miércoles, 6 de octubre de 2010

CIENCIA MEDICA Y GENOCIDIO

Chencho Alas

Me he preguntado varias veces si los hijos de Superman, herederos del Superhombre creado por Friedrich Nietzsche, nos consideran a los no blancos, razas inferiores o algo intermedio entre el mono y el hombre en proceso de evolución. No trato de juzgar el hecho sino constatar a lo largo de la historia la manera ética cómo nos han tratado. Recuerdo que cuando era estudiante de paso por los Estados Unidos, allá por el año 1956, una señora muy esbelta de cabellera rubia me preguntó si los negros según mi manera de pensar eran hombres. De inmediato mi respuesta fue que sí e hice referencia a la Biblia. Ella me dijo que era cristiana, pero habían algunas cosas de la Biblia que no le convencían.

El pasado 2 de Octubre el periódico más importante de Austin, Texas, publicó la noticia acerca de la disculpa que presentaron Barack Obama, presidente de los Estados Unidos y su Secretaria de Estado al presidente de Guatemala, Alvaro Colom, por la investigación médica hecha en ese país sobre sífilis y gonorrea en personas que no sabían que las estaban usando de conejillos de India. De 1946 a 1948, doctores del Departamento de Salud de los Estados Unidos, haciendo uso de fondos públicos de manera deliberada infectaron a unos 700 guatemaltecos – presos, enfermos mentales, prostitutas y soldados – con enfermedades venéreas para probar la efectividad de la penicilina que estaba en su desarrollo por aquellos años.

Este hecho sucedió en el período presidencial de Harry Truman, el mismo que ordenó el lanzamiento de la bomba atómica contra Hiroshima y Nagasaki. John Cutler fue el médico que estuvo a cargo de la investigación en Guatemala supervisada por R. C. Arnolds y John Mahoney. Como bien lo señala Guillermo Alvarado, esto sucede “al mismo tiempo que en Nuremberg su país lideraba el tribunal que condenó a varios nazis, precisamente por experimentar en pacientes judíos y de otras nacionalidades”.

La reacción del presidente Colom no se hizo esperar calificando los experimentos de “espeluznantes” y “crímenes de lesa humanidad”. La doctora en historia de la medicina, Susan Reverby, profesora de la Universidad de Wellesley, fue quien desenterró este hecho aberrante. Según Reverby, el objetivo de la investigación fue determinar si la penicilina podía prevenir y no solo curar la sífilis. Cuando las prostitutas no lograban infectar a hombres, a estos se les hacía rasguños en el pene, cara o brazos y se les untaba la bacteria. Hubo casos en los que se les inyectó en la columna vertebral.

Posteriormente, el mismo médico participó en el experimento de sífilis Tuskegee, una pequeña población de Alabama, USA, que fue llevado a cabo de 1932 a 1972 por el Servicio Público de Salud. Los investigadores reclutaron a 399 pobres aparceros o jornaleros, todos ellos negros que estaban contagiados de sífilis. No sabían de la enfermedad que sufrían y no se les dio ningún tratamiento. El interés del estudio era averiguar cómo progresaba la enfermedad. Según el Centro para el Control de Enfermedades, se les informó a los hombres que eran tratados por sufrir de “mala sangre”, un término vago para indicar varias enfermedades como sífilis, anemia y fatiga.

Cuando no hay respeto a la persona, se carece de valores y principios, no hay barreras para cometer toda clase de crímenes hasta los más “espeluznantes”. En otros campos, nuestras generaciones han sido testigos de la brutalidad de crímenes cometidos en nombre del interés nacional, de la raza, de la clase y de la misma religión. Basta recordar al presidente Reagan, quien llamaba a los “Contra” los freedom fighters”, luchadores de la paz, con una sonrisa que le llegaba de oreja a oreja, y los comparaba con los padres fundadores de los Estados Unidos. Viviendo en Nicaragua, yo mismo vi escuelas humeantes y procesiones de hasta 12 cadáveres de niños que los llevaban a enterrar. No olvidamos la invasión de Panamá decretada por George H. Bush el 20 de diciembre de 1989, la cual costó la vida de aproximadamente 3500 residentes del Chorrillo, el barrio más pobre de la Ciudad de Panamá. Bush se propuso cuatro objetivos entre ellos la defensa de la democracia y los derechos humanos y poner un paro al tráfico de drogas. No dijo que uno de los objetivos importantes era el estreno de nuevas armas, el helicóptero AH-64, el humvee, vehículo de gran movilidad y el F-117A, un avión de combate hecho de acero. Tampoco olvidamos la guerra en El Salvador que costó 80,000 vidas humanas. Las guerras en Centroamérica le costaron a los Estados Unidos 12,000.000.000 de dólares, fondos suficientes que hubieran podido pagar el despegue del desarrollo de toda la región.

La lista de las violaciones a los derechos más fundamentales de la persona se haría demasiado larga si añadimos Irak, Afganistán y otros países. No hay espacio para tanto, pero, nos queda una pregunta: ¿Quiénes somos para los hijos de Superman? ¿Por qué no se nos respeta? Yo diría que en parte la culpa es nuestra. No nos respetamos a nosotros mismos. Admiramos todo lo que viene del Norte: lengua, productos, música, poderío, etc. En una imagen, nuestra postura es la misma que tuvo el campesino frente al patrón en años pasados, de pie, dándole vuelta al sombrero, con la cabeza baja, sin mirar cara a cara.

Alvaro Colom se ha comprometido a hacer una investigación de lo que pasó en Guatemala. Muy bien, pero considero que no es suficiente. Mi propuesta es que este asunto y otros se lleven a los foros internacionales. Debe crearse una comisión para proponer a la ONU una legislación que condene como crímen de lesa humanidad hechos similares y que haya un tribunal internacional que juzgue y castigue a los culpables ya sea individuos o países.

Austin, Tx, 06 de octubre de 2010


MEDICOS QUE MATAN Y GOBIERNOS QUE TOLERAN

Jorge Gómez Barata

Puede imaginarse un escenario en el cual un Adolf Hitler resucitado telefonea a Benjamín Netanyahu y después de los saludos de rigor, pide disculpas y da por saldada la deuda contraída por el Estado alemán bajo cuya soberanía el Dr. Josef Mengele utilizó miles de prisioneros para realizar experimentos médicos; lo mismo que apenas un año después, entre 1946 y 1948 hizo el médico norteamericano John Cutler en Guatemala inoculando gonorrea y sífilis a 1500 ciudadanos de ese país para probar el efecto de ciertos medicamentos.

La ironía del símil es que, en 1946 mientras en Guatemala se cometía el atroz crimen, en Europa los investigadores norteamericanos, soviéticos y del resto de los países aliados rastrillaban una y otra vez entre los prisioneros nazis en busca de criminales de guerra para llevarlos ante los tribunales y hacerles pagar sus crímenes; Mengele estuvo entre los que se evadió, ocultándose en su natal Baviera, luego en Italia, Argentina, Paraguay y Brasil donde en 1979, treinta y tres años después de haber cometido sus crímenes, como un inofensivo anciano murió sin sufrir, de infarto cardiaco mientras disfrutaba de un baño de mar.

Al comparar el ADN de los restos encontrados en 1985 en el cementerio de la localidad de Ambu, Sao Paulo, bajo una lápida a nombre de Wölfgang Gërhard con el del hijo del criminal, los investigadores norteamericanos establecieron inequívocamente que pertenecían a Joseph Mengele. Eli M. Rosembaum, director de la Oficina de Investigaciones Especiales del Departamento de Justicia del gobierno de los Estados Unidos declaró espantado: "Fuimos sobrepasados por su monstruosidad".

Por una macabra ironía, el gobierno de los Estados Unidos, el país del mundo donde existen más abogados, jueces, fiscales y cortes por metro cuadrado y donde se puede demandar al gobierno si en una calle mojada alguien resbala, reacciona con increíble frivolidad ante un hecho que debiera escandalizarlo y avergonzarlo.

En este caso lo verdaderamente importante no es averiguar la identidad e individualizar a los culpables, sino establecer la responsabilidad que contrajo el Estado norteamericano bajo cuyos auspicios, en este caso, de una de sus agencias oficiales se cometió el crimen que no ha muerto como el doctor que lo cometió ni prescribe con el paso del tiempo.

Se trata este vez de determinar qué corresponde hacer a los encargados de administrar justicia a nivel internacional cuando un país, por añadidura la mayor superpotencia del planeta, escudándose en acciones de colaboración internacional, engaña a otro gobierno que, actuando de buena fe no se percata del horrible crimen que se comete contra sus ciudadanos.

Esta vez lo que está en juego no es la maldad de un individuo sino la credibilidad y la moralidad de un Estado que ejerce un liderazgo mundial.

Los académicos, científicos y la comunidad médica norteamericana, muchos de cuyos integrantes ahora mismo prestan servicios o realizan investigaciones en diversas partes del mundo, deben ser los primeros interesados en lavar el baldón que ha caído sobre su reputación. Infestar con sífilis y gonorrea a infelices ciudadanos guatemaltecos que creían que iban a ser curados es de una crueldad inaudita.

Naturalmente que no basta con aludir al gobierno norteamericano que, en principio, al más alto nivel, por intermedio de su presidente Barack Obama ha tenido la honradez de reconocer los hechos, sino de observar qué hará Guatemala donde también hay un gobierno cuyo responsabilidad, ayer y hoy es velar por la integridad y seguridad de sus ciudadanos y representarlos; también existen allí abogados, jueces, cortes y fiscales.

Tal vez Guatemala carezca de los recursos científicos y profesionales necesarios para una investigación exhaustiva y puede que ese país no disponga de instrumentos jurídicos apropiados, en cuyo caso puede pedir asistencia a los organismo internacionales para que se involucren; entre otros a la Organización Panamericana de la Salud, a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a los colegios y asociaciones médicas nacionales, incluyendo las de Estados Unidos y por último a la Corte Penal Internacional.

No se trata de asumir una actitud vengativa ni promover un ajuste de cuentas a los individuos que participaron en la repugnante operación, algunos de ellos ya fallecidos, sino como ocurrió con los crímenes cometido por los nazis en aquella misma época, sentar un precedente que ponga a la humanidad, incluyendo a los ciudadanos de los Estados Unidos a salvo de semejantes actos de barbarie.

Avergüenza creer que la empobrecida Guatemala tendrá que conformarse con una llamada telefónica que por muchos meritos que tenga no lava la culpa ni repara los daños. Veremos.

La Habana, 06 de octubre de 2010


El gobierno cubano insta al Presidente Obama a que sea consecuente con su compromiso en la lucha antiterrorista

DISCURSO PRONUNCIADO POR EL GENERAL DE EJÉRCITO RAÚL CASTRO RUZ, PRESIDENTE DE LOS CONSEJOS DE ESTADO Y DE MINISTROS, EN EL ACTO POR EL DÍA DE LAS VICTIMAS DEL TERRORISMO DE ESTADO, EFECTUADO EN LA SALA UNIVERSAL DE LAS FAR, EL 6 DE OCTUBRE DE 2010.

Familiares de las víctimas del Terrorismo de Estado contra Cuba,

Compañeras y compañeros:

Como indica el Decreto Ley del Consejo de Estado, publicado hoy, a partir de este año el 6 de Octubre se conmemorará el “Día de las víctimas del Terrorismo de Estado”.

Hace exactamente treinta y cuatro años, 73 personas inocentes: 11 guyaneses, cinco ciudadanos de la República Democrática Popular de Corea y 57 cubanos fueron asesinados en pleno vuelo, a causa del estallido de una bomba en una aeronave de Cubana de Aviación que acababa de despegar de Barbados. Entre ellas, 24 jóvenes del equipo juvenil de esgrima que habían obtenido todas las medallas de oro del Cuarto Campeonato Centroamericano y del Caribe, celebrado en Venezuela.

Para el pueblo de Cuba, que ha sido blanco del Terrorismo de Estado desde el mismo triunfo de la Revolución, las dolorosas pérdidas sufridas aquel día se sumaron con indignación a las cuantiosas víctimas, por las que aún hoy reclamamos justicia.

El origen del fenómeno se remonta al año 1959, cuando la naciente Revolución adoptaba las primeras medidas en beneficio popular.

En época tan temprana como marzo de 1960, el presidente Eisenhower aprobó un programa de acciones encubiertas contra la isla, que fue desclasificado hace algunos años. La Agencia Central de Inteligencia norteamericana asumía el papel rector en la planificación, aseguramiento logístico, reclutamiento y entrenamiento de mercenarios para la ejecución de acciones terroristas bajo el amparo del gobierno de ese país.

Incendios, bombardeos, sabotajes de todo tipo, secuestro de aeronaves, barcos y ciudadanos cubanos, atentados contra nuestras sedes y asesinatos de diplomáticos, ametrallamiento a decenas de instalaciones, múltiples intentos de acabar con la vida de los principales líderes de la Revolución, especialmente, cientos de planes y acciones para atentar contra el Comandante en Jefe.

Este año conmemoramos 5 décadas del brutal sabotaje contra el vapor francés “La Coubre” en el puerto de La Habana, concebido intencionalmente para provocar una doble detonación de cargas explosivas, con el propósito de multiplicar las víctimas. Este crimen provocó la muerte de 101 personas y centenares de heridos, incluyendo a miembros de la tripulación francesa.

Ante cada nueva agresión la Revolución se fortalecía y radicalizaba en todos los órdenes. A los terroristas de la CIA y sus patrones, cuyos actos pretendían provocar pánico y desmoralización en la población, la consolidación del proceso revolucionario los compulsó a proyectar un plan de invasión a Cuba y la creación en la Florida del mayor centro de inteligencia fuera de su sede principal, en Langley.

La agresión de Playa Girón provocó la pérdida de 176 compatriotas y dejó un saldo de 50 discapacitados, cuyo sacrificio hizo posible que nuestros enardecidos combatientes derrotaran la invasión antes de las 72 horas, impidiendo con ello el traslado hacia nuestro territorio del gobierno títere resguardado por la CIA en una base militar de la Florida, listo para solicitar la intervención de Estados Unidos con la complicidad de la OEA.

El recién electo presidente Kennedy, que heredó el plan de invasión del gobierno anterior y aprobó su ejecución, no se resignaba a cargar con la responsabilidad de su estrepitoso fracaso e indicó implementar la Operación Mangosta que comprendía 33 tareas que iban desde planes para asesinar a los líderes de la Revolución, hasta acciones terroristas contra objetivos socioeconómicos y la introducción de armas y agentes con fines subversivos y de espionaje.

Desde su aprobación hasta enero de 1963 se efectuaron 5 mil 780 acciones terroristas contra Cuba, de las cuales 716 constituyeron sabotajes de envergadura contra instalaciones industriales.

En este contexto, organizaciones terroristas radicadas en Estados Unidos, financiadas y protegidas por la CIA, fueron precursoras de los secuestros aéreos y del empleo de aviones civiles para acciones bélicas contra Cuba.

Semejantes prácticas no tardaron mucho tiempo en volverse en su contra, provocando una pandemia mundial de secuestros de aeronaves que estimuló el uso de estos métodos por el terrorismo internacional y que sólo se resolvió por la decisión unilateral del gobierno cubano de empezar a devolver a los secuestradores.

Tras el asesinato de Kennedy, su sucesor Lyndon Johnson, continuó los planes terroristas contra la isla. Entre 1959 y 1965 la CIA organizó, financió y abasteció desde territorio norteamericano a un total de 229 bandas armadas, con 3 mil 995 mercenarios en todo el país, que causaron la muerte a 549 combatientes, campesinos y alfabetizadores, además de miles de heridos y cientos de discapacitados.

A partir de entonces se incrementaron las acciones terroristas contra sedes diplomáticas, oficinas y funcionarios cubanos en el exterior, causando la muerte a valiosos compañeros y múltiples pérdidas materiales.

Un 11 de septiembre, pero de 1980, fue asesinado Félix García Rodríguez, funcionario de la misión de Cuba en la ONU, por el terrorista de origen cubano Eduardo Arocena, miembro de la organización terrorista “Omega 7″.

El 5 de mayo de ese año quedaron atrapados por el fuego terrorista 570 niños y 156 trabajadores del círculo infantil Le Van Tan, quienes salvaron sus vidas gracias a la rápida y heroica actuación de las fuerzas especializadas y la solidaridad de la población.

Al propio tiempo, otra modalidad del Terrorismo de Estado contra Cuba ha sido la guerra biológica desarrollada por sucesivas administraciones norteamericanas, introduciendo en el territorio nacional enfermedades que afectaron de manera significativa la salud de nuestro pueblo. En 1981, agentes al servicio del gobierno de Estados Unidos propagaron la epidemia de dengue hemorrágico que cobró la vida de 158 personas, 101 de ellas, eran niños.

De la misma forma se introdujeron diversas plagas para dañar al sector agropecuario, generando pérdidas incalculables en alimentos para la población e importantes rubros exportables de la nación.

En la mayoría de estos actos participaron, directa o indirectamente, los servicios de inteligencia norteamericanos, especialmente la CIA, casi siempre bajo el manto de organizaciones contrarrevolucionarias cubanas. Sería imposible recoger en una sola intervención la interminable cadena de planes, acciones y ataques terroristas fraguados contra nuestro país. Sin embargo, la lista de los responsables de estos crímenes, es muy corta, porque siguen siendo los mismos.

Hoy estamos aquí precisamente, para rendir tributo a los 3 mil 478 cubanos que han muerto y 2 mil 99 que han quedado incapacitados para siempre por actos terroristas ejecutados durante medio siglo contra nuestra Patria, que suman un total de 5 mil 577 víctimas. Los mártires de Barbados integran la larga lista de los caídos que no olvidamos ni olvidaremos jamás.

Los autores del crimen de Barbados y otros tantos contra Cuba, Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, han vivido y aún residen impunemente en Miami. El primero, gracias al perdón ejecutivo del entonces presidente George Bush (padre), quien era el director de la CIA cuando sus agentes sabotearon el avión cubano; y el segundo, amparado por Bush (hijo), espera en libertad la realización de un juicio por causas menores y no por los múltiples cargos de terrorismo internacional como corresponde.

Hasta hace muy poco estos grupos proclamaban públicamente sus crímenes y anunciaban con todo cinismo nuevos actos de terror.

Si la impunidad no hubiera prevalecido, se habría evitado que en los años noventa se produjeran 68 actos terroristas contra Cuba y no tendríamos que lamentar la muerte del joven italiano Fabio di Celmo en La Habana, durante la ola de atentados terroristas desatada contra instalaciones turísticas en 1997.

Las reveladoras declaraciones del terrorista confeso Chávez Abarca, difundidas por la televisión cubana el 27 y 28 de septiembre pasados, que resultó detenido por las autoridades venezolanas cuando se disponía atentar contra la estabilidad de ese hermano país y otras naciones latinoamericanas, confirman detalles sobre las nuevas rutas del terror internacional y aportan evidencias irrefutables sobre la culpabilidad de Posada Carriles y sus patrocinadores en Estados Unidos.

A pesar de todos estos crímenes, Cuba siempre ha mantenido un desempeño ejemplar en la lucha contra el terrorismo y ha ratificado la condena a todos los actos de esa naturaleza, en todas sus formas y manifestaciones.

Nuestro país ha suscrito los 13 convenios internacionales existentes en esa materia y cumple estrictamente los compromisos y obligaciones emanados de las resoluciones de la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. No posee, ni tiene intención de poseer, armas de exterminio en masa de ningún tipo y cumple sus obligaciones en virtud de los instrumentos internacionales vigentes sobre armas nucleares, químicas y biológicas.

El territorio de Cuba nunca ha sido utilizado ni se utilizará jamás para organizar, financiar o ejecutar actos terroristas contra ningún país, incluyendo los Estados Unidos.

En varias ocasiones, las autoridades cubanas han hecho conocer al Gobierno de los Estados Unidos, su disposición a intercambiar información sobre planes de atentados y acciones terroristas dirigidas contra objetivos en cualquiera de los dos países.
Hemos brindado oportunamente al Gobierno de los Estados Unidos abundante información sobre actos terroristas cometidos contra Cuba. El caso más conocido se produjo en los años 1997 y 1998 cuando entregamos al FBI copiosa evidencia sobre las explosiones con bombas en varios centros turísticos cubanos, proporcionándoles incluso acceso a los autores de esos hechos, detenidos aquí, y a testigos.

Como única respuesta, el FBI en Miami, con estrechos vínculos con la extrema derecha cubano americana, auspiciadora del terrorismo contra la Isla, concentró todas sus fuerzas en perseguir y enjuiciar a nuestros compatriotas Antonio, Fernando, Gerardo, Ramón y René, a quienes el gobierno de Estados Unidos nunca debió encarcelar.

Hoy, gracias a la solidaridad internacional, el mundo entero conoce del trato injusto e inhumano aplicado a los Cinco Héroes que luchaban para proteger del terrorismo a los pueblos de Cuba e incluso de Estados Unidos.

¿Hasta cuando el Presidente Obama continuará sin escuchar el reclamo internacional y permitirá que prevalezca la injusticia, que está en sus manos eliminar? ¿Hasta cuándo nuestros Cinco Héroes continuarán encarcelados?

El actual Gobierno de los Estados Unidos, al ratificar recientemente la arbitraria inclusión de nuestro país en la lista anual del Departamento de Estado sobre los “Estados patrocinadores del terrorismo”, además de la infame medida ha ignorado una vez más el record ejemplar de Cuba en esta materia.

Estados Unidos también ha desconocido la cooperación que ha recibido de Cuba. En tres ocasiones (noviembre y diciembre de 2001 y marzo de 2002), nuestros representantes propusieron a las autoridades norteamericanas un proyecto de programa de cooperación bilateral para combatir el terrorismo y en julio de 2009 reiteró su disposición a colaborar en esta esfera sin que hayamos recibido respuesta alguna.

El gobierno cubano insta al Presidente Obama a que sea consecuente con su compromiso en la lucha antiterrorista y actúe con firmeza, sin dobles raseros contra quienes desde el territorio norteamericano han perpetrado y persisten en realizar actos terroristas contra Cuba. Sería una digna respuesta a la carta abierta que le dirigiera el Comité de Familiares de las víctimas de la voladura del avión cubano en Barbados, publicada hoy.

No debe olvidarse, ni por un instante, que nuestro pueblo, como consecuencia del Terrorismo de Estado, ha acumulado una cifra de muertos y desaparecidos superior a las que causaron los atentados a las Torres Gemelas y Oklahoma juntos.

Quisiera concluir nuestro homenaje, evocando el inolvidable acto de despedida de duelo de las víctimas del crimen de Barbados el 15 de octubre de 1976, cuando todos juramos recordar y condenar, por siempre, con inextinguible indignación ese vil asesinato.

Repitamos hoy la sentencia del compañero Fidel en aquella ocasión: ¡Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla!

¡Seremos fieles al eterno compromiso con los caídos!

¡Gloria a nuestros héroes y mártires!


La República del Miedo

Sobre los aportes de los cubanos en los Estados Unidos y Puerto Rico
Pedro González-Munné | Periódico La Nación Cubana | 6-10-2010

Muchas veces se escuchan las loas a los "aportes cubanos a la sociedad norteamericana" a nuestra pujante cultura milenaria de platanitos y choteo, pero lo más impresionante es el elogio a la forma en que "nuestra forma de ver la vida" ha impactado a las comunidades donde residimos, como el caso del Sur de la Florida, donde se asienta la inmensa mayoría del casi un millón de cubanos emigrados.

En realidad existe un aporte innegable a la sociedad norteamericana y va más allá del simplismo y el alarde, es el esfuerzo de nuestra gente por insertarse en una sociedad extraña y rapaz, es su arduo trabajo cotidiano en enraizarse en este pantano arenoso, donde el racismo y la soberbia son plagas más peligrosas que indefensos cocodrilos o serpientes de coral.

La mayoría de los cubano-americanos en esta parte de Norteamérica hemos venido a estas tierras después de 1980 y más de la mitad no ha roto sus lazos con la isla, viajando frecuentemente a Cuba. Tanto es así que más de medio millón de cubanos residentes en los Estados Unidos tienen pasaporte de su país de origen, medida exigida por el Gobierno de la isla, junto con un costoso permiso de entrada, tramitado cada vez que viajan a su patria.

Estos emigrados, en la búsqueda de un futuro económico mejor para sus familias, se han asentado mayoritariamente en comunidades de dos estados, la Florida y Nueva Jersey, donde han aprovechado las bases de pequeños negocios y otros grupos de habla hispana que les han dado pie para su aclimatación inicial en los Estados Unidos, teniendo un terreno favorable que no ha estado al alcance de otros inmigrantes.

Sin embargo, en el caso de los cubano-americanos, las grandes fortunas y el poder político se concentran -con las naturales escasas excepciones- en los batistianos y sus descendientes, así como en las personas vinculadas al narcotráfico y sus secuelas, como el lavado de dinero ilícito o la política, término muy árido para describir la industria que se mueve en derredor de la corrupción y los subsidios federales a los "combatientes" por la libertad de Cuba.

Una pléyade de organizaciones "exiliadas" de todos los pelajes, cuyo principal mérito es el chantaje a los hombres de negocios locales y su propia gente, subsiste gracias al dinero de las instituciones norteamericanas, escabullándose del diario honor de ganarse el sustento y ocupando ríos de tinta y horas interminables de radio, las cuales convierten en sentinas de insultos y ataques, no sólo a sus "enemigos ideológicos", sino a quienes se niegan a "pagar el barato" de sus coimas, o a participar en sus periódicas colectas para una lucha inexistente.

Esta enfermiza y cancerosa tendencia se ha extendido a la prensa local, donde el temor bien fundado se extiende por redacciones y estudios, limitando la libertad de expresión a tendencias enfermizas que han destruido periódicos y reputaciones, ante el terrorismo de nuevo corte, el económico, el cual ha hecho quebrar a estaciones de radio y televisión y publicaciones de todos los tamaños.

Las amenazas no siempre se hacen sangre, pero este grupo gansteril prospera gracias al miedo extendido en la comunidad, ante represalias bien reales, como grupos organizados y pagados constituidos similarmente a las "porras" de nuestra historia reciente, movilizados para amedrentar a quienes se atreven a salirse de la línea pautada por los rabiosos "combatientes por la libertad", o sencillamente no pagar los derechos a su paz.

Esta república del miedo, donde medran la corrupción y el cohecho, donde gobiernan delincuentes y asesinos -no en potencia pero sí muy reales-, donde el principal mérito es seguir al malandro que ha hecho fortuna con el robo y la mentira, es el principal aporte de estos cubanos de origen y mercenarios de corazón a la sociedad norteamericana, lo cual mancha a toda la comunidad y avergüenza a nuestros hijos de sus raíces cubanas.

La esperanza de los tontos es que el tiempo y la naturaleza los hagan desaparecer, pero la simple bondad no acaba con la maldad, hay que poner fe, carne al hueso de la intención, músculo a la idea del triunfo. La forma de vencer a los malvados es nuestra propia virtud, la unión de los justos y la participación plena en la defensa de nuestra vida y la de nuestros hijos.

Ellos no son nosotros, son una enfermedad lógica de las sociedades, su lado oscuro y malvado, pero en las palabras del poeta, los sietemesinos permiten medrar a los malandros con la complicidad de su tibieza, sólo la voluntad de la esperanza podrá limpiar nuestras comunidades de los representantes plenos de esta república del miedo.


EL DUENDE (RADIO MIAMI): Fracasa campaña contra Cuba


Una nota breve. Una de las campañas más ruidosas contra Cuba con el pretexto de los Derechos Humanos y los presos políticos, acaba de terminar en un rotundo fracaso cuando sus organizadores entregaron a una representación de la Unión Europea un paquete con apenas 52 mil firmas pidiendo que no se levantaran las sanciones dictadas contra la isla por la unión de países del viejo continente.

Cuba tiene más de once millones de habitantes y según los cálculos más conservadores fuera de la isla, entre los que viven en Estados Unidos y otras naciones del mundo en calidad de emigrados o de exilados, hay más de otro millón y medio de cubanos. Si la recogida de firmas contra Cuba la tomamos como un referéndum, los organizadores de esa campaña perdieron de calle. La cifra, 52 mil firmas, se recogen en un dos por tres pidiendo la libertad de los Cinco. ¡Seguro que sí!

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Amenaza una invasión de “Cuervos”.

Según las noticias que llegan de La Habana- y cuando el río suena es porque piedras trae- es muy probable que el gobierno cubano tome la decisión de poner en libertad a todos los presos que están en las cárceles condenados por delitos contra la seguridad del Estado, incluyendo a algunos de ellos que están encarcelados por actos de terrorismo.

Como dice la frase, para bailar un tango, hacen falta dos, de manera que los presos que salgan de las rejas tendrán que ir a vivir a otro país, porque en Cuba no los quieren de vecinos y porque en Miami serian muy bien recibidos, que es además donde ellos quieren estar. Todo hace indicar que se aproxima a Miami una avalancha de “Cuervos” que viajarían directamente a Estados Unidos sin pasar por Madrid.

Si el Presidente Obama tomara la decisión de poner en libertad a los cinco cubanos anti-terroristas, es seguro que el gobierno cubano junto a los “Cuervos” que salgan en libertad, también saldría el ciudadano norteamericano de origen judío Alan Gros, preso en la isla bajo sospechas de espionaje.¿ Que quien me lo dijo ? Me lo dijo Adela, como dice la canción.

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A tomar malta con leche condensada.

Informe de nuestro Duende Habanero de recorrido a pie, al estilo de Eusebio Leal por el “Casco Histórico” de la capital cubana. Me dice que la mini-cervecería que está situada en la Plaza Nueva de La Habana Vieja acaba de inaugurar una pequeña fábrica de bebida de Malta para aquellos que no toman alcohol y prefieren deleitarse con esa oscura y espumosa bebida que en tiempos pasados, era el antojo de las mujeres embarazadas y de los niños gorditos golosos . Las tres marcas famosas de malta eran la Maltina producida por la cervecería La Tropical, la Malta Hatuey de la compañía Bacardí y la Trimalta Polar de la cervecería del mismo nombre. La nueva “Maltera” de La Habana Vieja, con aire acondicionado y agradable ambiente relajado le ofrece al público un limitado menú pero bien atractivo al paladar sobre todo para los no diabéticos.

Una jarra de malta fría: 1.30 CUC. Jarra de malta fría con leche condensada 1.50 CUC. Jarra de Malta fría con un perro caliente: 2.00 CUC. Jarra de malta con hamburguesa y queso: 3.00 CUC. Lamentablemente el menú todavía no oferta ni fritas cubanas con sabor a chorizo ni bollitos de frijoles “Carita”. Pero no hay que desesperarse que todo llega.

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Cuba y los judíos de Israel.

Las recientes declaraciones del líder cubano Fidel Castro sobre el derecho de Israel a existir como Estado y su inequívoca condena del Holocausto perpetrado por los nazis contra los judíos durante la II Guerra Mundial han caído como onza de oro entre todos los judíos del mundo pero muy en especial en Tel-Aviv y Jerusalén.

Las figuras más importantes de la política israelí, como el presidente Simón Péres y el Primer Ministro Netanyahu han saludado con agradecimiento las declaraciones de Fidel a favor del pueblo judío, algo que curiosamente no ha sido destacado por la prensa norteamericana, que según el periodista Rick Sánchez está controlada por intereses judíos, declaraciones que le costaron su salida de la Cadena CNN al imprudente y problemático periodista de origen cubano.

Pero en Israel la cosa es distinta ya que allí lo que expresó Castro sobre el pueblo judío, ha sido ampliamente divulgado en los medios de comunicación de todo el país, alentando una fuerte corriente de simpatía hacia Cuba a pesar de que el gobierno cubano sigue siendo fuertemente crítico de la política de Israel con respecto al pueblo palestino.

Producto final. Se abre una vía de turismo israelita hacia Cuba y también se vislumbra una corriente de inversiones de capital judío en la isla, independientemente de que Tel-Aviv y La Habana no tengan las relaciones diplomáticas restablecidas.

Otra cosa. Entre el Mosad y la Seguridad de Estado no hay “mala sangre”, me señaló un judío argentino que por años fue agente de la inteligencia israelita y que ahora dice estar retirado. Perro no come perro”, me dijo la última vez que lo vi en La Habana.

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¿Se abrirá Cuba al deporte del Golf?

El desarrollo del deporte del Golf como una atracción para el turismo extranjero se ha convertido en un tema controversial en la isla. Mientras que el gobierno cubano hace planes para la construcción de una veintena de campos de Golf, por otra parte han salido fuertes criticas a esa iniciativa, salida en su mayoría de personas que dicen defender la “pureza de la Revolución”, argumentando que es un deporte elitista solo para ricos enemigos del socialismo cubano”.

Polémica aparte, y este Duende está a favor del Golf, aquí van unos datos que sirven para ilustrar a quienes no conocen la importancia de ese deporte en el desarrollo de un turismo en grande que contribuya al auge de la economía de Cuba y para el bienestar de todos los cubanos, incluyendo a una mejor vida para esos mismos extremistas enemigos del Golf.

Empezamos diciendo que Cancún, Rivera Maya y República Dominicana, tres de los lugares turísticos más importantes de la región caribeña, tienen entre todos 50 campos de primera calidad. En cambio en Cuba solo hay un campo de 18 hoyos en la playa de varadero- la medida profesional- y otro de 9 hoyos en la carretera que va al aeropuerto José Martí.

Sin embargo, expertos como Peter Walton, jefe ejecutivo de la Asociación Internacional de Operadores de Turismo de Golf con base en Londres, considera que la Isla podría convertirse en una potencia en esta actividad.

En la región, Estados Unidos, ubicado a solo 145 kilómetros de la Mayor de las Antillas, figura como el principal mercado emisor, con un potencial aproximado de 27 millones de aficionados, sin embargo el gobierno norteamericano les prohíbe a sus ciudadanos viajar a la nación caribeña.

Quienes se atreven a desafiar las restricciones sufren luego las consecuencias, con multas desproporcionadas y otras medidas coercitivas.

Según indican las encuestas sobre esta modalidad, el jugador de golf viaja hasta nueve veces al año, y más del 43 por ciento de los practicantes supera esta cifra.

En Estados Unidos, el 45 por ciento de los amantes de este deporte, acostumbra a participar en torneos fuera de las fronteras y como parte de las vacaciones, pero lamentablemente Cuba siempre será un destino vedado mientras persistan las obsoletas restricciones de la administración norteamericana, que imponen un férreo bloqueo a la Isla.

El tema del desarrollo del deporte del Golf en Cuba está a debate. Yo voto que si con una verdad tan clara como la luz del sol. ”Sin Golf no hay turismo de calidad y sin turismo de primera no hay economía que sostenga al país”. Apostamos por el turismo con Golf y si viene el petróleo, mejor. Ya lo dijo Lenin: “El extremismo, enfermedad infantil del comunismo”. Y además, rásquese la piel de un extremista y encontrarán a un oportunista.

Yo como Duende que soy, no juego Golf pero me gusta como deporte. Y además rompe el Bloqueo que es lo que más me importa a mí.


BARBADOS: EL CRIMEN INFINITO

Por Guillermo Alvarado, de Radio Habana Cuba

Cuando un acto criminal permanece sin castigo es como si se cometiese de nuevo cada día, por lo que sus consecuencias se extienden hasta el infinito, contaminando con su responsabilidad a los que permitieron su ejecución e impunidad y a las generaciones que les sucedieron.

Tal es, exactamente, el caso de la voladura del avión de Cubana de Aviación ocurrida en Barbados el 6 de octubre de 1976, brutal acción terrorista que causó la muerte de sus 73 ocupantes, de ellos 11 guyaneses, cinco ciudadanos norcoreanos y 58 cubanos.

Se trató del primer acto terrorista contra una aeronave civil en pleno vuelo en el hemisferio occidental, pero había estado precedido por una serie de ataques contra instalaciones en tierra, como los ocurridos el 14 de marzo de 1976 en representaciones de aerolíneas de Checoslovaquia y la Unión Soviética en Estados Unidos y las bombas colocadas en Panamá en las oficinas de Cubana el 18 de agosto de ese mismo año.

En todos los casos, los culpables fueron grupos contrarrevolucionarios de origen cubano asentados en Estados Unidos, alentados por la inacción de los aparatos de inteligencia y seguridad de la nación norteña.

Los responsables del crimen de barbados están plenamente identificados. Los autores intelectuales, Orlando Bosh y Luis Posada Carriles NO sólo aceptaron su culpabilidad, se jactaron de ella y se ufanaron de su felonía.

NO hay la más mínima duda o resquicio en la convicción de que son culpables, tampoco de que tras este acto terrorista cometieron muchos más y, sin embargo, ambos se pasean con total libertad por las calles de Estados Unidos, justamente el que invadió países y violó sus propias leyes y el orden jurídico internacional, en nombre del antiterrorismo.

Nadie puede alegar que son cosas del pasado. Los delitos de lesa humanidad NO prescriben, nunca cesa la obligación de perseguirlos en cualquier momento o lugar del planeta.

Pese a ello, cuando en 1988 Orlando Bosh retornó a Estados Unidos, el presidente George Bush, el padre, lo aceptó aunque el Fiscal General Asociado Joe Whitley había dictaminado que se trataba de un ciudadano extranjero excluible y perjudicial para ese país.

Bush, quizás, estaba pagando las labores del confeso asesino para la Agencia Central de Inteligencia, que él mismo había dirigido.

Por su parte, Luis Posada Carriles volvió a su tierra adoptiva tras un período de prisión en Panamá, donde se proponía volar parte de la universidad nacional cuando el entonces presidente de Cuba, Fidel Castro, tendría un encuentro con estudiantes durante su visita con motivo de la Cumbre Iberoamericana en noviembre de 2000.

El prontuario criminal de Posada Carriles es extenso y público, pero en Estados Unidos sólo se le intenta procesar por mentiroso.

Vidas valiosas, futuros brillantes, fueron segados en un instante por mentes criminales. La sangre sigue derramada mientras se omita la justicia y mancha a todos los que, en 34 años, por cobardía o por interés, voltean la cara y permiten que el terror se expanda, hasta tocar en su propia puerta.

La mano que abrió las puertas del dolor el 6 de octubre de 1976, fue la misma que permitió el 11 de septiembre de 2001, porque el terrorismo, como los cuervos, gusta de sacar los ojos de quienes lo alimentaron.

La Habana, 06 de octubre de 2010


El Crimen que no mató a la esgrima cubana

Por Lemay Padrón Oliveros

La Habana, 6 oct (PL) Hoy se cumplen 34 años del crimen de Barbados, que entre otras víctimas segó las vidas de los integrantes del equipo cubano juvenil de esgrima, el cual acababa de conquistar la lid centroamericana de la disciplina.

El siniestro ocurrido en pleno vuelo por una bomba colocada en el interior de la nave por un grupo de terroristas causó la muerte a 73 personas, 11 guyaneses, cinco norcoreanos y 57 cubanos, entre ellos varios esgrimistas.

Era el 6 de octubre de 1976 y el DC-8 con matrícula CUT 1201 prácticamente acababa de partir del aeropuerto internacional Seawell, de Barbados, con 24 personas ligadas directamente al deporte en su interior.

Ellos acababan de ganar para su país todas las medallas de oro entregadas en el IV Campeonato Centroamericano y del Caribe de esgrima, celebrado por esos días en Caracas, Venezuela.

Fueron 16 atletas, la mayoría aún en edad juvenil, pues sólo cuatro rebasaban los 21 años, cuatro entrenadores, dos técnicos y los dos responsables del grupo, y de los esgrimistas ninguno dejó descendencia.

Deportivamente sobresalían el tunero Leonardo McKenzie Grant y la camagüeyana Inés Luaces, ambos floretistas y con excepcionales condiciones para imponerse al más alto nivel.

Actualmente la principal sala polideportiva de Las Tunas lleva el nombre de él, y la Escuela de Alto Rendimiento de Camagüey el de ella.

En lo deportivo, la muerte de aquellos atletas truncó un promisorio porvenir para la disciplina en Cuba e interrumpió un ciclo que la mayor de las Antillas demoró años en restablecer.

De hecho, en los Juegos Olímpicos de Moscú-1980 ningún cubano escaló el podio en esa especialidad, sequía medallera que duró hasta 1982, cuando los caribeños ganaron plata por equipos en el Campeonato Mundial de Francia.

Enseguida se demostró la responsabilidad de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), de Estados Unidos, en el atentado, en las personas de Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, reclutadores de los ejecutantes: Freddy Lugo y Hernán Ricardo.

Desgraciadamente los principales autores del terrible atentado permanecen en libertad en territorio estadounidense a pesar del incesante reclamo desde varios rincones del planeta.

Sin embargo, su objetivo principal, que era socavar la dignidad del pueblo cubano y dividir al país, no lo consiguieron.

En materia deportiva el fracaso fue más contundente, pues los éxitos de la esgrima continuaron llegando y no se detendrán jamás.


Política ilegal, absurda, y moralmente inaceptable

Declaración de la Unión de Jóvenes Comunistas, las organizaciones estudiantiles y los movimientos juveniles contra el bloqueo genocida impuesto por el Gobierno de Estados Unidos al pueblo cubano

Juventud Rebelde
digital@juventudrebelde.cu
6 de Octubre del 2010 0:00:43 CDT

En el 52 aniversario de la Revolución Cubana, la Unión de Jóvenes Comunistas, las organizaciones estudiantiles y los movimientos juveniles, levantamos nuestras voces para exigir al Gobierno de los Estados Unidos que ponga fin de inmediato al genocida y brutal bloqueo que mantiene por más de 50 años contra nuestro país, engendro que tiene como único y declarado objetivo, la destrucción de nuestra Revolución, privando a nuestro pueblo de su soberanía y del ejercicio de su derecho a la libre determinación.


Tratan de engañar hablando de supuestas flexibilizaciones, sin embargo el bloqueo norteamericano ha provocado entre mayo de 2009 y abril de 2010, afectaciones al sector de la salud pública que ascienden a 15 200 000 dólares, solo por adquirir medicamentos, reactivos, piezas de repuestos, instrumental y otros insumos, muchas veces en mercados alejados y con el uso de intermediarios; lo que trae aparejado el incremento de precios, así como el sufrimiento y la desesperación que esta situación provoca en los pacientes y sus familiares, al no poder contar con el medicamento idóneo para la atención de una enfermedad y en muchas ocasiones para salvar una vida.


A los niños cubanos se les niega el uso del dispositivo Amplatzer de fabricación norteamericana, elaborado a partir de materiales especiales para evitar el rechazo orgánico en el tratamiento a enfermedades malignas; a la lista de años anteriores, se suman cuatro nuevos casos de niños que esperan para ser operados.

Cuba se ha visto imposibilitada de adquirir el equipamiento necesario para la habilitación de sesenta aulas terapéuticas para niños con discapacidades motoras, por no tener acceso al mercado norteamericano y verse obligada recurrir a mercados más distantes y más caros. El costo de dichas aulas oscila alrededor de los 14 000 euros en el mercado europeo; sin embargo, en Estados Unidos ese costo no excede de los 8 000 dólares.


A Cuba se le prohíbe también la importación de computadoras producidas por los mayores fabricantes mundiales, como INTEL, IBM, entre otros. Para poder obtener una de ellas, el país debe pagar hasta un 30 por ciento más de su valor real, lo cual incide negativamente en que nuestros estudiantes puedan contar con un mayor acceso a tecnologías que serían muy útiles para profundizar en sus estudios.


El bloqueo viola el Derecho Internacional, es contrario a los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y constituye una trasgresión al derecho a la paz, el desarrollo y la seguridad de un Estado soberano. Es, en su esencia y objetivos, un acto de agresión unilateral y una amenaza permanente contra la estabilidad de un país. El bloqueo constituye una violación flagrante y sistemática de los derechos humanos de todo un pueblo, que restringe también los derechos constitucionales del pueblo norteamericano, al limitar su libertad de viajar a Cuba. Afecta por su carácter extraterritorial, los derechos soberanos de otros Estados.


El bloqueo continúa siendo una política ilegal, absurda, y moralmente inaceptable, que no ha cumplido, ni cumplirá el propósito de doblegar la determinación patriótica del pueblo cubano de preservar su soberanía e independencia; pero provoca carencias y sufrimientos a la población, limita y retarda el desarrollo económico del país.


Los jóvenes cubanos condenamos enérgicamente la inmoral política del gobierno de los Estados Unidos y su prepotencia al no ser consecuente con el llamado de la comunidad internacional que desde 1992 en la Asamblea General de las Naciones Unidas, se ha pronunciado en abrumadora mayoría por el cese a su injerencia y bloqueo al pueblo cubano.


Recabamos hoy, una vez más, en las personas de buena voluntad del mundo que se unan a nuestras voces para exigir al gobierno más hegemónico que haya existido jamás, la eliminación inmediata del bloqueo a nuestra querida patria. Solo unidos venceremos.


¡Abajo el bloqueo genocida!


¡Hasta la Victoria Siempre!


¡Patria o Muerte!


¡Venceremos!