martes, 12 de octubre de 2010

Reflexiones del Compañero Fidel: El imperio por dentro (Tercera parte)

“CAPÍTULO 15

“El Almirante Mullen compareció ante el Comité de Servicios Armados del Senado para su audiencia de confirmación con vista a un segundo mandato de dos años, dos días después de la primera sesión dedicada a la estrategia. En su alegato el Almirante se refiere a la estrategia sugerida por McChrystal y añade que esto ‘probablemente signifique más tropas’.

“Cuando Obama supo del testimonio de Mullen, le hizo saber a su equipo cuán descontento se sentía al saber que Mullen públicamente estaba apoyando la estrategia de McChrystal. El Almirante declaró que ‘el talibán había crecido tanto en tamaño como en complejidad’, y que por eso apoyaba los esfuerzos encaminados hacia una contrainsurgencia con los recursos adecuados. ¿Acaso el Almirante ignoraba lo que Obama había dicho apenas dos días antes? ¿No le había dicho el Presidente a todos los presentes, Mullen incluido, que ninguna de las opciones parecía adecuada, que era necesario que ellos desafiaran sus propias presunciones y que iban a tener cuatro o cinco sesiones de debate sobre este asunto? ¿Qué era lo que estaba haciendo el principal asesor militar del Presidente al informar públicamente estas conclusiones preliminares?

“En la reunión de los principales del Consejo de Seguridad Nacional se evidenciaba que estaban furiosos. Los Generales y Almirantes constantemente le están cerrando el paso al Presidente.

“Emmanuel comentó que lo que se movía entre el Almirante y Petraeus no era correcto, que todo el mundo había apoyado públicamente la noción de que hacía falta enviar más tropas. El Presidente ni siquiera había tenido una oportunidad.

“Morrell opinaba que Mullen podía haber evitado la controversia en su audiencia, simplemente diciendo que su función era la de asesor militar principal del Presidente de los Estados Unidos y del secretario de Defensa, y que debía darles sus recomendaciones a ellos primero en privado antes de anunciarlas públicamente y que no consideraba adecuado compartirlas antes con el Comité.

“Morrell pensaba que todo era parte de la compulsión que sentía Mullen por comunicar, fortalecer la prominencia y la estatura de su posición. Tenía una página en Facebook, una cuenta en Twitter, videos en YouTube y un sitio web llamado ‘Los viajes con Mullen: una conversación con el país’.

“El propio Mullen al salir al lobby descubrió que él mismo era el tema de una acalorada controversia.

“Emmanuel y Donilon le preguntaron: ¿Cómo se supone que nosotros enfrentemos este asunto? Tú has dicho esto, y ¿qué debemos decir nosotros?

“Emmanuel agregó que esta noticia iba a hacer titulares en todos los noticieros nocturnos.

“Mullen quedó sorprendido. La Casa Blanca sabía de antemano lo que él iba a decir, pero en su testimonio no había dado cifras específicas de tropas. Fue tan amorfo como pudo. Pero en su audiencia de confirmación él tenía que decir la verdad y la verdad era que él compartía la noción de la necesidad de una contrainsurgencia. ‘Eso es lo que yo pienso’, dijo. ¿Cuál era su alternativa?

“Donilon se preguntaba por qué Mullen había tenido que usar la palabra ‘probablemente’, y por qué no había dicho ‘no sé’. Eso hubiera sido mejor.

“El titular de la primera página de The Washington Post de la mañana siguiente rezaba: ‘Mullen: ‘Probablemente’ se necesiten más tropas’.

“Obama convocó al General retirado Collin Powell a una reunión privada en la Oficina Oval el 16 de septiembre. Siendo Republicano, Powell le había dado un fuerte apoyo a Obama durante su campaña.

“Refiriéndose a Afganistán, Powell le comentó que no se trataba de una decisión que se tomaba una sola vez, que ésta era una decisión que iba a tener consecuencias para una gran parte de su gobierno. Le recomendó: ‘Sr. Presidente, no se deje presionar por la izquierda que quiere que usted no haga nada. No se deje presionar por la derecha que quiere que usted lo haga todo. Tómese su tiempo y decida usted mismo.’

“Y también le recomendó que no se dejara presionar por los medios de prensa, que se tomara su tiempo, que recopilara toda la información que necesitara para garantizar que después se iba a sentir cómodo con la decisión tomada.

“Si usted decide enviar más tropas, o si eso es lo que usted piensa es necesario hacer, asegúrese de comprender bien qué es lo que van a hacer esas tropas y trate de tener alguna certeza de que el envío de tropas adicionales va a redundar en un éxito. Usted no puede garantizar el éxito en un teatro de operaciones tan complejo como el de Afganistán, que se complica cada vez más con el problema de Pakistán al lado.

“‘Usted tiene que garantizar que la base de este compromiso suyo va a ser sólida, porque en estos momentos es un poco suave’ dijo Powell, refiriéndose a Karzai y a la corrupción generalizada que existe en su gobierno.

“El Presidente no apoyaba plenamente una operación de contrainsurgencia, porque eso significaba asumir la responsabilidad de Afganistán por un largo período de tiempo.

“El Presidente dijo que cuando se recibiera la valoración hecha por McChrystal, era evidente que todo el mundo tenía que reunirse en un salón a fin de garantizar que todo el mundo estuviese cantando a partir del mismo cantoral.

“CAPÍTULO 16

“El 29 de septiembre Jones convocó a los principales del Consejo de Seguridad Nacional para un debate de dos horas, a modo de ensayo para la reunión del día siguiente, sin la presencia del Presidente.

“Cualquiera que hubiese visto un video de la reunión probablemente se alarmaría. Ocho años después de haber comenzado la guerra, aún se batallaba por definir cuáles eran los objetivos principales.

“Biden había escrito un memorando de seis páginas exclusivamente para el Presidente, cuestionando los informes de inteligencia sobre los talibanes. Los informes presentaban al Talibán como el nuevo Al Qaeda. Como los talibanes eran los que combatían contra los estadounidenses, se había hecho usual que los árabes, los uzbecos, los tayikos y los chechenios cruzaran hacia Afganistán para lo que ellos llamaban ‘el verano del yihad’.

“Biden indicó que estas cifras eran exageradas, que el número de combatientes extranjeros no sobrepasaba los 50 o los 75 cada vez.

“El miércoles 30 de septiembre el Presidente celebró la segunda reunión para analizar el problema de Afganistán y Pakistán. Esta vez el grupo de asistentes era mayor. Petraeus estaba presente.

“El Presidente preguntó: ‘¿Hay alguien aquí que piense que debemos irnos de Afganistán?’ Todos quedaron en silencio. Nadie dijo nada.

“‘Bien’, dijo el Presidente, ‘ahora que podemos prescindir de eso, continuemos.’

“Obama también quería alejarse del tema de Afganistán durante el resto de la sesión.

“‘Comencemos por lo que nos interesa, que es realmente Pakistán, no Afganistán’, dijo. ‘De hecho, si quieren, les pueden decir a los líderes pakistaníes que no nos vamos a ir de Afganistán.’

“Obama estableció las reglas para el resto de la sesión. ‘Realmente quiero centrarme en los Estados Unidos. Considero que existen tres objetivos claves. Uno de ellos es proteger a los Estados Unidos, a sus aliados y a sus intereses en el extranjero. Dos, la preocupación acerca de la estabilidad y las armas nucleares en manos de Pakistán. Y si estoy centrando mi atención en los Estados Unidos, ¿existe acaso alguna diferencia entre los peligros que emanan de Al Qaeda o del Talibán?’

“Lavoy y Petraeus hicieron sus intervenciones. MacChrystal hizo una presentación sobre lo que él llamaba ‘El Camino’ hacia su valoración inicial.

“Obama expresó: ‘Bien, ustedes han hecho su trabajo, pero hay tres nuevos acontecimientos: los pakistaníes se están comportando mejor; la situación en Afganistán es mucho más seria que lo que anticipábamos; y las elecciones afganas no dieron como resultado el punto de viraje que esperábamos -un gobierno más legítimo.’

“Biden favorecía el presupuesto, impugnado por el Presidente, de que Pakistán evolucionaría de la misma forma que evolucionaría Afganistán.

“Robert Gates proponía tener en cuenta los intereses en el exterior y los aliados.

“Hacia el final de la reunión Hillary preguntó de qué forma se utilizarían las tropas adicionales, a dónde irían, si iban en calidad de asesores, y cómo se aplicarían las lecciones aprendidas en Irak.

“Los análisis de inteligencia al más alto nivel nunca fueron concluyentes acerca de una acción en Afganistán en estos momentos. Un Afganistán completamente desestabilizado tarde o temprano desestabilizaría a Pakistán. De modo que la interrogante ante el Presidente y su equipo era la siguiente: ¿Podían los Estados Unidos asumir ese riesgo?

“Gates se reunió con el embajador pakistaní, Haqqani, en los Estados Unidos. Tenía que hacerle llegar un mensaje explícito del Presidente: no nos íbamos de Afganistán. Haqqani se refirió a una larga lista de cosas que el ejército pakistaní necesitaba. El Congreso había aprobado un fondo de 400 millones de dólares en mayo para mejorar el arsenal de la contrainsurgencia. Haqqani abordó el problema de los 1 600 millones que los Estados Unidos le debían al ejército de Pakistán por permitirle llevar a cabo operaciones militares a lo largo de la frontera. Después del 11 de septiembre, los Estados Unidos habían creado una cuenta de gastos a favor de Pakistán y de otros países, llamada Fondo de Apoyo a la Coalición, con la cual se les reembolsaba a los aliados por la ayuda prestada.

“CAPÍTULO 17

“Obama se reúne con un grupo bipartidista de aproximadamente 30 líderes del Congreso con el fin de darles una información actualizada sobre la revisión de la estrategia.

“Varios legisladores criticaban el enfoque de Biden que defendía una ofensiva antiterrorista. Lo interpretaban como una forma de reducir la presencia de los Estados Unidos.

“Biden aclaró que no estaba defendiendo una política que implicara una operación realizada sólo con el uso de Tropas Especiales.

“El Presidente tuvo que aclarar que nadie estaba hablando de abandonar Afganistán.

“McCain dijo que sólo esperaba que la decisión no fuese tomada a la ligera y que respetaba el hecho de que la decisión la debía tomar Obama como Comandante en Jefe.

“Obama le respondió: ‘le aseguro que no estoy tomando ninguna decisión a la ligera. Y usted tiene toda la razón. La decisión la tengo que tomar yo y yo soy el Comandante en Jefe’.

“Obama continuó diciendo: ‘nadie siente tanta urgencia en tomar esta decisión -y hacerlo de la manera correcta- como yo.’

“Ese mismo día a las 3:30 de la tarde Obama volvió a reunir a su equipo para analizar la situación de Pakistán

“El consenso dentro de la comunidad de inteligencia era que la situación en Afganistán no se iba a resolver si no había relaciones estables entre la India y Pakistán.

“Mullen apuntaba que los programas de colaboración entre los ejércitos de los Estados Unidos y Pakistán habían ascendido a casi 2 000 millones al año, por concepto de equipamiento, entrenamiento y otras empresas.

“Hubo sugerencias de abrir nuevas instalaciones en Pakistán con el fin de infiltrar fuentes de información en las tribus e incluir a asesores militares estadounidenses en las unidades pakistaníes.

“Obama aprobó todas las acciones en el terreno. Era inusual recibir una orden inmediata del Presidente, pues hasta el momento en las sesiones de trabajo se hablaba mucho y no se tomaban decisiones.

“CAPÍTULO 18

“Por fin McChrystal tenía la oportunidad de presentar su opción para el incremento de tropas sólo ante los principales (Obama no estaba presente) el 8 de octubre.

“La esencia de su exposición, con 14 diapositivas, era que las condiciones en Afganistán eran mucho peor que lo que se pensaba, y que sólo una ofensiva contrainsurgente que contara con plenos recursos podía remediar la situación.

“Jones dijo que había preguntas aún sin responder, y anotó en su libreta que era imposible poner en práctica cualquier estrategia para Afganistán que no abordara el problema de los santuarios en Pakistán.

“McChrystal planteaba tres opciones:

“1. de 10 000 a 11 000 efectivos para entrenar a las fuerzas de seguridad afganas.

“2. 40 000 efectivos para proteger a la población.

“3. 85 000 efectivos para el mismo propósito.

“McChrystal aclaró que el objetivo en este caso no era derrotar al talibán sino degradarlo, o sea, impedir que volviesen a tomar el control de partes claves del país.

“Hillary preguntó si era posible llevar a cabo la misión de degradación con un menor número de tropas, y el General le respondió que no, que él abogaba por los 40 000 efectivos.

“Al día siguiente Obama despertó con la noticia de que le habían otorgado el Premio Nobel de la Paz.

“Esa misma tarde a las 2:30 el Consejo de Seguridad Nacional en pleno tendría una sesión de trabajo con el Presidente. Éste comenzó la reunión pidiéndoles a todos que le dijeran qué debía hacerse con la guerra.

“Lavoy comenzó hablando sobre Pakistán y su obsesión con la India, y que los pakistaníes tenían reservas acerca del compromiso de los estadounidenses.

“McChrystal dijo que a menos que la misión cambiara, él presentaba las mismas opciones.

“Eikenberry resumió en 10 minutos sus opiniones, que eran bastante pesimistas. Coincidía con el hecho de que la situación se estaba deteriorando y que era necesario enviar más recursos, pero pensaba que la ofensiva contrainsurgente era muy ambiciosa.

“Gates recordó que todos se habían abrazado a sólo tres opciones:

“1. Contrainsurgencia, es decir, construcción de la nación.

“2. Antiterrorismo, que muchas personas piensan se trata de misiles lanzados desde un buque en el océano.

“3. Antiterrorismo plus, la estrategia propuesta por el vicepresidente.

“Pero evidentemente había más opciones y no sólo estas tres. Gates agregó que era necesario redefinir el objetivo y que probablemente los Estados Unidos estaban tratando de lograr más que lo que se podía alcanzar.

“Petraeus concluyó: ‘Nosotros no vamos a destruir al Talibán, pero necesitamos negarle el acceso a zonas pobladas y líneas de comunicación claves para contenerlos.’

“Biden preguntó: ‘¿Cual sería el mejor estimado de tiempo para que las cosas marchen en la dirección correcta? Si dentro de un año no hay un progreso palpable, ¿qué hacemos?’

“No hubo respuesta.

“Biden insistió: ‘Si el gobierno mejora y ustedes reciben las tropas, ¿cuál sería el impacto?’

“Eikenberry respondió que si bien los últimos cinco años no habían sido muy esperanzadores, había habido pequeños progresos, y que se podía capitalizar en ellos, pero que no se debían esperar avances significativos en los próximos seis a doce meses.

“CAPÍTULO 19

“Le tocaba el turno a Hillary en la reunión del 9 de octubre. Hillary dijo que el dilema era decidir qué era lo primero, si más tropas o un mejor gobierno; que para evitar el colapso se necesitaban más tropas, pero que ello no garantizaba el progreso.

“Preguntó si era posible el logro de los objetivos en Afganistán y Pakistán sin el compromiso de enviar más tropas. Ella misma respondió que la única forma de lograr que el gobierno cambiase era enviando más tropas, pero que aún así no había garantías de que esto diera resultado.

“Añadió que todas las opciones eran difíciles e insatisfactorias y agregó: ‘Nosotros sí tenemos un interés de seguridad nacional en garantizar que el Talibán no nos derrote. Lo mismo ocurre con la destrucción de Al Qaeda, que sería difícil sin Afganistán. Es una opción extremadamente difícil, pero las opciones son limitadas, a menos que nos comprometamos y obtengamos una ventaja psicológica.’

“Mullen se hizo eco de otros comentarios de línea dura. Dennis Blair sugirió que la política interna podía ser un problema por el número de bajas, pues el mes anterior la cifra había ascendido a 40, el doble de la del año anterior. Él se preguntaba si valdría la pena. La respuesta era que el pueblo lo iba a apoyar en tanto creyera que había logros.

“‘Por primera vez el Presidente tendría una estrategia elaborada por el gabinete de guerra en pleno, y podremos decirle al pueblo de los Estados Unidos lo que estamos haciendo’, dijo.

“Panetta opinaba lo siguiente: ‘Usted no se puede ir. No puede derrotar al Talibán.’ ‘Ellos no estaban hablando de la posibilidad de implantar una democracia al estilo de la de Jefferson en Afganistán’, decía Panetta, quien consideraba que ésta era la base para reducir la misión de los Estados Unidos y aceptar a Karzai a pesar de sus defectos. Según Panetta, la misión era luchar contra Al Qaeda y garantizar que no existieran santuarios. Era necesario trabajar con Karzai.

“Susan Rice dijo no haber tomado aún una decisión, pero que pensaba era necesario reforzar la seguridad en Afganistán para derrotar a Al Qaeda.

“Holbrooke dijo que se necesitaban más tropas; la cuestión era saber cuántas y cómo utilizarlas.

“John Brennan preguntaba qué era lo que se trataba de lograr, pues las decisiones en materia de seguridad que se adoptaran aquí serían aplicadas también en otras regiones. Si se tratara de un gobierno no corrupto, que prestara servicios a toda la población, eso no se iba a lograr mientras él estuviese vivo. ‘Es por eso’, decía él, ‘que las palabras ‘éxito’, ‘victoria’ y ‘ganar’ complican nuestra tarea.’

“Habían transcurrido ya dos horas y media. El Presidente dijo que esas reuniones habían dado como resultado una definición útil del problema, que estaba emergiendo una nueva definición.

“‘Esto no lo vamos a resolver hoy’, dijo Obama. ‘Ya hemos reconocido que no podremos derrotar completamente al Talibán.’

“Obama dijo que si aprobaba el envío de 40 000 tropas, eso no bastaría para una estrategia de contrainsurgencia que cubriera a todo el país.

“Obama preguntaba si era posible llevar a los afganos al punto de que les permitieran a los Estados Unidos retirarse en un período de dos, tres, cuatro años.

“‘No podemos mantener un compromiso por tiempo indefinido en los Estados Unidos’, dijo Obama. ‘No podremos mantener el apoyo interno y el de nuestros aliados sin dar ninguna explicación que incluya los límites de tiempo.’

“Holbrooke regresó a su oficina en el Departamento de Estado, donde el personal se quejaba de que se mantenían despiertos toda la noche redactando análisis que nadie se leía.

“Holbrooke respondió que la persona a la cual estaban dirigidos sí se los leía. Que las noches en vela no habían sido en vano y que debían preparar un nuevo paquete de informes para el Presidente.” Así concluye la síntesis de los capítulos 15 al 19, de los 33 que contiene “Las guerras de Obama”.

Ayer se anunciaba la publicación, casi simultánea, de otro libro, “Conversando conmigo mismo”, con prólogo de Barack Obama. Pero esta vez la edición verá la luz en 20 idiomas. Según se afirma, contiene cartas y documentos importantes de la vida de su autor: nuestro conocido y estimado amigo Nelson Mandela.

En los años finales de su cruel encierro, Estados Unidos convirtió el siniestro régimen del apartheid en potencia nuclear, suministrándole más de media docena de bombas nucleares, destinadas a golpear las fuerzas internacionalistas cubanas, para impedir su avance en el territorio ocupado por Sudáfrica en Namibia. La aplastante derrota del ejército del apartheid en el Sur de Angola dio al traste con el infame sistema.

Nuestros representantes en España prometieron adquirir y enviar de inmediato ejemplares del libro, cuyo lanzamiento estaba anunciado para hoy 12 de octubre. Pero casi a las seis de la tarde nada se sabía todavía, porque era feriado en España y las librerías no vendían. Se cumplía el 518 aniversario del día en que nos descubrieron y España se convirtió en imperio.

Prosigue mañana.








Fidel Castro Ruz

Octubre 12 de 2010

7 y 12 p.m.



LAS GUERRAS IMPERIALES Y LAS ARMAS DE HOY (III)

Jorge Gómez Barata

Con las armas nucleares ocurre como con los cartuchos para las pistolas: no basta con tener una bala o una bomba. De la cantidad de bombas disponibles depende la capacidad para batir simultáneamente decenas o cientos de blancos y para asestar un “segundo golpe”. Así se desató la carrera de armamentos, que es intensa cuando se trata de rivales concretos y simétricos y se atenúa cuando la bomba atómica es un elemento indicador del poderío y a lo sumo un disuasivo.

En el primer caso estuvieron la Unión Soviética y los Estados Unidos y esa situación es ahora la situación de la India y Pakistán, países fronterizos con niveles de desarrollo comparables y que han construido bombas atómicas para amenazarse uno a otro. En el segundo caso está China, que no tiene un adversario concreto a quien apuntar.

Durante la Guerra Fría nadie supo exactamente de cuántos silos nucleares, rampas móviles, submarinos atómicos, grandes buques y aviones estratégicos armados con cohetes portadores disponía cada una de las partes ni dónde estaban ubicados; tampoco se conocían otras “facilidades atómicas” como las armas tácticas ubicadas en bases militares en el extranjero y a bordo de buques y portaviones. Las incógnitas de la Unión Soviética respecto a Estados Unidos y viceversa, aludían también a los aliados.

El “botón nuclear” que de eso se trata el famoso “maletín” convertido en “vademécum” de los jefes de estado de las potencias nucleares, no es el disparador de un arma, sino la orden que desata andanadas de misiles y bombas sobre blancos seleccionados durante años y que cubren prácticamente a todo el mundo.

Entre los silos nucleares en territorio soviético y norteamericano y los principales blancos en unos y otros territorios mediaban entre cinco y diez mil kilómetros, distancia que un cohete podía tardar cierto tiempo en recorrer y antes, cuando no existían escudos o sistema antimisiles, todo se reducía a detectar los lanzamientos para lo cual primero se emplearon sismógrafos y luego sensores de emisiones de calor y detectores de vibraciones a bordo de los satélites o instalados en aviones y buques de exploración. Por la cercanía de sus presuntos adversarios, los países nucleares emergentes no tienen tales problemas.

Afortunadamente, durante años, la enorme distancia entre las superpotencias y la baja velocidad de los gigantescos misiles intercontinentales cuyo despegue no podía ser ocultado, eran circunstancias que otorgaban capacidad de reacción a unas y otras, impidiendo que pudiera realizarse una “guerra nuclear relámpago” que quedara sin respuesta. La falta de una opción ganadora evitó la guerra nuclear.

Ese no es hoy el caso, cuando existe la amenaza de que ciertos países utilicen las armas atómicas, incluso contra estados que no las poseen. Horroriza escuchar a líderes amenazar con desaparecer a algún país, poner a otro de rodillas o convertir a alguna ciudad en “un huracán de fuego”. Tales expresiones que a veces recuerdan bravuconadas, son expresión de tensiones y de peligros reales.

Para solucionar los problemas creados por la distancia y tratar de lograr ventajas, incluso aspirar a la sorpresa nuclear, aparecieron primero las bases militares en el extranjero dotadas de misiles de corto y mediano alcance, los aviones estratégicos y luego los silenciosos submarinos atómicos que pueden pasar meses y años sumergidos, aprovechando la circunstancia de que los reactores no necesitan ser reabastecidos de combustible, no emiten ruidos, no producen gases que sea necesario evacuar, potabilizan el agua, generan electricidad y son en realidad grandes bases atómicas sumergidas.

En realidad los actuales peligros atómicos no emanan de situaciones políticas nuevas ni generadas en los últimos cincuenta años, sino de antiguas rivalidades geopolíticas llevadas a puntos críticos por culpa de la irresponsabilidad de las grandes potencias, que facilitaron la proliferación nuclear: China, India, Pakistán, Sudáfrica e Israel alcanzaron el arma nuclear asistida por las potencias nucleares originales.

Tal vez por razones culturales, por características del sistema político y por una coyuntura marcada por la experiencia de la ocupación fascista y por las ansias de paz de los pueblos sobrevivientes de la guerra, en la Europa de la posguerra un grupo de países, entre ellos: Yugoslavia, Suecia, Noruega, Holanda, Finlandia y otros, así como Australia y Nueva Zelanda que contaban con potencial industrial y recursos económicos, voluntariamente, antes de que existiera el Tratado de no Proliferación, renunciaron a enrolarse en la carrera de armamentos nucleares.

Contradictoriamente por la misma época, en ciertos países del Tercer Mundo, envueltos en coyunturas políticas extraordinariamente conflictivas, se desarrolló la idea de que disponer de armas nucleares podía ser una solución. Algunos como Egipto y Libia y más recientemente Sudáfrica, renunciaron a sus respectivos programas nucleares; las bombas con las que alguna vez soñaron los dictadores de Argentina y Brasil no llegaron a fabricarse. La labor de México y la promoción del Tratado de Tlatelolco fue un importante aporte a la desnuclearización latinoamericana.

No hay manera de liberar a Ronald Reagan y a George Bush de su responsabilidad por haber desaprovechado las ofertas de Mijaíl Gorbachov, torpedeando la mejor oportunidad que tuvo la humanidad, no sólo para la reducción de los arsenales nucleares, el fin de las pruebas atómicas, la no proliferación, sino incluso para el desarme. En esa coyuntura el stablishment norteamericano cometió lo que puede ser uno de sus mayores errores estratégicos al tratar de obtener ventajas circunstanciales y de alcanzar con las armas y la guerra el liderazgo que la paz y la colaboración le hubieran regalado.

Para las corrientes políticas avanzadas, los estadistas esclarecidos, para los pueblos y las fuerzas amantes de la paz, ninguna frustración es mayor que haber asistido al absurdo de que el fin de la Guerra Fría no haya abierto el camino de la paz.

Por tortuosos caminos y por negarse a asimilar las enseñanzas terribles de Hiroshima y Nagasaki, la humanidad ha llegado al momento más absurdo de su existencia, en el cual puede incluso autodestruirse. Quien crea que con armas atómicas puede ganar, se equivoca. Allá nos vemos.

La Habana, 12 de octubre de 2010

Evo Morales afirma que un Premio Nobel nunca será otorgado a antiimperialistas

El presidente de Bolivia, Evo Morales, afirmó que el Premio Nobel sólo es entregado a las personalidades capitalistas. (Foto: Efe)

TeleSUR 12/10/10

Este martes, el gobernante de Bolivia, Evo Morales, comentó en su país que le resulta “muy sospechosa” el ganador del Premio Nobel de la Paz teniendo en cuenta a los otros candidatos que habían para el galardón y aseguró que desde su perspectiva, “ese premio jamás será para personalidades antiimperialistas”.

El presidente boliviano, Evo Morales, afirmó este martes en su país que encuentra "muy sospechosa" la elección de los ganadores del premio Nobel y que después de reflexionar sobre el galardón, concluyó que el mismo nunca será entregado a personalidades cuya posición política "no apoyen al imperio".

"He llegado a la conclusión de que el Premio Nobel de la Paz jamás va ser para movimientos sociales o personalidades anticapitalistas y antiimperialistas. De eso estoy convencido", aseveró.


Las declaraciones las hizo en una rueda de prensa en la que también participó el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, donde Morales agregó que él "está consciente de que las organizaciones que otorgan estos galardones tienen el derecho de hacer sus elecciones", no obstante, subrayó pero que "a esta altura son muy sospechosas estas premiaciones".

Entre los ejemplos que utilizó para argumentar su opinión se encuentran la premiación al presidente de Estados Unidos, Barck Obama, en el año 2009, y la entrega del mismo galardón en la mención Literatura al
escritor peruano Mario Vargas Llosa, quien también es "personaje de la tendencia capitalista".

"Si ese (Obama) es el supuesto premio de la Paz, cómo serán otros premios, (como) el de Literatura, Vargas Llosa, que trimestralmente me ataca a mí personalmente, pero nunca hemos respondido", expresó.

Reiteró que el rechazo manifestado al ganador de este año, el disidente chino Liu Xiaobo, no se trata de "una actitud presumida" sino que tenía información de potenciales y valientes defensores de los derechos humanos que los merecían.


"Están por ejemplo las
Madres de la Plaza de Mayo, de Argentina, ellas tenían una candidatura fuerte pero no fueron las elegidas", expresó.

Por último, manifestó que el premio Nobel no será más fuerte que sus valores y que mantendrá su posición revolucionaria.


"No por conseguir el premio vamos a cambiar de principios. Nuestros principios basados en nuestros valores", concluyó.

Evo morales ha sido
postulado al Nobel de la Paz desde el año 2006, cuando llegó a la Presidencia de Bolivia. Ha recibido apoyo generalmente por personalidades internacionales de izquierda que apoyan a los países progresistas, grupos indígenas y funcionarios y diplomáticos de su gobierno.

Campaña mundial contra el racismo

El presidente boliviano también presenció este martes el acto oficial del 87 aniversario de la Fuerza Aérea de Bolivia (FAB) y aprovechó la oportunidad para anunciar que ese país encabezará a nivel mundial una campaña contra el racismo y la discriminación.


"Es un mal que hace daño y divide a los pueblos", manifestó Morales.

Agregó que "la libertad de expresión no es para promover el racismo y la división en los pueblos" y ratificó que la discriminación por "cuestiones de etnia", son producto de una herencia colonial que hay que erradicar

"La lucha contra el racismo se ha iniciado con la aprobación de una
Ley que busca defender el derecho de los bolivianos", recalcó.

Destacó que para hacer frente a la discriminación es también fundamental el rol de las Fuerzas Armadas en conjunto con el pueblo para consolidar los procesos de transformaciones sociales.


"Ha nacido una nueva doctrina en las Fuerzas Armadas de Bolivia que es un ejemplo para los militares de otras naciones latinoamericanas y del mundo (…) no han sido creadas para provocar guerras, lo que no quiere decir que no estén preparadas para defender a la patria si es amenazada", subrayó.


Afirmó que las FAB es una institución militar "del pueblo que está al servicio del pueblo" y que las autoridades gubernamentales de su gabinete adoptarán medidas para fortalecer y modernizarlas con equipos y una alta formación académica de sus integrantes.


Razones ocultas de un oscuro agente

Por Lorenzo Gonzalo*

Foto © Virgilio PONCE

Un señor llamado Ed Levy López ha hecho declaraciones en Miami sobre los cinco agentes cubanos presos en Estados Unidos por sus labores anti – terroristas. Esta persona era parte del grupo enviado para esas funciones, pero por circunstancias que seguramente estuvieron más sustentadas en el miedo que en el convencimiento, se convirtió en uno de los testigos excepcionales del caso y fue exonerado del delito menor de agente, mientras a los otros se les consideró en la categoría mayor de espías, para satisfacer cierta plebe irracional, muy pequeña, que subsistía en el Miami de esa época y que moviliza aún a ciertos fanáticos.

Las personas fueron condenadas luego de un circo judicial, cuyas carpas fueron montadas en la ciudad de Miami, cuna del anticastrismo, la revancha, el apetito de hacerse del poder político en Cuba, el miedo y el terror. Es cierto que estos aspectos de la ciudad, dominada por antiguos personeros de la dictadura de Batista, que fue la razón y origen de la insurrección armada que terminó en un proceso revolucionario, han disminuido. Las denuncias internacionales respecto a las agresiones a Cuba, consentidas unas veces y dirigidas durante decenas de años por Estados Unidos, junto al reconocimiento de algunos de sus gobiernos de las barbaridades cometidas en contra del Estado y la población cubana, han logrado apacentarlos paulatinamente.

Esta persona, por motivos no muy claros aún, trató de confirmar con sus declaraciones que los cinco luchadores anti-terroristas, ejercían realmente la función de espías, para lo cual dice que sus antiguos compañeros tenían instrucciones de vigilar el Comando Sur que por aquella época se trasladó de Panamá al Condado de Miami.

Al margen de la veracidad que puedan tener sus declaraciones en este sentido, no es menos cierto que dicho Comando se utilizó para reforzar a los gobiernos de dudosa legitimidad en Centro América y el resto del Continente y para exterminar los focos insurgentes que clamaban justicia social para sus pueblos e independencia de Washington. Eran las épocas en que no existían márgenes de participación en las esferas del Poder de esas naciones y la lucha armada se consideró el camino idóneo.

Por todo esto no es de dudar que, marginalmente a sus labores de detectar el movimiento de connotados terroristas como Posada Carriles, Orlando Bosch, Santiago Álvarez y muchos más, materialmente implicados unos y financieramente los otros, les instruyeran de ver qué propósito tendría montar en la Florida, a pocos kilómetros de un país, cuyo Estado han intentado incansablemente de desestabilizar, una base conocida por sus labores ofensivas, contra todo gobierno que no responda íntegramente a sus intereses.

Prescindiendo de tales especulaciones, la presencia y declaraciones del arrepentido agente, no cambian en nada la injusticia de unas condenas que van más allá del delito cometido a los efectos de las leyes estadounidenses. La verdad redonda es que a ninguno de los cinco se les probó que hayan entregado o intentado acopiar “informaciones sensibles” que pudiesen perjudicar al Estado de Los Estados Unidos de América. La otra verdad es que las condenas, no sólo excedieron las aplicadas a agentes extranjeros, antes y después del caso cubano, sino incluso a espías que causaron grandes daños al país.

Es curioso que a estas alturas aparezca esta persona con tales declaraciones. No es de pensar que se trate de una decisión personal, porque gente de esta naturaleza quedan siempre sujetas a los organismos de inteligencia y contrainteligencia y todo lo que hagan debe ser con el consentimiento de estos. No sólo por la necesidad de controlarlos, sino para evita que salgan a relucir informaciones contrarias a los propósitos de dichos organismos.

La otra declaración a lo James Bond, de éste personaje, es que tenían instrucciones para valorar la posibilidad de introducir armas y explosivos en territorio estadounidense.

Todo organismo de Estado o privado, comete errores, pero pensar que semejante orden haya sido dada por un cuerpo de inteligencia que, a contrapelo de las necesidades de Cuba, ha debido convertirse en uno de los mejores y mayores del mundo, es pura novela de ficción introducida con algún fin.

En Estados Unidos si algo es fácil de adquirir, son armas de casi cualquier tipo. Es legal. Ud. va a la armería se identifica y las compra. Así de simple. Es más fácil conseguir un arma que conseguir un empleo.

En momentos que se incrementan las gestiones de todo tipo para terminar con la ignominia de mantener en prisión por más de diez años a estos cinco cubanos, gente decente, de familia, profesionales, que trabajaron para evitar hechos de sangre, como los que provocaron la voladura de un avión cubano de pasaje el 6 de Octubre de 1976, o la muerte de un turista, como consecuencia de una bomba, en un hotel de La Habana el 4 de Setiembre de 1997, llama la atención la aparición de un personaje de oscura naturaleza como éste.

Esperemos que todo quede como una bufonada más de la programación donde la entrevista tuvo lugar.

Miami, 12 de Octubre del 2010


*Lorenzo Gonzalo, periodista cubano residente en los EE.UU. y subdirector de Radio Miami (www.radio-miami.com)


LA GUERRA INTERNA DE ESTADOS UNIDOS

Por Manuel E. Yepe

Es falso que el gobierno de Estados Unidos solo libre guerras sucias contra países pobres del Tercer Mundo. O que limite sus belicosos abusos al enfrentamiento “contra el terrorismo” que subsuma las desiguales guerras contra Irak, Afganistán y tantas otras que están por estallar contra Irán, Corea del Norte, Yemen, Sudán, Líbano, Siria y otros estados “malvados”.

Lo cierto es que Washington está también empeñado en otras muchas guerras sucias –o una sola guerra contra varios enemigos- en su propio país, que no es ni subdesarrollado ni tercermundista. El gobierno de Estados Unidos sostiene en la actualidad verdaderas guerras contra indeseados luchadores por las libertades y derechos civiles.

Los enemigos son inmigrantes indocumentados, luchadores contra la guerra, militantes solidarios con pueblos agredidos por el imperio, combatientes anti racistas, adversarios del fanatismo anti musulmán, ambientalistas incorruptibles, dirigentes sindicales no vendidos a los patronos, así como los activistas que reclaman más puestos de trabajo, mejores condiciones de vivienda, atención de la salud y educación, cuyo número crece sin cesar.

La proliferación del activismo disidente en Estados Unidos obedece, a mi juicio, al hecho de que el “establishment” o sistema de relaciones que rige en la sociedad, proyecta una imagen de enorme solidez, dada por los casi infinitos recursos materiales para su seguridad y defensa en que se apoya, además del formidable control que ejerce sobre los medios de comunicación. Todo ello conforma un escenario tan hostil para quien se plantee el propósito de enfrentarlo de manera directa que quienes disienten optan por manifestar su descontento de manera colateral, a través de organizaciones de protesta específica que no atacan al sistema de manera frontal.

El acoso y la sistemática represión, con aparatosa irrupción en sus domicilios, asaltos a sus locales de reunión y redadas que lleva a cabo la Oficina Federal de investigación (FBI) contra estos activistas incluye la confiscación de computadoras, libros, listas de destinatarios de correos electrónicos, teléfonos celulares, cámaras, videos, documentos de todo tipo, pasaportes y fotografías de Martin Luther King y Malcolm X. Así ha sido recientemente en Michigan, Illinois, Minnesota, Carolina del Norte, Wisconsin y California. Todo con el propósito de intimidarles y sembrar en ellos el terror para que cesen en sus altruistas y humanitarias actividades.

Constantemente llegan mensajes de protesta al Presidente Barack Obama, a su Vicepresidente, al Fiscal General, al Inspector General del Departamento de Justicia, a los líderes del Congreso, el Senado y la Cámara de Representantes, así como al Secretario General de las Naciones Unidas y a los medios de comunicación. Pero ninguno se publica, como no sea en la prensa alternativa, de escaso alcance.

Tampoco en los medios dominantes o “mainstream media” ocupan espacios las denuncias por los acosos de activistas, ni las noticias acerca de los asaltos a sus hogares y oficinas. Estas noticias se manipulan con el mismo celo que las referidas las guerras externas.

En muchas ocasiones, tras los asaltos y registros, se reparten citaciones a los más conocidos y respetados activistas defensores de derechos humanos y civiles para que testifiquen ante un gran jurado federal investigador de los delitos de apoyo al terrorismo con el propósito de intimidar no solo a estos valientes discrepantes sino también a sus seguidores.

Esta manera de tratar de apagar la creciente oposición del pueblo a las guerras de su gobierno mediante la supresión de los derechos civiles y políticos de quienes dedican su tiempo y energía a promover la comprensión de cuestiones de justicia social y del derecho internacional que la prensa corporativa esconde, se hace cada vez más difícil de sostener y las encuestas demuestran que la incredulidad respecto a los medios crece sostenidamente.

En última instancia, estas guerras internas que mantiene el gobierno de los Estados Unidos forman parte sus deberes y su razón de ser como fachada del gobierno supremo de los bancos, las corporaciones y el complejo militar industrial, que jamás fuera electo pero es el que rige los destinos de la superpotencia.

Se trata de conflictos inevitables en cualquier sociedad capitalista entre dueños y trabajadores que, en la actual etapa imperialista de Estados Unidos, se agudizan al extremo.

Las Leyes Patrióticas promulgadas tras el ataque terrorista de origen y autoría aún no identificados convincentemente contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono de Washington solo han incrementado la intensidad de las contradicciones entre el proyecto hegemónico global de Estados Unidos y las aspiraciones de desarrollo en armonía con el resto del mundo de la ciudadanía de esa nación norteamericana.

La Habana, Octubre de 2010.