viernes, 8 de octubre de 2010

Los cambios requieren protección regional

Por Lorenzo Gonzalo*

Foto © Virgilio PONCE

Los golpes de estado latinoamericanos en el Siglo XXI merecen una atención diferente a los del Siglo XX.

La mayoría de aquellos tuvieron como pretexto evitar que el “comunismo”, los “soviéticos”, los “izquierdistas” y los demás fantasmas inventados en la época, pudiesen tomar el poder. Este pretexto surgió con la Guerra Fría pero sabemos que con anterioridad, dichas violaciones al orden establecido habían sido práctica común desde el mismísimo origen del nacimiento de las llamadas repúblicas independientes.

Los movimientos castrenses de esa época respondían a luchas por el poder entre las familias oligarcas que vivían de esas faenas de mando y muy poco de la promoción y sostenimiento de una producción estable, que garantizara el curso de la sociedad y fijara patrones de convivencia y la vocación por el trabajo.

Aquellos golpes no tenían las mismas repercusiones de los que se vienen sucediendo actualmente.

Las izquierdas o lo fantasmas de aquellas épocas se han convertido en esperanzas. El poder no ha sido alcanzado por líderes de partidos socialistas y mucho menos comunistas, sino por gente que ha comprendido el desvarío de las realidades en que viven sus países. El voto les ha sido entregado por los sufridos, la intelectualidad, profesionales y hombres de negocio, que entienden que los fundamentos económicos sobre los cuales navegamos, desde hace más de siglo y medio, no son el mejor modo de lograr paz y el progreso social.

Al influjo de estas realidades sociales han surgido las nuevas realidades políticas y la información ha hecho posible que los más, tengan acceso a los conocimientos elementales o al menos, a las informaciones básicas respecto al mal uso que los poderes hacen de la administración del estado.

Las corrientes ideológicas de antaño, autonombradas marxistas, trotskistas leninistas, marxistas-leninistas y otras, están siendo sustituidas por una compresión ponderada de las realidades, analizadas bajo los principios teóricos aportados por los primeros economistas y fundadores de la sociología moderna. Gramsci, Marx, Trotsky, Bakunin, David Ricardo, Adam Smith, John Maynard Keynes, Weber y otros, son enviados de vuelta a sus laboratorios. La ideología sin desaparecer aún, porque las realidades lo impiden, se mitigan y el punto de partida es: “cómo vivimos, qué somos y cómo apropiarnos de la realidad en función de nosotros mismos”. Irónicamente, las derechas se hacen más conservadoras, agresivas y renuentes a la renovación y las llamadas izquierdas, más tolerantes, abiertas al diálogo y más dispuestas a adecuar sus postulados a la dinámica de nuestros tiempos e incluso, más abiertas al debate y la discusión.

Gobiernos, con proyecciones de organizar nuevos tipos de estados han despuntado en Suramérica. Es evidente que, con altas y bajas, este proceso de derrumbe de los viejos poderes y la formación paulatina de otros, cuyos perfiles aún no se anuncian con claridad pero que, indiscutiblemente tienden a objetivos sociales más amplios, serán la norma por decenas de años y quizás requiera de más de una centuria para encontrar una real consolidación.

El nuevo mapa conformado por esta tendencia, también carece aún de fronteras.

El rumbo que tome Brasil en el camino por erradicar la pobreza, ampliar sus servicios sociales y depurar las fuerzas del poder, tendrá un gran peso por razones de su poderío económico, pero más aún en la medida que muestre la posibilidad de dirigirse hacia nuevos objetivos a partir de lo existente. Las nuevas experiencias indican que las ligeras movidas de un timón, en manos de un timonel centrado en la multiplicidad de factores que le rodean e interesado en una solución universal, puede cambiar el rumbo de la maquinaria social sin daños innecesarios y mucho menos irreparables. Si Brasil vota por la continuidad en estas elecciones que ya pasaron la primera ronda, su incorporación a la nueva tendencia latinoamericana estará más cerca de una garantía plena.

La pregunta que muchos se hacen es: cómo garantizar que las viejas fuerzas de poder, no pretendan agredir y retomar por la fuerza lo que les negara el voto?

No se trata sólo de las fuerzas radicadas en los países donde el voto no ha podido todavía deshacerse de esa pesada carga representada por sus oligarquías y de una aristocracia bufa. También existen las fuerzas internas de las naciones que han optado por rumbos más racionales y pragmáticos, quienes alentadas por algún vecino imprudente, rabioso ante todo cambio que no sea para beneficio propio, actúen en contubernio o por aliento inducido y pretendan violar la decisión mayoritaria que pidió por el cambio. De hecho ya ha sucedido triunfalmente en Honduras y lo han intentado en Venezuela y Ecuador.

Ante esta probabilidad, fácticamente sustentada, muchos se preguntan si no será posible la creación de una fuerza cívico militar, con potestad para ofrecer sus recursos a quienes sean despojados de sus derechos constitucionales y políticos.

Es un tema que merece la pena considerar y reflexionar.

Miami, 8 de Octubre del 2010


*Lorenzo Gonzalo, periodista cubano residente en los EE.UU. y subdirector de Radio Miami (www.radio-miami.com)


Honores y alegría en conmemoración del 30° Aniversario del FMLN

Ex combatientes del conflicto armado de diferentes países cantaron el himno del internacionalista, luego de colocar ofrendas florales en memoria de los compañeros caídos en la lucha

Leonor Cárdenas
Redacción Diario Co Latino


Con nostalgia y alegría militantes, dirigentes y simpatizantes del FMLN colocaron ofrendas florales al monumento de los internacionalistas, caidos durante el conflicto armado, acto realizado en el marco del 30 aniversario del partido de izquierda.

Los recuerdos de la lucha y la alegría de haber ganado el poder ejecutivo en 2009, fue evidente en los rostros de los farabundistas, quienes aseguran que la sangre derramada por cientos de sus compañeros no fue en vano.

“Es un acontecimiento importante, porque son 30 años de un partido que luchó por el bienestar de su pueblo, que luchó contra las dictaduras y la injusticia social. Hoy estamos conmemorando a los caídos en la lucha, tanta gente que entregó lo mejor que tenían… sus vidas”, manifestó Tania de Handal, esposa del reconocido líder ya fallecido, Schafik Handal.

Tania de Handal aseguró que a pesar del triunfo electoral de 2009, la lucha continúa en el país, “todavía falta mucho por hacer, porque lo que hemos logrado nos abre el camino para seguir luchando por un mundo socialista y justo”.

Para la Magistrada Suplente del Tribunal Supremo Electoral (TSE) Silvia Cartagena, la conmemoración del 30 aniversario del partido representa el triunfo de los cientos de salvadoreños e internacionalistas, que ofrendaron sus vidas, por la justicia y la paz en “el Pulgarcito de América”.

“La celebración es un tributo a los hombres y mujeres que dieron sus vidas en contribución a la firma de los Acuerdos de Paz y a la construcción de la democracia en el país”, agregó Cartagena, quien al momento de escuchar la canción Hasta la Victoria Siempre, dedicada al comandante Che Guevara, lloró de emoción y conmoción por el triunfo del partido.

Por su parte, el diputado de la Asamblea Legislativa, Schafik Handal hijo, dijo que el Día del Internacionalista es histórico para el partido de izquierda, porque se reúne “el sentimiento internacionalista de la izquierda mundial y al reconocer a los internacionalis-tas, estamos agradeciendo su contribución a la construcción de la democracia y la justicia social salvadoreña”, agregó Handal.

Como parte de la celebración del 30 aniversario del partido de izquierda, los farabundistas realizarán diferentes actividades, entre ellas la reunión del grupo de trabajo del Foro de São Paulo, en el que participarán representantes de 14 países del mundo.


El Foro de São Paulo, lo integran partidos y grupos de izquierda latinoamericanos, y este fue fundado por el Partido de los Trabajadores de Brasil en São Paulo en 1990.

De acuerdo con sus fundadores, el Foro fue constituido para reunir esfuerzos de los partidos y movimientos de izquierda, y debatir sobre el escenario internacional después de la caída del Muro de Contención Antifascista y las consecuencias del neoliberalismo, en los países de Latinoamérica y el Caribe.


Ojeada a un alma sagrada


Ernesto Che Guevara, el mito revolucionario, el Mesías inspirador de tantas rebeldías, la imagen irredenta que acompaña todas las convulsiones de este mundo, era un ser sensacional de carne y hueso, cuya humanidad estremece

Los jóvenes cubanos llevan presente al Che en todo momento. Autor: Roberto Ruiz

Luis Hernández Serrano
serrano@juventudrebelde.cu
7 de Octubre del 2010 22:15:36 CDT

Muchas anécdotas del Che se perdieron en los primeros tiempos revolucionarios, pero dejó constancia de muchos de sus pasos por la vida y de sus ideas, con esa costumbre de hacer diarios y escribir cartas o contestarlas puntualmente.


En una a su progenitora, desde Bogotá, Colombia, el 6 de julio de 1952, se declara con ciertos temores y complejos que nos lo revelan de carne y hueso.


«Durante una de mis guardias me anoté un punto en contra, ya que un pollo que llevábamos para el morfi (almuerzo), cayó al agua y se lo llevó la corriente. Y yo, que antes en San Pablo había atravesado el río, me achiqué en gran forma para ir a buscarlo, mitad por los caimanes que se dejaban ver de vez en cuando, y mitad porque nunca he podido vencer del todo el miedo que me da el agua de noche. Seguro que si estabas vos le sacabas y Ana María creo que también, ya que no tienen esos complejos nochísticos que me dan a mí».


No obstante su aparente impenetrabilidad al primer golpe de vista, y su carácter calificado de ríspido, era una persona muy bromista y alegre. Incluso su padre declaró que «Generalmente tomaba a chacota todas las cosas (…) y no aparentaba tener esa profunda sensibilidad de la cual dio amplias pruebas en su vida».


Uno de sus compañeros de la guerra en las montañas orientales cubanas, recordó:

«A los nueve meses de mi matrimonio nacieron mis hijas, jimaguas. Al Che le gustaba verlas y un día me dijo: “Alberto, ¿cuál de las dos es la tuya y cuál la de Cancino?”.


«Cancino era —precisa el testimoniante— un compañero amigo mío de Amancio Rodríguez, que había venido en la guerra y no tenía dónde vivir y lo alojé en mi casa. El Che rio a más no poder».


Uno entre nosotros


Hernando López Martínez ilustró la primera edición del libro Guerra de Guerrillas, escrito por Guevara, y este le dedicó así uno de esos ejemplares: «Al más gruñón de mis colaboradores en la tarea de consolidar el poder conquistado, con cariñoso saludo, del Che».


«Su humor era cáustico, en eso nadie le ganaba. Muchas anécdotas tengo en mi memoria y en mi alma sobre él», argumentó Hernando.


Cita que en el poblado de Fomento, en la antigua provincia de Las Villas, en un aparte en que el jefe guerrillero comía algo, lo miró y el Che le preguntó si quería un poco, y entonces le dio una parte de su propia comida.


Años después, en el Ministerio de Industrias, el Guerrillero leía en una revista extranjera un artículo que comentaba lo equitativo que era el Comandante argentino, y al leer ese párrafo, Hernando le dijo en broma:


«Oye, Che, yo no creo que tú seas tan equitativo como dice ese reportaje, pues aquel día en Fomento, ¿recuerdas cuando estabas comiendo, yo te miraba y tú no acababas de darme un poco para saciar mi hambre…?».


Entonces lo miró y le repuso, sin pensarlo apenas: «Chico, no te quejes, que tú estabas con una rubia lindísima aquel día y ni siquiera me brindaste».


Enseñaba a todos sus combatientes, por ejemplo, que de un cigarrillo, cuando no hay más, fuma una escuadra completa: que de una latica de frijoles come un pelotón, y a partes iguales, entre jefes y combatientes, sin ningún tipo de diferencia.


«Además de las abundantes virtudes conocidas, tenía la de amar a los animales y dio muchas muestras de eso. Me acuerdo —contaba su padre— de una perra en Alta Gracia que tenían los chicos. Se llamaba Bolita. Un día que había mucho frío, se metió en la chimenea y apareció chamuscada; había un olor a perra quemada terrible. Ernestito la cuidó y no se murió. Él era muy tierno con los animales y muy tierno con las personas».


Alberto Granado, sobre el recorrido en moto de ambos, contó que llegaron un día a Los Ángeles, pero con muchos líos en el camino. En ese pequeño poblado trabajaron como bomberos. Como allí hay mucho bosque, los bomberos son voluntarios, gente de la zona.


Los dos durmieron donde se guardan los carros-bomba y les tocó en suerte o en desgracia que aparece un fuego y allá fueron para ayudar a sofocarlo. Los bomberos se dividieron en dos grupos. Granado fue con el de las mangueras y el Che, como siempre, fue a donde le parecía más difícil la cosa, según precisó el propio Alberto.


Cuando se terminó aquella jornada regresó muy contento y le enseñó al amigo un par de gaticos que se habían quedado encerrados allí y que él había rescatado de las llamas.


Entre la ternura y la energía


«El 11 de septiembre de 1967 —anotaron Adys Cupull y Froilán González— Inti Peredo escribió que el Che reinició con fuerza su educación sobre el grupo, especialmente para mejorar algunas debilidades que se estaban notando. Sus charlas, retos o descargas —como las llamaba— tenían a veces el carácter de consejo de padre a hijo y en otras era enérgico y duro como correspondía a las circunstancias».


También sabía ser tierno, especialmente cuando se acordaba de su familia o de los compañeros que formaron parte de su vida militar, como el Tuma o Rolando.


Un día, al recordar a sus hijos, contó con un sentimiento de cariño y nostalgia la última conversación que había sostenido con su hija Celita. Próximo a partir definitivamente de Cuba, fue a su casa para ver por última vez a los niños y despedirse de ellos. Como es natural, iba caracterizado de Ramón, el hombre maduro con fachada de comerciante que recorría buena parte del mundo, burlando la vigilancia de la CIA. Su disfraz era tan bueno que no lo reconocieron ni la posta que estaba en su casa, ni su propia hija.


Che la tomó en los brazos, después la sentó en las piernas y le acarició la mano. La niña le dijo a Aleida, su esposa, que presenciaba la escena: «Mama, ¡este viejuco me quiere enamorar!”».


Tenía debilidades. El escritor soviético Levrestski señala varias y así lo dice: «De todas las debilidades humanas, quizá solo tuviera tres: el tabaco, los libros y el ajedrez».


El Comandante Guevara era duro, sí, inflexible con lo mal hecho, pero no déspota. Y sabía lo importante que era criticar los errores sin perder tiempo y de modo ejemplarizante. Un compañero de la guerra ha contado algo que él le narró.


«Luego se realizó el fusilamiento simbólico de tres de los muchachos que estaban unidos a las tropelías del chino Chang, pero a los que Fidel consideró que debía dárseles una oportunidad. Los tres fueron vendados y sujetos al rigor de un simulacro de fusilamiento; cuando después de los disparos al aire se encontraron los tres con que estaban vivos, uno de ellos me dio la más extraña y espontánea demostración de júbilo y reconocimiento en forma de un sonoro beso, como si estuviera frente a su padre», contó el Che..


Otro guerrillero narró una anécdota que revela muy bien su firmeza:


«De pronto allí frente a nosotros, vimos una faralla enorme, separada de otra por un espacio de metro y medio aproximadamente. Y esa faralla había primero que escalonarla, para luego saltar el espacio entre ambas (…) ¿Y qué sucedió? Pues la gente no quería continuar, miraban la faralla y no querían dar un paso.


«Ahí el Che se quedó observándonos a todos. Y enseguida dijo que él subiría primero, y diciendo y haciendo comenzó a escalar por aquel pedregón enorme, arañando la piedra como un felino de la selva (…) Y uno lo veía subiendo y pensaba: ese es Ramón, ese es Fernando, ese es el Che (…) y subió la faralla y venció aquel obstáculo y luego todos lo seguimos».


En el combate de Bueycito, donde perdiera la vida Ciro Redondo, el refuerzo del ejército de la tiranía logró pasar la línea de fuego de los rebeldes. Estos entonces tuvieron que retirarse. En medio del combate, alguien le gritó al Che que se tirara al suelo.


«¡Tírense ustedes!», fue la respuesta. Y de pie sobre la loma descargó sobre el enemigo su último cargador de municiones.


El primer encuentro


Una trabajadora del Ministerio de Industrias —cuando aquello con 19 años— dio su visión del Comandante Guevara:


«Mi primer encuentro directo con él fue en el teatro del Ministerio, en una reunión con todos los jóvenes. Cuando lo vi de cerca, tuve una impresión imborrable y maravillosa, escuché su conversación como la de un joven hablándole a otros jóvenes, un hombre de un extraordinario talento, amplia cultura, sencillez exquisita, gran capacidad de transmitir lo que quería decir, capaz de hacerse entender de forma clara y precisa por todos, convincente, bello y cautivador, con aquel acento argentino y melodioso que tanto nos gustaba».


Manuel Escudero, considerado el primer mensajero del Che en la Sierra Maestra, refirió algo que ejemplifica la rectitud del Che.


Una mañana —fenómeno nunca visto en países del Tercer Mundo y mucho menos del Primero— el Ministro de Industrias se monta en la parte trasera de un camión de su organismo y parte, mezclado con sus trabajadores, para realizar una jornada productiva directa en los campos.


Se ha escogido el día de descanso predilecto: un domingo. Cuando el vehículo pasa frente a un puesto donde se está colando café para su venta al público, se detiene y los movilizados descienden alegres para probar un buchito.


El hecho tiene lugar en la ciudad de Güines, en La Habana. El Che, como los demás, se ha colocado ante el mostrador de la cantina y espera que le sirvan su olorosa tacita. Justamente cuando lo hacen, él se vira hacia el que está a su lado y se le oye decir, con humildad y cierta dosis de pena: «Por favor, pagá vos, que no traje dinero».


Nota: Estas anécdotas se recogen en el libro inédito del autor El hombre de la casa rodante.