domingo, 19 de septiembre de 2010

Noam Chomsky considera que EEUU ya no puede controlar a Latinoamérica

Publicado en Cubadebate el 19 Septiembre 2010

Noam Chomsky

El escritor y filósofo estadounidense, Noam Chomsky, consideró que su país ya no puede controlar a América Latina del modo que ha pretendido desde hace décadas, debido a que la región por primera vez está acercándose a su total independencia gracias a la integración que impulsa en la actualidad.

(EE.UU.) ya no pueden controlar a América Latina. De hecho, paso por paso, América Latina, por primera vez, está acercándose a la independencia y la integración. Estamos en un momento dramático porque EE.UU. está perdiendo en control”, indicó Chomsky en entrevista exclusiva para teleSUR.

Para el escritor el país ya no tiene el poder sobre otras naciones que gozaba hace décadas y señala a regiones como el Medio Oriente, China y parte del hemisferio occidental como las más importantes en la actualidad.

“Siempre se ha dado por sentado de que el llamado patio trasero estaría bajo control. Si te fijas en los documentos internos durante los años del (ex presidente estadounidense, Richard) Nixon, cuando estaban planificando el derrocamiento del Gobierno de (Salvador) Allende (ex presidente chileno derrocado por el dictador Augusto Pinochet), dijeron directamente si no podían controlar a América Latina, como iban a controlar el resto del mundo”, añadió el escritor estadounidense.

Recordó que el pasado mes de febrero, se llevó a cabo la Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe, en Cancún (este) de México, en la que se aprobó un organismo regional que reúne a los países de América Latina y el Caribe sin la participación de Estados Unidos ni Canadá, con el objetivo de integrar a la región. Para Chomsky, ésto “fue una cachetada” para ambos países norteamericanos.

Por ahora, sólo es formal. Pero si llega a ser operativo, elimina la OEA (Organización de Estados Americanos), que es dirigido por EE.UU. Es como si dijeran a EE.UU. que se retire de nuestros asuntos. Y hay otros pasos que se están tomando. Por ejemplo, China ha superado a EE.UU. como importador de Brasil y probablemente lo superará como socio comercial. Es una noticia grande”, añadió.

Con respecto a las sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) a Irán por su enriquecimiento de uranio con fines pacíficos, Chomsky señaló que el Gobierno de Barack Obama se está desesperando y ahora quiere hacer presión a China, que tiene derecho a veto, para que se una a las intenciones de las demás potencias, pero simplemente, Pekín “no presta atención a las órdenes de EE.UU.”

Si crees que eres dueño del mundo, esto te va a dar miedo. De hecho, el Gobierno de (Barack) Obama se está desesperando por esto. Apenas hace un par de semanas, el Departamento de Estado emitió advertencias a China, diciéndole si quiere ser aceptado al mundo civilizado, tiene que cumplir con sus responsabilidades internacionales”, dijo.

El escritor y filósofo estadounidense se preguntó “¿Qué son las responsabilidades internacionales? Seguir las órdenes de EE.UU. Obedecer las sanciones de EE.UU. Esas sanciones no tienen ninguna fuerza ni siquiera, excepto tienen los medios de la violencia detrás de ellas”.

“EE.UU. no puede hacer que aprueben sanciones serias en la ONU. Así que, China aprueba las sanciones de la ONU y no tienen ninguna responsabilidad de seguir las sanciones de EE.UU. Lo más probable es que se están riendo en la Cancillería china porque EE.UU. no puede hacer nada”.

El pasado mes junio, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la imposición de una cuarta ronda de sanciones contra Irán por el desarrollo de su programa nuclear, con fines medicinales y científicos.

Tanto Brasil como Turquía se opusieron a las sanciones y consideraron que se debe dar más tiempo a la diplomacia, después del acuerdo que alcanzaron en el pasado mes de mayo con Irán, en el que Teherán aceptó enviar mil 200 kilogramos de su uranio a Ankara a cambio de 120 kilos de uranio enriquecido.

Las sanciones de la ONU endurecen el bloqueo de armas a Irán y sanciona a 40 entidades del país, entre ellas varias vinculadas a la naviera estatal iraní, así como a la Guardia Revolucionaria. También refuerza el régimen de inspecciones a buques y aviones iraníes.

Por su parte, Estados Unidos, impuso nuevas sanciones unilaterales contra los bancos y compañías energéticas que negocien con Irán, por su industria nuclear, a la que Washignton considera una “amenaza”.

El gobierno de Teherán ha insistido en que su industria nuclear está dedicada a fines pacíficos, mientras que EE.UU., el único país que ha usado bombas atómicas con fines bélicos (Hiroshima y Nagasak) condena los avances de Irán en materia nuclear.

(Con información de Telesur)


SOCIALISMO REAL: CRISIS, REFORMAS Y OPORTUNIDADES PERDIDAS (III)

Jorge Gómez Barata

El socialismo real recuerda una pieza compuesta por un virtuoso y ejecutada por aficionados. El hecho de que el destino haya puesto un proyecto de dimensiones históricas como fue la idea de construir una nueva sociedad en la sexta parte de la tierra en manos de una criatura como Stalin, no deja de ser una paradoja.

El hecho de que el modelo de sociedad instaurado por los bolcheviques en Rusia y trasplantado luego a otra decena de países no haya funcionado en ninguna parte, puede deberse a la absurda idea de que se trataba de un diseño perfecto en el cual no era preciso enmendar nada.

Por extrañas razones, incluso antes de tomar el poder, los marxistas rusos acuñaron el término “revisionista”, aplicado a quienes se apartaban de la interpretación ortodoxa del pensamiento de Carlos Marx. Durante décadas, Moscú fue como una especie de guardián de la fe, ocupado en preservar la “pureza del marxismo”. Se trató de aberraciones incompatibles con la flexibilidad, la creatividad, la innovación y la renovación que requieren los grandes proyectos sociales.

Nadie puede exonerar a los líderes históricos soviéticos y a sus continuadores de la responsabilidad histórica de haber usado su prestigio, influencia y capacidad de presión en el seno del movimiento comunista internacional para imponer sus interpretaciones teóricas, su visión acerca de la táctica y la estrategia, sus criterios de gestión económica y su sistema político al resto de los países socialistas, oponiéndose de oficio y en ocasiones con violencia a legítimos intentos de reforma.

De hecho, tratar de escapar de la órbita soviética sin renunciar al socialismo fue una autentica lucha para algunos partidos y procesos políticos que con todo el derecho pretendieron andar sus propios caminos. Aunque raigalmente diferentes, China y Yugoslavia fueron ejemplos de una problemática que, en su tiempo, constituyeron verdaderas tragedias para el socialismo y que probablemente hayan contribuido a su derrota en la Unión Soviética y en Europa Oriental.

A diferencia del desencuentro con Yugoslavia (1948) y después con otros países, las contradicciones que precipitaron la ruptura de China con la Unión Soviética no tuvieron como ejes actitudes reformistas, sino que estuvieron determinadas por elementos geopolíticos que tornaron imposible la connivencia entre dos protagonistas con intereses encontrados.

Cuando el primero de octubre de 1949 fue proclamada la República Popular China que se sumó a la Unión Soviética, vencedora en la II Guerra Mundial, matriz de los gobiernos de izquierda establecidos en Europa Oriental, el movimiento comunista internacional vivió momentos de esplendor.

Sumando a Mongolia, Corea del Norte y siete países de Europa Oriental la alianza conducida desde Moscú agrupó alrededor de 35 millones de kilómetros cuadrados y la tercera parte de la población mundial de entonces. De haber sido un solo país, el socialismo real hubiera sido tres veces mayor que Europa y cuatro veces más grande que los Estados Unidos.

A ese conglomerado al que poco después se sumarian Vietnam y Cuba, habría que añadir la existencia de alrededor de 60 partidos comunistas, algunos de ellos como los de Francia e Italia, formidables fuerzas políticas, capaces incluso de disputar el poder a las organizaciones de la burguesía tradicional. La influencia del comunismo en el movimiento sindical en todo el mundo añadía fuerza y cohesión al conjunto.

La luna de miel fue de corta duración. Desde los años cincuenta se percibieron desavenencias entre China y la URSS que comenzaron por un debate teórico en torno al carácter de la revolución china que se apartó de la ortodoxia y la retorica proletaria, reivindicando el protagonismo del campesinado. Durante la Guerra de Corea el desencuentro adquirió perfiles asociados a la política internacional.

La muerte de Stalin en 1953 y el acceso al poder de Nikita Kruzchov, el debilitamiento de la imagen de la Unión Soviética por su intervención en Hungría en 1956, los sucesos de Polonia aquel mismo año y sobre todo el desastre político que significó el XX Congreso del PCUS en 1956 donde Stalin fue defenestrado y el régimen soviético desacreditado, proporcionaron a China argumentos y oportunidades para expones públicamente sus desavenencias.

En 1960, tal vez para presionar a China y mantenerla en el redil, en lo que puede haber sido un error de cálculo, la Unión Soviética que había cesado la colaboración nuclear con su ex aliado iniciada en 1957, retiró sus técnicos, cesó la colaboración económica y acentuó sus críticas a la política China hacía Taiwan.

El encuentro de Nikita Kruzchov con Kennedy en 1961, la adopción de la “Coexistencia pacífica”, la ingloriosa retirada de los misiles nucleares soviéticos de Cuba en 1962 y la posición de la Unión Soviética que aquel año apoyó a la India en su confrontación militar con China, dieron a Mao Zedong la oportunidad para aplicar a la Unión Soviética su misma medicina, tildándola de “revisionista” y de “social imperialista”. En 1966 en el XXIII Congreso del PCUS no hubo representación del partido Comunista de China. La ruptura fue definitiva e irreversible.

El daño hecho por 30 años de gobierno de Stalin, los desastrosos resultados de la crítica efectuada en el XX Congreso del Partido Comunista Soviético al estalinismo, los sucesos de Hungría y la ruptura de la Unión Soviética y China que introdujeron profundas divisiones y enormes confusiones, configuraron un proceso devastador del cual el socialismo de matriz soviética no sacó las debidas conclusiones y lejos de avanzar en reformas estructurales profundas se encerró en un absurdo inmovilismo al cual no sobrevivió.

Quienes parecen haber acertado son China y Vietnam que sin temores, con determinación y tacto, probablemente haciendo las concesiones de rigor, sin renunciar a sus conquistas básicas ni abjurar del régimen político establecido por el socialismo, adelantan reformas eficaces.

Los asuntos son más que el espacio. Luego les cuento.

La Habana, 19 de septiembre de 2010


Franqueza, racionalidad y transparencia en reajuste laboral


Las asambleas de afiliados, que ya se celebran, constituyen el mejor escenario para hacer comprender a los trabajadores la necesidad impostergable de aplicar esta política, apuntó Salvador Valdés Mesa en la clausura del VIII Congreso del Sindicato del Transporte y los Puertos

Salvador Valdés Mesa, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba Autor: Roberto Morejón

Agnerys Rodríguez Gavilán
digital@juventudrebelde.cu
18 de Septiembre del 2010 22:02:04 CDT

El sindicato tiene el desafío de enfrentar el proceso de redimensionamiento de las plantillas infladas, velando porque se ejecute en un clima de franqueza, racionalidad, transparencia y justicia, siempre a partir de la idoneidad demostrada, apuntó el secretario general de la CTC, Salvador Valdés Mesa, durante la clausura del VIII Congreso del Sindicato del Transporte y los Puertos que celebró sus jornadas finales en la capital.


Las asambleas de afiliados, que ya se celebran, manifestó, constituyen el mejor escenario para aportar los elementos para hacer comprender a los trabajadores la necesidad impostergable de aplicar esta política y el conjunto de medidas decididas por el Gobierno.

Estas reuniones, indicó, deben desarrollarse con la más absoluta libertad de criterios, con sinceridad en los planteamientos y con respeto a las opiniones discrepantes que puedan existir.


La inserción en la vida útil y productiva a que aspira el Estado cubano para que ningún ciudadano sobre, y para transformar el actual proceso productivo y laboral y actualizar el modelo, deberá interpretarse en toda su magnitud sobre la base de que las ofertas de empleo no necesariamente tendrán que coincidir con la calificación formal del aspirante, sino que debe primar el principio de que los empleos generados sean dignos, socialmente útiles y económicamente sustentables, especificó.


Como expresara Raúl, recordó, la Revolución no dejará a nadie desamparado, pero no se trata de que el Estado se encargue de ubicar a cada uno, tras varias ofertas laborales y con protección salarial indefinida. Los primeros interesados en encontrar trabajo socialmente útil deben ser los propios ciudadanos.


Estamos conscientes —expresó— de que sobre el proceso de reordenamiento de las plantillas y el empleo existen muchas preocupaciones por parte de los trabajadores y de nuestra población. También los enemigos de la Revolución han amplificado y manipulado, y están tergiversando toda la información que sobre este asunto hemos dado.


El Secretario General de la CTC consideró vital que los dirigentes del movimiento obrero y los sindicatos expliquen y fundamenten ante los trabajadores que no hay ningún cambio en la política de la Revolución ni en los objetivos que nos proponemos en la construcción del socialismo, precisó.


El empleo —precisó— continúa formando parte de la política social y económica de nuestro Estado, y continúan vigentes los principios que lo rigen. Se cambian procedimientos, tratamientos laborales y salarios, formas de empleos y de relaciones laborales, y surgirán, lógicamente, nuevas formas de gestión. Hoy cobra más fuerza el ideario de Fidel sobre los conceptos del trabajo y el uso racional de los recursos humanos.


Está en marcha un proceso político de reflexión y análisis que tiene lugar con los trabajadores en asamblea para estudiar y debatir el discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, el pasado 1ro. de agosto en la clausura de la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular.


Valdés Mesa acentuó que hay que dar los argumentos, las razones, los fundamentos, las convicciones y las orientaciones para comprender la necesidad de estas transformaciones que conducirán a la actualización del modelo económico.


Un sindicato fortalecido, organizado y cohesionado y la unidad de los trabajadores cubanos y de nuestro pueblo son las claves para materializar estas transformaciones que mantendrán intactos los principios de nuestra Revolución y el socialismo.



Una guerra inflada

Por Juan Gelman

Tomado de Página 12

El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, por sus siglas en inglés) dio a conocer la semana pasada su octavo examen estratégico global (www.iiss.org, 10/12-9-10).

El IISS está asentado en Londres y es el think-tank sobre cuestiones militares y de seguridad más importante del mundo. Lo integran experimentados especialistas en defensa, militares retirados y otros de alto rango y sus estudios abarcan el planeta entero.

Los informes del organismo suelen ser grises y aun aburridos, su lenguaje es prudente y hasta cauteloso, pero el de este año cambió bruscamente al referirse a Afganistán: calificó esa guerra de “largo y alargado desastre”. Señala que las potencias de Occidente “exageran” la amenaza que entrañan Al Qaida y el talibán. “Se ha inflado” el número de tropas estadounidenses en Afganistán –agrega– y no guarda proporción alguna con la misión de “desmantelar y derrotar a Al Qaida”, que Obama les confió. El estudio del IISS fue supervisado por Nigel Inskster, ex vicedirector del servicio de inteligencia británico o MI-6. Es interesante que además subraye que el peligro de Al Qaida es mínimo en todas partes, incluso en Somalia y Yemen, países en los que EE.UU. interviene, so capa de su seguridad, a ritmo cada vez mayor.

El director de la CIA, Leon Panetta, había ya informado que “el número estimado de terroristas de Al Qaida en Afganistán es de 50 a 100, tal vez menos” (www.huffingtonpost.com, 29-6-10). Aseveró que se concentran en zonas limítrofes de Pakistán y así justificó los constantes ataques que aviones no tripulados infligen a los civiles paquistaníes, niños y mujeres incluidos. Si esas cifras son correctas, un puñado de terroristas mantiene en jaque a casi 150.000 efectivos, 98.000 estadounidenses y el resto de los aliados de la OTAN. No es creíble.

Panetta no tuvo empacho en afirmar que EE.UU. progresa en Afganistán, “aunque es más duro y más lento de lo que se esperaba”. Así es: en los veintidós meses de gobierno de Obama cayeron más militares norteamericanos que en los ocho años de W. Bush. El general David Petraeus, comandante en jefe de las tropas ocupantes de Irak y Afganistán, no se muestra tan optimista como antes.

Obama anunció la retirada de Afganistán para agosto de 2011, pero el general tiene otra perspectiva: declaró en Bagdad que el proceso es a veces parecido a “ver cómo crece el pasto o se seca la pintura” (//abcnews.go.com, 14-9-10). Fue más lejos: estuvo de acuerdo con la periodista que lo entrevistaba en que “el éxito contra la insurgencia” podía llevar nueve o diez años más. Bastante antes el pasto crece y se seca la pintura. No es Al Qaida entonces, es el talibán.

Petraeus asumió oficialmente el mando de las tropas en Afganistán el 4 de julio y cambió algunos aspectos de las tácticas de su antecesor, el general Stanley A. McChrystal. Declaró que los bombardeos aéreos “matan afganos” y duplicó el número de allanamientos de domicilios particulares. Ahora no mueren menos: un alto porcentaje de los 1031 asesinados por las Fuerzas de Operaciones Especiales (SOF, por sus siglas en inglés) en 3000 allanamientos e identificados como “insurgentes” eran vecinos que habían salido a la calle armados al escuchar el ruido de los procedimientos. Su intención no era atacar a los del SOF, sino defender a su familia ante un posible agresor, pero fueron ejecutados (Inter Press Service, 15-9-10).

El general Petraeus se jacta del elevado número de mandos insurgentes superiores y medios que las SOF han eliminado, herido y apresado, sólo que hasta altos mandos del ejército dudan de que todos sean talibán: el mayor general Douglas Stone, que supervisó las políticas de detención a comienzos de 2009, concluyó que no lo eran los dos tercios de los presos que EE.UU. retenía como tales en Afganistán (www.guardian.co.uk, 14-10-09). Otra inflación.

Los allanamientos nocturnos enojan a los afganos: trescientos civiles tomaron las calles de Wardak –un ejemplo– como respuesta al asesinato de tres hermanos que dormían en sus camas (www.worldcantwait.net, 12-8-10). El mando de la OTAN dijo que las víctimas eran sospechosos de pertenecer a la insurgencia. Hay sospechas que matan.

Los artefactos explosivos improvisados que los talibán plantan al borde de las rutas que recorren los vehículos ocupantes (IED por sus siglas en inglés) son responsables de la mayoría de las bajas estadounidenses, y el Pentágono ha creado una división especial para contrarrestar esa arma mortífera, la Organización para derrotar a los IED (Jieddo, por sus siglas en inglés). Sus estadísticas más recientes revelan dos cosas: la insurgencia ha aumentado “de manera alarmante” la colocación de esos dispositivos y la población civil denuncia cada vez menos dónde.

Algunas cifras proporcionadas por la Jieddo: en marzo de este año detonaron 434 IED causando la muerte de 23 efectivos de las tropas invasoras y 252 heridos; en abril, 475 provocaron 17 bajas y 230 heridos; en mayo, la explosión de 554 mató a 34 e hirió a 333 (//homeland securitynewswire.com, 29-7-10). Por otra parte, la proporción de IED que los vecinos notifican a las fuerzas ocupantes descendió del 4,5 por ciento de los “incidentes” en los primeros meses de 2009 al 2,1 por ciento en julio de este año. La exasperación de los ocupados crece más velozmente que el pasto.

Una pregunta: si los hombres de Al Qaida son un puñado frente al poderío militar más moderno y letal del mundo, ¿por qué la Casa Blanca insiste en la guerra y aumenta las tropas que envía a Afganistán? ¿Se trata de crear las mejores condiciones para atacar a Irán? ¿O de seguir alimentando las ganancias del complejo militar-industrial? ¿O las dos cosas?