jueves, 16 de septiembre de 2010

REPORTE DESDE EL SALVADOR PARA RADIO HABANA CUBA DEL 17 DE SEPTIEMBRE DE 2010

AUDIO

Como ya es conocido, este 15 de septiembre se ha conmemorado la Independencia de Centro América que ya cumple 189 años, y en El Salvador ha iniciado temprano con un acto cívico en la histórica Plaza Libertad de San Salvador, la capital, en el que el presidente de la República, Mauricio Funes lo ha encabezado.

Han asistido representantes de los tres poderes del estado, invitados especiales y el cuerpo diplomático acreditado en el país, tal como se ha acostumbrado siempre. El mandatario es el encargado del discurso de ocasión, en el que ha recordado a los autores de la gesta independentista de 1821, y también se ha remitido a los acontecimientos de actualidad y al anuncio de nuevos programas del gobierno.

Acá ha destacado el esperado nuevo Sistema Nacional Integrado de Salud que se pretende inicie su funcionamiento en 74 municipios con mayor índice de pobreza, a pesar de las dificultades financieras que enfrenta el país, pero indispensable su ejecución como uno de los pasos fundamentales para el desarrollo social del país.

Funes lo ha anunciado como una iniciativa revolucionaria, un cambio profundo, que se pretende lleve la asistencia médica a todos los salvadoreños, empezando con los que nunca la recibieron por ser los más pobres y excluidos, acercando la asistencia en salud de manera integral hasta el hogar, a través de equipos multidisciplinarios constituidos por enfermeras, médicos internistas, pediatras, psicólogos, promotores de salud y recurso humano de otras especializadas, que en las mismas comunidades iniciarán estudios y tratamientos según la necesidad.

El proyecto ya fue inaugurado hace unos días en el histórico municipio de Guarjila, departamento de Chalatenango, donde se instalaron dos equipos comunitarios de salud en funciones, y que con ello se pretende también reducir la demanda en los hospitales.

Además, como otra novedad anunciada por el presidente, se creará una red de emergencia que estará a disposición de toda la población, integrada por todas las ambulancias de la red de hospitales públicos y las de otros sistemas como el Seguro Social y Sanidad militar; además dijo que estarían equipadas convenientemente para atender de manera inmediata y hasta el domicilio del paciente y con ello evitar muertes por falta de atención médica.

Otro elemento es la incorporación de catorce mil nuevos profesionales de la salud, así como la dotación de equipos en al menos 6 hospitales más, objetivo que se espera sea complementado cuando también concluya el actual período presidencial en 2014.


Estará por concretarse la adquisición de los recursos necesarios dentro del plan quinquenal que recientemente fue anunciado, y del que la salud y la educación son prioridades fundamentales, y además, una de las aspiraciones de los salvadoreños.

Para los amigos de Radio Habana Cuba, reportó desde El Salvador, Centro América, Mario Zavaleta.


SOCIALISMO REAL: REFORMAS Y OPORTUNIDADES PERDIDAS (I)

Jorge Gómez Barata

El triunfo de los bolcheviques en Rusia, luego de los comunistas en China y más tarde en Europa Oriental fueron cambios políticos que, presuntamente permitirían trascender al capitalismo y propiciarían la construcción de una nueva sociedad, los más optimistas creyeron en una revolución mundial inmediata y algunos acariciaron la idea de formar también a un hombre nuevo.

No obstante, difícilmente puedan contarse los intentos y las reformas que a lo largo de setenta años se aplicaron en los países del socialismo real. Todas partían del reconocimiento de defectos más o menos sustantivos e intentaban mejorar el desempeño del sistema, restituyendo por partes, en forma de parches, lo que antes habían suprimido de un tirón.

Excepto en China y Vietnam donde son más categóricos, todas las reformas fracasaron. Unas por ser excesivamente tímidas, otras porque comenzaban por donde debían terminar, algunas incurrían en la contradicción de empecinarse en preservar lo que necesitaban cambiar y las más recientes porque llegaron tarde cuando los defectos estructurales se tornaron irreversibles y quienes debían conducirlas se habían convertido en parte del problema y no de la solución. Fue el caso de los partidos gobernantes y de los órganos dirigentes de los países de Europa Oriental y de la Unión Soviética.

Lo primero no fue exactamente una reforma sino una advertencia proveniente de Rosa Luxemburgo quien, desde posiciones marxistas, alertó a Lenin de los riesgos del exceso de centralismo, de los peligros de limitar la libertad de discusión y la crítica y de favorecer el autoritarismo dentro de la Revolución. Para ella, eliminar la democracia burguesa no podía significar suprimir la democracia en general y la libertad de los militantes revolucionarios implicaba el derecho a pensar diferente. Por unas y otras razones, no fue escuchada.

El segundo más sustantivo y dilatado de ese tipo de propuesta provino de Trotski quien, una vez consumada la victoria sobre la contrarrevolución, creyó llegado el momento de restablecer la democracia al interior del proceso revolucionario bolchevique, abogando por dar a los soviets y a las bases y organismos regionales del partido mayor peso en la elaboración de las políticas y en la toma de decisiones y, ante el rechazo a sus tesis, organizó la llamada “oposición obrera”, acción que lo llevó a desencuentros con Lenin, que lo confrontó públicamente sin excluirlo de las filas, como luego haría Stalin.

La propuesta más trascedente de esos momentos provino del propio Lenin que espantado ante la ruina ocasionada por la Primera Guerra Mundial, los inevitables efectos de la revolución y la guerra civil, incluida la intervención extranjera, comprendió que la doctrina o el modelo económico instaurado por los bolchevices era insolvente para poner en marcha la enorme economía soviética y propuso no una reforma sino un “retroceso estratégico” que restableciera ciertas formulas asociadas al mercado, al valor y a la inversión extranjera.

En un postrer esfuerzo, prácticamente agonizando, Lenin encontró fuerzas para encomendar a Trotski la ejecución de un programa de rectificación que contribuyera a frenar la burocratización del país, del Partido y de los soviets, confiándole la tarea de organizar un sistema de inspección obrero-campesina (especie de contraloría), capaz de asumir esa enorme tarea. Del plan formaba parte una ampliación del Comité Central sumando al mismo 100 nuevos miembros, todos obreros, con lo cual aspiraba a limitar los inmensos poderes adquiridos por Stalin. El proyecto no pudo ser ejecutado.

Muerto Lenin, Stalin no sólo dio marcha atrás a la Nueva Política Económica (NEP), sino que avanzó en una dirección totalmente contraria, acentuando las deformaciones estructurales que el fundador había intentado corregir.

No obstante, en épocas del stalinismo, hubo militantes que confrontando el punto de vista oficial realizaron propuestas reformistas. Descontando las asociadas a Trotski, Bujarin, Zinóviev y Kamenev, todavía excesivamente polémicas, se recuerdan las ideas de Yevgeni Preobrazhenki, un viejo bolchevique, cercano a Lenin y autor con Bujarin del “ABC del Comunismo”, quien fue confrontado por Stalin por sus pronunciamiento en torno a la doctrina de “El Socialismo en un solo país”. No conforme con rechazar y ridiculizar su teoría de la acumulación socialista originaria y hacerlo renegar de sus ideas expuestas en la Nueva Económica, Stalin lo deportó y en 1937 lo hizo fusilar.

No obstante, tal vez por el peso de la evidencia y porque al fin y al cabo la Unión Soviética no podía vivir totalmente al margen de las corrientes políticas internacionales y que de cualquier manera formaba parte de Europa, Stalin se vio forzado a introducir ciertos matices de reforma en el sistema político. Así nació la constitución de 1938 que aunque era extraordinariamente primitiva, sirvió de base a las cartas fundamentales de los países del socialismo real, incluso de aquellos que más tardíamente adoptaron constituciones socialistas y copiaron de ella.

En la Unión Soviética de fines de los años cincuenta y los sesenta, de cierta manera como parte del proceso de desestalinización o “deshielo”, por sus propuestas de reforma económica alcanzó cierta notoriedad Evsey Liberman, economista y profesor ucraniano de origen judío quien propuso un conjunto de reformas económicas, audaces para su tiempo y que sin trascender los marcos de la planificación centralizada, mediante nuevos métodos de administración, intentaba elevar la eficacia de la economía en su conjunto.

Liberman se le hizo sospechoso a la nomenclatura cuando algunos críticos detectaron que sus reformas conllevaban a la introducción de elementos típicos de la gestión capitalista; no obstante llegó a ser uno de los principales consejeros del entonces Secretario General Nikita Kruzchov, de quien lo heredó Brezhnev y si bien las reformas introducidas a partir de sus ideas influyeron positivamente en la prosperidad económica soviética de los años setenta, sus efectos fueron anulados por el inmovilismo que se apoderó de la administración de Brezhnev.

En lo que atañe a la Unión Soviética no hubo nuevas oportunidades hasta que en 1985 llegó al poder Mijaíl Gorbachov quien se encontró con que, en Europa del Este, el socialismo se venía abajo y había pasado el tiempo en que las reformas podían salvarlo. Todavía no sabía que a la Unión Soviética le ocurría lo mismo. Son otras historias; luego les cuento.

La Habana, 16 de septiembre de 2010


LOS CAMBIOS QUE NO FUNCIONAN

ENRIQUE UBIETA GÓMEZ

LA ISLA DESCONOCIDA

Es una lógica enrevesada, pero funcional. Los que quieren el capitalismo en Cuba, están “alarmados” ante el supuesto advenimiento del capitalismo en Cuba. Es interesante comprobar cómo los partidarios del capitalismo mueven en bloque sus piezas “de izquierda” y de derecha, para denunciar la “vocación” capitalista del gobierno revolucionario. El equipo trabaja cohesionado: “El clan Castro está retomando su proyecto de restauración capitalista”, dice alarmado Haroldo Dilla en Cubaencuentro, un proyecto editorial que se propone la desarticulación del socialismo; la bloguera de la trasnacional PRISA, que aboga abiertamente por soluciones capitalistas en Cuba, denuncia, de manera simultánea, la existencia de un “capitalismo de Estado”, centralizador, y la posible apertura descentralizadora. Claman por cambios, pero ante el menor movimiento alzan el índice acusador. Es funcional esa lógica, digo, pero enrevesada y cínica: las críticas suponen un disgusto por los probables efectos sociales negativos (siempre atenuados gracias al socialismo cubano) de las medidas anunciadas, pero expresan el deseo de que se implementen con un contenido radical, capitalista, lo que significaría que esos efectos serían verdaderamente devastadores. Dicen que vamos hacia el capitalismo, porque quieren que vayamos hacia el capitalismo. La intención es concatenar tres momentos de un discurso ambivalente, pero sólo aparentemente contradictorio:

1. El modelo no funciona. ¿Qué significa que el modelo no funciona? Para los revolucionarios cubanos, que el socialismo, para el que ya no existen modelos, debe perfeccionarse y adecuarse a circunstancias de época y de contextos nacionales; para los propagandistas del imperialismo, que el socialismo no es viable. Las trasnacionales de la prensa trafican con el significado de los términos “modelo” y “sistema”, porque la intención es cancelar toda posible esperanza en la factibilidad de un camino alternativo al capitalista. “La reducción de empleos públicos en Cuba y otras medidas para promover la iniciativa privada –anuncia eufórico El Nuevo Herald--, demuestran un reconocimiento por parte del gobierno cubano del "fracaso del sistema'' en ese país, dijo este martes el subsecretario de Estado para América Latina, Arturo Valenzuela”. Con esos fines manipularon la frase de Fidel, quien dejó al instante de ser presentado como “inmovilista”, para adjudicársele el reconocimiento imposible de que el socialismo no sirve. Pero Fidel los ataja: “Mi idea, como todo el mundo sabe, es que el sistema capitalista ya no sirve ni para Estados Unidos ni para el mundo, que conduce de crisis en crisis, que son cada vez más graves, globales y repetidas, de las cuales no puede escapar. Cómo podría servir semejante sistema para un país socialista como Cuba”.

2. Es necesario el cambio. Para los revolucionarios cubanos significa que el socialismo –es decir, que la justicia social y la independencia nacional-, propicien un desarrollo más eficiente, en el contexto de un bloqueo económico no menguado en más de medio siglo, y de relaciones internacionales capitalistas; para el imperialismo y sus voceros, significa que Cuba retorne al redil, al capitalismo dependiente, al neocolonialismo.

3. Pobres cubanos, van hacia el capitalismo, ¡arriba cubanos hacia el capitalismo! La estrategia mediática de las trasnacionales es alentar el malestar social ante cualquier medida de cambio –aún de aquéllas que previamente se reconocieron como imprescindibles-, fingir estupor ante situaciones que son mucho más graves en sus propios países de origen, y convencer a los millones de hombres y mujeres que ejercen una solidaridad inquebrantable de que no hay nada que defender, que los propios cubanos están desmontando el sistema (la supuesta coincidencia final del discurso entre gobernantes y falsos opositores de izquierda). Nuestra estrategia es hacer comprender que el proceso que se avecina es peligroso y doloroso, porque nos obliga a caminar sobre el filo de la navaja, pero no implica una adopción vergonzante del capitalismo, al que no regresaremos. Nuestra estrategia es decir siempre la verdad.

Con total despiste, uno de los comentaristas habituales del blog del contrarrevolucionario Hernández Busto –admirador confeso de W. Bush y protegido suyo-, escribe sobre los reajustes de plantillas en Cuba: “Si esta noticia fuera de Grecia, Chile o Nicaragua, ya estarían volando las guaguas envueltas en llamas por el aire y el pueblo quemando gomas en todas las esquinas…, tarea homework para los pensadores”. Es una tarea sencilla, y puede resolverla cualquiera que sea capaz de enlazar dos ideas, cualquiera, menos aquéllos que tengan respuestas programadas: esas medidas en Grecia, Chile, Nicaragua o España, se aplicarían para incrementar las ganancias de las trasnacionales y la riqueza de un puñado de propietarios, no para proteger los intereses de la sociedad en su conjunto, como sucede en Cuba. Los cubanos lo saben; ellos confían en el socialismo, aunque lo critiquen para mejorarlo.


Más de lo mismo: Carlos Alberto Montaner y la Conferencia de las Américas del Miami Herald

Por Pedro González Munné

Tomado de Kaosenlared

Lo confieso, hace mucho perdí el respeto por el egregio teórico del exilio cubano, el cual desde las alturas de Madrid predicaba la contrarrevolución apuntalado con jugosas subvenciones de la CIA. Ahora devenido Miamense frustrado, siempre buscando la payola ya perdida en Europa, la cual, aunque limitada, se sigue esparciendo por aquí. A quien prefería ser cabeza de ratón allá que cola de león aquí, ahora le toca ser cola de ratón en esta finca con semáforos.

Hace años compartimos un programa radial de Bernadette Pardo, él decía desde París y yo en pleno Miami. Su descalabro fue tal que no se presentó a la revancha del siguiente día. Pero me costó caro: uno de los próceres de los 60, desertor entonces y traidor persistente, admirador apasionado de Don Carlos Alberto, se esmeró en destruir el financiamiento de nuestro periódico La Nación Cubana y levantar una ola de calumnias en mi contra, tan perfecta, que sus ecos aun resuenan en La Habana.

Pero, el final de la Conferencia de las Américas ha sido perfecto con su presentación. El Miami Herald, uno de los periódicos más racistas y reaccionarios que he conocido, quebrada su confianza con los lectores del sur de la Florida por sus respaldo a los grupos de interés que han destruido la calidad de vida de esta comunidad y parcial con quienes promovieron el despido de colegas que intentaron exponer las estafas y componendas políticas del área, no podía tener mejor orador que este ilustre personaje.

Pero volviendo al discurso de 15 páginas a dos espacios de la Conferencia, Montaner se enfocó en complacer al 'exilio' histórico batistiano y recordar los años iniciales de la Revolución con los errores de la década de los 60. De la actualidad copió las páginas recientes de El Nuevo Herald: la situación económica en Cuba es difícil, se reubica medio millón de trabajadores hasta llegar al 10 por ciento de la fuerza laboral, hay opiniones diversas dentro de la sociedad cubana -esa idea es muy original-, se abandona el paternalismo y estimula la producción..., y algo más: Raúl está en el poder y Fidel se recuperó.

Este regreso al 'batistianismo' de Montaner, como hijo pródigo regresando al redil después de sus años en Madrid lo muestra como lo que es y nunca fue: un amanuense fuerte en Google y siempre sintonizado a la fuente del billete.

Don Carlos, un consejo para su discurso improvisado y sin soluciones: usted y muchos como usted no tienen idea de lo que sucede en La Habana, porque siguen apostando a la Apocalipsis y apuntalando al Muro de las Lamentaciones de Miami, base de sustento durante 50 años, pero la Revolución sigue, el pueblo cubano encontrará su camino, como en el pasado y sobre todo...sin ustedes.

Una lamentable pérdida de tiempo este mediodía, allá los que pagaron $100 dólares por comerse una pechuga de pollo fría e insípida y espantarse sus 30 minutos de sandeces.