sábado, 25 de septiembre de 2010

Reflexiones del Compañero Fidel: Si yo fuera venezolano

Mañana es un día importante para Venezuela. Están anunciadas las elecciones para escoger a 165 miembros del Parlamento, y alrededor del importante evento se libra una histórica batalla.

Pero a la vez, las noticias sobre el estado del tiempo son desfavorables. Fuertes lluvias están azotando a la tierra que fue la cuna de El Libertador.

Las lluvias excesivas afectan a los pobres más que a nadie. Son los que tienen las viviendas más modestas, viven en los barrios más olvidados históricamente, con difícil acceso, calles malas y menos tránsito. Cuando las aguas invaden sus hogares, todo lo pierden. Ellos no disponen de las viviendas cómodas y seguras de los ricos, sus amplias avenidas y abundantes medios de transporte.

No se trata de una elección presidencial. En las exclusivamente parlamentarias, la población se moviliza poco y suele restarle importancia.

Por lo general, donde el imperialismo domina y la oligarquía oportunista recibe una parte jugosa de los bienes y servicios nacionales, las masas no tienen nada que ganar o perder y, al imperio, no le preocupa un bledo las elecciones. En los Estados Unidos, ni siquiera las elecciones presidenciales movilizan más del 50% de los que tienen derecho a votar.

¿Por qué en cambio, sus enormes recursos mediáticos se vuelcan esta vez contra Venezuela y la someten a un implacable bombardeo de mentiras y calumnias contra el Gobierno Revolucionario Bolivariano?

No intentaré amontonar argumentos para persuadir a un pueblo valiente y digno como el de Venezuela. He visto las movilizaciones populares y el fervor de millones de personas, especialmente de la gente más humilde y combativa, que ha tenido el privilegio de vivir una etapa nueva en la historia de su país, y ha devuelto al pueblo los fabulosos recursos de Venezuela. Ya su Patria no es una nación de analfabetos, donde millones de hombres, mujeres y niños sobrevivían en la extrema pobreza.

No les hablaré de una experiencia que Cuba vivió, de la cual hablan 50 años de resistencia heroica frente al bloqueo y los repugnantes crímenes del Gobierno de Estados Unidos.

Les digo simplemente lo que haría si fuera venezolano.

Me enfrentaría a las lluvias, y no permitiría que el imperio sacara de ellas provecho alguno; lucharía junto a vecinos y familiares para proteger a personas y bienes, pero no dejaría de ir a votar como un deber sagrado: a la hora que sea, antes de que llueva, cuando llueva, o después que llueva, mientras haya un colegio abierto.

Estas elecciones tienen una importancia enorme y el imperio lo sabe: quiere restarle fuerza a la Revolución, limitar su capacidad de lucha, privarla de las dos terceras partes de la Asamblea Nacional para facilitar sus planes contrarrevolucionarios, incrementar su vil campaña mediática y continuar rodeando a Venezuela de bases militares, cercándola cada vez más con las letales armas del narcotráfico internacional y la violencia.

Si existen errores, no renunciaría jamás a la oportunidad que la Revolución ofrece de rectificar y vencer obstáculos.

Si yo fuera venezolano, aún bajo rayos y centellas, lucharía hasta lo imposible para convertir el 26 de septiembre en una gran victoria.












Fidel Castro Ruz
Septiembre 25 de 2010
2 y 17 p.m.


EXCLUSIVISMO IDEOLOGICO Y HOMOGENEIDAD SOCIAL

Jorge Gómez Barata

En los años sesenta presencié el primer debate teórico en las filas revolucionarias cuando en una escuela elemental de marxismo-leninismo un seminarista reaccionó ante un profesor que citando al Manifiesto Comunista, atribuyó a Carlos Marx la afirmación de que: “La historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases”.

—“No puede ser –razonó Eusebio – que era el de mayor edad en el aula, el único militante, el más instruido y que tres años atrás había sido mi maestro en cuarto grado–. La historia de la humanidad es la historia del comercio y la industria, la agricultura y la artesanía y el devenir de la cultura y del arte. La historia del hombre pasa por la invención de la palabra y la escritura, la rueda y por el dominio del fuego. Entre sus mejores capítulos figuran los descubrimientos geográficos, las grandes doctrinas humanistas y las religiones universales. De todas sus invenciones ninguna es tan opulenta como el Estado ni tan atinada como la democracia. La historia de la humanidad se expresa más en las realizaciones del hombre que en sus querellas. Disculpe usted –dijo con humildad– Esa expresión es de un reduccionismo trivial”.

Unos cuarenta años después comenté la anécdota a un marxista alemán que me ilustró:

—“El Manifiesto Comunista no dice así. Se trata de un error introducido desde las primeras traducciones. Marx escribió exactamente: “La historia de la Humanidad es como una historia de la lucha de clases. Se trata de un símil, de una metáfora más que de una conclusión”.

— ¡Joder! – Exclamó un balear que nos acompañaba– Así que el movimiento comunista internacional perdió más de cien años repitiendo como artículo de fe un error garrafal esclarecido por un militante de base, maestro de escuela que en un barrio habanero que en los años sesenta, se atrevió a polemizar con Carlos Marx. ¡Vivir parea ver!

Aunque exacto como precepto metodológico y sumamente útil para comprender el papel de las luchas políticas en el devenir histórico, dilucidar el rol del poder y lidiar con una amplia gama de fenómenos y conflictos sociales, la lectura soviética del marxismo exageró hasta absolutizar el enfoque basado en la lucha de clases.

Naturalmente que si todo se hubiera limitado a ejercicios académicos, no habría nada que lamentar, lo complicado es que se trata es de una concepción de la evolución social que pondera más allá de lo razonable y lo real el papel de las contradicciones y de la violencia y busca detrás de cada hecho y de cada acto humano una motivación clasista.

Obviamente las clases existen como también existe la lucha de clases fenómenos surgidos espontáneamente como resultado del progreso de la humanidad. Las clases sociales y el Estado, lo mismo que la autoridad, el dinero o las religiones, no son inventos malditos u obras de pillos que las crearon para prevalecer sobre los demás, sino instituciones derivadas de necesidades sociales, algunas de las cuales puede que cumplido un ciclo histórico desaparezcan o sean liquidadas, lo cual puede ser el caso de las clases sociales; momento que aun no ha llegado.

Al acceder al poder los bolcheviques rusos y luego Stalin, no sólo convirtieron en dogmas aquellos puntos de vista extremos, sino que los usaron para orientar el desarrollo de la sociología y la teoría revolucionaria, organizar la enseñanza y promover la cultura, el arte y la ciencia, sino también para llevar adelante su práctica política. Lenin mismo vivió lo suficiente para proponer la Nueva Política Económica y salir al paso, entre otras orientaciones extremistas a las ideas del Proletkult.

El Proletkult fue un movimiento cultural que en los primeros años de la revolución, auspiciado por las vanguardias culturales rusas y encabezado por un médico llamado Aleksandr Bogdanov que, desde las filas bolcheviques había polemizado con Lenin quien le dedicó un brulote en el cual hasta el titulo es difícil: Materialismo y Empiriocriticismo. El Proletkult fue un empeño legítimo para la promoción del arte y la cultura de masas, el desarrollo del teatro popular, la alfabetización y otras tareas culturales y educativas, razón por la cual recibió apoyo de Lenin y Trotski.

Con aquellos auspicios y el entusiasmo con que los pueblos acogen a sus benefactores, el movimiento creció y elevó su influencia hasta prevalecer sobre los organismos estatales encargados de la educación y por encima de las asociaciones de artistas y escritores. Con el tiempo y el éxito, en el seno del Proletkult se introdujeran deformaciones extremistas que al exagerar el carácter clasista del arte y de la cultura proletaria consideraban decadente y hostil el arte del pasado, principalmente las creaciones del período capitalista.

Lenin y Trotski no tuvieron otra alternativa que combatir enérgicamente tales tendencias sin que pudieran impedir que a la larga, desde el poder se impusiera una orientación oficial que regulaba no sólo el contenido del arte, sino también sus formas.

De ese modo en el socialismo real, en nombre del enfoque clasista, no sólo se estableció una ideología y una filosofía oficial, sino también un arte y un criterio estatal para establecer su función social, así como para determinar el papel de los artistas, juzgar lo bello y lo apropiado y decidir mediante qué formas debía expresarse.

Lo realmente trágico es que enmascarados y asumiendo diversas expresiones, los criterios del Proletkult sobrevivieron en el realismo socialista cuyas directrices no sólo estuvieron vigentes en la Unión Soviética hasta los años ochenta sino que, en esa época eran todavía sostenidas como doctrina oficial por los partidos que ejercían el poder en los países del socialismo real.

Usando las palancas del poder del Estado, se persiguió la quimera de lograr sociedades homogéneas, regidas por principios filosóficos e ideas políticas, estéticas, morales compartidas por todos y en la cual no sólo no existieran clases sociales, sino tampoco rezagos ideológicos liberales a cuya presencia se atribuyen las desviaciones y las posiciones políticamente incorrectas.

Tan profundamente calaron las ideas del exclusivismo ideológico, la homogeneidad social y el pensamiento único que, la simple idea de permitir que en Cuba las personas que lo prefieran, en los marcos de la legalidad, tengan discretos márgenes de iniciativa económica, se dediquen a trabajar por su cuenta y obtengan ingresos cuya cuantía no es decidida por el Estado, asusta a personas que ven en tales reformas un retroceso hacia el capitalismo. No faltan quienes sostienen que la sola existencia de estos nuevos actores sociales, significa una promoción de la ideología burguesa, un culto al individualismo y un mentís a los principios socialistas.

Tal vez, la labor ideológica en defensa del socialismo pasa hoy por una inteligencia capaz de rescatar las esencias de un pensamiento renovador que, además del modelo económico, actualice también la teoría revolucionaria, promueva una lectura inteligente del marxismo y devuelva al socialismo sus esencias humanistas poniendo fin a dogmas y a imposiciones burocráticas.

La Habana, 25 de septiembre de 2010

Michael Moore y las "regulaciones" de la información sobre Cuba en NBC

El cineasta narra cómo, en los 90, la NBC obligó a cambiar el resultado de una competición televisiva entre países según la atención de salud, porque el vencedor había sido Cuba
José Manzaneda

En el año 2007, la periodista Amy Goodman entrevistaba al cineasta Michael Moore acerca de su documental Sicko, que aborda las carencias del sistema de atención sanitaria en Estados Unidos y realiza una comparativa con el de otros países, como Francia, Canadá o Cuba (1).

Moore explicaba entonces a la directora de Democracy Now que la idea de la película Sicko ya la había intentado llevar a la pantalla en un programa de televisión que dirigió en los años 90: el programa, llamado TV Nation, era producido y emitido en la cadena norteamericana NBC, y emitido también, para Reino Unido, en el canal BBC2 (2).

“Un día simplemente pensé que sería interesante realizar un concurso. Así que enviamos camarógrafos a una sala de primeros auxilios en Fort Lauderdale, otro equipo a una en Toronto, y otro a una en La Habana. Y cada equipo debía esperar hasta que alguien llegara con un brazo o una pierna rotos, con el fin de seguir a esa persona a través del sistema sanitario y ver la calidad de la atención, con qué rapidez se realizaba y lo que se pagaba por ella. (...) Fue una carrera entre EE UU, Canadá y Cuba. Y para decirlo con pocas palabras, Cuba ganó. Tuvieron la atención más rápida, el mejor cuidado, y no costó nada”.

Pero la llamada libertad de información gestionada por grandes empresas mediáticas tiene límites bien claros. Moore narraba cómo una de las directivas de la cadena NBC, la Jefa de Estándares y Prácticas, le llamó tras el rodaje del programa.

“Me dice: «Mike, Cuba no puede ganar». Yo digo: «¿Qué?». «Cuba no puede ganar». «Bueno, ellos ganaron. ¿Qué quiere decir con que no pueden ganar? Ellos ganaron». «No, no podemos decir eso en la NBC. No podemos decir que Cuba ganó, eso va contra nuestras regulaciones». (...) Yo le dije: «¡Oh!, bueno, no lo voy a cambiar».

Pero sí, finalmente la NBC lo cambió. Dos días después, cuando transmitieron el programa, millones de telespectadores en EEUU, a través de NBC, y en Reino Unido, a través de BBC2, conocieron quién había sido el país vencedor en la competición televisiva sobre cuidados de salud: Canadá. “Sí –despedía el programa el narrador-. (Aquí) el equipo de Canadá agitando la bandera de la victoria, en una noche más de las Olimpiadas de la Salud, en TV Nation”. Y es que que habían actuado las habituales “regulaciones” de la libertad de información.

(Fuente: kaosenlared.net)

Reflexiones del Compañero Fidel: Lo que jamás podrá olvidarse

El pasado martes, 21 de septiembre, me reuní a las 9 a.m. con más de 600 pasajeros del Crucero por la Paz (Peace Boat), casi todos de nacionalidad japonesa, entre ellos una sobreviviente del asesinato masivo en la ciudad de Hiroshima, que tenía dos años cuando ocurrió el hecho.

La televisión nacional de Cuba transmitió el encuentro, pero la traducción en la sala del Palacio de las Convenciones no era simultánea y las voces de las compañeras que realizaron esa difícil tarea se superponían a mis palabras. Decidí, por ello, escribir una Reflexión sobre el tema.

Aproveché la oportunidad para reducir la extensión de lo que expresé, y ordenar mejor las ideas trasmitidas con absoluta fidelidad al contenido de las mismas.

Las palabras de las demás personas que participaron, las trasladé íntegramente.

A pesar de mis esfuerzos, la Reflexión resultó extensa, ya que el encuentro duró dos horas y media, por lo que decidí dividirla en tres partes, que serán publicadas en días sucesivos.

El encuentro comenzó con las palabras de Kenia Serrano, Presidenta del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos:

Buenos días.

El pasado 3 de septiembre el señor director de la Organización no Gubernamental Cruceros por la Paz, el señor Yoshioka Tatsuya, envió a nuestro Comandante en Jefe una carta solicitándole que recibiese a los directivos del crucero y a la sobreviviente de Hiroshima y Nagasaki que viene en él; el Comandante aceptó, y también, con placer, invitó a otra amplia representación de los pasajeros a este encuentro.

Estamos asistiendo a ese encuentro hoy, 21 de septiembre, declarado por las Naciones Unidas Día Mundial de la Paz, por supuesto que con la presencia, para nosotros memorable, de nuestro querido Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz (Aplausos).

Se encuentran en la presidencia de nuestro encuentro el señor Nao Inoue, director de esta travesía del Crucero por la Paz (Aplausos); la señora Matsumi Matsumura, también del staff de Cruceros por la Paz, quien nos ayudará a traducir al español este encuentro (Aplausos); la señora Junko Watanabe, miembro del Movimiento Hibakusha, sobreviviente de Hiroshima y Nagasaki, y la profesora Susana García, de la Universidad de La Habana, quien también facilita este diálogo al japonés, como ustedes pueden ver (Aplausos).

Comandante…

Cmdte.- ¿Qué me toca a mí, un discurso?

Kenia Serrano.- Saludar, porque todos estamos deseando eso.

Cmdte.- No, yo vine a responder, es la verdad. Le pregunté qué me correspondía hacer y no me dijeron nada.

Realmente quiero, en primer lugar, darles las gracias por el honor que significa este encuentro.

Yo estaba un poco ausente, como ustedes conocen, leía periódicos; pero me he perdido de muchos de los encuentros de ustedes, por que después supe toda la historia en detalle. Ya he aprendido bastante de ustedes: las veces que estuvieron en Cuba, comenzaron en 1990, volvieron en 1995, 1997 y 1998; en 2000, 2001 y 2002, dos veces; después 2005, 2007 y 2009, y hoy, que tengo entendido suman 14 viajes.

Bueno, la historia es que cuando recibo la invitación, me alegró poder intercambiar con ustedes por la importancia del momento en que estamos viviendo, que no es un momento cualquiera; además, por un sentimiento de gratitud, ya que conozco la solidaridad de ustedes a lo largo de todos estos años, las dificultades, las luchas contra los bloqueos, la identidad y nacionalidad del mismo barco, los puertos donde podían ir o no podían ir, si les suministraban o no combustible y otras idioteces parecidas de nuestro principal adversario con cuyos métodos no se podrá lograr jamás un mundo de entendimiento y de paz en nuestro planeta.

Recordando la consigna de ustedes, que tiene, a mi juicio, un especialísimo valor: “Aprende de las guerras pasadas para construir un futuro de paz”, sin duda que esta es una frase que tendría significado siempre, pero en este momento lo tiene más que nunca; me atrevería a decir, sin temor a equivocarme, que nunca en la historia de la humanidad hubo un momento tan peligroso como este. Así que no se trata de un sencillo viaje, se trata de una lucha real, seria, y esto que digo se puede demostrar, espero que en los intercambios nos ilustremos acerca de lo que se piensa o qué fórmulas podían ser posibles; soluciones realistas y no simple expresión de nobles deseos.

El encuentro para mí tiene una importancia muy grande, precisamente, por la experiencia que ustedes han acumulado sobre el tema.

En estos días se cumplió un aniversario más de aquel brutal e insólito hecho en que por primera vez se emplearon las armas nucleares sobre ciudades pacíficas.

Realmente se ha recordado mucho en todo el mundo lo que ocurrió en Hiroshima el 6 de agosto de 1945. Yo había finalizado el bachillerato, lo recuerdo, era el verano, estaba de visita en Santiago de Cuba cuando llegó la noticia, y nadie tenía ni la menor idea de la existencia de un arma de esa naturaleza, creo que tres días después, lanzaron la segunda bomba atómica.

Sobre eso puedo hablar más después, qué sentimiento experimenté y qué concepto tuve toda mi vida de aquel hecho; pero es un ejemplo de las cosas que ayudan a ganar conciencia, porque la exhibición de todo lo que ocurrió allí y el daño humano que ocasionó, a pesar del tiempo transcurrido, volvía a conmover a la opinión pública internacional. No creo que haya ocurrido algo más expresivo de lo que es la guerra.

Bien, creo que les he robado bastante tiempo para estas primeras palabras, quisiéramos escucharlos a ustedes. Yo estoy en disposición de responder cualquier pregunta que deseen hacerme, en cualquier sentido. No tengo secretos de ninguna clase, cualquier tema puede ser abordado.

Me gustaría preguntarle a nuestra traductora cómo le ha ido. A ti, a ti (Risas y aplausos).

Intérprete.- Bien, parece que bien, Comandante.

Cmdte.- Muy bien.

Kenia Serrano.- Gracias, Comandante.

El señor Nao Inoue, por favor.

Nao Inoue.- ¡Buenos días! (exclamaciones de: “¡Buenos días!”)

Ante todo, me gustaría mostrar nuestro profundo agradecimiento por el hecho de que usted nos recibiera en esta ocasión.

Mi nombre es Nao Inoue, director del crucero Edición 70. Yo quiero decirles unas palabras en nombre de todos los miembros de Peace Boat.

Parece que ya aprendimos que usted ha aprendido mucho sobre nuestra organización. Fundamos esta organización en 1983, llevamos más de 27 años. Hasta ahora hemos realizado 70 cruceros mundiales llevando más de 40 000 japoneses.

Como usted sabe, ya hemos cumplido 14 viajes hacia Cuba y también este año es muy importante para nosotros, porque es el 20 aniversario, por eso tiene mucha importancia conocerlo a usted directamente, Comandante.

Durante estos 20 años, nosotros hemos puesto todo nuestro esfuerzo en ser puente entre el pueblo cubano y el pueblo japonés, y también hemos estado siempre en contra del injusto bloqueo, pero de verdad injusto.

Nosotros consideramos que es muy relevante seguir haciendo el puente, no solamente entre el pueblo cubano y el japonés, los dos, sino incluyendo también los países latinoamericanos y los países asiáticos. La razón por la que queremos trabajar en esto fuerte es promover un mundo de paz, sostenible, encabezado por Cuba, y estamos empezando a profundizar los lazos de amistad y fraternidad con Venezuela, Ecuador y Nicaragua. De esos países, el país que nosotros hemos visitado en más ocasiones es Cuba. También vamos a tener la oportunidad de conocer al presidente de Nicaragua, el señor Daniel Ortega.

Con motivo de profundizar los lazos de amistad y fraternidad entre los países del ALBA y Japón, estamos empezando el proyecto que se llama Crucero Juvenil de ALBA, en el que invitamos a los jóvenes de los países ALBA a bordo, realizamos intercambios, foros y conferencias de estudio, y también nos gustaría pedirle a usted, Comandante, que nos apoye en este proyecto.

Y como usted mencionó que nosotros somos el único país que recibimos la bomba atómica, entonces pensamos que tenemos la obligación y también la misión de trasmitir mensajes para un mundo libre de armas nucleares. Para erradicar las armas nucleares también nos gustaría colaborar con ustedes.

También queríamos aquí mencionar que el Japón, el país que tenemos Constitución pacifista, que renuncia a ninguna guerra y también armas nucleares de destrucción masiva (SIC).

También nosotros aprendemos en los países latinoamericanos que ustedes tienen Constitución pacifista también y también prohíben la existencia de bases militares extranjeras. Y pensamos proponer ante la ONU, en la instrucción de la ONU, que promueva que todos los países del mundo vayan a tener esta hermosa Constitución pacifista.

No queremos la guerra jamás, no podemos permitir el uso del arma nuclear jamás. Como siempre dicen los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki: “No queremos repetir este tipo de tragedia brutal.” Queremos establecer un mundo y la sociedad en que la gente quiere vivir también, no quiere vivir con la pobreza y estas cosas. Por eso nosotros consideramos que es muy necesario que todos los países tengan este tipo de Constitución. Nosotros nos prometimos que vamos a crear el mundo sin pobreza, sin hambre, con mucha felicidad y sostenible.

Por último, Comandante, soy gran fan de usted (Risas y aplausos). Parece que todos somos fan de usted.

Nosotros sabemos que usted está muy ocupado, pero queremos invitarlo a usted a bordo para navegar hasta Nicaragua. ¿Qué le parece? (Aplausos.) ¿Qué piensa? (Aplausos.)

Cmdte.- ¡Maravilloso! (Aplausos.)

Nao Inoue.- Voy a concluir mis palabras con la invitación. Muchísimas gracias (Aplausos).

Cmdte.- No será en época de ciclones, ¿verdad? (Risas.)

Me contaron que ustedes llegaban ayer, pero había unos ciclones por el Atlántico. Por fin, ¿a qué hora llegaron?

Nao Inoue.- Llegamos a las 5:00 de la mañana.

Cmdte.- ¿Y se puede saber la velocidad de Peace Boat? (Risas.)

Nao Inoue.- Más o menos como una bicicleta rápida (Risas).

Cmdte.- Bueno, depende, la campeona creo que alcanza más de 60 kilómetros por hora (Risas).

Pienso que en estos tiempos el Peace Boat debe marchar más rápido, es más urgente recorrer el mundo (Aplausos).

Yo debía pedirles, además, una excusa. Tuve noticias ayer mismo, por la mañana, y entonces me quedé pensando cómo podía reunirme, pues me contaron que habían solicitado hacerlo con algunos, y dije: “Bueno, si es posible trataré de saludarlos a todos”, no sabía, sin embargo, a qué hora llegarían; tenían, además, un programa organizado para todo el día. Bueno, ¿qué hacer para no entorpecer a los demás ni a otro programa? Y por eso inventamos esta reunión tan temprano. Todos hemos tenido que levantarnos temprano. Me imagino que ustedes estarían…, no sé dónde estarían, si estarían en la borda del barco viendo la entrada de La Habana o estarían durmiendo. Les ruego me excusen, porque soy el culpable de que ustedes hayan tenido que incrementar el programa (Aplausos). Entonces organizamos, o más bien improvisamos, la reunión para esta hora, a fin de que ustedes pudieran cumplir con las demás actividades y no echar a perder mis relaciones con las demás instituciones que los van a atender.

Creo que nos dieron hora y media. Yo respondí: al fin y al cabo ellos iban a venir hoy y van a llegar mañana, luego, hay flexibilidad. Creo que a las 5:00 de la tarde de hoy iba a salir el barco.

Kenia Serrano.- Empezar a abordar a las 5:00 y salir a las 7:00.

Cmdte.- ¿Iba a salir a las 7:00?

Kenia Serrano.- Ajá.

Cmdte.- Sí, terminaban las actividades a las 5:00.

Bueno, si un ciclón obligó a retrasar el barco, si salen a las 9:00, o si salen a las 10:00, pues están un rato más en La Habana, no es una tragedia. Afortunadamente, la visita ha sido sin guerra. Fue durante la paz.

Yo les pedí excusas por eso.

¿Tú tienes idea de cómo se va a desenvolver?

Kenia Serrano.- Comandante, ha sido emocionante, siempre que el crucero viene -el año pasado y ahora- ha traído sobrevivientes de Hiroshima, y tenemos a la señora Junko Watanabe. Propongo escuchar su testimonio.

Junko Watanabe.- Ante todo, Comandante Fidel Castro, es un gran honor y también placer conocerlo, y me gustaría mostrarle mi profundo agradecimiento por recibirnos con tanto cariño.

También me gustaría mostrar mi agradecimiento por el gran interés y conocimiento que el pueblo cubano tiene sobre Hiroshima y Nagasaki. Además, ayer el Movimiento por la paz en Cuba realizó un encuentro de testimonio para mí, y también un acto por el Día internacional por la paz, y realizamos un encuentro muy bonito en la Casa de la Amistad.

Yo nací en Hiroshima y después me casé con un japonés y me mudé a Brasil para vivir. Fui a Brasil a la edad de 25 y después volví a Japón a la edad de 38, pero en aquel momento, por primera vez, yo reconocí que fui sobreviviente de Hiroshima y Nagasaki.

Yo nací en el centro de Hiroshima, pero cuando estábamos en la Segunda Guerra Mundial nuestra familia nos habíamos evacuado fuera de Hiroshima, y como yo solamente tenía dos añitos, entonces no tengo memoria; pero cuando recibí la noticia de que yo era sobreviviente, por parte de mis padres, sufrí un impacto muy fuerte.

El día 6 de agosto de 1945, a las 8:15 mi mamá estaba en casa con mi hermano menor. Mi hermano mayor y yo estábamos jugando en un patio de un templo que estaba cerca de mi casa. Entonces mi mamá sintió el viento fuerte, espantoso, y también vio los papeles quemados que estaban cayendo en el frente de su casa. Mi mamá se sorprendió y luego vino a buscarnos al templo, fue en aquel momento que recibimos la lluvia negra. La lluvia estaba negra y pegajosa.

Antes de la bomba, ese día 6 de agosto, hacía buen tiempo por la mañana y dicen que esa bomba atómica explotó 580 metros encima de la tierra.

Cmdte.- ¿Cuántos metros?

Junko Watanabe.- Quinientos ochenta metros encima de la tierra.

Cmdte.- Fue nuclear.

Junko Watanabe.- Bomba nuclear.

Cmdte.- Esa energía es de uranio, no fue plutonio. La de plutonio fue en la otra ciudad.

Junko Watanabe.- Sí, en Nagasaki.

Entonces, como explota más arriba, afecta mucho con los rayos calientes y con el viento caliente hasta que la gente se quema. Y después de la bomba subió todos los polvos y papeles para arriba, y luego cayó la lluvia negra con la radiación.

Después de recibir la lluvia negra la condición de mi cuerpo estaba de la forma siguiente.

Cmdte.- ¿Cómo es, repite?

Junko Watanabe.- Mi cuerpo fue dañado, yo le voy a explicar ahora cómo estaba.

Todos los días sufría por las diarreas. Podía comer, pero después ningún nutriente quedaba en mi cuerpo, salía todo lo que comía. Mis padres pensaban que su hija iba a morir.

En verdad yo tenía dos añitos y no tengo ninguna memoria de escenas desastrosas.

Cuando yo cumplí 60 años empecé a participar en una asociación en Brasil. Ahora viven en Brasil 132 sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki.

Cmdte.- ¿En dónde, en Brasil?

Junko Watanabe.- En Brasil.

Cmdte.- ¿Eran niños cuando fueron?

Junko Watanabe.- De diferentes edades.

Cmdte.- ¿Los padres fueron con ellos, o no?

Junko Watanabe.- La mayoría se casaron y fueron sin sus padres ya adultos.

Ahora el promedio de edad de los sobrevivientes es de 75 años, ya están envejeciendo. Por eso el Presidente de la Asociación en Brasil le pidió a ella que ayude a la asociación, porque ella es una sobreviviente joven.

Aunque soy sobreviviente, como no tenía mucha memoria, antes de participar en esta asociación no conocía nada de la bomba atómica.

Luego tuve la oportunidad de leer todos los documentos que hicieron 200 sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki que vivían en Brasil y en los que estaba escrita la realidad de lo que ocurrió en Hiroshima y Nagasaki. Ese fue el primer momento en que yo conocí sobre la realidad de la bomba atómica en Hiroshima. Ellos describieron la escena muy brutal.

Por la tristeza y el rencor me sentí muy triste, y sentía que estaba temblando.

También encontré un documental de imágenes, filmado por un periodista japonés. Sin embargo, después de la bomba atómica los académicos estadounidenses se robaron esta información y lo llevaron a su país y nunca nos iban a mostrar este video que encontré en la oficina.

Ha sido un poco difícil verlo porque es una cinta muy antigua. Entonces pedí a un amigo que lo convierta a DVD.

Nosotros vimos con 10 amigos sobrevivientes el filme.

Las escenas que salieron en este documental fueron demasiado brutales y yo lo vi con mucha tristeza, y la ciudad de Hiroshima estaba desapareciendo.

Yo lo vi en el documental, nosotros lo vimos, y los edificios quemados totalmente, la ciudad estaba totalmente negra. También aparecía la gente que andaba, pero sin conciencia, desde sus brazos les colgaba la piel, porque estaba deteriorada, los ojos se les salían de su lugar. La gente estaba andando, pero sin conciencia.

Cuando lo vi en el documental, aunque no recordaba esta escena, reconocí que yo estaba allá en ese momento y también reconocí que eso lo hicieron los humanos, entonces sentí un fuerte rencor y tristeza.

Así yo empecé a pensar: Tenemos que trasmitir esos testimonios para las otras generaciones, y hace dos años, en el 2008, participé en el Proyecto de Hibakusha que realizó la Organización Peace Boat, al que invitaron a 100 sobrevivientes a bordo, y viajamos dando testimonio en cada puerto, y también conocí a otros Hibakusha en el mundo.

En Viet Nam nosotros conocimos a las víctimas del agente Naranja, generadas en la guerra de Viet Nam, y lo que ellos y sus padres sufrieron. El efecto que ellos tuvieron se trasmite por las generaciones.

Mi hermano mayor con quien jugaba en el templo murió hace dos años a la edad de 67 años.

Después de recibir la lluvia negra, como yo la recibí también, él siempre tenía deficiencia en sus huesos y vivía muy débilmente. Él murió a la edad de 67 por el cáncer de hígado.

Viendo que los sobrevivientes están muriendo, estoy viviendo con mucha preocupación por mi salud.

También me gustaría presentar una historia de origami, que son grullas que se hacen de papel y es un símbolo de paz para nosotros, también ahora mundialmente, y siempre acompaña la historia de una niña que se llama Sadako Sasaki que murió por la leucemia a la edad de 12 años.

Este año, cuando participé en la Conferencia de no proliferación de armas nucleares, en Nueva York, en mayo, tuve oportunidad de conocer al hermano de Sadako Sasaki.

Déjenme explicar un poquito la historia de Sadako Sasaki. Ella recibió la lluvia negra, igual que yo, y creció sanamente hasta la edad de 10 años, después, como se encontraba mal, se hospitalizó y se quedó en el hospital.

Ella tenía la creencia de que si hacía 1 000 grullas de papel iba a mejorar, y, según el cuento de su hermano, ella seguía doblando grullas hasta que… Bueno, en esa época no teníamos ningún papel, entonces usó papeles con los que se empacaban medicinas y también doblaba las grullas con agujas. Ella siempre decía, hasta que iba a morir: “Quiero vivir más, quiero vivir más.”

Estamos en la misma situación que Sadako Sasaki, que recibimos la lluvia negra a la edad de dos añitos, y ella murió y yo estoy sobreviviendo. Por eso siento gran responsabilidad de trasmitir qué es la bomba atómica, qué son los sobrevivientes. Los sobrevivientes tienen que vivir con muchos problemas físicos y también mentalmente con muchas preocupaciones hasta que mueran, y eso tenemos que trasmitirlo a las otras generaciones.

Ahora, nosotros mundialmente aprendimos que en el mundo hay varios tipos de Hibakusha, en varios lugares, por ejemplo, la gente indígena cuando saca uranio en las minas se afecta mucho por la radiación, también la gente que vive cerca de las plantas nucleares, y esas cosas tenemos que aprenderlas, también educar a la gente.

Cuando participé en el Proyecto Hibakusha, hace dos años, había un chico japonés, el director de la película documental, quien cubrió mi estadía a bordo, también después entrevistó a mi padre, que tiene 98 años. Lo que habló mi padre fue lo que yo no sabía hasta entonces. Mi papá decía así. El director le preguntó a mi papá: “¿Por qué tú no le dijiste la realidad a Junko?”

Desde la bomba hasta ahora, las chicas que recibieron la influencia de la bomba atómica, aunque son sobrevivientes, han sido discriminadas y tuvieron mucha dificultad para casarse. Entonces, reconocimos que yo, sobreviviente, afortunadamente no he tenido ningún problema físico, pero hay muchos médicos que dicen que la influencia de la radiación también aparece en otra generación.

Prosigue mañana.













Fidel Castro Ruz

Septiembre 24 de 2010

3 y 38 p.m.