbal. Los otros municipios que integrarán la nueva provincia de Artemisa son: Caimito, Alquízar, Mariel, Guanajay, Candelaria y el municipio sede de Artemisa.

La nueva provincia de Mayabeque estará compuesta también por 11 municipios, todos pertenecientes a la próxima en desaparecer provincia La Habana. Su capital será la ciudad de San José de las Lajas. Su población será de cerca de 382,000 personas y su territorio de 3,732 kms2.

Sus límites al este, corriendo de norte a sur, colindando con la provincia de Matanzas, serán sus municipios de Santa Cruz del Norte, Madruga y Nueva Paz, y al oeste colindando con la nueva provincia de Artemisa, sus municipios de Bejucal y Quivicán. Los otros municipios que integrarán la nueva provincia de Mayabeque son, Batabanó, Güines, San Nicolás, Jaruco y el municipio sede de San José de las Lajas.

La reajustada provincia de Pinar del Río, ahora sin los municipios de Bahía Honda, Candelaria y San Cristóbal, contará con una población de 593,000 personas y su territorio será de 8,884 kms2. Sus límites al este con la nueva provincia de Artemisa serán sus municipios de La Palma y los Palacios. Su límite al oeste seguirá siendo el más occidental de los municipios cubanos, el de Sandino.

Un último detalle. El nombre dado a la nueva provincia de Mayabeque podría haber sido tomado con un propósito ancestral y unificador. Mayabeque está supuesta ser voz aborigen de ahí quizás la razón de rescatarla. Unificador porque el río Mayabeque, cuya extensión es de 53 kms., y que se origina en las alturas de las Escaleras de Jaruco, muy cerca de las fuentes del río Almendares, corre de norte a sur irrigando fértiles tierras a lo largo de la nueva provincia finalmente desembocando en la costa sur. En los alrededores de su desembocadura la historia nos dice que fue sitio, por unos años, del primer asentamiento de la villa de San Cristóbal de La Habana.//

Miami, 21 de octubre de 2010


Mensaje de Fidel: “En una guerra nuclear el daño colateral sería la vida de la humanidad”


Publicado el 21 Octubre 2010

Imagen del encuentro en La Habana entre Fidel Castro y Michel Chossudovsky, director del Centro de Investigaciones sobre Globalización y editor principal del sitio web Global Research. Durante este intercambio, fue grabado en video un Mensaje de Fidel contra la Guerra Nuclear. Foto: Estudios Revolución

Mensaje del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz contra la Guerra Nuclear

El uso de las armas nucleares en una nueva guerra implicaría el fin de la humanidad. Así lo previó el científico Albert Einstein, quien fue capaz de medir su capacidad destructiva de generar millones de grados de calor que todo lo volatiliza en un amplio radio de acción. El genial investigador fue impulsor del desarrollo de esta arma antes de que el régimen genocida nazi dispusiera de ella.

Cualquier gobierno del mundo está obligado a respetar el derecho a la vida de cualquier nación y del conjunto de todos los pueblos del planeta.

Hoy existe un riesgo inminente de guerra con empleo de ese tipo de armas y no albergo la menor duda de que un ataque de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán, se tornaría, inevitablemente, en un conflicto nuclear global.

Los pueblos están en el deber de exigir a los líderes políticos su derecho a vivir. Cuando la vida de su especie, de su pueblo y de sus seres más queridos corren semejante riesgo, nadie puede darse el lujo de ser indiferente, ni se puede perder un minuto en exigir el respeto a ese derecho; mañana sería demasiado tarde.

El propio Albert Einstein afirmó textualmente: “No se qué armas se utilizarán en la Tercera Guerra Mundial, pero en la Cuarta Guerra Mundial usarán palos y piedras”. Sabemos lo que quiso expresar, y tenía toda la razón, sólo que no existirían ya quienes manejen los palos y las piedras.

Habría daños colaterales, como afirman siempre los líderes políticos y militares norteamericanos, para justificar la muerte de personas inocentes.

En una guerra nuclear el daño colateral sería la vida de la humanidad.

¡Tengamos el valor de proclamar que todas las armas nucleares o convencionales, todo lo que sirva para hacer guerra, deben desaparecer!

Fidel Castro Ruz
Octubre 15 de 2010


ENTRE REFORMAS Y AJUSTES: CUBA VA

Jorge Gómez Barata

Más de tres años después de que en su discurso del 26 de julio de 2007, el presidente Raúl Castro reconociera la necesidad de “reformas estructurales y cambio de conceptos”; mediante decisiones de calado moderado, rigurosamente administradas, informadas una por una e introducidas lentamente, Cuba se adentra en la “actualización del modelo económico”, proceso que necesariamente incluirá reformas más o menos prometedoras y ajustes que no pueden ser indoloros.

La carencia de reflexiones teóricas, enfoques conceptuales, debates a escala social y el desconocimiento del proyecto en su conjunto, abren espacios a consideraciones de si tales acciones son una respuesta circunstancial a la crisis y a la coyuntura o emanan de la convicción de que el modelo social vigente está afectado por malformaciones que deben ser corregidas.

No se trata de la primera experiencia de este tipo. En los años setenta del pasado siglo, para resolver una adversa coyuntura creada por errores en la edificación económica calificados de “idealistas”, se emprendió la institucionalización del país que condujo a la copia no sólo del sistema de dirección y planificación de la economía, sino a la importación de elementos del modelo político existente en la Unión Soviética, cosa que en los años ochenta, dieron lugar a un proceso llamado de Rectificación de Errores y Tendencias negativas.

Aquel proceso fue abortado debido a que las reformas encabezadas por Mijaíl Gorbachov que condujeron a la desaparición de la Unión Soviética que, además de los significados políticos e ideológicos que para toda la izquierda tuvo semejante debacle, para Cuba significó el inicio de una crisis económica de la que, casi 20 años después, aun no ha logrado reponerse, entre otras cosas porque al sumarse al bloqueo norteamericano crearon un doble anillo de estrangulación.

En aquellas circunstancias, en los años noventa, bajo la consigna de: “Salvar las conquistas de la Revolución y el Socialismo” una versión de “Todo para el frente” en tiempos de paz, el país cerró filas, apretó el cinturón y aplicó enmiendas económicas que le permitieron márgenes de supervivencia. Entonces también se adoptaron reformas políticas que fueron bienvenidas. Tal vez por asuntos prácticos, aquel proceso se congeló hasta que una nueva coyuntura aun más desfavorable que todas las anteriores indica la necesidad de nuevas iniciativas.

La tarea de aplicar ajustes e introducir reformas en el modelo económico y en el funcionamiento de las instituciones bajo los efectos de una crisis global y otra local, derivada de políticas económicas fallidas, bajos niveles de productividad, subsidios desmesurados, privilegios injustificados, políticas sociales insostenibles, excesos de personal en todas las actividades, recuerda a quien intenta reparar el techo bajo la lluvia.

La cautela con que la “Actualización del modelo económica es conducida”, obedece no sólo a la voluntad de evadir los riesgos que malograron las experiencias de la Unión Soviética y de los países del socialismo real, sino también a la escasa capacidad de maniobra derivada de la necesidad de realizarlo bajo el férreo bloqueo y la agresividad norteamericana, así como con la hostilidad de la emigración cubana instalada en Miami, todavía dominada por un sector sumamente reaccionario que, más que a una integración a los procesos nacionales, desearía una venganza.

Entre las peculiaridades que se advierten en los esfuerzos cubanos donde lamentablemente las reformas y los ajustes vienen juntos y se confunden, es la renuencia a asimilar la experiencia de China, país que introdujo reformas sensibles y exitosas sin abandonar el enfoque socialista, ni modificar el perfil del sistema político, sin renunciar a elementos de planificación, disminuir el papel del Estado ni alterar las políticas sociales y sobre todo sin renunciar al liderazgo del partido comunista.

Hasta donde se puede percibir, no se trata de una actitud crítica y mucho menos de menosprecio ante experiencias que, sobre todo en el caso de China, reciben no pocos elogios, sino a cierto realismo acerca de la escala, las potencialidades y los atractivos de la economía cubana cuyo tamaño es minúsculo respecto a la de China. A todo ello se suman las condicionantes que impone el bloqueo norteamericano y a la falta de atractivos para la inversión extranjera en rangos significativos, especialmente en la esfera productiva, seriamente limitada por las políticas norteamericanas, además de por legislaciones vigentes en la Isla.

De momento lo más significativo es una especie de reforma laboral que además de tratar de disminuir el número y el tamaño de las instituciones que forman la burocracia estatal, procura elevar la eficiencia de la producción y reducir los costos, conlleva la racionalización de decenas de miles de puestos de trabajo con perjuicio para quienes los ocupan en momentos en que el país no dispone de fondos para respaldar políticas de subsidio laboral que estuvieron vigentes en tiempo mejores.

Como paliativo a esta circunstancia el Estado se propone ampliar las opciones de autoempleo favoreciendo incluso la formación de pequeñas empresa privadas, poniendo énfasis en evitar que ello conduzca a la excesiva precarización del trabajo, el deterioro de los niveles y la calidad de la vida más allá de ciertos límites, impidiendo que se entronicen las peores prácticas de explotación del trabajo ajeno. Todavía no es posible saber si este curso forma parte de una estrategia o es un paliativo.

El estilo de la prensa local, sus escasas posibilidades para la investigación impiden saber no sólo como piensa y reacciona el conjunto de la sociedad respecto a estos y otros asuntos sensibles, sino incluso como lo hace la dirección del país, que prefiere la cautela, trata de reducir al mínimo los de riesgos y ante la duda opta por la espera, aun cuando hay quienes estiman que no tiene el tiempo a su favor.

La ausencia de un debate orgánico y conducido por quienes promueven la actualización del modelo, deja fuera del proceso y naturalmente del circuito de toma de decisiones a un calificado activo de economistas, sociólogos y especialistas en todas las ramas y actividades, además de académicos, científicos sociales y otros elementos. Ese comportamiento alimenta una de las autocríticas que más o menos abiertamente, como “fuego amigo” se hacen al esfuerzo: Cuba posee más capital humano del que es capaz de utilizar.

No obstante, se percibe que la cohesión social se sostiene, el consenso no se resquebraja y la capacidad de convocatoria del liderazgo resiste. En ese ambiente la Nación se adentra a otro esfuerzo por lograr que En Naciones Unidas la comunidad internacional respalde su justa demanda de que el bloqueo norteamericano sea suprimido.

La Habana, 21 de octubre de 2010