jueves, 9 de septiembre de 2010

REPORTE DESDE EL SALVADOR PARA RADIO HABANA CUBA DEL 10 DE SEPTIEMBRE DE 2010

AUDIO

Hasta este jueves por la noche, el presidente de la República de El Salvador, Mauricio Funes, ha comparecido en conferencia de prensa para abordar la situación que ha vivido el país en los últimos tres días, cuando debido a supuestas amenazas de las aquí llamadas maras, la mayoría de empresarios del transporte se negaron a sacar las unidades de ese servicio público, a pesar de las medidas que el gabinete de seguridad del estado han desarrollado. El mandatario recién regresa de un viaje que realizó a la ciudad de Los Ángeles, en los Estados Unidos de América, para motivar a los compatriotas que ahí residen a que se inscriban al TPS.

Ha declarado enfáticamente que su gabinete ha logrado controlar la amenaza que se anunció, y ante la supuesta justificación de que estos hechos fueron propiciados para impedir que la Ley de proscripción de pandillas entrara en vigencia, ahí mismo, ante la prensa nacional e internacional, el mandatario promulgó la ley que luego de 8 días de su publicación en el diario oficial será vigente.

Insistió que no se dará un paso atrás en la persecución de la delincuencia, pero también advirtió que se ha evidenciado el refrán popular que en “río revuelto, ganancia de pescadores”, quienes han tratado de sacar provecho ante los intentos de la delincuencia de crear una crisis insalvable en el país. A pesar de que salieron 5000 policías y 2000 soldados más a la calle, algunos empresarios impidieron que salieran las unidades del transporte a pesar de las garantías, algunos han querido negociar demandas, o el incremento de las tarifas, queriendo así sacar provecho.

También ha señalado a sectores políticos, como el caso del partido Arena, quien ha publicado un pronunciamiento en los medios exagerando la situación, con que lo que pareciera que estuviera sumándose a los delincuentes, y con ello propiciando un narcoestado, precisamente cuando el plan está dando frutos. Y sobre todo, porque la población no se dejó asustar y salió a trabajar, muchos de ellos usando transportes alternativos.

En estos días se ha observado también la actitud de algunos medios de comunicación que han dado espacio a las pandillas y ayudado a crear la incertidumbre en la población, ante lo que les ha pedido – en el marco de una reunión en privado que mantuvo con sus directores - que no les faciliten sus cámaras y micrófonos a los criminales.

Para quienes creen que se está ante un estado fallido, dijo el Presidente que no es cierto, que se ha demostrado en los últimos días que las instituciones responsables han actuado, además mencionó hechos que reflejan los golpes al crimen organizado y el incremento del número de policías y soldados en la calle, y pidió que los otros órganos del estado colaboren para garantizar su funcionamiento. Rechazó las críticas del presidente de la Cámara de Comercio, Jorge Dabou, uno de los representantes gremiales que dijo que se había actuado tardíamente, asegurándole que se dieron las condiciones de protección al sector comercial y del transporte, y que algunos prefirieron aceptar las amenazas y crear la imagen de que El Salvador había colapsado.

Se espera que la situación se haya normalizado en las siguientes horas, tal vez con la clara sensación de haber derrotado la pretensión de poner de cabeza al país, y de alguna manera también evidenciado el oportunismo de algunos sectores que por intereses políticos o personales, no dudaron en cooperar a que el plan de los delincuentes fuera exitoso, sin embargo, tanto las autoridades como el mismo pueblo, han derrotado esas intenciones perversas.

Para los amigos de Radio Habana Cuba, reportó desde El Salvador, Centro América, Mario Zavaleta.


La epopeya de los héroes cubanos

La solidaridad con los cinco cubanos detenidos en EE.UU. es en toda Latinoamérica. Foto Diario Co Latino/Eugenio Castro


Eugenio Castro
Redacción Diario Co Latino


El encuentro con el imperio

Las últimas doce administraciones que han ocupado la Casa Blanca en Washington D.C., en los Estados Unidos, han establecido por más de 5 décadas, políticas exteriores para el régimen cubano que han sido calificadas como severas, crueles e inhumanas. Tanto las sanciones económicas como las incursiones militares y las campañas sucias de desprestigio han sido criticadas fuertemente por organismos internacionales de derechos humanos y las mismas Naciones Unidas.

El terrorismo estadounidense tiene una vertiente económica que toma la forma de un bloqueo comercial y financiero. El bloqueo total del comercio entre los Estados Unidos y Cuba fue decretado formalmente mediante Orden Ejecutiva del presidente John F. Kennedy, el 3 de febrero de 1962, pero las medidas del bloqueo se iniciaron pocas semanas después del triunfo de la Revolución Cubana, el 1ro de enero de 1959.

Aunque ha sido impuesto el acato obligatorio a los demás países del mundo, la medida, considerada medida de guerra, constituye un acto de “genocidio universal”, según reconocen los organismos de las Naciones Unidas que también demandan su fin. No obstante, muchas naciones aun consideran a la isla del caribe como un Estado enemigo del sistema de libertades actual y por consiguiente respetan el Embargo impuesto por la hegemonía estadounidense.
Para el embajador de Cuba en El Salvador, Pedro Pablo Prada, el bloqueo toma los rasgos de un genocidio porque es un “intento de rendir por hambre y enfermedades a todo el pueblo cubano”.

La otra vertiente hace referencia a todo el aparataje mediático o “terrorismo mediático” al que se enfrenta a diario la población cubana, más de tres mil horas semanales de transmisiones radiales y televisivas contra el sistema político cubano. Incluso es parte de la estrategia norteamericana: “La compra de conciencia de medios de comunicación en los Estados Unidos, Europa y América Latina”, como asegura el mismo embajador.

La última vertiente, y no por eso la menos dañina, es la militar, es decir, las agresiones militares directas auspiciadas, organizadas y financiadas por el gobierno de los Estados Unidos como lo fue la invasión de Bahía de Cochinos, que concluyó con la derrota en Playa Girón y los actos terroristas de grupos violentos organizados en la Florida con el apoyo, el financiamiento y el entrenamiento de la Agencia de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA).

Prada afirma que a lo largo de muchos años, Cuba se ha visto “obligada a protegerse por medio de las más disímiles vías y una de ellas fue el envió de compañeros a recabar información en la Florida, sobre los grupos terroristas anticubanos que actuaban ahí amparados y protegidos y que se mueven libremente con el consentimiento de la autoridades estadounidenses y mas específicamente las autoridades de la Florida”.

La batalla por la libertad

Los 5 partieron hacia ese país para obtener información sobre los planes de las organizaciones terroristas que tienen su base de operaciones, desde hace muchos años, en la ciudad de Miami, entre ellas, la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA), el Consejo para la Libertad de Cuba (CLC), Hermanos al Rescate, Movimiento Democracia, Alpha-66 y otras muchas de conocida trayectoria delictiva.

Entre las actividades terroristas de esos grupos se cuentan numerosos sabotajes y agresiones contra Cuba, con un saldo de miles de muertos, heridos y grandes pérdidas económicas, contrabando de armas, drogas y personas e, incluso, han fraguado cientos de planes para tratar de asesinar al expresidente cubano Fidel Castro y realizado acciones terroristas en el propio territorio estadounidense y en otros países.

En Cierto momento de su misión, los 5 agentes cubanos dieron con información que incluía planes de sabotaje en territorio y aviones norteamericanos para causar víctimas de ciudadanos estadounidenses y culpar de ello a cuba. “Nuestros compañeros obtuvieron esa información y el gobierno de los Estados Unidos lejos de agradecer la información actuaron contra nuestros compatriotas”, asegura el Embajador cubano.

El Gobierno estadounidense, a través del Buró de Investigación Federal (FBI) recogía información gracias a los 5 agentes cubanos que habían logrado penetrar e infiltrar algunas de las organizaciones terroristas de la Florida, en su mayoría formadas por los llamados “gusanos” (cubanos que migran hacia los Estados Unidos), y en lugar de arrestar a los terroristas, el FBI arrestó a las personas que proporcionaban la información.

Prada, con toda seguridad y con pleno conocimiento de causa, asegura que el gobierno de los Estados Unidos: “ha querido vengarse en esos 5 ciudadanos cubanos por todas aquellas derrotas que ha sufrido tratando de someter a mi patria, ha vengado las humillaciones de 11 administraciones que han proclamado antes de llegar a la Casa Blanca que el gobierno de Cuba se cae”.

Para Prada, así como para la mayoría de los cubanos, el caso de los 5 es “uno de los ejemplos más palpables del carácter injusto de la política de Estados Unidos hacia Cuba”.


El diplomático agregó que es también “una expresión de los más oscuros sentimientos que alberga una parte de la clase política estadounidense con respecto a la isla. Cada minuto que pasan en cautiverio es más deshonra, mas ignominia que arroja sobre sus espaldas el imperio”.

El juicio contra la dignidad

En condiciones adversas, aislados, castigados injustamente Fernando González, Antonio Guerrero, René González, Gerardo Hernández y Ramón Salazar; dos de ellos con cadenas perpetuas, aguardan entre reos comunes y cuartos oscuros. De la adversidad han desarrollado “un lirismo poético” de donde han surgido poesía, ensayos, son “poesías de urgencia”, como asegura Rosa Aurora Freijanes, esposa de Fernando.

Fueron hallados culpables de delitos de espionaje, intento de homicidio, falsedad material y conspiración. Pero para Freijanes fue “un juicio donde no se respetó el debido proceso, fueron detenidos arbitrariamente, no se les permitió acceso a los abogados hasta muchos días después del arresto y clasificaron la información como muy secreta; se seleccionó un jurado en una comunidad que no era imparcial por haber recibido información mentirosa”.

Freijanes asegura que, incluso, mientras el jurado deliberaba los medios de prensa de Miami grababan las placas de sus automóviles. Miembros del jurado se quejaron de esto y la jueza encargada prohibió a la prensa divulgar información que pudiera identificar a los miembros del jurado. “Siguieron haciendo lo mismo sin respetar la orden de la jueza”, agrega. Todas estas acciones están recogidas en los documentos del juicio.

Un panel de tres jueces de un Tribunal de Apelaciones en Atlanta ordenó repetir el juicio al aceptar los argumentos de los abogados defensores en torno a los fallos de culpabilidad emitidos en el 2001. Se afirma que «los cargos de los acusados son revocados y se solicita un nuevo juicio». Incluso la comisión de la ONU sobre detenciones arbitrarias resolvió que la detención de los cinco cubanos fue arbitraria y viola el derecho internacional.

Hasta la fecha, la lucha por la libertad de los 5 reos políticos que el imperio estadounidense mantiene dentro de las entrañas de su sistema judicial está vigente y tanto Rosa Aurora Freijanes, como el embajador Pedro Pablo Prada y el mismo Comandante en Jefe Fidel Alejandro Castro Ruz, hacen un llamado al pueblo latinoamericano a solidarizarse con el pueblo cubano y sus héroes antiterroristas.


Socialismo con dignidad humana revolucionaria

Jorge Ángel Hernández

Tomado de La Jiribilla

Los productos de fácil adquisición en la sociedad capitalista, que constituyen un elemento de compulsión en el enfrentamiento entre sistemas, son consecuencia de la superproducción y el librecambio. No expresan abundancia sino que decantan fronteras de franca división clasista. Han entrado en la economía global sobre bases de explotación connaturales al sistema. Su superproducción, maquilada en un superpoblado mercado del trabajo, abarata los precios al mismo tiempo que deprecia el salario, es decir, la compra de la fuerza de trabajo. Estos productos son costosos y difíciles en Cuba, donde se ha protegido la entrada del librecambio y no se ha conseguido una eficiencia económica acorde con la demanda de la población. Las causas de esta baja económica, respecto a otros puntos importantes como la cultura, la dignidad laboral, y los grados de horizontalidad que, gracias al propio proceso revolucionario, han adquirido los bienes y servicios a los que ha de acceder la población, están cardinalmente insertas en las condiciones que impone el bloqueo estadounidense, de conjunto con las circunstancias que implican las transformaciones globales, que aunque se vuelva imprescindible asumir su relación, siguen siendo contradictorias respecto a las bases del sistema. Esto último, ha obligado a sucesivos cambios drásticos en el mecanismo económico, y a la aplicación interna de esas medidas forzosas, no siempre en variables de buen funcionamiento.

No debemos confundir, aunque se relacionen, y hasta se condicionen a veces, las forzosas medidas en el funcionamiento de la economía, a partir de sus elementos superestructurales, con el funcionamiento socializador de esas normas. “El desafío más fundamental para la Revolución es el abismo entre el sector económico y el sector social, cultural e intelectual. Cuando se trata de los tres últimos, Cuba se sitúa en un nivel comparable con cualquier país rico”, escribe Marc Vandepitte. [1] Cuba es, añade, la víctima de su propio éxito, por cuanto asegura el empleo de la población que se niega, por consiguiente, a asumir los roles productivos, sometidos a difíciles condiciones. Se necesita entonces acudir a soluciones que combinen las aspiraciones de dignidad ciudadana que ha extendido el proceso revolucionario, tanto en el ámbito de la política como en el de las relaciones sociales de otra índole. La adquisición de esas tecnologías pasa, imprescindiblemente, por entrar en el mercado mundial. Al estar bloqueada, Cuba necesita hallar socios comerciales que puedan prescindir de esas condiciones de bloqueo: China. Brasil. Venezuela; trata de contribuir al funcionamiento del ALBA, primero como alternativa y, luego, como alianza estratégica para países históricamente sometidos en el plano económico. Son economías que han seguido la norma de explotación capitalista, que han quedado en la periferia del sistema a pesar de sus riquezas, con las que podían elevar considerablemente el nivel de toda la población.

Tres causas, según Vandepitte, frenan la salida del atraso económico:

1. Bloqueo

2. Envejecimiento poblacional

3. Calentamiento global

Pero habría que agregar a estas causas una muy importante: las condiciones del mercado internacional en las circunstancias de globalización neoliberal, que son esencia del sustento de la expansión imperialista. Estas seguirían actuando aun cuando el bloqueo cesara de inmediato y sin ninguna cláusula de aplicación parcial. Las direcciones sociales socialistas, en tanto sistema que busca arribar al comunismo, impiden que se den por viables los efectos que deja la publicitada eficiencia económica del liberalismo, en un plano de análisis histórico, y del neoliberalismo, en un plano inmediato del contexto global.

Y añadir aun otra causa, no menos importante: la agudización de las nuevas condiciones de la Guerra Fría. La oposición al proceso revolucionario cubano no actúa precisamente en el interior de la nación, sino desde fuera, con altas y constantes partidas presupuestarias que regeneran y condicionan el enfrentamiento, no ya por parte de los cubanos radicados fuera, sino de políticos de otras naciones, incluido el presidente de los EE.UU.

Y otra, imprescindible para que no se precipite la necesidad de rectificar radicalmente los errores y no se confundan las medidas prácticas con las bases sistémicas: las posibilidades reales de los organismos rectores del estado de regular, controlar, y hacer avanzar, las medidas para la estimulación productiva. Las estructuras sociales no se transforman solo porque se emitan leyes o medidas legales para su puesta en uso. Es requisitorio que, tanto el sistema institucional como la población, consigan hacer viables los objetivos para los cuales se implantan esos paquetes de medidas y leyes.

En el ámbito de las reclamaciones, el pueblo cubano va mucho más allá de la disposición a asumir las tareas productivas. Una medida ha sido la del valor monetario de la producción directa de los campesinos, con productos de alta demanda y de necesidad que históricamente el estado revolucionario ha subsidiado mediante la racionalización asignada, como la leche, el arroz, los granos, etc.; pero se ha visto, en la práctica urgente, que la estructura de las instituciones no está diseñada para actuar sobre la base de esa dinámica productiva constante, inmediata, suministrada por pequeños productores aislados. Los conceptos de planificación no se corresponden con las características del ciclo productivo en su diversidad de variables. La producción de leche se materializa en ciclos diarios, en tanto la producción de otras cosechas tiene sus ciclos naturales, de meses y hasta de años, como el de árboles frutales, por ejemplo. Eso, que parece verdad de Perogrullo, no ha tenido el reflejo dinámico que necesita en el orden de las instituciones que llevan a término los beneficios del ciclo productivo. La burocratización institucional aún no ha sido puesta a prueba, por cuanto los choques entre los productores, que ven cómo los productos corren el riesgo de echarse a perder por la ineficiencia administrativa, y esos sectores de distribución a la población, aún no han generado vías de solución que no rebasen el carácter parcial, o específico, del caso.

No se trata de execrar, por decreto, a la burocracia; esta es parte de la sociedad y juega un papel determinante en el funcionamiento del sistema social. Lo que se necesita es condicionar su existencia al grado de eficiencia que consiga con respecto a la producción, tanto desde el punto de vista del estímulo que pueda obtener como desde la eficiencia de la distribución a la sociedad. La propia teoría revolucionaria ha sido víctima de la paradoja de su éxito en este aspecto. Las virtudes del sistema, una vez que chocan con elementos de ineficiencia, de desviación, corrupción, malversación, etc., no son asimiladas como lo que realmente representan, y no son vistas en su accionar intrasistémico, sino que, respondiendo ingenuamente a las direcciones de Guerra Fría directa, se dan, y hasta se divulgan, como consustanciales al propio sistema social. Esto es, en parte, herencia de la naturalización práctica de supeditar lo individual a lo social, de no asumir, o de cortarlo directamente, el necesario carácter dialéctico de este proceso.

Las instituciones estatales, creadas sobre la base de la participación popular, por lo tanto legítimas a costa de que participen en la esfera pública, ceden en su accionar hacia lo privado, pues determinados funcionarios llegan a considerarse encarnaciones del proceso revolucionario mismo, y no sujetos que comparten su construcción, y secuestran el debate, los cuestionamientos, y hasta las acciones prácticas y justas, como si fuesen parte del ámbito privado de la política. Esto no solo ocurre con malas intenciones, sino que, también, empedrando de buenas intenciones su particular defensa al socialismo, tanto burocracia como población en general, limitan el flujo de los cuestionamientos puntuales. Con estas actitudes se propicia un dañino proceso de generalización con el cual la agresión externa se nutre, si no de argumentos, al menos de paquetes sintomatológicos que van a ser redireccionados bajo patrones de uso en la valoración general.

La revelación de dificultades, cuando se asume como acción inmediata en el proceso de socialización socialista, no constituye un elemento de facilitación argumental al enemigo. Solo cuando se vacía de su verdadero sentido, y se generaliza como un producto-prueba cuasi legal de la ineficiencia del sistema, el enemigo adquiere un punto de saqueo, que no precisamente un argumento de fondo, en las posibilidades de desarrollo del socialismo. Este es un importante elemento de diferenciación entre la necesidad de una práctica crítica constante y la explosión antisistémica, individualista, por medio de incomodidades reales, casi siempre vinculadas a perjuicios personales factuales. Una división lógica primaria de la crítica social puede darse a partir de quienes claman a favor del desempeño sistémico de la sociedad y quienes lo hacen en pos de concesiones inmediatas.

La democratización de las instituciones que median entre el sector productivo y los niveles adquisitivos de la población, depende, en primer orden, del grado de participación que la ciudadanía adquiera al juzgar como suyas, por tanto necesariamente eficientes, esas mismas instituciones. La cuestión de que, un sacrificio personal que de momento se haga en beneficio de la sociedad repercutirá, luego, en mi propio bien individual, es siempre una abstracción, lo cual implica duda, desconfianza, dificultad para su demostración científica, manipulación lógica y, sobre todo, vulnerabilidad ante la imagen inmediata. La posesión de objetos que, aunque no son de necesidad vital, se constituyen en parte imprescindible de las relaciones humanas, como los teléfonos móviles, los dispositivos de consumo audiovisual, desde los aparatos de TV y videos colectivos hasta los reproductores personales, tienen su expresión primaria en el ámbito de lo privado: consumo familiar o personal; pero se resignifican hacia la esfera pública en tanto dan fe de nivel y estatus de vida, en el más frívolo sentido, y de soluciones concretas a necesidades y eventualidades, en el más pragmático. Ahora bien, tanto justificar la imposibilidad real de poseerlos mediante una falsa conciencia de oposición al capitalismo consumista, como usar su inaccesibilidad como elemento de carencia connatural al sistema, responden a juicios que separan, con buenas y malas intenciones igualmente, la significación dialéctica que vincula a lo público con lo privado, a la sociedad con el individuo, a la persona con su necesaria socialización.

“La única solución estructural para resolver las frustraciones en el sector de consumo consiste en la desaparición acelerada del atraso en el sector económico”, escribe Vandepitte, y agrega algunas pistas para acelerar nuestro crecimiento económico:

1. Que los ciudadanos estadounidenses sean autorizados a visitar la Isla.

2. Incursionar en la explotación petrolera.

3. Orientar la economía hacia sectores con alto valor agregado, sobre todo de alta tecnología.

4. Aumentar la productividad.

Son pistas que se circunscriben al ámbito de lo económico, las cuales traerían consigo determinadas cuestiones de choque cultural y laboral inherentes al sistema de vínculo que inevitablemente sembrarían contradicciones con respecto a la tradición socialista que durante el proceso se ha ido consolidando. La relación individuo-sociedad, sobre las bases de la desalienación, entraría en un período de riesgo difícil de llevar a control, escurridizo a la hora de encauzar la garantía de valores que fortalecen y unen a la sociedad socialista.

Los agentes activos de la Guerra Fría, sobre todo en el ámbito de lo cultural, acuden con frecuencia al tema de la extensiva burocracia y de los casos de corrupción, que en sentido general surgen de prácticas individuales que usurpan lo público por lo privado. Y esto se hace porque, aunque sus índices no son relativamente altos, sí alcanzan importantes incidencias en una sociedad planificada y horizontalizada en sus derechos adquisitivos. Principios y estamentos morales, éticos, culturales, de derecho público y responsabilidad social, se expresan aún como valor de uso en el imaginario social y cultural cubano, a pesar de que llevamos dos décadas de erosión intensa cuyo principal elemento corrosivo se camufla en la ruptura estructural impuesta por el doble sistema monetario. Esta, que es una medida emergente, transitoria desde su misma creación, consiguió su objetivo de paliar el caos económico en que se vio el país tras el desmoronamiento del CAME, mediante el cual se permitía sostener el valor de la moneda propia. Las relaciones necesarias entre la moneda de comercio internacional y la que circula en el interior de una nación, hubieran dado al traste con la preservación del sistema de relaciones sociales. Se trata de una medida de sobrevivencia, que en buena medida permitió reorientar las direcciones de la economía, las cuales partían, literalmente, de cero. Cuba se vio en un verdadero grado cero de la economía.

El intercambio informal, que era el intercambio con el que la totalidad de la población operaba, llevó a cifras descomunales el precio del dólar. Pero ni siquiera a pesar de que el crecimiento negativo de la economía llegó a un 35%, y que se necesitaron 15 años para regresar al momento anterior al descalabro, hubo una oposición política que moviera, no ya a las masas, sino a pequeñas minorías de índice atendible como sociedad civil. En buena medida, la crítica, y la lamentación, fuese del tipo que fuese, pasaban por el denominador común de reclamar el estatus de vida anterior a 1989, alcanzado por el propio proceso revolucionario. Lo que sí ocurrió en este llamado período especial fue el abandono de las ocupaciones, sobre todo en el sector profesional, lo que marcó diferencias relacionadas con lo que la población cubana había asentado como naturales, mucho más claras en la educación, la salud, la cultura y el deporte, aunque no fuesen los únicos sectores. Y muchas de estas personas “desprofesionalizadas” de golpe, buscaron sustento en el cultivo espontáneo de la tierra.

La desmotivación laboral sí es, en alto grado, consecuencia de “la falta de vínculos entre trabajo, salario y poder adquisitivo”, como también acota Vandepitte. El equilibro entre maximizar la repercusión pública, social, de la producción por encima de los beneficios privados, y la efectiva operatividad del necesario aparato estatal de producción ideológica capaz de trabajar para la conservación de esos valores socializadores de la economía, depende del nivel de participación que, en el debate interno, puedan tener ambos sectores. No están definitivamente aislados, desde luego, pero tampoco componen una unidad gremial. La cooperativización, puesta en marcha sobre la base de sus propias posibilidades productivas, socializada a través de su propia “autorregulación” mercantil, arrojará en poco tiempo un empresariado que no solo irá apropiándose del plusproducto, absorbiendo las cooperativas menos “eficientes” (las más respetuosas de las leyes y principios socialistas), sino que incentivará la corrupción dentro del sector institucional administrativo, encargado de viabilizar sus producciones al contexto general de la población y, al hacerse cada vez más fuertes, al propio sector de producción ideológica. Una cooperativización autorregulada por su propia eficiencia mercantil dejaría de ser mixta para hacerse, en la práctica, capitalista. Transitaría, sin más, de la producción mercantil simple, a la concentración de capital.

Las cooperativas de producción mixta, como en su momento la doble moneda, son medidas transitorias, tanto de resistencia a la crisis como de impulso a la ineficiencia y el atraso económicos. Con la apropiación personal del valor de la venta del producto, mejora el salario y, por consiguiente, el poder adquisitivo. De ahí que sea importante hacer eficientes las instituciones comercializadoras del estado, no solo sobre la base del control de auditoría, sino además sobre la viabilización social de la demanda. La no regulación de las cooperativas puede hacer que no se elaboren productos necesarios, de baja demanda, o destinados a los proyectos de protección, asistencia o subsidio social e, incluso, de vital estrategia para la exportación. Esto rebajaría sensiblemente el poder adquisitivo del estado, que subsidia la atención médica, la calidad de salud, la educación y su calidad así como la mayor parte de la producción artística y cultural, entre otras varias esferas que el capitalismo deja a la suerte de la beneficencia espontánea o a la limitada —según el desarrollo— subvención estatal.

La solución no se halla, acaso, en subvencionar las personas antes que los bienes, como lo propone Vandepitte, sino en reorientar sus partidas en relación directa con la estimulación laboral. Focalizar como norma la subvención en la persona, retardaría la lenta salida del asistencialismo que aún subsiste en nuestra praxis social y estancaría la evolución del flujo empleo-beneficio-poder adquisitivo. Las subvenciones estatales, de bienes y necesitados, necesitan puntuales estudios que arrojen un conocimiento real de las características de la sociedad en sus diversos modos de manifestación. Son complemento y no causa de la rehabilitación salarial. La recuperación del salario depende de la recuperación de la productividad, de la reinserción de la industria en el sistema económico nacional. Tanto reducción de importaciones como aumento de exportaciones, se reacondicionan en relación con los sectores productivos. Lo que Cuba ofrece como solidaridad a numerosos países, con beneficios casi elementales, como la salud, la educación, la cultura, la asesoría deportiva, se corresponde con sectores deficitarios en esas naciones que han sido depauperadas por el liberalismo, las dictaduras militares y el neoliberalismo global. Son el resultado del criterio socialista de economía política, de seguir a toda costa los principios de respeto al derecho de todos a la educación y la profesionalización digna. Y ese es, a qué dudarlo, un botón de muestra de las posibilidades reales de nuestra capacidad productiva.

La introducción de medidas que consigan cambiar los índices económicos, bajo los factores reales en los que nuestra sociedad se desenvuelve, hostigada tanto por los factores externos como internos, no son, por sí mismas, soluciones. Con frecuencia, los imperiosos paliativos de esta índole, como lo fue la NEP (Nueva Política Económica) en la URSS, introducen un factor de quiebra sistémica mucho más determinante que las resultantes de sus aplicaciones de eficacia. Ernesto Guevara analizaba en 1965 que los cambios introducidos por la NEP habían calado tan hondo en la vida de la URSS como para marcar definitivamente toda la etapa posterior. Los resultados, a juicio del Che, eran desde entonces desalentadores, pues la influencia de la superestructura capitalista sobre las relaciones de producción, que a favor de la superestructura resolvió los conflictos, proyectaba un regreso al capitalismo. [2] Y este retroceso, en la visión guevariana, no era solo producto de los resultados en la conciencia social por causa de la mixtificación económica, sino también parte de la ciencia económica soviética que, como lo expresara Marx acerca de la ciencia burguesa, se mostraba incapaz para criticarse a sí misma y acudía, irresponsablemente, a la apologética. [3] Incidir de golpe en las relaciones entre la base y la superestructura puede llevar a prácticas de separación que arriesguen seriamente la capacidad de resistencia del proceso revolucionario, que es, en principio, el elemento sine qua non para evolucionar en las transformaciones.

Los neosocialistas cubanos, en su argumentación de medidas de esta índole, suplantan la ciencia —social, política, económica, comunicacional, etcétera— con una hipercrítica hipocodificada, sectaria no solo respecto a su asociación gremial, que se apropia intencionadamente de ciertos malestares, sino, más que todo, en relación con las ciencias referentes mediante las cuales los fenómenos deben ser entendidos. Por paradoja, en sus airadas prédicas por el derecho a expresar con libertad los criterios, descartan dogmáticamente —parrafadas de citas, analogías históricas estáticas, ajustadas ad hoc, derivaciones lógicas sobre la expresión del otro y, mire usted, pastiches de silencio— toda opinión que les demuestre, con análisis, la viabilidad de alternativas en práctica y la, a fin de cuentas evidente, inviabilidad de sus propuestas.

Notas:

[1] Vandepitte, Marc: “Los desafíos económicos y sociales de la revolución cubana en 2010”, en Rebelión.org, 23-05-2010. Traducción: Sven Magnus. Todas las citas y datos que el autor ofrece se han tomado de la misma fuente.

[2] Borrego, O.: Che: el camino del fuego, Editorial Imagen Contemporánea, La Habana 2001. pp. 381-383. Cf. Figueroa Albelo, Víctor: Economía política de la transición al Socialismo. Experiencia cubana, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2009, pp. 70-73.

[3] Marx increpa en varias ocasiones, en El Capital, la apologética burguesa que enmascara la explotación tanto respecto al salario, la plusvalía y el uso de la maquinaria. En el “Postfacio a la Segunda edición” se halla más claramente esta contradicción a la que acude el Che.


A los Cinco les reiteramos: nunca cejaremos por obtener su libertad

Andrés Gómez, director de Areítodigital

El próximo 12 de septiembre se conmemorará 12 años de injusto, cruel, y continuo encarcelamiento de nuestros Cinco hermanos: Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René por parte de los gobiernos de Estados Unidos.

Entender la decisión de arrestar y mantener encarcelados a los Cinco como un hecho circunstancial, incidental, o como producto de necesidad de seguridad nacional por parte de las agencias de la contrainteligencia estadounidenses es un grave error. La tortura que los Cinco sufren desde que fueran arrestados en Miami el 12 de septiembre de 1998 es parte consustancial de la política de agresión permanente contra el pueblo cubano y su gobierno por parte de los gobiernos de Estados Unidos desde 1959, hace ya más de medio siglo.

¿Qué no hemos esgrimido en su defensa –a favor de la justicia- y exigiendo su libertad, aquellos que sabemos que los Cinco son inocentes de todos los cargos que se les imputan y de los cuales han sido encontrados culpables en un escandaloso proceso judicial que se extiende ya por casi 10 años?

¿Qué hemos dejado de decir a través de todo este largo tiempo?

He leído que en la historia el número12 ha sido fundamental en los sistemas de numeración de muchas civilizaciones. Muchos entienden que la observación de 12 apariciones de la Luna en el término de un año es la razón que el 12 es empleado como número fundamental en muchas culturas. Son 12 los meses en nuestro calendario; son 12 los signos zodiacales, y por eso se dice hasta que son 12 los animales en la astrología china.

También se dice que en Occidente fue en la antigua Mesopotamia donde se comenzó a utilizar el sistema de numeración basado en el número 12 hace ya más de 5,000 años.

Precisamente, por la magnitud de la injusticia que se comete con los Cinco, son 5,000 no 12 los años --nos parece a sus familiares, al pueblo cubano, y a todos nosotros que en innumerables países alrededor del mundo exigimos su libertad— los años que ellos han estado encarcelados…

A través de todos estos años nuestros Cinco hermanos han mantenido una conducta ejemplar. Su intachable comportamiento es fruto de la heroicidad en la tradición de lucha del pueblo de Cuba Libre, el cual ha concretado esa trayectoria libertaria en su proceso revolucionario en el poder hace ya más de cincuenta y un años. Las enseñanzas de ese proceso han hecho a Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René los nobles hijos de una Patria libre, digna y soberana que ellos son.

Todos sabemos que el caso de Gerardo, como la ley establece, se encuentra nuevamente presentado al Tribunal Federal de Distrito del Sur de la Florida, bajo el amparo de un recurso extraordinario llamado de apelación colateral. Todo parece indicar que los casos de Ramón, Antonio y Fernando serán también presentados a los tribunales en el transcurso de este año bajo el mismo amparo jurídico, y que el caso de René probablemente no iría al proceso de apelación colateral ya que de acuerdo a las regulaciones federales René podría salir en libertad condicional en octubre de 2011, o sea, en trece meses.

También, todos sabemos que existen otras dos alternativas a través de las cuales los Cinco podrían ser liberados. Éstas podrían ser o bien un indulto presidencial, amparado por el poder otorgado al presidente de Estados Unidos por el Artículo 2, Sección 2 de la Constitución federal, u otro intercambio de prisioneros, al estilo del reciente relacionado con Rusia, esta vez entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba. Mucho se ha hablado recientemente en la prensa sobre esta última posibilidad.

Sea lo que sea, y para que la posibilidad que una de las dos últimas alternativas se materialice, la tarea nuestra, la de todos aquellos que en Cuba, Estados Unidos, el resto de la América, Europa, Asia y África reclamamos su inmediata libertad es continuar y profundizar, como hacemos, nuestras labores a su favor.

Y hoy a ellos les reiteramos: nunca cejaremos por obtener su libertad.

Miami, 9 de septiembre de 2010


Posada vendió C-4 y silenciadores a capo vinculado a Meyer Lansky

JEAN-GUY ALLARD

Tomado de Granma

Documentos desclasificados DE la CIA, exhumados, entre otros, de sitios poco visitados de los archivos del asesinato del ex presidente John F. Kennedy, confirman la extensión de las relaciones de Luis Posada Carriles con connotados gangsters de Miami, a los cuales proveyó de armas y explosivos mientras informaba a la Agencia y al FBI.

Los textos, encontrados por investigadores puertorriqueños, amplían la información sobre la conexión del terrorista —hoy radicado en Miami beneficiándose de los privilegios otorgados a los amigos del régimen—, con individuos descritos como peligrosos elementos del hampa e involucrados en numerosas actividades delictivas.

Entre los documentos así analizados, aparecen numerosos datos recogidos por el FBI acerca del ex dueño del cabaret habanero Sans Souci, Norman Rothman, entonces reciclado en el tráfico de heroína y residiendo en la localidad de Surfside, Florida.

Un informe fechado el 31 de marzo de 1967 relata cómo Posada, en julio de 1965, al informar al FBI —posiblemente para cubrirse— dijo que había sido contactado por un tal Diego Borges, interesado en comprar, por cuenta de "tres americanos", pistolas, explosivos, cápsulas detonadoras, granadas y silenciadores.

TRES AMERICANOS MIEMBROS DEL KKK

La identidad de los "tres americanos" quedaba entonces desconocida pero Posada, frente a sus interlocutores del FBI, pretendió que creyeron "que eran miembros del Klu Klux Klan o de la John Birch Society", escribió con candor el redactor del texto.

En el mencionado reporte a su oficial de caso, Posada aprovechó para denunciar a Herminio Díaz, quien había vendido 60 granadas a Borges y le había entregado "solo 40"; Ramón Escarda, quien había proveído 100 libras de Pentolite, un potente explosivo; y Frank Tamayo, que vendió por su parte silenciadores al mismo comprador.

Con sus interlocutores de la CIA, que le enseñaron fotos, Posada identificó al gangster Frank Rosenthal, confirma el documento.

MÁS EXPLOSIONES Y MÁS CUERPOS

Otro documento del FBI fechado el 21 de noviembre de 1967 señala que Rosenthal es un hombre violento e imprevisible y cómo ordena, el 31 de junio y el 16 de mayo, dos atentados con bombas —una especialidad de Posada—, en instalaciones de Miami cuyo dueño, Alfred "Alfie" Mart, se encontraba en conflicto con su red de gambling (juego).

El 5 de noviembre de 1965, en otro encuentro, esta vez con el FBI, Posada identifica a Norman Rothman como uno de los "americanos" que trabajan con Rosenthal.

Posada confiesa entonces que se reunió con Rosenthal en octubre de 1966 y que el gangster le dijo que los silenciadores que le había entregado eran "pura basura" y que lo tenía por responsable de esta estafa.

"Rosenthal le dijo que sabía que trabajaba con la CIA y que exigía el equipamiento de la CIA", precisa el reporte que señala observaciones similares de Rosenthal acerca de los detonadores suministrados por Posada.

El 22 de junio de 1967, en un almuerzo con los agentes especiales James J. O’Connor y Warren R. Welsh, en el restaurante Dinner Key de Coconut Grove, Posada admite que Rosenthal le pagó 500 dólares "por su peritaje" en materia de explosivos.

Unos días después, llama a O’Connor para decir que ese mismo 22 de junio, Rosenthal lo contactó para comprar 254 libras de C-4, un gran número de artefactos "tipo lápiz" y un aparato de telecontrol de explosiones "para el cual pagaría 25 veces el precio original si fuera necesario".

Rosenthal anunció a Posada que iban a producirse por lo menos 20 explosiones en la región de Miami "y que otros cuerpos iban a aparecer".

En encuentros ulteriores, Posada confirma la entrega del material solicitado a Rosenthal y revela que se entrevistó con Domingo Echemendía, hijo del capo cubano del juego Oscar Echemendía, en casa de Olga Chaviano, una bailarina amiga de Rothman.

Echemendía presentó a Posada un chileno —luego identificado como Alberto Larrain-Maestre—, que quiso comprar una pistola y artefactos explosivos. Le precisó que este hombre era quien se había encargado de varios atentados organizados por Rosenthal por cuenta de Rothman, "el representante en Miami de la mafia".

Posada terminó entrevistándose con Rothman, la medianoche del 29 de junio 1967, en el bar del hotel Albion de Miami Beach. Echemendía señala que Rothman está trabajando nada menos que con Meyer Lansky, el ex capo de la mafia en La Habana. En otra parte del documento, se señala la vinculación de Rothman con Santo Traficante, otra "gloria" de la mafia italiana en La Habana.

El terrorista-informante precisa en otra conversación que Luis Martí, de Nueva Jersey, es "la fuente de los cubanos en la búsqueda de explosivos".

Echemendia señala a Posada que dará uno de los silenciadores a un tal Margosa, un ex sargento de policía en La Habana y guardia "especial" del cabaret Tropicana.

El 14 de julio de 1967, Posada cuenta al oficial Welsh cómo sacó a Rosenthal de su casa amenazándole con "una bala en la cabeza". Rosenthal le devolvió la amenaza asegurándole que tarde o temprano Posada iba a morir "mientras jugara al gin rummy".

Posada anunció unos días más tarde, el 4 de agosto, que iba a viajar a Venezuela donde lo esperaba un "trabajo permanente". Ahí iba a empezar su carrera de torturador y asesino además de ampliar sus actividades de terrorista, conforme a las orientaciones de sus guías de la inteligencia norteamericana.


La paja en el ojo ajeno

Por Juan Gelman

Tomado de Página 12

Israel denuncia el propósito iraní de construir un arsenal atómico y jamás habla del propio, que comenzó a edificar en 1960. Amenaza con bombardear la planta nuclear de Busheir, pero Tel Aviv nunca ha firmado ni adherido al Tratado de no Proliferación Nuclear (TNP) de las Naciones Unidas del que son Estados parte casi 190 países. No quiere.

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) trató, primera vez en sus 53 años de existencia, el caso de Israel a principios de este mes en Viena y le solicitó que adhiera al TNP, que impide el uso de ese tipo de energía con propósitos militares. (www.kuna.net.kw, 3-9-10). El ministro de Relaciones Exteriores israelí, Avigdor Lieberman, calificó esa propuesta de “injustificada y carente de base política y legal” (www.businessweek.com, 3-9-10). Injustificada, quién sabe: el nuevo director general de la OIEA, Yukiya Amamo, informó en un comunicado que los inspectores de la OIEA enviados a Israel chocaron con restricciones para examinar las instalaciones nucleares de Tel Aviv en Dimona. Tal vez porque ya en 1999 almacenaba en sus depósitos unos 400 artefactos termonucleares y nucleares, según estimó el Centro de No Proliferación Nuclear de la fuerza aérea de EE.UU. (www.au.af.mil, septiembre de 1999). A saber cuántos ahora.

Tel Aviv no niega ni afirma que posee un arsenal atómico y supone que esa posición “opaca” es una ventaja estratégica. Casi no hay experto internacional que dude de que lo tenga: el alcance del programa nuclear israelí es el secreto público mejor guardado del mundo. A Obama no le parece mal, más bien al contrario. Al finalizar el encuentro del 6 de julio con el premier Benjamin Netanyahu, declaró en la Oficina Oval: “Creemos firmemente que Israel, en razón de su territorio, su historia, la región en que se encuentra... tiene requerimientos de seguridad únicos en su género. Debe contar con capacidad para responder a las amenazas... y EE.UU. jamás pedirá a Israel que adopte medidas que debiliten su seguridad” (Foreign Affairs, número de septiembre-octubre 2010, vol. 5). Al mismo tiempo, Barack empuja la adopción de sanciones internacionales contra Irán por su programa nuclear.

Aparecieron, en mayo de este año, evidencias de que Tel Aviv posee nomás armas atómicas. El investigador judeo-estadounidense Sasha Polakow-Suransky logró la desclasificación de documentos que reunió en su libro The Unspoken Alliance: Israel’s Secret Relationship with Apartheid South Africa (Pantheon Books, Nueva York, 2010). La documentación, liberada por los servicios de inteligencia del Ministerio de Defensa sudafricano, revela que en pleno imperio del régimen de apartheid y del bloqueo impuesto por la comunidad internacional al sistema racista, Tel Aviv propuso a Pretoria la compra de armas atómicas “de tres tamaños”.

El diario británico The Guardian publicó fotocopias de algunos registros de estas negociaciones (www.guardian.co.uk, 24519), firmados por P. W. Botha, entonces ministro de Defensa de Sudáfrica, y por su homólogo Shimon Peres, hoy presidente de Israel. En la reunión que las dos partes sostuvieron el 31 de marzo de 1975, Tel Aviv “ofreció formalmente a Sudáfrica venderle misiles Jericho de su arsenal habilitados para cargas nucleares”. En los documentos se insiste con la necesidad de mantener en secreto “los términos o contenidos de cualquier acuerdo de esta naturaleza... (que) entrará en vigor por un período de tiempo indefinido y no podrá ser cancelado o desconocido unilateralmente”.

Un documento registra la reunión que se realizó el 30 de junio de 1975 en la Casa de Huéspedes del gobierno sudafricano, en la que “el ministro Peres ofreció la venta de la mitad de la producción israelí de un nuevo tanque... que comenzaría en enero de 1976 a razón de diez unidades mensuales”. Además, Polakow-Suransky asegura que el valor de las exportaciones militares de Tel Aviv a Pretoria ascendió a 600 millones de dólares anuales durante 1974/1993, el período del apartheid. Israel se convirtió en el tercer abastecedor de armas a Sudáfrica después de EE.UU. y Gran Bretaña.

¿Los derechos humanos son menos importantes que las transacciones económicas? Un informe de Maestros contra la Ocupación, ONG que agrupa a educadores de diferentes partes del mundo para bregar contra las guerras, señala que las exportaciones israelíes de armamentos pasaron de 70 millones de dólares anuales en 1972 a mil millones en 1980 (www.teachersagainstoccupation.org, septiembre de 2008). El gobierno israelí vendió armas a la dictadura militar argentina aunque más de mil judíos figuran en las listas oficiales de “desaparecidos”. Las no oficiales triplican la cifra.

La publicación de los documentos top secret sobre los tratos Tel Aviv/Pretoria provocó un duro comunicado de la oficina presidencial israelí: “Israel nunca negoció el intercambio de armas nucleares con Sudáfrica. No hay documentos israelíes o una firma israelí en un documento que refrende que tales negociaciones tuvieron lugar” (www.guardian.co.uk, 24-5-2010). Pero la documentación desclasificada incluye una carta con membrete del Ministerio de Defensa de Israel firmada por su titular, Shimon Peres, y fechada en Tel Aviv el 22 de noviembre de 1974. Fue dirigida al Dr. E.M. Rhoodie, secretario de Información del régimen racista, y el actual presidente israelí le escribe: “La cooperación (entre ambos países) se basa no sólo en nuestro intereses comunes y en la determinación de resistir a nuestros enemigos, sino también en los cimientos inconmovibles de nuestro odio común a la injusticia y nuestro rechazo a someternos a ella”. Bueno.